Mal dia para buscar

27 de mayo de 2020

Mystify

Michael Hutchence era la mezcla perfecta entre Jagger, Bono, J Morrison, R. Palmer y los años 80. El documental de su vida, titulado como esta canción, merece la pena. No era solamente el directo en Wembley, el icónico video de Need You Tonight o esa desconocida y fanstástica Tight. No era Devil Inside, Suicide Blonde o la embriagadora Elegantly Wasted.

Era un grupazo con una de las ultimas estrellas de rock de verdad a la cabeza.




25 de mayo de 2020

Eres lo peor (España y los extremos)

Una de las cosas más locas que tiene la manipulación ( o como una derivación directa de la cultura del victimismo) es basar el argumento en lo malos que son los que piensan lo contrario. Si eres del Madrid, los de Barça son todos gordos, cojos y desean ganar la copa del rey para atacar la monarquía. Si es al revés, los del Madrid son brutos, roban a Cataluña y fuman mucho, con lo malo que es eso para la contaminación. No es algo nuevo. Asociar a los conductores de tu marca de coches con gente guapa es lo mismo que hizo Apple incorporando a la conciencia global esa idea locuela en la que si llevas sus productos molas y si no lo haces eres un mierda. No se discute sobre el producto, su precio, sus capacidades, si meten más goles o si se está en lo correcto. ¿Qué es lo malo? pues esas son las virtudes de "los otros".

Cuando la política descubrió que con publicidad se ganan más votos que con argumentos usó, burdamente, las mismas artimañas. En EEUU el que no pensaba lo mismo que el gobierno era, en la guerra fría, un comunista que no merecía tener trabajo ni amigos. "I hope the russians love their childrens too" cantaba Sting y lo hacía porque más de uno estaba convencido que, en esa asociación de maldades necesarias del contrario, algunos pensaban que los rusos no disponían de la capacidad de amar a sus vástagos.

En España, que somos muy de copiar lo de los demás y llevarlo hasta límites insospechados, hemos puesto en una balanza todas las cosas históricamente malas y hemos hecho un pack. A saber: la contaminación, el machismo, la pederastia, la avaricia y sobre todo Franco. Vamos, cosas muy malas. Y nos hemos hecho una de los ilegales. Me voy a explicar. Los ilegales hicieron una canción que se llamaba Heil Hitler. Jorge ilegal dice que cogieron todo lo que le daba asco a unos tipos que les caían mal y lo pusieron en una letra. Lo explica maravillosamente en la introducción de este video (que ya hemos puesto por aquí).


Así que la manera más correcta para no hablar del problema en si es hacer que todo lo malo lo tenga el otro. Y que si no me das la razón esas "virtudes" pasan a ser tuyas. Si estás en contra de lo que hace el gobierno de España ( y considerando que es un gobierno de izquierdas) eres un franquista, machista, explotador, corrupto, rico por explotar a los demás y feo. Si, por lo que fuera, estás del otro lado, entonces resulta que eres un bolivariano que añora el sistema de Castro y Stalin deseando enriquecer sólo a las élites ultra intervencionistas políticas para establecer un sistema de pensamiento correcto que castigue a quien no piensa como tú. Hostias, qué buen rollito. Qué bonita forma de buscar el hermanamiento.

Sigo pensando alegremente que los extremos se tocan. Que fascismo es el efecto de imponer un ideario atentando contra la libertad del que no piensa igual y que por eso mismo no es algo exclusivo de la derecha. Es más, hay una raza de fascistas de izquierdas que te joden por tu bien y porque han llegado a la conclusión que piensas mal. En Euskadi vivimos muchos años el fascismo de Eta, que era más de izquierdas que La Pasionaria pero que te pegaba tiros en la cabeza como los nazis de las películas. Mi cuñado, que viene de izquierda unida, jura que es imposible ser fascista de izquierdas porque no entiende que alguien que piense como él sea malo o un hijo de puta. Dice que fascismo es Hitler y que Comunismo es una organización ideal de una sociedad igualitaria, pero nunca nombra a Stalin. Por eso mismo ninguna feminista radical cree que haya mujeres malas o ningún cura convencido asume que otros curas puedan disfrutar con la felación de un menor. Pero, eso sí, mi cuñado está seguro que en los seminarios hay una asignatura de abuso infantil en la enseñanza troncal. En España hay demasiada aceptación del argumento básico en el que si alguien es rico es porque ha explotado o robado. No se admite que simplemente puede ser un tipo brillante y punto. Si eres rico eres un hijo de perra ladrón de la misma forma que se extiende el argumento en el que si eres pobre es que eres un vago y no has podido tener mala suerte. Como vemos siempre que hay una afirmación existe la contraria.

Y en vez de pensar que ambas posturas son de imbéciles se siguen agrandando las diferencias mientras algunos han empezado a admitir, aunque sea mentira, lo que les achacan. Ahora resulta que todos los que viven en el barrio de Salamanca aceptan que son ricos, aunque no tengan donde caerse muertos en el piso que compró su bisabuelo. Y todos a los que les acusan de comunistas reconocen que lo son aunque tengan un pisazo detrás del Santiago Bernabeu y no ayuden al vecino del tercero porque criticó al gobierno y eso le convierte, automáticamente, en el enemigo.

En España, que no sé si sucederá igual en otros sitios, a los que se les acusa de ser gilipollas por parte de otros gilipollas, se les cambia el carácter de golpe y se comportan como gilipollas.

Aquí dar por el culo es una actividad cultural. Con tal de joder al que he considerado como enemigo soy capaz de convertirme en el mismo demonio. Pablemos,  que es un maestro en esta manera de actuar, identificó el mal con Rajoy. Así que en cierta tertulia (siento no haber encontrado el link) comentó que Rajoy (casi como si fuera con un maletín de dinero a Paris) compraba energía a Francia y que allí las centrales son nucleares. Es por eso por lo que aquel gobierno deseaba que hubiera un nuevo Chernobil. Y se quedó tan ancho. El amor es ciego, Dios es amor, Steve Wonder es ciego. Steve Wonder es Dios. Como Pablo Iglesias dió unas charlas en una Herriko Taberna algunos aceptan como cierto que celebraba cada uno de los más de 800 muertos de Eta en su casa de Vallekas ( con K).

