Mal dia para buscar

29 de marzo de 2021

Omnipotentemente frágiles

La inmediatez. Las prisas. Saltar de video en video cada veinte segundos y exigir soluciones inmediatas. Si algo tiene el siglo XXI es un regusto a velocidad y magnificiencia humana, creyendo que lo podemos todo y que, además, es nuestro derecho tenerlo todo ya que somos buenos, virtuosos y contribuyentes.

Todo ya. Todo ahora. Todo cuando yo decida que debe de estar. Todo preparado para mi con la función de espejismo que llevan consigo los asistentes robotizados. "Hola, José Ramón"- y José Ramón siente que hay un lazo amigable que le une a la máquina que está al otro lado y que la han programado expresamente para atenderle a él. A la hora que sea y aunque haga preguntas absurdas. Con amabilidad extrema y sin posibilidad alguna de que se sienta maltratado verbalmente.

Yo siempre he pensado que las máquinas deberían de ser hostiles si es necesario. Que algunos se merecen una bofetada, una bordería, una mala respuesta. Algunos deben de aprender a esperar pero eso no va con los tiempos. Con los tiempos va tener todo, ya mismo, perfectamente manufacturado, a cualquier hora, con personalización extrema y dártelo sonriendo.

Así que el cliente del siglo XXI es un niñato malcarado que quiere todo al menor precio y que se lo des haciendo una reverencia.

La sociedad del siglo XXI, por extensión, cree que lo puede todo con proponérselo. Ser campeón del mundo sin entrenar, vivir más de cien años, perdurar digitalmente, encontrar el amor a los tres minutos de darse de alta en una aplicación para ligar o parecerse a las fotos de instagram que le gustan (y que son de otros).

Aquello relacionado con el esfuerzo son cosas de viejos, de perdedores. Las partes en las que el protagonista estudia o entrena en las películas siempre son breves y con una épica música de fondo. No hay agujetas. No existe, entre aquellos que tienen menos de 30 años mentales, la sensación de sentirse superado que tuve con la química orgánica de segundo de carrera. Un problema grave, como mucho, se busca en Google para encontrar un tutorial locutado por un sudamericano que nos pide que le demos a subscribir al final del vídeo.

Esa sensación de merecerlo todo, merecerlo todo ya y, sobre todo, poderlo todo casi con la arrogancia de un niño rico malcriado por una sociedad rica.

Hasta aquí estamos casi de acuerdo.

Pero llega un barco y se encalla, un virus y mata a tu prima. Llega un conductor borracho y te rompe un pierna mientras estabas esperando el autobús. Llega un político y te dice que mañana no puedes abrir tu negocio. Aparece un yonki y te roba. Aparece un tipo que enamora a esa novia que creías incondicional. Aparece la casualidad y, sin avisar, todo cambia.

Porque somos frágiles y nadie nos lo explicó.

Hay dos verdades: nos convencieron que todo estaba para servirnos pero nos dimos cuenta que somos mucho más frágiles de lo que pensábamos.

Algunos decidieron dejar de entrenar esperando ese momento en que todo se va a la mierda.

Otros no quieren ver que hay un día, o varios, en los que todo cambia hacia direcciones que jamás habíamos pensado.

Yo, por mi parte, intento llegar preparado al día en que todo se convierta en mierda. O en oro.

El discurso de Darin en "El mismo amor, la misma lluvia" también debería de tener la lectura contraria.

24 de marzo de 2021

Blind Lead The Blind


"Blind Lead The Blind"

Oh the missed beats cold wet sheets waking up in the dark
And the nightmare never stops
They push the hand where the cradle rocks
The ends don't meet and my head keeps missing the mark
And they do as the devil does
It's just the same as it ever was

Heart's playing dominoes drown in a bucket of rain
And it's downright impossible caught in the things I can't change
Goodnight my love I've let you down once again

Oh adrenaline tips like a little kid caught on the rob
And a man-made river flows
Into a land where nothing grows
It's an endless march where the blind lead the blind through the dark
And they do as the devil does
It's just the same as it ever was

My heart's playing dominoes drown in a bucket of rain
And it's downright impossible caught in the things I can't change
Goodnight my love I've let you down once again

Blind lead the blind through the dark
Fuck off

My heart's playing dominoes drown in a bucket of rain
And it's downright impossible caught in the things I can't change
Goodnight my love I've let you down once again
Goodnight my love I've let you down once again

Same as it ever was
Blind lead the blind through the dark
Do as the devil does

Franco, Futbol y Rociito.

El ser humano está lleno de recursos. Unos buenos y otros malos. Algunos, solamente, son sistemas de supervivencia. Sobrevivir es reafirmarse en lo que uno creía, acertado o no, antes. Sobrevivir es sentir la calma que da la certificación de la razón aunque sea a cuenta del paciente de la misma celda del psiquiátrico en la que estás recluido. Los locos, los cuñados y los políticos, a veces, aciertan.

Otro de los grandes recursos es dejarse confundir. Pero no de confundir como si nos quedáramos náufragos en medio de la nada. Confundir como el niño que sigue la mano equivocada delante del mago callejero o como el adulto que se cree más listo que el trilero y pierde su dinero.

En España, que somos muy de confundirnos, tenemos unos comodines para la confusión. Da igual que el paro (ERTE included) sea abrumador o que no te hayas ido a bailar de noche desde aquel principio de siglo. No importa que se haya muerto tu prima o que la banda con la que salen tus hijos antes del toque de queda se parezca más a Boyz N the Hood que a Rebeldes con Tom, Ralf, Patrick, Rob Love y Matt Dylon. No importa que te suban los impuestos o que ya no queden tiendas que te saluden por tu nombre debajo de casa. Aquello son cositas contra las que hemos decidido que no podemos hacer nada y lo que buscamos son distracciones.

Así que sacamos el catálogo infinito de distracciones 100% Spanish edition, resumido en tres:

1- Franco. ( política de extremos, en general)

2- El fútbol. ( deportes en su completa expresión)

3- Rociito. ( televisión, machismo y espectáculos emotivamente preparados)

Y a partir de ahí podemos generar todas las variantes: Venezuela, la corrupción, el Rey, la renovación de Messi, el síndrome de alienación parental, La Pantoja... Después lo vamos mezclando: Pablo iglesias, financiado por Venezuela a través de Monedero, critica la caja B del PP, que protegía a un ex deportista como Urdangarín, ha puesto a su pareja en el ministerio de igual dá para que salga en Tele5 defendiendo a alguien que acusa a su marido de lo mismo que hicieron las de Infancia Libre pero, como llora mucho y solo tenemos un lado de la historia ( aunque haya perdido algún juicio al estilo Mia Farrow) debemos darla la razón y, si no lo hacemos, somos unos patrialcales machistas al igual que es la justicia de este país de herencia franquista.

Ala, ya la tenemos liada. Pero, lo que es más importante, estamos despistados y entretenidos mientras todo lo demás va a su puta bola.


No me digas que somos los reyes de la confusión aunque seamos los que se confunden, más yonkis de nuestras drogas patrias que los amigos del Vaquilla.

17 de marzo de 2021

August and everything after

Los libros, las películas y, por supuesto, los discos envejecen. Al igual que los recuerdos unos se difuminan y otros vuelven, fuertes y vívidos, de vez en cuando. Estoy convencido que si un disco que envejece bien y años después te sigue poniendo la piel de gallina con los detalles que te perdiste, es un gran disco.

Un gran, grandísimo disco, se publicó en 1993 y hay ha vuelto a llamar a mi puerta como alguien a quien quisiste abriendo la puerta con las llaves que se quedó y volviendo a casa.

August and everything after. Counting Crows. 1993.

Round Here, Omaha, Mr jones, Perfect Blue Buildings, Anna Begins, Time and time again, Raing King, Sullivan Street, Ghost Train, Raining in Baltimore, A murder of one.

Esas son las canciones.

Todas fueron tapadas por esa cosa tan injustamente miserable de los 90 que eran los singles exprimidos por las compañías. Mr Jones era un trallazo pero, como todo lo bueno, cuando se escarba aparece la verdad. "When everybody loves you, you can never be lonely". Al fin y al cabo tras una tonada feliz que empezaba con un shalala existía el sueño de un músico en dejar de sentirse solo si llegaba al éxito.

Es un disco triste y enérgico con la valentía de gritar al aire muchos de los miedos y de las rabias que nos poseen cuando nos sentimos solos y creemos que nos merecemos algo un poco mejor. Voy, una a una, eligiendo versiones:

Round Here: concierto en Paris 1994. 

Omaha: 2012

Mr Jones: Version single 1993

Perfect Blue Buildings: Directo ( fecha desconocida)

Anna Begins: Mtv most wanted 1994

Time and time again: Live 2007

Raing King: live opera sydney

Sullivan street: At town hall 2007

Ghost Train: 1997. Live at Chelsea Studios

Raining in Baltimore: Live in New York City , 97

A murder of one: Sydney 2015

Hay que empezar por el principio y la reinterpretación de las canciones. No en vano , allá por el 2011 sacaron una grabación ( del 2007) con ese disco completo reinterpretado en directo.

Jodidamente maravilloso. Musicalmente impecable. Vocalmente personal.


Por favor, leed las letras. 

Pd extra: All my friends ( porque hicieron más discos)

15 de marzo de 2021

El año en que la ideología lo manchó todo.

Entiendo que cuando alguien se tiene que enfrentar a lo desconocido lo que hace es buscar en su interior algún tipo de recurso que le permita salir adelante. No sé: hacer una cabaña con ramas o dibujar una cara en un balón para poder conversar con el Señor Wilson.

Y también, si es que alguno de los psicólogos de postín que leen este blog no me lleva la contraria, se aprende a mirar los pequeños detalles. A investigarse el ombligo. Si recordamos cómo éramos hace algo más de un año lo que nos preocupaba era la paz en el mundo, las democracias árabes, la globalización y las libertades de los refugiados sirios. Nos sentábamos en nuestro pedestal occidental para intentar dar lecciones a los demás sobre lo que deberían hacer casi como el jubilado que se apoya en la valla para explicar la manera en la que mover los escombros de la zanja.

Entonces es cuando, justo en el mismo momento en el que alguna superdotada moral quitó su contador Machismo-Coronavirus, nos dimos cuenta que estábamos en una isla desierta. Y nos pilló donde nos pilló. A unos con un bar, a otros viviendo con alguien que no soportaban, a más de alguno con un proyecto vital a medias y quizá a demasiados en ese silencio incómodo que tiene la soledad. Hay que reconocer que también a algún estudiante mediocre de enfermería le pilló con trabajo fijo antes de terminar los estudios. Hay que aceptar que quien tenía el poder no se iba a poder dedicar a gastar dinero y ser molón, a jactarse de su locuacidad en las tribunas mientras las cosas seguían por los caminos conocidos. A quien, como los demás, le pilló en un determinado lugar, tuvo que hacerse fuerte en él. Hacerse fuerte o joderse y tener que lidiar con lo que le ha tocado, según cómo se mire.

En ese momento, asustados, buscamos la supuesta determinación de aquellos que estaban ahí para salvarnos. Nos dieron dos o tres respuestas fantásticas: saquemos a Franco del valle de los Caidos, intentemos meter al rey en la cárcel, cerremos muchos negocios por el bien de los demás mientras subimos el sueldo de los funcionarios ( donde están los sueldos de los políticos, por cierto), digamos lo mucho que vamos a ayudar mientras se sigue obligando a pagar los autónomos, echemos la culpa a Europa del Iva de las mascarillas, hagamos un invento que esconda bajo las siglas ERTE todos los parados que se pueda y esperemos a vencer al virus tres o cuatro veces durante el año. No nos olvidemos que Pdro aseguro que se había vencido al virus en verano y que aseguraba que en unas semanas la tasa de infección estara por debajo de 25. ( Octubre 2020). No nos olvidemos que algunos, quizá con la inercia del mundo en el que creen vivir, seguían asegurando que la pandemia era una cuestión de género. Es curioso como todo lo malo es, según para quien: machista, bolivariano, chino, capitalista, poco ecologista o racista cuando no culpa de los medios malévolos que difaman con la verdad. Algunos, casualmente parejas de otros, solo han salido a dar lo que parecían buenas noticias propósitos y cuando sus palabras han sido abrumadoramente arrasadas por cosas como la mayor subida del precio de la luz de la década, se han escondido como bellacos.

Porque el mundo se ha dividido entre los que van a cobrar y los que no, entre los que pueden seguir haciendo el panoli con sus "pajas mentales" y los que se levantan por la mañana sin saber si van a sobrevivir al llegar la noche. Entre las mociones de censura y las colas del hambre. Entre el "salimos más fuertes" y los que se quedaron por el camino.

Mientras tanto hemos aplaudido creyendo que eso era algo más que un postureo emocionante, hemos descubierto que hay vecinos, aprensivos justificados, que no querían bajar en el ascensor con nosotros y también hemos hecho de nuestras "necesidades ombligueras" algo suficientemente potente como para jurar ser solidarios con los demás pero "sálvese quien pueda". 

Muchos nos hemos convertido en princesitas o en niños adaptados que lloran sin dolor para que alguien les de de comer, les cuide o les solucione los problemas que no somos capaces de reconocer que nos superan.


A lo largo de éste último año han desaparecido personas que nos juraron que estarían ahí siempre y hemos desaparecido para algunas personas, porque no estamos libres de la culpa general ni de la responsabilidad personal. Hemos puesto como la excusa perfecta todo lo que pasaba fuera mientras se nos derrumbaba la casa cada tarde y cada noche. Nos hemos radicalizado y hemos consumido más cultura que nunca mientras, curiosamente, los creadores se están muriendo de hambre.

Pero, si nos damos cuenta, aquellos que nos tenían que indicar cual era el camino correcto, a falta de ideas y de responsabilidad, con un fracaso más nítido que la luz de la mañana, han decidido apostar a la ideología y la palabrería para hacernos sentir, según vamos conociendo los resultados catastróficos reales de una verdad imposible de ocultar, que estamos solos.

Con esa ideología lo han ido manchando todo como una diarrea que no es capaz de limpiarse por mucho papel higiénico que compres.

Y, amigos, si algo he aprendido en todo el año, es que con ideología no se arregla nada, pero pareces digno.

Para solucionar los problemas, en el mundo de verdad, hay que mancharse las manos.

Hace un año nos despertamos encerrados en casa y, un año después, seguimos igual pero más pobres, en paro, desolados, teniendo miedo a dar y recibir abrazos y perdidos mientras discutimos sobre si es de derechas o de izquierdas, del rey, de Franco, de la dictadura bolivariana, del comunismo chino o de Trump todo aquello que nos hace sentir mal.

Y el teatro está en el telediario, plagado de actores malos incapaces de nada. Hacen suya esa intención homeopática de que sea el tiempo quien solucione todo para luego, si es que se arregla, juren que fueron ellos quienes arreglaron las heridas. Y hay heridas que sólo sanan con puntos de los que duelen cuando te los dan.

14/3/2020 - 14/3/2021: ese fue el año en el que la ideología lo manchó todo porque quien tenía que hacer, en vez de reconocer que era incapaz, hizo una puta mierda en una serie mediocre en la que , cada capítulo, era una rueda de prensa de guión infantil lleno de palabrería.


Pd: a los resultados me remito.

12 de marzo de 2021

Smack my bitch up

Uno de los videos más recordados de los 90 era el puñetazo en la cara de Smack my Bitch Up, de The Prodigy. Con Teresa May como golpe final ( si quieres la buscas, pero no es la primera ministra).


Y en realidad no es mas que alguien que se pasó todo Tinder, se metió lo que pudo, tocó todo lo que quiso, vomitó para hacer sitio a algo más, quebrantó unas cuantas leyes, folló con furiosa cólera y, como está rodado en la Gran Bretaña, rozó continuamente lo desagradable pero no puedes dejar de verlo porque, al igual que todos aquellos que se creen en posesión de la superioridad moral sobre el resto, si lo hicieses tú te va a criticar pero cuando lo hace en primera persona simplemente es una noche más.

Imprescindible ver hasta el final para entender lo que quiero decir.

Pd: el video mantiene el título de "video más comprometido" de la década. Es curioso como nos escandalizamos de la intimidad.

11 de marzo de 2021

Robertos, burócratas, trabajo y política.

En el patio del colegio, cuando se jugaban partidos, se montaban las porterías con dos mochilas. Desde ellas, casi de una manera holográfica, dos postes se alzaban hasta la altura a la que podía llegar Jorge, el gordo elegido en último lugar,  que se quedaba como portero.

Prácticamente siempre llegaba un momento de discusión en el que se intentaba que fuera gol lo que para el equipo que lo recibía no lo había sido. Quizá porque Jorge podría saltar más o porque los postes estaban unos centímetros más hacia afuera. Y, al final, la mitad de recreo eran discusiones en vez de juego efectivo.

Curiosamente Roberto, que era un jugador de fútbol mediocre, parecía disfrutar más en las argumentaciones que en los regates. Hay en día es un brillante abogado. No sé qué fue de Jorge, pero me gusta pensar que es un cocinero orondo y bonachón feliz en uno de esos restaurantes secretos que brillan en alguna carretera comarcal.

Personalmente no soy un fanático de la burocracia. Me parece, casi como la teorización de la verdad, los coach y todos esos profesores universitarios que te enseñan, sin haber trabajado en una empresa jamás, a desenvolverte en el mundo real sin haberlo pisado: una manera de vender la sensación falsa de control sobre algo que resulta muy diferente cuando hay que enfrentarse a ello. Es como saber hacer las instrucciones del montaje de muebles pero no haber montado un mueble en tu puta vida.

En algún momento le dimos a la burocracia, a la creación de las normas, a la elección de los jueces o al artículo 113 de la constitución mucho más valor que la realización del trabajo en si. Llegó un momento en el que creímos que el politólogo, el tertuliano o el que había hecho el estudio que salió en televisión sobre las abejas asiáticas, sabía mucho más que el apicultor.

Y como nadie quiere entrenar día y noche para ser futbolista, tornero o mancharse las manos en una obra, le dimos mucho más valor al estudioso del fútbol o al que vigila el VAR. Está mucho más valorado ser ingeniero que saber coger un destornillador. Cuando terminaba la carrera le pregunté a uno de mis profesores por qué aunque había dibujado cientos de fresadoras jamás me habían enseñado a usar una. "Si tengo que explicarle a alguien cómo usarla, yo debería de saber"- le dije. "Usted es ingeniero"- me respondió- "deje eso para los de formación profesional". Y lo zanjó todo con una bofetada de clasismo. 

Si algo tiene la modernidad urbana, la política y parte de la industria, es que un grupo de clasistas no reconocidos que no pasean por la calle, no han trabajado duro por su salario o no han cogido un destornillador manchándose las manos, deciden cómo deben actuar los que intentan realizar el trabajo de verdad. Los Robertos se pasan las horas discutiendo la interpretación de las mochilas en el patio para, a ser posible sin jugar, ganar la copa de Europa del recreo.

Cuando los Robertos se hacen mayores interpretan los artículos del convenio interno, de la junta de portavoces, de la normativa europea o de las normas del quinto manual de la cuarta carpeta del código para salirse con la suya aunque eso implique que el resultado final sea nada. Al burócrata le importa mucho más el tipo de letra del informe sobre la fabricación del polímero que si las ruedas explotan en la N-IV . Al político le importa mucho más la rueda de prensa que la buena vida o las posibilidades que consiga para aquellos que le han votado. Le importan los apoyos de la moción de censura y si consigue ocupar más o menos minutos en el noticiario de ayer. Conseguir poderes y despachos está por encima de hacer un trabajo que implica, necesariamente, mancharse las manos.

Cuando nos empezamos a preocupar de las normas más que de la finalización del trabajo algo estamos haciendo mal.

Ninguno de mis compañeros llegó a ser jugador de primera división.

En este mundo el que hace la camisa es mucho menos valorado que el que piensa en cómo se debe de coser, aunque no haya cosido jamás.

Tuve un profesor que aseguraba, sorprendido, que en el futuro todos íbamos a ser empresas de servicios. Y luego añadía "lo que no sé es a quien le vamos a dar servicio porque, a este ritmo, nadie va a fabricar nada".

Curiosamente llevamos años sin irnos a la mierda y aprendiendo demasiado excel. Y es que la burocracia, como el orden, es importante pero, como tipo desordenado que soy, debería de ser secundaria y no la castrante versión de la modernidad en la que se ha convertido.

4 de marzo de 2021

Tu coche y tú ( en el futuro europeo)

Siempre he pensado que la industrial del automóvil va un pasito por delante en todo. Cuando dejan de fabricar coches es porque saben que vienen años complicados. Cuando mueven sus fábricas, se fusionan, se dividen o simplemente van poniendo gadgets en el salpicadero para que creas que estás comprando algo nuevo es porque, de una razón u otra, se están adelantando a lo que vas a querer mañana. Por eso tengo un ojo, de los dos tuertos que me quedan, puesto en las novedades y los movimientos de dicha industria. Son, por decirlo de una forma, mi pequeño nostradamus a cinco o diez años vista.

¿Por qué no la informática?. Al fin y al cabo es de lo que sé. Principalmente porque sacar un programita gracioso, un tik tok guapetón o un altavoz que te haga patatas fritas a ritmo de batucada se puede hacer desde un taller de tres metros cuadrados sin gastar ingentes cantidades de dinero. La informática es innovación de bajo coste. Pero hacer un coche suele llevar involucrada una tendencia social y una inversión que abarca muchos más campos que el meramente mecánico.  Es demasiado dinero y son demasiados esfuerzos como para dedicarse a hacer algo y esperar. La industria automovilística, la de verdad, no juega a esperar. Tiene la fea costumbre de jugar a ganar.

El problema aparece cuando alguien que sabe de coches lo mismo que de gallinas ponedoras decide, en un despacho ganado a golpe de votos, las normas que deben cumplir los que hacen coches. Ojo, o los que hacen las hueveras de cartón.

Si nos vamos a la historia de las carreras de coches podemos admitir que inicialmente se preparaba una carrera y ahí aparecías tú tu bólido. Se daba la salida y el que llegaba primero, ganaba. Fácil. Entonces, y ahora estoy en los años 60 y 70, los grandes creadores jugaban a proponer ideas. C. Chapman con sus Lotus, el efecto suelo o las turbinas añadidas a la parte de atrás de un fórmula. Coches de seis ruedas. unos explotaban, otros ganaban, otros saltaban las protecciones casi inexistentes y se llevaban por delante a un nutrido grupo de espectadores. La mecánica y la ingeniería en estado de absoluta libertad han proporcionado avances estratosféricos a los cochecitos que nos llevan y nos traen hoy mismo. Las guerras, caminando por el lado extremo, nos han dado cohetes, todoterrenos y gps. Cuando algo carece de regulaciones se envilece o se convierte en un refugio para la creatividad extrema.

Pero con los años fueron llegando las normas. Que si no se podía poner un reactor nuclear (ford lo intentó con el Nucleon en 1958), que si tienen que llevar ABS, que si no puedes poner en un coche de carreras más de un determinado peso o que si tiene que gastar tanta o cuanta gasolina. Que si no debe contaminar y que el conector de la electricidad tiene que ser el que diga el gobierno. Que entre en las plazas del parking de súper. Que no pase de un determinado número de vueltas el motor. Que a partir de no sé que año en vez de brumbrum haga brambram porque no sé qué de la diversidad europea. Bueno, ya sabemos que la tecnología y casi todo se va quedando a merced de las normativas que juran que , por nuestro bien, habrá de ser todo estándar.

Tenemos que tener trabajos estándar, casas estándard, sexo estándard, ropa normativa, comportamientos que cumplan las normas, vocabulario inclusivo o, yo qué sé, coches homologados.

Y curiosamente ante todo eso las empresas que hacen coches han tomado decisiones que bien pueden extrapolarse al resto de lo que nos rodea. Van a dejar de vender coches térmicos en Europa y prácticamente todas harán el mismo coche. ( Hoy en día la diferencia entre un Corsa y un 208, un Golf o un Leon, un Toyota o el último modelo de Suzuki son mínimas). En el futuro, curiosamente, los coches van a ser casi todos el mismo. Cuando las normas se hacen más y más detalladas la única forma que tiene la industria del coche de sobrevivir es hacer lo único que puede y, si eso, contarnos que uno es verde o que otro es azul aunque no sea más que el espejismo de la diferenciación.

