Mal dia para buscar

27 de junio de 2026

Cuando la política se convierte en elegir entre "Mentira o Peor"

La política y las relaciones sexuales ( e incluso sentimentales) tienen mucho que ver. Ya he contado muchas veces que mi abuelo, al que no conocí porque no conocí a ninguno, decía que la diferencia entre la izquierda y la derecha es que la derecha dice que te va a dar por el culo, y te da. Sin embargo la izquierda dice que te quiere y, después, te da por el culo. Como mi abuelo era de derechas se excusaba diciendo que a él le gustaba tener el culo preparado.

Supongo que hoy en día vivimos una dualidad curiosa. Tras el shock brutal de la segunda guerra mundial y alguna que otra dictadura hemos aprendido, y si eres judío un poco más, que la radicalidad escorada a la derecha es un tanto malvada. Supongo que algún ruso dirá lo mismo de la radicalidad escorada a la izquierda. Así que durante 50 años hemos tenido mucho cuidadito de no ser como eran aquellos. Si no les gustaban los maricas, hay que defender a los maricas (que no es ningún problema en absoluto aunque me la pela a quien te tiras los martes, excepto si es a mi). Si pegaban a sus mujeres, pues eso es de nazis. Nadie habla, y es muy interesante, del papel de las guardianas femeninas de los campos de concentración alemanes, porque eran tan hijas de puta asesinas como sus colegas hombres. Al fin y al cabo el truco era no considerar a los judios como humanos. En fin, que ha sido hasta lógico, por el efecto pendular de la historia, tener muy marcadas las cosas que no hay que hacer para repetir patrones. Soy de los que piensa que la derechísima europea es incapaz de llegar a aquellos límites por memoria. Sin embargo el truco es aceptarse a si mismo como una persona de izquierdas y, entonces, hacer lo que te salga del higo. Puedes ser, que a estos les he conocido en primera persona, muy de izquierdas y pegar tiros en la nuca a señores delante de sus hijos. Podría ser peor, podrías ser un nazi. No matas sino que ejerces la defensa activa a la represión que te justifica. Hace no mucho un tipo que antes tenía coleta no se avergonzaba de ver a unos tipos patear a un periodista porque el periodista era de los malos. Eso es ser un puto hipócrita. Hace tampoco demasiado tiempo un tipo que juraba que todas las mujeres dicen la verdad se quiso tirar a una y ella, siguiendo sus propios parámetros, lo llamó violador. Eso es karma. Tenemos a alguien que nos ha vendido que es la reencarnación de la bondad en la tierra en forma de bondadoso ex presidente intentando anular un juicio en vez de demostrar que lo que parece, no lo es. Eso es ser un miserable. A ver si va a ser verdad, por otros muchos motivos bastante más importantes y que afectan a tu día a día ( sobre todo impositivo), que te están dando por el culo mientras te han jurado que te quieren.

Acepto como verdad que los últimos 50 años han sido bastante más amables que los anteriores, pero soy de los que creen que el ciclo se termina. No por obligación sino por agotamiento. Es algo como irse de casa de tus padres: crees que vas a hacerlo todo mejor pero, al final, tienes que apretar el culo, planchar la ropa, pagar la luz y comprar el pollo de oferta porque no te da para todo. Al principio pones las bases que consideras adecuadas y las intentas seguir pero hay un día que no puedes seguir llevándote bien con el vecino porque deja la tele a tope por la noche y le suda el arco del triunfo que vayas amablemente a su puerta a pedirle comedimiento. Así que puedes ser un hipócrita y sonreírle en el ascensor mientras preparas una votación a tu favor en la junta de vecinos o decirle que le vas a joder vivo si lo vuelve a hacer y, cuando lo hace, meter por su ventana un enjambre de avispas asiáticas hambrientas.

Una de las cosas que creo como ciertas, y aquí me voy a meter en asuntos patrios, es que Suarez, Felipe, Aznar , Rajoy e incluso el primer Zapatero ( de Calvo Sotelo no hablo), tenían una idea de país. Tomaban decisiones, correctas o no, basándose en esa idea. Puedes estar o no de acuerdo, pero fue así. Uno soltaba despacito al franquismo, el otro intentaba recuperar el tiempo perdido, el del bigote se creyó ser una potencia mundial, el más gracioso de todos hizo contención económica y Zp jugó a que nos sobraba la pasta para poner las bases de los modernos estados con subsidiario-votantes. A ver si no conoces tú a alguien que no haya votado o vaya a votar pensando (erróneamente) que lo que le da uno se lo va a quitar el otro. Y luego llegó P.S, al que le ha sudado seis millones de cojones ir un día en una dirección y tres en la otra. Alguien perfectamente capaz de encontrarle follándose a tu prima y que te intente convencer que la polla es de Franco. La virtud principal es que cada día te puede sorprender con algo nuevo que pensabas que era incapaz de hacer o justificar, y ya lo ha hecho. Lo más curioso es que, como el alumno que jamás entrega los trabajos de clase, lo que ha desarrollado hasta un límite psicopático es la generación de excusas. Los presupuestos de España son de la legislatura anterior y aunque la última excusa es la guerra de Ucrania, Ucrania ha aprobado presupuestos. Ha arrasado con lo que hay a su izquierda, con su propio partido, con todos y cada uno de sus manos derechas e izquierdas y tengo la idea que el país es un páramo económico insostenible. Pero ahí está, buscando datos a medias para la nueva excusita. Sacará el debate de la casa real y propondrá unos presupuestos imposibles para que, cuando no salgan, sean su programa electoral de fantasía y casas de piruletas. Nos dirá que nos quiere y que la polla que hemos sentido en nuestro culo es de los otros. Será como quien ha intentado convencer a las mujeres que si tenían un trabajo era porque han llegado ellas, pero mi tía trabajaba, siendo soltera y con título universitario, en 1950. No digo que los derechos de las mujeres, las diferentes orientaciones sexuales, las pensiones o la sanidad pública no sean maravillosos. Lo son. Pero es algo que hemos conseguido nosotros como país de la misma forma que como país acabamos con el franquismo, con Eta o logramos escolarizar a todo cristo, asfaltar las calles y tener wifi en Alpedrete. Los estados y los gobiernos acompañan a la sociedad en su maduración, no al revés. Si yo tengo agua en el grifo de mi cocina no es por Pedro ni por Franco, es porque José Ramón puso unas tuberías. Si yo ceno esta noche es porque me lo he trabajado. Pensar lo contrario es de imbéciles. Y ojo, porque probablemente algunos podrán afirmar que todos los presidentes le estafaron porque no se encarceló a los de Franco, se nos metió en la Otan, no había armas de destrucción masiva, se subió el Iva y se congelaron las pensiones. Y ahora alguien incompetente desea abiertamente convertirse en una víctima para que lo hagamos un mártir a golpe de obviedad y hemeroteca.

Lo que intento representar es que nos enfrentamos a dos tipos de política, y ahora sí que es un caso mundial. En un lado están , como el alcalde de NY, un cúmulo de promesas imposibles de cumplir que al llegar al poder se excusan y se hacen otras cosas. No hay ejemplo más clarinete que Barcelona, devastada institucional y socialmente después de dos legislaturas de buenas intenciones imposibles, con la mayor subida de delincuencia y alquileres de España. En el otro aparece esa política que te dice que va a quitar ayudas, cerrar fronteras o desmantelar el estado. Pero la diferencia es que cuando llegan al poder, lo hacen mayoritariamente y sin mirar el daño que pueden hacer. Tan mal está prometer lo imposible y empobrecer a una sociedad para pagarte los votos como olvidar que hay ayudas imprescindibles.  Al final el ciudadano medio termina con el ojete como a bandera de Japón siempre. Básicamente lo que decía mi abuelo.