El problema es que esos argumentos los aceptan como válidos personas que mandan sobre nuestro futuro.

Nunca se hace un debate de argumentos sino de lo malo que es el otro, de todas las mierdas que se pueden incorporar al que es el enemigo. Yo vendí unos ordenadores que aparecieron,  junto con el amonal, en lo incautado a un comando de Eta y una candidata de Vox es clienta mia. Con esa lógica unos días me despierto buscando mi 9mm para asesinar a una guardia civil y otros con ganas de matar negros.

Siento decepcionar a mis enemigos. Ninguna de las dos cosas. Además, a día de hoy, Bildu no defiende matar guardias civiles de la misma forma que Vox no aboga por matar negros ( estas dos afirmaciones pueden hacer explotar la cabeza a algunos). Puedo pensar, eso sí, que el gobierno de España ( de manera global) ha demostrado que es un inútil sin criterio ni dirección generando una grieta sanitaria y económica que nos pasará factura, que Santiago Abascal es un payaso y Casado un tipo peligroso. Incluso he de admitir que procuro pensar que hay una lógica detrás de lo que dicen unos y otros. Fíjate que cosa más loca es admitir que intento quedarme con los mensajes y ser crítico con ellos más que con quien lo dice o de quien fue amigo en su vida anterior. 

Por eso me insultan de todos los extremos.

Hace unos días un tipo respondió a unos diciendo que lo que le decían se la sudaba. Que él era Manolo. No era facha ni bolivariano. Era Manolo. Dijo "Me la suda, soy Manolo". Y es una buena respuesta.

Me la suda, muchas veces.
Excepto cuando afecta a mi propia libertad,  eso sí.

Piénsalo: Ninguno de los extremos desea que tú o yo seamos libres. Eso es porque para algunos solo eres libre de pensar lo que piensen ellos y si no es así eres lo peor. Ahora pon en "lo peor" lo que más rabia te dé. Da igual las razones por las que lo pienses. No hay razonamiento, sólo hay enfrentamiento. Conmigo o contra mi.

Cosas así pasan cuando vivimos en una sociedad tan permeable a los publicistas de tercera división que se metieron en la primera división de la política. Cosas así como que cada vez más gente vive en los extremos. En el primero o en el ático pero nadie acepta vivir en el tercero porque no se puede, uno días ir en bici y otros, oler bien.

19 de mayo de 2020

Autómatas legislados.

Llevo años bailando entre una dualidad extraña. Por una parte alardeo, probablemente solo por una necesidad insana de reforzar mi propia autoestima alta inestable, de una supuesta capacidad de raciocinio considerable que me otorga la capacidad personal de ser responsable y consecuente. Es por ello por lo que desprecio y cuestiono cualquier intento de coartar lo que se supone que es mi propia libertad. Me pregunto el por qué y valoro mucho más el resultado que el protocolo.

Por otra parte he descubierto la felicidad inmensa en el que viven, como soldados alemanes de la segunda guerra mundial, algunos que se doblegan sin dudar ante un poder admitido como superior y dan la razón a sus actos con la excusa de haber cumplido las normas, aunque las normas fueran matar judíos. (véase Experimento Milgram)

Llegados a este punto se puede decir que poseo lo mismo que la mayoría: me creo en posesión de la verdad y he llegado a la conclusión que los demás son estúpidos.

Sin embargo, en estos tiempos pandémicos, empiezo a ver con estupor un ansia de legislar bajo la consideración que los legislados son gilipollas. "Usted se tiene que levantar a las ocho. Se ha de lavar las manos tres veces. Desayune una pieza de fruta. No bese a sus hijos pero hable con ellos. Conduzca pero no a más de 30 km/h. Trabaje a dos metros de sus compañeros. Tosa en el antebrazo. Haga deporte de 20:00 a 22:00. Cene ensalada. Beba un vaso de agua. No dure más de quince minutos en el sexo. Duerma de costado." Son ejemplos.
Curiosamente hay quien sale a la calle con un metro robado de ikea en la mano midiendo la distancia a la que te encuentras y deseando que le indiquen, también, el número de pasos que ha de dar en cada paseo o si es el viernes o el sábado cuando se puede tomar la cerveza que deseaba el martes. Hay un gran número de personas que parecen disfrutar cumpliendo todas y cada una de las normas. Además, como disponemos de un gobierno que ha considerado la necesidad de legislarlo absolutamente todo, están ansiosos de una normativa mayor en el que le indiquen cuales son o no los insultos válidos a reproducir, las razas de perros adecuadas o la extensión homologada de sus escrotos. Estoy convencido que hay quien sale con el BOE en la mano haciendo de policía legislativo con todos y cada uno de los que se cruza por la calle. Los nuevos fanáticos de la stasi miden el grado de alcohol del gel de los comercios y te denuncian si es menor al 60%

También existe, como en el modelo sueco, quien acepta los consejos y obra en consecuencia. Se pone la mascarilla si hay mucha gente y procura abrazar menos. Es como lo de que te avisen que fumar te va a matar y, aún así, decides fumar pero no vas a ir por ahí obligando a fumar a los demás. Y eso es lo que diferencia, respecto de un tercero, a un tipo de otro.

Aquellos que han decidido, por vagancia o estupidez, cumplir todo lo que les digan, exigen con furiosa cólera a los demás hacer lo establecido aunque eso no les afecte en absoluto. Más de uno ha hecho de policía gritando a quien no le salía de las narices salir a aplaudir. Más de uno mira mal a quien va solo en su propio coche y con las ventanillas cerradas pero sin mascarilla diciendo para sus adentros "este gilipollas nos va a matar a todos".

