Mal dia para buscar

23 de mayo de 2019

Futuro 4.0 sin cebolla.

 El futuro se resume en lo siguiente. Llegas a un comercio de sandwiches, miras mientras quien te atiende espera con su uniforme. Dudas. Decides que quieres un numero 3 pero sin cebolla. Al fin y al cabo los hacen alli mismo, tras un cristal muy limpio. Entonces te dice que el numero 3 lleva cebolla. "Bueno- le dices- pues no le pones cebolla y ya está". "No señor- te responde- el 3 lleva cebolla. Es imposible servirlo sin cebolla porque no sería el numero 3". Llegados a ese punto le miras y le dices que es tan fácil como no poner la cebolla. Te insiste en lo mismo e incluso, en un alarde fuera de su competencia, te dice que le quites la cebolla cuando te lo den. Le explicas que es que se queda el sabor en el resto del sandwich. "Lo siento mucho- sigue sin dejar de sonreír forzadamente- el 3 lleva cebolla". Ahí es cuando descubres que es con cebolla o nada. Y tres meses después, cuando pasas por delante, quien hace los sandwiches es un robot que, al fin y al cabo, hace lo mismo que el gilipollas de la caja de antes que está en el paro.


21 de mayo de 2019

Historias de superaciones falsas

Uno de los nuevos síntomas del mundo en el que vivimos son las historias de superación  personales en la pequeña biografía de los seres exitosos. Casi como aquello que poblaba los libros de autoayuda en los 80 ahora parece que cada estrella, estrellita o estrellona tiene que venir directamente desde el infierno, del que salió creando, a sus espaldas, una historia de superación personal que roza la excepcionalidad.

Siendo muy pequeño mi padre me violaba, mi perro se fue con mi madre, me di a la cocaína y a la heroína, tuve que prostituirme para comer una loncha de jamón y un día, porque nunca perdí el aliento, dibuje sobre el baldosin de la calle un reflejo de Notre Dame junto con unas lineas . Un turista polaco me vio y me ayudo a escribir frases para todos aquellos que están como yo estuve y las vendo por Internet, tengo una facturación de 10 millones de dolares, me he comprado un chalet y he dado un millón para recuperar nuestra amada catedral. Allí fue cuando, de una manera mágica y porque nunca me rendí, todo cambió.

Sólo falta poner al final que fue gracias a "El Secreto"

De eso no se libra, si nos fijamos, casi ninguno de los referentes exitosos de hoy en día. Parece que si no disponen de una historia de superación detrás su éxito no lo es tanto. Fíjate los dientes que tenía Cristiano Ronaldo. Nadal se lesionó y fue un infierno, dicen. Casi todos los nuevos actores de referencia han tenido su historia personal con  las drogas y ya no es algo exclusivo de los músicos, que siempre fueron, gracias a Janis o a Jimmy, carne de cañón adicta. El que no ha tenido cáncer (y lo ha superado) ha vivido una vida personal dramática. Si hablamos de alguna mujer lo más probable es que nos cuente una serie de abusos en su juventud o, si es modelo, una discriminación porque estaba muy gorda y le tiraban los guisantes de la ensaladilla a la cara en el comedor escolar. Las peladuras de los plátanos si es negro.

Si buscamos "historia de superación personal" aparecen 8640000 resultados en google. Todos y cada uno de ellos son una película para la sobremesa del domingo. Todas tienen final feliz, esfuerzo recompensado, amor infinito y felicidad extrema. Todas intentan decir que aunque te sientas como un mierda existe un resorte mágico que te hará llegar al parnaso si no pierdes la esperanza en una vida mejor que, sin ninguna duda, te mereces. Porque una de las cosas importantes es esa falsa modestia en la que cualquiera, incluído el obeso mórbido de tu compañero de clase, puede batir el récord del mundo de los 60 metros vallas si se esfuerza lo suficiente.

Claro que no hacen entrevistas a los que no llegaron y a los que se quedaron en las drogas o en el camino. Eso no. Eso no es interesante. Nos gustan las historias que acaban bien y que disponen de un punto en el que ese tipo está peor de lo que estamos nosotros como si necesitasemos que nos dijeran que "da igual lo jodido que estás porque hay quien, estando mucho peor, salió adelante y se compro un Maserati, encontró el amor eterno y ha venido a darte lecciones de vida.  Y eso que perdió un testículo cuando le mordió una zarigüeya durmiendo en un cajero". 

En los biopics esos que parecen telefilms te cuentan lo mágico que era Freddy y le dejan en Wembley siendo una estrella pero no destrozado en una cama deshaciéndose. Las camareras se convierten en estrellas de la canción y dejan la historia en su punto más alto. Joder, Nadiuska tiene esquizofrenia, Elton john lleva haciendo la misma canción desde un poco antes que muriera Lady Di y Phil Collins está hecho un asquito. Pero tuvieron su momento y en algún caso su gran momento. Rick Davies tiene un cáncer terminal y eso es jodida ley de vida, no una historia de superación.

Nadie dice, en las charlas de coaching , que vamos a morir todos y que solamente uno de cada 100mil hijos de esos que vosotros, los padres, creéis que son excepcionales, va a llegar a jugar unos minutos en primera división. Nadie dice que estadísticamente seremos mediocres toda la vida y que la clave es aceptar lo que somos. Y somos lo que somos. Que si estamos metidos en las drogas siendo obscenamente mórbidos lo normal es acabar en un portal, que si nos violan de pequeños nos producirá un asco irracional el contacto humano o que los sueños está bien tenerlos pero no suelen volverse verdad si nos basamos exclusivamente en ese deseo febril que tenemos por lograrlo. A veces no se vuelven reales ni siquiera haciendo todo bien.

Supongo que las historias de superación son una falacia necesaria para despertarse por la mañana pensando que ese va a ser el día.

Pero ayer me desperté con la ilusión  de que fuera el día y me acosté igual,  en un ciclo infinito de sacrificio y falta de recompensas. Luego leo que un yonki de mierda alcanzó la felicidad con una revelación al golpearse la cabeza contra la acera y puso una foto feliz con su familia feliz y su casa feliz en su mundo feliz. Y me pongo de mala hostia.

Las historias de superación me dan mucho asco porque son mentira y si no lo son  me hacen sentir un gilipollas que no ha tenido ni la revelación, la suerte, el encuentro con la virtud escondida o ese don que se empeñan en decir que todos tenemos y ¿sabes? algunos tenemos muchos dones pequeños o simplemente ninguno. Somos mayoría.

Para que uno sea rico son necesarios los pobres y para que haya uno con éxito tienen que existir millones de vulgares que no han de tener a sus espaldas ningún infierno pendiente.

Tampoco pienso en caerme para ver si existe el efecto rebote.  Me duele mucho la espalda de sostenerme.

16 de mayo de 2019

Muros

Tenemos nuestros muros y no son los fantasmas. Los fantasmas son incontrolables pero los muros son todas las dificultades que ponemos para que los demás lleguen a esa parte de nosotros en la que somos vulnerables. Existe un muro de ladrillo bien duro que se compone de gilipollez, de desprecio y de una especie de superioridad moral que lo único que esconde es el miedo a reconocernos como uno más. Entonces somos sarcásticos o críticos, casi intentando demostrar que vivimos en un tiempo y en un espacio muy por encima de los otros, considerados como inferiores. Ese es un muro bajo el que, como si fuera una trinchera que nos protege del bombardeo enemigo, nos acurrucamos sujetando el casco por si nos caen cascotes de los obuses que vienen del exterior donde, el enemigo, también vive en posición fetal aterrorizado de lo que sale de nuestros cañones. Y en una guerra pierden todos.

(del libro nuevo)

11 de mayo de 2019

Ser moderno es fracasar.

De una manera u otra la duración de las cosas se ha vuelto tremendamente efímera. Las compañías que fabrican teléfonos están asustadas porque tendemos a hacer durar los móviles tres años. Las relaciones estables disponen de una duración media de 4.9 años y el amor romántico 28 meses. Mis padres estuvieron 50 años casados y les encontré abrazados días antes de que la muerte les separara. Las relaciones sexuales de una calidad aceptable cuentan que son  de trece minutos. Hay pausas publicitarias que duran más y lo único que puede conseguir es que,  por fugaz, se olvide más rápido que una promoción.

No hay coches para toda la vida, casas para toda la vida, chamarra favorita desde siempre o trabajos para toda la vida.

Incluso parece que la modernidad y todo aquello que dispone de fecha de caducidad son una misma cosa. Experiencias que han de ser intensas y breves, hamburguesas de un bocado, deconstrucciones gastronómicas  con cubiertos pequeños y cervezas de trago. Borracheras inmediatas en un botellón veloz para llegar borracho a la  discoteca y perder la conciencia antes del último metro a casa.

Los programas de televisión no duran y las películas las dan particionadas para que paguemos varias entradas. Yo tardo 7 minutos en llagar a casa. Tengo un amigo con una startup que ya sabe que dentro de 5 años tendrá que reinventarse. Facebook, casi como la página web más antigua del mundo, tiene 15 años. Hay una empresa japonesa de construcción que tiene 1430 años  y han vivido de ella 40 generaciones, pero es una excepción.

Hemos dado un valor infinito a los cambios de ciclo, las reinvenciones, las modernidades que se difuminan y,sin embargo, no sé si son demostraciones de la obligación de fracasar a lo que nos obliga el siglo XXI. Cuando despreciamos la satisfaccion inmediata por un objetivo más lejano nos llaman gilipollas.

Cuando en mi curriculum pongo que llevo 25 años haciendo lo mismo,descartan mi perfil. Será que vivo en el siglo XX.

Y de una manera anacrónica lo que sigo buscando es un lugar donde quedarme.
Y saber lo que me encontraré en casa. En LA casa. Algo parecido al hogar. Un lugar que huele a café.

1 de mayo de 2019

Una persona sospechosa

Dime que nunca has copiado, que nunca has engañado a tu pareja y que nunca has robado en un supermercado. Dime que no te drogas, que no te pones trompa. Dime que no has dicho nunca estando borracho que tú controlas. Dime que nunca mientes y que no te arrepientes de las decisiones que te han llevado a ser como eres. Dime que no tienes dudas sobre ninguna cosa. Confírmame que eres una persona sospechosa. Dime que no te equivocas al elegir la ropa. Dime que no has visto nunca una peli porno y que no te tocas. No eres de fiar si no haces algo mal, no eres de los míos si no la puedes cagar (bis) Dime que nunca has copiado, que nunca has engañado a tu pareja y que nunca has robado en un supermercado. No eres de fiar si no haces algo mal, no eres de los míos si no la puedes cagar (bis)

29 de abril de 2019

Sabina y los singles

Yo fui un loco seguidor de Sabina porque me tocó la época y porque viví toda su discografía desde la mandrágora hasta el maravilloso Mentiras Piadosas con la exaltación infinita de conocer todas y cada una de las notas del directo que hizo con Viceversa.

Mi primera borrachera fue una noche, antes de un concierto. Mi primer cigarro, un BN negro al salir de aquel pabellón donde le vi, joven, a mediados de los 80. Eso fue después de hacer de mendigo en “si yo fuera presidente”. Yo ya sabia que era hijo de policía de Jaen y no un producto del Madrid de la década. Siempre me ha gustado ser certero en los datos. Siempre que algo sale mal creo que es porque teníamos “incompatibilidad de caracteres” o porque aquella noche que fallaste tampoco fui a la cita yo (qué cabrón).

Lo tuve conmigo, disco tras disco, demasiados años. Me olvidé del reloj porque nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo. Recuerdo: Bilbao, 1990. En la barra de un bar yo le quise decir que el azar se parece al deseo, que un beso es solo un asalto y la cama un ring de boxeo y que las caricias que rozan la piel y la sangre amotinan se marchitan cuando las toca la sucia rutina.

Creo que también lo usé diciendo que “de sobra sabes que eres la primera” pero siempre, sobre todo a partir de entonces, eran letras copiadas que habían dejado de ser verdad un poco de tiempo atrás. Para mí y para un cantautor en el olimpo que se empeñaba en contar otra vez cómo se libró de un robo porque le reconocieron. Para mí que, como el cantante, estaba aprendiendo a no simular una voz que no tenía. Los dos más roncos y los dos tan jóvenes y tan viejos.

Alguna vez en los años 90 dejé de oírle. Dicho así es casi algo que parece del siglo pasado.

Tengo que reconocer que esa imagen de crápula con corazón tiene un éxito infinito entre muchas de las mujeres que conozco. Ese poeta que sabes que te va a dejar, que te va a engañar, que cuando está con las demás se fuma un cigarro en el balcón, pensando cómo escapar de un marido que llega, y piensa, sin embargo, amargamente en ti de la misma forma que cuando está contigo piensa en todas las demás.

Dejé de oírle por muchas razones. La primera es que ya no sonaba a verdad. Sonó verdad que el alquitrán del camino embriaga más que el suave vino del hogar pero ahora ya tenemos domicilio fijo. El gran amor no deshizo nuestra cama y nos aburrimos de promiscuidad.

Curiosamente tengo todas aquellas letras en la cabeza. A veces vienen y encajan, como si fueran piezas de puzle guardadas en un cajón. A veces simplemente las reconozco como quien se reconoce en una foto y sé que todo eso que me cuentas no es tuyo, sino que se lo has robado a una canción como quien roba el mes de abril.

Así que apareció como quien pone un anuncio en la prensa local. “¿A dónde vamos rubia? - A donde tú me lleves, contestó”. Y me contó en la cama que era toda una princesa de las que no asedian con la antología de sábanas blancas y alcobas vacías. Me contó que siempre se despierta pronto y que si no se amanece con ella será peor para el sol. Era el caramelo sin azúcar que a veces la vida pone delante como una manzana prohibida.

Me contó que le gustaba mucho Sabina, que se sabía las canciones. “Es un poeta a tener en cuenta”. Que le gusta buscarse en las letras y reconocer la sabiduría de quien ya estuvo en los lugares que algunos soñamos con conocer alguna vez en la vida, aunque sea de refilón. Juraba que conocía las rimas y las palabras, las veces que rompía la voz en los conciertos y todas y cada una de las asonantes. Ponía la cara de quien degusta algo sabroso si repetía alguna frase y poco a poco dejaba claro ser una fan, una seguidora y una admiradora.

Y nos dieron las diez.

Pero lo curioso es que mientras estaba ahí, con sus besos en la frente, con sus medias negras, con la frente marchita y siendo una rubia platino, yo volví a pensar en esa amante inoportuna que se llama soledad y le dije que era un tratado de impaciencia. El número 11. Le dije siempre que prefiero dormir ella quiere hacer el amor. Dije que huyendo del frío busqué en las rebajas de enero. Comenté que no me dijo que mi última novela le excita más que todo Camilo José Cela y que yo no pude quemarme con el gas azul de los mecheros.

Sonreí como si buscara un acertijo. “Rana salió la princesita. Falda tacón y unas braguitas de quita y pon.”-dije- “ Y en el escote”- continué- “la ermita del deseo donde se arrodillan los ateos.”- terminé. Y se enfadó sin decir nada, haciendo un enorme silencio que duró dos días.

Y es que no sabía que aquello, como todo lo demás, eran las letras que yo me sabía de memoria para descubrir que ella jugaba a saber algunas porque sólo sabía los singles. Y con los singles no puedes conocer al autor. Pasa con los artistas y con quien se queda a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea. Claro que qué consejos voy a darte yo que ni siquiera sé cuidar de mí.

Dejé de oír a Sabina hace muchos años pero de vez en cuando vuelve y me recuerda quien ya no soy y a veces me descubre quien quisieras ser pero no eres, sobre todo si quieres ser alguien de hace 25 años sin saberte las caras B, que es donde está la verdad. Ahora es demasiado tarde, Princesa.




Algunas canciones que aparecen en este post:

https://www.youtube.com/watch?v=J3OtzDWBwOo
https://www.youtube.com/watch?v=jpJq9iG3JHM
https://www.youtube.com/watch?v=5KPOBI_ZgBc
https://www.youtube.com/watch?v=O2M2Mczy1Mo
https://www.youtube.com/watch?v=BYo88T7Q6Jk
https://www.youtube.com/watch?v=VhdOwDe-Pgg
https://www.youtube.com/watch?v=Y6ZuGI1jgfs
https://www.youtube.com/watch?v=8mBoAxFgALI
https://www.youtube.com/watch?v=4nO0XP3AqbM
https://www.youtube.com/watch?v=rvV7hd-3LUI
https://www.youtube.com/watch?v=qahBeZB1g54
https://www.youtube.com/watch?v=S9VYT-zMCyY
https://www.youtube.com/watch?v=J3OtzDWBwOo
https://www.youtube.com/watch?v=sBDoHv2OO7s
https://www.youtube.com/watch?v=_oWIXXP3oCU
https://www.youtube.com/watch?v=TptRqnxJZ4Q
https://www.youtube.com/watch?v=c5KCnKX_O1Q
https://www.youtube.com/watch?v=r0EzwomP79g
https://www.youtube.com/watch?v=sEoRb2aPJPA
https://www.youtube.com/watch?v=UZ1Uaske7lA
https://www.youtube.com/watch?v=n99E6ilAcvA
https://www.youtube.com/watch?v=FzKlIHvLaAI



Pd: Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor. Puedo ponerme digno y decir “toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato , me llamas”.

26 de abril de 2019

En España somos de votar para joder. Y nos jodemos.

Hace año y medio publiqué un librito (que se puede comprar pulsando en el link) en el que llegaba a varias conclusiones lógicas. La primera es que la estupidez es la principal enfermedad de nuestra sociedad. La estupidez capitaneada por el listo que todo lo sabe , grita mucho, se indigna como una señora mayor y utiliza palabras magníficas como discriminación, anticonstitucional, derechos humanos o prevaricación. Por supuesto que  no tiene ni idea de lo que es prevaricar, aunque tome decisiones injustas siendo consciente de ello.

