— Haisen 🆓🇺🇦 🇪🇺 (@SgHaisen) June 17, 2026
maldiaparadejardefumar
...podria ser peor, podría llover.
Mal dia para buscar
18 de junio de 2026
Obviedad vs Polemicas
12 de junio de 2026
Ya está aqui el verano, ya está aqui la fruta
Ha muerto un británico tras saltar desde un balcón. Empieza, oficialmente, la temporada de verano.
Los estados de whatsapp se llenan de fotos de playas y atardeceres. De algún que otro bikini o una faldita corta. Algunos desaprensivos hacen fotos de sus pies en la orilla. Sonríen delante de una barbacoa. Paisajes identificables de lugares lejanos. Curiosamente los parados vuelan a otros continentes y ese amigo que te debe 50€ ya ha publicado una foto bailando en Ibiza.
La música, quieras o no, se envilece. Machacona, repetitiva, intencionadamente pueril con unas gotas de bondad impostada que huele a cala turística de Menorca. Si alguien cree que la canción del verano no debe de tener todos esos ingredientes es que no vive los cambios de estación.
También llegan los tiempos de flirteos intermitentes, de cameos en vidas que no te pertenecen. Son tiempos en los que el actor que todos llevamos dentro se hace con el personaje. Dudo, en multitud de ocasiones, si alguien que no conozco lo suficiente está haciendo lo que desea o lo que cree que quiere desear. Algunos no tienen cuerpo ni energía para subir ningún monte, saltar de algún puente o sonreir gozosos al lado de un fiordo noruego. José Ramón, que a ti te gusta el jamón y la cerveza del pueblo de tu abuela, no me mientas. María Dolores, que no has sido modelo nunca y ya no te quedan bien las transparencias de Stradivarius que no se pone ni tu hija. Pepe, a ver si con ese dolor en las rodillas me vas a engañar con que viajar en furgoneta es un placer, que tienes que cagar en el bosque. No me mientas con las fotos intentándo hacerme creer que has bailado todos los días de festi.
Como todas las supuestas novedades el verano es un periodo que se coge con energía, como el sexo o la pachanga de solteros contra casados del camping. Empiezas a tope, lanzando órdenes desde el cerebro a los músculos esperando que se cumplan más rápido que un impulso nervioso. Después, unas semanas después o algún gatillazo más tarde (hay gatillazos fuera del sexo, que es cuando ya no haces ese sprint hacia el balón o el mortal en la piscina), empieza un tiempo de aceptación. Supongo que a finales de agosto ya empiezas a estar un poco cansado como quien lo está de patatas fritas de bolsa, cervezas a 10€ y que el mismo jubilado te quite siempre el mismo sitio de la playa porque es mucho más disciplinado con madrugar que tú. Ahora no lo aceptas pero vas a desear comerte unas lentejas, ponerte ropa ancha e intentar dejar de hablar un ingles que no dominas en absoluto.
En realidad una de las cosas que tiene el verano es que, con el tiempo, también se acaba.
11 de junio de 2026
Todos los muertos huelen igual.
Conozco a gente que entendía y hasta compartía los disturbios por la muerte de George Floyd pero ahora se calla como un perro cuando en Belfast están ardiendo las calles por la muerte de un hombre blanco a manos de un decapitador Sudanés. En el caso de tener que dar su opinión se le llena la boca con "ultraderecha" sin parar en la obviedad que aquella turba que anteriormente era representada por el IRA ( de izquierda extrema) es la misma turba que ahora ejerce la violencia en las calles. La diferencia es que si antes era contra los británicos, ahora es contra los negros. He visto a hijos de perra, supuestamente defensores de la rebelión negra en EEUU, mofándose de la familia de Austin Metcalf, a quien asesino un compañero de color y que ha sido condenado a 35 años de cárcel. Para mi es exactamente lo mismo que un grupo de señores con capirote ( que no son nazarenos) alegres quemando a un negro en una cruz en algún sitio de Texas. No se hizo muy pública aquella noticia en la que, tras un atraco en fiestas de Hernani, un grupo numeroso de abertzalísimos y al grito de Eta mátalos, se hicieron una "caza al moro". La mañana siguiente se pusieron super dignos con lo de que nadie es ilegal, pero lo que pasó, pasó. A ver si decir que con la inmigración se puede perder la identidad nacional no sabes si lo ha dicho Abascal u Otegi. No sé cuantas putas pruebas quieres para demostrarte que los extremos son jodidamente iguales. En una competición de hijos de puta, créeme, quedan empate. Lo de que los medios de comunicación son esparcidores de mentiras contra el presidente, que colocar a gente de confianza en puestos de relevancia es por el bien del país, que el estado soy yo y que los contrapoderes (jueces u opiniones en contra) son poderosos contra los que yo te estoy salvando, eso es algo que ha dicho Trump y P.S. No es una opinión que yo te suelte de manera interesada sino que es drásticamente verdad.