Alguno puede decir que el modelo sueco se ha demostrado insuficiente porque la conciencia global es una hija de perra egoista, y tiene razón. Sin embargo no podemos evitar admitir que nos están imponiendo leyes que presuponen que somos gilipollas. Y que quienes las cumplen y exigen cumplir sin preguntarse el por qué son los dueños de las calles.

Nos recortaron las libertades cuando llegaron los atentados y asumimos que era por nuestra seguridad. Ahora nos recortan las libertades por la pandemia y asumimos que es por nuestra salud.

Supongo que nos lo hemos ganado, por estúpidos. O simplemente porque ya se ha aceptado como cierto que somos incapaces de obrar correctamente en libertad y, aunque todos nos creamos con criterio, para la mayoría es más fácil hacer lo que les dicen que hagan en vez de asumir sus propios errores.

El miedo a la frustración y a la gestión de la culpa hace autómatas.

9 de mayo de 2020

La metáfora del aro de tobillo.

Hoy una niña intentaba jugar con ese artilugio que se sujeta de un tobillo y da vueltas exigiendo saltar con la otra pierna. Lo llaman pata-pata, aro de tobillo, mete pata... 

El caso es que la niña lo ponía correctamente pero no ganaba en el juego. Miraba al artefacto esperando que hiciera algo para su gozo personal. Aquello no se movía.

Miró a su madre con cara desconsolada y un gemido de frustración. La madre estaba a lo suyo, hablando con una amiga. La niña intentó, sin moverse en absoluto o intentarlo de nuevo, captar la atención de su madre. Volvía a meter el pie en la zona del aro pero aquello no se movía. El juego estaba inerte. La niña empezó a gritar: "mamá. Se ha roto". Madre seguía a lo suyo.

La niña lo dijo más fuerte: "!Que se ha roto!. Este juguete está estropeado". El cordel con un peso en el extremo se ve que sufría un problema con la actualización de sistema o algo parecido.

Y en ese instante en que se dio cuenta que no iba a disponer de la magia materna empezó a pisarlo con rabia porque ese juguete, que estaba ahí para contentarla, no cumplía su labor. Estaba roto y ella, por supuesto, no era culpable. Así que lo juzgó y lo condenó. Le aplicó un severo correctivo.

Cuando la madre se percató de lo sucedido le preguntó "¿Qué estás haciendo?". Ante eso la niña aseguró que como el juguete estaba roto, que era malo con ella y merecía la destrucción.

Y la madre no le explicó que la mayoría de las veces no hay que esperar que algo nos haga felices de forma gratuita sino que hay que darle un impulso, ayudarle e incluso probar cien veces.

La madre recogió los pedazos y la dejó el móvil para que se callara. No me quedé a ver lo que sucede cuando no supera la pantalla del siguiente juego no si se queda sin batería.

Simplemente la niña no hizo nada y cuando no se hace nada, normalmente, no pasa nada.
Claro que si no te enseñan a hacer cosas por ti mismo, aparte de no pasarlo bien, solamente destrozas el entretenimiento.

Existen demasiados adultos que intentan jugar a algo (trabajo, amor, relaciones personales...) creyendo que está ahí para hacerles felices porque sí y en vez de preguntarse si deben de dar un pequeño impulso o intentarlo varias veces, se enfadan y destrozan lo que les rodea.

No sé si somos imbéciles porque lo somos o porque nadie se encargó de hacer el esfuerzo en enseñarnos a dejar de serlo.

Es un hecho real. La metáfora es excelente.

Me fui sonriendo por la acera. 

1 de mayo de 2020

Bienvenidos a después.

Hace no mucho, cuando desgastábamos nuestro tiempo en absurdeces, se puso de moda el mannequin challenge. Eso era la tontería aquella de quedarse quieto parado mientras la cámara pasaba a nuestro alrededor como si fuera un plano de Matrix. 
En realidad, tiempo después, es algo parecido al confinamiento. Al menos eso es lo que muchos quieren pensar, que es una pausa temporal pero sin la gracia que tenía aquel capítulo de los Simpsons en los que Bart controlaba el tiempo. Se considera que cuando alguien de al botón de PLAY todo seguirá en el mismo lugar en el que estaba. Y si estabas saltando bajarás al suelo. Si habías ligado y estaba pendiente un fin de semana loco tendrás que escoger la hora de la locura. Es como creer que aquel condón que escondiste en 1995 en el hueco de las pilas de radiocassete va a estar esperándote. No. La realidad es que se caduca y está como unos chetos abiertos del verano pasado: roído, seco y con una utilidad considerablemente reducida.

Actualmente estamos en esa situación. Quietos, aguantando la respiración para salir en el vídeo como auténticas estatuas. Cumplidores con el objetivo global que se supone que hemos aceptado todos. Pero en ese vídeo, quizá fuera de cámara, se mueven partes. Se mueve un jubilado que compra el pan todos los días en un sitio y el periódico en otro mientras avanza con la mascarilla tapando su nuez. Se mueve un especulador de gel hidroalcohólico y los traficantes de droga sobornan a los repartidores autónomos que van en bicicleta. Mi madre hace videoconferencias. Yo he descubierto que tengo a un imbécil como vecino de enfrente. Hay miles de coches con la batería gastada en los garajes y el sexo de proximidad es considerado una ventaja hipotética porque, al final, el miedo al contacto es demasiado fuerte para quien es capaz de pensar mientras tiene los nueve segundos iniciales de erección y luego le dicta a su pene que no se anime por una falsa alarma ( más ).

Hay pequeños detalles que dan pistas de lo que está pasando fuera.