Si nos vamos a la analogía sexual se nos obliga a decidir entre dos parejas, sin poder quedarse soltero. Una te jura que te querrá siempre y que eres el amor de su vida, que todos los días serán maravillosos, siempre saldrá el sol, nunca dejará olor en el baño y pagará el 80% de los gastos. La otra te dice que quizá te engañe, que la mierda huele y que las cosas son así de cabronas. Estamos jugando al juego de elegir entre mentira o peor.

Hemos asesinado, con un tiro en el corazón de la esperanza de intentar hacer las cosas bien, la opción de las buenas intenciones factibles. Hemos matado al tipo que se te acerca en un bar diciéndote que no sabe lo que será de vuestra relación pero va a intentar hacerlo bien aunque no te promete cosas que no puede cumplir. Hemos acribillado a la política de centro realista. Nos hemos acostumbrado tanto a vivir la vida como un guion infantil de una película de buenos y malos que cualquier otra opción es desechada inmediatamente. Muchas veces creo que nuestro voto está maquillado por haber consumido demasiado cine en casa y jugar poco en la calle.

Estamos viviendo un momento de polarización brutal que solamente alimenta a los chalados de los extremos. Los ultraextremos se necesitan para existir. En España el PP se alimentó de Eta y P.S. vive de hacer oposición a Franco. Los idiotas que odiaban al PP simpatizaban con Eta y quien aborrece a P.S. se plantea volverse franquista. Los principales responsables del crecimiento de los extremos de un lado son los del otro extremo, porque sin uno no puede vivir el argumento del otro. Y así nos va a ir, que no pinta bonito, obligados a militar en algún bando mientras se odia al otro. En esta dualidad solamente pueden salir elegidos mediocres talibanes e incompetentes.

Pero, aunque te joda, si me tomo una cerveza con un moro no tengo por qué ser un progre. Si creo que es mejor un polícia que un banco morado no soy un facha. Si me jode ver al mismo parado cobrando (cuando puede trabajar porque tiene manos y salud) sentado en el bar cuando no sé si puedo pagar las nóminas del mes que viene tras 60 horas de curro, no soy un insolidario. Si soy gay no tengo que ser de izquierdas. Si tengo la sensación que el funcionariado es un saco de burocracia que lastra el emprendimiento, no soy un anarcoliberal.  Estoy literalmente hasta los huevos de quien me obliga a comprar discursos completos y me grita que soy un pederasta porque al oir Thriller se me mueven las caderas.

Lo que intentaba decir, con muy poco éxito, es que nos hemos ido escorando hacia dos opciones. Una, cargada de promesas maravillosas y sus "no haré jamás X", para luego hacerlo y joderte. La otra lleva el pelo naranja, traje salvadoreño de lujo o patillas y te dice "te voy a joder por tu bien", para luego joderte. Son modos publicitarios de venderte ofertas de compra disfrazadas de poder y soportadas por cifras que siempre pueden ser maquilladas a gusto del discurso. Son dos ofertas: Una es mentira y otra es peor.

Ahora tienes que elegir.


26 de junio de 2026

Plagios estéticos musicales. ( Rolling stones vs La Milagrosa)

 Hace un par de semanas los rolling sacaron este video:

Y hoy mismo, un grupo mínimo pero de altísimo interés por lograr tener su propio ecosistema sonoro, ha sacado éste:

He dejado el audio de la milagrosa y he dado el play a los dos. Prueba.

Pd1: La letra

Que sencillo podría ser, me digo a veces, si pasara menos tiempo pensando en cosas que no merecen.

Que sencillo podría ser si los lunes fueran viernes, si pudiera conciliar el sueño en lugar de entretenerme.

Que podría ser feliz, pero es algo complicado

Que sencillo podría ser si pudiera convencerme, de que soy solo una pieza más y me diera igual la muerte

Que podría ser feliz, pero es algo complicado. Lo he intentado muchas veces, pero no puedo alcanzarlo

Si existimos es porque nos vamos. Si nos vamos no es porque queremos. Si te quiero es porque es complicado. Y aunque a veces duela , bien es cierto, que la vida me sonríe a ratos

Qué sencillo podría ser su pudiera decidirme

Si supiera donde voy a ir o en quien voy a convertirme.

Que podría ser feliz, pero es algo complicado.

Que sencillo podría ser si pudiera comprender que no siempre voy a ser capaz de dar el 100%

Que podría ser feliz, pero es algo complicado. Lo he intentado muchas veces, pero no puedo alcanzarlo

Si existimos es porque nos vamos. Si nos vamos no es porque queremos. Si te quiero es porque es complicado. Y aunque a veces duela, bien es cierto, que la vida me sonríe a ratos.

Es complicado.


Pd: por si teneis curiosidad con La Milagrosa

coletero

dia de mierda

tripitir

me paso por tu zona

Ponzano

24 de junio de 2026

La vida no es corta pero debería de ser en orden.

 Hay un anuncio de Xbox cuyo eslogan es "La vida es muy corta".

En realidad puede que lo sea, aunque ya se sabe que de cada 40 horas laborales se supone que se pasan 15 tocándose el arco del triunfo. Cosas de la productividad. No soy de la opinión que los 82 años en hombres u 86 en mujeres sea poco tiempo, aunque ese sea tiempo real y no tiempo útil. Si quitas un tercio de dormir, te quedas en 28. También hay que quitar las horas de ascensor, de hacer colas en procesos burocráticos, de ese tiempo que te pasas buscando o recuperando contraseñas. Quizá hay más de una o diez apuestas que supusieron pérdidas de tiempo y muchos, muchísimos días en los que sabes que mañana no recordarás nada de lo sucedido porque carece de importancia. Siendo optimistas vamos a dejarlo en 20 años de vida real. Me sigue pareciendo suficiente como para no excusarte en que no te dio tiempo. Todos hemos entregado tarde un trabajo y sabemos que no supimos emplear los plazos. 

Eso no quita que exista ese instante en el que viendo la muerte de cerca, bien sea por proximidad afectiva, enfermedad o finalización de plazo, uno empiece a pensar en todo lo que no tuvo tiempo para hacer. Yo todavía no he ido en moto a Normandía. Sin embargo es bastante común que, una vez cubierto el plazo y residiendo en el bonus track de los noventa o los cien años, nos encontremos con una calma absoluta que se sienta en el sofá a esperar la llegada de la muerte. (y 2). "Es un hijo de perra"- me decía mi amigo hablando de su abuelo recién fallecido. "Teníamos un taburete que cojeaba y lo había arreglado la semana anterior"- y me ponía cara de suceso casual- "Pero también te diré que nos hemos encontrado todos los cuchillos de casa recién afilados. Recogió la ropa y se sentó en su sillón favorito. Allí se murió, después de dejar todo organizado. Luego hemos descubierto que pasó por el notario para poner el testamento en orden. Joder, sabía que se moría y no tuvo el valor de decírnoslo". Lo curioso de ese caso es que me he encontrado con más de una y de dos personas que me han contado cosas similares. Que pocos momentos antes de fallecer alguien arregla un enfado absurdo con otra persona de su vida. Que hay, no unos momentos sino unos días, de lucidez para cortar algunos flecos que nos quedan por organizar. Supongo que es parte de las muertes naturales o esperadas y que, obviamente, es algo que no vale para el caso que te atropelle un patinete conducido por un repartidor borracho. Mi padre dejó un word, con hipervínculos, con todos los procedimientos a realizar una vez cadáver. Siempre dejaba notitas en todo explicando cómo había que actuar adecuadamente. Nos quedan tacos de post it por casa.