Dicen que hasta los 5 años la mayoría de los niños solamente son capaces de interactuar con aquello que son capaces de ver. Por eso en el juego aquel en el que tapas los ojos del niño y se los destapas para ver la cara de sorpresa que pone al reconocerte, funciona. Obviamente como nos tratan como niños lo que se suele hacer es esconder alguna noticia. Hay un pequeño video que ejemplifica lo que quiero decir. Por eso hay un juego diabólico con el control de la opinión pública. Por eso España e Italia tendrán récords de turismo este verano, porque si en Egipto cortan el cuello a la gente, me voy a Marbella. Al fin y al cabo intentar contraponer las noticias hasta llegar a la verdad es un esfuerzo complejo cuando estás a medias de una serie de Netflix. Si te dejas llevar por la opinión de la mayoría, acertada o no, la culpa en el caso de errar es de los otros.
Hay verdades, maquilladas por el presente, que están admitidas: las mujeres han tenido menos derechos que los hombres, a las razas minoritarias (normalmente más oscuras en el mundo occidental) se les ha marcado en sociedades pasadas, la libertad sexual no era libertad hasta hace poco, los nazis mataban judíos para ver si se les terminaban de una vez por todas y a alguno se le quemó por afirmar que la tierra no era el centro del universo. Lo que sucede es que hoy en día hay, y cada vez más, lugares en los que ninguna de esas cosas suceden. Ni siquiera mi abuela, que ahora tendría más de 120 años, fue impedida legalmente de trabajar o ser propietaria de su casa. Pero te encuentras, con facilidad extrema, a quien me asegura que mi abuela es mentira y, además, si ella (la que se queja muy fuerte) no fue ascendida en su trabajo solamente fue por ser mujer. O negro. O judío. O marica. Sé de quien no ejecuta felaciones pero exige cunnilingus por defender la libertad de la mujer. Y no tengo nada contra las prácticas sexuales de cada uno pero solamente te pido que no busques excusas intemporales. Tampoco creo que la excusa perfecta tras matar a un hombre blanco, siendo tú negro en Detroit, es porque su abuelo esclavizó al tuyo. Cuando haces lo mismo que tu enemigo no puedes decir que lo haces porque él era peor. O, quizá mucho más hipócrita, porque tienes derecho a la autodefensa cuando contra quien dices luchar, está comido por los gusanos. Al fin y al cabo los cobardes son especialistas en guerras en las que no te pegan tiros, te meten en la cárcel o te parten las piernas. Cobardes e hipócritas también hay en los dos lados, no te creas. Hay quien quiere matar cristianos y hacer mezquitas mientras él es ateo del todo. Hay quien se enfada porque matan a negros pero silba si mueren blancos. Hay jueces que ponen una multa gravísima de 720€ a una mujer por amenazar, perseguir, insultar y amedrentar a su ex porque no soportaba que no la hubiera elegido.
Acepto y reconozco que cada uno es más permeable a las injusticias que cree que le afectan. Entiendo que vivimos en una época infame en la que no importa el hecho en si, sino los aderezos. No es matar a una persona sino matar a un chino como si el chino no fuera igual de persona que un paquistaní o que tu prima Eutropia. También hay quien asegura que nadie le ayuda y que solamente ayudan a los que han sabido victimizarse lo suficiente y que los gobiernos se han olvidado de los seres comunes, los de toda la vida, los que no usan pronombres o hacen activismo moral en sus cuentas de twitter.
Pero si nos vamos a los hechos, son los mismos. La ambientación no debería de tapar la verdad. Porque un ordenador tenga más luces, no va mejor. Alguien, a quien habían matado a su padre en un atentado, me dijo que todos los muertos huelen igual.
9 de junio de 2026
Nos encanta ser idiotas.
Decian, en Alta fidelidad: "¿Escuchaba musica pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar musica pop?"
3 de junio de 2026
A la mierda la ciencia.
La sombra de siniestro es alargada, si.
