maldiaparadejardefumar
...podria ser peor, podría llover.
Mal dia para buscar
30 de marzo de 2026
Libertad para los chalados.
26 de marzo de 2026
El suicidio de Dios.
Juan no es psicólogo, es bombero. Sin embargo, cada vez que tienen que acudir a la llamada de algún ciudadano (de esos que no tienen que hacer más que mirar por la ventana y en vez de fijarse en el devenir hipnótico de la corriente del rio, lo que hacen es fijarse en los suicidas del extremo del puente), es quien está encargado de entretener al desesperado el tiempo adecuado para que sus compañeros protejan el impacto.
Así que aquella madrugada acudió, bajo el ensordecedor pitido de las sirenas, a hacer su labor porque un hombre de mediana edad amenazaba con saltar. Mientras los compañeros se hacían con una zodiac él se acerca al "usuario del servicio".
-Hola- le dice Juan, amigable.
Hola
-¿Cómo por aqui?
-Pues ya ves- le responde sentándose con los pies colgando fuera del puente- valorando firmemente saltar.
-Hombre- siguiéndole la conversación- No tiene buena pinta esa decisión.
-Es probable. Lo de la gravedad no me salió mal.
Juan, que no es la primera vez que se ve en estas situaciones, empieza a considerar el tipo de alteración de su "cliente". El manual mantiene que cualquiera que desee quitarse la vida posee algún tipo de desarreglo mental junto con algún drama supuestamente insuperable. El truco, que es fácil en teoría, está en insuflar confianza para establecer algún tipo de conversación que deje cualquiera de esas facetas en un segundo plano. Hay que establecer lazos.
-No me has dicho tu nombre.
-Jesús
-Pues hola Jesus, yo soy Juan.
-Hola Juan, ¿te sientas conmigo?- Le hace gestos para que se aposente a su lado con los pies jugando con el vacío.
Juan se sienta, no sin antes asegurarse a la estructura del puente con un arnés. Abajo sus compañeros y un par de buzos están preparados para cualquier contingencia. Sabe que ha de empezar a bordear líneas rojas para controlar la conversación.
-Dime, Jesús, ¿cómo es que has llegado hasta aquí?
Jesús toma aire y mira al horizonte. "Supongo que como otros muchos. No me han salido las cosas como yo pensaba". "No será para tanto"- responde rápido Juan- "estoy seguro que habrá algo que merezca la pena"-sigue rápido- "y si no lo encuentras, ya verás como está esperando más adelante".
-Tengo mis dudas.
-No seas dramático. Hay cosas maravillosas. Sé que voy a caer en tópicos pero un amanecer, la amistad, el amor, el sonido del viento en un campo de trigo, ya sabes.
-Claro que lo sé. No todo lo hice tan mal.
-¿Lo hiciste?
-Ah, si. Pensaba que ya te lo había dicho. Soy Jesús, pero me puedes llamar "el hijo de Dios".
Juan no se sorprende. Lo mete directamente en el saco de "chalados".
-Joder, pues entonces estarás convencido que no te vas a morir.
-Al contrario. Uno es divino para muchas cosas pero recuerda que soy mortal. Me crucificaron y todo aquello. Luego ya, si eso, volveré o no pero que si salto no sobrevivo es algo que te aseguro. La física es algo que no se me da mal. Para una cosa que funciona no voy a quitarme méritos. Luego ya está todo lo demás.
-¿Y qué es lo demás?
-Lo de los terremotos y lo metereológico. Ah, y ese error de daros libre albedrío. Mira que me lo hacéis pasar mal con lo de las guerras y esa manía de romperlo todo. A mi me parecía buena idea porque de esa forma delegaba, pero sois unos- y hace el gesto de comillas- empleados bastante mediocres.
-Hombre, Jesús- sabiendo que a un loco hay que darle la razón- tampoco te ha salido mal. Nadie es perfecto.
-Ese es el problema- dice interrumpiendo- que se supone que soy omnipotente. Yo, precisamente yo- señala su propio pecho- no debería de equivocarme. Al principio llegué a pensar que unos cuantos problemas climáticos e incluso alguna que otra pandemia, e incluso guerra, no estaba tan mal porque regulaba las cosas. Es- y se lo dice en tono de maestro- como cuando podas las ramas de un árbol para que crezca más fuerte. Pero si suelto a la peste, me sale una guerra. Después hago una isla en el pacífico con un volcán submarino y se me pasa que eso genera una ola gigante en las costas de Chile. No sé si alguna vez has estado arreglando algo y se te ha roto otra cosa. Pues así llevo miles de años. Y cada vez es peor. Así que, sinceramente Juan, ahí os voy a dejar. Os podeis matar o salvar, pero conmigo no conteis. Me daban mucho menos trabajo los nehandertales, que eran una banda de amiguetes y sólo se preocupaban por cazar un par de mamuts. Aquello sí que era gratificante. Que si ahora voy a ver si les doy el fuego, que si les doy pistas para inventar la rueda... Pero os dió por copular y aunque os hice ver eso de la agricultura , !hala, a recorrer el mundo y mezclaros!. Entonces es cuando me equivoqué la primera vez: me inventé lo de las religiones. Pero no para que creyerais en algo, sino para que os diera miedo mezclaros. Lo de que una musulmana no se acostara con un cristiano no era por nada más que yo estaba probando diferentes tipos de humanos, nada que ver con la pureza o no de la raza. No me hicisteis ni caso. No os vale ni un cambio climático, ni dos guerras mundiales, ni una pandemia de broma, ni un sida, ni nada. Y ahora ya no es que empeceis a creer en ídolos, que a mi los Beatles no me importan por mucho que Lennon dijera que era más famoso que yo. Pero es que hace falta ser imbéciles para creer en ChatGpt más que en mi.- Jesús suelta un largo y sostenido soplido- Hasta los huevos estoy.- Y le mira fíjamente a Juan- !que es una máquina, coño!
Los dos se quedan mirando al horizonte. Abajo, como si les fuera la vida (de otro) en ello, les miran con atención e imaginando lo que sucede. Juan tiene un récord de suicidas salvados. Por la distancia al agua saben que solamente podrán buscar el cadáver, pero siguen haciendo su trabajo por si hubiese algún, nunca mejor dicho, milagro.
