Mal dia para buscar

7 de marzo de 2026

Una ilusión ( modelo de respuesta polar) ( y Bernal)

Uno de los grupos supuestamente desaparecidos y con más personalidad del universo de la música nacional, ha vuelto después de 10 años.


Modelo de Respuesta Polar es un grupo de esos al que vuelvo con barbaridades como "La guerra y las Faltas", "Momentos Similares"(esta canción tiene propietaria) y "La Juventud y el Tiempo"

Producidos por Bernal, que han parido un disco MUY MUCHO recomendable pero que hay que escuchar en orden porque es la manera de entenderlo y lograr que te posea como si Toundra fueran adolescentes con retazos de grunge sentimental. Afortunadamente como lo saben han sacado una especie de pelicula con las canciones. (Hasta ahora es mi disco nacional del año porque el final ( desde 34:55 me parece rabioso, cariñoso y maravilloso)



Tuve una intervención médica hace unos días. Me dan drogas, me duermen, me pinchan y me vuelvo  como un yonki por una avenida multicultural que hay entre el hospital y mi casa. Me despierto tonto y solito, enfadado por no ser inmortal, con unos apósitos en la cadera y me visto para ir camino del trabajo haciéndome el duro. Soy de esas personas que han sido educadas para no mostrar debilidades. Cuando soy vulnerable, casi como esos animales que se hacen los muertos cuando se sienten amenazados, me escondo. Luego me doy pena pero solo consigo que se me humedezcan los ojos sin llegar a llorar jamás. Supongo que por ser asi es por lo que nadie me folla sin hacerme sentir que tengo que dar algo mejor y a cambio, por eso no recuerdo el último abrazo sincero, un instante en que me creía fuera de riesgo o si lloré el ultimo año. No lo hice.

Será por eso por lo que me refugio en algunos sonidos.

6 de marzo de 2026

Orinándose en los dramas.

Conozco a gente que se autodenomina vulnerable porque jura que no le llega el sueldo ( del trabajo del que está de baja) para la gasolina del Porsche con el que considera que debe ir a La Toscana para solucionar su ansiedad.

También se ha hecho popular el video de una persona trans que, al indicar a su cita que es trans y declinar aquel las relaciones por ese motivo, considera que debe denunciarle por un gravísimo delito de discriminación. Me pasa como con aquel bulo en el que el ministerio de "igual dá" decía que "El Gordo" de la loteria era una aberración por su caracter Gordofóbico: puede que no sea cierto pero podría ser verdad.

Bastante famoso es el caso en el que el niño que aparecía en la portada de Nevermind. Intentó , muy dramáticamente, denunciar a todo el mundo por haber sido usado para la consecución de pornografía infantil sin su consentimiento.  Visto así, como un bebé del que se lucran de su desnudez con claros objetivos sexuales ya que se le ve el mini pilindingui, cualquiera no intentaría ser empático con él pero tres segundos de razón dan para llegar a la conclusión de que es una gilipollez.

Lo peor de todo esto es que si permitimos que palabras como Vulnerable,  Discrminación o Pornografía Infantil se usen de una forma tan gratuíta llegaremos a momento en los que alguien que sea realmente vulnerable, discriminado o utilizado pornográficamente siendo menor , no van a ser tomados en serio. Así de fácil. Desde mi punto de vista se soluciona con la no gratuidad de la denuncia y si le pides cien millones a Nirvana pero se demuestra que eres idiota, le debes cien millones a Nirvana o, si no los tienes, te hacen unas fotos en pelotas , en la piscina, con unos plomos agarrándote los huevos peludos.

Creo que lo he contado alguna vez. Estábamos allá por Noviembre en una tertulia pública. Una señora entró por teléfono. Nos contaba que ella y su marido habían trabajado toda la vida. Que ya habían pasado los ochenta y que, desafortunadamente, su marido se había puesto muy malito. Ella, que al teléfono parecía encantadora y dura, como todos los niños de la guerra, comentaba que aunque habían vendido una plaza de garaje y alguna que otra pertenencia, ya no era capaz de abonar los gastos médicos y los elementos necesarios para que su marido se sostuviera. Contaba que había ido al ayuntamiento, cargada de vergüenza, a pedir ayuda. Al ser noviembre ya no quedaban fondos y no sabía que hacer. En plató teníamos a Imanol, minusválido y yonki ( una cosa no quita la otra) , que había estado todo el programa exigiendo que las instituciones le debían de pagar unas putas porque, cito textual, los cojos también tienen derecho a follar. La respuesta de Imanol, curiosamente, no fue que él se estuviera aprovechando de una victimización irracional sino que deberían de pagar las dos cosas: sus putas y el asistente de este caballero.

Soy de la opinión, mal vista, que las mujeres que presentan denuncias instrumentales cargadas de drama pero exageración o falsedad son las principales enemigas de las mujeres que SI son atacadas. No deja de ser la versión progresista del cuento del lobo. Decirle a una mujer que está bien buena es una cuestión de mal gusto ( como hacer gestos señalando el paquete de un calendario de bomberos) pero no es, en absoluto, comparable a que cuatro tipos secuestren y violen a una chica en una casa abandonada. No es ni parecido decir algo inconveniente en una discusión con tu mujer que reventarle la cara a hostias. Cuando Carola, mujer de Miki, puso a grabar el teléfono mientras le decía que quería divorciarse porque, además, tenía otra relación, él no le dijo palabras bonitas. Las expresiones "apestosa", "payasa", "patética" o "zorra" salieron de su boca y aquello fue utilizado para intentar culparle judicialmente. ¿Que voy a decir cuando mi mujer me cuenta que se está tirando a otro?- afirmó en el juzgado antes de ser condenado (levemente). 

Una buena amiga (que salía y se terminó casando con un colega) de la que era mi supuesta pareja le contaba, en un chat, que un día tonto se había tirado a Mikel. Yo lo vi y no le dí mayor importancia. Cenando, entre chascarrillos, le dije: "Uy, que casi se me olvida. ¿Quien es ese Mikel?". Entonces ella cambió la cara e hizo un silencio. Me di cuenta que pasaba algo que no había considerado previamente y respondió en un tono muy bajo: "solo ha sido una vez". "¿De qué Mikel estamos hablando?- pregunté. "Me refiero al que dice Maria que se ha tirado". "Ah, ese"-dijo ella. "¿Y cual es el otro?". "No es importante". Yo me levanté y recogí mis cosas. Ella se interpuso, muy dramática, entre mi persona y la puerta jurando que me quería pero que aquel día habíamos discutido y se sentía mal. "A ver si voy a ser yo el culpable de que te comas la polla de otro"- comenté. También le dije que me iba a marchar porque si me quedaba me podría enfadar mucho y eso no era bueno. La aparté de la puerta aprovechando mi mayor fuerza física sin violencia ninguna. Bajé al coche. De camino a casa recibí un mensaje en el que ella me amenazaba con denunciarme por haber hecho uso de mi fuerza para irme. Supongo que para tapar su infidelidad ( no puntual, a posteriori) era más sencillo acusar. Me asusté, revisando mentalmente toda la escena por si se me hubiera escapado algo pero en absoluto realicé nada punible. Aún así, y dada mi innata capacidad para imaginar en el tiempo situaciones dramáticas en las que yo termine perdiendo, me veía entre rejas por un delito que no cometí, como el Equipo A. Cuando hay presunción de culpabilidad en vez de inocencia se generan dudas sobre los bondadosos. Eso es uno de los grandes hitos que ha logrado ese feminismo beligerante que ha fagocitado la igualdad durante los últimos años de nuestra sociedad. Toda esa mierda ha generado un punto de recelo infinito cada vez que una mujer dice ser agredida y castiga directamente a todas y cada una de las mujeres agredidas. En algunos casos el feminismo se ha convertido en Nacionalismo Sexual que, como todos los nacionalismos, se basa en que los nuestros son mucho mejores que todos los demás.

