Mal dia para buscar

8 de febrero de 2026

La reordenación del caos ( literatura)

Hay mañanas, sobre todo las laborales, en las que, al salir de la burbuja de sueño o de presuposición laboral inmediata aparece un universo en forma de plano secuencia solo levantando la vista. Moviendo lentamente la cabeza y buscando entre los detalles se pueden adivinar cientos de historias ajenas pobladas de detalles.

Un jubilado sacando a un perro que juega dado saltos en un jardín. La forma en la que se detiene de golpe y mira a lo lejos, donde ha aparecido otro can. Esquivar la desidia infinita de un barrendero a pie mientras pasan los barrenderos del tipo "pro" montados en sus naves espaciales con forma de camión, deteniendo puntualmente el tráfico el tiempo justo de vaciar contenedores. Parados, detrás, conductores con prisa para sentarse en algún despacho poblado de bases de datos sobre medios de producción. Quizá hay niños en los asientos de atrás, mirando por las ventanas. Los mismos que se juntarán con los que cruzan, mochila a la espalda, los pasos de cebra sin mirar.

Y, por el carril bici, dos. Son bicicletas eléctricas. Él, delante, lleva una negra. Detrás, en un asiento ergonómico, el niño lleva un casco negro también como el de su padre. Más atrás una chica joven pedalea con pocas ganas, porque para eso está el motor eléctrico que susurra como un mosquito recién cargado, sobre su vehículo blanco, con el casco blanco y la niña a juego. Aparcan en la mismísima puerta del colegio. Es una actitud que aparenta normalidad pero no se puede evitar el concepto de espectáculo. Sonríen sin parar a los otros padres. Descargan, protocolariamente, a sus impolutos niños. Seguramente si viviéramos en los 80 hubiesen llegado en un Mercedes largo. En los 90 en una Chrysler Voyager con puertas correderas, Existen, como las modas, envoltorios adecuados a cada época. 

Al entrar, correteando, en el centro educativo los padres se quedan hablando con otros padres. Los cascos perfectamente colocados de forma ocasional en los manillares y la sensación de no tener prisa. El desprecio para con el tiempo es, en estos momentos, algo parecido a una ostentación de riqueza y la riqueza puede interpretarse como restregar en la cara del interlocutor que tú eres mejor. En realidad hay tres tipos de ricos: los que lo son, los que desearían serlo y los que buscan sentirse satisfechos por lo logrado. Sin embargo se puede interpretar la exaltación de la felicidad extrema familiar escupida sobre la cara de los demás padres como una especie de agresión, como una declaración de guerra. Al anuncio de colonia le perdonamos ser tan estupendo porque sale por la tele pero cuando lo hacen los padres del compañero de pupitre de tu hijo, escuece. Si hubiese una explicación lógica como una herencia o que sean jodidamente listos, no. Sin embargo existe ese momento en el que alguien que aparenta ser más vago, más tonto, más feo y objetivamente mediocre te escupe una felicidad extrema a tu cara ojerosa porque no encajaban las cifras a las dos de la madrugada anterior. Eso es una declaración de guerra. Es un agresión.

Quizá por eso cuando cogieron sus bicicletas eléctricas y se fueron pedaleando con cadencia feliz y sonrisas amatorias de película excesivamente guionizada de merengue José Ramón llegó a la certeza de adivinar que, aunque no sabía cómo ni cuando, no tenía más remedio que matarlos de la manera más salvaje que se le pudiera ocurrir. Ciertamente el universo ha de equilibrarse de alguna forma y hay veces que hay que ayudarle. No es violencia ni delito, es reordenación del caos.

7 de febrero de 2026

Kitai o el ejemplo de venirse a menos ( en lo musical)

Esto es un ejemplo con pruebas de una metáfora bastante común. 

Hace 13 años me encontré con una maqueta que sonaba tal que así:


Así que como soy un tipo con querencia a perder horas de sueño leyendo y escuchando, me enganché a la versión acustica, que es una maravilla cantada. Esos chicos tenían fuerza y personalidad, que son, sobre todo la personalidad, algo muy dificil en encontrar. Dos años después tuve la sensación que lo dieron todo en una producción de esas que tienen ganas y dinero. Endurecieron su sonido y sacaron un Ep digno de mención. No fui el único que se fijó en ellos porque ficharon por una multinacional. Aflojaron un poco pero todavía tenían esa personalidad que era KITAI.


Les llevaron a Sonorama y les promocionaron. Había que convertirlo en rentable y firmaron con Sony. Como un café descafeinado alguien les convenció de hacer colaboraciones y mimetizarse con un escenario musical que no tenía que ser precisamente compatible con el camino que llevaban por detrás. Hicieron un concierto de 24horas y recordaban a esos músicos bipolares que hacen una cosa en el estudio y otra para divertirse. Sacaron un disco tremendamente pop, quizá pueril, con algun resquicio salvable ( en comparación con lo que se suponia que iban a ser). Lo vamos a explicar perfectamente con la canción Todo Me da Igual.

Esa misma canción la defendieron en directo con Sexy Zebras, que es otro ejemplo de lo que intento contar


Y después de aquello, unos meses de silencio. El cantante, con su origen de la europa del este ( por si teníais curiosidad), se pira más cansado de Skywalker de Buenas Noches Rose. Y vuelven, muertos en vida por ahora ( y a mi gusto), con una chica haciendo de malota al frente sonando como una mezcla de Maneskin, Seven Nation Army y muchas cosas más, pero tremendamente impersonal. Lo ejemplifico con las mismisima canción.


Y, sinceramente, no sé si venderán más, si harán más conciertos, si les intentará copiar el copiador por excelencia que es Leiva o si la vida les va a proporcionar una felicidad en forma de espejismo que les ratifique en haber optado por la direccion correcta. Sin embargo, para mi, es un ejemplo de cómo algo que podía ser, no es. Cómo, cuando una compañia te dice por donde ir y cómo sonar, dejas de sonar a verdad, dejas de ser Kitai.

Pd: otros ejemplos claros: Niña Polaca ( que ahora es ñoña polaca), Sexy Zebras ( que siguen sonando bien pero son otro grupo a cuando eran los Red Hot Chili Peppers patrios). Más fácil: Fito ( el malo) o Sabina ( diferenciandolo en antes y despues del Mentiras Piadosas)

La pregunta es sencilla: ¿Hasta qué punto alguien debe de hacer lo que se supone que debe en vez de dejarse llevar por lo que le apasiona?. Ni siquiera es eso porque en muchas otras facetas ni siquiera ha de ser apasionante. El valor de las cosas hemos jugado a cuantificarlo, yo el primero. Sin embargo no ha de ser así aunque a nadie le gusta arrastrarse por escenarios en bares a cambio de las copas. A veces también quieres un conciertazo o una buena nómina. Es muy difícil venderse solamente lo justo para seguir. En una escena le dice un perdedor a otro: "Vamos en un barco fantasma. Morirás siendo un puto espectador, un cura en el altar de tu propio ego. Tengo un sueño en el que todos mis amigos son más ricos que yo"

Supongo que esta historia, como muchas otras, tienen que ver con todas esas cosas que aceptamos o no, en un determinado momento en el que no nos damos cuenta, y nos marcan.

5 de febrero de 2026

Flavia y la hoguera.

