Mal dia para buscar

6 de enero de 2023

Kina

Una vez compartí sala de maquillaje con Mikel Erentxun. Obviamente, como yo no soy nadie, al ver que me acercaba a la silla junto a la suya cogió un papel y se propuso firmar un autógrafo. En aquel momento yo saqué esa parte desagradable y prepotente que habita en mi y le dije que no quería un autógrafo porque tampoco es que sea un fan pero lo que sí que tenía que agradecerle era haber sido el productos del disco Poligamia de Los Piratas.

Basicamente porque en ese disco, muy inferior al MARAVILLOSO "manual para los fieles" , está la canción KINA,

Luego yo fui parte del relleno de un programa en el que el plato fuerte era él. Al fin y al cabo, es la estrella.

Felices reyes.


27 de diciembre de 2022

Los 80 y la fuente de la eterna juventud.

Se cumplen, dentro de nada, 40 años de Thriller:

Cada vez estoy más convencido que existe una edad clave que podemos ubicar entre los 45 y los 55 en la que, prácticamente sin excepción, todos y cada uno son golpeados por uno o varios avatares (Vicisitud o acontecimiento contrario al desarrollo o la buena marcha de algo). Una muerte, un despido, un divorcio, un accidente o una enfermedad, da igual el detalle.

Así que, fisgando entre la gente, descubro una de las formas más comunes en las que lidiar con aquello: volver, sin ningún complejo, a aquella época en la que recordamos haber sido felices. Prácticamente oda la generación del baby boom se refugia en ese curioso lugar establecido entre el nacimiento del punk (mediados de los 70) y 1996, año que está establecido como el origen del autotune.

No se puede entender de otra forma la eterna durabilidad de fenómenos como Mazinger ( spoiler: no volvais a verlo porque es mucho mejor en vuestro recuerdo) o el Scalextrix. La repetición, casi como en una sesión continua, de la Guerra de las galaxias, Regreso al futuro, los Goonies o la siempre lider de audiencia Pretty Woman. No son mejores que muchas otras pero te llevan, te evaden y te posicionan en un momento de la vida en el que aun tenías la esperanza de poder ser quien creías que te merecías. 

Suelen decirte que la música , el cine, la literatura y las relaciones personales eran mucho mejores que ahora. Te ponen ese video de Fredy mercury ensayando y, después, a Bad Bunny berreando. Se les olvida Milli Vanilli. Te hablan de los efectos especiales del Halcón milenario pero jamás te indican el chroma infame tras el que volaba Christopher Reeve. Te van a contar que los 80 fueron un despiporre de libertades que ahora están siendo castradas por los arquetipos a los parece que te obligan a pertenecer. Se les olvida que no se podía ser punky sin perro mugriento o mod sin una vespa casi como ahora que parece que no se puede ser gay de derechas o rico de izquierdas (excepto si eres político). Lo importante no está ahí por mucho que se nos juntara la muerte del dictador y la llegada en tromba de todo lo que existía ahí fuera.

En verano de este 2022 me fui a ver a Los Enemigos y Los ilegales. Ahí estaba Josele, calvo y ronco. El día siguiente Jorge, más calvo pero sin el martillo que dicen que guardaba en el periódico de los domingos. En las primeras filas un grupo de cincuentones con las camisetas de los primeros discos. Borrachos, gritones, ruidosos, vociferando las letras e incluso con alguna cadena de eslabones enganchada en el cinturón hasta el bolsillo donde llevan las llaves. Se pasaban un porro trompetero y la única diferencia entre ese instante y 1993 eran las arrugas. Sin embargo estoy convencido que la hora y media de concierto volvieron a tener 19. Así que quizá, solo quizá, en cada concierto de Spandau Ballet, Depeche, La Polla records, Duran Duran o cualquiera que haya vuelto 25 años después se produce un efecto de rejuvenecimiento que algunos van buscando desesperadamente como la fuente de la eterna juventud.

Dicen que los juguetes que compran los adultos (maquetas de R2d2, trivial de los 80, ediciones limitadas de clicks de playmobil o seis cajas de Legos, por poner ejemplos) mueven más de 300 millones de euros, solo en navidad, en España. Súmale los discos, el renacer del vinilo, las giras infinitas de los números uno de los 80 y todas las visualizaciones de aquellas películas.

Como todas las épocas, incluidas la actual, hay joyas y maravillas. Pero lo que no tiene el mejor disco del 2022 es que no nos lleva, mágicamente, a ser jóvenes de nuevo. Demasiadas veces se confunde algo que nos gusta con algo que sea bueno, no me vale esa expresión de que el arte es arte y no es  comparable. El primer disco de Los Ronaldos me encanta aunque suene como un gato mojado y aquellos de Prince&The Revolution son muy buenos pero jamás me gustaron. Suena, ahora mismo, Once Upon a Time in the West, del Alchemy. Me parece maravilloso pero no estoy muy seguro si es porque sea una obra de arte o porque yo era el jodido rey del mambo en tercero de BUP mientras lo descubría.