Un inmigrante que te roba es el principal enemigo de la integración del inmigrante. Un perro que te muerde hace poco a favor de la eliminación del maltrato animal. Un ciclista que se salta un semáforo es un pasito más a favor del endurecimiento de las penas a los ciclistas. En los controles de alcoholemia es mucho más fácil que te paren si vas en un deportivo amarillo que en un sedán aburrido. Al fin y al cabo existen multitud de hechos ciertos que ayudan poquísimo a delitos ciertos también porque puedes ir macareno exactamente igual en un mercedes negro que en un Seat Leon pistacho. Y también, que ahora viene lo gordo, una mujer puede perfectamente ser tan hija de la gran puta que un maltratador.

Porque los delitos los cometen personas y no vienes de fábrica con un gen que te hace ser buenísimo o malisimo.

Y, que es por donde empecé, se usa con demasiada facilidad una colección de adjetivos que deberían de estar prohibidos para quienes no los emplean con la rectitud obligada. Son esas personas, y no las demás, quienes se están orinando en dramas de verdad para convertirlos en dudas.

He visto en la tele a una mujer que dice que ha sido duramente maltratada y adjunta como prueba un video en el que el maltratador no se acerca a menos de dos metros. Con una guerra en Irán he leído que hay turistas en Vietnam poniendo cara de pena porque hace un mes volaron por encima de Teherán. No es lo mismo que estar oyendo bombazos desde un hotel de oriente medio. Yo estuve en Santander hace dos meses y la semana pasada murieron 5 en una pasarela por la que caminé, pero caminé por ella en 2006.

Nos hacemos inmunes a lloros porque hay demasiado llorón mentiroso que parece que solo quiere que le hagan casito. Y eso no quita que hay quien llore de verdad, aunque se oye de más lejos.

4 de marzo de 2026

Cuando los niños llegan al poder (y se quedan sin excusas).

He visto a gente sin hogar, con un frío extremo y serios problemas médicos peleándose como si fuera una cuestión importantísima, debido a si se había cometido un penalti o no.

Hay debates sobre gente que se mete, en un reality, en una casa y se vive a milímetros de la agresión física por si alguien le ha quitado o no una manzana de la nevera a otro catedrático de la moral.

Tertulianos discuten sobre la manipulación de la opinión pública en países que están a miles de kilómetros pero no se meten con sus telediarios, no sea que les contraten algún día para dar el tiempo.

Por alguna razón que me cuesta entender nos hemos convertido en una sociedad que se enerva de formas casi volcánicas por aquello que no puede afectar a su vida de una manera inminente sin ser capaz de aceptar sus propias contradicciones, errores o miserias urgentes.

Así que si se logra tener un enemigo lo más lejano posible al que culpar de tus mierdas puedes ganar la discusión por incomparecencia del contrario. Si vives en un barrio es cosa del alcalde autoritario, si eres de una comunidad autónoma es cosa del estado opresor y si eres un país resulta culpa del imperialismo. Fácil. Actúas, obviamente, como un niño de 7 años que ha descubierto que echar la culpa al profesor es mejor que reconocer que no entiendes las matemáticas. Además haces valer tu posición de menor para victimizarte rápidamente ante cualquier facto que ponga en duda tu argumentario. Extendiendo esa lógica en el tiempo y cuando has superado los 7 años, te plantas con 35 en supuestos cargos de responsabilidad donde únicamente cambias al profesor por otra figura para hacer lo mismo una y otra vez.

Todos esos niños con los que sus padres quisieron negociar, razonar, proteger y aislar del mundo real son ahora quienes han de tomar decisiones y, en multitud de casos, siguen siendo niñatos de panfilez extrema que parten de puntos de partida pueriles que les lleva a conclusiones infantiles.

Hay planteamientos, incontestables para algunos, que ratifican esta teoria: la guerra es mala, todas las personas son buenas, respetemos las culturas de los demás. Eso está muy bien hasta que empieza a puntualizarse: la guerra está mal si no me atacan a mi, los que no piensan como yo son intrínsecamente malos y está mal lo que piensas culturalmente si a mi me lo parece. Hay quien es un defensor de la okupación hasta que le okupan su casa, está a favor de acosar a los otros y cosas así. Pero, oh sorpresa, si la realidad se enfrenta a tus planteamientos el grupo ya no te quiere. Epstein financió al gurú ideológico de la izquierda mundial, el señor Chomsky, y eso no le convierte en un abusador de niños pero... 

Vivimos en un momento de cambio en el que se acaba la excusa para toda una generación. 

Cuando vives en el calor del hogar y al abrigo de tus padres llega un instante en el que estás convencido que vas a vivir mucho mejor solo. Eres crítico porque ves todo lo mejorable de la vida de la que dispones. En algunos casos te llenas de orgullo, haces una mochila y te vas. Empiezas haciendo lo que crees que deben de ser las cosas y te vas dando una buena hondonada de hostias hasta que no tienes más remedio que reconocer que tus padres no lo hicieron tan mal y que tú tampoco eres perfecto. Curiosamente, muy a tu pesar, terminas convirtiéndote en tus padres, quizá cambiando el Seat 124 1430 por un Tesla, pero...

Ahora estamos en ese instante en que toda una generación que ha vivido en idealización, desaprensión de cualquier culpa e intento de vivir solos, ven que hay que esforzarse para pagar el gas y que la base del retrete en el suelo no se limpia sola. Unos siguen intentando tirar hacia delante y gritar que es culpa del casero cabrón o que nos fumigan. Otros no tienen más remedio que resetearse y hacer el esfuerzo de aceptar que quizá estaban equivocados, coger la fregona y ponerse de rodillas en el water.

Pero sigue siendo más cómodo ir a casa a que te den un tupper de lentejas creyéndote el rey de la independencia. Es lo mismo que exigir la independencia de Euskadi pero que las pensiones las pague España. Es lo mismo que decir que la guerra está muy mal pero si Marruecos entra en Canarias que nos proteja la Otan.

El problema, visto desde ahí, no es que haya dos bandos ideológicos sino que hay uno que exige seguir siendo un niño y otro que se cansa de oir a demasiados llorones que hablan y hablan y hablan sin que se limpie nada.

El futuro, como en los trabajos, no es de los que piensan cosas porque ya lo pensará la IA, sino de los que hacen cosas. El futuro es de los albañiles, fontaneros y mecánicos ( incluso creativos de verdad). Básicamente de todos aquellos que se saben ensuciar las manos y que son capaces de dejar las cosas mejor que como estaban antes de que llegasen. 