Contaban, allá por los ochenta, que una familia alimentaba a su hijo con lonchas de queso que pasaban por debajo de la puerta. El muchacho tenía SIDA y en aquellos días no se sabía mucho sobre la manera de contagiarlo, así que le demostraban amor a base de delgados aportes alimenticios y desprecio por no abrir la puerta.

"Todo se pega menos la hermosura"- repetían los abuelos para decirte que no les gustaban tus amigos.

En una sociedad que se jactaba de haber superado abiertamente las discriminaciones de género, orientación sexual, religiosa, racial o de edad, nos topamos con una pandemia y se repitieron escenas de expulsión si es que tenías a bien toser en el autobús.

Probablemente la turba siempre ha estado ahí y se han quemado a brujas en todos los periodos históricos. Cambia la concepción de bruja por homosexual, negro, rojo, facha o acatarrado pero la turba siempre ha existido. La turba, por definición, es irracional y violenta. Considera que su acción salvaje supone un bien mayor para la sociedad y, por supuesto, deshumaniza al objetivo eliminando su capacidad de pensar o de ejercer su libertad para reconocer que van contra una cosa en vez de contra una persona. En la segunda guerra mundial se iba a matar alemanes porque si decías que habías matado a Friedich, que le gusta el bricolaje, leer poesía y es padre de dos niños rubios, ya no te hacía sentir bien mientras limpiabas ,orgulloso, tu fusil.

Las sociedades siempre han necesitado, por otra parte, un enemigo al que echar la culpa de todos los males. La figura del demonio siempre ha estado ahí, como la figura de Dios. En estos tiempos de creencias variables puede que no esperes la intercesión divina pero, dado el carácter victimista con el que toda una generación ha llegado a los cuarenta, Satanás es imprescindible. "No creo en Dios. Eso es de beatos insufribles"- dice Flavia mientras se le ve un poco del tatuaje en letras árabes de la base del cuello. Después de dar un sorbo a la Kombucha y una calada a su porro recién liado, porque fumar tabaco es de los insoportables ochentas, vuelve a culpar al capitalismo y a Julio Iglesias de no tener un trabajo mejor pagado, con coche de empresa y 16 semanas de vacaciones pagadas. Su titulación Master en intermediación social de conflictos y gestión de documentos debería de ser suficiente para la consecución, tal y como marcan las constituciones, de un trabajo digno y una vivienda digna . Flavia sabe que ella, en todo su esplendor, rebosa dignidad. Mucha más dignidad que esos rentistas con varias casas que se juntan por las noches en las catacumbas a violar menores y planificar qué hacer para joder sus sueños. Los suyos. Así que esos, impersonales y brujeriles, son su reencarnación de Satán.

Porque Flavia es una persona ultratolerante que no entiende cómo se puede tratar mal a un moro, una mujer o un homosexual. Es alguien que se preocupa por el planeta más que tú. Que tiene a bien el diálogo y el reciclaje. Que respeta las tormentas culturales porque nos enriquecen. Pero si te gustan los toros, cantas canciones del Duo Dinamico o pones en duda cualquiera de sus conceptos básicos, JAMAS se sentará contigo ni en el autobús. Es más, es perfectamente lógico que no te dejen subir al autobús, votar, trabajar o vivir. Matar a un facha está bien porque no es matar, es limpieza. A ver si ese racista no me va a dejar a mi ser quien quiero ser y la manera de que eso no pase es encerrarle tras una puerta y no pasar ni lonchas de queso por la rendija. Que se joda. A ver si mi tolerancia con el mundo va a ser mancillada. !Paradoja de Popper!- grita para dejar bien claro que lo suyo no es discriminación como lo de los otros sino justicia social. Hay que ser respetuoso con todas las personas e ideas menos con los fachas, que son, casualmente, los que no piensan como yo. Eso no quita que Flavia viva del piso que heredó de la abuela y que tiene alquilado a precio de mercado.

Cayetano, que es más joven que Flavia, es un muerto de hambre con pantalones de pinzas. Limpio a rabiar, afeitado casi hasta tener una cara que parece el culo de un bebé. Viste de colores pastel y camina con la espalda recta. Habla engolando las frases. Limpia sus zapatos dos veces por semana. Paga el alquiler a la nieta de una señora, ya fallecida, cada mes. Está convencido que sin esa banda de miserables vagos quejicas que tienen brazos como para trabajar pero no lo hacen porque no quieren nos iría todo mucho mejor. En realidad se la suda que sean negros, hippis o moros pero esta convencido que sobran. No se jacta de no relacionarse con ellos, aunque no lo hace. -Tengo muchos amigos gays y negros- le gusta decir como si eso le salvara aunque ninguno que sea las dos cosas a la vez.

¿Tienes un inquilino facha?- le preguntan a Flavia cuando se cruzan por la calle. "Una cosa es la pasta y otra la ideología"- responde. No se sentaría a hablar con él pero sí que le coge el alquiler. Le quemaría en la hoguera si no necesitara su dinero. 


Conocí a un tipo que montó una empresa de formación que se inventaba oposiciones para seguir cobrando a gente desesperada una y otra vez. Cuando le pregunté el motivo por el que engañaba a las personas, que en su mayoría eran pobres, me dijo que era mejor que lo hiciera él a que lo hiciese alguien peor que él.

Flavia es la moderna que, a falta de brujas, se inventa enemigos malvadísimos fachísimos sobre los que ejercer el mal. Es mejor que sea ella la que ejerza el dolor sobre los otros a que lo hagan esos herederos de Satanás que, sin duda, existen. Obviamente si el mundo no es perfecto es porque los demás lo han hecho mal conscientemente. !Putos fachas!, !a la hoguera!

Pd: Flavia no tolera que le digas que es sectaria en absoluto. !Qué insulto!. Si se lo dices no hablará contigo, apestado de mierda. No se contagia el SIDA pero si el fachismo. Hablar con alguien que no piensa como tú, para ella, es infeccioso.

4 de febrero de 2026

La cárcel es el nuevo tinder

El gobierno de España ha comprado 24,000,000 de preservativos para las cárceles. Bueno, y algo más de 10 millones de geles lubricantes.

La población reclusa en España es de de unos 62.000 presos y el periodo de la estadística es del 2016 al 2025.

Hagamos matemáticas:

24,000,000 preservativos / 62,000 presos = 387 preservativos por preso

387 preservativos por preso / 10 años =  39 preservativos por preso al año

Eso es un preservativo (y medio ) cada dos semanas. Dos semanas un polvo, otras dos, dos polvos. Y así todo el año. En las duchas, las celdas, el en patio, en la lavandería, fregando los baños... Cada dos polvos te toca un lubricante.

La conclusión es sencilla: si quieres follar, delinque.


Pd: según las estadísticas el español medio tiene sexo 7 veces al mes ( a mi no me mires, que hay alguien que tiene mi parte de la estadística). El preso medio, dos y media. Y sin libertad ni apps de citas.

2 de febrero de 2026

Trash Talking

El trash talking es un término que voy a recuperar de la NBA. Básicamente es un jugador, no especialmente brillante ni anotador, quizá podría ser hasta prescindible, que sale a la cancha a decirle barbaridades al bueno del equipo contrario para que se enfade muchísimo hasta el punto de hacerle perder las formas y sea descalificado. No es, en absoluto, ilegal en el juego aunque se pudiera decir que es un tanto poco ético.