También llegaba a la conclusión, a base de supuestos válidos (denomínese silogismos) , que la democracia como tal es injusta porque el voto de todo el mundo vale lo mismo y eso presupone que todos somos iguales pero, oh sorpresa, no lo somos porque unos somos gordos y otros delgados, unos listos, otros tontos, otros altos y otros van en bici. Mientras escribí aquel libro se votó democráticamente a favor del Brexit, de Trump, del NO a la paz en Colombia y en Turquía se votó a favor de dar poderes de dictador a un señor, y salió que sí. Después de aquello, y para darme la razón, salió Vox en Andalucía, en Cataluña se votó a un tipo que , consecuente con sus ideas, pilló la pasta y se fue a una mansión. En Brasil salió Bolsonaro y en Ucrania se ha elegido , con el 72% de los votos , a un humorista para primer ministro. Vamos, que si a eso le sumas a esa chica que quiso dar a luz siguiendo un tutorial de youtube con el resultado de muerte, puedes pensar que algún tipo de virus fatal se está extendiendo por ahí.

A los largo de estas semanas de zafarrancho me han intentado convencer de votar al pacma, a podemos, a cualquiera que no sea de derecha e incluso a cualquiera que no sea un loco rojo de izquierdas. En cada caso he hecho lo mismo: buscar los programas electorales y hacer una sola pregunta a mi interlocutor sobre él. Y casualmente los resultados han sido idénticos en todos los casos: no se ha leído el programa del partido que defiende nadie. Mantienen la maldad del supuesto enemigo poniendo en su boca cosas locas. Que si te van a quitar la casa del pueblo o que van a matar a todos los negros del áfrica. Que asesinarán a los gays o que nos levarán a la ruina y a la fragmentación del estado en estaditos pobres. Y es todo mentira aunque resulta mucho mas divertido vivir escandalizado ante el seguro desastre.

Una de las cosas que hemos aprendido con la democracia es que da igual lo que uno proponga porque después siempre hay algo, como hacen los adolescentes, que nos permita echar la culpa a los demás para ser incompetentes con nuestras promesas. La herencia, los compromisos, la crisis internacional, los británicos locos o tres árabes con barba que pasaban por  ahí.

También hemos aprendido, algunos, que hay cosas imposibles. (Señores de Podemos: hay una cosa llamada inflacion) Y somos excepticos cuando nos cuentan que se nos va a volver el rabo mucho más intenso con tal o cual presidente del gobierno, que tendremos  muchos hijos y conciliaremos felizmente en un mundo utópico donde las mariposas revolotearán por las calles limpias sin que nadie tenga que barrer la mierda de los demás porque somos una sociedad de seres justos (y limpios).

El domingo hay que ir a votar y en España somos muy de votar por joder. Lo curioso es que nos gusta jodernos a nosotros mismos. Votamos a Gil, a Ruiz Mateos. Tenemos al mayor ladrón español, Don Jordi (ejemplo del triunfo de Cataluña sobre España  porque un tipo bajito se lleva más que toda Andalucía) en la calle....  

Eso fue democrático. Igual que Rodolfo Chikilicuatre lo elegimos nosotros y sabíamos perfectamente lo que votábamos. Somos muy gilipollas disfrutando de cómo, después, hacemos el ridículo.

Quizá es hora de dejar de serlo.

O hacer cierto eso de que España está llena de españoles y mucho españoles.

Lee, valora si es posible y... Piensa un poco, joder.
No me hagas recordarte que el título del libro es : Sé que eres un estúpido.

19 de abril de 2019

Entonces duerme

Suena la orquesta, sube el telón y ya no puedo esconderme nada se pierde y si le pones calor quiero que sueñes conmigo que sueñes conmigo. No me molesta, hay un rincón donde sabré defenderme entonces duerme y si te sientes mejor quiero que sueñes conmigo que sueñes conmigo. Vas a la fiesta, qué decepción no me tomabas en serio entre los dedos se escapó lo mejor quiero que sueñes conmigo que sueñes conmigo. Ya no hay respuesta, sólo tú y yo no queda nada por medio cruza tu frente alguna buena canción quiero que sueñes conmigo que sueñes conmigo

15 de abril de 2019

La libertad y los pensadores de locuras

Hace no mucho estuve en un debate hablando de los límites de la libertad de expresión. Hablábamos de aquel rapero imberbe que reclamaba repetir Paracuellos, que es el lugar donde asesinaron al hermano de mi abuelo mientras a mi abuelo el otro bando le quitaba su medio de vida. En realidad la discusión trataba ese tema tan viejo de  poder defender cualquier idea siempre y cuando no sea una imposición a los demás. Las bases de la libertad y de la democracia son sencillas: poder decir lo que a uno le venga en gana y someterlo a la decisión mayoritaria del pueblo.

Desde ese punto de vista uno puede decir y exponer barbaridades: matar a los primogénitos, cerrar o abrir las fronteras, prohibir el acceso a la educación a los bajitos, pintar las farolas de verde o gasear a todos los habitantes de Soria. Quien sabe. La imaginación es infinita.

Yo soy de esos que creen y defienden que las normas son las mismas para todos, que uno puede soltar barbaridades y que no son delitos hasta que son realidad. Si un partido político o un grupo de descerebrados quieren proponer soplapolleces, que lo hagan. Ya les pondrá el pueblo en su sitio. (Esto presupone que el pueblo en inteligente, cosa que no comparto pero lo vamos a suponer en este argumentario). Así que si viene uno de cualquier extremo a decir que hay que matar empresarios o negros, que lo diga. Al fin y al cabo cada minuto que pasan algunos hablando  demuestran su locura con facilidad.

En una sociedad libre hay que dejar ejercer la libertad a quienes no piensan como tu.

Y fascismo es la imposición de las ideas por la fuerza, sean las ideas que sean. En Euskadi hemos hecho, y parece que algunos no se acuerdan, un máster en fascismo durante 30 años (Porque el fascismo no es exclusivo de la derecha, amigos míos) . Aquí se pegaba un tiro en la cabeza a quienes no pensaban igual que un 10% de la población y además algunos se presentaban a las elecciones defendiendo la lucha armada. Pues bien, el delito empezaba en el momento en el que cuando un padre salia con su hijo al colegio resulta que le habían puesto una bomba lapa en los bajos del coche. Resulta ahora que el hecho que unos tipos defiendan que España sea una es un motivo para quemar contenedores y apedrearles,  que es vergonzoso que defiendan esas ideas o vayan a un acto a decir sus cositas. No seré yo nadie que esté a favor de un régimen feudal o de independencias locas o amarillas pero sigo pensando que cada uno puede decir lo que le venga en gana y si uno no puede, el otro tampoco. No podemos hacer diferencias entre dos extremos porque uno nos caiga mejor que el otro. La libertad es algo que no diferencia de extremismos.

Si fuéramos una sociedad madura dejaríamos a los locos solos con sus megáfonos.
Si fuéramos una sociedad inteligente no haríamos la cobertura a los locos.

Yo he visto a grupos gritando "Eta, mátalos"  y a Ynestrillas con el brazo en alto junto al campo de San Mamés. Los dos me produjeron el mismo asco pero estaban ejerciendo la libertad que a este pais le ha costado años ganar. No es nada moderno escandalizarse de que alguien piense diferente a ti, aunque piense locuras.

"Habla chucho ,que no te escucho"- decía un anciano sabio.



9 de abril de 2019

Stairway to heaven

En 1971 pasaron muchas cosas.
Pero hay dos especiales. Led Zepellin publicó Stairway to heaven y nací yo.

Y en el 2012 se hizo este homenaje.

3 de abril de 2019

¿Sabes volar?

La valentía de los simbolos.

Un par de lesbianas se han hecho una foto delante de un puesto de Vox y las redes las han idolatrado como si fueran las personas más valientes del mundo. Un catalán ha paseado por Madrid con un lazo amarillo en la solapa y uno de Madrid, a la misma hora, cantaba "Que viva España" atravesando con su coche por la diagonal. Joder, !valientes! (nótese el punto de ironía)

Hay un video de unos perros ladrándose ferozmente a través de una puerta y cuando la puerta se abre... se van.


No hay gran diferencia con la valentía simbólica que, tampoco lo voy a negar, tuvo su época más dura. Voy a poner un ejemplo. Cuando ETA, el gran asesino de España de los últimos 40 años, secuestró a Julio Iglesias Zamora en 1993 algunos corríamos el riesgo de ser apaleados por llevar un lazo azul en la solapa (y concentrarnos en silencio cada vez que había un muerto, que era demasiado a menudo). A otros les pegaban tiros en la cabeza delante de sus hijos. Después alguno lo usó para sus propios intereses y ese lazo se volvió negro, naranja o amarillo. Son grados de valentía diferentes. A veces, incluso, creo que son símbolos para tocar las narices porque degradan sus orígenes hasta limites irrisorios. Algunos políticos se ponen lazos de colores pero no hacen nada , como si fuera una firma en change.org o un "me gusta". Algunos creen que un símbolo puede solucionar un problema y los problemas se solucionan poniendo manos a la obra y actuando. Es absurdo creer que por mucho de amarillo que se ponga o muchas banderas españolas pueblen las calles alguno va a cambiar de nacionalidad, le van a bajar los impuestos o va a tener que pedir el pan en catalán. Si un símbolo no está sustentado con una base lógica de cambio poco cambio puede existir. Nos podemos manifestar cien millones de veces por las pensiones pero si no proponemos una forma viable de pago de las mismas , las mensualidades no se pagan solas. Y oye, no está mal dejar patente un problema en forma de símbolo pero con los símbolos únicamente lo que se gasta es saliva y tela.

Actualmente (y afortunadamente) que dos personas del mismo sexo se besen por la calle en España no escandaliza a nadie ni es un sesgo de valentía, incluso si se hace delante de 4 tipos de Vox. Que alguien lleve un lazo amarillo o fucsia está en su personal manera de ver el mundo. Ni siquiera es un problema que haya un negro en Vox o un pijo en Podemos. El PP tiene más homosexuales en su cuerpo directivo que la izquierda desunida. Tres puñetas me importa. Me importa muy poco si llevas una pancarta contra el  mundo animal patriarcal o un cartel a favor de la energia nuclear. Otra cosa es que no le dejes fornicar a mi perro porque la perra del vecino no le ha dado su consentimiento explicito o que me pongas una nuclear en el portal de mi casa.

Los valientes de los símbolos ladran, hacen ruido como mosquitos que han chupado sangre contaminada. Ensucian. Contaminan el paisaje. Y sin embargo creen que con eso vale. Cuando a Rufian, a una semana de la declaración de independencia y con sus lazos, le preguntaron cómo se iba a gestionar el espacio aéreo catalán, dijo que no tenia ni idea. Es un caso de valiente simbólico que,  cuando se supone que tiene que hacer algo no lo hace y no tiene ningún problema en aceptar tampoco sabe cómo hacerlo. Leticia Dolera fue feminista hasta que cesó a una actriz embarazada. Podemos expulsó a los trabajadores afines a Errejón aplicando la reforma laboral de Rajoy mientras la esposa de Pdro daba clases de cómo abaratar despidos. La ordinariez de la vida es muy diferente a la reivindicación, ¿verdad?

Es muy fácil ser valiente cuando tu símbolo no te supone nada. No te pegan un tiro en la cabeza y no tienes que mancharte las manos trabajando por arreglarlo.

El primer homosexual que se besó en la calle, la señora (Rosa Parks) de color que no se levantó en el autobús, las mujeres que hicieron la primera huelga para reivindicar su justa igualdad con el hombre... esos eran símbolos necesarios. Creo que los 15 minutos que estábamos en silencio recibiendo insultos en medio de la calle en los 90 fue necesario pero hablar de ETA ahora es tan absurdo e interesado como hablar de Franco, del descubrimiento de America o de los Nehandertales.

Hoy por hoy los valientes de los símbolos son  los egoístas cobardes de nuevo cuño que alimentan la opinión pública, afortunadamente libre pero bastante cobarde porque cuando hay que ponerse a trabajar, que lo hagan otros. ¿Para qué me voy a manchar las manos o buscar una solución si ya llevo puesto un lazo  o lo puse en twitter?

Estoy seguro que si en cada prenda del Primark saliera la cara y el salario del niño que la ha cosido, se seguiría vendiendo igual. Yo sigo fumando igual pero no tengo miedo a la muerte.

No somos una sociedad valiente sino hipócrita y cobarde. Y vaga.


Turnedo 2019

28 de marzo de 2019

La maldición de la segunda edad.

Hace un par de días publiqué en alguna red social esa noticia sobre un grupo de animalistas feministas antiespecistas que denuncian las violaciones que sufren las hembras animales. Es decir, que los toros violan a las vacas porque no han dado su consentimiento explícito allá, en medio del campo. Obviamente lo consideré una razón  más por la que el mundo se va a la mierda. Y ahí lo dejé como una locura más de las que se hacen eco en los medios cuando necesitan rellenar páginas y demostrar a sus lectores que, aunque son idiotas, siempre hay alguien más loco que ellos.

Cual fue mi sorpresa cuando una muchacha supuestamente inteligente me criticó por no tener en cuenta las desigualdades de una naturaleza patriarcal y hacer apología de ello con mi link. Pensé, en un instante,cuando me había perdido. Entonces me llamó  un amigo y me dijo que se había sentido mayor en una reunión de esas modernas donde los asistentes salen a pequeños escenarios y hablan de sus inquietudes para ver si en uno de esos momentos surge la idea revolucionaria que cambiará el mundo (y sus cuentas corrientes). Me contó que, después, consideró que había partes de su locución que quizá chirriaban en oídos más jóvenes. Una criticar el ansia y la impaciencia de la juventud, incapaz de prestar atención a un videos de más de 3 minutos. Otra decir que las confrontaciones no son buenas y que casi todos, incluso los que creemos peores, también tienen sus razonamientos.Que poner en duda los razonamientos propios es el paso previo al entendimiento. Eso no les gustó- me dijo- porque lo vi en sus caras.

Una de las cosas que tiene la generación que se aproxima sospechosamente a los 50 es que ha intentado, probablemente sin conciencia , imponer sus criterios a las demás. Quisimos que nuestros padres amaran el rock&roll y ahora descubrimos que ni siquiera las grandes joyas del pop perforan la gruesa capa de piel que tienen los que se mueven entre 17 y 30 años. Es más, ahora que hemos aprendido a valorar elementos de los que nuestros padres nos hablaban, vemos como ha dejado se ser importante lo que decimos sino que lo que pasa es que lo decimos nosotros. Nuestra segunda edad vive el maleficio de aceptar algunos de sus errores y quienes vienen por detrás han aprendido a ignorarnos y retroalimentarse de sus propias cosas, mejores o peores. El mismo discurso dicho por un tipo en chandal y capucha de chamarra sin poner es más valido que el que dice alguien que podría ser su padre. No es lo mismo, pero en realidad lo es, decir que no hay que tirar las toallitas por el water que un hastag #huelgamundialplaneta , enviado por esos móviles repletos de coltan comprados en empresas multinacionales que cotizan en otro lugar y tambien venden camisas baratas (por algo será) cosidas por niños. Incluso si fuera dicho palabra por palabra. No importa qué, importa quien.Importa, incluso, el medio por el que llega. Las fake news tienen mercado porque no lo dice tu padre sino un influencer vegano. No porque lo diga alguien que ya estuvo allí, sino un  meme.

Es probable que nosotros fuéramos, allá por los 90, unos racistas de la edad. Ahora somos nosotros los discriminados y asistimos, estupefactos, a miles de aciertos y, lo que es peor, errores que cuando se los explicas (porque los errores son cíclicos) descubres que no te hacen ni caso porque tu voz es muda, machista, especista y a favor de que los toros violen a las vacas.

Y nunca dijiste eso. Ni siquiera te argumentaron nada en contra. Solo que como lo dijiste tú, ya no vale. Es la maldición de la segunda edad.

25 de marzo de 2019

Miguel , Gritar.

Que está cansado que le digan lo que debe hacer. Que cualquier desgraciado liga más que él. Que se hartó de ver incómodo e impávido que la fila de al lado siempre se mueva más rápido. Que su jefe tiene más antojos que una diva. Que viaja al Soho y él con el desalojo arriba. Que no renunciaría, pero sí le daría un par de puñetazos más el IVA. Que el tipo tiene fotos de su Lamborghini tomando Martini con la chica en bikini y eso lo irrita pero ya no lo excita ni la Dolce Vita de Fellini. Será que yo no opino igual pero esa voz no me cae tan mal. Y entonces entro a pensar: No sé, qué es lo que me hace quedar No sé, qué es lo que me estanca acá ¿Por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar?". Que la mujer le fue infiel en la luna de miel. Que no le importa ser cruel, ni lo que opinen de él y aunque ella corra para que alguien la socorra le va a arrancar la piel y se va a ser un abrigo de zorra. Que no es un identikit de Brad Pitt. Que nunca vio a Limp Bizkit ni a Aerosmith. Que es como un hobbit, o Roger Rabbit. Que todo le da déficit y nada superávit. Que ni un rayo ilumina su vida anodina Que conoció gallos que resultaron gallinas Que va a cortar la mala racha con un hacha y que no agacha la cabeza ante ninguna cretina. Será que yo no opino igual pero esa voz no me cae tan mal Y entonces entro a pensar; " No sé, qué es lo que me hace quedar No sé, qué es lo que me estanca acá ¿Por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar?" No entiendo qué pasa Trabajo como un burro y no puedo comprarme casa y nada me asombra y estoy tan tranquilo como una bomba. La vida me dio a boca de jarro. Siempre fui el último orejón del tarro. No doy mas una mano. Este mundo no está sano. No aguanto ni un minuto mas. Que se siente como en coma en un CTI, como el reo más buscado por el FBI,como el deudor más pertinaz del FMI, como el producto más bruto del PBI. Que quedó inmóvil con lo de Chernobyl. Que logró ver al Papa en el Papamóvil. Que jamás vio luz al final del túnel Y no encontró paz ni buscándola en Google. Que ya no quiere vivir. Que está dentro del rango de la hora de partir Que está en el fango y como en el tango, Ni el tiro del final le va a salir. No sé, qué es lo que me hace quedar No sé, qué es lo que me estanca acá ¿Por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar? Escuchando a Miguel gritar Escuchando a Miguel gritar

16 de marzo de 2019

Gente de conciertos

En un concierto hay gente variada.

Está el fan, el que se sabe las canciones. El que las grita. El que pide una rareza que fue cara B de un single en 1985 y no se la dan. Sin embargo es feliz porque está ahí como una especie de recompensa no entendida a años de dedicación, a mil momentos en los que consiguió que su cerebro fuera un paso más allá de la realidad gracias a una confraternización mágica con aquel grupo.

Está el que se queda quieto cerrando los ojos mientras le tiembla el cuerpo con los bajos. Degustando los sonidos poco a poco sabiendo que es un placer efímero y personal.

Están los que van en grupo y sólo gritan en los hits mientras creen que todo aquello que para ellos es irrelevante también lo es para los de las filas de delante. Hablan. Hacen chistes. Creen, en una lógica de consumidor, que han pagado para pasarlo de la manera que hayan considerado oportuno. He visto a grupos haciendo botellón sentados en  medio de un concierto.

También están los que van a cualquier cosa que tenga pinta de concierto sin importarles si toca mi prima o es la nueva última gira de los Rolling Stones. Necesitan alimentar un ego cultural desaprensivo incapaz de filtrar nada. Eso sí, sin haber oído ni una sola canción antes o después jurarán que saben más que nadie porque estuvieron allí, que es algo parecido a decir que has trabajado porque te sentaste en la silla unas cuantas horas.

En la vida existen esos cuatro tipos. El que se emociona con las recompensas. El que mira al horizonte o huele, despacio, el cuello de su amante. Quien cree que todo está para servirle y,  por supuesto, al que no sabe porque está pero está  siempre, aunque no tenga ni idea de lo que le gusta. El último va con el viento de las modas.

Y los nuevos conciertos se programan pensando en la cantidad de unos u otros, no en la calidad de la música.

La vida es un concierto.

13 de marzo de 2019

La politica que se separa y la adolescencia cabrona.

Uno de los dramas entre mis amigos sucede cuando sus hijos deciden volar del nido, pero nunca gratis. Se llevan la play, las  bragas, su colcha favorita, el coche  si es  que lo tienen, el ordenador y la tele de su cuarto. Y luego van a casa a comer o llevan la ropa  para que  se la laven. Es  una forma  moderna  de emancipación que, si la  familia lo permite y es  de mutuo acuerdo, pues estupendo. ¿Egoista? Si. Pero hay un  acuerdo, se  cumple.

A veces no es así. A veces un adolescente se jacta delante de sus amigos lo importante que es para sus padres y cómo ellos han de ser sus esclavos ya que tuvieron la idea de tenerle y él, precisamente él, no lo pidió. No es la primera noticia de ese estilo en los últimos meses. Tampoco la del padre harto de los abusos de sus hijos o la del padre de Mallorca que pidió al juez que le quitaran la patria potestad. No es lo normal porque si bien cuando en los años 70 llegabas a casa diciendo que el profesor te había pegado, te ganabas otra hostia. Ahora denuncian al colegio por acoso, a facebook, instagram, al profesor y llevan al niño a un psicólogo infantil porque juran que tiene un TDH. Una pena, pero una pena moderna. Hay que proteger a la infancia dicen algunos como si nuestros padres no nos quisieran en los  70. Hay que proteger,  si. Pero no hacer el canelo.

La salida del Reino Unido de la UE es algo similar. "Oye, que me quiero ir".  Pues vale. "Me vas a limpiar la ropa, me quedo el collar de perlas de la abuela, los chalets de Mallorca, Gibraltar, las subvenciones, dos huevos duros y quiero que a los británicos le limpien los pies gratis en Valdemorillo". - "Hombre, eso va a ser que no. Mira, vamos a ver si llegamos aun acuerdo". Entonces se van  con el acuerdo a la cámara de los lores esa y dicen que no les parece bien, que quieren más. Que quieren todo lo que tenían y un poco más. Joder, pero si te vas. Si te vas es tu jodido problema. "¿Pero nos queremos ir de verdad?"- se preguntan. "Si, pero que nos den lo que es nuestro". Ese es un concepto muy curioso.  "Lo nuestro". "Lo mio". Si tus bragas te las ha comprado tu madre serán de tu madre aunque te las pongas tú. Nunca fue tu cuarto  ni tu playstation. Las operaciones economicas de la UE se hacían en la city pero si no estas en la UE , te jodes. Oye, que es lo que hay. Sopas y sorber, que decía mi abuela. Irse es irse y los calcetines, te los zurces tú. Soy de la opinión aquella  en la que uno es libre de decidir su futuro pero si lo decide, que se joda. Vivir en el paraíso idílico de una moderna reinvención neovictoriana sin el lastre de los tediosos europeos que roban al imperio británico mola hasta que la libra cae un 20% de su valor, los productos son más caros porque vienen  del continente y se descubre que sin esos vagos inmigrantes ya no queda nadie para servir fish&chips a las tres de la mañana en W2.

Una cosa admiro de Theresa May: que si el pueblo dice que se van, pues se van por  sus ovarios.
Una sorpresa me produce el parlamento británico: que nada les satisface como a mi sobrina cuando dice que se va y que quiere lo suyo, incluyendo a la señora de la limpieza y la línea de móvil pagada.

Si te vas, te vas. Pero con todas las consecuencias y las incomodidades que tiene la carísima autosuficiencia. No se puede pedir y pedir, como un niño mal criado. Págame las carreteras, las pensiones, hazme un hueco para comer y limpia mi ropa sucia. Nadie piensa, antes de independizarse,  que el responsable de los dolores ya no es el otro, sino uno mismo. Y que no es perfecto sino una minicopia de aquello de lo que ha escapado.

Si te vas, que te vaya bien y a tomar por culo.

"Si me violan a las tres de la mañana"- decía una que yo me sé cuando no le daban más dinero para el taxi- "será tu culpa". No, guapa. Será tuya. 

La política que se separa y la adolescencia cabrona tienen demasiadas similitudes.



(Espero que con el rabillo del ojo más de un independentista europeo aprenda de UK, que es mucho más fuerte que Cataluña, los Flamencos, los de la liga Norte y los Euskaldunes juntos)

6 de marzo de 2019

A, B, C y la necesidad de superioridad moral. Debate, charleta y periodismo moderno.

La ley de Godwin establece que las conversaciones, cuando hay un enconamiento feroz, terminan citando a Hitler con mucha facilidad. No es un "y tu  más" ni un "pues ahora me quedo sin respirar", pero se parece.

Bien. La modernidad y nos ha dado variantes de gran interés. En España somos mucho de nombrar a Franco. "No me gusta el rey porque lo nombró Franco". Ala, ahí te quedas. Luego otro puede hablar de los embalses y ya tenemos a dos sordos. Lo que viene ahora es esa parte de la conversación, que sí bien es cierto que nunca se centra en el tema sino en partes externas, en la que alguno de los que están en ella (o los dos) hacen una de estas dos cosas:

A) Hablar de sus títulos o componentes personales imposibles en el otro.
  "a mí me lo vas a decir, que soy tornero fresador"
  "no sabes lo que es porque yo soy mujer y tú no"
  "qué fácil es decir eso para vosotros, los que no tenéis hijos"

B) Ir a momentos del pasado del otro.
  "no hables tú, que eras amigo de Pepe el pederasta"
  "el gobierno de España, que fue el de Franco, también robaba a los catalanes"

C) El victimismo
  "eso pasa porque soy (mujer, catalán, soriano, gay, inmigrante, menor, jubilado, bajito...)
  

Así que ahora tengo puesta una alarma para las personas, los debates  y aquellos medios de comunicación que necesitan vivir en la demostración de superioridad moral sobre sus adversarios. (Desde laSexta, el Risto e incluso los debates de 13tv). Esa alarma suena cuando alguno de los puntos A, B y C, suceden. Suena muchas veces desde aquel día en el que el periodismo dejó de contar lo que pasa para hacer juicios de valor como si estuvieran en un púlpito dando razones a sus feligreses. Suena, casi de continuo, en periodo electoral. Suena intensamente al abrir facebook, pasear por twitter e incluso en la cola del banco o de la pescadería. Y suena porque parece que aquí todos somos expertos en todo y si no lo somos lo más importante es alejarse del tema  y joder al adversario que ya es el enemigo.

Parece que si alguien no grita no existe, que lo que importa es despellejar al otro por cualquier lado. Saca la guerra de irak o las fotos de Pablo con terroristas condenados. Saca que tienes un máster en economía para darle razón a Rodrigo cuando lo de Bankia. Saca que eres profesor universitario para evitar aceptar que eres gilipollas porque hay gilipollas en todos los sitios. O que sabes hablar polaco. Cualquier cosa menos ir al tema cuando el tema se descontrola. Y me da igual. Básicamente consiste en despreciar al otro para que cualquier cosa que digas tu tenga que ser la verdad.

Y eso es trampa.

Pero son trampas aceptadas.
Cuidado,  que vienen meses llenos de A, de B y de C, de superioridad moral y de miseria. Es, tal y como he empezado, imponer tu ideología a cualquier precio. Vamos, como Hitler.

Te recuerdo que Hitler no fumaba.