2 de junio de 2026
Lo que te pierden los prejuicios.
Coque Malla, Gustavo Salmerón y Jordi Mollá se apoyan en el cristal interior de un bar. Ven, al otro lado de la acera, a Ariadna Gil mascando chicle mientras intenta, disfrazada vestida en un jersey enorme rojo, que alguien le rellene alguna encuesta por la calle.
Pablo: Es como una campesina de esas que tiene las tetas enormes y un vestido de flores. La pura imagen del sexo
Claudio: La pura imagen del sexo es una top model
Ariel: Hombre, tú eres un estrecho. Las top models son de plástico
Pablo: eróticas y sudorosas. Lo mejor para las fantasías sexuales
Más adelante Pablo ( Coque Malla) termina ligando con ella en forma de sexo casual a media mañana y, cuando Ariadna se está vistiendo, la intenta oler. Ella, que no es tonta, le pregunta qué es lo que hace. Sin esperar respuesta le dice que si acaso cree que porque está en la calle con ropa holgada tiene que oler mal o ser diferente a alguna de sus fantasías. En realidad no hay ninguna diferencia salvo nuestros prejuicios o, mejor dicho, lo que pensábamos que tenía que ser y luego, no lo es.
Esto es algo que aunque obvio sucede con los artistas, los de partidos que no son el nuestro, bastantes consideraciones comerciales y, por supuesto, parejas sexuales. Todavía recuerdo que, en plena ebullición adolescente, me las apañé para lograr una copia en Vhs de "9 semanas y media" pensando que aquello iba a ser una bacanal desatada con Kim Bassinger, pezón arriba pezón abajo, poniendo todas mis hormonas en firme estado de revista. Al final de la peli, justo en el instante en el que Mickey se rompe cuando ella se marcha, me percaté que era una historia de amor en la que él la pierde por no dejarse ser quien realmente es. Y me enganché al piano lento y cadencioso del final.
30 de mayo de 2026
Todo igual, aburrido y estadísticamente correcto.
Hay cosas que vistas desde lejos son verdades absolutas.
La semana pasada presentaron el nuevo Ferrari eléctrico y podría ser el último coche chino o el último desarrollo de la plataforma de Stellantis. El equipo de diseño principal es el mismo que diseñó el iphone y son una especie de Elton John después de Lady Di, que hacía la misma canción todo el rato porque, al fin y al cabo, es lo que funciona.
Con la música pasa exactamente lo mismo. Todo suena igual. Sí que es cierto que, como los coches pueden ser berlinas, compactos o suv, la música puede ser rock, salsa, bachata, pop o regetton. Pero salvando esas nimiedades cada uno termina en el mismo lugar que sus competidores.
A partir de ahí surge una teoría.
Podríamos pensar que nos hemos vuelto predecibles, aburridos y militantes. Eso implica una decisión personalmente libre que se adopta conscientemente. No lo creo. Eres perfectamente libre para ir con el pelo de colores, una pulsera enorme con la bandera de España y una camiseta reclamando la república. El problema, en una sociedad miserablemente canceladora, es que te vas a quedar solo como los de Tudela. Así que adoptas una u otra estética en virtud del grupo al que quieres pertenecer y que presupones que te aceptará mejor con tal o cual envoltorio.
De la misma forma un diseñador, asalariado de una empresa, puede querer o considerar que aquí o allá se puede poner un alerón. Puede creer que un motor de combustión ruidoso, nervioso y divertido, es lo que le hace recuperar la ilusión de la conducción y ese golpe de adrenalina tan adictivo que lleva consigo la sensación de riesgo. O puede imaginar un pequeño y silencioso minibus autónomo para grupos de amigos. Sin embargo sabe que llegarán los estudios de mercado, las sentencias estadísticas y las previsiones de ventas convirtiendo su imaginación en un robot obligado a generar un producto final que se adecúe a satisfacer a aquello que le da de comer. Así que la necesidad de subsistencia le termina volviendo uno más en la amalgama de novedades que se parecen unas a otras.
Es conocido que innovar o crear tiene muchas más posibilidades de fracaso que hacer lo que se espera que hagas. Al fin y al cabo, hay que comer. Por otra parte si tu producto fracasa pero ha cumplido todos y cada uno de los parámetros que la IA le dijo al consejo de dirección que debía de tener, la culpa no es tuya.