Existe un extraño recelo que hace que las conversaciones sean a mayor distancia y, como consecuencia, menos íntimas. Hay una necesidad humana innata de afecto coartada por la alarma sanitaria que hace que cualquier contacto nos mueva los músculos como si el resto de las personas quemaran. Hay un miedo parecido a la muerte: no se habla de ello, pero se respeta. Algunos, me incluyo, vivimos con desprecio a ese miedo y pasamos por las calles viviendo, día tras día, un sábado urbano de agosto por la tarde. Tenemos para nosotros los semáforos y los aparcamientos. Salvo las colas pausadas, espaciadas y kilométricas de algunos supermercados, podemos recortar en los carriles de las autopistas y a cada momento somos más conscientes de como se va secando la realidad que algunos creyeron que se quedaba en pausa hace más de mes y medio.

Cuando, como esas escenas de las películas apocalípticas de la guerra nuclear, algunos salgan de sus refugios nucleares llamados hogares y quieran echar mano de la vida que habían dejado atrás se verán deslumbrados por ese extraño efecto llamado el paso del tiempo.

Querrán, por ejemplo, seguir en la lucha ecologista contra el plástico pero descubrirán que lo intentan hacer con guantes y que una parte de ellos tiene miedo a quitárselos. Querrán ir a conciertos que no habrá o a bares que han cerrado. Llamarán a los colegas con quien quedaban los viernes pero algo no será lo mismo. Se jugará al juego de la normalidad pero hay un antes y después del crack del 29, de la invasión de Polonia, del 11-S, de la muerte de Miguel Angel Blanco y un antes y un después de este mes. Y va a ser un después muy largo.

Cuando alguien no sabe enfrentarse a los problemas de verdad se esconde en detallitos. Que si es el capitalismo, que si es el machismo, que si la industria cárnica, el imperialismo español o la injerencia de espíritus. Si no hay energía como para entrar en reivindicaciones estériles se hace un mannequin challenge, se suben videos haciendo el pino, metiéndose un condón lleno de agua en la cabeza o intentando domesticar a una rana. Querría pensar que se acabaron las gilipolleces pero la experiencia me dice que la estupidez, con más fuerza incluso, se abrirá paso. Es la forma humana de mirar hacia otro lado cuando tiene algo que solucionar por delante que implica esfuerzo e incertidumbre.

Por eso se folla poco después del virus, por la incertidumbre. Bueno, por eso y porque nos hemos echado a perder. Más viejos, más gordos, más pobres, recelando de los demás y sobre todo más indefensos.

Claro, y con el condón que escondimos más seco que la piel sobre el botox de una actriz porno de los 80.

Bienvenidos a después.

30 de abril de 2020

Someone´s gonna break your heart

Un disco que mezcla a Van Morrison, Kate Bush, Sade ( de lejos) y en este corte, a Pretenders.
Hecho con clase y paciencia, que es como se hacen las cosas.



Might be on the street, maybe on the train Might be in the dark standing in the rain Maybe not tonight, might not be today But I promise you it’s gonna happen anyway Ooh-when you least expect it Ooh-that’s when it’s gonna get you Watch out watch out Someone’s gonna break your heart Someone’s gonna hurt you bad Someone’s gonna talk so sweet Someone’s gonna break you Someone’s gonna make you cry And I hope it’s soon And I hope you do see That bitter smile smiling back at you Baby when it does You won’t see me cry No, I won’t mind at all when she tells you lies Ooh-when you least expect it Ooh-that’s when it’s gonna get you Watch out watch out Someone’s gonna break your heart Someone’s gonna hurt you bad Someone’s gonna talk so sweet Someone’s gonna break you Someone’s gonna make you cry Before we say goodbye As sure as the sun’s gonna shine You don’t have a bulletproof heart Baby it’s just like mine Someone’s gonna break your heart Someone’s gonna hurt you bad Someone’s gonna talk so sweet Someone’s gonna break you Someone’s gonna make you cry

  Aqui el Bandcamp del disco

29 de abril de 2020

La mentirosa verdad estadística ( y el sexo anal)

Una de las cosas que hizo Ana Botella ( derecho, funcionario de oposición y mujer de) nada más llegar a la alcaldía de Madrid fue preguntar cual de los sensores de contaminación daban cifras más altas y mandar apagarlo. De esa forma pudo sacar pecho poniendo la comparativa de las cifras de antes y después y asegurar que había conseguido bajar la contaminación en tiempo récord. Es un ejemplo de trampa estadística miserable. Pero no mentía sino que hizo trampa estadística.

Uno de los argumentos que utiliza el ministerio de charismo igualdad de Irene Montero ( psicologia y mujer de) es establecer que una denuncia falsa en cuestiones de género ha de cumplir los siguientes parámetros: que sea determinada como falsa  (no vale desestimada) por un  juez, que la otra parte la denuncie por ese término y que haya una condena por lo mismo en un juicio posterior. Es por eso por lo que la cifra es ridícula. Desde mi punto de vista es, al igual que lo anterior, una trampa estadística pero si aceptamos esos parámetros tampoco es mentira.

Viene a ser como establecer para la infidelidad que haya penetración. Si te pillan desnudo en la cama practicando sexo oral después de haber estado quedando durante meses parece que es una infidelidad, pero, oh cielos, no lo es. El "cariño, no es lo que parece" toma todo su sentido porque la manera de medirlo habíamos considerado que era la otra. Un amigo me comentó , un lunes, que había conocido a una chica que deseaba llegar virgen al matrimonio pero que para ella la virginidad se perdía con  la penetración vaginal, así que fue lo único que le pidió que respetara. Y lo respetó. Lo único. Cuando ella fue preguntada sobre su virginidad, en una respuesta anacrónica aseguró que lo era. No mentía.

Así que en los tres ejemplos anteriores, aunque interesados y realmente falsos, nadie miente.

