Mal dia para buscar

9 de enero de 2012

Es sólo música, pero me gusta.

El primer disco que me compré, como si fuera un niñato adelantado a mi tiempo, fue el Tubular Bells de Mike Oldfield. Reconozco que me gustaba pero nunca lo llegué a entender del todo.


La primera cinta de cassete que me grabaron contenía el concierto en Paris de Supertramp. tengo que admitir que aún guardo aquella cinta y que ese concierto lo tengo en casa en su edición de vinilo y en su edicion de cd. Y Fool´s Overture me sigue pareciendo una jodida obra de arte.


Luego fui dando bandazos como los que da cualquier adolescente de aquellos que se quedaban quietos junto a la radio y tuvieron que sufrir en sus carnes la explosión pop de los 80. Me aprendí las canciones de siniestro, de loquillo, de Nacha pop y de Sabina en aquel disco que grabó junto a Viceversa mientras algunos amigos adoraban la magia de Ac/Dc o las melenas limpias y largas de Iron Maiden e incluso Poison y Europe, otros se deslizaban por el lado más pop, tecno o moderno que pudieran representar aquellos discos de Erasure, Yazoo, A-ha o los albores de Depeche Mode. Tuve cierta predilección por las canciones de amor que ahora se repiten una y otra vez en kiss Fm y me queda la prueba de aquella época en forma de disco de kenny G en alguna estantería. Llevé a mi primera novia, la misma que me obligaba a oir U2 a todas horas, a un concierto de UB40 como quien la lleva al fin del mundo cuando tienes menos de 19 y aparecieron en mi casa todos los discos de Dire Straits, junto con las entradas de varios de sus conciertos mientras me castigaba por no haber tenido la edad suficiente para estar en la gira del Alchemy cuando tocaron en la plaza de toros de Bilbao.


Me compré, de importación, el primer disco de Sade. Conocí la voz rota de Tom Waits y la utilicé para mis primeras tardes tristes oyendo una y otra vez The Heart Of Saturday Night mientras delante mio había un ordenador con pantalla de fósforo verde.


Conocí a Van Morrison y me volvió loco Too Long In Exile para terminar embargado por el Moondance, que era un disco de mi año de la misma frma que Stairway to heaven era la canción del mismo año, justo uno después que murieran Jimmy y Janis.


Tuve un accidente conduciendo a la universidad mientras sonaba Crazy, de Aerosmith, a todo volumen y me dejaron discos de Rosendo, Ilegales, los Enemigos en estado puro y el primero de los Deltonos.


Me recompuse volviendo a comprarme La Canción de Juan Perro en su versión de vinilo en una pequeña tienda que desapareció y que fue donde también me compre Blood On the Tracks para redescubrir lo que había sido Bob Dylan. Me gustó mucho más el segundo disco de The Stone Roses que el primero.

Una novia me regaló la edicion remasterizada de Ziggy Stardust, alguién me dejó en la puerta Dummy de Portishead, otra me descubrió a Extremoduro y cómo esperar a que se quitara los pantalones de cuero antes de que se marchara un domingo a media mañana mientra yo tenía puesto uno de los últimos conciertos de Simply Red, que era una manera de poner un muro de sonido entre ella, su corazón de tango y yo.

Lloré con Single, de Everything But the Girl. Vibré como nadie con los dos primeros discos de Pearl Jam


Me imaginé, en medio de unos años en los que pasé del Hotel California a Lynrynd Skynryd a través de Eric Clapton y poseído por el efervescente momento de Gun´s&Roses, el momento en el que la "hija" de Bill Cosby había hecho la letra de Rosemary (Let Love Rule) junto a Lenny Kravitz.


Disfruté discos de Craig Chaquico, de Semisonic, de Extreme(pero a estos les olvidé), sigo oyendo el Five man Acoustical Jam, a The Verve, a Dinosaur Jr , a los Afghan Wigs y algun dia a los Goodfathers. Me aprendí muchas de las letras de Los Ronaldos porque cantaba tan mal como Coque Malla y grabé infinitas cintas de cassette que regalé y que mantengo, algunas, en dos enormes bolsas de deporte en mi trastero junto a las poesías que dejé de escribir cuando ya era un universitario.

Llegué tarde a Nirvana, viejo a los Rolling, macarra para los Beatles y del quíntuple de Bruce no era capaz de pasar de Thunder Road, porque me parecía insuperable.


Compré el primer disco de Quique Gonzalez cuando dijo, en Radio 3, que intentaba hacer una mezcla entre Van Morrison y Burning, y nos casi nos tomamos una cerveza los músicos y el público, porque entrábamos todos en el bar, depués de una actuación en Ermua. Descubri a Coldplay preguntando sobre lo que sonaba en una taberna irlandesa de Segovia. Odié a Bunbury hasta que me superó con "El Viento a Favor", y me tuve que rendir.


Gasté de oirlo el Manual Para los Fieles, de Los Piratas y no podía dejar de oir The Bends (aunque ahí no estaba Creep), de Radiohead, durante varios meses. Usé a los Red Hot Chilli Peppers para explicar la importancia de un bajo en medio de una canción quince días antes de volverme loco en la playa con un concierto de varias horas de Maceo Parker, que es una de las pocas personas que hace rendirse al ego del gran Prince al que oí de lejos en su concierto de isla Cristina (Coruña).


