Mal dia para buscar

19 de enero de 2012

La tecnología y los nuevos recuerdos

Cuando mis padres tenían un momento melancólico y hablaban de su infancia podías imaginarte sus relatos. Nunca vi más que un par de fotos, y en una creo que mi padre hasta tenía pelo rizado, que pudieran asegurar que sus historias fueran ciertas. La otra es una foto de mi madre en la que se parece sospechosamente a Elisabeth Taylor, pero es que para mi siempre ha sido una mujer preciosa.

Si me voy a las fotos de mi infancia, que no son muchas, aparezco en blanco y negro siendo un bebé en los brazos de mi padre y me averguenzo absolutamente de una foto con colores al estilo "cuéntame" en la que parece que mi madre me la está sujetando mientras orino como un niño que acaba de empezar a andar (y no puede hacer dos cosas a la vez).

Luego llegan los álbumes de mi adolescencia. Las fotos de los viajes, las fotos con los amigos e incluso alguna foto con aquellas primeras novias.

Y un día llegó la tecnología. Empezaron a acumularse fotos y vídeos. Tengo guardadas muchas caras de las que apenas recuerdo los nombres. Sitios que parecen iguales. Más fotos de la última persona con la que no me supe comportar que fotos de mi hermana.


Y pienso que dentro de pocos años habrá personas que tengan, quizá, demasiados recuerdos de su pasado como para inventarse historias perfectas.

Ahora mismo desconozco si tener tantos datos, tantos videos, tantos recuerdos... puede hacer que nuestro futuro y, sobre todo, nuestras historias ya no tengan ese componente de magia el día que nos pongamos, melancólicos, a contarlas.

Supongo que la tecnología variará, ostensiblemente (si no lo ha hecho ya), nuestros recuerdos.

18 de enero de 2012

Psycho Killers de éxito

Recordando American Psycho a golpe de videoclip me pregunto el motivo por el que nos apasionan tanto los personajes atormentados que han saltado al ring de los psicópatas.


Nos ha encantado Dexter, y su código. Nos encantó el personaje de Anton Chigurh en No es país para viejos. Hemos intentado comprender a todas y cada una de las mentes criminales y en todos y cada uno de los capítulos de CSi se ha buscado una explicación al motivo del asesinato cruel del personaje de turno que cae antes de la primera pausa publicitaria. Nos encantan los atormentados que traspasan los límites del comportamiento correcto.


Cuanto más normal es el personaje en cuestión y más oscuro es su alter ego más nos apasiona. Da igual que sea real o ficticio. Quizá es la parte de nosotros a la que le encantaría traspasar los límites de lo correcto para hacer lo que una parte de nosotros nos pide a gritos. Hace unos dias publicaron un modelo matemático que intenta explicar el comportamiento del cerebro en un asesino en serie. Pero eso no explica el motivo por el que nos apasionan los personajes definidos como borderlines. Nos hace mucha gracia descubrir, en televisión, que el investigador de turno descubrió que ella era culpable porque el perro se atragantó con los huesos del difunto. Nos encanta pensar que un pelo con un tinte que sólamente usa la asesina apareció debajo de las uñas del muerto. Pero lo que no nos atrevemos a admitir es que una parte de nosotros, aquella que le encantaria coger una recortada y hacer sufrir indiscriminadamente a todos aquellos que convierten algunos de nuestros días en un suplicio, siente un puntito de envidia por algunos psycho killers.


Porque si no fuera así, no tendrían tanto éxito algunas series de televisión. Y Tele5 no contrataría a algunos asesinos a compartir plató con Jordi y sus anunciantes.

Es más famoso el asesino de Kennedy que el último premio nobel.

17 de enero de 2012

Gilipollas endogámicos (1982-¿2012?)

Cuando oigo el audio en el que "el bigotes" afirma que "Camps es un gilipollas" y que los empresarios son una "banda de gorrones" recuerdo sin poder evitarlo el personaje de Javier Bardem en Huevos de Oro que, allá por el 93, describía al tipo de empresario inculto, sin gusto y sin moral que ha cercenado la sociedad en la que vivimos hasta el punto de hacer prácticamente cierta la creencia popular que afirma que no se puede triunfar sin ser un soberano gilipollas (y un poco ladrón).

En realidad no deja de ser el reflejo del compañero de clase macarra y agresivo que se compra el coche que hace más ruido, sale con la tía que tiene las tetas más gordas y da la sensación de estar por encima de la verdad, la moral y los profesores a lo largo de todo el bachillerato. Es el mismo al que te encuentras en la puerta de un bar acabándose el último cigarro e intenta convencerte que nunca llegó a nada porque no quiso o que lo tuvo todo y por culpa del destino lo perdió en una mala jugada.

Es el mismo que descubrió a quien sobornar en aquel ayuntamiento para hacer unos chalets adosados con mano de obra sin regular porque tenía en nómina al hijo del inspector de trabajo, el que se compró un Porche Cayenne para irse de caza con el concejal de urbanismo o el que tenía de nómina un euro más que su jugador de fútbol favorito, que es con el que se iba de putas si el equipo ganaba por más de dos.

Es el mismo, por supuesto, que dejó la empresa quebrada, a los proveedores sin pagar, a los trabajadores sin cobrar y ahora, como una mala cigarra, aparca el todoterreno en zona de minusválidos vestido con ropa sin clase de hace tres temporadas y te intenta dar lecciones de cómo se mueve en realidad el mundo mientras eres tú quien paga el whisky.

En un estudio de la escuela de negocios de Stanford, a colación del liderazgo, se ha llegado a afirmar que la bondad y la generosidad no son unos párámetros que te ayuden a convertirte en un líder. Los compañeros suelen identificar esas cualidades como algo prestigioso, pero siguen resaltando a aquellas personas, al estilo Capone (dominante y egoísta), como quienes quieren que se conviertan en sus líderes. Supongo que es el mismo caso de aquella temporada en la que tuve más admiradoras que nunca, salí elegido delegado de clase en la universidad, conducía un coche de 140cv y puedo recordar como una época en la que me comportaba como un tremendo soplagaitas, pero soplagaitas exitoso.

Ser gilipollas es una cuestión endogámica: terminas rodeado de gilipollas. Es como ser yonki o ser alcohólico. Los chorizos que han arruinado nuestro país se han comunicado entre ellos y se han pasado subvenciones, coca, trajes y algún que otro contrato mientras alardeaban de ello ante su chófer, su puta o su camello.

Los demás, como cuando eres un adolescente, hemos pensado que aquella actitud dominante, sumada a la belleza de su novia de turno, el ruido de su coche y la limpieza de su traje, eran muestras de un liderazgo que les dejábamos tener.

Da igual que la corrupción fuera como la paella, que no hay mejor que en Valencia.

Da igual que el yerno del rey terminara hablando con todos y cada uno de los (ma)cacos que necesitaban regodearse de sus fórmulas1 o de sus bodas en El Escorial (que, en ese caso, viene de escoria)

Da igual, incluso, que un gallego corrupto del PP acabara cenando con un andaluz corrupto del Psoe mientras llamaban por teléfono a un corrupto del PNV que era el interlocutor válido para un corrupto de CiU con amigos en un pueblo gobernado por IU.

El caso es que nos hemos dejado llevar por la arrolladora creencia de la chulería, de la prepotencia y de la personalidad embriagadora del macarra de la clase.

Y ahora nos sorprendemos al descubrir que eran macarras.

Y lo que eran es gilipollas con coches caros.

Habrá que revisar cuáles son las capacidades que queremos en un líder, aunque uno de Stanford diga que es un error innato del ser humano elegir al que elegimos.

16 de enero de 2012

Se fue Fraga

Muchos de los que ahora van por la calle exaltando las verdades de la democracia nacieron con la democracia instaurada en casa, y en las calles. Algunos vivimos nuestros años no conscientes al abrigo de los caprichos del dictador y otros vivimos otro tipo de pequeñas dictaduras (como la dictadura que Eta nos hizo vivir) y eso fue porque nacimos muy a principios de los 70. No es una excusa ni una ventaja, es un punto de partida.

El caso es que, casi como los componentes de Pink Floyd, Fraga ya era un señor mayor cuando yo nací. Me contaron que fue ministro con Franco, que hizo los Paradores nacionales, llenó las playas de suecas que venían a Mallorca y que se bañó en Palomares para demostrar que aquellas aguas no tenían residuos radiactivos, como si fuera uno de esos políticos, de los que ahora parece que no hay, que es capaz de ponerse en calzones para demostrar aquellas cosas de las que se encuentra profundamente convencido.(No me imagino a Camps cobrando unicamente un subsidio de parado, a Zp renunciando a su sueldo porque se equivocó 100millones de veces o Rajoy en huelga de hambre hasta que se soluciones la crisis).

El caso es que durante mucho tiempo Fraga fue esa imagen, rémora de otros tiempos, que suponía la correa (in)visible que ataba a la derecha con la parte más reclacitrante del Franquismo. Y, sin embargo, Fraga, manteniendo esa forma de ser que le hacía declarar que no se podría un condón ni muerto, se mantuvo entre la clase política española hasta noviembre del mes pasado, cuando ya tenía 88 años y parecía un superhéroe inmortal.

En casa de un conocido, en el centro de Vigo, hay una portada de Eljueves de hace muchos años en las que se bromeaba con el retiro de Fraga. La tiene enmarcada desde hace mucho tiempo y le sirve como excusa para todos esos trabajadores que tienen que currar hasta los 67 mientras el otro buen señor seguía haciendo de las suyas con más de 80 y con un curriculum que pasa del fascismo a la democracia más absoluta pasando por hacer suya la calle, hablar en gallego y defender la España de las autonomías.

El caso es que, a pesar de todo, Fraga fue un hombre de convicciones, de esos que si conoces un dia te das cuenta que tiene la absoluta creencia en la bondad de sus intenciones y en la verdad de sus ideales. Eso no se lo quita nadie.

Pero sí que es verdad que en este mundo de políticos que viven al vaivén de las encuestas y a la hipocresía de hacer Diego donde dije digo, poco a poco van cayendo algunos que nos abandonan y nos dejan en el recuerdo la defensa de sus ideas con la fortaleza que les dió el tiempo que tuvieron para hacerlo.

Uno fue Labordeta. Otro será Carrillo.


Puede ser mejor o peor, estar de acuerdo o estar en contra, pero tenemos que reconocer que aquellos políticos que irradiaban una determinada fortaleza moral personal van dejando paso a marionetas que viven detrás de atriles con discursos firmados por publicistas de cuarta categoría.

A eso me refiero.

15 de enero de 2012

Las mujeres de verdad (tienen 50)

Publican un estudio, de esos que no valen más que para pasar 10 minutos de charla con los amigos, que afirma la verdad demostrable de que las mujeres de 50 se lo pasan en la cama mejor que las de 40 (que, a su vez, aprendieron de los errores que cometieron a los 30, cuando probaron las cosas que no hicieron a los 20).


Mis amigas que se aproximan a esa edad han sonreído al leer las estadísticas.

Nada dice de lo que nos pasa a los hombres cuando vamos dando los saltos cuánticos en la edad, aunque ya sabemos que en el siglo XXI la masturbación, quizá fruto de la azarosa búsqueda de la exaltación de lo personal en detrimento de lo compartido, es más habitual que el coito o los juegos sexuales.

Las diferencias aquellas en las que se gusta de alardear de lo contrapuestos que somos en la cama los hombres de las mujeres son el caldo de cultivo de estos estudios.


Sin embargo, salvando las formas, mantengo la idea de que el objetivo final suele ser el mismo: estar bien y llegar a esa sensación de paz que te recorre el cuerpo después de una noche loca cuando coges aire, cierras los ojos y lo sueltas poco a poco a la vez que la ves agarrando la almohada y haciéndose un ovillo entre tus sábanas.

Aún así , varios datos se sacan del estudio. Uno, que es obvio hasta cierto punto, es que las relaciones sexuales se reducen con la edad (supongo que no por falta de oportunidades sino por ese conocimiento ingrato que dan los polvos caros, que son aquellos que los realizas sin pensar y te persiguen durante meses). Otro dato es que el 40% de las mujeres afirman carecer de deseo sexual (que sube al 95% si delimitamos el campo a mujeres que te interesan) y el 67% de las mujeres alcanzan el orgasmo, aunque nadie dice que sea cuando están contigo.


Tengo un amigo que una noche, de esas en las que se hacen confidencias entre las tercera y la cuarta botella, nos aseguró que uno de sus mejores orgasmos lo tuvo delante de la televisión, una mañana tonta, mientras fantaseaba con Ana Rosa Quintana.

Los mitos de la sensualidad las inclinan a pensar en noches de lujuria con autoestopistas jóvenes que las revienten en la habitación de un motel. A nosotros nos han enseñado a pensar en mujeres jóvenes con curvas que se avalancen sensualmente contra nuestro varonil cuerpo.


Y, al contrario, va a resultar que en este mundo de fornicio (al estilo del obispo de Córdoba), la verdad se alcanza con la edad, como la sabiduría. Las mujeres de verdad tienen curvas y, a partir de ahora, 50.

Pd: aunque , como en todo, hay de 30, 35, 40 y 43 maravillosas.

13 de enero de 2012

¿Más rápido?. No, más delgado.

Hace 17 años la publicidad de los ordenadores decía: "Ahora más rápido". Hoy en día la publicidad grita a los 4 vientos: "más bonito, más delgado".

Probablemente es cierta la verdad que afirma que el ser humano llegó a la luna con menos tecnología que la que entra en tu bolsillo.

Probablemente es verdad que la informática es capaz de hacer tantas cosas que desaprovechamos el mayor porcentaje de su capacidad y que los fabricantes, espoleados por un producto técnicamente inferior pero exitoso en ventas, diseñado para usuarios que no quieren saber cómo funciona y más bonito que una monitora de fitness, han hecho tremendos esfuerzos en meternos por los ojos productos tecnológicamente inferiores pero bien chulos.

El portatil, que se rompe más, que se usa con menor cuidado y que tiene reparaciones mucho más caras, se comió la tostada del equipo de sobremesa que sigue siendo el que se queda encendido por las noches mientras intentas jugar al Angry Birds en tu tableta de 100€ o de 600€, que no deja de ser un teléfono hinchado y, sin embargo, ha sido el objeto del deseo a lo largo de las navidades dándose la irónica verdad de que se han vendido más lectores de libros eléctrónicos que libros electrónicos.


Ahora, a lo largo del 2012 y con la predicción más incierta que la de la Marmota, es el momento de los ultrabooks. ¿Qué es un ultrabook?. Un ordenador que parece un portatil, es más delgado que una anoréxica, no tiene dvd y lleva un disco duro en estado sólido de menos de 100gb. En la mayoría de los casos va a venir montado con una pantalla de 13" y vas a ver a un montón de chulazos con ellos sobre las rodillas en las zonas de embarque de los aeropuertos que son, a la larga, la pasarela donde se chulea de móvil, de tableta y de ultrabook.

No necesitamos tanta velocidad ni tantos núcleos, realmente, para hacer las cinco tonterías que hacemos con el ordenador. No necesitamos a una persona con un premio nobel a nuestro lado porque en realidad queremos que nos abrace y que nos haga vivir sin miedo pero yo siempre he preferido a las más listas.

Mis amigos, a las más guapas.

Los compradores de tecnología hace tiempo que dejaron de preocuparse por la potencia.

Terminaremos con un pentium 100 de 40gb enseñándolo en la cola de embarque del aeropuerto y sonriendo de cómo puedes girar la pantalla con dos dedos, soplar un molinillo de aire virtual que da vueltas en colores y consultar el correo electrónico, el facebook y twitter sin dejar de ser cool.

A muchos de nosotros nunca se nos rompió la televisión de tubo, pero compramos una de plasma. Nadie pidió tecnología para ir a la luna, por eso dejaron de fabricarla.

Por eso las revoluciones en informática son pasos hacia atrás en la potencia, y hacia delante en la moda. Dicen que el si el 2012 va a ser el año de los ultrabooks, el 2013 tendremos kinect hasta en la sopa. Y ahí estaremos, haciendo el mono delante de la pantalla porque el muñequito hace los mismos gestos que haces tú.

12 de enero de 2012

Los pobres son mejores personas


La vida está llena de buenos sentimientos. Lo cierto es que dentro de cada uno de nosotros vive una buena persona, como el pequeño cura que los hermanos de La Salle metieron dentro de mi en mi infancia y me avisa de mis maldades según las voy cometiendo.

Y un estudio, de esos que hablan de moral y de innata compasión humana, ha llegado a la conclusión de que los pobres son más receptivos en cuestiones de compasión y afectividad.

Así que puedes coger un saco de personas, agitarlos, macerarlos en la vida convencional y ponerles delante de una situación de esas en las que aparece tu pequeño angel de la bondad y descubrirás, de manera inversamente proporcional, que los mejores tipos son los que pertenecen a las clases más bajas.

"Yo no soy mala, es que me han dibujado así"- decía Jessica Rabbit.


"Yo no soy malo, es que nací en una familia pudiente"- podría decir un niño rico después de no ayudar a levantarse a una vieja que patinó en un paso de cebra una mañana de frio de algún congelado invierno lluvioso.

Pero ya sabíamos, estudios aparte y aunque suene quijotesco, que los pobres siempre son mejores personas.

11 de enero de 2012

Corazones en La Alhambra

Han detenido a una turista suiza por grabar un corazon en las paredes de La Alhambra con un par de iniciales. Supongo que, en su descargo, habrá alegado que está enamorada y que el amor, como si esta vida fuera una película con final feliz, lo puede todo. Que está cegada, que está encoñada como una adolescente, que se le hacen las glándulas internas nata montada cuando piensa en su pareja, que todas las personas le parecen mejores y que quería hacer parte de su felicidad a un patrimonio de la humanidad. Luego mirará con ojos de suiza enamorada al juez y esperará clemencia o, al menos, que se considere un atenuante.

Hay quien piensa, como una turista suiza, que el amor lo puede todo. Que si estás enamorado el sol saldrá luminoso por la mañana, que no te importa estar en el paro, que siempre tienes erecciones enormes, que el orgasmo dura más y que la vida es mucho más bonita y las palabras suenan más dulces.

Hay quien cree que asumiendo ese punto de partida todo engrana con el aceite del cariño. Que estás deseando conocer a su madre y que todos sus amigos te van a parecer maravillosos, porque son parte de un todo palpitante en la contraparte. Hay quien es capaz de tragarse una película infumable y un concierto desesperante porque está enamorado. Hay algunos que miramos la estantería y no somos capaces de entender por qué compramos el primer disco de Whitney Houston, llevarnos aquel mal trago, tolerar aquellas palabras, volver aquella noche, vaciar un armario que nunca se llenó e incluso decir aquellas barbaridades porque nos asustaba el abismo.

Supongo que no se racionaliza, porque si se racionaliza se acaba.

Y yo soy un hombre racional. Así me va, viviendo entre miles de mensajes que no vuelven porque cuando alguien quiso poner mi inicial sobre una pared de La Alhambra, al lado de un corazón, salí corriendo a ver la fuente de los leones.

Y no volví.

Tampoco me esperó. Punto cero otra vez.

9 de enero de 2012

Es sólo música, pero me gusta.

El primer disco que me compré, como si fuera un niñato adelantado a mi tiempo, fue el Tubular Bells de Mike Oldfield. Reconozco que me gustaba pero nunca lo llegué a entender del todo.


La primera cinta de cassete que me grabaron contenía el concierto en Paris de Supertramp. tengo que admitir que aún guardo aquella cinta y que ese concierto lo tengo en casa en su edición de vinilo y en su edicion de cd. Y Fool´s Overture me sigue pareciendo una jodida obra de arte.


Luego fui dando bandazos como los que da cualquier adolescente de aquellos que se quedaban quietos junto a la radio y tuvieron que sufrir en sus carnes la explosión pop de los 80. Me aprendí las canciones de siniestro, de loquillo, de Nacha pop y de Sabina en aquel disco que grabó junto a Viceversa mientras algunos amigos adoraban la magia de Ac/Dc o las melenas limpias y largas de Iron Maiden e incluso Poison y Europe, otros se deslizaban por el lado más pop, tecno o moderno que pudieran representar aquellos discos de Erasure, Yazoo, A-ha o los albores de Depeche Mode. Tuve cierta predilección por las canciones de amor que ahora se repiten una y otra vez en kiss Fm y me queda la prueba de aquella época en forma de disco de kenny G en alguna estantería. Llevé a mi primera novia, la misma que me obligaba a oir U2 a todas horas, a un concierto de UB40 como quien la lleva al fin del mundo cuando tienes menos de 19 y aparecieron en mi casa todos los discos de Dire Straits, junto con las entradas de varios de sus conciertos mientras me castigaba por no haber tenido la edad suficiente para estar en la gira del Alchemy cuando tocaron en la plaza de toros de Bilbao.


Me compré, de importación, el primer disco de Sade. Conocí la voz rota de Tom Waits y la utilicé para mis primeras tardes tristes oyendo una y otra vez The Heart Of Saturday Night mientras delante mio había un ordenador con pantalla de fósforo verde.


Conocí a Van Morrison y me volvió loco Too Long In Exile para terminar embargado por el Moondance, que era un disco de mi año de la misma frma que Stairway to heaven era la canción del mismo año, justo uno después que murieran Jimmy y Janis.


Tuve un accidente conduciendo a la universidad mientras sonaba Crazy, de Aerosmith, a todo volumen y me dejaron discos de Rosendo, Ilegales, los Enemigos en estado puro y el primero de los Deltonos.


Me recompuse volviendo a comprarme La Canción de Juan Perro en su versión de vinilo en una pequeña tienda que desapareció y que fue donde también me compre Blood On the Tracks para redescubrir lo que había sido Bob Dylan. Me gustó mucho más el segundo disco de The Stone Roses que el primero.

Una novia me regaló la edicion remasterizada de Ziggy Stardust, alguién me dejó en la puerta Dummy de Portishead, otra me descubrió a Extremoduro y cómo esperar a que se quitara los pantalones de cuero antes de que se marchara un domingo a media mañana mientra yo tenía puesto uno de los últimos conciertos de Simply Red, que era una manera de poner un muro de sonido entre ella, su corazón de tango y yo.

Lloré con Single, de Everything But the Girl. Vibré como nadie con los dos primeros discos de Pearl Jam


Me imaginé, en medio de unos años en los que pasé del Hotel California a Lynrynd Skynryd a través de Eric Clapton y poseído por el efervescente momento de Gun´s&Roses, el momento en el que la "hija" de Bill Cosby había hecho la letra de Rosemary (Let Love Rule) junto a Lenny Kravitz.


Disfruté discos de Craig Chaquico, de Semisonic, de Extreme(pero a estos les olvidé), sigo oyendo el Five man Acoustical Jam, a The Verve, a Dinosaur Jr , a los Afghan Wigs y algun dia a los Goodfathers. Me aprendí muchas de las letras de Los Ronaldos porque cantaba tan mal como Coque Malla y grabé infinitas cintas de cassette que regalé y que mantengo, algunas, en dos enormes bolsas de deporte en mi trastero junto a las poesías que dejé de escribir cuando ya era un universitario.

Llegué tarde a Nirvana, viejo a los Rolling, macarra para los Beatles y del quíntuple de Bruce no era capaz de pasar de Thunder Road, porque me parecía insuperable.


Compré el primer disco de Quique Gonzalez cuando dijo, en Radio 3, que intentaba hacer una mezcla entre Van Morrison y Burning, y nos casi nos tomamos una cerveza los músicos y el público, porque entrábamos todos en el bar, depués de una actuación en Ermua. Descubri a Coldplay preguntando sobre lo que sonaba en una taberna irlandesa de Segovia. Odié a Bunbury hasta que me superó con "El Viento a Favor", y me tuve que rendir.


Gasté de oirlo el Manual Para los Fieles, de Los Piratas y no podía dejar de oir The Bends (aunque ahí no estaba Creep), de Radiohead, durante varios meses. Usé a los Red Hot Chilli Peppers para explicar la importancia de un bajo en medio de una canción quince días antes de volverme loco en la playa con un concierto de varias horas de Maceo Parker, que es una de las pocas personas que hace rendirse al ego del gran Prince al que oí de lejos en su concierto de isla Cristina (Coruña).


Descubrí a Incubus buceando en una tienda de discos mientras una chica llegaba tarde. Me dolíó el cuello de dejarlo llevar tras ver a Big Soul en una actuación a la que no fue nadie y que fue, probablemente, el concierto más divertido al que he asistido.