Por eso mismo, y por subsistencia personal, es cada vez más flagrante que salirse de la norma implica ostracismo y pobreza. Hay canales de televisión que emiten durante 24 horas historias de visionarios y arriesgados creadores, pero de este siglo creo que no sale ni uno.
Ahora casi todas las series se parecen, las canciones se parecen, las personas se parecen, los coches se parecen y las vidas se asemejan. Hay ciudades enteras que podrían ser cualquier ciudad del mundo. Los barrios periféricos de Doha se parecen a las afueras de Valladolid. Un grupo de chavales con sus Nike viendo videos de TikTok en un parque de Móstoles se podrían teletransportar a Central Park sin despertar sorpresa en los runners, que también son idénticos.
Hay una sumisión total previa a la estadística conocida que impide al humano convencional hacer algo que vaya a ser diferente y prefiere ser el mediocre éxito probabilístico. El problema más grave es que es una decisión que últimamente parece inconsciente. No hay peor censura que la que nos infringimos a nosotros mismos.Esto, y solamente tienes que ver los coches, la ropa, las casas o los móviles, es una verdad absoluta. Una verdad aburridísima.Pd: recuerda el capítulo en el Homer diseña un coche. Ya lo predijeron.
28 de mayo de 2026
Chat gpt se ha leido este blog en 30 segundos.
Este blog existe desde 2007, tiene 3229 entradas y cientos de miles ( quizá millones de palabras). Lo he descargado (1gb) y se lo he pasado a la IA, complaciente y efectiva. "Leelo y analízalo". 30 segundos después ha dicho, aparte de comentar que el video de Jack ordenando un codigo rojo lo he puesto 5 veces, que mis 19 años de trabajo se resumen en:
Aquí tienes un análisis detallado del archivo XML correspondiente al blog "maldiaparadejardefumar", gestionado bajo el pseudónimo de "pesimistas existenciales"
1. Análisis de Contenido (Temáticas y Enfoque)
El blog funciona como un diario de observación social y psicológica con un marcado tinte introspectivo
La crisis de los 40 y el paso del tiempo: En la entrada "40", el autor reflexiona sobre el envejecimiento, el cambio de roles con los padres y la pérdida de la espontaneidad adolescente
. El tiempo se percibe como una estructura lineal inflexible ("nuestra artificial forma de medir el tiempo") , un concepto que vuelve a aparecer en "Viajar eternamente en el tiempo", donde analiza la incapacidad humana para corregir los errores del pasado . La nostalgia y la distorsión de los recuerdos: Se explora la infancia y la juventud en el norte de España (menciones a Laredo y el mar Cantábrico)
. En "OOO-EEE" y "Los falsos recuerdos", el contenido gira en torno a cómo el cerebro manipula las vivencias pasadas, mezclando fotos familiares, relatos maternos y proyecciones deseadas . Crítica a la modernidad digital y el "postureo": El autor muestra un fuerte escepticismo hacia la cultura del siglo XXI
. En "Los dioses no tienen community managers", dignifica el trabajo físico y manual (agricultores, electricistas) frente a la vacuidad de los likes, los hilos de Twitter y los profesionales de las redes sociales . En "San Valentín y el refugio", critica la mercantilización del amor y la afectividad de escaparate impulsada por festividades comerciales y dinámicas de internet . La soledad y el aislamiento social: Se teoriza sobre cómo las redes sociales y la hiperconectividad, paradójicamente, encapsulan a los individuos en burbujas de aislamiento ("Mi madre y la generalización"), proyectando una falsa sensación de comunidad
.
2. Análisis Literario (Estilo, Tono y Recursos)
Desde una perspectiva puramente literaria, el blog posee una identidad estética muy definida y un notable control de la prosa
El Tono (Cínico-Melancólico): El tono es predominantemente desencantado, combinando el escepticismo propio de un "pesimista existencial" con una profunda melancolía
. Hay una persistente autopercepción de derrota o mediocridad asumida con gracia (se compara con José Luis López Vázquez al lado de una mujer inalcanzable, o se autodefine como un "chiuagua" frente a un "rottweiler") . La Estructura Narrativa: Las entradas suelen comenzar con una anécdota cotidiana o un recuerdo personal concreto (una llamada telefónica a las 21:30, un cigarro bajo la lluvia a la salida de un bar, un examen escolar)
. A partir de ese hecho mínimo, el autor realiza una transición (a menudo un salto metafórico) hacia una abstracción filosófica o una crítica sociológica más amplia . Recursos Estilísticos Clave:
Metáforas analógicas y tecnológicas: Une conceptos emocionales con terminología técnica u obsoleta ("armadura digital", "obsolescencia del amor", "recuperación de datos", "mi reloj particular... funciona a cuerda")
. Intertextualidad y Cultura Pop: El texto está plagado de referencias que anclan el relato a una generación específica (los nacidos a principios de los años 70)
. Cita a cantantes como Bonnie Tyler o Alannah Miles, películas como Armas de mujer (Working Girl), y bandas locales como Los Deltonos . Humor negro y costumbrismo: Consigue aligerar la densidad filosófica mediante apuntes humorísticos muy causticos sobre la vida cotidiana y las dinámicas familiares (las obsesiones de su madre jubilada con los políticos o la limpieza)
.