Siempre me ha llamado la atención el dato que, en algunos equipos, existía un equipo de gente especializado en dar los argumentos necesarios para desestabilizar al contrario. Aquel jugador que salía con aquella función se sabía el nombre de sus hijas o del perro para decirle al oído lo guapa que estaba Margaret cuando iba al colegio y lo bien que se lo iban a pasar con ella, en el callejón que está a la izquierda de la puerta del instituto, seis negros muy grandes.

Obviamente en el momento en el que el contrario perdía las formas, el trash talker había ganado. Probablemente se pudiera llevar un bofetón pero ese es el juego. En este caso el primero que da, pierde.

Esto que acabo de explicar no solamente se ciñe al mundo del baloncesto sino que afecta tanto a deportes como a multitud de facetas de la vida. Todos los organismos políticos disponen de un perro de presa, nada resolutivo pero si adoctrinado en la dialéctica, dispuesto a decir cualquier barbaridad para desestabilizar al contrario ( un saludo , Gabriel). No es un secreto que Pepsi tiene un equipo de publicidad especializado en meterse con Coca Cola y las campañas publicitarias enfrentadas (a mi pesar algo prohibido, al menos en España) con maravillosas.


Yo tengo un conflicto desde hace años con el hijo de mi vecino. El tipo es un jodido armario ropero de más de dos metros con serias dificultades para aparcar correctamente en la plaza de garaje de su octogenario padre. Obviamente dispone de un vehículo acorde con su tamaño y considera, erróneamente, que sus dificultades para aparcar residen en la ubicación de mi moto en la plaza adjunta. Hace años tuvo a bien insultarme y el sábado coincidimos en el ascensor. "¿Qué, ya has aprendido a aparcar?"-le dije con una sonrisa burlona. Acto seguido utilizó el arma que dispone, que es la intimidación física, el medio metro que me saca y los bastantes más de cien kilos. "Te voy a meter una hostia"- me dijo. "Eso demostraría que sigues siendo tonto. No te la voy a devolver pero no te va a salir gratis"- respondí sin ninguna alteración del comportamiento y sabiendo que los bajitos somos muy peligrosos cuando hablamos sosegadamente. Eso sí, yo estaba haciendo de trash talker de rebajas. No me pegó pero reconozco que lo valoré como factible. No sé si es por uno de esos momentos en los que crees que mereces que alguien te parta la cara o porque sé que el que pega, pierde. Quizá, también, es porque de vez en cuando he de entrenarme como la cizaña que soy. Como casi todo en la vida, requiere de práctica.

No todo aquel que dice cosas que te ponen de los nervios es un trash talker, a veces ( quizá en mi caso), es solamente un gilipollas. Hay expertos en ello y en la gilipollez en el mundo de las tertulias, por si quereis buscar. Sin embargo es tan necesario como el alero anotador y no deja de ser un recurso a la hora de salir victorioso de algún tipo de competición deportiva, económica, social o laboral en la que exista la necesidad de utilizar alguna estrategia más allá de la que dicten las normas. Los Bad Boys de los Pistons ganaron dos anillos y eran unos hijos de perra muy sucios. En el peliculón de "El Castañazo" también se trata el tema con un resultado curioso: el cabrón te termina cayendo bien.

Así que la moraleja es fácil: si te están sacando de tus casillas, quizá es porque están deseando que des la primera hostia porque es la manera de perder. No siempre, es cierto, pero hay que gastar tres segundos en valorarlo.


26 de enero de 2026

Que se llama Soledad

Hace unos meses apareció la noticia que comentaba que la aplicación más descargada por los jóvenes chinos era una llamada "¿Estas muerto?" Consiste, únicamente, en entrar al menos una vez cada dos días y pulsar un botón que certifica que todavía sigues vivo.

Sus usuarios son, de manera principal, jóvenes ( cuidado que la adolescencia dura hasta los 32 años) de grandes ciudades que viven con el hecho de soportar la soledad y la incertidumbre de lo que sería de ellos si se mueren. No hay suficiente gato doméstico para tanta persona en descomposición en sus casas.

Cada poco tiempo nos encontramos con noticias de Manolo, jubilado de 86 años que llevaba quince muerto en casa. Nunca es un eremita del campo, nunca es un suceso que aparezca en un pueblo de cien habitantes. Casi siempre es en un entorno urbano, masificado, con vecinos, con servicios sociales. La soledad es inmensamente dolorosa y abundante en un entorno lleno de personas. Las ciudades son ácaros de soledad que van saltando de unos a otros como la lepra, como la pandemia silenciosa que está ahí carcomiendo a los humanos.

Después de darle muchas vueltas puse en entredicho esa concepción tan contemporánea de la necesidad de mantenerse vivo a toda costa. Ya no es solamente lo de la calidad de vida o ese planteamiento tan chulísimo de que la vida es maravillosa. No tiene por qué serlo. El único motivo que encontré para seguir viviendo es tener una razón por la que hacerlo. Porque estás haciendo una catedral con guijarros del río o porque has de ir a una reunión con los profesores de tus hijos a los que han pillado fumando en el water. Porque te quedan unas cosillas que hacer en el fructuoso camino de la consecución de algún tipo de objetivo. Porque no has revisado lo suficiente el informe o porque te han quedado por escuchar los tres cortes de un disco en directo de Supertramp. El motivo es lo que te hace levantarte por las mañanas. Después, como un papalagi, estarás en tu derecho de quejarte y jurar que lo que deseas es estar sin hacer nada bebiendo mojitos en una playa del Caribe. Pero eso también es un motivo.

Algo que no deseo a nadie es, como me pasó, conocer a alguien que decidió quitarse la vida. Lo primero que pensé es cual era aquel dolor infernal que la llevó a saltar desde ese balcón que veo cuando tomo esa curva de la autopista. La conclusión a la que llegué, después de mucho darle vueltas sobre todo a la última conversación que tuvimos, es que se le habían acabado los motivos. Los problemas con los que la conocí estaban resueltos aquel martes. Dejó todo solucionado. Cuando, una mañana a las siete, pasé a recoger a mi compañero de universidad, me dijo que su abuelo había fallecido. Unas semanas más tarde me dijo: "el muy cabrón lo sabía. Nos hemos enterado que cambió el testamento. Además, el taburete de la cocina, ese que siempre cojeaba, por fin lo había arreglado. Es más, dejó afilados los cuchillos y toda la ropa recién planchada. Sabía que se iba a morir y no os lo dijo". Esto es algo que he oido más veces: por alguna razón la muerte, al menos la no accidental, es algo que se ve venir y que te obliga a solucionar aquellas pequeñas o grandes cosas que has ido dejando en pendientes. Supongo que una vez hecho eso solamente hay que esperar. El abuelo de mi compañero se sentó junto a su hija enferma, le cogió la mano y allí se quedó.

Supongo que la modernidad ataca directamente a nuestros sueños y esos también los podemos llamar nuestros motivos. Existen varios momentos en la vida en la que nos vemos obligados a asumir que nunca lograremos alcanzar aquellas ensoñaciones. En ese caso uno se puede volver realista y cambiarlos, como un alpinista que escoge una cima más baja. A veces en vez de ir a Punta Cana se puede aspirar a Benidorm, o a visitar Soria que me han dicho que es precioso. La dictadura social, que es un tiro de farlopa en la sien de la felicidad ( artificial, adictiva y dañina) nos hace creer que queremos cosas que no queremos, por las que luchamos para no conseguirlas y que cambiamos por objetivos sociales que no tienen por qué ser los que nos hacen felices. Ni siquiera la felicidad es un elemento empíricamente demostrable, dado que es una sensación.