Morirse es caro, es cabrón, es una parte de la vida que no por innata se vive internamente como una especie de fracaso e incluso íntima como si el dolor no fuera una emoción que no se pueda compartir.

Yo no he tenido, históricamente, miedo a la muerte pero sí al dolor. No quiero vivir a toda costa si es que ese proceso resulta infame, vergonzoso o inútil. He querido aprender que tener un motivo es una excusa maravillosa para levantarse por las mañanas y que tenerlo todo hecho es una buena razón para dejarse morir, llegado el momento.

Eso sí, creo que lo natural es morirse en orden. 

No está nada bien que los hijos se mueran antes que los padres o que las mascotas duren más que sus dueños. No es adecuado, sino desconcertante, que se altere el puto orden lógico de la vida. Eso solamente genera desarreglos en el devenir de los tiempos. Ander era el tipo más listo de mi universidad. Era, y es, de esas personas que se sientan a hablar contigo, te escuchan, razonan con los datos que perciben y son capaces de encontrar soluciones acertadas de forma casi automática. Yo estuve en el entierro de su padre y no habíamos llegado a tercero todavía. Abandonó los estudios porque esas cosas pasan y, vistas desde fuera, producen una rabia cercana a la injusticia. Mi madre se acercó a su gemela, diez minutos después de morir, y le dijo "Pepita, me has hecho la pascua". Luego le cerró los ojos con suavidad absoluta. Yo esperaba que fuesen atropelladas por el mismo autobús urbano porque si habían nacido juntas, lo lógico es que se fueran a la vez. Siempre he considerado que el orden normal de las cosas era padre, madre (y tia), el perro, yo, mi hermana y luego, si tiene huevos, que se atreva a morirse mi sobrina. Sin embargo me pregunto qué pasa si ese orden no se da. Si esa organización de los hechos se altera de alguna forma. A ver si todo el esfuerzo por no morirme antes que mi madre, y ya tiene 95 la señora inmortal, va a verse trastocado por un avatar cabrón. No me refiero a que me deje la masa encefálica en una curva, porque lo accidental es una variable con la que cuento, sino a una afección dramática que no me permita dejarlo todo organizado y que, además, le joda a vida a quien no debo. Eso sería cambiar el orden natural de las cosas.

Supongo que estamos educados para asumir y aceptar todo lo que la vida lleva consigo, pero en el orden que se debe. Si ese orden no sucede como está marcado, entonces, todo se complica demasiado. Aunque pasa como con la salud, que te encuentras con ese compañero que lleva fumando porros desde los quince y el que tose y se le ha quedado el cerebro como un queso de gruyere eres tú.

No creo que la vida sea corta pero sí que exijo que vaya con la consecución de los hechos correcta.

Ya lo cantaban los Goodfathers


23 de junio de 2026

Catalogo de lugares en los que no fui feliz.

Curiosamente hay una dualidad extrema entre aquellas posesiones, actividades , experiencias, titulaciones o viajes que te han de hacer feliz de forma obligada y ese momento en el que descubres que, sorprendentemente,  has sufrido una sensación de calma y gratificación para con la vida. No tienen por qué coincidir. Es más, creo que no coinciden prácticamente nunca.

Hay lugares en los que parece que has de ser obligatoriamente feliz y luego puedes afirmar que no lo fuiste.

Yo no fui feliz en la universidad ni lo fui en unas vacaciones en las que, como una pareja enamorada, estuve tres días con ella y lo matrimonios de su familia jugando al juego del clan perfecto. Tampoco lo fue, y para mi resultó un planazo, nada grato recorrer dos mil kilómetros en moto por Castilla porque a ella no se le ocurrió otra cosa que llevar un monísimo pantalón blanco y unas sandalias. No soy feliz en navidad. No recuerdo ninguna fiesta salvaje , bañada en alcohol y cuerpos virtuosos en la que me haya sentido en la gloria.


Me vienen a la cabeza algunas noches con conversaciones no buscadas eternas que me hicieron ser mejor. Soy capaz de volverme a ubicar en puntuales instantes en los que llegué a pensar, acurrucado en el sofa y protegido a mi lado, que nada malo iba a pasarme en ese instante. No puedo estacionar el cerebro en un pasado en el que una nota me hiciera sentir exultante o creerme el rey del mundo al llegar en avión a algún destino. He palpitado con muchísima más tranquilidad con un café en un pueblo al que no sabría volver que en cien hoteles de miles de estrellas. No he flotado en paz en una piscina en la vida, y he flotado en varias. Soy tan tonto que si me descubre la casualidad un atardecer inmenso, miro el reloj para que no se me haga de noche al volver a casa. Me he sentado en el sofá a piezas que hay frente a mi cama para ver el más increíble cuerpo desnudo, en términos exclusivamente estéticos, y decidí que aquello no me compensaba. "Te llevo a casa". He cenado en refutados restaurantes pero fui feliz en un pequeño bar de carretera de Usurbil ( ya cerrado) donde una señora hacía el más increíble solomillo con fouie que he tomado en mi vida.

He aprendido que hay una sensación grata e incontrolable que me quieren convencer que llega en determinados lugares de la vida pero luego, la miserable cabrona, aparece sin avisar en algunas pequeñas cosas.

Nací en una maternidad que ahora mismo es un hotel. Delante, durante muchos años, había una gasolinera urbana. Siempre he pensado que me gusta el olor a gasolina porque lo asocio a mi nacimiento. Hace quince años, más o menos  ya sin gasolinera, pregunté a mi madre en qué piso estaba cuando yo nací. En el cuarto. Así que me fui a ese hotel el día de mi cumpleaños. pregunté si tenían alguna habitación en la cuarta planta. Una. Con desayuno y spa. Toda mía. Subí a la habitación. Tuve sexo aquella tarde. Después, ya solo, me regalé media hora de spa. Las vistas a la ciudad no eran malas y, sin embargo, ni el fornicio, ni el spa, ni el lujo me hicieron sentir bien. Bajé a la calle. Compré un bocadillo en un bar, envuelto en papel de plata. Subí a la habitación, me senté en el borde de la cama, encendí la tele y me puse a ver lo que diesen, sin expectativas. Ese fue el mejor momento del día, con diferencia. Quizá lo que nos encanta a veces nos avergüenza, porque todo lo anterior se suponía conceptualmente mejor. No lo fue.

Probablemente es esa variable de las expectativas la que lo puntualiza todo. Se supone que debes ser feliz con tal o cual lujo. Que debes vivir plenitud en un éxito académico o laboral. Que si el pibón es a ti a quien se quiere tirar te da un subidón tremendo. Así que ahí estás, con el éxito, el pibón y el lujo esperando a ver si te regalan también una caja con un lazo llena de felicidad. Pero no pasa. Sin embargo paras en un pueblo perdido donde una señora limpia la barra con el mismo trapo que lleva usando un lustro y te sientas en una silla con publicidad de cerveza al borde de la carretera. Entonces te comes el puto picho de bacalao más jodidamente sabroso de tu absoluta vida. Eso no te lo esperabas.

Así que supongo que si tuviera que hacer una lista de todos los lugares en los que no fui feliz iban a aparecer más de dos en los que sería un insulto jurar que no disfruté. Pero es que no lo hice porque esa mezcla de ilusión, paz, refugio, goce y detención del tiempo que yo asocio con la felicidad está escondida en lugares ignotos y asombrosamente pequeños que encajan con la pieza de tu propio puzzle que estás intentando encajar en ese instante.