Soy de los que esperan los resultados para valorar las acciones acometidas. Tener el Netflix en gallego, los bancos morados, las pegatinas de Gaza, los chistes de Trump, mucha discriminación positiva, los agentes de intimidad laboral, la etiqueta ECO o que yo tenga que pagar 100€ más por la tasa de basuras lo único que ha logrado es sodomizarme en vez de hacer de mi vida algo mejor.

Me caso de teorías y de regulaciones infantiles cuando lo que necesito es un poco más de ejecución práctica de éxito.

Para ir del punto A al B hay que buscar la forma de ir mejor y más cómodo. Ir ecosostenible y con resiliencia está bien pero no es correcto si es que, al final, no llegas.

Luego ya, si eso, nos pegamos por un penalti o por si las chuches son machistas.

Pd: hay un momento de la vida en que no existen decisiones buenas o malas, sino convenientes o no.

Pd2: hay veces que no queda más que valorar si entre unos hijos de puta y otros hijos de puta te quedas con los unos o los otros.

28 de febrero de 2026

Manual para los Fieles ( 1997) y yo.

En 1997, 4 años después de telonear a Radiohead, un grupo gallego que habia nacido como la respuesta de provincias a Los Ronaldos, se presentó con un tercer disco titulado "MANUAL PARA LOS FIELES" y resulta que con otras joyas como "DADNOS PREJUICIOS ( Egon Soda)" , "LA CANCION DE JUAN PERRO (Radio Futura)" o "DIRECTO 1991(Burning)" iba a situarse en mi lista de imprescindibles nacionales para siempre. 

Las canciones y, en este caso los discos, pueden disponer de una calidad incontestable o no, pero en algunas listas ese valor tiene mucho que ver con la influencia que aquello ha originado sobre ti. A veces, casi de una forma parecida al amor de verdad, desaparecen las palabras que puedan expresarlo o razonarlo pero aquello tiene como resultado un estremecimiento de las entrañas que produce la clara determinación de haber un antes y un después al momento en el que apareció en tu vida.

A mi me sucedió con este disco. Y con el Alchemy, The Bends, Mayeútica o el Paris de Supertramp.

La semana pasada Ivan y Sole regrabaron "Te echaré tanto de Menos", que es parte de este disco.


De golpe me vi en aquel apartamento que compré en 1999 y al que fui en el año 2000, como un error informático. Jugábamos en la cama como si fuéramos adolescentes. Ella era blanca, delgada y deliciosa cuando quería, aunque tampoco lo quería demasiadas veces. Tenía un novio, lo reconozco, que no era yo. Siempre he sido mejor amante que titular por cuestiones de cumplir responsabilidades. Un día, mientras se vestía con la luz que entraba por aquel pequeño y alargado piso 11, la hice propietaria de la canción. Ella tenía 20 y nos volvimos a encontrar justo cuando cumplió 30. Ahora que se acerca a los 50 y yo ya los pasé, mandé un mensaje con la nueva versión. Me respondió diciendo más que lo que dicen las palabras porque eso son las correas invisibles que te atan a algunas personas.

Curiosamente aquel instante de la vida también llevaba implícito (no por aquella mujer) uno de los primeros instantes de rabia por lo que no pudo ser. Una especie de respuesta infantil ante una ruptura avisada que, para alguien a quien no le agrada perder ni a las canicas, jode. Así que decidi que "Tan Facil", con ese desdén que habita entre la nostalgia y el desprecio, era la canción perfecta para la vida de Picaflor de barrio idealizado en que me iba a convertir.   ( Ya no tienes que jugar... podras venir y arrodillarte ante mis piernas y perdonarte será facil... ¿Donde has estado? Creo que salí a preguntar por tí)

Así que, como casi todos los de mi generación en algún instante, quise ser un superhéroe. Lo bueno de los supers es que tienes donde elegir y, curiosamente, cada uno puede optar. Hay quien quiere ser Superman y tenerlo todo. Hay quien quiere ser alguno de los malos pero yo, yo quería ser Batman. Anónimo, atormentado, solitario y justiciero. En la versión en español de la pelicula de batman usaron "Mi Matadero Clandestino"


Y pasó el tiempo. Conocí a alguien. "Yo tocaba fondo, M me abrazaba y se tumbaba encima mia ( no me dijo nunca) "no te preocupes que esto pasará, mañana estarás bien". .. El dia que se fue no le importó dejarme solo" Así que como ella , sin tener más nombre que M, como a veces la llamaba, se quedó esa canción.

Y si nos vamos a otras letras, porque las letras hay que oirlas, podemos rebuscar en Mi Coco, que es otra del disco, y parar en "Mi alma entera te daría si yo tuviera garantías de que soy yo a quien tu esperas (...) y aunque nunca tuvo claro si había sido bueno o malo como iba a recuperar. El tiempo que se va nunca volverá aunque te empeñes". Reconozco que me recuerda a una conductora de ambulancias a quien asigné esa letra solamente al fantasear con la posibilidad de vernos más, que no sucedió.

Quizá es que, al final, simplemente me sentí como si viviera el viaje Sideral del Pequeño saltamontes ( cancion que cierra el disco y que es mejor la versión de estudio con el señor Reixa de fondo)


He escrito, al principio, que toda creación artistica está sujeta a dos valoraciones: la meramente cultural y lo que genera en tí. Con los años me fui apropiando de muchas de las canciones de este disco y es por ello por lo que, quizá, lo tengo ensalzado más allá de su realidad. Temas como Cancion para Pris, Mr Wah Wah o Fecha Caducada han aparecido en alguno de mis días.  Por eso, en este caso, Manual para Los Fieles es un disco que me persigue. ¿Es bueno?. Mucho. Pero para mi, por todo lo anterior, es mejor.


27 de febrero de 2026

Borrar es sanísimo ( tecnología).

Una de las funciones de mi trabajo, en la faceta de salvador tecnológico del universo y con un traje de Freak que no es más que una mezcla de experiencia y paciencia que parece que no pierdo ( pero que pierdo), es recuperar y traspasar datos. Sinceramente me la trae tremendamente al pairo lo que cada uno guarde, pero en algunas ocasiones no hay más opción que aquello pase por mis ojos porque es así. Hará 25 años, lo recuerdo con nitidez extrema, tuve que guardar una carpeta llamada "Sonsoles comiéndome la polla". He de agradecer la claridad y orden de esa descripción ya que incluía pruebas gráficas de aquel divertimento marital. He recuperado o traspasado películas caseras de mis clientes, recopilaciones gráficas de momentos de intimidad, bastantes documentos de identidad y muchísimas fotos de percances médicos. También es bastante habitual la foto del ala del avión, las veinte instantáneas del mismo paisaje y algún que otro animalito que se ha cruzado con el cliente en cuestión.

Vamos a poner un caso real: A Angel le salían muchos mensajes de espacio lleno. "No puede ser"- insistía- "yo me dedico a borrar". Como en el 90% de los casos su espacio lleno era "la nube", que es limitada y que Google intenta que se sature con rapidez para que compres más. Fuimos a su "nube" y ahí estaban, cientos de fotos de sus heces. "Es que he estado bastante enfermo"- confesó con rubor- "y el médico me pedía que se las enviara para ver la evolución". Las había borrado del terminal pero a Google se la suda si eres tu, tu vida sexual o una mierda ( literal). Diez gigas de cagadas y, el resto, videos de los nietos.

Puedo afirmar que hay un porcentaje mínimo de personas que tienen a bien borrar su mierda y una cantidad máxima de usuarios que acumulan como si el espacio fuera infinito. Peor aún es , cuando ya no hay sitio para nada, la cara de lo importante que es el mono subido en el hombro de Maria del Carmen desde todos los ángulos. No vas a volver a ver esa puta foto en tu jodida vida pero hoy resulta que me pones cara de ser más importante que la única foto de tu primera comunión.

Todos tenemos un conocido que se dedica a enviar "Buenos dias" para ocupar el espacio de los demás de una manera viral. Podemos cambiar ese saludo por el chiste del día, la indignación política del momento o incluso ( que estos son peligrosos) los que te mandan seis periódicos en formato pdf y los suplementos los fines de semana. Entiendo que el mundo digital no es tan obvio como el real pero esos ( véase la metáfora)  están cogiendo mierda que encuentran por ahí, van a tu móvil casa sin tu permiso y te la tiran al suelo.

Estoy absolutamente convencido que alguien habrá puesto nombre a estos trastornos mucho más allá del Diógenes Digital porque no es solamente una cuestión de acumulación sino de riego por aspersión de todas y cada una de las chorisandeces inútiles que pasan por tus pantallas. 

Tengo, en este preciso instante, 4 equipos recuperando datos. En uno hay una jura de bandera y alguna teta. Faltan 1,3 TB de información por salvar. En otro hay 10gb de fotos de animales de Kenia. En el de Isabel todos los tipos de "Buenos días" que se te ocurra, mientras su terminal pita cada veinte segundos con otra mierda más que le envían sus contactos para acumular a los 120gb que tiene solamente de vídeos. ¿Acaso guardas las bragas que te pusiste en la confirmación por si algún día te las vas a volver a poner?. Pues haz lo mismo con lo que tienes en tus dispositivos, joder ya.

De todas las veces que guardaste algo te puedo asegurar que menos de un 5% lo has vuelto a ver, necesitar o buscar. Los niños que han nacido en el mundo digital disponen de fotos de su primer día,  su primera caquita, sus primeros pasos, sus segundos pasos, un moco que se le asomaba el martes, el disfraz del carnaval de cada año, los dibujos de clase, aquel momento tan gracioso en el que se metió una hostia tremenda con la bici, su escayola firmada, cuando jugaba a balonmano, las seis pruebas del traje de la boda de la prima, jugado con un koala, un día gracioso en la bañera... y así sucesivamente. !Deja al puto niño en paz!

Borra como haces con un ex o una borrachera de mala resaca. Borra porque de todos los besos solo te has quedado con el primero y los diez que más te estremecieron. Borra como hacen los estados con partes de la historia que no les conviene. Borra aquel suspenso y aquel día en el que sentiste que estabas perdido. Si ya me has difuminado del recuerdo es que me estás borrando. Borra una respuesta que no debiste dar o unas súplicas que te hicieron sentir felpudo. Borra a aquel abusón del patio que te hizo sentir pequeño. Borra cuando eras tú el abusón. Borra para adecuar tu historia a lo que crees que fue, en vez de lo que realmente fue. Borrar es, mayormente, sanísimo para el espíritu porque dejas que los recuerdos se ordenen como mejor te vienen y, además, el informático te odia menos.

Dicen que las cajas que haces de la mudanza que no hayas abierto en dos años es que no las necesitas. Aplícate el cuento que me teneis harto.

26 de febrero de 2026

Trajes, depresiones y películas.

Dispongo de ropa sin estrenar en el armario que está esperando el momento adecuado para lucirse. Estoy seguro que el día que sea ya no parecerá a la moda. Seré, en ese instante, uno de aquellos vendedores inmobiliarios adolescentes que iban, con el traje del abuelo y unos zapatos arrugados pero limpios, a darte la mayor valoración posible de tu vivienda antes del primer crack del 2008.

Mientras tanto voy gastando vaqueros, camisetas y jerseys amplios creyendo, erróneamente, que la displicencia del tiempo me sorprenderá mañana con la sensación de haber llegado a algún lugar. Pero siempre termino en casa buscando energía para despertar la madrugada siguiente.

Y otra vez. Echando a un lado la ropa sin estrenar.

A medida que van pasando los años me pregunto, como los Monty Python, sobre el sentido de la vida. Al fin y al cabo el único motivo para vivir no se basa en la maravilla de la existencia como si , por la definición misma, fuera algo enriquecedor. Lo que nos mantiene es tener algo que hacer y, probablemente, razonar que uno ha llegado a algo solamente por la acumulación de bienes es una simplificación infantil. Muchas veces, y esto es una suposición, es tener la sensación de poder reconocer que has aprendido que vales para algo y que, con suerte, lo haces bien. Un logro de doble combo, se podría decir.


¿Y si aquello no llega?. ¿Qué sucede cuando nunca es el momento de estrenar aquella ropa que compramos para la ceremonia de celebración que no se celebra nunca?. La depresión, muchas veces, es un tipo de rendimiento ante un intercambio de esfuerzo por satisfacción al que se llega agotado y se descubre que no es que la caja esté vacía, sino que no hay ni caja. Cualquiera que haya subido más de tres montes sabe que se camina con pasos firmes hasta el punto que parecía la cima, pero te destroza un poco descubrir que es otra colina. El montañismo, incluído el caso de Sísifo, no es de deporte sino de gestión mental del esfuerzo.

La depresión, también, es un poco de angustia al ver que parece que tu puta recompensa se la han dado al equivocado y vago sonriente habitante del final de la barra del bar al que entras a comprar tabaco para calmar la ansiedad. Los coach de tercera división te cuentan, como si conocieran El Dorado de la existencia, que no hay que esperar nada y que la satisfacción está en uno mismo. Eso es cojonudo hasta que no te puedes mover del suelo y ninguna mano te ayuda a incorporarte. Quizá no es ni eso sino la percepción, que en los paranoicos se vuelve cierta, que más vale no caerse porque la ayuda prometida con juramentos era tan falsa como su amor. (esto es una licencia dramática no basada en hechos reales)

El caso es que veo mi armario con ropa sin estrenar cada día que me despierto cuando todavía están limpiando las calles y fantaseo, cada vez con menos ilusión, con el momento de estrenarla. Fui, una vez, con zapatos nuevos a comprar el pan y en algunos cuentos de princesas guardan el traje de boda de la abuela para cuando llegue su momento, que resulta ser una explosión de felicidad al final del film.

Será por eso por lo que, aparte de las películas de miedo, tampoco me creo las películas felices.
Pero intento ser mejor, aunque no me sale demasiado bien.