En el comercio de egos en que se han convertido algunas ciudades, donde vas y vienes sin mirar a los lados más que para compararte con escalas de valores totalmente falseadas, es perfectamente lógico que el día que Manolo decide no volver a levantarse del sofá nadie le eche de menos. Ni los hijos, ni los vecinos, ni siquiera las compañías de suministros porque la cuenta corriente se rellena con la pensión. 

En China, los McDonalds, están cambiando la decoración para poner mesas de una sola persona. Dicen que es debido a esa costumbre de estar más solo que la una escondido en el mentiroso universo con el que nos estafa el algoritmo. No me extrañaría encontrarme con la noticia de algún chino muerto en una mesa unipersonal de un local sin empleados totalmente robotizado. Y que lleve allí seis meses.

Siempre me he preguntado qué sucede cuando te mueres y gente que dice que son tus amigos piensan que estarás por ahí, con siete vedetes caribeñas, sin tiempo para escribir nada. En realidad no lo son pero es que la amistad es un concepto más prostituido que el amor. Eso es porque no se quiere muchas veces (dicen que 3) y se es amigo de verdad pocas (algunos estudios ponen 5 como cifra). Lo curioso es que se dice "te quiero" con facilidad espantosa y "es amigo mio" se oye bastante como para puntualizar si es tanto como para pararse por la calle a saludarte por tu nombre.

He fantaseado muchas veces sobre mi muerte. No sobre el dolor o el descanso que pudiera contener sino sobre el agujero o no que se quedara en la pequeña parcela de universo que tengo a bien de ocupar. Me he preguntado, en repetidas ocasiones, quien me iba a echar de menos y quien iba a encontrar mi cadáver. No tengo mascotas, así que también puede ser por el olor. Probablemente, al no ser pensionista y sí autónomo, me encontrará el cobrador del gas. Después alguien pondrá cara de pena y dirán que era un hombre excepcional y muy buena gente. Un ser humano bondadoso que no quiso ser una carga para nadie.

Hay una epidemia se extiende lentamente a lo largo del planeta. Infecta básicamente a los núcleos urbanos y aparece el día que los sueños se han vuelto imposibles. Consiste en seres infelices escondidos en sus pequeños cubículos donde, al final, mueren sin hacer ruido. Incluso para eso han hecho una app de móvil: para que digas que estas vivo sin tener que decírselo a nadie, sin interacción alguna.


24 de enero de 2026

La izquierda ridicula es la responsable del ascenso de la derecha imbécil.

Hay un mapa, supuestamente cierto, que comenta la manera de votar libremente que tienen los alemanes. Por supuesto que cada uno es libre de volverse loco en la dirección que le salga de su central pero no quita la claridad de la orientación del péndulo de voto dependiendo del origen de cada territorio. Curiosamente aquellos que han visto truncadas sus expectativas bajo el poder más comunista son los que ahora ven en el otro extremo una solución plausible sin darse cuenta que los dos extremos suelen ser la misma basura. Sin embargo lo que está claro es que es el comunismo rancio quien ha conseguido que la gente vote a la derecha más rancia. No es que el discurso del AfD se haya hecho un hueco en los deseos futuros de los votantes sino que han descubierto que aquello era una basura y quieren ver si lo otro lo es o no.

El principal responsable del aumento de voto de la derecha no es la derecha sino la izquierda. Obviamente, si lo estas haciendo bien, la gente te sigue votando.

Una de las cosas que tiene la democracia, la de verdad, es la libertad. El pueblo tiene libertad para acertar, equivocarse, castigar o meterse en un saco de mierda global. Lo que hemos aprendido durante estos últimos tiempos es que es mucho más importante la percepción que yo, como votante unipersonal, tenga sobre mi. Después está eso del bien global y la solidaridad pero primero estoy yo. Eso es debido a que el ser humano, hipócritamente social, se ha convertido en una forma de vida egoista.

Cuando me preguntan el motivo por el que creo que los jóvenes se han vuelto más de derechas suelo decir que siempre, la juventud, se ha rebelado contra aquello que ha considerado el poder. Cuando yo era joven el poder era la Iglesia y lo que quedaba de Franquismo. Así que eso era lo que NO queríamos. Dejamos de ir a misa y escupíamos a los símbolos de un tiempo anterior. Para un chaval de 16 años, al que le han ido a clase a decir que si le gusta Juana, la del pupitre de delante, es porque es un violador miserable, el poder es esa señora con el pelo azul que le ha hecho sentir culpable en su primera masturbación de los 14 años. Si a nosotros nos decían los curas cómo, con quien y de qué forma teníamos que tener sexo, a los jóvenes de ahora se lo ha dicho una bollera sorda con un cursillo de violencia de género (masculino). Después, en uno de los avatares de la vida, ese muchacho ha vivido la muerte de la abuela y, aunque ha heredado, le han dicho que alquilar el piso lo más rentablemente posible era de ser un rentista cabrón. Por eso no dice nada a sus colegas de cómo se paga los estudios porque hemos llegado a una situación de país en donde ganar dinero, excepto si eres cargo público moralizante, es pecado. Mucho peor es intentar crear riqueza porque, aunque tengas un taller de reparación de segadoras, eres un explotador. Curiosamente, al empezar a ver el mundo real, lo primero que ve un joven es que todas esas cosas que le contaban que eran de fácil solución y fruto de que los fachas no estaban en el poder, siguen ahí. En los últimos 10 años, en España, han subido los impuestos, la luz, el gas, las desigualdades (el suelo más habitual es el mínimo, con lo que nos igualan desde abajo) y la vivienda que te habían jurado que era su prioridad. Se ha generado, eso sí, una clase social clientelar que sobrevive del dinero que le han cobrado previamente y que, casualidad, sientes que a ti no te llega nunca y te hace recelar de tu vecino, el que está todo el puto día en el bar. Así que si te dan la opción de votar libremente y eres un "chalao", una parte de ti cree que los locos del otro extremo son la respuesta. ( y, por supuesto, no lo son porque en un mundo de bandos son los extremos los que ganan).

Lo puedo volver a repetir: El principal responsable del aumento de voto de la derecha no es la derecha sino la izquierda. Me refiero a la izquierda ridícula que, al descubrir que los problemas no los puede solucionar en menos de lo que dura un short de youtube, empieza a hacer cosas estúpidas: pintar bancos de morado, manifestarse por los problemas de otros países, hacer oposición a regímenes muertos, jurar que quien no les dice que sí a todo es Satanás, creer que declarando a Trump persona non grata en Cáceres se arregla el orden mundial, actuar de manera diferente ante los mismos problemas, tratando a las mujeres como si fueran niñas pequeñas tontas e indefensas, proclamar la defensa de la libertad de opinión pidiendo la cancelación del diferente, actuando como creen que lo harían los otros porque son mucho peores, condenando a personas por su sexo al nacer o simplemente procrastinando con soplapolleces mientras los problemas de verdad no se enfrentan con soluciones demostrables.