3. Valoración del Blog
El blog "maldiaparadejardefumar" destaca por encima de la media de la blogosfera estándar de su época (las entradas abarcan principalmente la década de 2010) debido a su calidad literaria y honestidad intelectual
Pd: nos vamos a la mierda.
27 de mayo de 2026
Mi madre y Boni
Me han contado que mi madre, en una de esas realidades que existen en su cabeza y que aún están estructuradas con parámetros de realidad, se va con el teléfono al baño y se pasa un rato hablando a escondidas con su hermano Bonifacio.
Boni, que reventó por dentro sin avisar igual que hizo unos años después Manolo, era un tipo vivaracho y pequeño que hacía bromas conmigo sentado en el salón de la casa de mi tía Josefina. La Pepa, que era el apelativo familiar, quizá era más de su hermano Manolo, que se sentaba serio y trajeado tomándose un "whiscazo". Al fin y al cabo él trabajaba en un banco y eso, a principios de los 80, era ser capitán general.
Supongo que cada uno elige a su conversador partiendo de la afinidad que crea que siente con él. Siendo las gemelas pequeñas, una era de Manolo y su figura firme con la cara bastante cuadrada. La otra era más de Boni, que al fin y al cabo te hacía chistes en medio de la conversación. A estas alturas de la vida mi madre desea reírse. Conmigo al teléfono, todas las noches a las 21:30, casi se ríe sin que le diga nada. A veces me siento como un humorista famoso que despierta carcajadas únicamente con aparecer pero, al contrario de lo que pudiera parecer, algo en mi se reconforta. No sabe de qué se ríe. Dentro de diez minutos le constará recordar si hablamos de algo importante o no, pero sabrá que se ha reído.
Ultimamente hasta le ha cambiado la voz. Es más lenta y más honda. Los primeros días pensé que estaba acatarrada porque suena al eco del fondo de la nariz y cuesta como si el aire llegara más despacio. En realidad, y lo sé porque le pongo comentarios trampa en la llamada, es porque el hueco del desengache a la realidad se va haciendo cada vez un poco más profundo.
Hay personas, y no solamente llegados a los 95, que van oscilando entre la realidad y sus propios pensamientos secretos. Supongo que el problema es ser capaz de adivinar con quien hablamos a cada instante y responder como si aquello también fuera cierto, aunque no lo sea. Cuando hablas con un loco, y todos los que hemos estado cara al púbico tenemos, como poco, uno al mes, ha de parecer que le das la razón para lograr acompañarle a la esfera de lo verídico. Entonces se dejan llevar fácil. Te siguen como un perro abandonado, como un niño desorientado en un centro comercial o simplemente como una persona que se siente sola por culpa de su cabeza y tiene la sensación de haber encontrado un compañero. Al final de todo, por mucho desgaste mental que exista, los sentimientos básicos demuestran poseer una fuerza descomunal. La risa, el amor, la rabia, el afecto. Beber desinhibe y desinhibirse no es más que hacer porosos los filtros que tenemos protegiendo el núcleo que nos late dentro. Llevo sin llorar demasiado tiempo porque pensé, erróneamente, que debía fortalecer con hormigón romano el muro que hay que saltar para llegar a mi alma. Pertenezco a una generación enseñada en la ocultación de las debilidades y los sentimientos o quizá recibí malamente la experiencia de haber sido golpeado en donde me duele cada vez que creí tener la suficiente confianza para mostrarme.
Lo que me enseño la terapia fue a reconocerme y ver desde lejos lo que hago, pero aún me cuesta hacer lo correcto. Soy un gilipollas que sabe que lo es.
Mi madre, tú, yo y ese cliente que me culpa del calor que hace en la calle somos unos tarados. La diferencia es que ella tiene excusa y los demás, como mucho, un diagnóstico. Sin embargo hay una diferencia de años luz entre los comportamientos incomprensiblemente hostiles del imbécil de turno y una señora a la que la voz y la mirada se le van poco a poco. Alguien que con sus 42 kilos, la figurita frágil, el paso cadencioso pero constante y su vestimenta elegida después de dos horas (porque es mayor pero coqueta), está en su derecho de hablar con Boni o contarme, como hace siempre que pasamos cerca de la estación de Delicias, la forma y los detalles de aquella palangana en la que la lavaban de pequeña después de jugar en el centro de Lavapiés. La única opción que existe válida es acompañarla mientras todo lo que tenga que suceder, suceda.
En muchas, muchísimas ocasiones, queremos que ese cerebro se estabilice en el mismo plano en el que vivimos nosotros. Requerimos no tener que sufrir el desgaste que supone sostener la conciencia de otros. Rabiamos, mucho más de lo que debemos, al encontrar un envoltorio de humano y luego encontrarnos a una niña o a un ser irracional que lo ha poseído. Tampoco somos culpables de ello porque eso también es humano. Cuando mi hermana, superada y seria, porque ella es la Manolo de los dos, escupe desprecio por la incapacidad mental transitoria de madre, simplemente la acompaño un poco para ver si salimos juntos de ese lugar en el que se ha metido. Como yo soy Boni, le hago un chiste, pero se ríe menos. Habrá que ver qué pasará el día que se vuelva tarumba de verdad. Yo no tengo problema en ello porque me moriré antes y ya estuve chalado.
La última vez que estuvimos paseando por Madrid nos fuimos a Delicias a comprar el periódico. El ABC, no por la ideología sino porque tiene grapas y no se deshace. Volvió a contarme lo de la palangana. Se agarró a mi brazo y, aunque lo necesita por estabilidad, pone cara de que es por afecto, protegerme y acompañarme. Cuando, a los 90, se rompió la cadera no quería bastón ni muleta para que no la llamasen vieja. Nos sentamos en un bar. Le saqué una porra y un café. Hizo como que leía las noticias. Las rutinas se han vuelto imprescindibles y leer es una de ellas, como hacerse un zumo para desayunar. Volvimos a caminar y casi llegábamos a casa. Me dijo que fuéramos por el periódico. -"Es lo que hago al salir"- le señalé la prensa que llevaba bien sujeta junto al bolso. Puso la misma cara que pongo, a veces, al llegar a la cocina y no recordar por qué. Soy hijo de mi madre.
No niego la rabia, la pena o los gramos de desesperanza que se acumulan en todas y cada una de las anécdotas de estos últimos tiempos. Hay una edad maravillosa de los niños, entre los cinco y los diez años, que te obligan a interpretar el mundo para dárselo un poco masticado antes de que se atraganten solos. Supongo que hay otra edad, algo menos maravillosa, en la que vas viendo cómo se van apagando las farolas que iluminan partes de la vida en los ojos de quien debía de tener, en otros tiempos, respuestas. Ahora te hace preguntas. Muchas veces la misma pregunta varias veces seguidas y sabes que no se va a acordar de la respuesta. El día 12, que sería el cumpleaños de mi padre, me preguntó qué día cumplimos años sus hijos. Tragué saliva y le respondí con un chiste, diciendo que a nosotros siempre nos concibieron en navidad porque nacimos cuando se acaba el verano.
Supongo que Boni se lo hubiera dicho igual. Cualquier día me meto en el baño y le llamo.
19 de mayo de 2026
Tampoco eres especial.
Hay superpoderes extraños, como poder volar pero solamente en interiores.
Otro, que alguna vez he creído tener, es capacidad resolutiva de conflictos, pero llegar siempre tarde y cuando ya está mejor o peor resuelto.
Ayer soñé ser el mejor del mundo en algo, sin que aquello fuera nada específico. Poder, no sé, ganar al tenis a cualquiera pero jamás en un evento importante. Triunfar contra el número uno del mundo en un partidillo que nos montemos sin público en la pista de José Ramón pero ser absolutamente incapaz, incluso rozando el ridículo, si son las clasificatorias de Roland Garros. Viene a ser algo como cantar como el más glorioso barítono de la historia o parecer la reencarnación masculina de Janis Joplin si voy entonando en el coche pero convertirme en un perro afónico y viejo, con una pata rota, cuando alguien me escucha.