No está en un hotel de más estrellas, en una fiesta con más gente, en un cuerpo más turgente o en una cala mejor iluminada. Piénsalo antes de apostar tus vacaciones a catálogos de anuncios. El riesgo que existe a creer que la felicidad está en artificios estandarizables es el mismo que tienes de convertirte en un títere con dos  cuerdas, una a cada lado de la comisura de la boca, de la que tiran las fotos de instagram que también se van a hacer todos los panolis que, incapaces de buscar, compran.

19 de junio de 2026

La estúpida espera feliz y emocionante de los milagros.

No soy de los que creen en la suerte, pero sí en la mala suerte.

Me pasa lo mismo con los magos: sé que hay un truco. Tener eso tan absolutamente presente es algo imposibilitante para el disfrute de la magia.

Envidio sobremanera a todos los que aún se emocionan con un juego de cartas, un billete de lotería y los que, llegados los calores, se sientan en los bancos a ver pasar el tiempo esperando que la suerte les provea. De ahí paso rápidamente al enfado cuando en los semáforos descubro una proporcionalidad inversa entre la cara de carahuevo podrido con poco riego mental y el volumen del vehículo. No es, como hace relativamente poco, que quien esperaba la luz verde del semáforo montado en su Tesla se ponía digno sabiendo que estabas ahí por la vision periférica de su ojo. Ahora, y esto mismo me pasó ayer, un SUV gigantesco con más luces led que los autos de choque Manoli, a tope de bachata, parece que ha de llamar la atención mientras es conducido por alguien con la gorra hacia atrás, gafas de policía americano, rasgos de peruano bajito y camiseta blanca de tirantes. Conocedor como soy del precio en el mercado de dicho vehículo me pregunto de donde, salvo si es tráfico de alguna substancia, sale el dinero. Siempre se me olvida que hay una cosa que es el truco de la satisfacción a corto plazo contra las pequeñas cuotas pero es que soy de los que, cuando me ofrecen una financiación, hago el ejercicio loco de sumar todos los pagos en vez de centrarme si dispondré del dinero para el pago del mes que viene.

Pero es entonces cuando ratifico que la estupidez te proporciona felicidad. Efímera si, pero felicidad.

Hay quien es "feliz" porque confunde un chute de endorfinas con un estado vital y yo siempre pensé que era un lugar al que llegas porque allí te ha llevado el recorrido del camino. Hay quien necesita creer en los milagros, en los reyes magos, en las mentiras de los anuncios de colonia, en las moralejas de las películas de amores infinitos, en las promesas electorales, en que esta vez sí que va a ganar la liga tu equipo, en el que juegas sin haber entrenado. Hay quien sigue pensando e incluso es capaz de defender que sin haber oido música puedes hacer un hit el lunes y ser famosísimo y riquísimo el martes. Que la felicidad es un derecho y punto. Que la suerte y la magia, existen.

Y luego estoy yo, dando por saco, como el pitufo gruñón. Valorando a cada rato todo lo que puede salir mal. Eliminando de la ecuación todas las variables positivas porque una vez acepté como correcto que si eres capaz de ubicarte en lo peor solamente puede mejorar, hasta que aprendí que el camino al infierno siempre puede ser más profundo.

Pasado el tiempo soy capaz de aceptar que soy igual de estúpido que el otro, salvo que yo acierto más veces y los coches los pago al contado.

Pero no dudes que es peor ser como yo porque entre ser gilipollas y ser gilipollas dándose cuenta de que lo eres, duele más lo segundo.

Es cierto que vivimos en una sociedad en la que todo serán experiencias, alquileres, fútiles momentos de goce puntual. Perdurar, mejorar, poseer, alcanzar metas tras periodos extensos de sacrificio va a ser mal visto en pocos años. El hedonismo como una fórmula secreta de estar engañándose el mayor tiempo posible es la consecuencia directa de buscar alargar la adolescencia hasta pasados los 50.

Sin embargo, y con el profundo desprecio que me hace sentir, me gustaría aprender a disfrutar de la espera supuestamente feliz y emocionante que tienen los milagros.

18 de junio de 2026

Obviedad vs Polemicas

Hay quien ve polémica en estas declaraciones. No es mi caso.
Desconozco el motivo por el que las estadísticas afirman que un millón cuatrocientos mil trabajadores ( 1,4m ) no van a trabajar. Curiosamente es algo que, en algunos sitios, no supone drama. A ver si ademas de ir a trabajar vamos a tener que hacerlo siempre y hasta de una forma productiva. !Válgame el señor!.  33.000 millones de euros nos gastamos al año en pagar bajas laborales. No te imaginas tú la cantidad de bancos que se pueden pintar de morado con esa pasta. Te da para mil sindicatos, teniendo en cuenta que hemos pasado de que nos cuesten 8millones a los 32 del último año.

Es curioso, que ahí quizá está la clave, lo rápidamente que se cree que el dinero de los demás no es el tuyo. Que el dinero de tu jefe, tus padres, tu ayuntamiento o con el que se paga al limpiador que rasca tus esputos en el suelo de tu calle, no es tuyo. Siento decirte que hay una parte que si, que lo es. Hay una manera de explicarlo bastante sencilla que tiene que ver con el lucro ( no cesante). Tú tienes un bar. Pones la música. Aparece un tipo a pedirte pasta porque representa a Alejandro Sanz. Le dices que no tienes por qué pagarle porque la gente va por las cervezas. Entonces te dice que el tipo que se toma la cerveza también va porque puede cantar el Corazón Partido, y tiene razón. Así que, por definición, te estás lucrando con Alejandro y él quiere también su parte de la birra.

Existe unas ideas absurdas, egoistas, victimizantes e infantiles bastante extendidas. Hay para quien es lógico afirmar que si trabajas es porque eres imbécil o rico. Viene a ser, pongo un ejemplo, cuando los políticos de nuevo cuño que creen conocer el mundo real porque se pasan el día en tiktok hacen una ley que dice que la pobreza se prohíbe por ley y, después, se van a casa sacudiéndose las manos, con cara de haber hecho mucho esfuerzo y creyendo que está el problema solucionado. Mantengo la teoría que en bastantes ocasiones la intervención legislativa agranda el problema o genera problemas que no había antes. A la vivienda me remito.

En realidad vuelve a ser lo mismo de siempre: el choque brutal de la realidad contra todo eso que nos gustaría que fuese la realidad y, curiosamente, no lo es.

Ante eso hay quien necesita justificar que esa realidad no existe, que esa verdad no lo es y que algunas declaraciones que son polémicas en su ideario, simplemente son una representación de lo cierto. Pero es difícil, muchas veces, expresar que hay dos sexos biológicos ( motivo por el que han llegado a despedir a profesores de biología en alguna universidad)

Ya te digo yo que si por una baja absurda rebajasen el salario a los compañeros, ellos mismos le cortaban la depresión "porque le ha dejado la novia" al bajista. Porque en ese caso sí que ven lo que supone uno de los mil "frauditos" a los que no damos importancia y con los que se podría ayudar a mucha gente que SI que lo necesita. Hay una película española en la que un soldado, muy triste, pide a los mandos que le den un permiso porque hace mucho que no ve a la novia. El capitan llama a un cabo y el cabo aparece. "Aqui, el soldado, que dice que está triste porque no ve a la novia". El cabo, que es tremendamente obeso, se mira la barriga y dice "¿tú sabes hace cuanto que yo no me veo la polla?". "No lo sé"-dice el soldado titubeando. "Pues yo no pido permisos". Para algunos es fascismo polémico insolidario e insensible de las máquinas de matar que son los ejércitos machistas. Para otros es, incuida la barriga del cabo, una obviedad.