Juan se busca algún comodín. -¿Y tu familia?-. Jesús responde: "No tengo, Juan. !Cómo voy a tener familia si llevo aquí millones de años!". Vengo, hago mi trabajo y ahora me doy cuenta que por mucho poder universal y todo eso, no me ha salido bien. Me canso. Que lo haga otro o, fíjate lo que te digo, que no lo haga nadie. Os vais a la mierda y solucionais vuestros problemas. Eso sí, ya te digo que lo teneis complicado. Os quedais con vuestra sensación de poder con todo y ya verás las risas cuando hagas una presa en un sitio y te cepilles al altramuz perdiguero del ecosistema. Que no Juan, que no. Que cada vez que he intentado arreglar una cosa se me estropean tres. Te voy a poner un ejemplo: eres un camarero estupendo y vas con tu bandeja con las copas. Vas vestido con tu uniforme de pantalon y pajarita negros, con la camisa blanca impoluta. Entonces esquivas el balón de un niño jugando y te tiembla la botella de whisky. Para que no se caiga, giras la bandeja pero se desliza el vaso, y los hielos van para el otro lado. Haces unos malabares y un grupo de humanos que se creen muy graciosos, en vez de echarte una mano, se ponen a grabar con el teléfono. Vas haciendo intentos entre las mesas pero siempre se te cae algo. Al final, aquí, en el puente, decides que lo mejor es tirar todo al suelo y que lo recojan los demás. Eso es saltar. Ojo- le dice- podrías pensar que es una rendición pero es más un hartazgo. ¿Decepción?. Eso te lo compro, pero porque me convencieron que yo, precisamente yo, lo podría todo. Y no es verdad porque se me ha ido de las manos.
Jesús le mira casi de forma condescendiente. "Habéis sido mi proyecto de fin de carrera de ser Dios y no me van a dar el título". Jesús se deja caer.
Curiosamente antes de tocar el agua, por un instante, se convierte en paloma. Roza un milímetro la superficie y desaparece con el amanecer. Juan y sus compañeros deciden acordar que no encontraron el cadáver porque se quedó en el fondo. Sin familiares conocidos ni identificación alguna, un suicida más de los que vagan por las urbes agotados de vivir.
-¿Qué tal el día?- le pregunta su esposa a Juan al llegar a casa- Uno más- responde lacónico.
Efectivamente. Otro día más se sientan delante de las noticias llenas de tempestades, guerras y enfermedades infinitas.
24 de marzo de 2026
La excepcionalidad absurda.
!Señoras y señores. Ñoños y niñas. Monstruos y monstruas!, !Tenemos el placer de presentar ante ustedes... el misterioso caso del hombre con tres testículos, el caso del varón coprófago de más de doscientos kilos, la mujer barbuda pero sólo de un lado, un político honesto, el ciclista que no se salta los semáforos, el asesino sin manos ni pies, una mujer trans negra embarazada de su pareja therian.
¿No te das cuenta que vivimos con la atención continuamente puesta en los casos excepcionales?
¿Cuando dejó de ser interesante o aleccionador José Ramón, que cursó sus estudios, se compró un pantalón de pinzas, empezó a trabajar de administrativo, conoció a Maria Del Carmen, tuvieron un par de hijos y los lleva al colegio antes de acudir a su mesa llena de antiquísimos excel?
Por alguna razón, que seguramente tiene una explicación psicológica, en un universo cada vez más normalizado se gasta una energía excesiva en esconder nuestra vulgaridad a base de comportamientos, tatuajes, exageraciones, escaparatismo virtual o simplemente actitudes.
Siempre he pensado que un ladrador es inofensivo, la verdad. Jesús, que era carnicero, abrió su carnicería en un barrio conflictivo. Sin embargo era el mismo barrio en el que se crió. Jesús era un hombre menudo. Desde su delgadez casi extrema y su estatura por debajo de la media me comentaba, al preguntarle sobre su posible miedo a la delincuencia del lugar, lo siguiente: "Los chicos de ahora son todo ruido. Te gritan, te dicen cosas desde lejos y hasta puede que te amenacen. A veces me veo pintadas o sorpresas por el barrio cuando voy a la carnicería pero yo, personalmente, nunca tengo un problema de verdad. Lo cierto es que yo me crié con sus padres. Ellos saben que aunque a sus progenitores se los llevó por delante la heroína, yo estaba con ellos. Que yo no grito nunca pero que atraqué algún banco, que robé muchos coches y que no se me da mal manejarme con cuchillos. Eso lo saben. Yo no amenazo más que una sola vez. Así que jamás he tenido un problema de verdad". Jesús no llamaba la atención pero era de esos señores bajitos que hablan en voz baja a los que hay que tener miedo. Y, sin dudarlo, cortaba los filetes con una maestría de museo.
Quizá por la necesidad de visitas y de clickbait una gran cantidad de estímulos supuestamente informativos o culturales se han vuelto algo parecido a bombas de racimos de extrañeza. Quiza, también, esa búsqueda de los quince minutos de gloria por parte de ciudadanos que no disponen de nada excepcional es la responsable de inventarnos o exagerar facetas para ver si , así, se sale en algún informativo o titular. Obviamente estar convirtiéndonos en inmunes a escenas o noticias nos hace buscar el asombro un poco más allá.
Viene a ser lo mismo que el porno. En 1984, sin internet y con las hormonas encendidas, nos íbamos al quiosco a comprar "flashes", que eran esos helados de colores y sabores difuminados en agua servidos en envoltorios de plástico. Mientras mareábamos al señor, Santi afanaba una revista porno. Una Lib o algo así. Luego nos íbamos a algún descampado a sorprendernos de excesivos vellos púbicos y redondos pechos desnudos. Eso ya era más que suficiente. Sin embargo quince años después ya habíamos vivido los videoclubs con las secciones de adultos. Incluso nos habíamos juntado en casa de Gonzalo después de que Joaquín, que jugaba al baloncesto y parecía mayor de edad, hubiese alquilado una. El video de Pamela y Tommy circulaba por internet. Una mamada no era algo excepcional sino una más. Para sorprenderse era necesario subir el listón. De ahí hasta algunas barbaridades solamente existe algo parecido a la adicción a las drogas, que te van pidiendo más para lograr los mismos efectos. Es más, personalmente puedo admitir que los castos y elaborados desnudos del Interviú que compraba mi abuela generaban en mi una excitación muy superior a cualquier orgía que encuentre en Internet un día de profundo aburrimiento.
Con las noticias pasa algo similar. Para captar la atención de un espectador bregado en excesos no vale decir que va a llover sino que se esperan las mayores inundaciones que se hayan visto. Para que nos fijemos en un individuo no es suficiente que sea un licenciado en física cuántica sino que sea un homosexual albino con una oreja impresa en 3d que domestica camellos en el Kurdistán. Y, aún así, se ha sacado la carrera de filología etrusca pero el sistema le impide encontrar un trabajo de lo suyo porque vivimos en una sociedad clasista. Ahora vas, y lo cuentas.
Creo que fue antes la búsqueda del exceso que las personas excesivas, pero eso no quita que gastemos demasiado tiempo en buscar, dentro de nosotros, algo que nos convierta en excepcionales o en un titular. Sacamos nuestros dramas, amplificamos nuestras puntualizaciones diferenciales e incluso hay quien vive esperando ser el próximo titular. Una amiga, sexualmente bastante activa, me confesaba que no encuentra sexo "normal". Que ahora todo el mundo que se encuentra quiere hacer el salto del tigre, copular del revés, recitar a Espronceda haciendo volatines con el rabo o vestirse de Tortuga Ninja pornográfica. Lo que no localiza es alguien que la abrace, la desee, no la obligue a contorsionismo y con suerte le saque una sonrisa después relajadamente. "A ver si ahora lo raro es ser "normal""- sentencia.
!Señores y señoras! !Niños y niñas! Con todos ustedes: !Manolo el contable!. Y mientras aparece un señor con un traje de Cortefiel azul oscuro el público se va a sorprender, porque ESO es lo raro hoy en día. Vivir en la normalidad es extraño cuando todo nos intenta obligar a la excepcionalidad absurda.
18 de marzo de 2026
Eligiendo arma para el apocalipsis.
A veces más que preguntar por cual es el sentido de la vida dan ganas de preguntarse por el arma elegida para el apocalipsis final. Supongo que los cobardes escogen un dron, porque no te mancha y puedes creer que solamente es un videojuego. Un misil guiado es lo mismo pero pierde la gracia del control. Una granada lleva implícita la tensión entre quitar la anilla y esconderse de la defraglación. Un rifle de francotirador es algo parecido a un Dios justiciero. Te quedas apoyado con el cigarrillo a medio fumar creyendo que puedes impartir justicia divina desde tu atalaya.
Una pistola, sin embargo, es un poco pelea de patio de colegio. Apuntas, como si te pusieras en posición de pelea y pensaras que solamente con eso tienes ganada la disputa. A veces hay que disparar pero con seis tiros no sé yo si te va a dar para mucho. Cuando, en las películas y en las persecuciones, descargan el cargador contra el coche contrario, me sorprende que no dan al conductor pero aciertan en cuanto se fijan en el neumático.
La metralleta es el arma de los torpes. Incluso si tiene retroceso. Es pintar sobre un papel con un rotulador como si lo hiciera un mono borracho y luego vendiesen el cuadro como "apología de la justicia" en una galería de arte conceptual. Lo mejor de las metralletas, a mi parecer, son los pasatiempos de unir los puntos de los boquetes en las paredes para ver si, al seguirlos, aparece un dibujo de un tucán.
Un bazoka no es más que un misil pequeñito con pinta de pesar bastante. Que lo cojan los que hacen crossfit.
A mi dame una recortada. De esas que hay que recargar haciendo el gesto con el brazo para que salga el cartucho, a ser posible en cámara lenta. Que haga ruido. Que me salpique la sangre del contrario. Que me deje tatuajes de pólvora en la cara desencaja por el odio y ese punto de satisfacción de, por fin, dejarme llevar por los instintos más básicamente violentos. Al fin y al cabo, en el fin del mundo los pecados ya no cuentan.
No sé cual es el sentido de la vida pero sí que tengo claro el arma que quiero para mi propio apocalipsis.
16 de marzo de 2026
Julio de la Rosa ( y el amor)
Julio de la Rosa, que a mi parecer es un grande la música en este país y "paridor" de aquel disco dedicado a su hija de un solo corte de 49 minutos titulado "el Apego", saca disco pop. Aunque es un especialista en bandas sonoras y ganador de algún que otro premio, ya desde su grupo "El hombre Burbuja" dejó algún que otro tema de esos que te revuelven ( al menos a mi) y a los que vuelvo en ocasiones en las que describe, quizá con ese desprecio por lo melodramático que yo comparto, la sensación que te dejan las interacciones interpersonales con carga emotiva.
Vamos a empezar por lo fácil y lo reciente, que es Pamema.
13 de marzo de 2026
Los niños adaptados ( y Sara en los columpios)
Los niños, en el momento en que empiezan a ser conscientes de su identidad personal como humanos, aprenden formas de manipular a su entorno. La infancia lleva implícita una fase de chantajismo que se visualiza con facilidad extrema en lloros, rabietas o pequeñas escapadas al no doblegarse a los deseos infantiles. Aunque sea inconsciente, es así. En más de una ocasión algún infante, tras un leve percance, llora y llora y llora como si nada le calmara aquel dolor descomunal hasta que aparece su madre, o su padre, o de quien esté reclamando atención sin decirlo expresamente.
Cuántas veces los humanos nos quejamos, victimizamos o desarrollamos escandalosas llamadas de atención porque somos incapaces de pedir o verbalizar lo que sinceramente nos hace falta. Muchas veces, incluso, ese vacío o ese dolor existe como síntoma cuando la cicatriz viene de otro lugar. Otras muchas ni siquiera, como los niños, somos capaces de identificarlo aunque no es mentira que lo estemos sintiendo.
Eric Berne decía que el "niño adaptado", que es ese pequeño hijo de la gran puta maquiavélico, cabrón y manipulador, siempre está presente. Que la madurez era aprender a equilibrar al niño, al niño adaptado, al adulto y al padre que todos llevamos dentro.
Lo curioso de todo esto es que el lloro y la victimización facilona y mentirosa viene a tener un resultado visible en una sociedad que gusta de creerse maternalista y protectora. Son hambre y ganas de comer. Es deseo y oferta sexual. Si vivimos, como parece que hacemos, en un sistema social en el que el Estado ha de ser el progenitor que te cambia los pañales cuando te cagas encima porque no has aprendido a limpiarte el culo, todo encaja.