20 de febrero de 2026

El triunfo de los clientes masoquistas

Una de las cosas más injustas de la economía es la actitud miserable de tratar comercialmente mejor a los posibles nuevos clientes que a quien ha sido fiel a tu empresa media vida. Es infernal saber que si dices que te vas es cuando te hacen la oferta que antes deseabas. Pasa con las tarifas de telefonía, con los seguros de coches y con los antivirus. En algunos casos, quizá más pueriles, también te tratan así algunas parejas o amigos. Se presupone que, como ya estás ahí, no te vas a marchar nunca. Como buen efecto Coolidge, produce una excitación sorprendente el nuevo mamífero y una desidia incomprensible el mamífero habitual.

Quizá por eso hay quien cambia de compañía de servicios cada año y de pareja o amigos cada varios meses. Curiosamente se sienten tan orgullosos de ser más listos que los demás que es una de sus conversaciones favoritas de bar. Siempre he pensado que el calendario de esas personas está lleno de fechas a cumplir para no penalizar la permanencia de tal o cual contrato. Son los mismos que aprendieron a ir al bar X a la hora en la que hacen promoción pero no entrar a ninguna otra. Los que van por las estanterías del centro comercial comprobando si la oferta del folleto es la misma que la del establecimiento. Son los que se van al funcionario de turno adjuntando la documentación que pone en el artículo tres del boletín oficial con la que se desgravan quince euros.  Son, en definitiva, los que van con el coche a la gasolinera de la comunidad autónoma aledaña porque el litro está dos céntimos por debajo.

Sin embargo, en lo que para mi es un error comercial brutal, ese cliente siempre estará pensando en cómo serte infiel. Cuando alguien se mueve exclusivamente por el precio, siempre existirá otro que se lo venda más barato.

"Si haces un esfuerzo y compras más producto lo venderás más barato, es cierto"- me decía un amigo. "Pero llegará otro que traerá tres contenedores de lejos y lo venderá más barato"- seguía. "Después alguien traerá diez contenedores". Entonces hacía una pausa. "Así que cuando alguien traiga cien contenedores y no pueda venderlo, llegas tú y se lo compras para calmar su desesperación. Tienes producto, tienes precio y no has arriesgado tanto". Esa es la forma de funcionar en el mundo global y la manera en la que actúan los nuevos supermercados llenos de ofertas. Es una buena lógica cuando solamente somos capaces de ver el precio. En este puto mundo egoista y cabrón los inútiles solamente son capaces de ver lo que despersonaliza al otro y se olvidan que el vendedor también es una persona que, probablemente, sabe más que tu primo el listaco y además te aporta muchas más cosas al intercambio comercial ( asesoramiento, garantías, puesta a punto, atención). Sin embargo, eso parece que ya no cuenta.

El tipo que te sonríe en la tienda o el profesional que te soluciona los problemas, con los años, se va agriando. No lo hace por ganas, porque a nadie le agrada ser un limón pasado durante las horas de trabajo pero a base de recibir input tras input miserable, te conviertes en uno más. Si me tratas como si yo fuera una web china de portes gratis, te trataré como una web china de portes gratis y me sudará tres huevos chinos lo que te pase después.

Muchas veces nos gusta decir que, con el tiempo, las cosas se van poniendo en su sitio. Que lo bueno perdura. Que la bondad prevalece. Vosotros sois muy jóvenes pero os voy a dar una pista: es una puta mentira.

Si las empresas que tratan comercialmente como basura a sus clientes se hacen ricas y los comercios de proximidad se mueren es por los clientes, que apoyan lo que perdura. Es un mundo de clientes masoquistas que, al final, solo hacen sobrevivir a los que azotan sus genitales a base de maltrato. Barato, pero maltrato.

Así que, como nunca he sido de engañar ni de pegar, he concluido que soy un unicornio. Al borde de la extinción. En un futuro me expondrán en un museo como una rareza arqueológica. O en la cárcel, por agarrar una recortada.

Kevin Spacey (1-12-25). Consecuencias del mundo ideal.


 

19 de febrero de 2026

Akiya o la solución del problema de vivienda.

Que la vivienda es un problema es España no es nada nuevo. Al fin y al cabo somos una sociedad que ha sido educada en la compra y es por eso por lo que, hasta hace bien poco ( en 2007 un 80%) los españoles comprábamos nuestras casas. Para algunas cosas somos muy Paco Martinez Soria, no nos engañemos. También somos una sociedad muy poco capaz de pensar a largo plazo y dada la pirámide poblacional tampoco sería algo muy loco pensar que la gente se va a morir y nos van a sobrar casas porque tus abuelos tuvieron seis hijos, tus padres dos y tú tienes un gato.

Así que hay que mirar en Japón.

En Japón se estima que, en 2038, el 30% de las casas estén vacías. Es cierto que sucederá basicamente en las zonas rurales pero ese fenómeno de casas vacías a precio asombrosamente barato y que tiene nombre: AKIYA, no hace más que crecer por allí. Son casas que están bien y que, una vez muertos los propietarios sin herederos o con herederos que no van a ir allí ni locos, van cogiendo polvo.

¿Nos sucederá algo parecido después del Gran Trasvase?. Es posible. Al fin y al cabo tu sobrina, que está ahí quejándose de lo caros que están los pisos pero en el fondo sabe que va a heredar la casa de la abuela, la tuya, la de sus padres y la del pueblo, ha hecho en su cabeza un cuento de la lechera en el que vive de las rentas, aunque no será rentista porque ella es muy roja de espíritu. El problema es que también lo ha hecho mi sobrina, el hijo de los primos de tu vecino y un recién nacido del mes pasado. Así que hay una posiblidad brutal de que el propio mercado genere más oferta que demanda y eso, por las propias leyes de la vida ( que no de la regulación estúpida), nos vuelva japoneses.

Ahí lo dejo.

16 de febrero de 2026

Wilfred, el migrante: Por las mañanas a Velázquez y por las noches a Móstoles.

Uno de los detalles que más me llamó la atención en Londres fue descubrir que lo que para mi, en el centro del mundo que es Bilbao, son los grupos de marroquíes, allí eran los indios. Pensé, probablemente, que cada uno tiene estigmatizado a un origen étnico. Los británicos poseen el "spaniard" como despectivo y en algún otro país del norte de europa se tiene al español como un fanfarrón vago. Hay una constante en la degradación del inmigrante: los autóctonos son mejores. Es como si el adn fuera una determinación directamente proporcional a la capacidad.

He de decir que en Madrid hay una importante población de origen sudamericano. En los últimos años han pasado de 80mil a más de un millón y eso se nota en las calles. Son el 15% del total. Es una cantidad tremendamente respetable. Hay una imagen dual que hasta podría ser la misma persona. A primerísima hora, en el transporte público, Wilfred va con una pequeña mochila a la espalda y camino de lo que se supone que es un trabajo. Casi siempre con seriedad y aparentando que esa labor es de primordial importancia. Me he estado fijando, en los andenes de la estación de Atocha, la firme determinación en las caras de los viajeros. Será por una cuestión estadística o la costumbre de usar transportes públicos pero no he sido capaz de identificar un africano, un alemán, un chino (estos van en sus Suv Bmw) o un pakistani a esas horas con cara de asistir seriamente a su labor. Sé que estoy haciendo valoraciones probablemente injustas.