Vi a la Cabra mecánica cuando empezaba en un pequeño pueblo de Cantabria detrás de un señor asustado por la borrachera del Lichis. Vi a Placebo, temblé con la voz de Skin, antes y después de Skunk Anansie. Me lo pasé bien con Pastora, comparé a Blur y a Oasis quedándome con los segundos y salí pensando que el mundo era mejor después de un concierto de Delafe y las Flores azules. Quise ser Michael Hutchence (INSX) hasta que descubri que su novia era Kylie Minogue y, además, se murió. Nunca encontré entrada para ver a Love Of Lesbian y tuve mi par de meses de Bob Marley, mi concierto de Pink Floyd y mis montones de discos de artistas que nunca llegaron a nada, que son australianos sin ser Men At Work , que son un clon de los Smashing Pumpkins o que, como sucede a veces con Ben Harper, mis visitas no conocen.


Dediqué miles de canciones, me dedicaron alguna y me regalaron dos veces los grandes éxitos de Queen. Me arrepiento de no haber ido a ver a los Black Crowes y de no saber lo suficiente de música clásica y no entender fenómenos que me hacen viejo en forma de remezclas de los nuevos gurús que son aquellos que no tocan instrumentos y llenan pistas de baile en medio de nuestros nuevos tiempos convulsos.

Hay días en los que leo sobre moda y los críticos se enredan diciendo que nadie crea nada nuevo, que la moda es cíclica y que las ideas de los creadores parecen mirar continuamente hacia atrás.

En la música pasa lo mismo.

Tengo la sensación, cada vez que voy saltando de canción en canción, de haberme dejado algún grupo, alguna letra, algún sonido por encontrar después de haber devorado, como un perro hambriento, todo lo que pude llegar a escuchar. Este es un post escrito del tirón que no está hecho para leerlo, sino para pasar un ratito pulsando en los links que está lleno de aquellos momentos en los que me quedaba (y me sigo quedando) delante de los altavoces, so lonely.


No tengo ningún criterio, lo reconozco. Si lo tuviera, sabría de música.

Pd: recristo, que viejo soy.

8 de enero de 2012

La silenciosa, tolerada (y sin normas) conquista China

La última vez que entré en un comercio chino, a altas horas de la madrugada y porque estaba debajo de mi casa, decidí no volver a entrar nunca más. Me atendió una niña menor de edad que esperaba detras un mostrador, con una pequeña televisión encendida, a que el cliente de turno recogiera algo de sus abarrotadas estanterías y pagara gentilmente.

Pensé, en aquel momento y como a quien le recorre un escalofrío de ética por el cuerpo, que resultaba indecente que una menor estuviera un martes a las dos de la mañana trabajando por los céntimos de beneficio que pudiera suponer mi pequeña compra.

Pero es trabajo. Es dinero. Es beneficio. Es un negocio. Yo fui un cliente. Apoyé, con mi pequeño consumo, la decisión infame de esa explotación infantil y ese pasarse por el arco del triunfo los horarios comerciales. Viene a ser lo mismo que consumir un producto en el que sabes que, a lo largo de su fabricación, han cercenado los derechos que no quisieras que te quitaran a ti. Pueden ser unas zapatillas de Nike, un teléfono de Apple, una camisa de Tomy Hillfiger, un foulard de Uterque o unos calzoncillos glamurosos y un poco macarras de Diesel. El caso es que allá donde miremos, si miramos con la lupa de la actuación ética para la consecución del éxito, no hay nadie que se libre.


Sin embargo las sociedades occidentales, resguardadas bajo la hipocresía del que no quiere saber la verdad de la infidelidad de su pareja, si es que su pareja vuelve a casa por la noche y le dice lo mucho que le quiere, seguimos manteniendo vivo un sistema que necesita explotar a unos para que a nosotros las camisetas nos cuesten menos.

Y la revolución del siglo que viene pasa por la revuelta de aquellas sociedades a las que hemos oprimido para sentirnos baratos bien.

Cuando yo era pequeño el gran enemigo del primer mundo era japón. Hacían los transistores más pequeños, los coches más modernos, las televisiones más nítidas. Me imaginaba a un enorme grupo de japoneses concienciados con el resurgir de su imperio tras perderlo todo con un par de bombazos atómicos en la segunda guerra mundial trabajando sin descanso y haciendo verdad algunos estudios que afirmaban que el coeficiente intelectual asiático era mayor que el occidental. Les veía practicando TaiChi en sus enormes fábricas para avalanzarse en la conquista del mundo a base de productos mejores que los nuestros. En aquella época hacer las cosas mejor era la manera de ganar en la batalla de la competitividad.


Sin embargo y por culpa de la explotación que hemos tolerado, aquellos japoneses, los alemanes, un saco de americanos del norte y hasta los pantalones más vascos que el kalimotxo han metido en un saco sus ideas y han buscado a una cantidad de chinos que lo trabajen por ellos a precios de risa y con condiciones laborales de guasa.

Y los chinos, que no son idiotas, han descubierto que cuando se trata de pagar menos la calidad nos deja de importar como si fuera la obsolescencia programada hecha consumo. Se ha publicado un libro titulado "La silenciosa Conquista China" donde, según parece, se llega a la conclusión que el gran triunfo de los 1300 millones de habitantes de aquel país, aparte de que son muchos, es que todas esas consideraciones éticas sobre el trabajo, el medio ambiente, los derechos humanos y el respeto a las condiciones del individuo se las pasan por el mismo lugar por el que tú te pasas a la industria nacional en el momento en el que, por medio euro menos, compras considerando el precio como la única variable.

Los últimos meses se ha publicitado una supuesta polémica sobre los horarios de apertura de los comercios en nuestras ciudades. Los comercios chinos ya abrían cuando les daba la gana hace años. Si lo hacían es porque, de una forma u otra, les salía rentable. Y si es rentable es porque tú o yo íbamos a comprar. La invasión, entonces, ya estaba en marcha.

Y lo que resulta innegable es que aunque nos encanta razonar como humanos y llenarlos la boca con palabras como ética, derechos, solidaridad y decencia... al final actuamos como animales cuando se trata de prostituir a un sistema completo por unas monedas. Las mismas con las que pagas tu hipoteca. Las mismas con las que compras la ropa tejida por niños que trabajan 14 horas por dos dólares al día. Las mismas con las que, a las dos de la mañana, vas a comprar a un comercio de alimentación chino que acumula dinero, lo manda a su pais y vuelve en maletines con lo que compran la deuda exterior de aquellos países que no se dieron cuenta que estaban siendo colonizados de la misma forma que lo fue el imperio romano: al estilo bárbaro, jugando a un juego sin reglas.