M dejaba que su hija cogiera unas pataletas indecentes cuando había que irse de los columpios. Su estrategia, por entonces, consistía en alejarse y buscar un punto desde el que pudiera ver a la niña sin que la niña supiera que estaba siendo observada. La niña lloraba, gritaba y sollozaba como si un oso pardo le hubiera arrancado un brazo. A veces, incluso, se revolcaba por el suelo. Sin embargo llegaba un momento en que dejaba, automáticamente, de llorar y se ponía a buscar a su madre. "El problema"- me decía- "es que en más de una ocasión otros padres me han recriminado violentamente hacer sufrir así a mi hija". Desconozco la adolescente en que se ha convertido porque nos dejamos de hablar en cuanto ella encontró una pareja sexual y afectiva mucho mejor que yo, pero no me parecía una mala estrategia. Y la recriminación social es una muestra de cómo funcionan las hordas populares. Probablemente no es que sean empáticos con la niña, y mucho menos con la madre, pero es que es muy desagradable oir los grititos. A veces tengo la sensación que quien se pone muy digno porque las guerras o la pobreza lo que pasa es que le molestan las imágenes de muertos o que alguien rebusque en su basura.
Me gusta pensar que soy plenamente consciente que me comporto como un gilipollas cuando me comporto como un gilipollas. A veces, si me quiero dar medallas morales, afirmo creer que es algo que me diferencia de la media. José Ramón es igual de gilipollas que yo pero no se da cuenta, simplemente lo es. Sara, victimizada al límite por algo que jamás sucedió, llora y llora buscando casito arrastrada por la niña adaptada que vive dentro de si. El problema es que en vez de quedarnos escondidos sin hacerle ni caso hasta que se le pase y aprenda que ese no es el camino, una multitud de supuestos adultos no ponen en duda que la niña sufre muchísimo, le dan caramelos, cariños y le permiten jugar en el parque todo lo que le salga del arco del triunfo.
Con estos ejemplos lo que se deduce es que si hacemos caso al niño adaptado, seguiremos siendo niños siempre porque nos han enseñado que es la manera de conseguir las cosas. Hay niños haciendo burla a los que se van a casa a hacer los deberes restregándoles ser más listos porque han engañado a sus padres para jugar más.
Así están las cosas. Así te lo hemos contado.
12 de marzo de 2026
2010, breve anécdota real
Creo, sinceramente, que salir por la noche tiene tres parámetros: la imagen que crees que das, lo que realmente eres y la imagen que ciertamente transmites.
Dicho esto, que será importante para la resolución de esta metáfora, empezaré por el principio.
La discoteca Garden, en el barrio bilbaino de Deusto, era una se esas salas de fiesta diseñadas en los 70. Quizá la seña mas identitaria que tenía era una enorme lámpara como la del salón de tu abuela pero en modo XXL, sobre un escenario redondo. Actualmente no sé si es un multimercado chino o un supermercado, pero estoy seguro que ya no existe.
Al terminar el show y quizá por proximidad generacional, terminamos en la parte de atrás de la sala, que no era más que un almacen y un pequeño parking, 4 jóvenes simpaticones. En la foto se ve, de izquierda a derecha a un servidor con el pelo cortísimo, sin barba y hasta sonriente. A Yavhé, que en aquella época tenía puestas esperanzas en un futuro artísticamente multidisciplinar gracias a tu virtuosismo con la guitarra. Marta, maquillada, encuerada y profunda. Y Dani, que vivía un momento de esplendor siendo Dj Kevin, estrella de las noches de la discoteca Anaconda, en la fabril Barakaldo. Obviamente y visto en perspectiva éramos: un pijo, un hippy, una gótica y un pastillero.
11 de marzo de 2026
Tírate (o vota) a un mediocre y te sentirás bien.
Hace tiempo apareció una noticia en la que indicaban que según un estudio de una universidad de Canadá "Las personas que comparten demasiadas frases "profundas" en Internet son más tontas". Estoy aceptablemente de acuerdo. (Recordemos La invasión de los místicos, del 2014). Podemos extrapolarlo a eslóganes, titulares, argumentarios y cualquier otro elemento que se rebota al universo con la intención pueril y ridícula de parecer más listo, con criterio, simpático o sabio.
Relaciones sexuales aparte, aunque siempre han sido una metáfora certera del mundo real, no hace falta remitirse a Dunning Kruger para certificar que los menos inteligentes disponen de un campo de crecimiento social bastante más amplio que la parte de la estadística que está por encima y también por debajo. En la campana de Gauss de la inteligencia social hay, esperando, una recompensa a quien está entre el 30 y el 55%. No molestan, no piensan, se visten solos y aceptan cualquier cosa sin preguntar el motivo. Voy a poner un ejemplo: estás sin trabajo y te ofrecen mover cajas de un sitio a otro. A Pepe, que viene de follarse a la última que le hicieron gracia sus chistes y se vio deslumbrada por datos no contrastados, le parece bien y acepta. Tú, que eres imbécil, preguntas lo que hay en las cajas y te dicen que son drogas para niños menores escondidas en vapers con la cara de Pluto, con lo que no te sientes bien y te quedas en el paro.
La pregunta fácil que viene es el motivo por el que seres tremendamente mediocres ascienden con tanta facilidad. Una es todo lo anterior: son previsibles y fáciles de entender. La otra es que a la mayoría le incomoda que haya alguien tremendamente listo llamando la atención. Siempre hemos sido amables con el payaso porque es torpe y nos hace reír. Nos hace sentir mejores hasta cierto punto. Chirac, presidente de Francia, ganó unas elecciones con el eslogan: "el mejor de los malos" (2002). Eso define que no se vota por el programa electoral sino por la percepción que cada candidato genera en mi. En algunos casos apoya nuestro sesgo de confirmación y en otros, quizá, queremos ver hasta qué punto es capaz de llegar ese puto payaso. Es inconsciente pero es así. Se vota, se asciende o se escoge al personaje muy por encima de sus capacidades. Es España hemos tenido a políticos listísimos ( Margallo, Borrel, Josu Jon, Fraga, por citar a alguno) que no han llegado más arriba porque son listos y no escuadristas mamporreros. Sin embargo hemos votado a payasos ( Jesus Gil, Ruiz Mateos) quizá esperando que aunque no van a solucionar nada nos vamos a divertir.
Así que en los mítines se ponen a decirte frases grandilocuentes, te sueltan una cifra que se han encontrado por ahí y se meten en tu cama después de trabajar moviendo cajas sin preguntar lo que llevan dentro.