A Manolo, que va a votar dentro de nada, lo que le importa es lo que va a ser de él si quisiera casarse o tener hijos. Quiere poderse comprar un coche y visitar Las Vegas. Poder decorar su casa. Ganarse la vida. Después, si eso lo consigue, ya ayudará al vecino porque Manolo ha sido educado así. Al fin y al cabo ha llegado a la conciencia social oyendo , a todas horas, a una señora que gana 120mil€ convenciéndole que es un violador fascista clasista que no debería ser rico porque eso es de hijos de puta. Mucho peor si Manolo tiene una idea y genera empleo, que eso ya es la condenación eterna.

Si la izquierda no se hubiera convertido algo muy similar a un grupo de curas ricos dándote lecciones de moral, no pasaría lo que pasó democráticamente en el mapa de Alemania.

Lo que pasa es que esa izquierda no es la izquierda que yo conocí sino una banda de retrasados que hacen que los nuevos retrasados del otro extremo ganen adeptos. Ninguna diferencia hay entre un izquierdoso indignado y un derechón gritón.

Estoy harto de las disputas morales y cada vez creo más en las personas que solucionan problemas mucho más allá que las que juegan al juego de señalar que los muertos son culpa de los demás. Soy de esos a los que se la pela si eres de izquierdas, de derechas, te follas una cabra o vas por las noches con un traje de faralaes por la calle. Hay un político que hizo una campaña, no recuerdo donde, preguntando si ahora estabas mejor que como te sentías en la legislatura anterior. Esa es la respuesta correcta.

23 de enero de 2026

Los Deltonos ( la gran guitarra y en universo de Muriedas)

Cuando los grupos salían imitándose unos a otros y Los Piratas eran la respuesta gallega a los Ronaldos, Los Deltonos parecían la respuesta cántabra a Siniestro Total, pero esa guitarra tenía mucho más.


Así que los dos primeros discos que sacaron estos tipos de Muriedas son una enciclopedia del rock&roll más clásico y de escucha obligatoria en sus versiones de estudio. Eso no quita que el directo del señor Hendrik , que en algún sitio escuché (sin comprobar) que se hacía sus guitarras, tenga una fortaleza especial.


Después de esos dos discos ( 1986 y 1992) tuvieron un problemilla con la discográfica. Por ahí vinieron algunos directos apócrifos, y en 1996 ya habían evolucionado. Te guste o no es uno de esos grupos que crecen, aunque alguna de esas evoluciones no sean las tuyas. Sin embargo en 2003 publican uno de mis discos favoritos , Sólido. Es un disco rabioso, excepcionalmente producido y que contiene una canción que me ha perseguido durante años: Odio mi oficio.

 Supongo que por esa parte de la letra que puedo escribir de memoria: Otro dia en blanco, otro día sin premio. Otra noche sin sueño y mañana otro tanto. Otro día vigilante y atento, perdido en el inutil empeño de acabar lo que empiezo, de cerrar este círculo. De abrir otro nuevo que me lleve al siguiente. Llegar a algún sitio , poder descansar.


Después, y ya en 2005, se fueron al lado más americano de la historia. Probablemente dando la espalda al mundo del famoseo del rock y volviendo a los espectáculos meramente musicales en algunos de los bares que yo he frecuentado. A veces sacan versiones y tonadillas, como las de los dos SixPacks, donde versionean a otros. Y a veces puedes encontrarle en la banda alternativa Hank, donde se pone gafas como si fuera Clark Kent y parece más indie.


Y luego resulta que te lo vas encontrando en cien millones de sitios sacando la conclusión extraña que simplemente es un músico que va tocando por ahí sin hacerle mucho caso a lo que suceda. En mi humilde opinión es una de las más grandes guitarras que ha dado la música española en los últimos 25 años. Y sin salir casi de Cantabria, que es infinita.




Todavia recuerdo que utilicé una canción para decirle a una chica que me gustaba y después otras dos para decirle adiós.


15 de enero de 2026

De Fredy a Julio, pasando por Janis y Genne Simmons.

Rod Stewart confiesa, en su biografía, que compraba pastillas contra los catarros, las vaciaba, las llenaba de cocaína y se las metía por el culo. También dice que no ha follado tanto como dicen, pero bastante.

Si algo sabemos de Fredy Mercury es que disponía de un gran apetito sexual, entre otras cosas. También que no se arrepintió demasiado al morir porque había vivido lo que tú y yo viviremos en cien vidas.

Los Rolling, con documentales hechos por aquellos años 70 en los que más de un país les prohibió entrar por sus asuntillos con las drogas y cuyas noticias de orgías harían empalidecer al mismísimo Rocco. La canción Angie tiene dos supuestos orígenes: un síndrome de abstinencia de Richards o un guiño de Jagger a la que era la mujer de Bowie en esos días. A Bowie no le importaba porque proclamaba lo abierto que era su matrimonio y la facilidad en la que se montaban fiestas sexuales en pareja. Angela contó, en sus memorias, como encontró a los dos iconos del rock en la cama.

Tommy Lee y Pamela, Led Zeppelin masturbando a una grupie en 1969 con un tiburón recién pescado, Sting practicando sexo tántrico en grupo. Gene Simmons, bajista de Kiss, afirmó que se había acostado con cinco mil mujeres. Debbie Harry hablando de cómo le gustaba el sexo y sus experiencias bisexuales. Lou Reed , cuentan, se llegó a inyectar heroína e el escenario y sus andanzas bisexuales eran épicas. Se ofreció, en una entrevista, a tener sexo con el Papa. Janis, que cuando se enteró de la muerte de Hendrix afirmó que dos grandes no podían morir el mismo año ( y ella cayó ese), tapaba esa imagen de niña fea que arrastró desde siempre, aparte de con las drogas y el alcohol, acostándose con una persona diferente cada día. Si buscais el motivo por el que los Guns pusieron el título de "The Spagetti Incident", vais a sentir una arcada.

Prácticamente todas y cada una de las personas que consideramos estrellas de la música arrastran, si es que triunfaron entre los 70 y los 80, una azarosa y desaforada vida sexual. Que ese coqueteo con las drogas y un par de records mundiales en los campeonatos del sexo no les hace, a mi parecer, de menos en su legado cultural. Michael jamás fue condenado por pederastia, por mucho que se empeñen en decirlo. En el caso de que lo fuera, con la misma certeza de que Picasso reventaba a hostias a su mujer, no deja de ser un genio.

La vida sexual escandalosa no solamente es exclusiva de los músicos. A cualquier adolescente que le des dinero y reconocimiento de sobra, que lleva implícito un huracán de adulamiento y posibilidades sexuales infinitas, se va a follar hasta a una cabra. Magic Johnson, que para mi fue el inventor del baloncesto moderno más allá de Jordan, tuvo un desliz extraño que le convirtió en VIH positivo. Casi no se libra nadie y para eso puedes verte el Lobo de Wall Street un par de veces, que está basado en hechos reales.

Todas esas anécdotas son básicamente ciertas y, por supuesto, vistas desde el siglo XXI se pueden considerar salvajes y representativas de una manera de ver el mundo y el sexo que ya no encaja con la manera que lo vemos ahora. Como hemos podido ver no tienen que ver con ser hombres exclusivamente sino con un efecto colateral de la fama y el dinero. Chrissie Hynde, Marianne Faitfull, Patty Smith, Fidel Castro, Dalí. Elvis era un mirón. La líneas de la carretera eran discontínuas cuando pasaba Kate Moss.