¿No te gusta?. No colabores. Consume, pero piensa antes de consumir. No sea que vayas a una manifestación contra el sistema con tu camiseta de Tommy, tus lustrosas Nike y un iPad lleno de consignas para la defensa del ser humano, el trabajador y la igualdad entre todos los habitantes del planeta: Los que venían del mono y muchas veces se comportan como orangutanes subyugados por el poder hipnótico de un plátano.



7 de enero de 2012

Hacienda, los fraudes y los investigados

Hace algunos años, cundo la televisión empezaba en color (que no hace mucho), aún recuerdo los anuncios de Barbara Rey y Lola Flores diciendo que "hacienda somos todos". A Lola la pillaron un poco después.


El año pasado, en una de esas noticias que pasan sin llamar la atención, el gobierno portugués se encargó de ir preguntando a los recién casados sobre el restaurante donde habían celebrado su boda y, sobre todo, cual era el fotógrafo que les había realizado el reportaje. Descubrieron, los inspectores, que una gran cantidad de fotógrafos del pais luso no habían declarado los ingresos de aquellos trabajos por lo que reventaron, de la forma más tonta, el grano del fraude en el sector de los reportajes de boda.

Hace unos años un pequeño fabricante de ropa que tenía a bien ser cliente de un servidor fue visitado por un inspector. Había fabricado 100mil pantalones pero tenía una factura, de esas que se emiten para hacer bulto, de 1millon de perchas. El inspector pidió ver el almacén donde estaban las 900mil perchas restantes. Creo que la empresa cerró.


Se parece a esas noticias de Urdangarín que, trabajando en una empresa sin ánimo de lucro, se gastó 600mil€ en decorar una casa de 3mill€.

Defraudar a hacienda, como robar en el Corte Ingles, no es especialmente complicado. Todos, en mayor o menor forma y en la medida de nuestras posibilidades nos lo hemos planteado alguna vez. Otra cosa es que lo hayamos hecho. En nuestro sistema, que tiene más coladores que un queso de gruyere, siempre hay un listo que espera que las carreteras las paguen otros o que cree positivamente, al estilo independentista más tradicional, que no le parece correcto que sus impuestos vayan para otros porque recuerda a aquel alemán que se grabó en youtube alardeando de llevar años de baja tocándose los huevos en su sofá (no encuentro el video, juro que existe).

También es cierto, como excusa para el ciudadano de a pie que le pide una factura sin iva al fontanero, que los grandes fraudes suelen ir de la mano de las grandes fortunas. Y que para grandes empresas existe la posibilidad de crear otras más pequeñas, aceptablemente ruinosas, que se queden los beneficios que generan las de verdad. De la misma forma el famoso impuesto populista sobre las rentas más altas es una soberana tontería si un rico puede crear una empresa, ponerse a sueldo de ella y cambiar la titularidad de sus propiedades.

Las personas de bien, aquellas que están atadas a una nómina invariable, son los blancos más sencillos para los dardos de hacienda cuyos inspectores llevan años denunciando que se ven obligados a descubrir un mínimo de infracciones casi como esa historia urbana de la cuota de multas de tráfico que tienen que poner los agentes.

Si yo fuera un inspector y tuviera que elegir entre denunciar a telefónica, que tiene cien mil abogados y puede alargar el juicio cien años, o al vecino del tercero que no pagó el iva de su televisión de plasma y se acojona con una carta con el membrete del ministerio, ¿a quien ataco?.

Si me convierto en el malo que puede acabar con el equipo de futbol de tu cuidad porque le pagaron unos millones en dinero negro a la estrella que mete goles o le saco el dinero que tiene guardado para la universidad de sus hijos al utillero del club, ¿a quien investigo?.

Así que, particulares y pequeñísimas empresas: este año va a ser complicado. Por lógica y por hacienda.

No es justo, es dinero.

5 de enero de 2012

Reyes.

Supongo que es imposible que los reyes, por muy magos que sean, nos traigan un mundo más justo:


Supongo que es imposible que nos traigan una caja llena de un monton de buena suerte, un kilo de Te quiero o un millón de mimos de los de verdad.

Supongo que algunos se conformarán con una tablet que dejarán de usar dentro de 6 meses, una corbata, un foulard de cuadros y una cena en familia poniendo la vista en el horizonte de la cuesta de enero, que este año va a durar 12 meses.

Supongo que, por culpa de la metralleta mediática, la mayoría se dedicará a mirar al bolsillo, a la nómina y al precio de los percebes y la pechuga de pavo.

Y lo único que quiero de los reyes, ya que no puedo pedir que vuelva Solomon Burke, es que te sientas (y sentirme) mejor. El dinero no tiene que ver con ello. El calor de un abrazo, si. (aunque cada día están más caros y creo que un fondo de inversión apuesta sobre su subida de valor imparable en el mercado internacional)

De pequeño, sobre la mesa de marmol que había en el salón, dejábamos unas galletas y un par de vasos de leche. A la mañana, cuando ya había salido el sol, alguna galleta estaba mordida y los vasos a la mitad. Junto a unos globos de colores se quedaban unas cajas pequeñas, llenas de lazos, con el nombre de cada uno. Yo corría por el pasillo y me sentaba en la mesa mientras mi madre retiraba las migas y me miraba de reojo. Abría los regalos que tenían mi nombre. Luego dábamos un paseo al frio del dia 6. "Tápate el cuello, que luego te acatarras"-me decían en casa antes de salir. Yo ponía cara de rabia porque quería quedarme jugando. Era un niño. Lo sigo siendo.

4 de enero de 2012

Christina y las zorras

Dice Christina Rosenvinge, haciendo amigos como ninguna, que "La música femenina se ha convertido en un concurso de zorras". Obviamente se que se refiere a ese tipo de personajes y personajillos que van por ahí enseñando pierna y bailando como ninguna sin hacer ningún esfuerzo en intereses musicales. Desafortunadamente Christina tiene el honor de ser el primer disco que, a los 75 minutos de comprarlo, regalé.

