Mal dia para buscar

4 de octubre de 2019

Generación Woke

Dicen por ahí que Erykah Badu hizo suya la palabra Woke para convertirlo en algo más trascendente.
Y ese término,a raíz de la canción o por su culpa, se convirtió en una manera de definir cierta conciencia global para con la justicia social y racial del mundo. Algo molón y transversal que identifica a una generación como esa palanca de cambio que llevará por el buen camino todo lo que las generaciones anteriores convirtieron en mierda. La generación que , aunque es incapaz de ordenar su cuarto, limpiará el planeta. La que,  aunque disponga del mayor grado de obesidad de la historia, salvará la salud de los malos hábitos. La que acabará con los ricos, los pobres, las guerras y las desigualdades. la generación que vive atenta a cualquier atisbo de -ismos ( machismos, racismos, capitalismos, pederastismos, cristianismos, fanatismos...) y salta, cual Flip el saltamontes, en los comentarios de las redes siendo capaces de localizar afrentas en  lugares insospechados.

Es algo parecido al final de una relación en la que, digas lo que digas, siempre dices algo incorrecto. Con la salvedad que, en la metáfora interesada, quien me critica no se rebela contra el sistema alienante sino solamente contra mi. Y también, como cuando dice que su nuevo amante es cien millones de veces mejor que yo, es capaz de identificar los valores virtuosos en un lugar que tampoco es tan bueno como malo era el anterior, es decir: yo.

Ni nosotros ni nuestros padres hemos sido tan malos como buenos os creéis vosotros porque sólo sois capaces de concentraros 8 segundos seguidos y eso os impide leer el texto más allá del titular.

Lo curioso de todo esto es que, como generación global que es, se enfada contra procesos globales que sean culpa de otros y hace sus críticas a golpe de click sentados en sus asientos de casa intentando ser más y más ocurrentes. Mancharse las manos, mayormente, con el ketchup de la hamburguesa vegana mientras beben una cerveza artesana firmada por Heineken. Hay de todo pero estoy haciendo un juego de arquetipos.

El último caso es el riesgo de que el estreno de Joker (Guasón en la vergonzosa traducción hipanohablante) fomente la violencia gratuíta. El FBI ha activado sus alarmas y el director de la película se queja de que en estos tiempos hacer humor es casi un ejercicio peligroso porque hagas lo que hagas siempre van a aparecer unas hordas de ofendiditos dispuestos a quemarte la casa como represalia justificada a hacer un chiste de, por ejemplo, maricas negros.

Se vive como de debe de ser y en estados de opinión absolutistas: feminismo, contracapitalismo, tolerancia y dramatismo ecologista. Por supuesto que todos esos enemigos (los -ismos contrarios) son los responsables últimos de no tener una merecida plena vida propia en la actualidad. No es que seas un mierda, que es lo que suelo pensar yo, sino que los componentes capitalistas sistemáticos y opresores están ahí para coartar la libertad de los hombres buenos (como el ofendido de turno).  Libertades ganadas a golpe de criticar, sajar, gasear y menospreciar al que no piense igual. Si el que habla es un torero, diga lo que diga está mal. Hemerotecas interesadas para hacer más creíble el tuit de enfado y muchos, muchísimos argumentos sacados fuera de contexto como quien pueda admitir,  llegados a este punto, que yo hago chistes de maricas negros como los que se alegraron de que despidieran a David Suarez por un chiste sobre las mamadas con las encías (lo buscais. En realidad no tiene ninguna gracia pero era humor como los chistes sobre los gusanos en el cadáver de Franco) . Por si no le conoceis, es éste:



Y ahora lo que hay que hacer es indignarse, poner una cruz, un comentario hiriente o un bloqueo y llegar a casa feliz (aparte de con cara de haber equilibrado el mundo) porque eres uno más de la generación Woke que no es más que otra etiqueta para hacer sentir parte de un grupo a activistas de salón. Los que intentaron cerrar un restaurante porque en la tele uno había hecho no se qué. Y luego se chupaban las pollas ( esto es metafórico porque hay muchas mujeres Woke, quizá más) 

Yo pensaba, locamente, que Woke era la manera de llamar a Chewakka  si es que eres su colega.