Las normas son eso que hicieron por nuestro bien y que, pasado un punto, se convirtió en homogeneidad.

Así que como el mundo automovilístico va siempre un paso por delante me pregunto si el futuro es un lugar en el que todos, por esa obligación de cumplir las normas cada vez más restrictivas que han hecho por nuestro bien sin que nos hayan preguntado antes, seremos todos iguales.

Vestiremos igual, hablaremos igual, trabajaremos casi en lo mismo, pensaremos lo mismo y, por supuesto, llevaremos el mismo coche. El que no lo haga será duramente castigado para que no se plantee hacer algo nuevo o algo diferente.

Suena un tanto decepcionante. Y aburrido.

(Todo lo comentado se puede hacer extensivo a lo que comemos, donde vivimos, nuestros salarios, nuestros sistemas operativos, la manera de comprar e incluso de gastar nuestro propio dinero (cuya eliminación física volverá a coartar nuestra libertad de consumir libremente), lo que leemos y por supuesto la cuadriculada interacción social digital a la que estamos abocados.)


Me voy a casa porque tengo que estar a las 22, que no puedo ver la luna desde la calle por mi bien.

27 de febrero de 2021

Is black, is white. No gris.

De un tiempo a esta parte se ha generado algo muy diferente al sentido crítico. Me explico. Cuando alguien se pregunta o discrepa o simplemente se plantea que existe una opción diferente a la establecida, justo en ese momento y sin margen a la consideración ajena, se le ubica en el lado contrario extremo.

Por ejemplo. Si le dices a alguien que eso de estar en casa a las diez te empieza a resultar cargante por defecto eres un negacionista, escupes virus y quieres que se muera todo el mundo. Si aciertas a decir que las manifestaciones del 8M te resultan fuera de lugar se te considera alguien que sale por la calle, con un bate de beisbol gigante, deseando apalear mujeres solo por serlo. Si te parece que la economía se puede cuidar de una forma menos ideológica te tachan de capitalista maquiavélico. Si votaste a la izquierda eres un bolivariano y si lo hiciste algo más a la derecha quieres que el dictador aparezca para fusilarlos a todos porque son de la Eta.

Así que los artilugios mentales lo que hacen es posicionar al otro, al que no piensa igual, en un extremo absolutamente incorrecto para apoyar la idea de nuestra correcta situación equilibrada. Si fuera un ejemplo de colores ( que no de razas, no sea que ahora me digan que estoy a favor de los blancos supremacista): yo no soy blanco pero tú eres negrísimo. ¿ Conoces a alguien que no piense de si mismo que vive en una situación moral e ideológica centrada, justificada y equilibrada?.

¿Conoces a alguien que no afirme que vivimos rodeados de estúpidos que son siempre los otros? El problema es que los otros piensan exactamente lo mismo.

Ahí estamos, regodeándonos en la irracionalidad donde necesitamos meter a los demás para nuestra propia tranquilidad. Ya no existe esa sensación de alumno que desea aprender de los razonamientos que le han llevado al otro a un sitio en que nosotros no estamos sino que tenemos tanta necesidad de estar en posesión de la razón que nuestro primer impulso es condenar a los otros, tildados de enemigos por nuestra supuesta superioridad moral.

En algunos casos esa superioridad moral intransigente se ha convertido en una seña de identidad peligrosísima de la que se sale mucho más dificilmente que de las drogas. A veces, incluso, se crean oximorones en los que yo puedo permitirme licencias por ser mucho mejor persona que tú. La moral, como las matemáticas, parece una ciencia exacta pero no lo es.

Me da lo mismo que hablemos de política, de sexo, de futbol o la tortilla de patata ( que por supuesto ha de ser sin cebolla y, si no lo ves así, púdrete jodido talibán).

Si no estás de acuerdo conmigo ya no es que estés contra mi sino que eres el puto demonio.

Is black, is white. En Tinder no hay grises pero todos los perfiles, al investigarlos, están llenos de nebulosas.


Pd: ( que se me había olvidado) Y si tu vida no es lo maravilloso que habías soñado que debía ser solamente por existir como persona, la culpa es de los hijos de puta.


23 de febrero de 2021

This Feeling


I just kept hoping, I just kept hoping

The way would become clear
I spent all this time
Tryna play nice and fight my way here
See, I've been having me a real hard time
But it feels so nice to know I'm gonna be alright
So, I just kept dreaming, yeah, I just kept dreamin'
It wasn't very hard
I spent all this time
Tryna figure out why
Nobody on my side
See, I've been having me a real good time
And it feels so nice to know I'm gonna be alright
So please, don't take my feelings
I have found at last
So please, don't take my feelings
I have found at last
Yeah, if I wanted to, I'd be alright
So I just kept going, I just kept going
And hoping I'm growing near
Well this good and fine, I spent all this time
Tryna find my way here
And I've been having me a real fun time
And it feels so nice to know I'm gonna be alright
Please, don't take this feeling
I have found at last
Please, don't take my feeling
I have found at last
If I wanted to, I'd be alright
Yeah, if I wanted to, I'd be alright

15 de febrero de 2021

El columpio ( corto)

Justo antes de ver, en pantalla grande y quizá en 1994 sin saber lo que me esperaba apenas un año después, Todo es Mentira ( la película, por supuesto) proyectaron este corto. "El Columpio" y de repente todas las verdades que he creído como ciertas en las relaciones de mis siguientes 25 años se condensaron en esos 8 minutos.

Ya lo he puesto más veces aquí pero es que no me canso de verlo.


y quien estaba conmigo aquel día tiene una niña (de otro), se separó (no sé si se casó), apenas hablo con ella un par de veces al año y seguimos , al menos yo y creo que ella también, encontrando cosas que nos marcaron aquellos años en los que nos hacíamos mayores sin darnos cuenta que mucho de lo que vivimos nos estaba forjando como lo que somos.

14 de febrero de 2021

El San Valentin de lo esencial

 Una de las frases más repetidas de este blog es: Elegir es renunciar.

¿Qué es lo que eliges?.