Supongo que, aparte de bebe (y fuma), russian red (de derechas), cien millones de triunfitas, aquellas que siguen llorando por que les dejó el novio una y otra vez (Malú, va por tí), las herederas de la copla que más me atraganta o alguna decena de niñas fatales... las zorras serán estas dos muchachitas, por ejemplo y buscando al azar, que intentan hacerse un hueco en la música.


Claro que me hubiera encantado que estas dos zorras me hubieran cantando a la cara ambas letras (aparte de aquel "te odio") mucho más que alguna de las tristisimas canciones que hace Chris después de hacer chás, aparecer a tu lado, coquetear con el rock más facilón durante dos discos y empezar a compartir vida con varios de los progafapastas que pueblan nuestro paraiso cultural español sobrevalorado. Porque, y no me quiero meter en la cama de nadie, Ray y Nacho son unos guays muy guays (con alguna creacion cultural de interés).

Lo que es cierto, aquí y en Albacete, es que algunos de nuestros pequeños creadores culturales, y me da igual que sea Pau Donés, Ramoncín, Lucia Etxeberría o la mismísima Christina... van perdiendo el norte al descubrir que se les va pasado el tiempo. Si nos fijamos en figuras de renombre mundial los que son verdaderamente grandes, y estoy pensando en el brutal Tom Waits, hacen su trabajo y con eso les vale. Son buenos, venden, llenan estadios y se dejan de preocupar si la vecina vende más discos porque parece un poco más puta en el último video. Hay personas que se dedican a hacer su trabajo y, cuando el trabajo no funciona, cambian de sector. No oi nunca a los Beatles decir que los Rolling eran una banda de puercas con guitarras o a Bruce gritar, cuando Michael le quitó algún número uno, que era un pederasta negrata y un poco maricón. La categoría de un artista está también es su respeto al contrario, aunque a las zorras lo que piense Chris les dará igual.


Que hay personas que utilizan la excusa del mercado cultural para sacar tajada sin saber ni una nota de solfeo ha pasado siempre. Hasta Yola Berrocal tuvo la desfachatez de publicar un libro, y un disco. En nuestro país cualquier soplagaitas se cree, por el mero hecho de haber aprendido a leer, escribir y recibir halagos en un karaoke, que puede refrendar una obra cultural.

El problema es cuando vende, por lo que habrá que culpabilizar a los consumidores, y a los que van a ver Torrente.

Porque hay que reconocer que, aunque haya que buscarlo, en nuestro país, como en cualquier otro lugar del mundo, hay maravillosos creadores tocando en los bares de tu barrio. Hay escritores que te estremecen en pequeños blogs sin visitas. Hay pintores, escultores y oradores que no necesitan enseñar pierna o follarse una famosa para hacerlo bien.

Quejarse porque los demás venden más que tú puede significar lo mismo que cuando yo decía que el profesor me tenía manía: que no lo hacía bien.

Algunas de las zorras que aparecen entre nuestro tímido mercado musical son zorras que me quedaría para siempre. A Christina, desde que no pude soportar aquel disco que regalé, la espero encontrar en la caja de Lidl, cobrando (que es un trabajo dignísimo). Claro que para gustos están los colores, tampoco me gusta el pop de pierna, baile, remezcla, reggeton y discoteca con comebolsas. (quien no sepa lo que es, no se pierde nada)

3 de enero de 2012

El paro cultural y las embajadas autonómicas

Dice un artículo, hablando sobre las oficinas de nuestras comunidades autónomas en el extranjero que a mediados de 2010, Cataluña era la comunidad que encabezaba la lista, ya que tenía 48 de esas unidades administrativas. Por detrás se situaban la Generalitat Valenciana, con 23, y Andalucía, con 22. A más distancia estaban País Vasco y Asturias, con 13 oficinas cada una. El siguiente escalón lo ocupaban Murcia y Galicia (ambas con 12); la Comunidad de Madrid (11); Castilla y León, Aragón, Canarias y Navarra (con cinco oficinas cada una); Extremadura (4); La Rioja, Baleares, Castilla-La Mancha y Cantabria, que tenían dos cada una. Aparte de, debido a aquello del gobierno europeo, que todas tienen una oficina en Bruselas.

Haciendo la suma: 199+17 oficinas. Supongo que, por lo menos, trabajaran dos personas en cada una, lo cual hacen 432 personas que estarán por ahí cobrando un dinerito por hacer algo que se supone que hace también cualquiera de las embajadas españolas, porque españoles somos todos, que están en los mismos lugares (hoy el gobierno vasco decia que somos estupendos porque hay 501 trabajadores más)

Cuando te sientas a ver una película americana de esas en las que Harrison Ford sale buscando a los malos y se ve involucrado en una trama de espionaje como otra cualquiera a donde va es a la embajada americana, nunca le oí que se fuera a la embajada de Texas. Es exactamente lo mismo que exclamó la delegación americana cuando vinieron a ver nuestro chulísimo AVE y dijeron que sí, que estaba muy bien y que probablemente este era un país rico a consecuencia de los pedazo de trenes que nos gastamos. Lo mismo, supongo, que pensará un serbio al ver a un catalán llegando a Belgrado y le pregunte por la embajada catalana, porque no es lo mismo un chorizo de cantimpalo que un buen fuet.

Las diferencias culturales que nos diferencian de nuestros vecinos autonómicos siempre han resultado un clavo de exclusividad al que cada uno de nuestros gobiernos se han gustado de agarrar. Es la mejor forma de echar la culpa al vecino cuando las cosas salen mal y la mejor manera de saber que has pasado de una comunidad a otra: que el asfalto ha cambiado de color.

Se han cometido auténticas barbaridades sociales al abrigo de lo cultural, y eso es una obviedad. En Euskadi, que es de donde puedo hablar, es mucho más importante saber euskera con soltura que tener una buena nota en la escuela de ingenieros, aunque sea la escuela del señor Torrontegui, que está al lado del autóctono campo de San Mamés. Como todo el mundo puede saber y deducir, es muy importante diseñar máquinas en euskera porque funcionan mucho mejor que las que están diseñadas en español.