Como buen boomer también tengo tendencia a buscar la fuente de la eterna juventud. Dicen que tiene bastante rock y un poco de pop facilón. Bueno, y la forma de ver el mundo de Spielberg cuando se tomaba unas copas con George Lucas.


Pd: Quizá es porque somos mayoría por lo que parece que los 80 y parte de los 90 nunca se van, pero también hay que pensar el motivo por el que vuelves allí.

20 de diciembre de 2022

20 diciembre y mi casa

Cuando, casi por propia ley de vida, me enfrenté a las decisiones que mi señor padre deseaba tomar para mi, simplemente no se opuso. Me dijo: "adelante". También me dijo: "a partir de aqui estás solo". Eso, en realidad, significaba que iba a estar por si me caía pero que me iba a recoger al segundo bote porque parte de la enseñanza también reside en reconocer todas aquellas cosas que duelen.

Así que lleno de orgullo y de esa desfachatez que se tiene cuando hay una vocecilla dentro que te repite contnuamente que eres el futuro rey del mundo emprendí un camino que muy rapidamente dejó de ser tan facil como parecía.

Una de las primeras enseñanzas llegó con la solución habitacional. Yo estaba acostumbrado a mis dos habitaciones con baño, a que la casa estuviera siempre limpia y ordenada y que mis calzoncillos llegaran, mágicamente limpios, de la cesta de la ropa hasta mi armario. Busqué vivienda con unas previsiones favorables respecto de mis ingresos futuros y descubrí la cantidad que era capaz de afrontar hipotecariamente. Sin embargo adiviné una zona en expansión dentro de la ciudad y un segundo piso monísimo del que me encapriché. También encontré una coqueta vivienda de delgados tabiques y peculiares vecinos pequeñita cerca del trabajo. Fui a hablar con mi padre. "Me gusta el piso cerca de la ría. El blanco"- le dije. "El otro"-por el pequeño- "es mucho más humilde y los patios tienen serios problemas de mantenimento". Él me miró atentamente. "Así que si me ayudas con un aval superior o, lo que es más fácil, con seis o siete millones de pesetas"- reconozco que es algo del siglo pasado- "podría acceder al mejor piso que, ademas, se revalorizará bastante con los años".

-¿Cual te puedes pagar?

Efectivamente. Los siguientes años jugué a ver si la rata de esa semana en el patio era más o menos grande que la de la semana anterior. Y me tuve que esforzar para mejorar de ubicación. No me fui de fiesta ni de vacaciones porque cada día me daba cuenta que el camino por recorrer estaba delante.

Por otra parte la vida, que es injusta y posee extraños giros de guión, me colocó muy cerca de una debacle económica pocos años después. Casi como un accidente de un conductor borracho que no era yo me puso muy contra las cuerdas. En ese momento me dijo que quería hablar conmigo.

-Cualquier cosa que necesites. Cualquier cantidad. Yo te la doy.

De aquello salí por mis medios con sacrificio, paciencia, abogados y trabajo. Un par de años después me mudé a un lugar mejor pero siempre supe que él estaba allí para las cosas importantes. Jamás me hubiera comprado una vivienda de lujo pero siempre iba a ser el primero en llegar cuando las cosas se ponían verdaderamente duras. Aprendí dos cosas: a valerme por mi mismo y a saber que no estaba solo.

A veces solamente tener la certeza de que está , te tranquiliza. No está desde un 20 de diciembre de hace demasiados años. Pero está. Sé que me entiendes.

Mañana tengo trabajo y recuerdos.

Pd: por cierto, padre, yo tenia razón y aquella zona se revalorizó. Tú también: no me la podia pagar.

19 de diciembre de 2022

Diferentes palabras, mismo significado.

Poliamor son cuernos. Fijo discontinuo es temporal. Aportación por uso es peaje. Crush es tu pareja. Outfit es tu pinta vistiendo. Stalker es cotilla. Sieteveinticuatro es, básicamente, todo el rato.

Ayer juraba un político que nunca se hará un referendum en Cataluña, que como mucho será una consulta. Hace no mucho, en uno de esos reportajes que me poseen cuando me despliego en el sofá, contaban que Uber, con el tiempo, se ha convertido en una compañía de taxis convencional en San Francisco. La realidad, obstinada y miserable, termina convirtiendo en lo mismo lo que parecía que era diferente pero, en realidad, era igual. Solamente se maquilla con palabras diferentes para que algunos puedan vivir en la ilusión de ser los primero en hacer lo mismo.

El gobierno de Uk, atosigado con sus problemas de brexit, de inflaciones y de cambios gubernamentales, ha enviado una nota a sus funcionarios pidiéndoles, encarecidamente, que no utilicen el término Navidad para no excluir ni ofender a otras religiones. Importantísimo. No lo llames igual para no ofender a Abdul. A veces tengo la sensación que los gobiernos y las leyes se parecen a las compañías de teléfonos. Cuando eres cliente te hacen ofertas mucho peores que las que hacen a quienes no son clientes. Se trata peor al de casa que al vecino. Se obliga a un respeto para con el otro que no nos profesamos entre nosotros. Pero, a lo que íbamos: no lo llames Navidad pero haz regalos, cena con la familia, date un paseo por la sierra, acuérdate de tus amigos y familiares, añora con cariño a los que se fueron y haz propósitos para el cambio de calendario. Pero no se te ocurra llamarlo navidad porque eso es de retrógrados anacrónicos.

Dice, mi cuñado de pega, que el fascismo solo lo puede ejercer la derecha porque viene de fascio y eso es un invento italiano que hicieron los de derechas. Por eso mismo, y respaldado por las referencias de la wikipedia, no se puede ser fascista de izquierdas. No se puede pegar un tiro en la cabeza a alguien por pensar diferente , dar un golpe de estado, manipular los resortes del estado, convertir los medios de comunicación en títeres de los propios intereses o simplemente dar una patada en el culo a los derechos humanos. Si alguien hace eso no se le puede llamar fascista o dictador. Ni Castro, ni Eta, ni el tipo ese de Perú, ni Stalin son fascistas. Son "incorrectas formas de llevar a cabo el ideal social de la izquierda". Y así se zanja la discusión. Se cambia el nombre y punto pelota.

Conozco a quien me aseguraba que las palabras son los instrumentos que van educando a nuestra sociedad. Que si eliminamos expresiones terminaremos extirpando problemas intrínsecos como el racismo o el machismo porque lo que vamos haciendo es normalizarlos de forma inconsciente. Yo siempre he mantenido que lo que importa es la intencionalidad del lenguaje. Que si a un colega le digo "qué pasa, hijo de puta" es más que probable que no considere a su madre una meretriz y que incluso represente un grado de cercanía mayor que con aquellos a los trato de usted.


Pero como nos hemos dado cuenta que somos incapaces de solucionar los problemas nos hemos dedicado a jugar con la literalidad, que es una forma de hacer trampa. Si no se llama igual ahora me quieres convencer que no es idéntico. No me cuentes que no es lo mismo porque le has encontrado un nombre nuevo. Imbécil es lo mismo que "persona que dispone de un retraso mental moderado"

Así que : feliz navidad, hijos de puta. ( Y hanukka,  adviento,  ceremonia de sacrificio de la cabra o como te de la gana de llamarlo)

28 de noviembre de 2022

Texto presentación

 Si alguno no va a estar el jueves 1 en la presentación, se va a perder algo así ( es el borrador de mi intervención):




Si nos damos cuenta, el video, es una verdad absolutamente vigente. Unos tenían a Nostradamus, los más jóvenes a Goku, los que tienen 30 a Los Simpsons y nosotros a los Monty Phyton. Es lo mismo con otro nombre. Hay cosas que no cambian y otras a las que se les cambia el nombre para que parezca nuevo. ( Crush, Hater, Boomer, Poliamor, Hype, Salseo...)

Lo que si que ha cambiado, si nos damos cuenta, es la forma de resolver conflictos. Me explico: antiguamente, supongo que en la época de Nostradamus, cuando tú y yo teníamos opiniones encontradas la solución era sencilla: nos batíamos en duelo y el que quedara vivo es el que tenía razón. Eso es un tanto, digamos, salvaje. Así que de esa época del honor tuvimos que pasar a la época de la dignidad donde tú y yo habíamos decidido que Jose Ramón ( a partir de ahora , el juez) decidiera quien tenía razón después de que le contásemos nuestras mierdas. Claro que eso tiene un problema y es que no sabes si vas a ganar la discusión. Por eso alguien tuvo la gran idea de cultivar la cultura de la victimización. El funcionamiento es sencillo y consiste en situar, muy por delante del motivo de la discusión, algún elemento en el que yo o el grupo en el que yo me identifico haya sido víctima de ti o de un grupo en el que te pueda meter. Si estamos en Ohio y tenemos un accidente de trafico yo puedo asegurar que como soy nativo americano y he vivido oprimido por los blancos , tengo prioridad en el cruce.

A mi me pasó. Vendí un ordenador y el cliente, llamémosle Borja Mari, me llamó desde casa. -¿Donde están las películas de la Barbie?- me preguntó. Yo, entre dudas, le respondí -...no están. Las tendrás que poner tú-. Así que cuando se sintió mal, por el motivo que fuera, utilizó la herramienta que vale para todo. -Claro- aseguró -eso pasa porque soy gitano porque si fuera payo como tú las tendría-. En ese momento dijera lo que dijera yo había perdido. Si le digo que es una tontería o que es un caradura ratifica que soy un racista. Es un "win-win", que dicen los modernos, en toda regla. Si me ponen las películas de la Barbie he ganado y si no lo hacen es porque soy una víctima. Nunca, en ningún caso, es porque soy un gilipollas. O un caradura.