En un mundo en el que la estadística tiene más peso que la verdad descubrimos muchas ocasiones similares. "España fue el primer pais en actuar con un confinamiento severo"- dijo pdro basándose en una estadística que incluía a Francia y el Reino Unido, pero no a Italia. ¿ Miente? . No. De la misma forma que si para morir del COVID19 ( próximamente actualizado al 20) hay que morir en un hospital público después de un test positivo la mejor manera para que las estadísticas no suban es no hacer test a los que están enfermos o que se mueran en cualquier otro lugar. Es exactamente lo mismo que decir que para ser un parado no hace falta no tener trabajo sino que tiene que ser alguien que no tenga trabajo, le hayan despedido, haya un acuerdo con la empresa y tenga una peca en el culo. Por eso los autónomos que han cesado la actividad y los que están sin cobrar el ERTE no cuentan como parados. No hay 9 millones de parados, no seamos alarmistas. Es una falsedad porque solamente hay que remitirse a los datos de la EPA, que cuenta las pecas pero no la falta de ingresos.

Si consideramos que un calvo es aquel que no tiene ni un solo pelo en la cabeza, mi padre no era calvo.

Hoy mismo se dice desde el gobierno que según la OCDE  ( el estudio de hace dos dias) somos uno de los 10 países del mundo que más test hace pero la misma OCDE lo ha corregido porque han mandado la suma de todos los test que se les han ocurrido. ¿Te has hecho un test de embarazo? Súmalo. Así que a la pregunta exacta de si hacemos tests la respuesta es que sí, que muchos. ¿Miente el gobierno?. No. Simplemente hace lo mismo que Ana Botella y es igualmente criticable.

Así que era cierto que la contaminación se redujo en Madrid, que no hay ninguna denuncia falsa, que la gestión del gobierno es maravillosa y que la que tuvo una tórrida noche con mi colega llegó virgen al matrimonio.

A veces cuando nos quedamos sólo con las evidencias estadísticas, sin pensar en nada más, a quien le dan por el culo es a nosotros.


27 de abril de 2020

La nueva sociedad de niños llorones

Hace unos días terminé, cosas del tiempo libre, revisando un paper de un estudio en ingles sobre las nuevas formas que tiene la sociedad en relacionarse.

Contaba que antiguamente nuestra sociedad estaba basada en el HONOR. Es decir, que cuando te sentías atacado en algo lo gestionabas como un atentado a tu honor y exigías una compensación directa a quien te hacía sentir así en forma de duelo o similar. los problemas, antiguamente, se solucionaban cara a cara.

Después, con ese incremento social y la aparición de partes sociales mucho más complejas (empresas, etc.) se basó nuestro modo de solucionar conflictos en cuestiones de DIGNIDAD. En ese caso se establece la intervención de un tercero al que se le da poder resolutivo para subsanar ese ataque a la dignidad personal que hemos sentido. Estos son los jueces, por ejemplo.

Sin embargo de un tiempo a esta parte la base se impone en el VICTIMISMO. Para ello hay que ubicarse en una minoría ( o varias, a ser posible) que sistemáticamente sean o hayan sido degradadas históricamente por otros y eso directamente establece una serie de necesidades de recompensa que se han de dar inmediatamente por parte de un ente superior. Es decir, que si eres mujer lesbiana y negra (por poner un ejemplo) da igual que hayas atracado a un jubilado por la calle porque él es machista, homofobo y racista. Eso ya, directamente, elimina de la conversación los hechos porque es mucho más importante la consideración victimaria. No hace falta entrar en debate sino que al establecerse como victima ya no hay más. Es por eso por lo que, y cada vez más, se define al otro como agresor ante la minoría que nosotros representamos. Llegado a ese punto el resto ya no se tiene en cuenta. "No voy a hablar contigo porque eres capitalista"- me dijo. "Ya, pero yo te estaba diciendo que podíamos repartir el último bocata a partes iguales"- respondí.

Partiendo de esta situación da lo mismo lo que diga ese tercero que hayamos establecido como solucionador de nuestros problemas (excepto si nos da la razón) porque si no lo hace le convertiremos en cualquiera de todas esas cosas que no somos. Será un juez fascista, capitalista o corrupto. Y exigiremos de una entidad superior una compensación moral para nosotros y , a su vez, un castigo ejemplar para nuestro supuesto verdugo. Por supuesto todo implica una superioridad moral de la victima exclusivamente por el hecho de serlo.

Vivimos en un momento en el que una horda de victimas dejan de centrarse en los hechos o en los argumentos para establecerse como minorías oprimidas ante cualquier incomodidad y buscar, en una maldad casi hitleriana del contrario, su argumento ganador. Vivimos en un momento en el que esa estrategia ha superado el punto anodino de la adolescencia para quedarse grabada a fuego en personas y personajes que hacen de ello su manera de debatir y de imponer criterios y decisiones.

Y ese miedo a la turba ( en su definición de muchedumbre de gente confusa y desordenada) hace de muchos una manera de actuar bajo una supuesta corrección política en la que es más importante no despertar a minorías victimistas que actuar correctamente. Existe un miedo a la lapidación social que algunos han interiorizado su incapacidad a decir lo que piensan no sea que eso les condene. La libre opinión desaparece pisada por lo que popularmente se ha considerado como correcto o incorrecto.

"Gracias a la Alemania nazi llegamos a la luna"-no es correcto porque nada bueno puede asociarse a "nazi" aunque la locura asesina de Hitler llevara a desarrollar los cohetes que luego se emplearon en  poner en órbita los satélites que te dicen en tiempo real donde está alguien con quien quieres ligar.

No tenemos políticos que hablen de los hechos sino de lo malo que es el otro. No tenemos empresarios que contraten por valía, sino por cumplir cuotas por miedo a la multa o a la masa. No tenemos debates en los que se llegue consensos sino peleas en las que es más importante destruir al otro que dar un argumento mejor.

Y, por supuesto, no tenemos en ningún caso la aceptación de la responsabilidad personal ni el reforzamiento de esa fragilidad psicológica tan parecida al niño que llora para conseguir sus objetivos porque es niño y llora fuerte. Es la victima y ahora parece que solamente eso ya le da la razón.

Eric Berne lo definía como la tiranía del niño adaptado. Y eso es lo que ahora arrastra a nuestra sociedad muy por encima de la razón. Niños, víctimas, que ponen por delante de todo sus propios caprichos basados en necesidades inmediatas y que si no se las dan es porque los otros son muy malos.