Porque aunque sabemos que son menos inteligentes, nos reconforta y premiamos la mediocridad. En el trabajo, en la política y en la cama.
Yo no soy listo en absoluto y por supuesto que mi lugar en la vida no es nada relevante. Sin embargo una amiga de gran bagaje sexual es capaz de afirmar que no pillo nada porque me empeño en hablar demasiado, se me coge cariño y con eso cambio el foco del objetivo. Tiene razón. Si vamos a setas, vamos a setas.
PD: Remember "Bienaventurados los Simples"
7 de marzo de 2026
Una ilusión ( modelo de respuesta polar) ( y Bernal)
Uno de los grupos supuestamente desaparecidos y con más personalidad del universo de la música nacional, ha vuelto después de 10 años.
6 de marzo de 2026
Orinándose en los dramas.
Conozco a gente que se autodenomina vulnerable porque jura que no le llega el sueldo ( del trabajo del que está de baja) para la gasolina del Porsche con el que considera que debe ir a La Toscana para solucionar su ansiedad.
Bastante famoso es el caso en el que el niño que aparecía en la portada de Nevermind. Intentó , muy dramáticamente, denunciar a todo el mundo por haber sido usado para la consecución de pornografía infantil sin su consentimiento. Visto así, como un bebé del que se lucran de su desnudez con claros objetivos sexuales ya que se le ve el mini pilindingui, cualquiera no intentaría ser empático con él pero tres segundos de razón dan para llegar a la conclusión de que es una gilipollez.
Lo peor de todo esto es que si permitimos que palabras como Vulnerable, Discrminación o Pornografía Infantil se usen de una forma tan gratuíta llegaremos a momento en los que alguien que sea realmente vulnerable, discriminado o utilizado pornográficamente siendo menor , no van a ser tomados en serio. Así de fácil. Desde mi punto de vista se soluciona con la no gratuidad de la denuncia y si le pides cien millones a Nirvana pero se demuestra que eres idiota, le debes cien millones a Nirvana o, si no los tienes, te hacen unas fotos en pelotas , en la piscina, con unos plomos agarrándote los huevos peludos.
Creo que lo he contado alguna vez. Estábamos allá por Noviembre en una tertulia pública. Una señora entró por teléfono. Nos contaba que ella y su marido habían trabajado toda la vida. Que ya habían pasado los ochenta y que, desafortunadamente, su marido se había puesto muy malito. Ella, que al teléfono parecía encantadora y dura, como todos los niños de la guerra, comentaba que aunque habían vendido una plaza de garaje y alguna que otra pertenencia, ya no era capaz de abonar los gastos médicos y los elementos necesarios para que su marido se sostuviera. Contaba que había ido al ayuntamiento, cargada de vergüenza, a pedir ayuda. Al ser noviembre ya no quedaban fondos y no sabía que hacer. En plató teníamos a Imanol, minusválido y yonki ( una cosa no quita la otra) , que había estado todo el programa exigiendo que las instituciones le debían de pagar unas putas porque, cito textual, los cojos también tienen derecho a follar. La respuesta de Imanol, curiosamente, no fue que él se estuviera aprovechando de una victimización irracional sino que deberían de pagar las dos cosas: sus putas y el asistente de este caballero.
Soy de la opinión, mal vista, que las mujeres que presentan denuncias instrumentales cargadas de drama pero exageración o falsedad son las principales enemigas de las mujeres que SI son atacadas. No deja de ser la versión progresista del cuento del lobo. Decirle a una mujer que está bien buena es una cuestión de mal gusto ( como hacer gestos señalando el paquete de un calendario de bomberos) pero no es, en absoluto, comparable a que cuatro tipos secuestren y violen a una chica en una casa abandonada. No es ni parecido decir algo inconveniente en una discusión con tu mujer que reventarle la cara a hostias. Cuando Carola, mujer de Miki, puso a grabar el teléfono mientras le decía que quería divorciarse porque, además, tenía otra relación, él no le dijo palabras bonitas. Las expresiones "apestosa", "payasa", "patética" o "zorra" salieron de su boca y aquello fue utilizado para intentar culparle judicialmente. ¿Que voy a decir cuando mi mujer me cuenta que se está tirando a otro?- afirmó en el juzgado antes de ser condenado (levemente).
Una buena amiga (que salía y se terminó casando con un colega) de la que era mi supuesta pareja le contaba, en un chat, que un día tonto se había tirado a Mikel. Yo lo vi y no le dí mayor importancia. Cenando, entre chascarrillos, le dije: "Uy, que casi se me olvida. ¿Quien es ese Mikel?". Entonces ella cambió la cara e hizo un silencio. Me di cuenta que pasaba algo que no había considerado previamente y respondió en un tono muy bajo: "solo ha sido una vez". "¿De qué Mikel estamos hablando?- pregunté. "Me refiero al que dice Maria que se ha tirado". "Ah, ese"-dijo ella. "¿Y cual es el otro?". "No es importante". Yo me levanté y recogí mis cosas. Ella se interpuso, muy dramática, entre mi persona y la puerta jurando que me quería pero que aquel día habíamos discutido y se sentía mal. "A ver si voy a ser yo el culpable de que te comas la polla de otro"- comenté. También le dije que me iba a marchar porque si me quedaba me podría enfadar mucho y eso no era bueno. La aparté de la puerta aprovechando mi mayor fuerza física sin violencia ninguna. Bajé al coche. De camino a casa recibí un mensaje en el que ella me amenazaba con denunciarme por haber hecho uso de mi fuerza para irme. Supongo que para tapar su infidelidad ( no puntual, a posteriori) era más sencillo acusar. Me asusté, revisando mentalmente toda la escena por si se me hubiera escapado algo pero en absoluto realicé nada punible. Aún así, y dada mi innata capacidad para imaginar en el tiempo situaciones dramáticas en las que yo termine perdiendo, me veía entre rejas por un delito que no cometí, como el Equipo A. Cuando hay presunción de culpabilidad en vez de inocencia se generan dudas sobre los bondadosos. Eso es uno de los grandes hitos que ha logrado ese feminismo beligerante que ha fagocitado la igualdad durante los últimos años de nuestra sociedad. Toda esa mierda ha generado un punto de recelo infinito cada vez que una mujer dice ser agredida y castiga directamente a todas y cada una de las mujeres agredidas. En algunos casos el feminismo se ha convertido en Nacionalismo Sexual que, como todos los nacionalismos, se basa en que los nuestros son mucho mejores que todos los demás.