(Afortunadamente hay un pequeño porcentaje de personas con criterio, pero hacen mucho menos ruido. Es como los periodistas: alguno contrasta las opiniones y otros dicen que la asesina regalaba croquetas)

30 de septiembre de 2019

año 2150

En el año 2150 es probable que los coches no vuelen ni que nos comuniquemos telepáticamente. No habrá teletransporte. Seremos gordos contenidos, es decir, estéticamente correctos aunque estemos podridos por dentro. Habrá que pagar un impuesto por disfrutar de la naturaleza y otro por tocar la acera, por beber refrescos con azúcar. Habrá que pedir consentimiento expreso para cualquier interacción con cualquier persona, tres si es una interacción sexual. Será obligado un título para casi todo. Título de manejador de aire para respirar, manipulador de eventos deportivos para practicar algún deporte, salvo los autorizados por el bien común que establezca el gobierno, que tendrá participación accionarial en las empresas de formación y en las asociaciones deportivas predominantes. Sólo se podrá consumir la cultura que haya superado los mandamientos morales establecidos por el bien de todos y seremos libres siempre que pensemos como se debe de pensar, votemos lo que se deba votar y cumplamos todos y cada uno de los parámetros burocráticos (con tasas) adecuados para hacer exclusivamente lo que se debe de hacer. Hablaremos con mucho miedo de las dictaduras de las derechas y de las izquierdas y nos reuniremos, si podemos, para oír la música de los 70 a los 90 como si fuéramos yonkis. Tomar decisiones de manera autónoma sólo será permitido a robots con inteligencia artificial programada basada en estadísticas donde el grupo de control será sesgado previamente para obtener el resultado adecuado. Seremos catalogados cada seis meses para reorientarnos. Será imposible actuar,en nada, sin una norma previa. Los algoritmos lo dominarán todo y nos venderán una sensación de libertad imposible de alcanzar. Podrás ser lo que tú quieras siempre que cumplas todo lo que yo te diga. Bienvenidos al futuro.

27 de septiembre de 2019

Activismo de tuit y de reclamación.

Hay un vídeo ejemplarizante de lo que quiero contar. En él un adolescente cuenta, en calzoncillos y con una camiseta a juego del nuevo accesorio de su iphone, que tiene un invento que le hace estar tecnológicamente por encima de los demás y más a la moda que el Capitán América. Cuenta lo bonito que es, lo moderno y lo maravilloso. Cuenta, en un alarde tan cuidado como su tupé, que si tira el teléfono al suelo el invento lo protegerá. Y lo tira. Y se rompe. Entonces dice, obviando el hecho de que el que lo ha tirado al suelo es él mismo, que mañana mismo pondrá una reclamación.

Lo curioso es que si bien algunos no son especialistas en nada, el arte de la reclamación es algo que dominan con creces.

Yo vivo en un mundo donde una reclamación es un acto excepcional pero descubro que para algunos es un medio de eximente moral de la estupidez. Hay quien demanda al gps porque le ha levado por mal camino. Quien reclama porque el teléfono que se compro 300€ más barato no era el del anuncio. Quien sale llorando en la tele porque ese alquiler de 100€ al mes de un coqueto apartamento en el centro era, en realidad, un zulo.

Se pone la reclamación,  la denuncia, la queja dramática y perfectamente decorada. Se pone a Greta llorando contra el cambio climático y se espera a que todo se solucione solito porque ya sabemos que el dueño del Primark se sienta en su despacho y piensa "joder, hay miles de firmas en Change contra la explotación infantil. Quizá debería de usar adultos y pagarles bien sin subir los precios". Todo el mundo sabe que los diputados en España van a renunciar a 6000€ porque haya quejas en Twitter de la misma forma que tú vas a devolver algo que te han ingresado en la cuenta. ¿O si?. Y si no se hace caso a tu reclamación, pues empiezas a poner comentarios en contra en internet para arruinar a quien haga falta. Porque internet, ese lugar al que parece que hay que hacerle caso, tiene ejemplos como el tipo que puso a un cobertizo como el mejor restaurante de Londres gracias a comentar con miles de cuentas falsas.

