Eso explica, con claridad meridiana, una cosa que se llama el Sesgo del Superviviente.
Dicho sesgo es lógico pero incierto ya que podríamos pensar que lo que vemos es sobre lo que hay que trabajar, que hay que reforzar las partes más dañadas. Sin embargo, aquello que no vemos es lo que marca la solución y no ha venido ni un avión con impactos en el motor porque a los que les dieron, se pegaron una piña. Si dos alumnos de un colegio han llegado al éxito quiere decir que todos los demás no, asi que certificar que es un colegio maravilloso depende del éxito promedio y no del más brillante ni del que termina vendiendo ketamina en la esquina de la Tercera con Broadway. Como la vida misma resulta complejo llegar a una solución absoluta. Quizá, lo más probable, es que no existen soluciones exactas casi en ningún caso. Eso no quita que con la solución propuesta por el señor Wald se salvaran bastantes aviones.
Quizá esto ratifica aquella verdad que dice que se aprende más de los fracasos.
Yo soy sabio, pero no sé volar.

1 comentario:
Nunca lo habría pensado
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