Un inmigrante que te roba es el principal enemigo de la integración del inmigrante. Un perro que te muerde hace poco a favor de la eliminación del maltrato animal. Un ciclista que se salta un semáforo es un pasito más a favor del endurecimiento de las penas a los ciclistas. En los controles de alcoholemia es mucho más fácil que te paren si vas en un deportivo amarillo que en un sedán aburrido. Al fin y al cabo existen multitud de hechos ciertos que ayudan poquísimo a delitos ciertos también porque puedes ir macareno exactamente igual en un mercedes negro que en un Seat Leon pistacho. Y también, que ahora viene lo gordo, una mujer puede perfectamente ser tan hija de la gran puta que un maltratador.
Porque los delitos los cometen personas y no vienes de fábrica con un gen que te hace ser buenísimo o malisimo.
Y, que es por donde empecé, se usa con demasiada facilidad una colección de adjetivos que deberían de estar prohibidos para quienes no los emplean con la rectitud obligada. Son esas personas, y no las demás, quienes se están orinando en dramas de verdad para convertirlos en dudas.
He visto en la tele a una mujer que dice que ha sido duramente maltratada y adjunta como prueba un video en el que el maltratador no se acerca a menos de dos metros. Con una guerra en Irán he leído que hay turistas en Vietnam poniendo cara de pena porque hace un mes volaron por encima de Teherán. No es lo mismo que estar oyendo bombazos desde un hotel de oriente medio. Yo estuve en Santander hace dos meses y la semana pasada murieron 5 en una pasarela por la que caminé, pero caminé por ella en 2006.
Nos hacemos inmunes a lloros porque hay demasiado llorón mentiroso que parece que solo quiere que le hagan casito. Y eso no quita que hay quien llore de verdad, aunque se oye de más lejos.
4 de marzo de 2026
Cuando los niños llegan al poder (y se quedan sin excusas).
He visto a gente sin hogar, con un frío extremo y serios problemas médicos peleándose como si fuera una cuestión importantísima, debido a si se había cometido un penalti o no.
Hay debates sobre gente que se mete, en un reality, en una casa y se vive a milímetros de la agresión física por si alguien le ha quitado o no una manzana de la nevera a otro catedrático de la moral.
Tertulianos discuten sobre la manipulación de la opinión pública en países que están a miles de kilómetros pero no se meten con sus telediarios, no sea que les contraten algún día para dar el tiempo.
Por alguna razón que me cuesta entender nos hemos convertido en una sociedad que se enerva de formas casi volcánicas por aquello que no puede afectar a su vida de una manera inminente sin ser capaz de aceptar sus propias contradicciones, errores o miserias urgentes.
Así que si se logra tener un enemigo lo más lejano posible al que culpar de tus mierdas puedes ganar la discusión por incomparecencia del contrario. Si vives en un barrio es cosa del alcalde autoritario, si eres de una comunidad autónoma es cosa del estado opresor y si eres un país resulta culpa del imperialismo. Fácil. Actúas, obviamente, como un niño de 7 años que ha descubierto que echar la culpa al profesor es mejor que reconocer que no entiendes las matemáticas. Además haces valer tu posición de menor para victimizarte rápidamente ante cualquier facto que ponga en duda tu argumentario. Extendiendo esa lógica en el tiempo y cuando has superado los 7 años, te plantas con 35 en supuestos cargos de responsabilidad donde únicamente cambias al profesor por otra figura para hacer lo mismo una y otra vez.
Todos esos niños con los que sus padres quisieron negociar, razonar, proteger y aislar del mundo real son ahora quienes han de tomar decisiones y, en multitud de casos, siguen siendo niñatos de panfilez extrema que parten de puntos de partida pueriles que les lleva a conclusiones infantiles.
Hay planteamientos, incontestables para algunos, que ratifican esta teoria: la guerra es mala, todas las personas son buenas, respetemos las culturas de los demás. Eso está muy bien hasta que empieza a puntualizarse: la guerra está mal si no me atacan a mi, los que no piensan como yo son intrínsecamente malos y está mal lo que piensas culturalmente si a mi me lo parece. Hay quien es un defensor de la okupación hasta que le okupan su casa, está a favor de acosar a los otros y cosas así. Pero, oh sorpresa, si la realidad se enfrenta a tus planteamientos el grupo ya no te quiere. Epstein financió al gurú ideológico de la izquierda mundial, el señor Chomsky, y eso no le convierte en un abusador de niños pero...
Vivimos en un momento de cambio en el que se acaba la excusa para toda una generación.
Cuando vives en el calor del hogar y al abrigo de tus padres llega un instante en el que estás convencido que vas a vivir mucho mejor solo. Eres crítico porque ves todo lo mejorable de la vida de la que dispones. En algunos casos te llenas de orgullo, haces una mochila y te vas. Empiezas haciendo lo que crees que deben de ser las cosas y te vas dando una buena hondonada de hostias hasta que no tienes más remedio que reconocer que tus padres no lo hicieron tan mal y que tú tampoco eres perfecto. Curiosamente, muy a tu pesar, terminas convirtiéndote en tus padres, quizá cambiando el Seat 124 1430 por un Tesla, pero...
Ahora estamos en ese instante en que toda una generación que ha vivido en idealización, desaprensión de cualquier culpa e intento de vivir solos, ven que hay que esforzarse para pagar el gas y que la base del retrete en el suelo no se limpia sola. Unos siguen intentando tirar hacia delante y gritar que es culpa del casero cabrón o que nos fumigan. Otros no tienen más remedio que resetearse y hacer el esfuerzo de aceptar que quizá estaban equivocados, coger la fregona y ponerse de rodillas en el water.
Pero sigue siendo más cómodo ir a casa a que te den un tupper de lentejas creyéndote el rey de la independencia. Es lo mismo que exigir la independencia de Euskadi pero que las pensiones las pague España. Es lo mismo que decir que la guerra está muy mal pero si Marruecos entra en Canarias que nos proteja la Otan.
El problema, visto desde ahí, no es que haya dos bandos ideológicos sino que hay uno que exige seguir siendo un niño y otro que se cansa de oir a demasiados llorones que hablan y hablan y hablan sin que se limpie nada.