Estamos entrando en la era de la queja por cualquier cosa, del simbolismo dramático. En cataluña se hace de el homenaje al bolardo caído un ejemplo de resistencia al invasor español pero nadie se ha sentado a preparar un plan para pagar las pensiones (o controlar las fronteras, o el espacio aéreo, o a gestión de la electricidad) el día después de la república. Vamos a quejarnos y lo de mancharse las manos o asumir responsabilidades, si eso, que lo hagan los demás. Mientras tanto hagamos publicidad de la defensa de lo que creemos que merecemos aunque no hayamos hecho nada por su consecución más allá de desearlo, como un adolescente que se va de casa y descubre, atónito, que la nevera no se llena sola.

Se buscan mil y un problemas que en realidad lo son pero que no es nuestra culpa y , además, no podemos solucionar ni solos ni en el breve espacio de tiempo que dura un tutorial de youtube. Y se hacen comentarios en Internet a favor de liberar a las gallinas oprimidas,  los contratos basura, el coltan del congo o las dictaduras disfrazadas de democracias que no nos permiten ganar más pagando menos por lo que consumimos. La culpa siempre es de otros y con un tuit se debería de solucionar todo. Vamos a quejarnos haciendo fotos de nuestras pancartas imaginativas

Activismo de mentira a golpe de like. Y muchas reclamaciones. Sobre todo las que haces tras haber tirado tu teléfono al suelo como un gilipollas.

12 de septiembre de 2019

Cuarto movimiento ( la realidad)

Es una de esas canciones que no estaban cuando las necesitaba y , como casi todo en esta vida, cuando llega no hace falta o es demasiado tarde.

3 de septiembre de 2019

Que no sea amor, que sea un accidente.

(no sé de quien. Mio no. Pero es acertado)


"Haz que no parezca amor, que es lo que se lleva ahora.

Duelen tantas tripas en nombre de la libertad.

Tú dices libre y yo digo cobarde.
Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.

Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable.
Cobarde todo aquel que puso un límite desde el principio.

"Yo, es que no quiero nada serio"
Como si no fuera lo suficientemente serio estar dentro fisicamente de otro ser humano.

"Yo, es que no creo en las etiquetas"
Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo.

"Yo, es que busco pasar el rato"
Como si la vida fuera para siempre

Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos
Tan irrespetuoso con la vida
Tan impaciente

Y queremos más: más picante, más gorda, más grandes, más altos, más guapas, más fuertes, más delgadas

Nos aburrimos porque no nos soportamos a nosotros mismos

Porque no queremos que nadie nos conozca
Porque es más sencillo empezar de nuevo cada dos años vendiendo nuestra mejor cara
Porque es mucho más sencillo follar que limpiar lo follado.
Porque tenemos miedo a que en el fondo seamos un auténtico fraude
A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada
Nada serio

Y aquí seguimos rascando, cambiando cromos repetidos, poniéndonos ropa interior cara para que otros se limpien los pies al entrar
Haciendo del amor una servidumbre de paso

¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces?
Que tú eres el jodido milagro
Con tus ojos que todavía pueden ver.
Con tus pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras
Con tu boca capaz de dar las gracias.

Tres minutos entre las piernas
Cinco embestidas
y un whatsapp: "no me agobies"

Lo más triste es que esta sociedad nuestra ha conseguido invertir los papeles.

Ahora si dices que sientes algo,estás loco

Es muy pronto
Muy arriesgado
Poco inteligente

Dime tú, cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces.
¿Cómo se finge la vida?

Cómo se hace para que nunca parezca amor
Y que simplemente parezca un accidente"

30 de agosto de 2019

Películas de buenXs y machistas.

Una de las cosas que aprendimos en las películas es que todo el daño infringido al malo es poco.

Además cuanto más salvaje se sea, más mola. ¿Alguien ha pedido Chucrut frito? - grita Di Caprio al principio de la más que mediocre última de Tarantino mientras quema a los nazis con un lanzallamas.