Lo explican bastante bien (mucho mejor que yo) aqui:


Pd: sólo hay que fijarse en los debates de los medios y algunas declaraciones públicas. "Es que XX es amigo de tal tipo de tal partido", "Es que una vez le dió una patada a un perro", "Es que una novia de hace diez años le denunció", "Es que su padre fue un imperialista incapaz de entender la idiosincrasia de nuestro pueblo", "Es que...".  Hace tiempo que la razón se quedó por detrás de lo demás.

Ojo, es de un uso mucho más común de lo que parece.

25 de abril de 2020

El adversario

He visto a alguien parecido a mí pero que está fuera de control. Llevo observándolo desde hace tiempo y ya no sé si ese tipo soy yo. ¿Hasta dónde somos, hasta dónde pretendemos ser? Un adversario con mi propia imagen que cada día lucha por salir. Un monstruo verde que se hace grande y poco a poco tira más de mí. Tiembla, que vengo fuerte. Soy un grito en tu sien, el mazo en tu frente. Hoy me he pasado a verte, te voy a decir cómo vas a perderte. Quiero que desesperes, que envidies la suerte, que aprietes los dientes. Deja que me alimente que voy a arrastrarte conmigo… He visto a alguien parecido a mí se esconde entre chistes, tiene un ego atroz. Llevo sufriéndole desde hace tiempo, no sé qué hacer para no escuchar su voz. ¿Hasta cuándo piensas quedarte con nosotros? Un adversario con mi propia imagen que cada día lucha por salir. Un monstruo verde que ya es gigante, y poco a poco tira más de mí. Tiembla, que vengo fuerte. Soy un grito en tu sien, el mazo en tu frente. Hoy me he pasado a verte, te voy a decir cómo vas a perderte. Quiero que desesperes, que envidies la suerte, que aprietes los dientes. Deja que me alimente que voy a arrastrarte conmigo… Soy tu ataque de pánico, soy tu mercenario suicida. Me diste las llaves de tu ático, me regalaste la partida. Yo soy tu lado más sádico, soy el pus de tus heridas. Soy tu pensamiento automático, el que nunca verbalizas.


Pd: no sé por qué pero me ha recordado a Luis Prado.

17 de abril de 2020

Unos españoles en una isla.

Un grupo de españoles, por culpa de un desafortunado accidente, terminan en una isla.

Con ellos termina parte del equipaje y en el equipaje hay herramientas suficientes como para hacer una balsa con la que pudieran  salvarse casi todos. Sin embargo:

- Uno está preocupadísimo con el origen del accidente porque considera que es una confabulación del terrorismo rumano internacional y culpa, seguro, de unos que tuvieron alquilado el avión hace diez años.

- Otra considera que como se han salvado 8 hombres y 6 mujeres es un accidente machista

- Hay un tipo que dice que como las instrucciones de las herramientas no están escritas en bable resulta discriminatorio para los supervivientes asturianos.

-  Intentan establecer un comité de salvación con un director, dos asesores, cuatro diseñadores, tres planificadores de ruta,  tres futuros remeros y dos supervisores.  Se les olvida poner a uno a cortar troncos y unirlos.

-  Empiezan a discutir si un director es como un rey y ellos son republicanos.  Hacen un referéndum.

- Uno encuentra un yate de 12 metros de eslora con gasolina en una cala pero deciden quemarlo por ser un símbolo del capitalismo.

- Aunque la  isla está llena de animales deciden cultivar su propia comida para no matar seres vivos.

- Sin haber empezado la balsa inician una votación a dos vueltas sobre la elección democrática del nombre de la misma. Uno de ellos aparece con una encuesta que ha hecho él y le da la razón.

- Tampoco se ponen de acuerdo sobre si van a remar hacia el este o el oeste.

- Convierten la isla en 14 autonomías diferentes pero hay tres que quieren que se llame país.Dejan de hablarse.

- Eligen las hojas de abedul como moneda. Todos están de acuerdo en subirse el sueldo.

- Hacen una constitución que tiene en su punto 3 el derecho de cada habitante a una vivienda pero ninguno tiene casa porque no hicieron casas. Eso les indigna porque es anticonstitucional.

- Les encuentran con un helicóptero pero mientras se ponen a decidir en qué orden van a subir el helicóptero se queda sin gasolina y le dan, a los tripulantes, el rango de refugiados. A las 20:00,  todos los dias sin falta, les aplauden.

- Los del helicóptero, que son alemanes, cogen las herramientas, hacen una balsa y se van.

- Los españoles mueren. Sin chozas, sin balsa, sin comida, veganos, feministas, anticapitalistas, solidarios, demócratas, republicanos, con 14 paises y la sensación de ser los más mejores en todo. Menos en salvarse. 


Ahora cambia accidente por pandemia.

11 de abril de 2020

Corazon ( y coronavirus) de Tango



una canción al nivel de "qué hace una chica como tú en un sitio como éste". Al nivel del "Cadillac Solitario". Al nivel de "Chica de Ayer".

Versión en directo con banda
Versión con orquesta
Versión original

10 de abril de 2020

La droga del victimismo

Hay muchas circunstancias que nos marcan. Muchas. Demasiadas. No son solamente los dramas o los grandes triunfos. No son las magníficas de una forma exclusiva. No son las pandemias. A veces solamente esos son los momentos en los que pararse , un momento, a coger aire. O saltar. O coger impulso. Lo desconozco.

Pero esas circunstancias se pueden dividir en tres tipos.

En un lado está lo imponderable: La lluvia. El viento que nos mueve de un carril a otro de la carretera. Los accidentes sin responsable. Las zancadillas de quien no conocemos y nos desconoce. 