Con el fútbol puede pasar lo mismo. Si soy un fanático del Madrid siempre creeré que los míos son mejores, que no se tiran nunca y que, en el caso que pierda, los árbitros están comprados por mi enemigo. Si soy un fanático del Barcelona es lo mismo, pero en Barcelona. Y además, para certificar que tengo razón leeré el As en un caso y el Sport en el otro. ¿Como no voy a tener razón si aquí dice exactamente lo que yo pienso?. Necesito dos cosas: algo que fomente mi sesgo de confirmación y un enemigo. Además, aunque es perfectamente lícito ser del Madrid, del Barcelona, gitano o conquense, cuando nos vamos a los extremos descubrimos que uno necesita del otro para existir. Descubrimos que Internet, en vez de haberse convertido en un lugar libre donde contrastar opiniones diferentes a las nuestras, se ha convertido en la gran herramienta de confirmación de todo aquello que queremos leer. Si quieres demostrar que existen chinas con tres tetas solo tienes que ponerlo en Google y salen hasta fotos. Pruébalo.

Tenemos, en plena actualidad, la manera de ganar cualquier discusión, una herramienta potentísima (Internet) que certifica lo que quiero decir y a David. ¿Quien es David?. David es el responsable de que yo me haya lanzado a escribir este libro. Fue mi gota, la que colmó el vaso. David me dijo, hace muchos años, cuando Aznar ilegalizó Bildu, Batasuna, Sortu o como se llamase, que en un país democrático no puedes ilegalizar una idea. Que puedes meter en la cárcel a alguien por robar, matar, secuestrar, extorsionar o atentar contra la libertad de los demás, pero jamás por pensar algo por muy diferente que sea a lo que pienses tú. Y le di la razón. Así que estábamos en plena pandemia y puso en Internet que había que ilegalizar a Vox. Como soy un tocapelotas le puse que no puedes ilegalizar una idea. Que puedes meter en la cárcel a alguien por matar, robar, extorsionar o atentar contra la libertad de los demás, pero no por pensar. Procuré, como es lógico, escribir palabra por palabra lo que él me había dicho años atrás. Para mi sorpresa ( o no) me dijo que no era lo mismo. Y no era lo mismo porque cuando eres de un equipo de fútbol no puedes ver a tu delantero fingiendo un penalti. No puedes reconocer que un regettonero haga una buena canción si eres de rock&roll o que tu grupo favorito haya publicado un auténtico tostón. Esas cosas, cuando son tremendamente obvias, resultan irrisorias si eres capaz de verlo desde fuera.

-Yo no voy a España- dice un personaje del libro - porque siempre que salimos los euskaldunes, la guardia civil nos detiene y nos castiga por la opresión al pueblo vasco que llevan haciendo desde hace décadas. !Acuérdate de Valencia!. Acabamos en el cuartelillo detenidos-. Entonces un compañero, un camarada, le replica: - Hombre, ibas borracho, sin luces ni seguro y en dirección contraria-. -Pero soy euskaldun y me detuvo la guardia civil- . - Eso si- le responde. .-Pues eso-. Viene a ser lo mismo que no tener las películas de la Barbie por ser gitano.

Así que si cogemos esa época de la Euskadi de los 80 y nos preguntamos si con el caldo de cultivo actual pudiera ser posible toda la sátira loca que escribo a lo largo de unas entretenidísimas 200 páginas, la respuesta es que, probablemente, si. De una forma loquísima, con mucho sesgo de confirmación, tremendas cargas de victimismo y ridículo extraño en el que los extremos se necesitan y son sospechosamente iguales. Unos fuman marihuana y otros se meten coca. Unos se compran unas furgonetas camperizadas chulísimas y otros mercedes deportivos, pero vienen a ser detallitos mínimos.

Cuando teníamos el título, el hijo de mi editora comentó que le parecía fuerte. Que le resultaba una provocación. Le pregunté que qué le parece a él si te pones la camiseta de la selección de Euskadi y te vas a Torrejón a pasear. Que qué tipo de persona es quien te insulte o te diga algo inapropiado por llevar esa camiseta. "Un fascista intolerante"- determinó. Entonces le pregunté qué iba a pasar si te pones una camiseta de la selección española y te vas de paseo por los bares de Rentería. "Te estás buscando una paliza"- me dijo. "¿Y no es lo mismo?". Decir que por llevar una prenda de ropa puedes tener un problema es algo que no podemos interiorizar como normal porque te podría hacer el mismo ejemplo con una minifalda.

Los extremos son muy parecidos y actúan prácticamente igual. Si pertenecemos a uno nos perdemos lo absurdo e irrisorio que resulta ver a cualquiera de los dos, e incluso a los dos, haciendo el imbécil. Si algo aprendí en Gesto por la Paz es que los muertos se quedan igual cuando se les va la vida.

En fin. Cojamos Airbag, vaya Semanita, cualquier debate del congreso actual, tres youtubers, el Deia, el Público, la Razón, el Naiz y la cadena Ser. Agítese adecuadamente.

Dice una canción: "Si me viese mi amatxo, si me viesen los colegas, me colgaban en la plaza por traidor y por idiota. Yo que soy más vasco que el arbol de Gernika cuando juega la selección no sé qué me pasa"- y aqui viene el título del libro- Juega España, !rarara!. Los mundiales ganará. Mi conciencia me da igual, no puedo evitar gritar: GORA ESPAÑA.

Así que esta es la presentación de un libro que mezcla extremos, la Euskadi de los 80 revivida en 2022, la modernidad, el victimismo y la provocación: GORA ESPAÑA y... ARRIBA EUSKAL HERRIA.

Disfrútenlo porque no va de política.

Se compra pulsando AQUI

Presentación Jueves 1/12/22

Por si el Jueves están ustedes perdidos en Bilbao.

 

21 de noviembre de 2022

Premios y excusas para todos.

Existe un determinado tipo de persona, de esos que tuvieron trofeos en su infancia solamente por participar, que no es capaz de entender que la vida no le premie solamente por existir.

Ellos no lo saben pero se van a convertir en los adultos que te envían y te bombardean con frases magníficas una y otra vez como si no tuvieran la culpa de ser las víctimas de un mundo cruel creado para los ricos, los blancos y los herederos que, precisamente ellos, no son. Y no porque no hayan heredado o vivan en un piso de protección oficial sino porque siempre el peso de la pena recae sobre sus doloridos hombros. Todo una pena tremenda. Una pena en la que la vida digna es en un yate con seis camareros o con la piel exactamente igual que la que les deja el filtro "belleza" en las fotos de instagram. No es digno si tienes Netflix y la serie que te apetece ver es de Disney+. No es digno si te mojas cuando llueve. No es digno, en realidad, si requiere un esfuerzo aunque sea mínimo.

Mi madre, nonagenaria, es receptiva a los mensajes apocalípticos. Vive asustada frente a la televisión porque, cuando llega el invierno, en vez de contarle que hará frío le dicen que la mayor ola del ártico desde que hay registros golpeará con furia las costas y el interior. Vive asustada porque el colapso climático acabará con los polos y se queda acurrucada en el extremo del sofá después de rescatar una rebequita del armario. En verano se asusta por las subidas alarmantes de las temperaturas y cuando hay elecciones se atormenta con la nueva guerra civil mientras nos vuelve a contar cómo se hacía caldo con los huesos del pollo.

Hay adolescentes que, al llegar a casa después de una noche de fiesta, stories y combinados, se indignan porque lo único que tienen a mano es un YateKomo.

Casi todas las personas que conozco han sufrido un golpe vital entre los 45 y los 55 años. Han vivido fallecimientos, divorcios, despidos, enfermedades irrecuperables, accidentes o cualquier otro tipo de contingencia que obliga a reinventarse. Reinventarse con el agotamiento que da la edad no es tan fácil. Tampoco tener que aceptar que ya no te queda tiempo para convertirte en aquello que estabas convencido que ibas a ser o lograr. No serás un intelectual respetado, un directivo bien pagado, un feliz progenitor de una familia feliz o un presidente admirado. Ya no tienes tiempo. En ese caso recomponerse es mucho más complicado que echar la culpa a algo: Al amianto, la señalización horizontal del cruce, la globalización o los pesticidas. Vivir en el resentimiento, y lo digo como un experto, es más cómodo que la aceptación de las circunstancias. No conozco a nadie, absolutamente nadie, que afirme que gana demasiado, que es mucho mas afortunado que la media o que haya recibido, en un establecimiento, un trato muy por encima del merecido. Básicamente no conozco a nadie que de las gracias sin esperar nada a cambio.


Eso es porque , quizá, algunos han interiorizado tan fácilmente el anuncio de "lo que te mereces" ( sin olvidar el "tú nunca te equivocas") que lo consideran un hecho y cuando alguien les trata como basura son incapaces de pensar todas las veces que trataron como basura a los demás en esta sociedad de egos, de víctimas y de desagradecidos que se quejan porque ya no les dan premios solo por participar.

Corríamos sobre barro y ahora la culpa es que el asfalto no filtra demasiado bien la lluvia.

8 de noviembre de 2022

Xenro ( separados)

 Pensábamos que solo existían los juguetes que anunciaban en la tele o los que vendían en el Corte Inglés. Ahora creen que si no está en Spotify, no existe.

Pues hay vida más allá.

Con vosotros un disco escondido de hace 15 años que suena de fábula, te rodea y te lleva:


17 de octubre de 2022

Larga vida a Bill Murray ( y Michael Jackson, entre otros)

Ahora resulta que Bill Murray es muy malo y que va por ahí haciendo chistes de mal gusto que degradan a las mujeres y como es un acosador y muy mala persona hay que odiarle. No importa que haya hecho reir a tu primo y que haya salvado el mundo de los rios de mocos fantasmas varias veces. No importa que en Zombieland fuera uno de los pocos vivos o que resultara ser lo más creíble de Lost in Traslation. No importa que haya sido un jodido grandísimo del humor porque ahora resulta que hay que odiarlo.

Igual que hay que odiar a Woody Allen , a Plácido Domingo , a Bob Dylan o a Kevin Spacey. Porque sí, porque nos ponemos las jodidas gafas de la modernidad y esa capa que determina lo bueno y lo malo para convertirlo en malísimo.