En bastantes casos el ascenso a la fama pasaba por acuerdos privados sexuales entre dos partes, lo cual puede ser moralmente criticable pero no dejaba de ser un determinado tipo de contrato. Hombres y mujeres han llegado a lugares pasando por camas. Todas esas veces, siempre no haya sido de forma obligada, es respetable. Sydney Sweeny afirmó, el año pasado, que tiene las mejores tetas de Hollywood. Eso mismo dijo, en 1965, Jane Mansfield. Supongo que cada uno, al igual que Rocco Sigfredi, intenta sacar partido de sus virtudes.

Haciendo uso del revisionismo más absurdo y utilizando a figuras que han terminado trascendiendo su propia actividad artística se han señalado a más que a Michael. A Dylan le acusaron de una supuesta violación de hace 60 años. A Plácido de algo de hace más de 25. Aunque suene machirulo visto desde hoy, estoy convencido que si no fueran Dylan, Suarez o Plácido, nadie hubiese dicho gran cosa. Mercedes Milá le agarró los testículos a Frank Blanco haciéndose la graciosa. Eduardo Casanova le tocó la polla e intentó besar a Broncano en la revuelta hace dos meses y le van riendo las gracias mientras te dice que el VIH no se contagia aunque luego declare que lo tiene. Anabel Alonso hizo, en Masterchef, algo que deja a Rubiales en una película infantil. Ya sabemos que, en este puto país, no importa lo que hace sino quien lo hace.

En el caso de Julio Iglesias vivo con sentimientos encontrados. Lo que estoy seguro que es Julio se ha podido tirar a más mujeres que el bajista de los Kiss y quizá hasta lo ha hecho. Esa es su vida y su decisión. Si ha hecho la mitad de todo lo que he contado antes, refiriéndome a iconos de la historia, es su historia. Los griegos, los troyanos y los jodidos romanos se follaban unos a otros sin miramiento. Me cuesta creer que cualquiera de los anteriores se haya metido en una cama donde no le hayan recibido con las sábanas abiertas, precisamente porque tenían donde elegir. Hasta Esteso y Pajares llegaron a decir que habían follado como campeones. Otra cosa es en estos tiempos. Conocí a Arévalo poco antes de que muriera y reconozco que era un baboso. En nuestro grupo había una alta mujer curvilínea a la que se acercó de una forma bastante repulsiva pero no dejó de ser alguien que creía vivir en 1975 y mucho más alto de lo que era. En realidad vino con Bertín, que estaba más preocupado de un partido del Real Madrid que de nosotros.

Cuando alguien aparece contando que no le gustó comerse la polla de tal o cual famoso hace un montón de años, siempre tengo alguna duda. Siempre me pregunto si funcionaría igual si fuera la de Jose Ramón, el pescatero de la esquina. También me pregunto qué le puede llevar a alguien que lo tiene todo a enfangarse en algo no aceptado por la contraparte, aunque sea a cambio de fama o de lujos ocasionales. También me pregunto el motivo por el que a algunas estrellas les reímos las gracias y hacemos libros sobre sus excesos y a otras parece ser de interés condenar, como si hubieran sido los únicos que han follado más que tú.

A mi me quiso reventar a polvos una premio planeta. Si hubiese dicho que sí no sé si me valdría para exclusiva. Dije, en mi libertad, que no. Otra cosa, por supuesto, es que me hubiese atado a la cama después de romperme los tobillos y se hubiese sentado sobre mi cara. En ese caso la hubiera denunciado llegando con muletas a comisaría, y hace 30 años.

En fin, la vida, como dicen, sigue igual.

14 de enero de 2026

Rodeados de Rock Hudsons.

Existe un determinado tipo de persona que, fruto de la publicidad, se acaba de comprar un enorme vehículo con tracción a las cuatro ruedas, importante ángulo de ataque, capacidad de superar profundas balsas de agua, modo de conducción fuera de camino, tropecientos caballos y que se detiene casi en seco delante del primer badén que encuentra en la ciudad.

No es muy diferente a alguien que se viste con unas Dr Martens, unos mitones de cuero, un collar de pinchos, una raya del ojo perfilada en negro carbón y le ves con un Bitter Kas en la mano bailando la canción de la Oreja de Van Gogh que ha pedido en el bar.

Resulta desconcertante porque falta tiempo para carnaval.

Mi abuelo materno, que sobrevivía del trabajo de mi abuela manteniendo a cinco hijos en la posguerra, era un señor que se vestía como si fuese el Conde de Lavapiés pero, después, se hacía colega de los conductores de los camiones de comida del ejército para que se cayera, de vez en cuando, algún saco de azúcar. Probablemente entonces, y me refiero a 1945, la imagen era más determinante que ahora para conseguir que tu entorno te tratara de una forma especial. Hoy en día, curiosamente, si te encuentras a un tipo plagado de collares de oro, un coche aparentemente caro y más marcas que una grada de futbol, puedes apostar que trafica con substancias o lleva, en su lista de audio, seis canciones de Camarón y dos de tecnorumba regettonera.

Vivimos en unos tiempos en que adivinar el tipo de persona que se esconde detrás de una imagen resulta complicado. Tampoco es que me importe demasiado, pero al menos me da algo a lo que atenerme.

Lo que viene a suceder es que, en unos tiempos cargados de contradicciones, los aliades son abusadores, los curas defienden la infancia, los de derechas son pobres y esa chica que te aseguró, mirándote con cara de vicio y complicidad, que te iba a sorprender en la cama lo que hace es sorprenderte porque te pide que apagues la luz, se pone un pijama de franela y duerme a tu lado como un gato mientras tus espermatozoides se preguntan qué ha pasado para quedarse donde estaban. Pocas cosas son, a día de hoy, como se suponen que deberían ser. Las películas de miedo no dan miedo y un tipo con corbata y traje paseando por tu barrio a media mañana es un vendedor de una franquicia de pisos. Ahora resulta que el que crees que te va a robar en la puerta del supermercado es psiquiatra y lo peor que puede hacerte es hablarte de Lacan.

Yo, personalmente, he tenido que vivir toda la vida con pinta de malote festivo que se droga antes de empotrarte. No me he drogado (drogas duras) jamás y podría darte teléfonos de mujeres que pondrían en duda esa idea, aunque también de lo contrario. Ya lo decía Krahe, que es un burdo rumor. En mi caso, al menos, no es una pose, es que me dibujaron así. 

Lo que llevo mal son las poses que luego se quedan en nada. Los del pañuelo palestino o la pulserita con la bandera, importándoles nada los niños de Gaza o la madre patria. Los del coche con alerón deportivo y menos de 100 caballos que van por el carril rápido exactamente a la velocidad máxima permitida, aunque sea 30km/h. Aquel tipo del Opus que me dio una charla sobre la austeridad y, cuando terminó, me enseñó orgulloso sus nuevas zapatillas deportivas de edición limitada. El cliente que aparca en la puerta un coche de 60mil euros y me pide que le arregle, por menos de 50€, su ordenador del 2003.

Curiosamente, la mayor parte de las veces, me encuentro con disfraces de malotes que esconden a niños cobardes tras el volante, el cuero o las pegatinas de Metallica (de las camisetas de Los Ramones prefiero no hablar).