No, no me valen las propuestas y las frases biensonantes que después, cuando no sucede nada, se convierten en excusas dignas de algún político falsario que todavía te dice que te quiere mientras te sigue sodomizando. No me vale decir que eliges ser libre, que escoges el amor y la libertad. No me vale que me cuentes, como una taza de café comprada por un adolescente, que quieres las experiencias que aporten felicidad. No es correcto ni válido decir que quieres lo que te suma en vez de lo que te resta.

Sé valiente. Dí que quieres un jersey, un filete de ternera, una tortilla sin cebolla, viajar a ese lugar al que sí puedes ir, echar los polvos que te puedes permitir por tu edad o un paseo por las afueras del lugar donde vives. Eso son cosas reales y las puedes llevar a cabo. Hazlas. Existe una satisfacción extrema cuando descubres que tus apuestas se convierten en tus verdades, aunque sean verdades pequeñitas.

Siempre pensé que apostar a la cima era una manera adecuada de quedarse más cerca que jugando a llegar a media montaña. Era un error porque, así, el fracaso es seguro.

Sin embargo seguimos diciendo y asegurando que queremos, que deseamos, cosas imposibles: Acabar con una pandemia en un mes, encerrarnos en casa creyendo que todo será igual al salir de las cuevas, vivir sin bares y, que es donde quiero llegar, mercantilizando y eliminando el amor porque, eso sí, se ha convertido en un imposible desde antes que los virus dañaran nuestro sistema afectivo más, incluso, que el respiratorio.

Hemos elegido cerrar los bares, precarizar la economía, priorizar la sanidad, recelar de quien no sea parte de nuestra cédula habitacional y tener miedo a darnos. Si nos daba miedo a poner nuestras cartas encima de la mesa, incluyendo todos los resortes de nuestras debilidades, en un año el albañil de los miedos ha hecho muros de siete pisos entre nosotros. La incertidumbre nos hace elegir y elegir, es renunciar.

Cuando te juntas con tus amigos en una convención de solteros sin gracia te quejas de no haber tenido sexo y estás diciendo que el amor no es esencial. Que es menos que una frutería, un estanco, unos cuidados sanitarios o una subscripción televisiva. Que es mejor tener wifi y papel higiénico. Hemos elegido lo que es y no esencial a lo largo de un año.

Espero que no hayamos renunciado a los abrazos. Sería una renuncia complicada.

(Aunque sé que te pierdo sin estar seguro si quien ya está perdido soy yo).


11 de febrero de 2021

Libertad de coherencia.

A una de las actrices de The Mandalorian la han fulminado de su puesto de trabajo por hacer alguna que otra consideración a favor de Trump y contando que cuando a los judíos les apaleaban no solamente lo hacían los nazis de pro sino sus propios vecinos. Hasta lo que yo tengo entendido estar a favor de Trump no es delito. Podría ser tratable pero delito, lo que se dice delito, no es.

Tampoco es delito, por supuesto, decir que el rey te chupa un huevo y que la monarquía es tirar dinero a ciertas cloacas. No lo es, desde mi punto de vista y aplicando el mismo baremo, comentar que el ministerio de igualdad te parece un derroche absurdo o que el mismísimo Pablo te chupa, igualmente, un huevo.

Todo esto, de una forma u otra, se podría considerar algo que entra dentro de la cacareada libertad de expresión. Básicamente disponer de la libertad de decir lo que te parezca oportuno aunque sea que el gobierno nos rocía con chemtrails, que los alienígenas controlan el sistema, que los republicanos jamás mataron a nadie o que Franco te cae fenomenal. Todos tenemos nuestras taras y nuestras deficiencias mentales. Otra cosa ya es que me meta con la libertad de los demás y les obligue a rezar el Corán, adorar a Manuel Azaña, beber lejía o simplemente les meta en la cárcel por pensar diferente a mi persona.

Con todo ello intento afirmar que si meterse con un lado es hacer uso de la libertad de expresión, meterse con el otro también debe de serlo.

Hace unos años, con ETA matando, se ilegalizó a aquel partido ( Que no sé si era HB, Bildu o cualquiera de sus variantes) y tuve que dar la razón a aquellos que si bien defendían que matar no estaba mal del todo, ellos no lo hacían. No hice muchos amigos pero reconozco que no se puede ilegalizar una idea aunque sí se debe castigar un delito. Hace no mucho me he aburrido de aplicar el mismo cuento con aquellos que pueden defender, no con tanta desfachatez, ajusticiar inmigrantes. Si Bildu es legal, que lo debe ser, también debe serlo Vox. Y aunque me producen el mismo asco respeto que haya personas que piensen sus propias barbaridades.

Sin embargo nos encontramos con el caso del tipo ese que ha utilizado su puesto de "rotulista" en TVE para hacer chistes sobre la monarquía y eso, deontológicamente, está muy feo. Si le han despedido no es por lo que piensa sino por imbécil. De la misma forma, y ahora voy a hacer pocos amigos, al rapero ese no le meten en la cárcel por decir que el rey es un putero sino por pedir, repetidamente, que ciertos grupos terroristas maten a determinadas personas. Hombre, que digo yo que a esas personas no les hará mucha gracia. No es lo mismo que defequen sobre una señora que lo hagan sobre tu puta madre. Aún así, en mi opinión personal, una pena de cárcel por ello hasta podría ser discutible pero, claro está, si yo pido que le pongan una bomba en el culo a Pablo Iglesias, también debería de salir Echenique pidiendo que me dejen libre. En eso consiste una cosa llamada coherencia: en mantener criterios.

Desafortunadamente y haciendo ostentación de un revanchismo y una infantilidad fuera de lo común disponemos de seres que consideran lo que debe ser o no delito. Es delito hacer hacer chistes de negros, de mujeres, de tartamudos o de judíos. No lo es, curiosamente, si son de hombres, de blancos, de ricos o de nazis. Y eso, también personalmente, creo que no es justo. O todos o ninguno.

La libertad de expresión no pude ser delimitada por lo que debes expresar con tu propia libertad. Eso es un oximorón ( que afirma una cosa y la contraria). Sé libre pero solo con la franja de libertad que yo te diga que debes usar.

Y si decidimos que la libertad de expresión tiene unos límites en un lado, hay que ponerlos en el otro.

