"Ya tengo una edad"- me decía superados los 60. Su caso es uno de esos ejemplos en los que no se puede tener todo. Es un tipo listo, casi llevado al extremo de la lógica aplastante, que ha sido aceptablemente triunfador en la parte laboral de la vida. Con el paso de los años eso ha resultado obvio y, sin embargo, su desastrosa vida personal siempre le ha ido marcando. Al poco tiempo de conocerle, yo con 25 y él casi 40, acudí a la celebración de su cumpleaños. La casa resultaba ser un apartamento luminoso y limpio con vista al mar desde un pequeño acantilado. Al llegar la noté especialmente vacía y sobre unos caballetes habitaban varias tablas a modo de mesa con aperitivos variados. En el salón unas sillas plegables estaban dispuestas para los invitados. Yo conocía a su pareja y tuve cierto reparo en preguntar por ella, aunque lo hice. "Nos hemos enfadado y cuando he llegado a casa hoy, se había llevado sus cosas"-él hizo una pequeña pausa y esbozó una sonrisa resignada- "y también se ha llevado los cuadros, las sillas y las mesas".
El caso es que casi 30 años después quedamos para comer de vez en cuando. Abrimos una botella de vino y comentamos sobre la vida, las finanzas, la situación geopolítica del mundo o nuestras cosas y milagros.
Algo que sabemos los dos es que la manera de solucionar un problema complejo prácticamente irresoluble es dividirlo en pequeños problemitas de sencilla solución. Compartimentalizar.
Al segundo vino y después de pedir el postre hemos llegado a los asuntos de la vida.
"Ya sé cual es el error con las mujeres"- me dice como si hubiera encontrado El Dorado. A él le gustan los barcos y una socialización de tipo medio, algún dia ir al cine, quizá excursionar de manera casual pero no profesional y actividades sencillas de ocio. "El error que cometemos es pensar que hay alguien que está ahí para todo. Que es la persona con la que vas feliz en el barco y con quien te lo pasas bien en el cine o tomando un vino. O follando. Eso"- me hace hincapié en ello- "eso es el error." Ahí me hace una pausa porque es algo parecido a haber terminado parte de la disertación. "El truco es encontrar a alguien que le guste ir en barco, y compartir con ella los momentos de barco. Encontrar a alguien con quien estés bien tomándote un vino, y saber que es mejor tomarte un vino si estás acompañado de ella. Salir al cine. Follar. Ir de excursión al monte. Lo que sea. Hasta este punto todo es correcto salvo que para cada actividad has encontrado una persona diferente"- Yo afirmo con la cabeza entendiendo el lugar al que hemos llegado- "El truco es"- me dice casi a modo de conclusión- "que por muy bien que estés con la que va contigo en el barco !no hay follársela!. Si la que folla estupendamente contigo quiere ir al cine !hay que decirle que no!. ¿Que quien sube al monte contigo los fines de semana te propone salir en barco?. !Bajo ningún concepto!. Así no hay problemas y todos sabemos lo que nos toca. Así no te dicen "cariño, nunca me llevas en barco". No, joder, porque tú no eres la del barco y si vinieras al barco lo más probable es que luego, si sale bien, también quieras salir al cine y así hasta que haya algo que no salga bien y nos quedamos sin la actividad primaria, enfadado y solos. El error que cometemos siempre es abusar de las opciones y, al final, quedarnos sin ninguna. Si somos ordenados eso no va a pasar". Está claro que lo que propone es monogamia pero de cada actividad. Solo vas al barco con una persona, solamente tienes sexo con una persona, solo juegas al tenis con una persona, pero esa persona no es la misma para todos los casos sino la adecuada para cada uno. Or-ga-ni-za-ción.
Nos traen el postre, agradecemos su trabajos al camarero y hace su puntualización final.
"No es un tema de hombres"- me indica. "Vale también para mujeres. Yo"- afirma con sinceridad- "asumo perfectamente que mi rol puede ser uno u otro. Acepto que no debo de salirme de él. El problema, Ricardo"- y aquí adquiere un tono paternalista- "es que es muy complicado vender esa idea y más aún a una mujer que sigue creyendo que hay un príncipe en algún lugar esperándola."
"Después de muchos años es la conclusión a la que he llegado, pero no tengo solucionado el marketing de la idea".
"¿Compartimentalizar?"- le pregunto. "Compartimentalizar"- afirma.
Ya os he dicho que es un tipo muy listo que ha hecho de la lógica su manera de subsistir en este mundo pero le cuesta, siempre, el lado comercial de la vida.