Tengo un conocido, cazador, que cuando le vienen un grupo de pijos con los Porsche Cayenne a una cacería, les mete por zonas de barro donde sabe que se van a quedar enganchados mientras el Land Rover de 1985 las pasa con soltura pero sin asientos de cuero. Hay cosas que tienen que ser lo que tienen que ser: un mecánico tiene las manos sucias, un amigo está cuando lo necesitas y si te compras una moto de carreras, es para correr. Conozco a quien que se compró, a primeros de año, unas zapatillas de deporte del mismo tono que un equipamiento ajustado con el que ir al gym, y no fue jamás. Hay personas que saben perfectamente para qué valen todos los inventos de la zona de complementos de cocina del Ikea, pero no han cocinado en su puta vida.

En 1963 se estrenó "Su Juego Favorito". Rock Hudson es un afamado vendedor de productos de pesca obligado a participar en un concurso pero lo que no saben los demás es que no ha pescado en la vida y que , además, tocar un pez le produce repulsión. 

Pues, a lo que iba, es que más de 60 años después podemos afirmar que estamos rodeados de Rock Hudsons. Parece que son de una forma, se visten, tienen los complementos y hasta los modos de ser de esa forma, pero cuando toca llevarlo a cabo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Ni te pescan un pez ni pasan con soltura por el badén. 

12 de enero de 2026

Los millenial conocen la nostalgia.

Fujifilm acaba de presentar la mini evo cinemax. Es una cámara que te permite conseguir que tus fotos y videos adopten las características de la época que pongas en una rueda lateral. Es decir, que si quieres que se vea como en 1987 giras la ruedecita a 1980 y ya está. Si lo pones en 1950 te parecerás a Gary Cooper vestido de Sheriff. Lo curioso es que lo sé porque alguien que ha nacido rozando el 2000 me lo ha contado con emoción en sus ojos. Así que he llegado a la conclusión siguiente: La nostalgia ha llegado a otra generación. ¿A qué generación?. A la que se entusiamó el 15M, que pensó que había que dar voz a todas las minorías, que se sentía muy transgresor apostando por que cualquiera pudiera querer a cualquiera, que sabía en en cuanto llegaran al poder iba a bajar la luz y la gasolina, que culpaban de todo al capitalismo ( y así lo expresaban furibundamente con sus iphones), que por supuesto no existen las denuncias falsas, que Cuba es un lugar feliz y que jamás iban a abandonar a sus colegas del barrio por irse a un chalet con terreno. Pues esos mismos son los que ahora te dicen, ilusionados, que puedes hacer una foto como en los años 90. ¿Por qué?. Porque entonces, aunque engañados, eran felices. Todo el mundo quiere volver a los lugares ( en espacio y tiempo) en el que recuerda haber sido feliz.

Me he aburrido de contar que los psicólogos afirman que ese momento de la vida en el que te das cuenta que tus sueños no se van a hacer realidad es el preciso instante en que tocas fondo emocional. Ese instante, comentan, se ha ido desplazando hacia los 50. Sin embargo hay toda una generación de los que ven los pisos ( que también iban a bajar) a medio millón mientras les quedan 300€ en la cuenta que ya está en esa decepción personal consecuencia de un futuro incierto. En vez de ver más cerca la consecución de sus sueños, estos se alejan como un enfoque cabrón de una mala película de miedo.

Así que mientras los nacidos entre los 70 y los 80 nos hemos dedicado a monopolizar la nostalgia, ahora es su turno.

La nostalgia es algo bastante cabrón porque hay que sentirse bien pero no indagar demasiado. Cuando empecé a sentir aquel zumbido en el fondo del cerebro lo focalicé en Mazinger Z. Con una dosis de comida basura, algún disco pop y un viernes noche por delante, me preparé para verme aquellos capítulos que tan fantásticos parecían en mi recuerdo. Diez minutos después descubrí que el mundo y los audiovisuales evolucionan y que el Mazinger de 1973 es, sinceramente, una porquería. Que era mucho mejor en mi recuerdo. Eso es lo que tiene la nostalgia: cuando vuelves a ella no mola tanto como recordabas. Hasta cierto punto se parece a volver con tu ex y salvo casos excepcionalmente sorprendentes descubres, en diez minutos, el motivo por el que ese tiempo pasó.

Estoy convencido que los millenials que hagan las fotos con el filtro de 1999 harán tres y luego descubrirán las buenas fotos que hace su teléfono. Ponte a conducir ahora un Seat 124 1430 manual sin dirección asistida y, en el caso que no te hayas matado, compáralo con la suavidad de tu coche coreano, rumano o de plataforma híbrida electrica y de combustión con un colorido infoentretenimiento. La modernidad, estamos de acuerdo, carece de corazón y de emociones pero es mucho más cómoda y se adapta a quien eres ahora y no al que crees que fuiste.

Por supuesto, por mucha cámara que compres, mucho chándal vintage o muchos discos de vinilo que te compres jamás vas a ser lo que, probablemente, tampoco eras. Ni yo fui un buen base de baloncesto ni un ciclista de verdad, aunque vea los recortes de prensa amarillentos con entusiasmo. Tampoco podré subir aquel puerto por mucho que me ponga el malliott del Seat Orbea que usaba Perico Delgado. Los Gonnies no ganó ningún oscar. 

Y las fotos con colores raros son así porque las cámaras eran una castaña. Las de los 2000, también.

Supongo que si eres un millenial y crees que ponerte de pastillas en la ruta del bacalao era maravilloso viene a ser lo mismo. O veranear en Marbella.

Las discotecas de Ibiza están repletas de personas con años queriendo ser los yupis del siglo pasado. Ahora tienen una cámara para ello.

5 de enero de 2026

Poco se ejecuta.

Hace cosa de dos años, y esto es un tema personal, un profesional de la estafa me estafó. Unos dos mil euros. Un roto bastante importante en mi maltrecha economía, quieras o no. El caso es que la semana pasada me llegó la sentencia judicial: 6 meses de cárcel y que me pague lo que me estafó. Muy bonito todo. ¿Voy a cobrar?. Ya te digo yo que seguramente no por mucho que lo ponga en un papel. Ni yo ni los otros veinte estafados. Así que robar cuarenta mil euros sale baratísimo aunque lo diga un juez, una revelación de la virgen o la reencarnación de Constantino Romero poniendo voz de Darth Vader. Investigando he descubierto que hace 20 años sucedió exactamente lo mismo con el mismo muchacho y ahí está, esperando, en su casita, que los reyes le traigan regalos.

Todo eso me lleva a recordar esas leyes que te venden algunos políticos y que te aseguran que solucionan los problemas. No sé, una ley contra la pobreza que certifica que , a partir de ese preciso instante, ya no hay gente pobre. O que te digan que han publicado en el boletín oficial del estado algo que hace que tu prima Maria José pueda comprarse una casa sin tener que dejar de comer tofu.