Es como lo de Michael Jackson. Puedes pensar o no que le gustaban los niños más allá de lo éticamente correcto ( cosa que jamás fue demostrada ni condenada, por cierto), pero aunque así fuera era un jodido genio. Era un puto Dios en casi todos los momentos de su carrera musical.

Pero ahora resulta que la sobrina de tu vecino, que no se depila los sobacos y te obliga a que la llames "elle" ( lo cual es ridículo pero está dentro de su libertad como ente), te quiere convencer que si cuando escuchas Beat It bailas o si te cae fenomenal Bill Murray es porque eres un hombre machirulo que quiere violar niños. No te digo yo si crees que Bob Dylan es un referente musical, Woody Allen un director irrepetible o Polanski un cineasta importantísimo.

Todo el mundo sabe, como es lógico, que si te gustan los cazafantasmas es porque te has rendido al patriarcado. Si has ido a misa alguna vez es porque quieres violar menores y que si te emocionó ver a España ganar el mundial es que eres un facha que quiere matar negros los martes.

Y no te digo yo que no haya algún racista violento entre los que han cantado Candle in the wind, pero supongo que en un porcentaje similar a los que adoran las placas solares , el cultivo de cáñamo o las canciones de Los chicos del Maiz.

Yo pertenezco a una generacion que cantó "yo quiero ser torero" a gritos, que bailaba ska con el "Sarri Sarri", que juraba ( con Loquillo y Alaska) que "sé que la mataré", que sigue cantando en el coche "mata hippies en las Cíes" y que estuvo en agosto en un concierto donde "querria pegarte, desnudarte, besarte y luego violarte hasta que digas si". Y jamás me gustaron los toros, fui de la Eta, maté a una ex, me pegué con un hippie y mucho menos violé a nadie. No éramos tan gilipollas.

Así que cuando se empieza a pensar que si te gustaban los goles que metía Romario o la manera de jugar al fútbol de Maradona es porque tú también eres un putero cocainómano lo primero que sucede es que alguien cree que eres idiota.

A ver si nos empezamos a dar cuenta que aunque Picasso era un maltratador, también era un genio. Y que si Hernán Cortés se tiró a una peruana al llegar a Machu Pichu no significa que hoy un español de bien sienta la irrefrenable tentación de cepillarse a cualquier sudamericana que vea por la calle.

Los genios o simplemente las figuras históricas también eran personas. Juzgar con las gafas de ahora lo que sucedió hace chorrocientos años es de una simpleza insultante. A ver si resulta que no voy a poder comer lasagna porque Hitler la mandaba hacer los jueves. No te compres, mi concienciado moderne de género difuso, nada en ikea porque usaban mano de obra esclava polaca. No pongas el GPS, que es derivado de un invento nazi. No bebas agua porque viene de pantanos franquistas. Por supuesto no pidas comida a domicilio porque esclavizan a sus empleados. No compres en Amazon porque no paga impuestos en tu pais. No tengas nada de Apple porque fomenta la guerra en el Congo. Nada de ropa barata porque usa a niños bengalíes. 

Ah, eso no. Es curioso. Como no te gusta Bill Murray hay que censurarlo pero que no te quiten pedir cositas baratas, fabricadas en semi esclavitud, a casa que te las traiga un tipo sin contrato.

Conozco a quien fue a una manifestación contra los bajos salarios en un vuelo de Ryan Air. Es el mismo que aborrece a Placido Domingo pero adora el What´s Going On del 71 ( Marvin Gaye). No quiere ni oir que cuando Marvin llegaba macareno de whisky a casa reventaba a hostias a su mujer.

A ver si aprendemos que alguien puede ser una persona horrible pero un genio en otros aspectos.

Yo adoro a Bill Murray pero jamás le tocaría el culo a Genna Davis ( sin su consentimiento). Obviamente hay muchas cosas que si nos viéramos por un catalejo del tiempo, nos parecerían fatal. Yo he conducido borracho, he hecho chistes de maricas, de tartamudos, de gitanos y de árabes. He cantado el "eusko gudariak" en un escenario, he visitado el valle de Los Caidos, he ido muchas veces a misa y a un par de conciertos de trash metal. Me he saltado algún semáforo en rojo y me he quedado una chamarra abandonada de un bar. 


Y me he reído mucho, muchísimo, con Bill Murray.

No pienso dejar de hacerlo aunque haya hecho una broma obscena a una compañera de reparto o se dedique, en sus tiempos muertos, a torturar gatos. Precisamente porque no me río de eso sino del chiste de la película.

Eso sí. No pienso comprar en Amazon en mi puta vida y si pido comida, voy yo a buscarla.

3 de octubre de 2022

¿Cuantos puntos tienes? ( Como ganar una discusión moderna)

Hubo un tiempo, supongo, en el que intentábamos poner excusas a nuestras miserias. Que si el perro se ha comido nuestros deberes, que si estuve enfermo el martes, que si cariño no es lo que parece o que un grupo de alienígenas ha estado haciendo experimentos con mi cuerpo durante las horas en las que tenía que hacer lo que tuviera que hacer.