En el otro viven todas esas cosa que se suman al baúl de la responsabilidad personal. Todas esas pequeñas decisiones que nos llevaron a donde estamos. Esas llamadas que no hicimos. Esas noches en soledad que no supimos gestionar nuestros fantasmas. Los mensajes que borramos antes de enviar. Los cursos que no terminamos. Las palabras que se nos quedaron en la punta de la lengua. Todo lo que se echó a perder por orgullo y las mil millones de ocasiones en las que no creímos capaces de poder solos lo que es necesario hacer acompañado.

Y en un tercer tipo está lo que podemos hacer realmente. No lo que quisiéramos hacer ni lo que creemos que sería factible. No puedo teletransportarme aunque sí que puedo coger un autobús. Puedo pedir perdón. Puedo asumir que ese amigo nunca va a volver o que ella vive mejor sin mi presencia cerca. No hacer nada es hacer algo. Puedo ordenar los cajones, fregar el suelo, sentarme frente a un folio en blanco y asumirme. Reconocerme. Aceptar que a la próxima pandemia hay que llegar con el relleno adecuado para este vacío generado. No dudar entre lo imponderable y mi responsabilidad personal si aún me queda tiempo para no volver a sentirme como en estos días llenos de horas.


Es mucho más sencillo sentarse a echar la culpa a los demás, como un estúpido o un fanático estúpido. Podemos contar que no fue lo que fue porque llovía o porque no nos dejaron. "Llegué borracho aquella noche porque me dieron otra copa"- aunque te la bebiste tú. Es mucho más sencillo decir que no se inventó el teletransporte o creer que estamos acompañados porque, aunque fuimos incapaces de hablar, echamos un polvo infame como quien dice que es cinéfilo porque se durmió delante de una tele un domingo después de comer. Lo mejor de follar es quedarse acompañado después, aunque sea un momento fugaz, bajo la manta del calor que teje la complicidad y ese refugio donde tuviste la sensación que nada malo podía suceder. Sobre todo es mucho más fácil vivir sin mirarse dentro para sentir el eco que tiene el vacío.

El truco , quizá, es tener el valor de poner cada circunstancia en su lugar y actuar. Sobre todo actuar. Como un payaso entonando una gran canción de la mejor manera que puede.

A veces hacer no es lograrlo pero sí intentarlo.
No vienen tiempos para, como un adolescente al que el profesor le tiene manía o no le va rápida la wifi, dejarse caer en la droga del victimismo.

2 de abril de 2020

Motivos.


Pandemias, confinamientos.

El mundo se para. Y el mundo se para porque existe un riesgo de morir, de dejar de existir, de que no haya un mañana.

Existe un riesgo de dejar de ver atardecer o ese hormigueo que te recorre cuando una sensación sube por la espalda. Dejar de sentir el viento en la cara o reírse con la última ocurrencia de alguien a quien se supone que quieres.

Y todo lo demás deja de tener sentido. Deja de tener sentido la economía y el fútbol. Deja de tener sentido comprar ropa o ir a conciertos. Se aplazan las celebraciones. Se abandona el sexo por los miedos que llevan los contactos. Deja de tener sentido, incluso, la libertad indivivual.
Porque la vida es lo más importante. Vivirla. Disfrutarla. Llegar a viejo sentado en una butaca, delante de la televisión y en zapatillas, contando las cosas que hacías de pequeño. Hablando de esos tiempos en los que multitudes convertían al grupo en una oleada de solidaridad.

¿Es lo más importante?

Vivir sin amor, sin trabajo, sin poder ver atardeceres, sin el forofismo irracional deportivo. Con la misma ropa de ayer. Con nada que te haga sonreír de verdad. Sin  sexo. Sin un objetivo, un legado que crear o unas experiencias que compartir. Libre pero sin tener ningún sitio donde ir. Esa sensación asfixiante de ser invisible.

La vida será lo más importante.

Lo será, para tí. Para las instituciones repletas de corrección que imponen vivir como una obligación.  Lo será, si hay un motivo.

Es eso consiste vivir para algunos: encontrar un motivo.

Fdo: Jaime Bertani.

30 de marzo de 2020

Cobardía, mundo de ilusión, estadística y ruina.

Bilbao, ciudad que me tiene a mal como habitante, celebra sus fiestas en agosto. A finales. Esa semana el jueves es festivo y lo que suele suceder desde hace muchos años es que el miércoles anterior se junta el ayuntamiento y hace la subida de impuestos anual. ¿Por qué? Porque se está despistado con eso de que hace calor, que mañana es fiesta y que estamos en agosto.

Es exactamente lo mismo que hacia el PP subiendo el IVA cuando se jugaba alguna semifinal de la champions.

Y con eso no estoy diciendo en ningún caso que hubiera que subir algún impuesto o no, sino que cuando hay que hacer algo que se sabe que es doloroso y criticable, se  tiende a  esconder. Algunos adolescentes ponen carteles diciendo que han sacado una buena nota en ciencias pero deslizan el suspenso en matemáticas a sus padres cuando creen que se van a dar menos cuenta.

Por otra parte personalmente tuve, en cierta ocasión, la mala fortuna de ser la diana de unos ladrones y sufrí unos cuantos robos. Me sorprendió amargamente la respuesta pública del concejal de seguridad ciudadana asegurando que no había robos. Y la excusa es que mi denuncia no había sido gestionada por los municipales sino por la policía y, como son dos cuerpos diferentes, no aparecía en su estadística. Así que él, en debate público, insistía que no había ningún robo porque en sus datos no aparecía.

Contado todo esto creo que tenemos muy claro que una cosa es lo que hay que hacer, otra la valentía y otra la manera cobarde en resguardarse en las estadísticas que tienen a bien hacer algunos políticos.

Pues bien. Este gobierno que se supone que tenemos y que antes de la pandemia ya rumoreaba que no iba tener dinero para todo lo que prometía se ha dado cuenta que se han apuntado al paro más de dos millones de personas. No se puede permitir que esa estadística crezca. Así que prohíbe el despido. Como no tiene dinero piensa, en su concepción del mundo anacrónica, que todos los empresarios son Amancio Ortega y decide que sean los empresarios quienes paguen los gastos aunque no puedan facturar nada. Y que paguen los impuestos, porque necesitan dinero de donde sea para ir tapando agujeros. Como mucho que lo paguen a plazos, pero que lo paguen.Y aplican un sesgo ideológico de ricos explotadores capitalistas y pobrecitos los demás sin tener los huevos  de explicar a la ciudadania que cuando salgan de sus casas, deslumbrados por el sol como quien sale de un refugio antiatómico, su salario ( si lo tienen) será del 60%. Y no es que se vayan a hacer ajustes sino que aparte de una pandemia tenemos un virus político que lo hace todo empeorar porque Amancio es probable que no seamos la mayoría. El Banco Santander tampoco, ni siquiera telefónica. El tipo ese que tiene un bar con cinco camareros, el que montó un hotel para la campaña de semana santa con 30 empleados, el que hipotecó su casa para coger una  franquicia de zapatillas deportivas y tiene tres dependientes o el que capitalizó el paro para poder salir adelante con una academia, por poner unos ejemplos, esos se van a la mierda teniendo que pagar por no trabajar y porque esos, que son el 70% de las empresas de este pais, no son Amancio.

Yo siempre he pensado que una empresa con el 10%  de la plantilla es mejor que una empresa muerta. Y se mueren si las matas por ley. La constitución española dice en el artículo 38 que el estado tiene la obligación  de proteger a sus empresas. "Sus empresas" mientras Amazon sigue vendiendo, con el beneplácito gubernamental, lo que algunos no tienen permitido vender y pagando impuestos en Luxemburgo.

Hay que ser valiente y darse cuenta de la realidad en momentos como éste. Y aquí valentía: ninguna. Miran las estadísticas desde sus despachos con el salario íntegro y siguen creyendo que el mundo es ese juego de buenos, machistas y malos en el que creían vivir. Se ponen delante del micrófono diciendo que no pasa nada, que mañana volverá la normalidad, que estamos en el pico. Que hay que hacer un esfuerzo. Yo me esfuerzo, pero no me asesines para salvar tu culo con mis últimas gotas de sangre.

Gracias, como autónomo,  por la nueva ruina. Oigo desde cerca llorar a mis clientes que son, casi todos, luchadores.

Podíamos con el virus pero no sé si podremos sobrevivir a tanta inutilidad que aprovecha la emergencia, como algún ayuntamiento las fiestas con los impuestos, para asesinar a cualquiera que haya soñado con trabajar y crear empleo.

25 de marzo de 2020

Mi vecino: el solidario gracioso.

No sé si alguna vez has estado delante de un tipo que parece que le cae bien a todo el mundo. Ese que es recordado por su buen humor pero a ti no te hace ni puta gracia. Es ese del que intentas escapar cuando te lo encuentras por la calle y el mismo que alguna vez determinó con su presencia si ibas o no a aquel encuentro de colegas. ¿Por qué? Por que no es tu colega. Es un jodido gracioso sin gracia que parece que porque es bajito, calvo, gordo o porque simplemente ha tenido un vida muy complicada hay que hacerle la ola.

Pues bien. Mi vecino de enfrente es ese tipo. Se cree el más cooperativo y el más solidario. Sale con un trombón ( verídico) comprado en Amazon a la hora del aplausómetro y el otro día llegué a pensar que un barco intentaba atracar frente a mi casa. Después, no tranquilo con eso, le da por poner música a todo volumen para animar el barrio y a mi, sinceramente, veinte segundos de reggetón me hacen buscar la escopeta de cañones recortados que no tengo en el fondo de los armarios. No te digo veinte minutos en los que lo más salvable es Rafaella Carrá. Ayer quiso, megáfono en la ventana, jugar al veo veo. Y alguien, alguno de esos que le hacen la ola como si fuera muy gracioso, le seguía el juego. !NO!. No hay que hacer eso porque se viene arriba y quiere organizar su propia actividad de balcón hasta que consiga salir en las noticias de Antena 3 como ejemplo de los estupendos y maravillosos que somos los españoles cuando tenemos que estar en casa. Le estáis dando alas y eso es muy peligroso.

Estoy seguro que hace whatsapp supuestamente graciosos o concienciados que envía a todos sus contactos. Se pone compungido, políticamente correcto, solidario y forofo si hace falta, cada día. Se cree contingente, como un alcalde, cuando ni siquiera es necesario y su mujer está siempre un paso detrás en el salón, algo avergonzada antes de ponerle cara condescendiente cuando él, alegre cual niñato simpaticón más coñazo que una mosca cojonera, la mira diciendo con sus ojos "!qué bueno soy!"

Es el que sale a las 8, cacerolea a las 9 y estoy convencido que los dibujos que hay en los cristales de su casa con rasgos de niño con ceras de plastidecor, los hace él. Por las mañanas quiere ser Eva Nasarre en su balcón. Grita a los que van sin perro y les graba con el móvil sin pensar que pueden ser sanitarios, panaderos o informáticos que intentamos que pueda seguir vivo y gordo enviando sus soplapolleces.
Pero claro, no le puedo decir que es un imbécil de esos que creen que porque le guste algo nos tiene que gustar a los demás y estos días, si le llevas la contraria, eres un italo-asiático enfermo que lo que quiere es matar al barrio.

Más o menos lo mismo que si le dices, en el último chiste, al amigo graciosete que deje de dar por culo con su falta de humor: te excluyen del grupo aunque en la intimidad te reconocen que estan hartitos del muchacho en cuestión.

Y el grupo, como mi barrio en esos momentos, me da vergüenza ajena porque al frente va un gilipollas. Solidario quizá ( aunque lo hace por su propio ego). Gracioso para ti ( porque no tiene ni puta gracia). Pero gilipollas: todo.

Voy a cerrar las ventanas, que empieza el aplausómetro con trombón.

Y yo, sin escopeta.