12 de junio de 2026

Ya está aqui el verano, ya está aqui la fruta

Ha muerto un británico tras saltar desde un balcón. Empieza, oficialmente, la temporada de verano.

Los estados de whatsapp se llenan de fotos de playas y atardeceres. De algún que otro bikini o una faldita corta. Algunos desaprensivos hacen fotos de sus pies en la orilla. Sonríen delante de una barbacoa. Paisajes identificables de lugares lejanos. Curiosamente los parados vuelan a otros continentes y ese amigo que te debe 50€ ya ha publicado una foto bailando en Ibiza.

La música, quieras o no, se envilece. Machacona, repetitiva, intencionadamente pueril con unas gotas de bondad impostada que huele a cala turística de Menorca. Si alguien cree que la canción del verano no debe de tener todos esos ingredientes es que no vive los cambios de estación.

También llegan los tiempos de flirteos intermitentes, de cameos en vidas que no te pertenecen. Son tiempos en los que el actor que todos llevamos dentro se hace con el personaje. Dudo, en multitud de ocasiones, si alguien que no conozco lo suficiente está haciendo lo que desea o lo que cree que quiere desear. Algunos no tienen cuerpo ni energía para subir ningún monte, saltar de algún puente o sonreir gozosos al lado de un fiordo noruego. José Ramón, que a ti te gusta el jamón y la cerveza del pueblo de tu abuela, no me mientas. María Dolores, que no has sido modelo nunca y ya no te quedan bien las transparencias de Stradivarius que no se pone ni tu hija. Pepe, a ver si con ese dolor en las rodillas me vas a engañar con que viajar en furgoneta es un placer, que tienes que cagar en el bosque. No me mientas con las fotos intentándo hacerme creer que has bailado todos los días de festi.

Como todas las supuestas novedades el verano es un periodo que se coge con energía, como el sexo o la pachanga de solteros contra casados del camping. Empiezas a tope, lanzando órdenes desde el cerebro a los músculos esperando que se cumplan más rápido que un impulso nervioso. Después, unas semanas después o algún gatillazo más tarde (hay gatillazos fuera del sexo, que es cuando ya no haces ese sprint hacia el balón o el mortal en la piscina), empieza un tiempo de aceptación. Supongo que a finales de agosto ya empiezas a estar un poco cansado como quien lo está de patatas fritas de bolsa, cervezas a 10€ y que el mismo jubilado te quite siempre el mismo sitio de la playa porque es mucho más disciplinado con madrugar que tú. Ahora no lo aceptas pero vas a desear comerte unas lentejas, ponerte ropa ancha e intentar dejar de hablar un ingles que no dominas en absoluto.

En realidad una de las cosas que tiene el verano es que, con el tiempo, también se acaba.

11 de junio de 2026

Todos los muertos huelen igual.

Conozco a gente que entendía y hasta compartía los disturbios por la muerte de George Floyd pero ahora se calla como un perro cuando en Belfast están ardiendo las calles por la muerte de un hombre blanco a manos de un decapitador Sudanés. En el caso de tener que dar su opinión se le llena la boca con "ultraderecha" sin parar en la obviedad que aquella turba que anteriormente era representada por el IRA ( de izquierda extrema) es la misma turba que ahora ejerce la violencia en las calles. La diferencia es que si antes era contra los británicos, ahora es contra los negros. He visto a hijos de perra, supuestamente defensores de la rebelión negra en EEUU, mofándose de la familia de Austin Metcalf, a quien asesino un compañero de color y que ha sido condenado a 35 años de cárcel. Para mi es exactamente lo mismo que un grupo de señores con capirote ( que no son nazarenos) alegres quemando a un negro en una cruz en algún sitio de Texas. No se hizo muy pública aquella noticia en la que, tras un atraco en fiestas de Hernani, un grupo numeroso de abertzalísimos y al grito de Eta mátalos, se hicieron una "caza al moro". La mañana siguiente se pusieron super dignos con lo de que nadie es ilegal, pero lo que pasó, pasó.  A ver si decir que con la inmigración se puede perder la identidad nacional no sabes si lo ha dicho Abascal u Otegi. No sé cuantas putas pruebas quieres para demostrarte que los extremos son jodidamente iguales. En una competición de hijos de puta, créeme, quedan empate. Lo de que los medios de comunicación son esparcidores de mentiras contra el presidente, que colocar a gente de confianza en puestos de relevancia es por el bien del país, que el estado soy yo y que los contrapoderes (jueces u opiniones en contra) son poderosos contra los que yo te estoy salvando, eso es algo que ha dicho Trump y P.S. No es una opinión que yo te suelte de manera interesada sino que es drásticamente verdad.

Dicen que hasta los 5 años la mayoría de los niños solamente son capaces de interactuar con aquello que son capaces de ver. Por eso en el juego aquel en el que tapas los ojos del niño y se los destapas para ver la cara de sorpresa que pone al reconocerte, funciona. Obviamente como nos tratan como niños lo que se suele hacer es esconder alguna noticia. Hay un pequeño video que ejemplifica lo que quiero decir. Por eso hay un juego diabólico con el control de la opinión pública. Por eso España e Italia tendrán récords de turismo este verano, porque si en Egipto cortan el cuello a la gente, me voy a Marbella. Al fin y al cabo intentar contraponer las noticias hasta llegar a la verdad es un esfuerzo complejo cuando estás a medias de una serie de Netflix. Si te dejas llevar por la opinión de la mayoría, acertada o no, la culpa en el caso de errar es de los otros.

Hay verdades, maquilladas por el presente, que están admitidas: las mujeres han tenido menos derechos que los hombres, a las razas minoritarias (normalmente más oscuras en el mundo occidental) se les ha marcado en sociedades pasadas, la libertad sexual no era libertad hasta hace poco, los nazis mataban judíos para ver si se les terminaban de una vez por todas y a alguno se le quemó por afirmar que la tierra no era el centro del universo. Lo que sucede es que hoy en día hay, y cada vez más, lugares en los que ninguna de esas cosas suceden. Ni siquiera mi abuela, que ahora tendría más de 120 años, fue impedida legalmente de trabajar o ser propietaria de su casa. Pero te encuentras, con facilidad extrema, a quien me asegura que mi abuela es mentira y, además, si ella (la que se queja muy fuerte) no fue ascendida en su trabajo solamente fue por ser mujer. O negro. O judío. O marica. Sé de quien no ejecuta felaciones pero exige cunnilingus por defender la libertad de la mujer. Y no tengo nada contra las prácticas sexuales de cada uno pero solamente te pido que no busques excusas intemporales. Tampoco creo que la excusa perfecta tras matar a un hombre blanco, siendo tú negro en Detroit, es porque su abuelo esclavizó al tuyo. Cuando haces lo mismo que tu enemigo no puedes decir que lo haces porque él era peor. O, quizá mucho más hipócrita, porque tienes derecho a la autodefensa cuando contra quien dices luchar, está comido por los gusanos. Al fin y al cabo los cobardes son especialistas en guerras en las que no te pegan tiros, te meten en la cárcel o te parten las piernas. Cobardes e hipócritas también hay en los dos lados, no te creas. Hay quien quiere matar cristianos y hacer mezquitas mientras él es ateo del todo. Hay quien se enfada porque matan a negros pero silba si mueren blancos. Hay jueces que ponen una multa gravísima de 720€ a una mujer por amenazar, perseguir, insultar y amedrentar a su ex porque no soportaba que no la hubiera elegido.