Después todo dependía de si la otra parte se creía nuestras excusas.

Conozco a quien ha ingresado a sus padres y ha matado a sus abuelos cuatro o cinco veces.

Hasta ahí podemos incluso considerar correcto el juego de la excusa como la forma de no admitir que o bien no éramos capaces o no nos dio la gana de llevar a cabo lo que prometimos hacer.

Pero, como todo, ese es un arte que ha evolucionado.

En unos tiempos abarrotados de derechos ya no hace falta ningún tipo de escudo, solamente hay que victimizarse y enfrentarse:

 -Como soy menor no hago los deberes por mi férrea convicción de lucha contra la meritocracia. Ahí, con dos cojones. Lo bueno es que te exime de hacer deberes no solamente ese día sino todos.

-Te he puesto los cuernos porque soy una mujer emponderada que lucha, de esta forma, contra la opresión machista.

-Me he metido en esa casa que no es mia porque no estoy dispuesto a luchar contra el capitalismo impuro que pervierte a las personas y acabará con el planeta.

-Bebo y llego borracho como un macareno porque me estoy reafirmando en mi sexualidad no binarie contra la que tú, heterosexual infame, no deberías de imponerte.

-Cruzo por donde me sale de los huevos porque, como jubilado, exijo un respeto de la sociedad que he ayudado a crear con mi esfuerzo durante tantos años.

Así que, obviamente, solo tienes que buscar dentro de ti la minoría victima a la que perteneces. Si por lo que sea te puedes hacer un combo, mucho mejor. Por ejemplo: mujer trans jubilada negra. Ya no importa si tienes razón o no, solamente hay que hacer una suma de minorías victima. Así , en una lucha a muerte, se hace la operación: hombre, válido, blanco, de derechas, empresario, occidental, heterosexual, mayor de edad... eso resta. Mujer, menor, de sexualidad difusa, de izquierdas, inmigrante, mal pagada, coja, gorda, con penales y alguna adicción diagnosticada... eso suma.

Entonces ya no importa sobre lo que se vaya a discutir. Se suma y se resta. Y el que saque más puntos, gana.

Lo curioso no es que sea verdad, que lo es. Lo curioso es como algunos te intentan convencer que son una minoría solo para que les des la razón. Cualquier dia aparecerá Pablo Iglesias intentando convencernos de que es una mujer negra con una regla muy dolorosa oprimido por los poderes del estado. O Abascal jurando que es de gay de izquierdas.

Pd: y todo esto viene por un comentario de hoy en un debate de la Ser en el que los que apostaban por que la primera ministra de Uk fuera Lizz ( ya que es mujer) , ahora que hace cosas que no les gusta se escudan en que es blanca. Porque ya no importa lo que haces o si tienes razón, sino lo que suman tus puntos. Y yo, personalmente, puntúo en negativo.

26 de agosto de 2022

51

Hoy cumplo 51 y todavia no sé si sirvo para algo.

Es jodido, créeme. Básicamente porque sigo intentándolo, cada día. A mi alrededor hay quien se lo ha creído y sobre todo, hay quien se ha rendido. Simplemente , se bambolean por el aire como si fueran juncos, haciendo un sonido parecido a la envidia en mis oídos.

He hecho tantas cosas que me quedan pocas por intentar. No me drogué ni monté en globo pero tampoco lo añoro. No salté en paracaídas ni crucé el océano, pero lo que intento encontrar creo que está en algún lugar de este cuerpecillo que empieza a quejarse a todas horas.

Y duermo poco, eso sí.

También la concepción del tiempo va cambiando.


22 de agosto de 2022

Princesas ( zombi edition)

Cuando descubro que vivimos en un mundo con una infección de princesas, a veces, me pregunto si realmente yo también lo soy. Supongo que para eso hay que definir un poco más el término.

Aquí (véase princesa) estoy yo, que he aparecido en mi coche eléctrico. Camino, mientras llego al bar, con la suficiencia altiva de un supervisor cabrón. No es que las cosas deban estar aceptables o medianamente bien, ni siquiera tienen que estar perfectas. Todo debe de ser como yo considero que debe ser. Pero, y este es un punto importante, no te voy a decir cómo debe de ser. Tú que estás, como el resto del universo, al servicio exclusivo de mi propia satisfacción personal porque yo soy lo más importante, has de acertar en cada detalle, comentario, razonamiento, higiene corporal, vestimenta e incluso tu estatura. Es decir, que has de hablar, moverte, disponer de una complexión física e incluso un desarrollo mental acorde con lo que a mi, que soy la princesa, me hace sentir bien.