Sin embargo cuando llega la noche y sobre todo en sábado, un tropel de sudamericanos con una importante carga de alcohol en sangre, pueblan algunos locales. Un hostelero me confesaba lo siguiente: "Tuve un bar de copas y no iba bien. Lo convertí en un bar para gays modernos pero tampoco se volvió especialmente rentable. Decidí hacer un bar latino. Entonces empezaron a pedirme botellas y más botellas. El consumo se disparó porque, y será cultural, beben desaforadamente. Claro que eso siempre termina en peleas y cada dos semanas tenía que cambiar un baño roto o algún borracho hacía que los vecinos llamaran a la policía". Eso no es una consideración sino un dato. Es un dato como si decimos que el español medio lo deja todo si hay un Madrid-Barcelona en la tele, que un americano del norte va a lanzar petardos el 4 de julio o que un africano árabe va con chanclas en invierno. ¿Cualquiera de esas cosas te hacen mejor humano?. No. Wilfred, que ya es hijo de sus padres, hace lo que se supone que debe de hacer pero también se agarra unos pedos macarenos porque está en su derecho.  A ver si Manolo Rodriguez, de Alpedrete de toda la vida, no se ha cogido un cesto tremendo jamás.

Mi madre tiene una vecina un tanto escorada a la derecha. Bueno, en realidad es una hija de la gran puta que ha aprendido a culpabilizar de todos sus males a aquello que viene de fuera. Hace con la inmigración lo mismo que los del otro extremo con los ricos: focalizar sus incompetencias e inseguridades. Como es una jubilada rica solamente es capaz de ver a Wilfred mamado cual mono, que es cuando le molesta. Es vieja, lenta y olvidadiza porque estos inmigrantes... y ese discurso no se diferencia mucho de los que no se pueden comprar un piso, ascender en su trabajo, echarse novia o tener más vacaciones... porque los fachas. Si ella ve a Wilfred borracho ellos ven a los ricos solamente cuando disfrutan de sus Ferrari, aunque el Ferrari sea un Renault Captur usado.

El caso, que es hacia donde intentaba ir, he visto a un tipo con la mochila, a las seis de la mañana, con el paso firme hacia lo que parece un trabajo. He visto al mismo tipo, a las diez de la noche, perreando como un cabrón y varias copas de más encima. Ahora mismo Madrid es la ciudad de las dobles migraciones: por la mañana al trabajo y por la tarde al bar. Y no pinta bien porque tiene toda el aspecto de ser meramente un círculo, como animales, que van del norte al sur y del sur al norte sin hacer hogar en ningún lugar.  Nunca me dijeron, en biología, donde están los hogares de las golondrinas.

Creo que vivimos siguiendo los sueños que nos contaron que eran posibles antes y, sin embargo, desconocemos los sueños que se pueden llegar a cumplir ahora. Hay que reconocer que en España, con una tasa de paro juvenil brutal, es complejo encontrar a María del Carmen, de 23 años con un master en intermediación de estudios de género, aceptando levantarse a las cinco por el salario mínimo o siendo un falso autónomo de una empresa modernísima. Por eso lo hace Wilfred, que se convertirá en un hombre gris o en un alcohólico. Puede que las cosas le vayan mal y se vuelva un delincuente o que se convierta en el jefe de sus compañeros. Quizá, como aquellos indianos, vuelva a su tierra explicando cuentos cargados de mentiras en las que siempre sale ganador. Todo es posible. Si algo tiene el futuro es que no sabemos lo que pasa.

14 de febrero de 2026

14 febrero. La búsqueda de certezas.

Sé que hay precisos instantes en los que un extraño vacío golpea desde dentro, ahogando parte de la respiración. He tenido que parar, en la moto, para llorar un poco sin abrir el casco y sin saber si era una sensación de rabia o de ausencia. Llamarte, buscarte o echarte de menos está fuera de lugar en un universo en el que parece que todos tenemos superpoderes y me doy cuenta que no he encontrado el mío.

Soñé que podía volar pero solo en interiores.

Aprendí, demasiado pronto, que no estaba bien falsearme. Puedo mantener un personaje durante una función pero no puedo vivir siendo alguien en quien no creo. Si estoy, estoy. Si te digo que te llamo, lo hago. Si alguna vez te prometí que iría a buscarte donde fuera si me necesitas, iré. Precisamente eso, supongo, me impide hacer promesas. Soy un espécimen anacrónico autoconsciente agotado. He prometido amor tres veces y solamente dos en voz alta. Una se fué, otra me equivoqué. Así que ahora hago declaraciones bajo la ventana, cargado de flores y con una orquesta sinfónica poniendo la banda sonora, en forma de extraños mensajes a horas random que no dicen nada explícito. La mayor parte de las veces simplemente me lo guardo, no sea que sienta la obligación de que mis siguientes discos deban ser mejores que el anterior. Es un síndrome del impostor sentimental. Se gestiona a base de una depresión crónica de la que solamente disfruta mi jubilado psiquiatra. "No se preocupe tanto"- me decía- "La terapia me ha enseñado que llega un día en el que todo encaja y se ordena". Él ya no pasa consulta y yo no conozco ese momento. A veces, creo, estoy tan seguro de ser incapaz de reconocer ese orden que me pregunto si estuvo mientras lo ignoraba. He visto paisajes en los que faltabas a los que hice una foto que no te mandé.

El 14 de febrero es un día infame en el que se supone que has de estar enamorado y, sin embargo, yo he conocido Halloween en los que me he sentido muerto. Vivo al contrario que una mayoría y es que las películas de miedo no me hacer temblar y las de amor no me las creo. También, y no lo niego, me cargan de odio las demostraciones de felicidad y amor ajenos que no me resultan especialmente creíbles. No por envidia sino porque me parecen menos sinceras que mi límite inferior y siempre me he rebelado ante las estafas. Es muy diferente que Ana busque todos los 14 de febrero un regalo una persona, de la que necesita sentirse enamorada, que Ana sepa que está enamorada de Juan, como todos los 14 de febrero. A la primera la odio, a la segunda la envidio porque lo sabe y está en su "lo cierto".

Será eso. Una búsqueda de certezas en un universo de Heissenbergs.

Estoy esperando a poder volar en exteriores.

13 de febrero de 2026

Who´ll stop the rain

 Estoy harto de ver llover, de que cada día sea gris y húmedo una y otra vez. 

Arte ametrallado por algoritmos.

Aunque es una obviedad debemos de recordar que el gran flujo de dinero del siglo XXI, al menos para los mortales, está en internet. Nos han convencido a base de ejemplos parecidos a libros de autoayuda que cualquier soplagaitas es capaz de amasar una fortuna sentado en su casa haciendo monerías delante de una cámara. Al menos, hasta ahora, es lo que ha venido pasando. Rimembah, que es uno de esos creadores de contenido que hace de sus vídeos productos de calidad más que aceptable y bien guionizados, lo explica perfectamente en el que hace sobre Machinima. Explica que durante muchos años se pagaba a los "creadores" por el número de visitas independientemente de la calidad, la duración y el producto en si mismo. "Eso nos llevó a hacer muchos vídeos de 10 segundos, porque así entraban más visitas". Si te fijas en youtube hay muchísimos videos de 8 minutos porque es el tiempo en el que empiezan a pagar ahora, que no antes. Afortunadamente hay excepciones.