Porque si solamente cambiamos de lado el lugar de la censura, estamos haciendo lo mismo. Me hace mucha gracia a algunos exaltados defendiendo la libertad tirando piedras a otros exaltados que también juran ser libres. Ver a algunos gritar contra la dictadura de unos queriendo imponer la suya.

Por eso siempre hago el ejercicio de contar el mismo chiste con el lado contrario y pregunto si te hace la misma gracia. Es para ver si tengo libertad de coherencia expresión.

(Y para ver si eres coherente con eso de hacer uso de la  libertad)

10 de febrero de 2021

Salir corriendo del dentista.

A mi me madre le gusta contar, ahora que con el paso de los años los recuerdos son mucho más vívidos, que ese superhéroe implacable que era mi querido progenitor no siempre se enfrentaba a todo con la valentía que dan las películas.

Así que me explica que una vez, que tenía cita con el dentista, hizo una pausa en su trabajo y se fue a consulta. Ahí estaba, con su traje, su calvicie, las gafas negras de pasta y los zapatos bien limpios. He de suponer que con una de esas carpetas de piel donde guardaba la documentación que revisaba de forma intensa, con lápiz y goma de borrar, llena de apuntes contables y anotaciones de caligrafía excelente.

Ese día, según cuenta mi madre, volvió a casa pronto. Un cambio de horario en alguien cuyos hábitos hasta la jubilación bien pudieran ser firmados por un alemán convencional sólo podían significar acontecimientos excepcionales.

-¿Qué ha pasado?- le preguntó.

-Estaba sentado ahí, en la sala de espera. Me entró el pánico. Me fui sin decir nada.

-No te preocupes, no pasa nada.- Le respondió haciéndole ver que estaba ahí para ayudarle con sus debilidades.

Años después y sin conocer de primera mano esa anécdota, que se guardó en el armario de los inconfesables de la familia, yo estaba esperando para entrar al examen de química de segundo en la carrera. Había estudiado pero, como casi todas la incógnitas de la vida, no tenía ninguna seguridad de éxito. Quizá pensé en el dolor de ver un suspenso y cuando nos dijeron que podíamos entrar al aula del cuarto piso fui dejando que mis compañeros entrasen, sin decidir lo que iba a hacer cuando fuera el último. Unos minutos después, cuando iban a cerrar la puerta, no entré.

Tampoco me comprometí cuando no podía saber si aquello no generaría un dolor infinito con forma de fracaso. No invertí en negocios de posible rentabilidad negativa. Tuve muchos problemas en hacer viajes más allá de mi zona de confort. Cuando te preocupas de poner la red demasiado dejas de subir al trapecio.

Así que en la función circense que es la vida, en muchas ocasiones, hice lo mismo.

A veces nos descubrimos, al crecer. haciendo lo mismo que nuestros padres. Yo tengo una caligrafía bastante más mediocre.

Sin embargo, mirando atrás, hice inversiones mejores y peores, viajé sin rumbo, adquirí compromisos que no salieron bien y aprobé química. Obtuve mucho más cuando salté por encima del miedo (justificado siempre) que si hubiese salido corriendo.

Hoy tengo dentista. 

No me da miedo eso. No me da miedo el dolor. Me aterra llegar a casa después y, cuando se vaya la anestesia, mi madre no me diga que no pasa nada, que está ahí hasta que se me pase. Que hay alguien a tu lado que te protege cuando te sientes débil.

6 de febrero de 2021

La rentabilidad de la novedad

Hace unos dias volví a recibir una bofetada de realismo sobre el mundo en el que vivimos. En este caso, en unos de mis entretenimientos musicales, donde comentaban, basándose en las rentabilidades económicas de la música moderna, que si alguien ha entendido la manera de consumir actual son esos artistas que planifican y lanzan temas de manera continuada para mantener la atención del consumidor sin pausas para que se entretenga en otras cosas. Es mejor, si hablamos de comercio y de negocio, sacar doce temas al año que un solo disco. No hace falta que se empleen años de trabajo en un producto conceptual que narre una historia a lo largo de temas que se van entendiendo cuando se conoce el anterior sino que la inmediatez, la continuidad y vivir siempre en una promoción continua es lo que te posiciona.

Si a estas alturas alguno no lo conoce, el Efecto Coolidge mantiene que la excitación sexual de los mamíferos es mayor si tiene, el mamífero en cuestión, la sensación de que es una pareja diferente. He de suponer que es algo parecido a lo que pasa con el consumo.

Por eso las marcas han descubierto que es importante vivir siempre en el lanzamiento del nuevo coche, del nuevo móvil y del nuevo frigorífico. Por una parte le impides al consumidor pensar que hay algo diferente en otro lugar y siempre puedes conseguir algo parecido a una especie de fan que "necesite" el nuevo producto aunque sea prácticamente igual que el anterior. Será por eso por lo que los nuevos singles se parecen demasiado a los anteriores. Será por eso por lo que algunas parejas se disfrazan para mantener viva la llama de la pasión.

Nos hemos vuelto una sociedad que necesita la etiqueta de "nuevo" casi tanto como la etiqueta de "oferta" aunque ni sea nuevo ni esté de oferta.

Existen películas que son, ellas solas, de una calidad mayor que todo el catálogo de Netflix. Pero Netflix te da la sensación que cada vez habrá algo nuevo esperando para ti. Es lo mismo que nos ofrece Internet en contraprestación de nuestra nevera. Cada vez que abrimos Internet parece que hay algo nuevo que quizá, solo quizá, sea un revulsivo en nuestra vida. Pero cuando abrimos la nevera vemos lo mismo que había hace diez minutos, menos lo que nos comimos.

Si nos damos cuenta con la frialdad que da la distancia, en ningún momento hemos dicho que deba de ser necesario, bueno o diferente. Son adjetivos que, a día de hoy, no tienen nada que ver con la rentabilidad.

Terminaremos viendo: "!!NUEVO!!: Torrijas. Antes 50€, ahora 2€". Y algunos pensarán que es la última tendencia a precio de ganga de la misma forma que el último single de J Balvin sea igualito (de coñazo) al anterior. Pero, joder, es nuevo. Voy a poner alguna canción que no hayas oído para darle alimento a tu Efecto Coolidge.