Así que, como en una película, lo primero que hay que hacer es determinar quien es el malo. El malo,  por definición, es de derechas, hombre, economicamente autosuficiente, preferiblemente blanco y supuestamente poderoso.

Lo segundo es considerar que todo, absolutamente todo lo que hace, surge de una maldad innata. No es que sea por sus propios intereses sino porque es malo. Sería lo mismo que creer que Bolsonaro (que no me cae bien) grita como un loco feliz cuando ve quemarse el Amazonas. Que al dueño de Primark le sale igual pagar a unas costureras escocesas que a niños en la india, pero le gusta ver a los niños sufrir. Que Plácido Domingo ensaya mientras azota sopranos. Que todos los hombres, sólo por tener polla, salen a la calle con ganas de violar violentamente a cualquier mujer. Que los reggettoneros no tienen sentimientos (bueno, esto es cuestionable). Que incluso alguna mujer, aunque naciera en 1897, quería ser racista, machista , borracha y homófoba mientras escribía "Los Cinco". Que los ganaderos ensucian a sus animales y que los toros abusan sexualmente de las vacas sin llevarlas flores para un cortejo vacuno.

Con esas bases ya tenemos a los malos y sus actos de seres malos. Como nosotros estamos aqui para salvaguardar la verdad y la decencia, castiguémosles.

Castremos a los corzos, porque son machos. Vetemos a Plácido, a Tangana, a SDFK. Pidamos el toque de queda para los hombres. Quememos los libros de "los cinco" y "caperucita roja", que aunque era roja era sexista. Digamos, locamente, que los bomberos son machistas porque las pruebas físicas las pasan más hombres pero las enfermeras no porque hay muchas más mujeres y eso está muy bien. Quitemos el porno, Curro Jimenez, el futbol masculino y crucifiquemos a Bertin Osborne. Juana Rivas es una defenestrada por el heteropatriarcado e Infancia Libre unas incomprendidas.

Al fin y al cabo, si la verdad es nuestra y los malos son los demás, cualquier daño es poco.

Luego, si eso, te vas a la cama pensando que es el camino correcto para las igualdades.

La vida no es una película. Esas soluciones sólo valen para películas de serie B. A algunos,  que viven en un guión de mierda, les parece perfecto que en los premios MTV del 2019 se pida la igualdad asi:

 Al revés es un escándalo y, sin embargo, es la misma mierda. Yo nunca vi a Frank Sinatra llevar a Ava Gadner de un collar aunque fuera el animal más bello del mundo. Todos hemos soñado con vengarnos de Benito.



Pd: recordamos Pasada de frenada.

26 de agosto de 2019

48



Nunca hice promesas que no valen nada.
Y cuando prometí algo no me creyeron porque vivimos sumergidos, ahogados, nadando a crol en una sociedad líquida

Nunca pensé llegar hasta aquí, al menos así.
Ni siquiera sé si es mejor o peor de como supuse.
Macy Gray ha hecho una canción sobre lo que fue y lo que es, y lo que aprendió.


De algún libro:

Hay felicitaciones de cumpleaños. Alguna, sobre todo la del banco, tiene un pequeño video con globos y una tarta dibujada. “Estamos contigo en tus momentos importantes”- dice un mensaje automático que juega a ser amable. Las felicitaciones deben de ser personales, con referencias temporales e inequívocas. Su madre siempre contaba, después de comer, que cuando nació era un niño muy feo. Tenía las orejas muy grandes y demasiado pellejo. La comadrona le dijo que esos niños tan horrorosos, lo cual certifica la obviedad del dato, mejoran de mayores. Probablemente se parece a la felicitación del banco en lo referente a formal y generalista, pero su madre quiso creer que era algo científicamente demostrable. Para las madres siempre somos guapos, listos y buenas personas.

Los mensajes que han llegado se dividen en dos. Unos están identificados por el nombre y eso significa que esa persona está en su lista de contactos. Otros son números que por alguna razón nunca tuvieron la relevancia para añadirse. A esos es complicado responder porque ellos saben quién eres tú pero no tienes ni idea de quienes son. No sabes si son hombres, mujeres o melones. Sobre todo si pone “que pases un hermoso día feliz con los que te quieren”. Claro que si pone eso no tienen ni idea de quien lo recibe y hacen un efecto contrario al buscado porque, aunque felicitado, no se siente protegido. Se parece a quienes le están siguiendo con una cámara: le enfocan pero no les importa nada lo que le puede remover desde dentro. Venden interés como quien vende tarjetas de crédito en una gran superficie: importas los tres segundos que duras en su retina si les haces llegar a sus objetivos. Aparecen los días de promoción: cumpleaños y navidades.


17 de agosto de 2019

Enhorabuena, tienes un match

(Literatura sobre fiestas de Bilbao)

Enhorabuena, tienes un Match. 

17/8/2019. 21:45 
-Hola 
-Hola 
-¿De fiestas? 
-Si. Tomando algo con unas amigas. 
-¿Y sois de aquí? 
-No, hemos venido de Madrid. Yo soy de Lavapiés 
-Yo del mismo Bilbao 
-¿Y a donde hay que ir? 
-Arenal. Tenéis Txosnak. Txomin Barullo, La Pinpi, que es la de la purpurina. Sin Kuartel, que es por donde suelo estar yo. Enfrente dan mojitos ricos. Si llueve, al lado del puente hay una con toldo. 
-Oh. Vale. Gracias. 
18/8/2019. 14:18 
-Hola. ¿Qué tal ayer? 
-Bien. Tenéis unas fiestas muy chulas. No me dijiste lo de los fuegos. 
-Eso es todos los días. 
-¿Todos? 
-Así somos los de Bilbao. Ayer no te vi. 
-No me conoces. 
-Es verdad. Era por si colaba. 
-Pues estuvimos en la del Kuartel, la amarilla. 
-Cuando veas un grupo de vascos guapos: ahí estoy 
-Entonces te he visto.  
-Quizá sí que nos vimos. Yo era la que va en frascos pequeños, como la colonia buena. 
-Seguro que hueles bien. 
-Seguro. Búscame con el olfato. Nos vemos en fiestas. 
19/8/2019 22:45 
-¿Estas? 
-Hemos ido a cenar a un sitio cerca de la playa. Es bonito. 
-¿Dónde? Te vas a perder los fuegos. 
-Ahora te digo. –Puerto Viejo. 
-Entonces no llegas a los fuegos. 
-Es que ayer se nos hizo tarde y hoy queríamos ir al museo. 
-¿Al bueno o al moderno? 
-Jajajaja.  A los dos. 
-Yo estuve oliendo a todo el mundo. Una casi me denuncia por acoso. 
-Pues me puse colonia para que me encontrases. 
-¿Hoy no? 
-Hoy no creo. 
-¿Hablamos mañana? 
-Vale. 
20/8/2019 18:45 
-Hola 
Ey! 
-¿Qué plan tenemos hoy? 
-¡Salimos de fiesta! 
-¿Con colonia? 
-Un poco siJajajaja 
-A ver si te huelo. 
-A ver. ¿Cómo eres tú? 
-…invisible. Pero buen tipo. 
-Eso es importante. Pero dijiste que eras vasco guapo. 
-Guapo invisible. Soy un oxímoron 
-A ver si te veo, oxímoronJajajaja. Me suena a octópodo grande con cara de bonachón. 
-Un poco de dibujo animado sí soy. 
20/8/2019 22:03 
Hay algo que junta el desorden y las fiestas populares: pedir en una barra abarrotada de esas que llegan hasta el pecho.  Jaime estaba  siguiendo con su mirada a la camarera, recubierta de purpurina mientras resulta imposible hacerse oir. Por eso la comunicación no verbal es una prioridad. Jaime se siente como una persona invisible intentando adivinar el orden no marcado que llevan los camareros becarios que trabajan en fiestas de Bilbao. Detrás siente un golpe. Uno más en el tumulto.  Se gira para pedir tiempo muerto y allí, bajita y con cara de perrillo abandonado, Silvia le mira con el dinero en la mano. “Pídeme un katxi de Cerveza”- le dice.  “Si me hace caso, lo intentaré”. 
Silvia es una de esas chicas pequeñas  de andan con la espalda recta y que siempre te hablan de los frascos como si fuera una colonia  de las caras. Sonríe. Tiene un desparpajo desarrollado a base de tiempo y al final del proceso, de una manera u otra, siempre se sale con la suya. No hay que obviar que,  al cabo de un rato, los dos salían del campo gravitatorio que es una barra en medio de las fiestas. Él con un litro de kalimotxo y ella con su enorme cerveza para compartir con un grupo de amigas. Se dan las gracias. Se sonríen. Se separan hacia sus correspondientes lugares. 
-¿Vas a ver los fuegos? 
-Sí. 
-¿Desde donde? 
-Estamos en el arenal 
-¡Yo también! 