Pd: se me ha olvidado eso de escoger una frase del otro fuera de contexto y culparle de los males del planeta. (Yo que sé. "¿Has dicho "EL trabajador"?, ¿pero es que una mujer no puede trabajar?. Eres un machista"). Lo he de poner en la D

26 de febrero de 2019

Fucking crazy

(hay un espacio de un programa de radio que suena después de explicar cómo se cocinan los oricios o cómo se saca un nabo del estómago de una vaca enferma... donde, a veces, se descubren cosas como ésta)
[Verse 1] I'm fucking crazy You know that it's true You knew it when you met me Don't act like this is new I don't know how to stop myself from acting so insane Screaming like an animal and rattling your cage [Verse 2] You're fucking crazy You make me so mad Some days you sound so happy Some days you get so sad I never know from one moment to the next who you're gonna be Sometimes I think you may be even crazier than me [Verse 3] We're fucking crazy (Ooh-ooh-ooh-ooh) Crazy in love You make me want to tear the world in two I've lost touch with reality, there's nothing I can do (Ahh-ahh) 'Cause you are fucking crazy and I am fucking crazy about you [Bridge] This world is getting wilder every day Sanity can be so hard to find But you and I, we found another way Even if it means we've lost our minds [Outro] We're fucking crazy (Ooh-ooh-ooh-ooh) Crazy in love You make me want to tear the world in two I have lost touch with reality, there's nothing I can do (Ahh-ahh) 'Cause you are fucking crazy (Ahh-ooh) I guess I am fucking crazy (Ahh-ooh) You are fucking crazy And I am fucking crazy about you

23 de febrero de 2019

Soy la muñeca de la tarta


(literatura deshechada)

“Soy la muñeca  de la tarta, la que se ríe de tus chistes, la que baila con los tacones puestos y unos pantalones que señalan las pantorrillas. Soy la que se levanta a la hora para hacer el desayuno a sus hijos y la que conduce con las bolsas de la compra amontonadas atrás.  La que te responde a los mensajes si son más allá de media noche y duerme encima de una montaña de almohadones.  Soy la que hace que está dormida si te oye respirar fuerte , la que estuvo antes que tú en todas partes y pasa de que sólo se vive una vez a proyectar ideas en el futuro. La que se echa el azúcar rápidamente en el café pero se lo bebe despacio y deja carmín en el filtro del cigarro. Soy la que saluda al vecino y luego te cuenta sus miserias pero iría a ayudarle si necesitara una mano. Soy la que mataría por escapar de todo los viernes y vuelve a casa los lunes. Soy la muñeca de la tarta y a veces sueño con ser la figura que hace de muñeca en el pastel”.

21 de febrero de 2019

Elecciones: mucho para un español.

La manera moderna de lanzar mensajes es hipócrita y miserable. No se libra nadie. No se libra la prensa ni se libra la televisión. No se libra tu prima de Albacete ni se libra el tercero de la lista a las elecciones autonómicas que, sinceramente, no tienes ni idea de quien es pero le vas a votar. No sabes el nombre del último premio nobel de física pero sí el nombre de la mascota de ese cantante efímero que sonríe en el hall de su casa en el Hola. Cuentan que cuanto mayor es la cantidad de información que recibimos es mayor también la cantidad de gilipollas a los que hacemos famosos.

El tema es que hoy en día, no sobreinformados pero si sobrebombardeados, vivimos en un momento en el que para que el mensaje tenga que llegar ha de ser algo más excesivo que el último. La transgresión, que dicho así es algo hasta romántico, se ha vuelto en contra pero, si lo pensamos bien, no va en contra de la verdad.

Por eso mismo los políticos y la prensa no mienten. Nunca.
Por eso mismo los políticos y la prensa lo que hacen es contar la parte de la verdad que les resulta interesante o la que, sin decirlo, puede derivar en una mentira que jamás dijeron.

-¿Pagó usted la seguridad social de su empleado cuando usted ganaba 8000€ al mes?.  
-El sistema económico es muy duro. (no es mentira)

-El rey yo yo hemos establecido una amistad (no es mentira, se saludan por la calle)

-Tengo un máster (tenerlo lo tiene)

Ante todo eso la naturaleza humana, que es una perra, lo que hace es poner el acento en quien lo dice en vez que qué es lo que dice. Es más, hay una tendencia absoluta a subir el listón de la apuesta de los propios que sobrepasa el límite de lo posible. En Nueva York el antiguo alcalde lanzó un mensaje a sus habitantes diciendo que no tenían dinero para todo y había que decidir entre más policía o no sé cuantos parques. Salió, como siempre que hay una votación en atmósfera de miedo, más policía. Aquí no, aquí viene uno diciendo que te va a dar más parques, más policía, un bastón  de oro y te va a subir el sueldo. Y si es de los nuestros nos lo creemos. Si lo dice el contrario es que me quiere engañar. Los partidos políticos que no ganan nunca ni pueden se han convertido en expertos en prometer el cielo. "Hay dinero para dar una casa a todos los españoles". Y es verdad, lo hay. Claro que hay que dejar de pagar a todos los médicos y a los jubilados. Mentir, lo que se dice mentir, no miente.

Las promesas electorales se han convertido en panfletos de promesas imposibles que da igual que se rompan una vez que se alcanza el poder. Y las promesas, en realidad, siempre son posibles porque esas verdades lo son siempre y cuando no se haga una concepción global de las mismas. Hay quien se cree que Cataluña independiente será un pozo de alegría y crecimiento, hay quien piensa que los camareros han de ganar un salario de verdad sin subir el precio del café y hay quien es tan tonto que no sabe que su ropa ha esclavizado a niños en la India. Hay quien se cree que el grandioso sexo prometido será realidad si llegas hasta la cama. Las verdades imposibles son la nueva moneda de cambio, y te la cambian por un voto.

En ese sentido algunos pensábamos que esa  neurona loca que le quedaba a alguno en la cabeza iba a terminar poniendo en su sitio a todos esos que se la habían jugado a las verdades imposibles. Y nos equivocamos. Nos equivocamos cuando Pablemos decía que cada español debería de ganar 1500€ al mes mínimo y estábamos convencidos que no se le podía tomar en serio porque eso era (y es) una barbaridad económica del mismo volumen que eso de que si se le da a un español 800€ por no trabajar lo que hará será esforzarse por buscar un trabajo mejor (la Sexta noche). A un español le das 800€ y te hace una manifestación diciendo que es poco y que el otro partido le ha ofrecido más. La caída de votos de Podemos en España es igual que la subida de votos de Vox y eso es porque hay un grupo de gilipollas importante que va dando bandazos de un lado a otro de la indignación y le importa una puta mierda si queman al empresario o al inmigrante siempre y cuando no le quemen a él. En vez de desconfiar de las barbaridades nos hemos convertido en receptivos a barbaridades mayores.
Ahora llegan elecciones, 3 de golpe. Unos prometerán el cielo y otros, creyendo que eso no es una apuesta suficiente, el cielo y dos huevos duros. Todos dirán verdades. Incluso dirán verdades para meterse con el enemigo. Arcadi dijo, y es verdad, que los que tienen el sindrome de Down son peores que los que no lo tienen. Pero llegó Risto, que es un manipulador interesado que busca gasolina para alimentar a su ego, y dijo algo que era verdad pero que presuponía que Arcadi mata niños por las noches. Y se enfadaron. No me importa cuando es un juego y todos conocemos las reglas pero el problema es que las reglas no te las cuentan y el mundo se llena de intereses disfrazados de eslóganes. Hay monologuistas que, como no les contrataron de cómicos, dan mítines y la diferencia es muy pequeña.

No nos engañemos. Nos van a prometer más teniendo que aportar menos. Nos van a prometer virilidad infinita, un follamigo, un coche no contaminante, una casa nueva, una subida de salario, una pensión dos puntos por encima del ipc, una bajada de impuestos, a tu enemigo pisoteado y un basurero elegante en la puerta de tu casa cada vez que peles un plátano. Eso, precisamente, es el capítulo 200 de los Simpsons. ¿Como acaba? Mal. Lo curioso es que Homer no miente cuando le eligen, exactamente igual que en nuestras elecciones.

Se soluciona haciendo dos cosas: evitando pensar quien lo dice y pensando si es posible con todas las consecuencias. Pensar dos veces. Mucho para un español.




Claro que si te dicen la verdad completa ya no es publicidad aunque es muy entretenido creer que lo que cuesta 100 se puede comprar por 2, y que es igual.
Si es muy bonito (o muy malvado en boca del enemigo), amiguitos, es mentira.
Se vive mucho peor en las dudas infinitas. Sálvese quien pueda

Jaime el espectador.

(...literatura...espero que tengamos protagonista...)


Jaime es un espectador de su propia vida, a la que teme mientras ella acecha.

No se casó, pero soñó con ello tres veces. No tuvo hijos, pero se enterneció cada vez que pasaba cerca de un  parque mientras veía luchar a adultos contra el eterno periodo de adaptación de sus vástagos. Prácticamente nunca convivió porque si algo le define es que, aunque le cuesta mucho tomar cualquier tipo de decisión definitiva, en el caso de hacer algo lo hace con  todas las consecuencias. Así que, curiosamente, el hecho de esperar a esa iluminación mariana que tienen las revelaciones fue justamente lo que le hizo no hacer nada jamás. Ser libre para estar completamente preparado a darse con todo lo que tiene es precisamente lo que ha coartado su libertad. Tener la mochila preparada para salir de viaje siempre hace que la ropa se pudra mientras llega el momento de partir al destino adecuado.

14 de febrero de 2019

San Valentín en los tiempos de las apps.