No es algo exclusivo de Youtube. En Spotify hay especialistas de saltarse las normas. Hace unos años salió a la luz un "creador" (no encuentro la noticia) que se había hecho rico a base de hacer canciones de mierda con nombres que la gente busca en Spotify. Canción de Marta. Canción de mierda. Canción de amor. Eso hace que quien entra en la plataforma las busque y las reproduzca. Da lo mismo que sean un melón porque ya hay un puntito más en el contador de la máquina. Al fin y al cabo las máquinas no son capaces de valorar la calidad pero sí son buenas con las matemáticas.

Hace muchos años alguien me dijo que cómo podría conseguir más visitas en un blog y le puse un ejemplo. El día siguiente hice un post horrible pero que se titulaba "muerdo pollas y luego las escupo". Quince mil visitas tuve, que era mucho para entonces.


Que somos una sociedad empeñada en buscar el fallo para aprovecharse de ello en vez de hacer el mejor producto hace años que lo sabemos. Unos padres denunciaron al profesor por suspender al hijo. Las normas eran entregar el trabajo antes de una fecha y el niño lo entregó, pero en blanco. ¿Cuales eran las normas?- dijeron en su defensa.

El Clickbait ha existido siempre. Es el título de la película o el trailer. Es la miniatura que ves o el titular de la noticia. Incluso es, cuando ya te lo hacen sin ningún pudor, el "pulsa aquí".

Como es lógico y extensible a la vida en general, la cuantificación se puede utilizar como representación de la calidad. Por mucho que sea incorrecto hay quien necesita que sea así. "Soy el mejor _____ porque soy al que más le pagan".  Bonnie Blue se acostó con mil hombres en doce horas. Visto así es la mejor amante, pero a mi que no me busque. La tecnología no entiende de calidad o, como buen reflejo de lo que somos, se empeña en cuantificarlo todo para sacar conclusiones casi siempre erróneas.

El problema no es todo esto sino que quien viene por detrás, pongamos con capacidad y arte, siempre busca una forma de ser reconocido. Cualquiera que se dedique al arte también quiere sus quince minutos de fama, como dijo Warhol. Quieres que te paguen por tus discos, tus cuadros o tus textos. Yo sería un tipo inmensamente feliz viviendo de escribir desde una casa alejada de todo, de esas que vas por la carretera y te preguntas quien puñetas vive allí, con buena conexión, calefacción y bañera. Tengo la suerte de haber conocido varias fases de la cultura contemporánea. He vivido cuando queríamos ser el tipo listo que ganaba en "el tiempo es oro", luego quisimos ser el que se llevaba el escaparate final en "el precio justo", vi cómo los hermanos pequeños de mis compañeros soñaban con ser futbolistas y he vendido muchos ordenadores con la que padres se endeudaban para apostar por la carrera del hijo youtuber. En realidad hay una parte de recibir esa cuantificación y , de la misma forma que hacen gorgoritos porque es el motivo por el que les escogen en los talent shows, los seres humanos imitan lo que consideran que deben de hacer para llegar a algún sitio. Así que el problema no es que no haya calidad sino que se está enseñando o demostrando que la calidad es muy poco importante en cuestiones de "creación". Mucho más cuando quien decide si vale o no es algo que funciona a golpe de click. Supongo que es por eso por lo que hay, por decisión propia, más "creadoras" de contenido en bikini que vestidas como una persona normal. Hay mucha medio tonta y medio tetas que gana más dinero con una barbaridad que con un argumento elaborado. Los algoritmos están matando muchas cosas pero una de las más ametralladas es la capacidad de que alguien cree algo nuevo y, además, sea valorado.

Llevamos varias generaciones buscando el éxito con los parámetros que han visto como mejor considerados. Ninguno es el arte como tal.

Cuando ese arte, la capacidad de estremecer, la posibilidad de sorprenderte o si los medios para poder desarrollarte son valorados por un contador a pie de página, nuestro final artístico está cerca.

O es eso o que me estoy haciendo muy viejo. 

Hoy es viernes trece. Mañana San Valentin. Puedes matar a alguien y ya tendrás tiempo después de abrazar su cadáver aún caliente.


Pd: remember "la democratización de las artes"

12 de febrero de 2026

Almudena y el toro

Almudena siempre sintió un amor feroz por los animales. Un día, intentando demostrar al universo su razón, apostando por la bondad intrínseca de la creación, saltó a un ruedo una corrida televisada y se quedó quieta en medio porque en sus sueños el toro se acercaba, olisqueaba su buen corazón y se abrazaban. Esa cornada de 17 centímetros , junto con el golpe de la caída desde más de dos metros de altura, que es hasta donde alcanzó, la mató sin que se diera mucha cuenta.

Más o menos es lo que pasa cuando, a tus creencias firmes,  las arrolla la realidad.

Cada vez hay más y más personas poseídas por una idea que traen desde su casa. Nos hemos convertido en una sociedad de creyentes o quizá de seres necesitados de creer. Después de tomar parte por una creencia, se mantiene hasta que te empitona.

Que si los videojuegos hacen adolescentes asesinos. Que si el porno te da unas ganas locas de violar a la vecina. Que todos los inmigrantes son buenos o delincuentes. Que los de derechas matan negros y violan niños. Que los de izquierdas no se duchan. Que no existe la ocupación. Que hay seis familias rumanas esperando que vayas por el pan para ocuparte la casa. Conozco familias en las que los nietos reprenden a sus abuelos, que vivieron la guerra, diciéndoles lo que pasó realmente en la guerra. En un pueblecito de Canadá alguien se ha liado a tiros en un colegio pero dice la realidad que es una menor mujer trans en vez de un joven facha. Detienen a un grupo organizado de marroquíes en Almería que quedaban con varones a través de apps gays para reventarles a hostias. No eran jóvenes fascistas de zonas acomodadas de Madrid. Ayer, en una rueda de prensa para presentar una película le preguntaron al director el motivo por el que no aparecían personas racializadas y respondió que la película se basa en la Dinamarca de de 1750.. Por supuesto que existen cientos de ejemplos en el otro lado y que incluso hay quien, chalado perdido, tiene ansias de violar a tu prima después de creer que el porno es cierto. Pero el problema es cuando hay quien pone por delante de la realidad ese argumentario previo adquirido que no permite cuestionar. El problema es cuando alguien, infantil y terco, se empeña en negar realidades una y otra vez.

En ese caso solamente queda esperar la cornada. Directamente proporcional al sesgo previo.

Y tenemos dos extremos saltando a ruedos diferentes creyendo que cada uno de los toros les va a querer. Hay uros mejores y peores, más o menos violentos. De la misma forma hay personas que aciertan y se equivocan independientemente de su origen o ideologías, aunque no sé cuando llegamos a la conclusión que estaba de moda creer que sólo se equivocan los otros.

Así que te aviso que se puede abrazar a un toro, por supuesto. Eso sí: lleva tiempo, trabajo, cautela y no olvidar jamás que es un animal salvaje.

Porque la realidad es salvaje y no la materialización ideal de un constructo que te hacía sentir bien, jodido imbécil.

Recuerda a Almudena.