Si algo tienen en común todos esos superpoderes es que no valen para gran cosa. Se parecen al espectador de la actualidad, crítico como ninguno, que sabe que jamás se verá obligado a poner en marcha sus soluciones. Todos somos superpoderosos hasta que nos toca demostrarlo.
Una de las grandes mentiras con las que hemos sido educados es esa falacia en la que todos tenemos algo que nos hace especiales. Discrepo. Estadísticamente hablando la inmensa mayoría somos una lenteja dentro del paquete de lentejas, una abeja más en el enjambre. Un jodido grano de arroz irrelevante. Nuestra autoconciencia es una engañifa diseñada para continuar siendo parte del bulto. Probablemente somos animales que juegan al juego de la socialización e incluso de la interacción sentimental para dejar a un lado la irrelevancia que somos. Sentirse amado o parte de un grupo elimina el anonimato que realmente poseemos. Uno de los trucos de las redes sociales es hacernos creer que somos especiales porque el algoritmo está diseñado para ser complaciente con nosotros casi como alguien que nos promete un falso amor eterno a cambio de llenar su nevera.
18 de mayo de 2026
Los marqueses de Chorrapelada
Vivimos con una realidad, cada vez más extendida, en la que el cliente actúa con la certeza de que tú solamente tienes una fuente de ingresos que es, precisamente, él. Has de estar a la hora que le viene bien, con la respuesta que espera, la resolución que ansía, la inmediatez instantánea y prácticamente la gratuidad que han leído que les dan en Internet.
Creo recordar que allá por el siglo pasado buscabas a alguien que supiera hacer algo que tú no sabías y respetabas sus tiempos, precios y consideraciones. A mi hermana, médico, le vienen con el diagnóstico hecho por Google exigiendo la receta que no pueden lograr de otra forma. Hace unos días aparecía un video (no lo he encontrado) en el que una muy joven explicaba a sus seguidores que en el bar en el que estaba había solicitado la caja de la leche del cafe para comprobar el porcentaje de no sé qué y así certificar que es muchísimo más lista era que el tipo que lleva una vida sirviendo cafés porque vivimos en un mundo proteínicamente enemigo de la vida saludable. Después se puso a hablar, casi como una bióloga molecular, de las trazas de algo en el aceite con el que fríen los huevos. Con la mano abierta le daba.
El jueves pasado hice un presupuesto a un tipo y a su chatGpt, que viene a ser "el amigo que sabe" en versión digital.
No es que vivamos en una época llena de recelos en donde los seres humanos van por la vida pensando que han de ser más listos que el que tienen enfrente, que seguro que les está intentando engañar. Ahora nos vamos ubicando en ese extraño lugar en el que tú, mi esclavo servidor, has de hacer lo que yo te diga porque soy mejor que tú al ser quien paga se ha de hacer lo que digo yo, aunque sea una soberana gilipollez. Es más, si es una gilipollez la culpa es tuya porque yo, cliente y amo del calabozo, no me equivoco jamás. Soy el Marqués de Chorrapelada.
6 de mayo de 2026
Simplificar
Supongo que una de las cosas que caracterizan al ser humano, aparte del sexo recreativo, es un afán de conocimiento. No quiero decir que José Ramón viva desentrañando los misterios de la vida cual hombre del renacimiento pero sí que hay una satisfacción muy humana en aprender, aunque ese aprender sea hacerse porros con una mano, defraudar a hacienda con la otra o partir nueces con el rabo. Cada uno aprende lo que quiere.
El caso es que una vez llegados al siglo XX e incluso el XXI a cualquiera se le puede demostrar que tiene acceso a la globalidad del conocimiento. Hay un tutorial, locutado por un sudamericano, prácticamente para todo. Hace unos meses, no sin dificultad, cambié el mecanismo de la cisterna del water y casi di un "me gusta" a alguien de Bogotá. Sin embargo lo que no tuvimos en cuenta es que ,cuantas más posibilidades existen, el mismo ser humano va simplificando su universo a un espacio que le resulte abarcable. Viene a ser como aquello de que vivimos en un entorno de 20km cuadrados aunque tengamos vehículos que nos puedan llevar a Albacete todos los días. Podemos tener, como la canción, un millón de amigos pero los ciudadanos convencionales estamos en mínimos de amistad. Que sí, que te puede contar un tipo en un bar que tiene más amigos que puntos metió Petrovic en la final de la recopa del 89 pero le puedes intentar pegar ( como intentó Fernando Martin al acabar) porque saludar a alguien no es ser su amigo. Hablar de virus, de cuestiones sociopolíticas o de los residuos nucleares es algo que puede hacer hasta Maikel. Si algo resulta difícil de escuchar es a alguien que te diga que de ese tema no sabe lo suficiente. Aquí todos tienen una opinión, aunque sea un mojón de opinión. Parece que el que reconoce no saber es tonto y a nadie le gusta ser señalado como tonto.