(De un relato.Literatura)


Hay componentes del mundo que están desapareciendo de una manera galopante. El contacto humano es uno de los primeros. Los supermercados y los bazares son una forma de ir de compras sin  la necesidad de hablar con nadie. Pero tienen el problema del contacto visual al menos a la hora de pagar. Cuando llegó internet se podía comprar sentado en el wáter. No es la logística ni la amplitud de gama. Es la posibilidad de llevar a cabo el proceso sin tener que interactuar con ninguna persona. Como es lógico eso llegó al mundo de la seducción. Una foto que pueda ser más o menos intrigante y que nadie sabe en realidad si eres tú. Esperar.  Hacer un match. Hablar y hablar. No hace falta peinarse, quitarse los pelos de las piernas o esos tan rebeldes que salen por los agujeros de la nariz. Se puede conquistar a otra persona sentado en el wáter y sin decir ni una sola palabra. No hace falta ser alto, guapo o incluso listo. Hay que ser ocurrente y algunos copian y pegan frases sólo con la intención de continuar el juego. Verse, hablarse, mirarse e incluso dudar con el tono de voz son demasiados elementos como para no fracasar en alguno. Hay quien ha pasado más de una noche en vela contando cosas y descubriendo enfoques de su cuerpo y de un cuerpo ajeno que si bien no suple a la verdad entusiasma a distancia. Hay relaciones eternas que no han intercambiado una mirada. Hay sexo sin poder olerse complementando las noches con instantáneas que adivinan las formas que imaginamos. La falta de datos o el control de los mismos nos puede hacer creer que hemos encontrado una perfección sólo y exclusivamente porque la otra persona es consciente de sus puntos débiles y esos, justamente esos, no se mandan por whatsapp. Incluso whatsapp es demasiado íntimo y pasar de una aplicación de contactos ahí ya es casi como subir a casa a tomar una copa. 


11 de febrero de 2019

¿Pensar? Jamás

"Cada uno es libre de pensar lo que quiera siempre y cuando piense como yo"


Hoy mismo una mujer, feminista, animalista, antifascista y supuestamente inteligente publicaba en facebook que mueren más mujeres por culpa de los hombres asesinos que por el cáncer.

Mi profesor de termodinámica decía siempre que cuando un resultado de un problema es algo que huele a barbaridad lo más probable es que sea mentira. Así que fui a los datos estadisticamente ciertos. "En España"- le puse- "murieron 110.000 personas de cáncer el año 2017. De esos un 38% eran mujeres, es decir, unas 43.000. En ese mismo año se certificaron 56 muertes de mujeres a manos de hombres malvados".

Se enfadó. "No hablo de España sino del mundo".

No me supe callar. "Hay unos 10 millones de muertes por cáncer en el mundo y si volvemos a hacer el mismo porcentaje lo que estas diciendo es que se matan !4 millones de mujeres al año sólo por ser mujer y solamente a manos de hombres malvados!. ¿No te has pasado, aunque me vayas a decir que no hay estadísticas en Africa?"

Y entonces, a  modo de sorpresa y sin ninguna posibilidad de réplica, me borró. "Me agotas"- mandó en su último mensaje. Cualquier cosa antes de reconocer un error (de un 1000%)

Entonces pensé que aunque sea una barbaridad algunas personas necesitan datos que certifiquen salvajemente lo que quieren oir. Que todos los que comen carne desean que los cerdos sufran, que absolutamente todos los que se sienten españoles son fascistas que desean que Franco vuelva, a ser posible de la mano de Hitler y Mussolinni y que, como es lógico, no hay ni una sola mujer que muere de cáncer o de atragantarse con un hueso de aceituna sino que el hueso estaba ahí puesto por un hombre machista para que ella falleciera, que si es en  accidente de tráfico es lo mismo porque el faro del coche fue diseñado por un hombre y que, ademas, ese hombre quiere destruir el planeta porque el motor usa combustibles fósiles.

A veces solamente hay dos pasos entre la verdad y lo que nos apetece pensar.

Pero si nos demuestran que nos estamos convirtiendo en gilipollas lo sencillo es bloquear al mensajero. Mientras tanto problemas tan graves como la violencia de género, la convivencia, los excesos de las industrias o el daño que hacemos al planeta se convierten en proclamas.

Y ahora yo me he convertido en un machista fascista, favorable a la destrucción del planeta que me voy a comer un filete de cerdo asesinado por los loobys cárnicos.

Ha llegado un momento en que da lo mismo decir una estupidez siempre que esa estupidez sea molona y si me llevan la contraria, no hago caso. ¿Pensar? Jamás. Eso es de cobardes.

9 de febrero de 2019

Vivimos en Standford.

En el experimento de la cárcel de Standford se demostró, de una manera salvaje, que cuando a alguien  se le mete en un rol tiende a exagerar el mismo hasta límites insospechados. El que era colocado en el puesto de carcelero se volvió un tipo capaz de aporrear a los presos sin piedad (con la excusa perfecta de que es que recibe órdenes, como en el experimento Milgram) y , lo que es peor, los presos asumen como una norma que les traten como basura.

Cada uno, en definitiva, deja de comportarse como es para comportarse como se supone que se comporta alguien que está en su lugar. Cada uno se vuelve un  arquetipo.

Una de las cosas más miserables que tiene la sociedad moderna, publicitariamente aburrida en la que cada debe hacer uso de su propia libertad (presuponiendo que todos y cada uno tenemos un criterio personal claro y propio), es que aunque se nos llena la bocaza con  lo de la libertad resulta que al final nos encanta sentirnos al abrigo del arquetipo de aquello a lo que queremos pertenecer. Aquí todos somos de izquierdas hasta que se trata de no pagar por lo que queremos consumir. Aquí siempre el problema es de los demás y ninguno de los otros hace las cosas bien. Y, sobre todo, nos metemos en papeles que os encantan  y en los que buscamos,  como un independentista catalán, un enemigo común culpable de los granos que nos salen en el culo para no aceptar nuestra responsabilidad personal absolutamente en nada. Eric fromm decía que el ser humano necesita de una figura superior siempre.  De un Dios, un jefe o un padre. Bien. El ser humano moderno necesita de un enemigo, de alguien a quien responsabilizar de sus miserias para no hacerse responsable de ellas. ¿De quien es culpa la crisis? De los banqueros,  de los políticos o del sistema imperialista yanki, aleman o chino. No es culpa tuya, soberano imbécil, que te compraste dos chalet firmando una hipoteca que no podías pagar. No te ascienden porque eres mujer o porque eres gordo sin caer en la cuenta que el último mes has faltado diez días al trabajo por asuntos propios y lo que pasa es que tenías resaca. Joder, es mucho más sencillo meterse en el papel de preso con forma de junco sometido a los vientos de los carceleros imperialistas. El sistema, que ya es un ente abstracto subyugador, es el que castiga a los hombres justos como yo. Si te crees comunista es el capitalismo, si eres mujer el heteropatriarcado, si eres empresario los culpables son los vagos y si te crees ideológicamente amigo de la Pasionaria todo lo malo es de los herederos de Franco que se juntan en las catacumbas por las noches para reprender a las buenas personas como tú.

Y, por supuesto, cualquier cosa que diga alguien que ubicaste en el lado del enemigo es mentira. Pablo Casado (peligroso personaje) no dirá una sola cosa en la que darle la razón, aunque sea el color blanco del caballo blanco de Santiago. Pablo Iglesias (otro peligro) solamente buscará una hipoteca más barata para el chalet. Torra quedarse con el dinero del tren a Extremadura y Prdo un espejo más grande donde verse por las mañanas mientras ensaya las poses en las que repite (con su mujer como logopeda) que el presidente, es él.

Vivimos en Standford y no os estáis dando cuenta. Lo curioso es que entre carceleros o presos la mayoría parece que elige ser preso y hace lo posible por no dejar de serlo. La queja, sin ningún argumento que de una posibilidad de resolución inteligente,  es no querer solucionar nada. Matar a los hombres para solucionar el problema de las mujeres. Jubilarse a los 50 con 2000€ al mes  para siempre. Que todos seamos ricos y el sexo siempre sea de altísima calidad. Estar en forma sin cuidar el cuerpo. Las proclamas en las manifestaciones son bromas de mal gusto, en gran parte, para la inteligencia humana que ve de soslayo la realidad.

Y así vivimos:  Presos de nuestros propios personajes buenos en un mundo de malvados.

Es un mundo de ciencia ficción. Un experimento que, como el de Standford, salió mal. Muy mal.

1 de febrero de 2019

Montando una startup.

-¿Qué es lo más caro de una empresa?
-Las materias primas
-Vale, pues algo sin materias primas.
-Los trabajadores
-Entonces que no haya trabajadores sino "colaboradores"
-Los impuestos
-Hagamos "ingeniería fiscal".
-¿Y si sale mal?
-Apagamos el ordenador

Y con eso ya tenemos una startup moderna.

Uber no tiene licencias, JustEat no tiene restaurantes, Airbnb no tiene pisos... los "colaboradores" ponen el coche, la comida y las casas. Los gobiernos todavía están  buscando donde guardan el dinero que se quedan.

En algún momento pasó a ganar más el que pone el medio que el que hace el trabajo.
Definitivamente algo estamos haciendo mal con la modernidad.

Maldiciones Comunes


Quiero que te escueza tanto que te quieras arrancar la piel, que la herida nunca cierre, que la sal te ayude a comprender. Que lo sufras, que ya es hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras como yo, que ya es la hora; y, si escuece, que te jodan. Lágrimas que a ti te inunden nunca puedas dejarlas caer, que el amor a ti te ciegue, que te estrelles una y otra vez. Que lo sufras, que ya es hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras como yo, que ya es la hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras, que ya es hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras como yo, que ya es la hora; y, si escuece, que te jodan.