Jaime es un tipo estándar. No es alto pero tampoco es bajo. No es guapo pero, joder, tampoco es un tipo horroroso. No tiene gracia en especial ni sabe hacer pajaritas de papel. La ropa se podría decir que se la ha comprado su madre. Hay un grado de valentía que nunca ha necesitado y quizá por eso no la ha sabido desarrollar. Los vaqueros azules y las zapatillas de deporte Stan Smith, que son muy de Bilbao. Existe un protocolo de vestimenta no descrito que define al bilbaíno que dice ser de la ciudad aunque naciera en el hospital de Cruces. Eso , aunque cada uno nace donde quiere,  siempre ha sido Barakaldo. 
20/8/2019 22:30 
-Voy a ver los fuegos desde el puente del ayuntamiento 
-Nosotras creo que también. Aquí hay un puesto de helados 
-Yo estoy justo al otro lado. ¿No me ves? 
-Pues no. ¿Tú me hueles? 
-Creo que no pero tengo en alerta mi sentido arácnido 
-Hablamos después de los fuegos, spiderman 
-Vale, Betty 
-¿Quién es Betty? 
-La novia de Spiderman. 
-Ah. No lo sabía. 
21/8/2019 01:45 
Al llegar a otra barra, atormentada y acumulada por una actuación en directo, ve un espacio en blanco cerca del caño de la cerveza pero es lo mismo que los aparcamientos que  parecen estar libres aunque hay aparcado un vehículo pequeño: se vuelve a encontrar a Silvia, que ahora está delante. “Pideme un kalimotxo”- le dice. Ella le sonríe al descubrirle y él le insiste “me lo debes. Quid pro quo”. 
-¿Dónde estás? 
-Pidiendo entre miles de personas. 
-Yo también 
-Pues pide por  una cerveza 
-Le he pedido a una chica que me traiga un kalimotxo. ¿No serás celosa? 

Jaime se queda mirando el teléfono como quien mira a la calle esperando ver llover. No tiene ninguna respuesta.  Silvia se acerca. Le da la bebida y le dice: “Tu Kalimotxo… Spiderman”. 

Casi sin pensarlo se acerca  con la excusa de darle dos besos y él aprovecha para olerla. Tienen, por un momento, esa dualidad extraña de encontrarse de frente con alguien con quien se lleva cinco días hablando. Pero la persona no es el chat y esa seducción moderna a base de frases cortas sin ningún apoyo en la comunicación no verbal ha desaparecido de repente. Nadie es como lo ha dibujado la imaginación. No es mejor ni peor, es real. Se puede salir corriendo para seguir hablando desde ese refugio que es una pantalla través de la que no se te ve, con la comunicación unidireccional que tiene saber que no se te puede interrumpir.  
-Eres tú. 
-Si. Pero tú no eres invisible. 
-Y buen tipo. 
-Eso lo dirás tú y probablemente tu madre. La madre del oxímoron. 
-Lo dice 
-¿Ves? Lo que yo decía. 
Hacen una pausa. Es mucho más sencillo poder pensar mientras la otra persona está escribiendo. La tecnología nos da parapetos. Ella tartamudea un poco y dice que tiene que llevar la cerveza a sus amigas. Él dice lo mismo entrecortadamente. Los vascos serán muchas cosas pero seductores, jamás. 
-¿Hablamos mañana? 
-Si. 
22/8/2019 13:44 
-Hola. ¿Resaca? 
-Hola. No. Tomamos esa y nos volvimos al piso. ¿Tu? 
-Yo tampoco. No te volví a ver. 
-¿Seguiste el olor? 
-Lo intenté. 
-Jajaja. No me engañes, que te fuiste corriendo. 
-Igual que tú 
-Es verdad. Dejémoslo en empate. 
-¿Te parece bien que quedemos? 
-¿Los dos? 
-Si 