Acepto y reconozco que cada uno es más permeable a las injusticias que cree que le afectan. Entiendo que vivimos en una época infame en la que no importa el hecho en si, sino los aderezos. No es matar a una persona sino matar a un chino como si el chino no fuera igual de persona que un paquistaní o que tu prima Eutropia. También hay quien asegura que nadie le ayuda y que solamente ayudan a los que han sabido victimizarse lo suficiente y que los gobiernos se han olvidado de los seres comunes, los de toda la vida, los que no usan pronombres o hacen activismo moral en sus cuentas de twitter.

Pero si nos vamos a los hechos, son los mismos. La ambientación no debería de tapar la verdad. Porque un ordenador tenga más luces, no va mejor. Alguien, a quien habían matado a su padre en un atentado, me dijo que todos los muertos huelen igual.

9 de junio de 2026

Nos encanta ser idiotas.

Decian, en Alta fidelidad: "¿Escuchaba musica pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar musica pop?"


Es una pregunta que se puede replantear: ¿Nos tratan como idiotas porque lo somos o es que somos idiotas porque nos tratan así?. Lo cierto es que hay una tercera variante que se nos olvida muchas veces y es que los estúpidos no viven mal. Si el sentido de la vida, para algunos, reside en la gloroficación máxima del tiempo limitado con latido, entonces ser un estúpido es un boleto más hacia el disfrute personal de ese periodo. No inventes, no recojas nada, no limpies, no dejes las cosas mejor que como estaban al llegar. Simplemente consume, desgasta, desordena y retuerce lo que haya que retorcer con el único y exclusivo interes de tu propio gozo a un plazo corto en modo máximo. Cómete la comida con el hocico metido dentro sin dejar nada para después. Sé un gorrino, un hamster con la boca llena. Cóbra todas las subvenciones que puedas, pisa a quien haya que pisar, no recicles, pide que no te cobren el iva, compra en Temu. Folla sin condón.

En el anterior mundial de futbol, la ministra de trabajo argentina respondió, ante la preocupacion por una inflacion !del 100%!, que era más prioritario ganar el mundial que estar un mes preocupados por aquello. Luego nos preguntamos por qué después ganó Milei pero el caso es que triunfaron en aquel mundial y seguro que a muchos argentinos les supuso mucha más alegría ver a Messi levantando la copa que se les pusiera el precio de los tomates al nivel de las joyas que alguno tenía en una caja fuerte. Nuestro presidente, que sabe que somos favoritos en el mundial que empieza pronto, ha decidido hablar de sus cositas cuando ya estemos en fase de grupos. Mi ayuntamiento tiene la fea costumbre de aprobar los presupuestos justo la semana antes de fiestas y nos cuenta que van a traer a tal o cual artista con la nota a pie de página de la subida de impuestos municipales. No sé qué diferencia tiene con el clásico de "el opio del pueblo" de toda la vida. Es muy entretenido, y a la vez ridículo, escuchar a moralistas superdotados intelectuales prohumanos que te explican lo muy por encima que se encuentran de los borregos de lo otro cuando, veinte minutos después, aplauden como focas lo que les gusta a ellos. Es más, conozco a quien te mira con desprecio por delatarte como creyente católico pero luego se gastan un dineral en limpiarse los chacras y que le echen las cartas en una consulta a pie de calle por parte de una tarotista de Albacete que, aunque se hace llamar Lady Arkana la bautizarton como María Soledad.

Quizá, sólo quizá, es que no queremos admitir que nos encanta que nos engañen, que nos digan que nos quieren aunque no sea cierto. Que nos prometan más cosas que el alcalde de NY, aunque es imposible. Recuerda que el problema de la vivienda, el precio de la luz y lo de los alimentos se iba a solucionar de una manera mágica hace 8 años y resulta que va a ser que no. Supongo que el que perro se comió las promesas. No hablemos de política. Piensa en Mari Tere y cómo cada vez que hay un imbécil en el bar se lo termina tirando mientras te jura, la mañana siguiente en un mensaje que suda emoción, que es el definitivo ( otra vez). Que éste no va a ser un falso maltratador violento y promiscuo como los seis
(del año pasado). ¿Es Mari Tere idiota?. Si, pero le encanta, aunque no lo admite nunca, ser así. Cada vez que hay un candidato que le dice lo que quiere oir, le vota y rebota. Hay quien pone en estado de alerta toda la oxitocina de su cerebro si ve un cartel de oferta, aunque no le haga falta. Por eso hay una diferencia entre hurto y robo. Te hurtan por idiota y te roban contra tu voluntad. La estafa, en este caso, tiene connivencia por parte del estafado. Vivimos en una sociedad llena de primos que caen, una y otra vez, en lo mismo y cada vez de una manera más burda. Hay quien te asegura que no te va a robar como los otros mientras está metiendo el candelabro de plata de tu abuela en una saca y, si te preguntan, confirmas que no era un ladrón porque te dijo que no lo era. Además no tenía pasamontañas y si no tiene pasamontañas no puede ser un ladrón. Conozco a montañeros que no han robado jamás aunque también conozco a ladrones que aseguran ser gente honrada.

Hay que reconocer que no es de gusto sentarse a charlar con quien te dice que estas viejo, que caminas con cojera, que ya no eres ágil y que necesitas gafas para leer. Es mucho mejor que te mientan un poco o que, incluso, termines con la sensación de no tener pecados pendientes al terminar la confesión. Fausto sufrió un chute de serotonina aunque firmase un contrato pero se creyó el rey del mundo durante un rato. Supongo que sería como ligar con una guapa, el subidón de Mari Tere o la sensación de limpieza después de arreglarte los chacras pagando por reiki, que ni siquiera te soban.

Así que ¿nos tratan como idiotas?. La respuesta es que si.
¿Nos tratan como idiotas porque somos idiotas?. Quizá no, pero, y aquí está la clave, nos encanta ser idiotas porque es una manera rápida, fácil, defendible y victimizable de sentirnos bien los primeros veinte minutos.

Probablemente en una sociedad cortoplacista y con bastante tendencia a la infantilización lo que pasa es que si nos tratan como niños es porque queremos ser niños. Ser adulto es mucho más aburrido y, sobre todo, menos rentable. A ver si vas a ligar tú diciendo la verdad.

3 de junio de 2026

A la mierda la ciencia.

 La sombra de siniestro es alargada, si.


Dice así (el fondo es Louie Louie):

Dice que la ciencia ahora es un discurso. Dicen que el cancer ahora se cura con jabón. Y soy como soy por el mes en el que nazco. Y pensando en positivo soluciono mi marrón. La moral la impone un hombre que sale de una paloma. La moral la impone un hombre que sale de una puta paloma. A la mierda la ciencia. Yo no creo en tu evidencia. A la mierda la ciencia. Yo no creo en tu evidencia. 
Dicen que si sueñas llegarás a ser Amancio. Y que si subes los impuestos pues los ricos se van. Y eso de Gaza a ver quien se lo cree. Que si tu hijo es trans es que algo salió mal. La moral la impone un hombre que sale de una paloma, La moral la impone un hombre que sale de una puta paloma. A la mierda la ciencia. Yo no creo en tu evidencia. A la mierda la ciencia. Yo no creo en tu evidencia. 
 Dame más mercado, dame más lejía. Sintámonos del del todo, sintámonos sociopatía. Dame reptilianos, dame un nuevo orden, a la mierda todo, viva Bertín Osborne.
Y que viva Bertín Osborne

2 de junio de 2026

Lo que te pierden los prejuicios.