Obviamente no se puede saber de todo así que alguien se inventó el discurso políticamente correcto. Es esa especie de argumentario que te hace quedar bien en cualquier circunstancia: la guerra es mala, el planeta hay que cuidarlo, las libertades son respetables, la culpa es de los ricos, cuidemos a los niños, los políticos son corruptos y el Quijote, una joya. Sin matices y, a ser posible, defenderlo con vehemencia. Es como si la defensa de cualquiera de esos componentes te hagan ganar un punto. El problema es cuando hay un conflicto entre dos de ellos. En pandemia una chica, por su coño moreno, iba en el metro sin mascarilla. Un muchacho se le acercó y le recriminó no llevarla en un espacio público. Ante ello la manceba gritó victimizada que un machista quería imponerla su voluntad. Por supuesto que, prontamente y a lomos de un caballo blanco salvador, apareció un joven a rescatarla. "Haz lo que quieras"- le dijo el incriminador- "porque soy gay y si me pegas tienes que elegir entre machismo u homofobia". Al entrar en conflicto entre dos dogmas el salvador cesó su salvamiento.
Lo que es verdad es que la estúpida simplificación del mundo para poderlo amoldar a lo que te crees que es lo adecuado se hace en casi todo. Es como escuchar solamente música country que huele a caballo, decir que eres el Joaquin Luqui de 2026 pero es que no sabes nada de rock nacional garajero porque no se puede escuchar todo. Hay quien lo acepta ( sí señor, es usted) y quien te dice con dignidad insultante que si no escucha el ultimo disco de Bernal es porque es una mierda y la realidad es que no está en el mundo sonoro simplificado que se ha creado.
La simplificación del mundo lleva consigo, en las mentes más infantiles, la exaltación de lo propio y el desprecio de lo ajeno. Si matar animales ya tienes asumido, comiéndote una smash burguer, que es malísimo de la muerte y los toros no te llaman nada la atención, los taurinos son unos hijos de puta que merecen morir empalados por el ano hasta que se desangren. Vamos a algo más sencillo: si no te gusta la Formula 1 cualquiera que se despierte a las 5am para ver la clasificación de China es un imbécil retrasado fascista que quiere joder el planeta con el humo de los motores de combustión en un deporte machista. Si a ti te parece ( hayas ido a verla o no) que determinada película es buenísima y alguien te comenta que no le ha llamado la atención entonces tú, que te llaman Stanley en el estanco donde compras papel para los porros, sentencias que a ese lo que le pasa es que no tiene ni puta idea de cine. También es cierto que la degradación del contrario, aunque soez e intolerante, se vende mucho mejor que reconocer que hay tantos puntos de vista como melones.
Hemos aprendido que si, haciendo zapping, en un canal están explicando la teoría de la relatividad con manzanas y en otra hay dos bonobos gritándose, te quedas en los bonobos. Al ser humano convencional le alimenta el ego eso de captar audiencia.
Así que quizá todas esas acciones consecuencia de la intolerancia y, como consecuencia, del desprecio al otro, son fruto de la necesidad de reducir nuestra realidad al mínimo para creer que la tenemos controlada. Por supuesto, si alguien pone en duda las leyes universales de nuestro universo o nos comenta que en algún lugar hay un universo más grande o mejor, pasa a ser directamente el enemigo. Para eso nos queda la tontería esa de Popper de que esté justificado ser intolerante con alguien a quien ya hemos ubicado en el mundo de la intolerancia, porque para un imbécil la discrepancia es lo mismo que la intolerancia, y no lo es.
Vivimos en un mundo enorme lleno de personas que, en vez de descubrirlo y aprender, lo han hecho más y más pequeño, como nacionalismos unipersonales intolerantes, donde se desgastan degradando al que no piensa igual y buscando la afirmación social porque son capaces de gritar mucho y más alto.
Lo único que han hecho con todo lo que se puede degustar y saborear del mundo es, sencillamente, simplificar.