El futuro, como en los trabajos, no es de los que piensan cosas porque ya lo pensará la IA, sino de los que hacen cosas. El futuro es de los albañiles, fontaneros y mecánicos ( incluso creativos de verdad). Básicamente de todos aquellos que se saben ensuciar las manos y que son capaces de dejar las cosas mejor que como estaban antes de que llegasen.
Soy de los que esperan los resultados para valorar las acciones acometidas. Tener el Netflix en gallego, los bancos morados, las pegatinas de Gaza, los chistes de Trump, mucha discriminación positiva, los agentes de intimidad laboral, la etiqueta ECO o que yo tenga que pagar 100€ más por la tasa de basuras lo único que ha logrado es sodomizarme en vez de hacer de mi vida algo mejor.
Me caso de teorías y de regulaciones infantiles cuando lo que necesito es un poco más de ejecución práctica de éxito.
Para ir del punto A al B hay que buscar la forma de ir mejor y más cómodo. Ir ecosostenible y con resiliencia está bien pero no es correcto si es que, al final, no llegas.
Luego ya, si eso, nos pegamos por un penalti o por si las chuches son machistas.
Pd: hay un momento de la vida en que no existen decisiones buenas o malas, sino convenientes o no.
Pd2: hay veces que no queda más que valorar si entre unos hijos de puta y otros hijos de puta te quedas con los unos o los otros.
28 de febrero de 2026
Manual para los Fieles ( 1997) y yo.
En 1997, 4 años después de telonear a Radiohead, un grupo gallego que habia nacido como la respuesta de provincias a Los Ronaldos, se presentó con un tercer disco titulado "MANUAL PARA LOS FIELES" y resulta que con otras joyas como "DADNOS PREJUICIOS ( Egon Soda)" , "LA CANCION DE JUAN PERRO (Radio Futura)" o "DIRECTO 1991(Burning)" iba a situarse en mi lista de imprescindibles nacionales para siempre.
Las canciones y, en este caso los discos, pueden disponer de una calidad incontestable o no, pero en algunas listas ese valor tiene mucho que ver con la influencia que aquello ha originado sobre ti. A veces, casi de una forma parecida al amor de verdad, desaparecen las palabras que puedan expresarlo o razonarlo pero aquello tiene como resultado un estremecimiento de las entrañas que produce la clara determinación de haber un antes y un después al momento en el que apareció en tu vida.
A mi me sucedió con este disco. Y con el Alchemy, The Bends, Mayeútica o el Paris de Supertramp.
La semana pasada Ivan y Sole regrabaron "Te echaré tanto de Menos", que es parte de este disco.
27 de febrero de 2026
Borrar es sanísimo ( tecnología).
Una de las funciones de mi trabajo, en la faceta de salvador tecnológico del universo y con un traje de Freak que no es más que una mezcla de experiencia y paciencia que parece que no pierdo ( pero que pierdo), es recuperar y traspasar datos. Sinceramente me la trae tremendamente al pairo lo que cada uno guarde, pero en algunas ocasiones no hay más opción que aquello pase por mis ojos porque es así. Hará 25 años, lo recuerdo con nitidez extrema, tuve que guardar una carpeta llamada "Sonsoles comiéndome la polla". He de agradecer la claridad y orden de esa descripción ya que incluía pruebas gráficas de aquel divertimento marital. He recuperado o traspasado películas caseras de mis clientes, recopilaciones gráficas de momentos de intimidad, bastantes documentos de identidad y muchísimas fotos de percances médicos. También es bastante habitual la foto del ala del avión, las veinte instantáneas del mismo paisaje y algún que otro animalito que se ha cruzado con el cliente en cuestión.
Vamos a poner un caso real: A Angel le salían muchos mensajes de espacio lleno. "No puede ser"- insistía- "yo me dedico a borrar". Como en el 90% de los casos su espacio lleno era "la nube", que es limitada y que Google intenta que se sature con rapidez para que compres más. Fuimos a su "nube" y ahí estaban, cientos de fotos de sus heces. "Es que he estado bastante enfermo"- confesó con rubor- "y el médico me pedía que se las enviara para ver la evolución". Las había borrado del terminal pero a Google se la suda si eres tu, tu vida sexual o una mierda ( literal). Diez gigas de cagadas y, el resto, videos de los nietos.
Puedo afirmar que hay un porcentaje mínimo de personas que tienen a bien borrar su mierda y una cantidad máxima de usuarios que acumulan como si el espacio fuera infinito. Peor aún es , cuando ya no hay sitio para nada, la cara de lo importante que es el mono subido en el hombro de Maria del Carmen desde todos los ángulos. No vas a volver a ver esa puta foto en tu jodida vida pero hoy resulta que me pones cara de ser más importante que la única foto de tu primera comunión.
Todos tenemos un conocido que se dedica a enviar "Buenos dias" para ocupar el espacio de los demás de una manera viral. Podemos cambiar ese saludo por el chiste del día, la indignación política del momento o incluso ( que estos son peligrosos) los que te mandan seis periódicos en formato pdf y los suplementos los fines de semana. Entiendo que el mundo digital no es tan obvio como el real pero esos ( véase la metáfora) están cogiendo mierda que encuentran por ahí, van a tu móvil casa sin tu permiso y te la tiran al suelo.
Estoy absolutamente convencido que alguien habrá puesto nombre a estos trastornos mucho más allá del Diógenes Digital porque no es solamente una cuestión de acumulación sino de riego por aspersión de todas y cada una de las chorisandeces inútiles que pasan por tus pantallas.
Tengo, en este preciso instante, 4 equipos recuperando datos. En uno hay una jura de bandera y alguna teta. Faltan 1,3 TB de información por salvar. En otro hay 10gb de fotos de animales de Kenia. En el de Isabel todos los tipos de "Buenos días" que se te ocurra, mientras su terminal pita cada veinte segundos con otra mierda más que le envían sus contactos para acumular a los 120gb que tiene solamente de vídeos. ¿Acaso guardas las bragas que te pusiste en la confirmación por si algún día te las vas a volver a poner?. Pues haz lo mismo con lo que tienes en tus dispositivos, joder ya.
De todas las veces que guardaste algo te puedo asegurar que menos de un 5% lo has vuelto a ver, necesitar o buscar. Los niños que han nacido en el mundo digital disponen de fotos de su primer día, su primera caquita, sus primeros pasos, sus segundos pasos, un moco que se le asomaba el martes, el disfraz del carnaval de cada año, los dibujos de clase, aquel momento tan gracioso en el que se metió una hostia tremenda con la bici, su escayola firmada, cuando jugaba a balonmano, las seis pruebas del traje de la boda de la prima, jugado con un koala, un día gracioso en la bañera... y así sucesivamente. !Deja al puto niño en paz!