Pd: y cuando no hay musica, móvil, aspirador o coche que promocionar lo que hay que hacer es mantener el nombre vivo. Te puedes tirar a una famosa como Kanye West, buscar alguna polémica entre Twitteros, poner fotos de tu edad infantil como Rosalía o sacarte seis fotos en pelotas como Pedroche. Mira, nos vale de ejemplo, ¿qué hace diferente a los demás?: se encarga de estar, con vestido, tonterías o posados siempre vendiendo una novedad. Y ahí la tienes, con la cartera calentita sin ser mejor ni más guapa ni, por supuesto, mejor profesional que las demás. 

4 de febrero de 2021

Remedios de la abuela

Una de las cosas que tienen casi todos los cambios de ciclo es algo parecido al desprecio por el ciclo anterior. Supongo, y eso es mucho suponer, que necesitamos aceptar como cierto que venimos de algo peor cuando vamos a algún lugar nuevo. Que nuestra ex se merecía mucho más daño que el que sentimos, que no se puede ser más explotador capitalista que nuestro anterior jefe, que el año que terminó no va a ser peor que el que empieza y que los remedios de la abuela eran tonterías.


Lo curioso es cuando, pasados varios ciclos, te descubres a ti mismo poniéndote frío en un dolor de muelas ( como hacía tu abuela) y descubres que te calma. Aceptas como cierto que el año puede empeorar, que trabajar requiere un esfuerzo y que, en realidad, los ciclos son ciclos. Sin más. En algún sitio lo llaman madurar.

Pero para todo eso hay que tener una cosa llamada perspectiva. La perspectiva viene a ser como la memoria histórica. Es necesaria para no caer en errores de bulto en el que ya cayeron otros antes. Es necesaria y tiene como obligación básica entenderlo en su contexto sin juicios de valor presentistas. A ver si ahora vamos a juzgar a Grease como una película sexista. No sé, exigir que los Aristogatos se retiren porque no podemos permitir que nuestros hijos vean a los gatos siameses de esa película como un guiño a la maldad del pueblo asiático. Censurar "Lo que el viento se llevó". Tildar de esclavista a Volkswagen o a Ikea. Quizá, mirado así, la memoria es una asignatura pendiente porque vivimos todavía en el estado negacionista de todo lo anterior. Es mucho más entretenido y calmante para la psique achacar nuestras miserias a otros en vez de procurar mirar hacia delante. Si España, por decir algo, es el pais europeo en el que más ha crecido el desempleo femenino en los últimos dos años y ademas ha bajado 10 puestos en el ranking WPS de los mejores paises del mundo en los que ser mujer, podemos pensar que algo hacemos mal o directamente culpar a Alfonso XIII  por haberse olvidado de su pueblo en 1931. La culpa de todo la tiene Yoko Ono.

Siempre he mantenido que las sociedades son una especie de seres vivos que evolucionan y crecen más lentos que el ser humano normal. Si un año de un perro son 7 años humanos, 100 años humanos son un año social. Dicho así y poniendo como perspectiva el año 1 de nuestra era, tenemos 21. ¿Qué hacen los de 21?: Sexting, quejarse, notas de voz, intentar seguir siendo niños sin aceptar responsabilidades de adulto, bloquearte si les dices algo que no les gusta, echar la culpa al perro de comerse sus deberes, buscar la hora feliz en el bar y la oferta (real o no) en la página web con más anuncios que encuentren, considerarse a si mismos como los primeros que descubrieron la justicia social y no aceptar que fomentan la esclavitud cuando piden cualquier cosa a domicilio. Le sonríen al repartidor y eso les vale para pensar que le han tratado dignamente. También hay quienes se sientan y trabajan, obtienen resultados, ayudan y actúan con solidaridad real, pero es más divertido generalizar en el otro lado porque hacen más ruido y algunos están en el gobierno.

Pruebas de que vivimos en una sociedad sitiada culturalmente por los amantes de los 80 y mentalmente por los postadolescentes hay demasiadas. Unos se encargan de que Pretty Woman, Regreso al Futuro, los Gremlins, Terminator o Star Wars se repitan cada semana.


Otros, ignorando completamente que llevamos miles de años equivocándonos y que la velocidad de equivocación ha crecido exponencialmente en el último siglo, cometen los mismos errores que debían de haber aprendido a no cometer y en vez de aprender de ello buscan, con agilidad sorprendente, la culpa en cualquier otro lugar mientras intentan que la historia no sea la verdad sino lo que les conviene que sea verdad. Dame mi título, mi casa, mi trabajo con 16 semanas de vacaciones. 

A veces se me olvida que un 10 en 1988 es un 14 ahora. También que alguien descubrió el maravilloso mundo de los títulos por encima de los conocimientos. Se puede ser ingeniero con un cursillo en vez de con los 6 años de pelea en los que entrábamos 500 y salíamos de 50 en 50. Pregúntale a Patxi Lopez que nunca pasó de primero. A mi no me tenía manía el de química de segundo sino que yo era un paquete. Con ese revisionismo viejuno no digo que fuera una época mejor pero sí menos infantil. La comodidad impide crecer.

Pero un día, después de negar mil veces el valor de lo que te dejaron de herencia, vuelves a encontrarte usando los remedios de la abuela. Y te has hecho mayor.

Entonces es cuando al caminar por la calle te ves en aquel portal donde diste aquellos primeros besos. Te ves jugando en el patio del colegio, sentado en el muro en el recreo o escondiendo una revista porno debajo del colchón. Y estás ahí, mirándote de lejos con una sonrisa. Puedes saborear aún aquel cuello inquieto de la única mujer casada que pasó por tu vida y darte cuenta que, de una forma u otra, todo eso te hizo ser quien eres ahora. Porque ya no eres aquel y nosotros no somos lo que fuimos pero renegar, jamás. Asumir errores, eso sí. Pensar que si la abuela lo hacía será por algo, siempre.

Me dijeron: "ok, boomer. Tú sacaste un 9 y yo tengo un 11. ¿Ves? !Un 11!". Y se alejaron con el tremendo error de no mirar atrás ni pensar en las razones del otro. Porque 11 es más que 9. Entonces es cuando yo pienso que 1430 es más que 911. Pero uno es un Seat de 1979 y otro un Porsche.

Pd: Es como comparar el punk con el regetton. Se protestaba mucho mejor antes, eso no se puede negar.