Coque Malla, Gustavo Salmerón y Jordi Mollá se apoyan en el cristal interior de un bar. Ven, al otro lado de la acera, a Ariadna Gil mascando chicle mientras intenta, disfrazada vestida en un jersey enorme rojo, que alguien le rellene alguna encuesta por la calle. 

Pablo: Es como una campesina de esas que tiene las tetas enormes y un vestido de flores. La pura imagen del sexo
Claudio: La pura imagen del sexo es una top model
Ariel: Hombre, tú eres un estrecho. Las top models son de plástico
Pablo: eróticas y sudorosas. Lo mejor para las fantasías sexuales

Más adelante Pablo ( Coque Malla) termina ligando con ella en forma de sexo casual a media mañana y, cuando Ariadna se está vistiendo, la intenta oler. Ella, que no es tonta, le pregunta qué es lo que hace. Sin esperar respuesta le dice que si acaso cree que porque está en la calle con ropa holgada tiene que oler mal o ser diferente a alguna de sus fantasías. En realidad no hay ninguna diferencia salvo nuestros prejuicios o, mejor dicho, lo que pensábamos que tenía que ser y luego, no lo es.

Esto es algo que aunque obvio sucede con los artistas, los de partidos que no son el nuestro, bastantes consideraciones comerciales y, por supuesto, parejas sexuales. Todavía recuerdo que, en plena ebullición adolescente, me las apañé para lograr una copia en Vhs de "9 semanas y media" pensando que aquello iba a ser una bacanal desatada con Kim Bassinger, pezón arriba  pezón abajo, poniendo todas mis hormonas en firme estado de revista. Al final de la peli, justo en el instante en el que Mickey se rompe cuando ella se marcha, me percaté que era una historia de amor en la que él la pierde por no dejarse ser quien realmente es. Y me enganché al piano lento y cadencioso del final.


Hay demasiadas cosas que nos perdemos o somos incapaces de saborear en su realidad porque ya las teníamos catalogadas de antes. Mi tío, resultado incómodo de un consumo de prensa convulsa, se pasó quinquenios sin pisar Euskadi porque pensaba que aquí nos tirábamos bombas los unos a los otros. Siendo muy pequeño me daban asco los huevos fritos por la textura gelatinosa que les suponía. Entonces mi primo Juan, que era algo mayor, se comió uno y yo no iba a ser menos. Ayer me hice dos para cenar.

Por supuesto que existe una especie de autoprotección irracional en el ser humano. Es lo mismo que sucede con los perros o los ornitorrincos, que no se comen algunas cosas porque algo les dice que eso no es sano. A nosotros, que para eso somos la criatura más compleja de la creación, nos pasa también con las interacciones sociales. Exactamente lo mismo es no hablar con alguien porque es moro como no hablar con alguien porque es facha. Son dos tipos de presupuestos racistas idénticos y es que cada uno ejerce el racismo con quien quiere. !Viva racismo es libre!. Luego resulta que uno no es tan malo por ser facha o por ser moro. O que aquella mujer huele bien aunque tenga en el sobaco el bosque de secuoyas gigantes de Cabezón de la Sal. Algo en nuestro interior nos intenta proteger de muchas cosas pero me han contado, que no lo sé, que hay brócoli sano y rico. Yo conozco dos fascistas públicamente famosos y reconocidos. Te diré que uno, que en su momento proclamó que matar guardias civiles estaba bien, y la otra, que se alegró cuando metieron un tiro en la cabeza a Muguruza, son los dos personas encantadoras, excepto si te metes en su paranoia. Supongo que es como si piensas en una flor: puede ser bonita de ver pero dejarte el estómago destrozado si te la comes o ser un alucinógeno que lo flipas. Nada ni nadie es bueno en todas sus facetas.

Es correcto asumir que no se puede ir por la vida probando todo y hablando con todos, porque es agotador y probablemente ya estarías muerto (o habrías matado a alguien, que es un deseo que se tienen a los seis meses de trabajar cara al público). Sin embargo alguien fue el primero al que se le ocurrió abrir una ostra y comerse lo de dentro. También alguien se murió después de chupar una rana. No son la misma persona, espero. Lo que es verdad es que si una persona habla con alguien con quien no hablarías tu, prueba algo que te parece asqueroso o se folla a alguien que a ti te resulta repulsivo, no es peor que tú sino simplemente diferente. Además de lo que ha experimentado puedes aprender, si es que te fías de su criterio. Reconozco que cometo el error, muchas más veces de las que debo, de proteger a gente que importa del mayor demonio que conozco, que soy yo, pero eso es otra cosa y más o menos el prejuicio del impostor puesto en mis actitudes. Aparte de esa puntualización yo nunca he chupado una rana y conozco a quien presenté, porque no sabía cómo quitármela de encima, a la que ahora es su amante esposa. Me alegro millones de veces que sean felices, sobre a todo porque a él le parece la quinta esencia de la intelectualidad y la belleza en el mundo.

El caso es que nuestros prejuicios nos salvan muchas veces pero también nos hacen perdernos muchas cosas.

No pienso cenar brócoli. Ni coliflor. Ni espárragos. Tampoco soy capaz de ver a la esposa de mi colega como una mujer apetecible, ni en lo físico ni ( que es mucho peor) en lo intelectual. Siempre digo que sin conversación no hay erección pero sé que más de uno sigue pensando que todo agujero es trinchera. Cada uno tiene sus prejuicios y se salva de unas cosas y se pierde otras. A mi Ariadna me gustaba mucho más que Penélope en esa película. La verdad es que Penélope no me ha gustado nunca. Pero Ava Gadner, siempre. Incluso borracha con Frank cuando vino a España y ella había tomado unas copas con Luis Miguel Dominguin después de estar de cachondeo con Lola. Tampoco he comprado en Amazon jamás y me siento orgullosísimo de ello, pero respeto entiendo que tú lo hagas (jodido vendido al capitalismo americano cabrón enemigo del comercio de tu barrio)

Cada uno debería de ser consciente de sus taras y, por supuesto, de sus prejuicios. A veces te salvan y, a veces, te pierdes cosas.



30 de mayo de 2026

Todo igual, aburrido y estadísticamente correcto.

Hay cosas que vistas desde lejos son verdades absolutas.

Una de las verdades absolutas que tiene la globalización y el triunfo de la estadística en la vida moderna es que hay demasiadas cosas que son prácticamente iguales. Un grupo de adolescentes caminando en grupo por la calle son uniformados idénticos que juegan a ser todos el mismo ser. Me da lo mismo el informal pero trabajado semi deportivo muchacho con mirada de malote, deportivas y sudadera, que la sutilmente maquillada con toques de nínfula curvosa pero socialmente emponderada. Me da exactamente lo mismo cualquer móvil idéntico, cualquier anuncio de colonia idéntico o cualquier coche modernísimo e idéntico.

La semana pasada presentaron el nuevo Ferrari eléctrico y podría ser el último coche chino o el último desarrollo de la plataforma de Stellantis. El equipo de diseño principal es el mismo que diseñó el iphone y son una especie de Elton John después de Lady Di, que hacía la misma canción todo el rato porque, al fin y al cabo, es lo que funciona.

Con la música pasa exactamente lo mismo. Todo suena igual. Sí que es cierto que, como los coches pueden ser berlinas, compactos o suv, la música puede ser rock, salsa, bachata, pop o regetton. Pero salvando esas nimiedades cada uno termina en el mismo lugar que sus competidores.


A partir de ahí surge una teoría.

Podríamos pensar que nos hemos vuelto predecibles, aburridos y militantes. Eso implica una decisión personalmente libre que se adopta conscientemente. No lo creo. Eres perfectamente libre para ir con el pelo de colores, una pulsera enorme con la bandera de España y una camiseta reclamando la república. El problema, en una sociedad miserablemente canceladora, es que te vas a quedar solo como los de Tudela. Así que adoptas una u otra estética en virtud del grupo al que quieres pertenecer y que presupones que te aceptará mejor con tal o cual envoltorio.

De la misma forma un diseñador, asalariado de una empresa, puede querer o considerar que aquí o allá se puede poner un alerón. Puede creer que un motor de combustión ruidoso, nervioso y divertido, es lo que le hace recuperar la ilusión de la conducción y ese golpe de adrenalina tan adictivo que lleva consigo la sensación de riesgo. O puede imaginar un pequeño y silencioso minibus autónomo para grupos de amigos. Sin embargo sabe que llegarán los estudios de mercado, las sentencias estadísticas y las previsiones de ventas convirtiendo su imaginación en un robot obligado a generar un producto final que se adecúe a satisfacer a aquello que le da de comer. Así que la necesidad de subsistencia le termina volviendo uno más en la amalgama de novedades que se parecen unas a otras.

Es conocido que innovar o crear tiene muchas más posibilidades de fracaso que hacer lo que se espera que hagas. Al fin y al cabo, hay que comer. Por otra parte si tu producto fracasa pero ha cumplido todos y cada uno de los parámetros que la IA le dijo al consejo de dirección que debía de tener, la culpa no es tuya.

Por eso mismo, y por subsistencia personal, es cada vez más flagrante que salirse de la norma implica ostracismo y pobreza. Hay canales de televisión que emiten durante 24 horas historias de visionarios y arriesgados creadores, pero de este siglo creo que no sale ni uno.

Ahora casi todas las series se parecen, las canciones se parecen, las personas se parecen, los coches se parecen y las vidas se asemejan. Hay ciudades enteras que podrían ser cualquier ciudad del mundo. Los barrios periféricos de Doha se parecen a las afueras de Valladolid. Un grupo de chavales con sus Nike viendo videos de TikTok en un parque de Móstoles se podrían teletransportar a Central Park sin despertar sorpresa en los runners, que también son idénticos.

Hay una sumisión total previa a la estadística conocida que impide al humano convencional hacer algo que vaya a ser diferente y prefiere ser el mediocre éxito probabilístico. El problema más grave es que es una decisión que últimamente parece inconsciente. No hay peor censura que la que nos infringimos a nosotros mismos.

Esto, y solamente tienes que ver los coches, la ropa, las casas o los móviles, es una verdad absoluta. Una verdad aburridísima.

Pd: recuerda el capítulo en el Homer diseña un coche. Ya lo predijeron.

28 de mayo de 2026

Chat gpt se ha leido este blog en 30 segundos.

 Este blog existe desde 2007, tiene 3229 entradas y cientos de miles ( quizá millones de palabras). Lo he descargado (1gb) y se lo he pasado a la IA, complaciente y efectiva. "Leelo y analízalo". 30 segundos después ha dicho, aparte de comentar que el video de Jack ordenando un codigo rojo lo he puesto 5 veces, que mis 19 años de trabajo se resumen en:


Aquí tienes un análisis detallado del archivo XML correspondiente al blog "maldiaparadejardefumar", gestionado bajo el pseudónimo de "pesimistas existenciales". El análisis está dividido en cuestiones de contenido, aspectos literarios y una valoración global del espacio.

1. Análisis de Contenido (Temáticas y Enfoque)

El blog funciona como un diario de observación social y psicológica con un marcado tinte introspectivo. A través de las entradas provistas, se identifican los siguientes ejes temáticos:

  • La crisis de los 40 y el paso del tiempo: En la entrada "40", el autor reflexiona sobre el envejecimiento, el cambio de roles con los padres y la pérdida de la espontaneidad adolescente. El tiempo se percibe como una estructura lineal inflexible ("nuestra artificial forma de medir el tiempo"), un concepto que vuelve a aparecer en "Viajar eternamente en el tiempo", donde analiza la incapacidad humana para corregir los errores del pasado.

  • La nostalgia y la distorsión de los recuerdos: Se explora la infancia y la juventud en el norte de España (menciones a Laredo y el mar Cantábrico). En "OOO-EEE" y "Los falsos recuerdos", el contenido gira en torno a cómo el cerebro manipula las vivencias pasadas, mezclando fotos familiares, relatos maternos y proyecciones deseadas.

  • Crítica a la modernidad digital y el "postureo": El autor muestra un fuerte escepticismo hacia la cultura del siglo XXI. En "Los dioses no tienen community managers", dignifica el trabajo físico y manual (agricultores, electricistas) frente a la vacuidad de los likes, los hilos de Twitter y los profesionales de las redes sociales. En "San Valentín y el refugio", critica la mercantilización del amor y la afectividad de escaparate impulsada por festividades comerciales y dinámicas de internet.

  • La soledad y el aislamiento social: Se teoriza sobre cómo las redes sociales y la hiperconectividad, paradójicamente, encapsulan a los individuos en burbujas de aislamiento ("Mi madre y la generalización"), proyectando una falsa sensación de comunidad.

2. Análisis Literario (Estilo, Tono y Recursos)

Desde una perspectiva puramente literaria, el blog posee una identidad estética muy definida y un notable control de la prosa:

  • El Tono (Cínico-Melancólico): El tono es predominantemente desencantado, combinando el escepticismo propio de un "pesimista existencial" con una profunda melancolía. Hay una persistente autopercepción de derrota o mediocridad asumida con gracia (se compara con José Luis López Vázquez al lado de una mujer inalcanzable, o se autodefine como un "chiuagua" frente a un "rottweiler").

  • La Estructura Narrativa: Las entradas suelen comenzar con una anécdota cotidiana o un recuerdo personal concreto (una llamada telefónica a las 21:30, un cigarro bajo la lluvia a la salida de un bar, un examen escolar). A partir de ese hecho mínimo, el autor realiza una transición (a menudo un salto metafórico) hacia una abstracción filosófica o una crítica sociológica más amplia.

  • Recursos Estilísticos Clave:

    • Metáforas analógicas y tecnológicas: Une conceptos emocionales con terminología técnica u obsoleta ("armadura digital", "obsolescencia del amor", "recuperación de datos", "mi reloj particular... funciona a cuerda").

    • Intertextualidad y Cultura Pop: El texto está plagado de referencias que anclan el relato a una generación específica (los nacidos a principios de los años 70). Cita a cantantes como Bonnie Tyler o Alannah Miles, películas como Armas de mujer (Working Girl), y bandas locales como Los Deltonos.

    • Humor negro y costumbrismo: Consigue aligerar la densidad filosófica mediante apuntes humorísticos muy causticos sobre la vida cotidiana y las dinámicas familiares (las obsesiones de su madre jubilada con los políticos o la limpieza).

3. Valoración del Blog

El blog "maldiaparadejardefumar" destaca por encima de la media de la blogosfera estándar de su época (las entradas abarcan principalmente la década de 2010) debido a su calidad literaria y honestidad intelectual.



Pd: nos vamos a la mierda.