A veces, la inmensa mayoría de las veces, decir algo sin hacer nada lleva como resultado que no pasa nada. Es lógica. A ver cuando una declaración institucional ha hecho que alguien deje de dar hostias a otro. En el colegio, cuando el abusón pegaba, el cura en cuestión le cogía de la oreja, le infringía un daño y además le echaban. Si la consecuencia era que le decían que era un niño malo pero nada más, en el recreo siguiente volvía a pegar al mismo. Por alguna razón llegamos a pensar que no era incorrecto pensar que un abusón era un ser que necesitaba algún tipo de ayuda con su comportamiento y le pusimos unos tutores específicos que, además, le conferían un trato especial. Viene a ser como ponerle una renta básica a mi estafador por ser estafador para que se de cuenta de lo bondadoso del sistema y así no volver a ser malo, trabajar mucho, ser bueno con el vecino y ganar con el sudor de su frente para pagarse la farlopa que ahora se está pagando con el dinero y el trabajo de los demás.

Hacer el mal está mal, apréndelo.

Luego está otra opción, que es llevarle a un descampado y reventarle a hostias, quitarle lo que tenga para dárselo a quien ha robado y asegurarle, cristalinamente, que la próxima vez le vas a clavar un sacacorchos en la rodilla. Es una opción cavernícola, si. Soy de los que opinan que en algunas ocasiones es la única.

Desafortunadamente una de las múltiples divisiones del mundo es la que nos cataloga en aquellas personas que dicen que algo está mal y que hay que arreglarlo y, por otra, los que la arreglan a su forma, aunque esa forma no sea la más elegante. Si quieres me voy al caso de Venezuela donde un estafador hacía las cosas muy malamente, se pasaba la democracia por el arco de su triunfo y le mandaban papelitos diciéndole que no estaba siendo bueno. Luego llega el macarra de turno, le pone un fusil en la cabeza y se lo lleva a nuevayol con un chandal de nike. ¿Está bien hecho? Pues no. ¿Es una solución o un cambio? Pues si. ¿A peor? Quien sabe. Los países capitalistas han sido, históricamente, los que han generado menos desigualdades porque necesitan hacerte creer tu propia sensación de prosperidad aunque somos tremendamente desiguales.

Cuando me estafaron contacté con un profesional del cobro. Me decía, con sus nudillos rotos de trabajos anteriores, que tampoco era tanta pasta pero me aseguraba que lo solucionaba en una tarde. Como soy un imbécil quise pensar que la justicia haría su trabajo y ahora, sin dinero y dos años después, tengo mis dudas. Las mismas que seguramente tendrá el pueblo venezolano cuando siguen siendo el perro de alguien y solamente cambia quien sujeta tu collar.

Hay un capítulo de Los Simpsons en el que llegan a la conclusión que las armas son malas. Las eliminan y se supone que se van a convertir en una ciudad feliz. Entonces llega uno con un palo con un clavo en la punta y les somete a todos.

La conclusión, quizá, es que la fuerza resulta necesaria en más de una ocasión porque el mundo real no es un boletín oficial del estado ni una declaración institucional. La clave, por supuesto, es quien manda sobre esa fuerza y que debe de hacerlo con inteligencia y justicia. Aún así, por muchas leyes y manifestaciones que hagamos no conseguiremos jamás nada si no nos ponemos a hacer cosas. Aunque sea ordenar un código rojo.

Soy de los que creen que hacer algo y equivocarse es mejor que no hacer nada.

También creo que una manifestación muy colorista y una ley en un papel no valen más que para la limpieza moral del que lo hace.

Será que el ejecutivo no está de moda o que se ejecuta poco. Si, eso es, poco se ejecuta. En todos los términos.

31 de diciembre de 2025

Dont leave me now

 Rick davies ( Supertramp) falleció en 2025. Asi que para terminar el año me tenía guardada una canción que obligué a que sonara en un anuncio de radio que hice hace muchos años. Ese piano, ese sonido.


30 de diciembre de 2025

2025, hallazgos musicales nacionales sin criterio

Desafortunadamente para mi lo escucho todo. Muy a mi pesar he desarrollado esa capacidad de aprender a valorar el trabajo y la calidad de algunas tonadillas que, con las escuchas, voy descubriendo que están tan trabajadas que merece la pena no olvidarlas.

Así que después de revisar las listas ( de otros) me he dado cuenta que el año 2025 ha sido el año en el que Carlos Ares, con un sonido celta, intimo pero hasta cierto punto nuevo, se posiciona como uno de los creadores del año.


Eso no quita que, entre todos esos ruidos, tambien haya habido tiempo para pequeños hallazgos. Vayamos por partes:











Eso si, el video más bonito del año , que no es nacional, es de 1973

Y le digo a mi madre: "Madre, que mañana es fin de año". Ella responde: "Si, si, aquí está chispeando".

28 de diciembre de 2025

Tontos y malvados.

Partimos de la realidad incontestable certificada en la que cualquier ideología, llevada al extremo, termina siendo la misma. Un derechón recalcitrante tiene más cosas en común con un izquierdista radiKal de lo que le gustaria admitir. Los actos que realizan, básicamente establecidos en la necesidad de eliminación hasta la raíz de cualquier cosa que no suene a lo que les parece correcto, levan la misma línea.

Sin embargo en el momento en el que me puse a escribir mi libro maldito ( Gora España) me percaté que hay pequeñísimos detalles. El primero es que los dos se sienten satisfechos por la muerte del diferente pero si bien el de izquierdas se da golpes en el pecho, orgulloso de ser el ejecutor, el extremo derecho pone cara de circunstancia y te dice "vaya, qué pena, se murió".

Ahondando en esas diferencias me he dado cuenta de algo curioso. La derecha convencida ve al tipo de izquierdas como un tontaina que dice cosas loquísimas. Le trata como a alguien con una falta de riego que le impide ver la realidad como es y que se pone muy serio haciendo propuestas completamente imbéciles. Sigo sin saber si la propuesta de podemos para que la gente trabaje menos los lunes para potenciar la salud mental después del fin de semana es o no una inocentada. Por el contrario los ojos de alguien muy y mucho de izquierdas se llenan de sangre al ver al "enemigo" como alguien intrínsecamente malvado que solamente puede parir cosas malas. Cualquier cosa que diga es considerada como algo que acabará con la vida en la tierra, sea lo que sea. A un radiKal no le puedes convencer que no vayan a matar a los negros, a los maricas, esconder a las mujeres y llenarlo todo de centrales nucleares que van a explotar. Además están convencidos que se reunen en catacumbas disfrutando del desastre global.

Así que la diferencia nueva que hemos aprendido hoy es que el extremo izquierda es tonto y el extremo derecha es malo, al menos en los ojos del otro. 

Los dos mantienen una visión sesgada de la realidad, pero eso es en lo que se basan los extremismos. Y si consideramos que fascismo es la necesidad de eliminación del diferente, lo son los dos.

27 de diciembre de 2025

Wish you where here.

 Porque todos echamos de menos a alguien.

50 años tiene esta canción.


Así que crees que puedes distinguir
el cielo del infierno
el cielo azul del dolor
¿puedes distinguir un campo verde
de una fría vía de acero?
¿una sonrisa de un velo?
¿crees que puedes distinguir?

¿Ellos te hicieron cambiar tus héroes por fantasmas?
¿cenizas calientes por arboles?
¿aire caliente por una brisa fría?
¿comfort frío por cambio?
y ¿cambiaste
abandonar la guerra por una posición estelar en una jaula?

Como deseo, como deseo que estuvieras aquí
somos solo dos almas perdidas nadando en un recipiente
año tras año, siempre en el mismo lugar
¿que has encontrado?
los mismos miedos de siempre

deseo que estuvieras aquí