Hay componentes del mundo que están desapareciendo de una manera galopante. El contacto humano es uno de los primeros. Los supermercados y los bazares son una forma de ir de compras sin  la necesidad de hablar con nadie. Pero tienen el problema del contacto visual al menos a la hora de pagar. Cuando llegó internet se podía comprar sentado en el wáter. No es la logística ni la amplitud de gama. Es la posibilidad de llevar a cabo el proceso sin tener que interactuar con ninguna persona. Como es lógico eso llegó al mundo de la seducción. Una foto que pueda ser más o menos intrigante y que nadie sabe en realidad si eres tú. Esperar.  Hacer un match. Hablar y hablar. No hace falta peinarse, quitarse los pelos de las piernas o esos tan rebeldes que salen por los agujeros de la nariz. Se puede conquistar a otra persona sentado en el wáter y sin decir ni una sola palabra. No hace falta ser alto, guapo o incluso listo. Hay que ser ocurrente y algunos copian y pegan frases sólo con la intención de continuar el juego. Verse, hablarse, mirarse e incluso dudar con el tono de voz son demasiados elementos como para no fracasar en alguno.  Hay relaciones eternas que no han intercambiado una mirada. Hay sexo sin poder olerse complementando las noches con enfoques que adivinan las formas que imaginamos. La falta de datos o el control de los mismos nos puede hacer creer que hemos encontrado una perfección sólo y exclusivamente porque la otra persona es consciente de sus puntos débiles y esos, justamente esos, no se mandan por whatsapp. Incluso whatsapp es demasiado íntimo y pasar de una aplicación de contactos ahí ya es casi como subir a casa a tomar una copa. 

Jaime y Silvia están muertos de miedo. 

Ella lleva un pantalón corto con unas sandalias. Una camisa con una camiseta debajo. El: vaqueros, camiseta y sus Stan Smith. Han quedado en la puerta de la estación de Abando. Tienen la ventaja de haberse visto antes. Eso, como un salto cuántico más allá de la tecnología, les permite reconocerse. Él  cuenta por donde llegaron las inundaciones del 83. Pone nombre al teatro Arriaga. Le explica de qué pie cojea cada txosna. La lleva a tomar un Martini preparado por Pili en el Ander, uno de esos que se beben con  un plato de aceitunas que no sabes cómo sujetar. Sube en el ascensor que lleva al parque Etxebarria y demuestra, desde arriba, por qué Bilbao es un BotxoMontan en la noria y la sujeta un poco cuando se mueve la cabina y hay un silencio interrumpido por el sonido de otra vuelta de los autos de choque. Como buen bilbaíno enseña las miles de pequeñas bellezas sencillas que tiene la ciudad esa semana de nueve días que ocupa medio agosto. Bajan por la plaza del gas, atraviesan por el mercado de la Ribera. Comen un bocadillo en el Nerbion. Ven los fuegos desde la estación de la Naja, al final de Algara. Allí la abraza. Ella siente el calor y se queda quieta y reconfortada como si hubiera llegado a un refugio. Un lugar de esos en los que nada malo puede pasar. Jaime se acerca a su cuello. –“Qué haces”- le pregunta. Él se separa como si hubiera hecho algo malo “no sé, te huelo”. “No seas tonto y bésame”. Con los ojos cerrados se sienten las luces de la última traca y son incapaces de diferenciar el tronar de la pólvora con algunas palpitaciones. 