8 de febrero de 2026

La reordenación del caos ( literatura)

Hay mañanas, sobre todo las laborales, en las que, al salir de la burbuja de sueño o de presuposición laboral inmediata aparece un universo en forma de plano secuencia solo levantando la vista. Moviendo lentamente la cabeza y buscando entre los detalles se pueden adivinar cientos de historias ajenas pobladas de detalles.

Un jubilado sacando a un perro que juega dado saltos en un jardín. La forma en la que se detiene de golpe y mira a lo lejos, donde ha aparecido otro can. Esquivar la desidia infinita de un barrendero a pie mientras pasan los barrenderos del tipo "pro" montados en sus naves espaciales con forma de camión, deteniendo puntualmente el tráfico el tiempo justo de vaciar contenedores. Parados, detrás, conductores con prisa para sentarse en algún despacho poblado de bases de datos sobre medios de producción. Quizá hay niños en los asientos de atrás, mirando por las ventanas. Los mismos que se juntarán con los que cruzan, mochila a la espalda, los pasos de cebra sin mirar.

Y, por el carril bici, dos. Son bicicletas eléctricas. Él, delante, lleva una negra. Detrás, en un asiento ergonómico, el niño lleva un casco negro también como el de su padre. Más atrás una chica joven pedalea con pocas ganas, porque para eso está el motor eléctrico que susurra como un mosquito recién cargado, sobre su vehículo blanco, con el casco blanco y la niña a juego. Aparcan en la mismísima puerta del colegio. Es una actitud que aparenta normalidad pero no se puede evitar el concepto de espectáculo. Sonríen sin parar a los otros padres. Descargan, protocolariamente, a sus impolutos niños. Seguramente si viviéramos en los 80 hubiesen llegado en un Mercedes largo. En los 90 en una Chrysler Voyager con puertas correderas, Existen, como las modas, envoltorios adecuados a cada época. 

Al entrar, correteando, en el centro educativo los padres se quedan hablando con otros padres. Los cascos perfectamente colocados de forma ocasional en los manillares y la sensación de no tener prisa. El desprecio para con el tiempo es, en estos momentos, algo parecido a una ostentación de riqueza y la riqueza puede interpretarse como restregar en la cara del interlocutor que tú eres mejor. En realidad hay tres tipos de ricos: los que lo son, los que desearían serlo y los que buscan sentirse satisfechos por lo logrado. Sin embargo se puede interpretar la exaltación de la felicidad extrema familiar escupida sobre la cara de los demás padres como una especie de agresión, como una declaración de guerra. Al anuncio de colonia le perdonamos ser tan estupendo porque sale por la tele pero cuando lo hacen los padres del compañero de pupitre de tu hijo, escuece. Si hubiese una explicación lógica como una herencia o que sean jodidamente listos, no. Sin embargo existe ese momento en el que alguien que aparenta ser más vago, más tonto, más feo y objetivamente mediocre te escupe una felicidad extrema a tu cara ojerosa porque no encajaban las cifras a las dos de la madrugada anterior. Eso es una declaración de guerra. Es un agresión.

Quizá por eso cuando cogieron sus bicicletas eléctricas y se fueron pedaleando con cadencia feliz y sonrisas amatorias de película excesivamente guionizada de merengue José Ramón llegó a la certeza de adivinar que, aunque no sabía cómo ni cuando, no tenía más remedio que matarlos de la manera más salvaje que se le pudiera ocurrir. Ciertamente el universo ha de equilibrarse de alguna forma y hay veces que hay que ayudarle. No es violencia ni delito, es reordenación del caos.

7 de febrero de 2026

Kitai o el ejemplo de venirse a menos ( en lo musical)

Esto es un ejemplo con pruebas de una metáfora bastante común. 

Hace 13 años me encontré con una maqueta que sonaba tal que así:


Así que como soy un tipo con querencia a perder horas de sueño leyendo y escuchando, me enganché a la versión acustica, que es una maravilla cantada. Esos chicos tenían fuerza y personalidad, que son, sobre todo la personalidad, algo muy dificil en encontrar. Dos años después tuve la sensación que lo dieron todo en una producción de esas que tienen ganas y dinero. Endurecieron su sonido y sacaron un Ep digno de mención. No fui el único que se fijó en ellos porque ficharon por una multinacional. Aflojaron un poco pero todavía tenían esa personalidad que era KITAI.


Les llevaron a Sonorama y les promocionaron. Había que convertirlo en rentable y firmaron con Sony. Como un café descafeinado alguien les convenció de hacer colaboraciones y mimetizarse con un escenario musical que no tenía que ser precisamente compatible con el camino que llevaban por detrás. Hicieron un concierto de 24horas y recordaban a esos músicos bipolares que hacen una cosa en el estudio y otra para divertirse. Sacaron un disco tremendamente pop, quizá pueril, con algun resquicio salvable ( en comparación con lo que se suponia que iban a ser). Lo vamos a explicar perfectamente con la canción Todo Me da Igual.

Esa misma canción la defendieron en directo con Sexy Zebras, que es otro ejemplo de lo que intento contar


Y después de aquello, unos meses de silencio. El cantante, con su origen de la europa del este ( por si teníais curiosidad), se pira más cansado de Skywalker de Buenas Noches Rose. Y vuelven, muertos en vida por ahora ( y a mi gusto), con una chica haciendo de malota al frente sonando como una mezcla de Maneskin, Seven Nation Army y muchas cosas más, pero tremendamente impersonal. Lo ejemplifico con las mismisima canción.


Y, sinceramente, no sé si venderán más, si harán más conciertos, si les intentará copiar el copiador por excelencia que es Leiva o si la vida les va a proporcionar una felicidad en forma de espejismo que les ratifique en haber optado por la direccion correcta. Sin embargo, para mi, es un ejemplo de cómo algo que podía ser, no es. Cómo, cuando una compañia te dice por donde ir y cómo sonar, dejas de sonar a verdad, dejas de ser Kitai.

Pd: otros ejemplos claros: Niña Polaca ( que ahora es ñoña polaca), Sexy Zebras ( que siguen sonando bien pero son otro grupo a cuando eran los Red Hot Chili Peppers patrios). Más fácil: Fito ( el malo) o Sabina ( diferenciandolo en antes y despues del Mentiras Piadosas)

La pregunta es sencilla: ¿Hasta qué punto alguien debe de hacer lo que se supone que debe en vez de dejarse llevar por lo que le apasiona?. Ni siquiera es eso porque en muchas otras facetas ni siquiera ha de ser apasionante. El valor de las cosas hemos jugado a cuantificarlo, yo el primero. Sin embargo no ha de ser así aunque a nadie le gusta arrastrarse por escenarios en bares a cambio de las copas. A veces también quieres un conciertazo o una buena nómina. Es muy difícil venderse solamente lo justo para seguir. En una escena le dice un perdedor a otro: "Vamos en un barco fantasma. Morirás siendo un puto espectador, un cura en el altar de tu propio ego. Tengo un sueño en el que todos mis amigos son más ricos que yo"

Supongo que esta historia, como muchas otras, tienen que ver con todas esas cosas que aceptamos o no, en un determinado momento en el que no nos damos cuenta, y nos marcan.