No pongo en duda que el mantenimiento de las raices culturales que nos han visto llegar es una de las mejores maneras de aprender quienes somos, de donde venimos y a donde vamos, como en la canción de Siniestro, que siempre han sido unos orgullosos gallegos, pero educar a nuestra juventud, formales y darles una patada en el culo porque no hablan gallego con soltura es una de las mayores estupideces que puede hacer una sociedad que debería de preocuparse por la calidad de sus profesionales por encima de sus diferentes perfiles lingüísticos. Cantabria, Madrid, La Rioja y Burgos están repletos de fantásticos profesionales pagados con dinero euskaldún. Y alguno sigue manteniendo que un médico es mucho mejor si te hace un tacto rectal en euskera (caso verídico).


En estos tiempos de recortes de esos que yo no llego a comprender y que afirman que apretando un poco de aquí, un poco de allá y pagando un impuestito de nada se ahorran miles de millones de euros me pregunto si acaso no será el momento de hacer lo que se hacía con el latín, que es aprender un poquito y pasar el resto del tiempo con las ciencias y las letras vivas de verdad para aprender a competir en un mundo que tendrás que viajar y en el que no se me ocurre encontrarte, tirado en el desierto, preguntando por la embajada de Murcia.

O que no puedas echar un polvo en Gijón porque no sepas Bable.

O que sea más importante algún baile regional que una ayuda social a una persona sin trabajo.

O que quiten dinero de la sanidad catalana y se niegue, Artur Mas, a quitar a ninguno de sus enviados al extranjero con la frase de "Colaborar, sí; subsumirnos, no", que es, he de decirlo, una manera correctísima en la utilización del castellano.

Hablo de prioridades, que no de exclusiones. Yo sigo prefiriendo el mejor médico, el mejor profesor y hasta el mejor diplomático. Si habla euskera, fantástico. Pero si echamos a nuestros jóvenes porque no hay trabajo y los que pueden trabajar no lo hacen porque se preocuparon de aprender inglés, alemán, chino o simplemente porque nacieron en otra comunidad autónoma, somos unos gestores de mierda, pero con el Txakoli y más de un traje típico, subvencionados.

2 de enero de 2012

Los hombres que hacían proposiciones a las mujeres

El autor de la que dicen que es la declaración de amor más bonita de la historia de internet (según algunos) murió ayer del mismo cancer que le perseguía cuando se declaró. Puedes ser un buen tipo, pero la muerte siempre llega. Tenía 36 años.


Declaraciones de amor por internet hay muchas y de muchas formas.



Y, como es lógico, algunas no salen como estaban previstas


Lo curioso de todo ello es que al final del trayecto, casi como si se tratara de una tradición determinada por el sexo, es el hombre el que hace la propuesta, el que se pone de rodillas, el que acierta o se equivoca y el que se queda delante de la pantalla, con cara de mirlo abandonado, cuando ella sale corriendo. También, hay que reconocerlo, los torpes, los que cometemos errores, los que nos comportamos como niños malcriados, solemos ser nosotros por mucho que algunas mujeres hagan suyos comportamientos masculinos. Ellas pueden ser como lo que se supone que nosotros somos pero siempre son más discretas y, la mayoría de las veces, son mejores personas.

Mejores, incluso, que los hombres que hacían proposiciones a las mujeres. Nunca hablé de mi, no tengo huevos de sacar al buen tipo que debo de tener en algún lado pero cuando sale, le piso.

1 de enero de 2012

Los 15 descubrimientos de un emprendedor

Dicen, entre todas las avalanchas de cifras que sueltan en los telediarios como quien suelta improperios, que el dinero que los inversores proporcionan a los emprendedores de nuestro pais a través de las empresas de capital riesgo ha bajado al 10% de lo que apostaban hace unos años. Dicen, también, que el número de intoxicaciones etílicas en Madrid ha subido un 50% respecto del año pasado y que los incendios por el uso indebido de material pirotécnico en las casas ha subido un 70%.

Obviamente si eres un emprendedor y no te dan un duro lo que haces es agarrarte una buena borrachera y prender fuego a tu casa para ver si, al menos, cobras del seguro (que últimamente te piden la tercera copia del segundo ticket del café que te tomaste en la máquina de la pensión donde te fuiste a pasar la noche el día que se inudó tu casa por culpa de otro vecino cabrón. Y si no lo tienes, no te pagan).

Lo curioso de todo esto es que a todas las tendencias políticas de nuestro entorno se les llena la boca con la apuesta a los emprendedores porque queda casi tan molón como hablar de la calidad en la educación o el apoyo a los investigadores.

Asi que vamos a ver los 15 descubrimientos del emprendedor:
  1. Descubre una idea (ni siquiera tiene que ser original)
  2. Descubre lo buen mendigo que eres en las instituciones, en los bancos o entre tu familia
  3. Descubre la selección de personal y el pago de los autónomos
  4. Descubre que no tienes ayudas, que el banco te está cobrando (si te lo da) una barbaridad y que has arruinado a tu familia
  5. Descubre que te sobra personal porque no se factura tanto como esperabas
  6. Descubre que al sindicato no le importas tú ni los empleados del otro sindicato
  7. Descubre que no puedes fabricar en España y que tienes que fabricar en la India, China o similar. (O, 7alternativo, descubre el intrusismo laboral de negocios sin licencia o la competencia de monopolios, grandes superficies, etc.)
  8. Descubre los aranceles, los portes, los gastos de gestión y el precio de una web en condiciones
  9. Descubre los costes de una gestoría
  10. Descubre que nunca vas a ganar un concurso público sin pertenecer a un partido político o sobornando a alguien.
  11. Descubre el maravilloso mundo de las liquidaciones de impuestos
  12. Descubre al inspector de hacienda
  13. Descubre el precio de los abogados, al juez y las sentencias judiciales
  14. Descubre que un autónomo no tiene derecho a paro.
  15. Descubre la página de ofertas de trabajo.
Y después, si quieres, sigue. Algunos lo intentamos incluso después de todos esos descubrimientos, pero es una cuestión de idealismo. Dicen, en alguna revista, que una vez hubo un tipo al que le salió bien y que la ética, el trabajo, el respeto al medio ambiente y la ayuda de un gobierno generoso para con quien genera riqueza le valió para algo.

El resto se dió a la bebida o quemó su casa, al menos eso dicen en los telediarios sin decir que una vez soñaron con subirse al barco de los emprendedores dispuestos a descubrir unos mundos nuevos.

(Pd: No entiendo por qué esto es así con lo mucho que se ha ayudado siempre al emprendedor desde todos los gobiernos y éste no iba a ser menos que los demás) (ironic mode: on)