31 de enero de 2019

La ayundante de cámara de la princesa.

Era de esas mujeres que cuando se enfrentaba a dos opciones, una posible y otra en la que ella quedara mal o fuera la culpable, siempre elegía la segunda.

También era de esas personas que, mientras se compran las zapatillas para ir a entrenar por primera vez, se enfadan porque no le han dado una medalla en las olimpiadas.

No era ansia ni impaciencia, sino una necesidad imperiosa de disponer de esa calma infinita que da preocuparse de los avatares del camino en vez de qué camino elegir. Así que, como una pequeña ayudante de cámara de la princesa, lo que necesitaba era un escudero fiel aunque fuera en un burro sonriente. En algún momento todo se torció. El coche se quedó rayado y la chapa fue cogiendo pequeñas partículas de óxido con la excusa de no tener nunca tiempo para llevarlo al taller, sin preguntar acaso al seguro si lo cubría. La responsabilidad, como las opciones duales, caía sobre ella y su mala manera de aparcar en un espacio pequeño. Así que como la única culpable de sus males siempre era de ella, ya encontraría la forma de redimirse con su carrocería.

-Yo tengo- le dije- un golpe en la nevera de mi casa para recordarme que si me dejo llevar soy un gilipollas.

-Yo llevo mi gilipollez de viaje- dijo señalando al coche.

Se sentó en el taburete del bar con una cerveza muy pequeña mirando las aceitunas de mi copa y empezamos una de esas conversaciones de tanteo que tienen las primeras citas. Son esos momentos en los que la corrección puede a las formas y en que la verdad de los pequeños deseos se ve maquillada por algo parecido al orgullo. No dio más datos que los necesarios y se excusó, con algún compromiso, para reflexionar sobre lo poco que nos dijimos. Quince minutos después llamó:” ¿ me puedes ayudar?”. No tenía compromisos y había aprovechado para hacer compra justo en el supermercado de la vuelta descubriendo, en la misma caja, que la cartera estaba olvidada en casa. Aparecí como un salvador y terminamos comiendo juntos gracias a las casualidades que tienen los componentes no controlados de la vida. A partir de ahí fue, en realidad, cuando empezó a hablar de ella misma. De sus padres, de los buenos tiempos, de alguna decisión incorrecta que había tomado y de la pasión. De eso hubo con el calor que dan las digestiones pequeñas.

Hay quien es perfectamente capaz de quitar valor a un caluroso atardecer reconociendo que se hará de noche pronto. Hay quien sabe que la juventud es un hecho temporal, que los obstáculos muchas veces son demasiados altos para nuestros momentos de suspensión y la tensión de las cuerdas que somos capaces de llevar para subir paredes escarpadas. Hay quien se asusta cuando siente y eso es porque la experiencia le ha hecho reconocer que esa exaltación es un componente catalizador de la decepción posterior. Para no decepcionarse la forma es olvidarlo tres segundos después de suceder. Eso hizo bajando en el ascensor. Pero yo la acompañé a llevar la compra a casa no sé si para entrar por la puerta de su vida o para cobrar lo que le había prestado. Incluso teniendo en cuenta que me había intentado convencer de lo efímero de los momentos.

Sentí, lo reconozco, frío al dormir por la noche. Todos tenemos frío, en más de una ocasión, al sentirnos como los niños que mantenemos dentro temiendo que en medio de la oscuridad nos lleve el hombre del saco disfrazado de director de nuestra sucursal bancaria o de soledad insufrible antes de ser devorados por nuestras mascotas. En esos casos, como cuando se llega borracho a casa, se cometen errores en forma de mensajes en botellas lanzados al océano. “Buenas noches sin estufa”- escribí.


Volvimos a vernos. Volvimos a hablar. Hablar es algo que puede generar puntos de no retorno. No siempre tiene que ser un tema específico y no siempre tiene que ser una manera de poner cartas dadas la vuelta encima de la mesa. A veces solamente hablar, aunque sea del tiempo, dice mucho más que el mensaje. Puedo saber si mi vecino ha dado un salto adelante o atrás sólo con la forma en que me dice que pulse en el botón del sexto. Me dijo que no llevaba bien la misma mochila que llevamos todos. Que tenía alguna que otra piedra que se le había colado en el zapato. Es una metáfora en forma de antiguo amante insistente. Contó historias de tiempos mejores, de noches de sexo en la parte de atrás de una furgoneta como si fuera una nómada haciendo fuego en playas lejanas. Cada vez se sentía responsable de haber fracasado una y otra vez, aunque fueran anécdotas que no trascienden en el recuerdo excepto si se hace esfuerzo por volver a ellas. Al final es un esquema que se va repitiendo. Repetimos nuestros esquemas. Los dejamos claros con cada una de nuestras aventuras, aunque esas aventuras sean llevar a tu madre a un cine 3d y darte cuenta que se marea. Decoramos nuestra vida con la parte de la verdad que consideramos cierta o que aceptamos como plausible. Así que, en realidad, ninguno decía nada muy específico, pero existía cierta necesidad de algo más. Quizá algo que trasciende o solo algo que se queda impregnado en el olor de las sábanas y reconforta encontrarlo justo antes de dormir pegado al almohadón.

- ¿Nos vemos otra vez? - preguntó como quien pide repetir el postre.

Lo interpreté como una solicitud de calor escondido bajo la estufa de la piel o algún envoltorio más allá del contenido. Me escabullí.

-¿No te caigo bien?- volvió a preguntar.

-Claro que me caes bien. Hablamos continuamente- respondi.

-¿Entonces qué he hecho mal?. Soy una mujer estupenda.

-No has hecho nada mal. Lo eres. Perdona.

Es uno de esos juegos en los que la víctima necesita un salvador y el salvador, al llegar, se tiene que volver una especie de perseguidor que le recrimina su posición de víctima. Ella se revuelve y pone sobre la mesa que no necesita a nadie, profundamente digna. En ese caso yo me vuelvo pequeño y le pido perdón. Deja un momento, hace una pausa, se hace un silencio y me dice que nos veamos, que lo siente.

Y ha vuelto a empezar un bucle del que la única manera de salir es no jugar. No importa quien excepto si es un jugador.

Y dejé de jugar.




pd; más informacion sobre los juegos psicológicos, aqui:  https://gnegueruela.wordpress.com/2010/11/17/juegos-psicologicos/

Dos no juegan si uno no quiere.
Eric Berne, psiquiatra y fundador de la teoría del Análisis Transaccional (A.T.) explicó los juegos psicológicos como una forma disfuncional de comunicación utilizada para cubrir necesidades de atención, reconocimiento y afecto hacía la propia persona, aunque siempre de forma negativa. Hablamos de juegos en modo de no diversión, es decir, en estos siempre se pierde, lo que conlleva tras de sí un costo emocional enorme, tanto para quien los inicia como para quien se une o participa en ellos.


24 de enero de 2019

Soy un ser humano

Me enamoré de mí mismo pero luego me engañé poniéndome los cuernos con una mala mujer Me aproveché de mí mismo a mí mismo me utilicé sólo busqué algo físico para colmo no fuí fiel Se acabó el respeto en mi relación se tornó en rutina lo que antaño fué amor Y ahora soy un ser humano y necesito comprensión Y he de hablarme seriamente esto mío se acabó Quedaré como un amigo no me guardaré rencor Se acabó el respeto en mi relación se tornó en rutina lo que antaño fué amor Y ahora soy un ser humano y necesito comprensión Y ahora soy un ser humano y necesito comprensión Soy un ser humano y necesito comprensión Soy un ser humano y necesito comprensión.

(Los enemigos, un grandisimo grupo extinto, como los animales de raza)

23 de enero de 2019

No sin calcetines.

Estamos pasando una ola de frío que se parece mucho al invierno. Los modernos lo llaman temporal y mi madre lo llama Enero. Es algo parecido a llamar al Taxi o hacer un Uber. Son cosas que, a la larga, realizan la misma función (salvo las diligencias legales e impositivas) pero parece que pertenecen a diferentes glaciaciones. No hay grandes inventos en la modernidad salvo el cambio de nombre y que cada vez hay menos personas en medio del proceso. Mis abuelos ya tenían  patinetes y electricidad, solo que no los habían puesto juntos. El Tinder eran anuncios por palabras  y aunque se follaba menos los  matrimonios duraban bastante más.

Sin embargo, embutido en mil capas contra la lluvia y el frío, contra Enero o contra la gran ola de aire siberiano, me detengo en un semáforo que hay junto a un colegio. La hora es justo esa en la que, alegres y despistados, salen mirando sus teléfonos cruzando sin cuidado debido al derecho infinito que les da el muñeco verde del semáforo. Pasa un primer grupo y un segundo. Van con bufandas y algo encorvados, protegidos por sus plumíferos. Pocos guantes veo y eso es por culpa de la telefonía. Entonces me doy cuenta de una situación que les define: no llevan calcetines y si los llevan son esas mierdas que llegan hasta el talón. Prácticamente todos dejan al aire ese hueso del tobillo que duele tanto si se golpea. Llevan la piel contra los elementos y contra el salpicar de los charcos. Desprotegidos. Los modernos,entre otras cosas, no llevan calcetines.

Dicen en las noticias que hay una epidemia de gripe.