Sin embargo yo, que me considero el faro que guía las verdades universales en contra de los malvados poderes fácticos que corrompen la verdad, hago gala de ser alguien democrático, igualitario, tolerante y respetuoso. No dejo pasar ni un minuto en ubicarme, en bondades, muy por encima de una media a la que miro desde arriba. Hago frases con "yo no tengo nada en contra de, pero" y las de "debería de". Expreso cómo, en una lógica aplastante, esas soluciones a los conflictos mundiales están cristalinamente en mi cerebro que, por definición y no porque sea mi culpa, es superior. Jessica Rabbit decía "no soy mala, es que me han dibujado así".

Todo esto, como es contemporáneamente comprensible, ha de aderezarse con un victimismo obvio. Que si soy mujer, cojo, autónomo, trabajador esclavizado por el sistema, chino, cornudo o si he superado un cáncer. Las historias de superación sin venir a cuento son victimismos encubiertos, sobre todo cuando ya pasaron.

Y, como es normal, se inicia una situación en la que poco se puede hacer. Hay una princesa en lo alto de la almena que dice que hay que rescatarla pero cuando llegas con el caballo resulta que no es blanco, después que no llevas la armadura brillante, que si acaso no tenias que haber matado primero al dragón, que si acaso los dragones no tenían derechos, que no estas llevando bien las riendas del caballo, que si tenías el carnet de caballero o si acaso no te has dado cuenta que estás siendo poco empático con los fabricantes de castillos.


Así que te das la vuelta y que salve a la princesa su puta madre. Luego te das cuenta que no es raro que viva en lo alto de un castillo completamente aislada, por insoportable.

Pues bien. El termino "princesa" se puede asignar a seres de ese tipo que pasean, cual zombies por las calles e independientemente de su condición, ansiosos de los cerebros de los demás. Pueden ser cuñados, damiselas o tú o yo cuando nos comportamos como imbéciles magníficos.

9 de agosto de 2022

Lo que no eres.

En 1989 se editó una canción titulada "Y tú de quien eres". Quizá estábamos en un momento en el que el ser humano, por necesidad grupal, se identificaba con la pertenencia al grupo que decidiera. Se podía ser Punk, Mod, Heavy, Pijo o lo que te pareciera. Podías ser del Madrid o del Barcelona. O ser del Athletic, qué puñetas, porque había ganado la liga del 82 y la del 83. Eras de algo. Habías descubierto el maravilloso abrigo que proporciona la manta del compañerismo y, de la misma manera que los moteros se saludan en carretera, buscabas la satisfacción de reconocerte con los tuyos.

Obviamente en los últimos años, veloces como un Cadillac sin frenos ( que dice la otra canción), en lo que se hace hincapié es en LO QUE NO ERES.

-Yo no soy yaquisepuedeponerloquequieras 

Curiosamente eso no te marca, como si se tuviera miedo a ser identificado. Solamente te opone. Puedes no ser del Madrid pero eso no significa ser del Barcelona porque puedes ser del Recreativo de Huelva. Puedes no ser de un grupo social establecido pero quien sabe si acaso eres de otro. Precisamente el truco está en no agregarse a nada porque, de esa forma, no hay crítica posible.

Si nos acordamos de aquellos que se apoyaban en las vallas de las obras explicando lo mal que se está haciendo todo pero jamás cogían una pala, viene a ser algo similar.

Desconozco si en todo esto reside el miedo a ser criticado o la ausencia de respuestas absolutas ya que no se puede ser de un equipo de futbol que gane siempre pero sí que es verdad el pavor a aceptar que nos equivocamos o que evolucionamos. El grandísimo Antonio Escohotado, con una experiencia humana a la que no llegaremos ni tú ni yo, es una de las pocas personas que reconoce haber sido militante en algo y descubrir que ese algo era una falacia. Y, sin ningún problema, admitirlo y admitir su propia evolución y su propia capacidad de error. Ve tú a decirle a tu cuñado o a alguno de los cuñados que tenemos como faros de ideología en este pais que está demostrado que anteayer nos contaron una falsedad o simplemente que estaban equivocados. Que molaba el chalet, que se llega antes en falcon, que se dio el contrato a un colega o que se vive mejor en un casoplón belga.

Cuando hemos descubierto que no hay respuestas absolutas ni posiciones perfectas, nos amparamos en la oposición. Nos oponemos a algo que siempre va a tener algo de imperfecto, precisamente porque es real. Y así nunca nos equivocamos.

Pero tampoco pertenecemos a nada.

La nueva sociedad, con ese miedo a equivocarse y a no ser perfecta, simplemente te dice lo que no es.

Es como cuando venía el punk, pero no. Yo punk no soy.

(Fíjate en Eskorbuto, que se murieron dos. Y morirse está muy mal. Dicen que duele)


Pd: En la canción de "no me pises que llevo chanclas" le preguntan qué si es de Marujita, o de Josefina. Y al final termina diciendo que es huérfano.

1 de agosto de 2022

Canciones del verano ( que no serán) . International edition

 Vamos a elegir 5:

Lo nuevo de Gorillaz
La trabajadora y brillante Lizzo
Beyoncé dando un puñetazo encima de la mesa
Un remix de Elvis, que siempre te devuelve a otro tiempo en el que fuiste feliz
Y Jessie Ware, sonando a 90´s como una diosa.