Descubrí a Incubus buceando en una tienda de discos mientras una chica llegaba tarde. Me dolíó el cuello de dejarlo llevar tras ver a Big Soul en una actuación a la que no fue nadie y que fue, probablemente, el concierto más divertido al que he asistido.


Vi a la Cabra mecánica cuando empezaba en un pequeño pueblo de Cantabria detrás de un señor asustado por la borrachera del Lichis. Vi a Placebo, temblé con la voz de Skin, antes y después de Skunk Anansie. Me lo pasé bien con Pastora, comparé a Blur y a Oasis quedándome con los segundos y salí pensando que el mundo era mejor después de un concierto de Delafe y las Flores azules. Quise ser Michael Hutchence (INSX) hasta que descubri que su novia era Kylie Minogue y, además, se murió. Nunca encontré entrada para ver a Love Of Lesbian y tuve mi par de meses de Bob Marley, mi concierto de Pink Floyd y mis montones de discos de artistas que nunca llegaron a nada, que son australianos sin ser Men At Work , que son un clon de los Smashing Pumpkins o que, como sucede a veces con Ben Harper, mis visitas no conocen.


Dediqué miles de canciones, me dedicaron alguna y me regalaron dos veces los grandes éxitos de Queen. Me arrepiento de no haber ido a ver a los Black Crowes y de no saber lo suficiente de música clásica y no entender fenómenos que me hacen viejo en forma de remezclas de los nuevos gurús que son aquellos que no tocan instrumentos y llenan pistas de baile en medio de nuestros nuevos tiempos convulsos.

Hay días en los que leo sobre moda y los críticos se enredan diciendo que nadie crea nada nuevo, que la moda es cíclica y que las ideas de los creadores parecen mirar continuamente hacia atrás.

En la música pasa lo mismo.

Tengo la sensación, cada vez que voy saltando de canción en canción, de haberme dejado algún grupo, alguna letra, algún sonido por encontrar después de haber devorado, como un perro hambriento, todo lo que pude llegar a escuchar. Este es un post escrito del tirón que no está hecho para leerlo, sino para pasar un ratito pulsando en los links que está lleno de aquellos momentos en los que me quedaba (y me sigo quedando) delante de los altavoces, so lonely.


No tengo ningún criterio, lo reconozco. Si lo tuviera, sabría de música.

Pd: recristo, que viejo soy.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy estas sembrado!!! vaya repaso musical...

pesimistas existenciales dijo...

entre los que se me olvidaron:
John Cougar: http://youtu.be/QT9tpKXFd8A
Lou Reed con el disco New York: http://youtu.be/31n-8ffVFVg
Y, aparte de los Clash, que con Should I stay or should i go, eran los reyes de las fiestas universitarias.... no podemos olvidarnos de Sweet Jane http://youtu.be/7FdWPeHFAMk

Anónimo dijo...

lo dicho, hoy estas sembrado, aunque mi ingles es nulo y las letras no las entiendo, la calidad musical es de lo mejor, gracias por tu blog, nos das mucho.

Pedja dijo...

Como me gustan estos posts que te curras. Vaya pedazo condensación musical. Coincido contigo en gustos con muchos de los grupos(Extremoduro, Placebo, INXS, Depeche Mode,Doctor Deseo,...) Del resto conozco casi todo, pero lo que no lo encolo en mi lista de música. Gran Blog.

Anónimo dijo...

No es un post... es Spotify (!de los 80-90!)
...si que tiene curro, si...

Oli dijo...

Me lo he pasado genial leyendo y escuchando, creo que nunca, NUNCA he disfrutado un entrada en un blog de esta manera. GRACIAS

Daniel Trenado dijo...

Sinceramente, creo que nunca he visto un post que vaya a tardar tanto tiempo en leer (sería más bien escuchar).
Una recopilación genial, sobre todo para los relativamente jóvenes como yo que no hemos vivido esa música. Creo que de los grupos que has nombrado no tendré mas de 5 en mi colección, y pese a que mi gusto musical predominante (rap) sea otro es algo que poco perdón tiene. Por ahora voy a empezar a remediarlo.
Un abrazo de un tipo al que esta entrada le va a servir de mucho.

Alberto Secades dijo...

Un grandísimo artículo. Tres perlas inolvidables: Creep (Radiohead), todo Dummy (Portishead) y todo Sade.

Para escuchar y escuchar y escuchar...

Anónimo dijo...

Unos se hacen viejos y otros no evolucionamos, yo me quedé en estos grupos y crecí con estas canciones, me enamoré con y de un "creep", lo olvidé con Red Hot y hoy es el día que lloro con Extremoduro porque me recuerda a mi colegio mayor... qué tiempos! Sí, además de no evolucionar me hago vieja...

fatopower dijo...

Sólo puedo decir una cosa:
Sublime.

Gracias.

Alberto Secades dijo...

Estaría MUY honrado de que te asomaras a echar un vistazo en un viaje musical que se acaba de iniciar.

http://www.comunsinsentido.com/2012/09/irlanda-del-norte-uk-666-01-a.html

Un saludo