Borra como haces con un ex o una borrachera de mala resaca. Borra porque de todos los besos solo te has quedado con el primero y los diez que más te estremecieron. Borra como hacen los estados con partes de la historia que no les conviene. Borra aquel suspenso y aquel día en el que sentiste que estabas perdido. Si ya me has difuminado del recuerdo es que me estás borrando. Borra una respuesta que no debiste dar o unas súplicas que te hicieron sentir felpudo. Borra a aquel abusón del patio que te hizo sentir pequeño. Borra cuando eras tú el abusón. Borra para adecuar tu historia a lo que crees que fue, en vez de lo que realmente fue. Borrar es, mayormente, sanísimo para el espíritu porque dejas que los recuerdos se ordenen como mejor te vienen y, además, el informático te odia menos.
Dicen que las cajas que haces de la mudanza que no hayas abierto en dos años es que no las necesitas. Aplícate el cuento que me teneis harto.
26 de febrero de 2026
Trajes, depresiones y películas.
Dispongo de ropa sin estrenar en el armario que está esperando el momento adecuado para lucirse. Estoy seguro que el día que sea ya no parecerá a la moda. Seré, en ese instante, uno de aquellos vendedores inmobiliarios adolescentes que iban, con el traje del abuelo y unos zapatos arrugados pero limpios, a darte la mayor valoración posible de tu vivienda antes del primer crack del 2008.
Mientras tanto voy gastando vaqueros, camisetas y jerseys amplios creyendo, erróneamente, que la displicencia del tiempo me sorprenderá mañana con la sensación de haber llegado a algún lugar. Pero siempre termino en casa buscando energía para despertar la madrugada siguiente.
Y otra vez. Echando a un lado la ropa sin estrenar.
A medida que van pasando los años me pregunto, como los Monty Python, sobre el sentido de la vida. Al fin y al cabo el único motivo para vivir no se basa en la maravilla de la existencia como si , por la definición misma, fuera algo enriquecedor. Lo que nos mantiene es tener algo que hacer y, probablemente, razonar que uno ha llegado a algo solamente por la acumulación de bienes es una simplificación infantil. Muchas veces, y esto es una suposición, es tener la sensación de poder reconocer que has aprendido que vales para algo y que, con suerte, lo haces bien. Un logro de doble combo, se podría decir.
20 de febrero de 2026
El triunfo de los clientes masoquistas
Una de las cosas más injustas de la economía es la actitud miserable de tratar comercialmente mejor a los posibles nuevos clientes que a quien ha sido fiel a tu empresa media vida. Es infernal saber que si dices que te vas es cuando te hacen la oferta que antes deseabas. Pasa con las tarifas de telefonía, con los seguros de coches y con los antivirus. En algunos casos, quizá más pueriles, también te tratan así algunas parejas o amigos. Se presupone que, como ya estás ahí, no te vas a marchar nunca. Como buen efecto Coolidge, produce una excitación sorprendente el nuevo mamífero y una desidia incomprensible el mamífero habitual.
Quizá por eso hay quien cambia de compañía de servicios cada año y de pareja o amigos cada varios meses. Curiosamente se sienten tan orgullosos de ser más listos que los demás que es una de sus conversaciones favoritas de bar. Siempre he pensado que el calendario de esas personas está lleno de fechas a cumplir para no penalizar la permanencia de tal o cual contrato. Son los mismos que aprendieron a ir al bar X a la hora en la que hacen promoción pero no entrar a ninguna otra. Los que van por las estanterías del centro comercial comprobando si la oferta del folleto es la misma que la del establecimiento. Son los que se van al funcionario de turno adjuntando la documentación que pone en el artículo tres del boletín oficial con la que se desgravan quince euros. Son, en definitiva, los que van con el coche a la gasolinera de la comunidad autónoma aledaña porque el litro está dos céntimos por debajo.
Sin embargo, en lo que para mi es un error comercial brutal, ese cliente siempre estará pensando en cómo serte infiel. Cuando alguien se mueve exclusivamente por el precio, siempre existirá otro que se lo venda más barato.
"Si haces un esfuerzo y compras más producto lo venderás más barato, es cierto"- me decía un amigo. "Pero llegará otro que traerá tres contenedores de lejos y lo venderá más barato"- seguía. "Después alguien traerá diez contenedores". Entonces hacía una pausa. "Así que cuando alguien traiga cien contenedores y no pueda venderlo, llegas tú y se lo compras para calmar su desesperación. Tienes producto, tienes precio y no has arriesgado tanto". Esa es la forma de funcionar en el mundo global y la manera en la que actúan los nuevos supermercados llenos de ofertas. Es una buena lógica cuando solamente somos capaces de ver el precio. En este puto mundo egoista y cabrón los inútiles solamente son capaces de ver lo que despersonaliza al otro y se olvidan que el vendedor también es una persona que, probablemente, sabe más que tu primo el listaco y además te aporta muchas más cosas al intercambio comercial ( asesoramiento, garantías, puesta a punto, atención). Sin embargo, eso parece que ya no cuenta.
El tipo que te sonríe en la tienda o el profesional que te soluciona los problemas, con los años, se va agriando. No lo hace por ganas, porque a nadie le agrada ser un limón pasado durante las horas de trabajo pero a base de recibir input tras input miserable, te conviertes en uno más. Si me tratas como si yo fuera una web china de portes gratis, te trataré como una web china de portes gratis y me sudará tres huevos chinos lo que te pase después.
Muchas veces nos gusta decir que, con el tiempo, las cosas se van poniendo en su sitio. Que lo bueno perdura. Que la bondad prevalece. Vosotros sois muy jóvenes pero os voy a dar una pista: es una puta mentira.
Si las empresas que tratan comercialmente como basura a sus clientes se hacen ricas y los comercios de proximidad se mueren es por los clientes, que apoyan lo que perdura. Es un mundo de clientes masoquistas que, al final, solo hacen sobrevivir a los que azotan sus genitales a base de maltrato. Barato, pero maltrato.
Así que, como nunca he sido de engañar ni de pegar, he concluido que soy un unicornio. Al borde de la extinción. En un futuro me expondrán en un museo como una rareza arqueológica. O en la cárcel, por agarrar una recortada.