Bajan, sin  separar las manos entre la gente, hacia el recinto festivo. Toman un mojito o dos. Bailan. Les echan purpurina mientras se ríen viendo como Las Fellini , barba y globos simulando tetas, imitan a Rocío Jurado. Vuelven a la barra donde se vieron la primera vez. Piden, no delante y detrás, sino estando los dos. Brindan. Se besan como si lo hubieran hecho siempre. Se hacen cómplices. Empiezan a descubrir que es mucho más fácil ser uno mismo que buscar las palabras con el corrector ortográfico del teléfono. No han tocado el teléfono en horas porque han descubierto, casi como una actualización de sistema, las novedades que tiene el mundo real. Y el olor. Y los oxÍmorones invisibles. Nadie mira el teléfono en Aste Nagusia porque lo bueno, las miles de pequeñas bellezas sencillas, están delante. A veces hasta los grados de pasión, con la ría a los pies si es que te sientas en los escalones del ayuntamiento para descansar las piernas. 

No importa si sólo se besaron o si se descubrieron. No importa si Jaime y Silvia se desnudaron de madrugada para encontrarse entre las sábanas y que él le hiciera el desayuno que hacen los de Bilbao: café, zumo de naranja y tostada. No importa cómo se quedó mirando su espalda  o si acaso quiso saber si ella tenía un  perro o cómo se llamaba su abuela Federica. Eso no importa. A veces solamente es suficiente ese instante mágico y eso es lo que buscamos mucho más allá de la piel. La piel agrada y excita pero nunca es lo más importante. La seducción siempre tiene un motivo dentro de cada uno. Pocas veces y de forma mágica, sin haberlo pedido, ese motivo se complementa. Eso es lo importante y todo lo demás, no importa. Ya era viernes. Silvia volvió de día con sus amigas. 
23/8/2019 11:14 
-Gracias. Colonia. 
-A ti, pulpo oxímoron. Menos mal que eres invisible. 
23/8/2019 21:20 
-¿Jaime? 
-Dime 
-Tengo que estar hoy con mis amigas. No les respondí  los mensajes y estaban preocupadas. 
-Parecen madres. 
-Lo serán en algún  momento. Madres controladoras. ¿Nos vemos antes de que me vaya? 
-¿Cuándo es eso? 
-Mañana a medio día. 
-Yo sí quiero verte. Eres mucho mejor de verdad. 
-Uhmm 
-Eso también. 

El 24/8/2019 , a eso de las doce de la mañana y sentados en la Plaza Nueva con un pintxo de tortilla. Ella un zurito y él un café en vaso, que es el café de los resacosos, dejaban que el sol de agosto reflejado en la mesa llenara todo el espacio. Tenían miedo a preguntar si se volverían a ver. Tenían ganas de haberse visto el primer día en vez del quinto. Si hubieran podido tener un superpoder sería parar el tiempo justamente ahí. No saltando, bailando o descubriéndose. Ahí. Los dos. En el mismo refugio. Ese lugar donde no puede pasarte nada malo. 

Y no importa lo que pasara después. Si ella, los fríos inviernos de Madrid, va caminando de Lavapiés a la zona de Bilbao como un homenaje tonto y se pide un zurito en vez de un corto. Dice “agur” al despedirse. Se mandan mensajes. Han pasado más de una noche en vela contándose cosas y han descubierto enfoques de sus cuerpos que si bien no suplen a la verdad les entusiasman a distancia. Tienen una foto de los dos juntos delante de Marijaia. 

Jaime es ese chico que ve los fuegos donde acaba Algara, delante de la estación de la Naja, y manda fotos a Silvia. No pienso explicar ahora si ella las recibe en su casa o si le da un codazo al mirar el teléfono mientras le dice “mira que eres julay,  que estoy aquí”. Sólo sé que una vez, con esa sinceridad que tienen los de Bilbao le dijo: “Quité la aplicaciónVine buscando algo que no supe lo que era pero estás ahí y ya no la necesito”.