Mal dia para buscar

21 de octubre de 2026

Utilitarios, deportivos, Brad y José Ramón.

Te voy a contar una realidad. Hacer un Seat Ibiza es muchísimo más dificil que un type57 moderno.

Pensarás que no es así porque el Bugatti (o un superdeportivo moderno, que me da igual porque es solo para explicarlo y a mi, ese coche, me parece una jodida delicia estética !de 1935!) es un vehículo exclusivo fabricado con cuidado por especialistas. Y el Ibiza es un coche que puede comprar tu prima Maria Jesús para celebrar la mayoría de edad de su hijo Pablo. 

Asi que el Ibiza es algo que tiene que estar preparado para que cualquier mangarrán desaprensivo pueda pasar de quinta a segunda sin que se rompa. El hipercar, por el contrario, está pensado para que corra mucho, que se agarre como spiderman en las curvas y que haga el cero a cien en menos de tres segundos pero, si lo revientas, es culpa tuya. En el caso del utilitario estoy convencido que ahí podremos encontrar a Maria Jesús gritando al comercial porque se ha roto el embrague después de que su hijo haya cambiado ciento veinte y dos mil veces de marcha sin pisarlo. El coche es que es malo. Si se rompe el Aston Martin es que lo has conducido mal.

El tiempo, esfuerzo, dinero y trabajo que supone pensar en la cantidad de barbaridades que le van a hacer al coche los usuarios es algo que con un Ferrari no pasa. Sin embargo somos una sociedad que ansía disponer de aquello que no se hace para durar sin que sea excesivamente caro, sino que queremos algo que asociamos a la exclusividad. Que sea más caro es hasta un valor añadido.

Con las atracciones afectivas viene a suceder algo parecido. Desean al hombre curvilíneo, perfecto e imposible. El pobre José Ramón, que no es especialmente feo, trabaja toda la semana y te lleva el jamón de york que se te olvidó comprar, es el utilitario. Desde el primer día que sabes que lo tienes, e incluso antes, puedes afirmar que deseas otra cosa. Si aparece Johnny Deep, pero sólo el de A quien ama Gilbert Grape o vestido de pirata ( que no borracho), le van a dar a José Ramón por el mismísimo orto. 

Existe un punto intermedio y para eso están los Mercedes. Curiosamente la percepción de calidad de esos coches por parte de sus clientes es especialmente baja. ¿Se rompen más? No. Sin embargo cuando intentaron que cualquiera pudiera tener un Mercedes apareció un tipo de cliente que usaba el coche como el Ibiza y se le rompía como el Ibiza ( incluso algo menos) pero, haciendo alarde de esa cosa tan moderna que nos impide aceptar nuestros errores, echaba la culpa a la marca con el añadido de "y encima es un Mercedes".

Así que en un caso hemos aceptado previamente que se tenía que romper, en el otro caso nunca se rompe y sólo lo hace porque somos poco cuidadosos pero en el tercero nos llenamos de indignación. Cuando Pepe, que se parece mucho a Brad Pitt, se tira un pedo en la cama pasa de ser un Corvette a un Mercedes.

Si lo racionalizamos vemos que claramente el utilitario es el coche más difícil de hacer. Ser José Ramón, y lograr hacerse querer, es complicadísimo. No porque no sea buen tipo sino porque tiene que luchar una guerra invisible en la que nunca será la idealización automovilística de todos los demás. 

Aunque José Ramón sabe que no son mejores que él, pero tienen mejor marketing.

Eso si: al final de los días le has hecho muchos más kilómetros al Ibiza que al Lamborghini.

No hay comentarios: