Mal dia para buscar

28 de marzo de 2019

La maldición de la segunda edad.

Hace un par de días publiqué en alguna red social esa noticia sobre un grupo de animalistas feministas antiespecistas que denuncian las violaciones que sufren las hembras animales. Es decir, que los toros violan a las vacas porque no han dado su consentimiento explícito allá, en medio del campo. Obviamente lo consideré una razón  más por la que el mundo se va a la mierda. Y ahí lo dejé como una locura más de las que se hacen eco en los medios cuando necesitan rellenar páginas y demostrar a sus lectores que, aunque son idiotas, siempre hay alguien más loco que ellos.

Cual fue mi sorpresa cuando una muchacha supuestamente inteligente me criticó por no tener en cuenta las desigualdades de una naturaleza patriarcal y hacer apología de ello con mi link. Pensé, en un instante,cuando me había perdido. Entonces me llamó  un amigo y me dijo que se había sentido mayor en una reunión de esas modernas donde los asistentes salen a pequeños escenarios y hablan de sus inquietudes para ver si en uno de esos momentos surge la idea revolucionaria que cambiará el mundo (y sus cuentas corrientes). Me contó que, después, consideró que había partes de su locución que quizá chirriaban en oídos más jóvenes. Una criticar el ansia y la impaciencia de la juventud, incapaz de prestar atención a un videos de más de 3 minutos. Otra decir que las confrontaciones no son buenas y que casi todos, incluso los que creemos peores, también tienen sus razonamientos.Que poner en duda los razonamientos propios es el paso previo al entendimiento. Eso no les gustó- me dijo- porque lo vi en sus caras.

Una de las cosas que tiene la generación que se aproxima sospechosamente a los 50 es que ha intentado, probablemente sin conciencia , imponer sus criterios a las demás. Quisimos que nuestros padres amaran el rock&roll y ahora descubrimos que ni siquiera las grandes joyas del pop perforan la gruesa capa de piel que tienen los que se mueven entre 17 y 30 años. Es más, ahora que hemos aprendido a valorar elementos de los que nuestros padres nos hablaban, vemos como ha dejado se ser importante lo que decimos sino que lo que pasa es que lo decimos nosotros. Nuestra segunda edad vive el maleficio de aceptar algunos de sus errores y quienes vienen por detrás han aprendido a ignorarnos y retroalimentarse de sus propias cosas, mejores o peores. El mismo discurso dicho por un tipo en chandal y capucha de chamarra sin poner es más valido que el que dice alguien que podría ser su padre. No es lo mismo, pero en realidad lo es, decir que no hay que tirar las toallitas por el water que un hastag #huelgamundialplaneta , enviado por esos móviles repletos de coltan comprados en empresas multinacionales que cotizan en otro lugar y tambien venden camisas baratas (por algo será) cosidas por niños. Incluso si fuera dicho palabra por palabra. No importa qué, importa quien.Importa, incluso, el medio por el que llega. Las fake news tienen mercado porque no lo dice tu padre sino un influencer vegano. No porque lo diga alguien que ya estuvo allí, sino un  meme.

Es probable que nosotros fuéramos, allá por los 90, unos racistas de la edad. Ahora somos nosotros los discriminados y asistimos, estupefactos, a miles de aciertos y, lo que es peor, errores que cuando se los explicas (porque los errores son cíclicos) descubres que no te hacen ni caso porque tu voz es muda, machista, especista y a favor de que los toros violen a las vacas.

Y nunca dijiste eso. Ni siquiera te argumentaron nada en contra. Solo que como lo dijiste tú, ya no vale. Es la maldición de la segunda edad.

25 de marzo de 2019

Miguel , Gritar.

Que está cansado que le digan lo que debe hacer. Que cualquier desgraciado liga más que él. Que se hartó de ver incómodo e impávido que la fila de al lado siempre se mueva más rápido. Que su jefe tiene más antojos que una diva. Que viaja al Soho y él con el desalojo arriba. Que no renunciaría, pero sí le daría un par de puñetazos más el IVA. Que el tipo tiene fotos de su Lamborghini tomando Martini con la chica en bikini y eso lo irrita pero ya no lo excita ni la Dolce Vita de Fellini. Será que yo no opino igual pero esa voz no me cae tan mal. Y entonces entro a pensar: No sé, qué es lo que me hace quedar No sé, qué es lo que me estanca acá ¿Por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar?". Que la mujer le fue infiel en la luna de miel. Que no le importa ser cruel, ni lo que opinen de él y aunque ella corra para que alguien la socorra le va a arrancar la piel y se va a ser un abrigo de zorra. Que no es un identikit de Brad Pitt. Que nunca vio a Limp Bizkit ni a Aerosmith. Que es como un hobbit, o Roger Rabbit. Que todo le da déficit y nada superávit. Que ni un rayo ilumina su vida anodina Que conoció gallos que resultaron gallinas Que va a cortar la mala racha con un hacha y que no agacha la cabeza ante ninguna cretina. Será que yo no opino igual pero esa voz no me cae tan mal Y entonces entro a pensar; " No sé, qué es lo que me hace quedar No sé, qué es lo que me estanca acá ¿Por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar?" No entiendo qué pasa Trabajo como un burro y no puedo comprarme casa y nada me asombra y estoy tan tranquilo como una bomba. La vida me dio a boca de jarro. Siempre fui el último orejón del tarro. No doy mas una mano. Este mundo no está sano. No aguanto ni un minuto mas. Que se siente como en coma en un CTI, como el reo más buscado por el FBI,como el deudor más pertinaz del FMI, como el producto más bruto del PBI. Que quedó inmóvil con lo de Chernobyl. Que logró ver al Papa en el Papamóvil. Que jamás vio luz al final del túnel Y no encontró paz ni buscándola en Google. Que ya no quiere vivir. Que está dentro del rango de la hora de partir Que está en el fango y como en el tango, Ni el tiro del final le va a salir. No sé, qué es lo que me hace quedar No sé, qué es lo que me estanca acá ¿Por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar? Escuchando a Miguel gritar Escuchando a Miguel gritar

16 de marzo de 2019

Gente de conciertos

En un concierto hay gente variada.

Está el fan, el que se sabe las canciones. El que las grita. El que pide una rareza que fue cara B de un single en 1985 y no se la dan. Sin embargo es feliz porque está ahí como una especie de recompensa no entendida a años de dedicación, a mil momentos en los que consiguió que su cerebro fuera un paso más allá de la realidad gracias a una confraternización mágica con aquel grupo.

Está el que se queda quieto cerrando los ojos mientras le tiembla el cuerpo con los bajos. Degustando los sonidos poco a poco sabiendo que es un placer efímero y personal.

Están los que van en grupo y sólo gritan en los hits mientras creen que todo aquello que para ellos es irrelevante también lo es para los de las filas de delante. Hablan. Hacen chistes. Creen, en una lógica de consumidor, que han pagado para pasarlo de la manera que hayan considerado oportuno. He visto a grupos haciendo botellón sentados en  medio de un concierto.

También están los que van a cualquier cosa que tenga pinta de concierto sin importarles si toca mi prima o es la nueva última gira de los Rolling Stones. Necesitan alimentar un ego cultural desaprensivo incapaz de filtrar nada. Eso sí, sin haber oído ni una sola canción antes o después jurarán que saben más que nadie porque estuvieron allí, que es algo parecido a decir que has trabajado porque te sentaste en la silla unas cuantas horas.

En la vida existen esos cuatro tipos. El que se emociona con las recompensas. El que mira al horizonte o huele, despacio, el cuello de su amante. Quien cree que todo está para servirle y,  por supuesto, al que no sabe porque está pero está  siempre, aunque no tenga ni idea de lo que le gusta. El último va con el viento de las modas.

Y los nuevos conciertos se programan pensando en la cantidad de unos u otros, no en la calidad de la música.

La vida es un concierto.

13 de marzo de 2019

La politica que se separa y la adolescencia cabrona.

Uno de los dramas entre mis amigos sucede cuando sus hijos deciden volar del nido, pero nunca gratis. Se llevan la play, las  bragas, su colcha favorita, el coche  si es  que lo tienen, el ordenador y la tele de su cuarto. Y luego van a casa a comer o llevan la ropa  para que  se la laven. Es  una forma  moderna  de emancipación que, si la  familia lo permite y es  de mutuo acuerdo, pues estupendo. ¿Egoista? Si. Pero hay un  acuerdo, se  cumple.

A veces no es así. A veces un adolescente se jacta delante de sus amigos lo importante que es para sus padres y cómo ellos han de ser sus esclavos ya que tuvieron la idea de tenerle y él, precisamente él, no lo pidió. No es la primera noticia de ese estilo en los últimos meses. Tampoco la del padre harto de los abusos de sus hijos o la del padre de Mallorca que pidió al juez que le quitaran la patria potestad. No es lo normal porque si bien cuando en los años 70 llegabas a casa diciendo que el profesor te había pegado, te ganabas otra hostia. Ahora denuncian al colegio por acoso, a facebook, instagram, al profesor y llevan al niño a un psicólogo infantil porque juran que tiene un TDH. Una pena, pero una pena moderna. Hay que proteger a la infancia dicen algunos como si nuestros padres no nos quisieran en los  70. Hay que proteger,  si. Pero no hacer el canelo.

La salida del Reino Unido de la UE es algo similar. "Oye, que me quiero ir".  Pues vale. "Me vas a limpiar la ropa, me quedo el collar de perlas de la abuela, los chalets de Mallorca, Gibraltar, las subvenciones, dos huevos duros y quiero que a los británicos le limpien los pies gratis en Valdemorillo". - "Hombre, eso va a ser que no. Mira, vamos a ver si llegamos aun acuerdo". Entonces se van  con el acuerdo a la cámara de los lores esa y dicen que no les parece bien, que quieren más. Que quieren todo lo que tenían y un poco más. Joder, pero si te vas. Si te vas es tu jodido problema. "¿Pero nos queremos ir de verdad?"- se preguntan. "Si, pero que nos den lo que es nuestro". Ese es un concepto muy curioso.  "Lo nuestro". "Lo mio". Si tus bragas te las ha comprado tu madre serán de tu madre aunque te las pongas tú. Nunca fue tu cuarto  ni tu playstation. Las operaciones economicas de la UE se hacían en la city pero si no estas en la UE , te jodes. Oye, que es lo que hay. Sopas y sorber, que decía mi abuela. Irse es irse y los calcetines, te los zurces tú. Soy de la opinión aquella  en la que uno es libre de decidir su futuro pero si lo decide, que se joda. Vivir en el paraíso idílico de una moderna reinvención neovictoriana sin el lastre de los tediosos europeos que roban al imperio británico mola hasta que la libra cae un 20% de su valor, los productos son más caros porque vienen  del continente y se descubre que sin esos vagos inmigrantes ya no queda nadie para servir fish&chips a las tres de la mañana en W2.

Una cosa admiro de Theresa May: que si el pueblo dice que se van, pues se van por  sus ovarios.
Una sorpresa me produce el parlamento británico: que nada les satisface como a mi sobrina cuando dice que se va y que quiere lo suyo, incluyendo a la señora de la limpieza y la línea de móvil pagada.

Si te vas, te vas. Pero con todas las consecuencias y las incomodidades que tiene la carísima autosuficiencia. No se puede pedir y pedir, como un niño mal criado. Págame las carreteras, las pensiones, hazme un hueco para comer y limpia mi ropa sucia. Nadie piensa, antes de independizarse,  que el responsable de los dolores ya no es el otro, sino uno mismo. Y que no es perfecto sino una minicopia de aquello de lo que ha escapado.

Si te vas, que te vaya bien y a tomar por culo.

"Si me violan a las tres de la mañana"- decía una que yo me sé cuando no le daban más dinero para el taxi- "será tu culpa". No, guapa. Será tuya. 

La política que se separa y la adolescencia cabrona tienen demasiadas similitudes.



(Espero que con el rabillo del ojo más de un independentista europeo aprenda de UK, que es mucho más fuerte que Cataluña, los Flamencos, los de la liga Norte y los Euskaldunes juntos)

6 de marzo de 2019

A, B, C y la necesidad de superioridad moral. Debate, charleta y periodismo moderno.

La ley de Godwin establece que las conversaciones, cuando hay un enconamiento feroz, terminan citando a Hitler con mucha facilidad. No es un "y tu  más" ni un "pues ahora me quedo sin respirar", pero se parece.

Bien. La modernidad y nos ha dado variantes de gran interés. En España somos mucho de nombrar a Franco. "No me gusta el rey porque lo nombró Franco". Ala, ahí te quedas. Luego otro puede hablar de los embalses y ya tenemos a dos sordos. Lo que viene ahora es esa parte de la conversación, que sí bien es cierto que nunca se centra en el tema sino en partes externas, en la que alguno de los que están en ella (o los dos) hacen una de estas dos cosas:

A) Hablar de sus títulos o componentes personales imposibles en el otro.
  "a mí me lo vas a decir, que soy tornero fresador"
  "no sabes lo que es porque yo soy mujer y tú no"
  "qué fácil es decir eso para vosotros, los que no tenéis hijos"

B) Ir a momentos del pasado del otro.
  "no hables tú, que eras amigo de Pepe el pederasta"
  "el gobierno de España, que fue el de Franco, también robaba a los catalanes"

C) El victimismo
  "eso pasa porque soy (mujer, catalán, soriano, gay, inmigrante, menor, jubilado, bajito...)
  

Así que ahora tengo puesta una alarma para las personas, los debates  y aquellos medios de comunicación que necesitan vivir en la demostración de superioridad moral sobre sus adversarios. (Desde laSexta, el Risto e incluso los debates de 13tv). Esa alarma suena cuando alguno de los puntos A, B y C, suceden. Suena muchas veces desde aquel día en el que el periodismo dejó de contar lo que pasa para hacer juicios de valor como si estuvieran en un púlpito dando razones a sus feligreses. Suena, casi de continuo, en periodo electoral. Suena intensamente al abrir facebook, pasear por twitter e incluso en la cola del banco o de la pescadería. Y suena porque parece que aquí todos somos expertos en todo y si no lo somos lo más importante es alejarse del tema  y joder al adversario que ya es el enemigo.

Parece que si alguien no grita no existe, que lo que importa es despellejar al otro por cualquier lado. Saca la guerra de irak o las fotos de Pablo con terroristas condenados. Saca que tienes un máster en economía para darle razón a Rodrigo cuando lo de Bankia. Saca que eres profesor universitario para evitar aceptar que eres gilipollas porque hay gilipollas en todos los sitios. O que sabes hablar polaco. Cualquier cosa menos ir al tema cuando el tema se descontrola. Y me da igual. Básicamente consiste en despreciar al otro para que cualquier cosa que digas tu tenga que ser la verdad.

Y eso es trampa.

Pero son trampas aceptadas.
Cuidado,  que vienen meses llenos de A, de B y de C, de superioridad moral y de miseria. Es, tal y como he empezado, imponer tu ideología a cualquier precio. Vamos, como Hitler.

Te recuerdo que Hitler no fumaba.




Pd: se me ha olvidado eso de escoger una frase del otro fuera de contexto y culparle de los males del planeta. (Yo que sé. "¿Has dicho "EL trabajador"?, ¿pero es que una mujer no puede trabajar?. Eres un machista"). Lo he de poner en la D

26 de febrero de 2019

Fucking crazy

(hay un espacio de un programa de radio que suena después de explicar cómo se cocinan los oricios o cómo se saca un nabo del estómago de una vaca enferma... donde, a veces, se descubren cosas como ésta)
[Verse 1] I'm fucking crazy You know that it's true You knew it when you met me Don't act like this is new I don't know how to stop myself from acting so insane Screaming like an animal and rattling your cage [Verse 2] You're fucking crazy You make me so mad Some days you sound so happy Some days you get so sad I never know from one moment to the next who you're gonna be Sometimes I think you may be even crazier than me [Verse 3] We're fucking crazy (Ooh-ooh-ooh-ooh) Crazy in love You make me want to tear the world in two I've lost touch with reality, there's nothing I can do (Ahh-ahh) 'Cause you are fucking crazy and I am fucking crazy about you [Bridge] This world is getting wilder every day Sanity can be so hard to find But you and I, we found another way Even if it means we've lost our minds [Outro] We're fucking crazy (Ooh-ooh-ooh-ooh) Crazy in love You make me want to tear the world in two I have lost touch with reality, there's nothing I can do (Ahh-ahh) 'Cause you are fucking crazy (Ahh-ooh) I guess I am fucking crazy (Ahh-ooh) You are fucking crazy And I am fucking crazy about you

23 de febrero de 2019

Soy la muñeca de la tarta


(literatura deshechada)

“Soy la muñeca  de la tarta, la que se ríe de tus chistes, la que baila con los tacones puestos y unos pantalones que señalan las pantorrillas. Soy la que se levanta a la hora para hacer el desayuno a sus hijos y la que conduce con las bolsas de la compra amontonadas atrás.  La que te responde a los mensajes si son más allá de media noche y duerme encima de una montaña de almohadones.  Soy la que hace que está dormida si te oye respirar fuerte , la que estuvo antes que tú en todas partes y pasa de que sólo se vive una vez a proyectar ideas en el futuro. La que se echa el azúcar rápidamente en el café pero se lo bebe despacio y deja carmín en el filtro del cigarro. Soy la que saluda al vecino y luego te cuenta sus miserias pero iría a ayudarle si necesitara una mano. Soy la que mataría por escapar de todo los viernes y vuelve a casa los lunes. Soy la muñeca de la tarta y a veces sueño con ser la figura que hace de muñeca en el pastel”.

21 de febrero de 2019

Elecciones: mucho para un español.

La manera moderna de lanzar mensajes es hipócrita y miserable. No se libra nadie. No se libra la prensa ni se libra la televisión. No se libra tu prima de Albacete ni se libra el tercero de la lista a las elecciones autonómicas que, sinceramente, no tienes ni idea de quien es pero le vas a votar. No sabes el nombre del último premio nobel de física pero sí el nombre de la mascota de ese cantante efímero que sonríe en el hall de su casa en el Hola. Cuentan que cuanto mayor es la cantidad de información que recibimos es mayor también la cantidad de gilipollas a los que hacemos famosos.

El tema es que hoy en día, no sobreinformados pero si sobrebombardeados, vivimos en un momento en el que para que el mensaje tenga que llegar ha de ser algo más excesivo que el último. La transgresión, que dicho así es algo hasta romántico, se ha vuelto en contra pero, si lo pensamos bien, no va en contra de la verdad.

Por eso mismo los políticos y la prensa no mienten. Nunca.
Por eso mismo los políticos y la prensa lo que hacen es contar la parte de la verdad que les resulta interesante o la que, sin decirlo, puede derivar en una mentira que jamás dijeron.

-¿Pagó usted la seguridad social de su empleado cuando usted ganaba 8000€ al mes?.  
-El sistema económico es muy duro. (no es mentira)

-El rey yo yo hemos establecido una amistad (no es mentira, se saludan por la calle)

-Tengo un máster (tenerlo lo tiene)

Ante todo eso la naturaleza humana, que es una perra, lo que hace es poner el acento en quien lo dice en vez que qué es lo que dice. Es más, hay una tendencia absoluta a subir el listón de la apuesta de los propios que sobrepasa el límite de lo posible. En Nueva York el antiguo alcalde lanzó un mensaje a sus habitantes diciendo que no tenían dinero para todo y había que decidir entre más policía o no sé cuantos parques. Salió, como siempre que hay una votación en atmósfera de miedo, más policía. Aquí no, aquí viene uno diciendo que te va a dar más parques, más policía, un bastón  de oro y te va a subir el sueldo. Y si es de los nuestros nos lo creemos. Si lo dice el contrario es que me quiere engañar. Los partidos políticos que no ganan nunca ni pueden se han convertido en expertos en prometer el cielo. "Hay dinero para dar una casa a todos los españoles". Y es verdad, lo hay. Claro que hay que dejar de pagar a todos los médicos y a los jubilados. Mentir, lo que se dice mentir, no miente.

Las promesas electorales se han convertido en panfletos de promesas imposibles que da igual que se rompan una vez que se alcanza el poder. Y las promesas, en realidad, siempre son posibles porque esas verdades lo son siempre y cuando no se haga una concepción global de las mismas. Hay quien se cree que Cataluña independiente será un pozo de alegría y crecimiento, hay quien piensa que los camareros han de ganar un salario de verdad sin subir el precio del café y hay quien es tan tonto que no sabe que su ropa ha esclavizado a niños en la India. Hay quien se cree que el grandioso sexo prometido será realidad si llegas hasta la cama. Las verdades imposibles son la nueva moneda de cambio, y te la cambian por un voto.

En ese sentido algunos pensábamos que esa  neurona loca que le quedaba a alguno en la cabeza iba a terminar poniendo en su sitio a todos esos que se la habían jugado a las verdades imposibles. Y nos equivocamos. Nos equivocamos cuando Pablemos decía que cada español debería de ganar 1500€ al mes mínimo y estábamos convencidos que no se le podía tomar en serio porque eso era (y es) una barbaridad económica del mismo volumen que eso de que si se le da a un español 800€ por no trabajar lo que hará será esforzarse por buscar un trabajo mejor (la Sexta noche). A un español le das 800€ y te hace una manifestación diciendo que es poco y que el otro partido le ha ofrecido más. La caída de votos de Podemos en España es igual que la subida de votos de Vox y eso es porque hay un grupo de gilipollas importante que va dando bandazos de un lado a otro de la indignación y le importa una puta mierda si queman al empresario o al inmigrante siempre y cuando no le quemen a él. En vez de desconfiar de las barbaridades nos hemos convertido en receptivos a barbaridades mayores.
Ahora llegan elecciones, 3 de golpe. Unos prometerán el cielo y otros, creyendo que eso no es una apuesta suficiente, el cielo y dos huevos duros. Todos dirán verdades. Incluso dirán verdades para meterse con el enemigo. Arcadi dijo, y es verdad, que los que tienen el sindrome de Down son peores que los que no lo tienen. Pero llegó Risto, que es un manipulador interesado que busca gasolina para alimentar a su ego, y dijo algo que era verdad pero que presuponía que Arcadi mata niños por las noches. Y se enfadaron. No me importa cuando es un juego y todos conocemos las reglas pero el problema es que las reglas no te las cuentan y el mundo se llena de intereses disfrazados de eslóganes. Hay monologuistas que, como no les contrataron de cómicos, dan mítines y la diferencia es muy pequeña.

No nos engañemos. Nos van a prometer más teniendo que aportar menos. Nos van a prometer virilidad infinita, un follamigo, un coche no contaminante, una casa nueva, una subida de salario, una pensión dos puntos por encima del ipc, una bajada de impuestos, a tu enemigo pisoteado y un basurero elegante en la puerta de tu casa cada vez que peles un plátano. Eso, precisamente, es el capítulo 200 de los Simpsons. ¿Como acaba? Mal. Lo curioso es que Homer no miente cuando le eligen, exactamente igual que en nuestras elecciones.

Se soluciona haciendo dos cosas: evitando pensar quien lo dice y pensando si es posible con todas las consecuencias. Pensar dos veces. Mucho para un español.




Claro que si te dicen la verdad completa ya no es publicidad aunque es muy entretenido creer que lo que cuesta 100 se puede comprar por 2, y que es igual.
Si es muy bonito (o muy malvado en boca del enemigo), amiguitos, es mentira.
Se vive mucho peor en las dudas infinitas. Sálvese quien pueda

Jaime el espectador.

(...literatura...espero que tengamos protagonista...)


Jaime es un espectador de su propia vida, a la que teme mientras ella acecha.

No se casó, pero soñó con ello tres veces. No tuvo hijos, pero se enterneció cada vez que pasaba cerca de un  parque mientras veía luchar a adultos contra el eterno periodo de adaptación de sus vástagos. Prácticamente nunca convivió porque si algo le define es que, aunque le cuesta mucho tomar cualquier tipo de decisión definitiva, en el caso de hacer algo lo hace con  todas las consecuencias. Así que, curiosamente, el hecho de esperar a esa iluminación mariana que tienen las revelaciones fue justamente lo que le hizo no hacer nada jamás. Ser libre para estar completamente preparado a darse con todo lo que tiene es precisamente lo que ha coartado su libertad. Tener la mochila preparada para salir de viaje siempre hace que la ropa se pudra mientras llega el momento de partir al destino adecuado.

14 de febrero de 2019

San Valentín en los tiempos de las apps.

(De un relato.Literatura)


Hay componentes del mundo que están desapareciendo de una manera galopante. El contacto humano es uno de los primeros. Los supermercados y los bazares son una forma de ir de compras sin  la necesidad de hablar con nadie. Pero tienen el problema del contacto visual al menos a la hora de pagar. Cuando llegó internet se podía comprar sentado en el wáter. No es la logística ni la amplitud de gama. Es la posibilidad de llevar a cabo el proceso sin tener que interactuar con ninguna persona. Como es lógico eso llegó al mundo de la seducción. Una foto que pueda ser más o menos intrigante y que nadie sabe en realidad si eres tú. Esperar.  Hacer un match. Hablar y hablar. No hace falta peinarse, quitarse los pelos de las piernas o esos tan rebeldes que salen por los agujeros de la nariz. Se puede conquistar a otra persona sentado en el wáter y sin decir ni una sola palabra. No hace falta ser alto, guapo o incluso listo. Hay que ser ocurrente y algunos copian y pegan frases sólo con la intención de continuar el juego. Verse, hablarse, mirarse e incluso dudar con el tono de voz son demasiados elementos como para no fracasar en alguno. Hay quien ha pasado más de una noche en vela contando cosas y descubriendo enfoques de su cuerpo y de un cuerpo ajeno que si bien no suple a la verdad entusiasma a distancia. Hay relaciones eternas que no han intercambiado una mirada. Hay sexo sin poder olerse complementando las noches con instantáneas que adivinan las formas que imaginamos. La falta de datos o el control de los mismos nos puede hacer creer que hemos encontrado una perfección sólo y exclusivamente porque la otra persona es consciente de sus puntos débiles y esos, justamente esos, no se mandan por whatsapp. Incluso whatsapp es demasiado íntimo y pasar de una aplicación de contactos ahí ya es casi como subir a casa a tomar una copa. 


11 de febrero de 2019

¿Pensar? Jamás

"Cada uno es libre de pensar lo que quiera siempre y cuando piense como yo"


Hoy mismo una mujer, feminista, animalista, antifascista y supuestamente inteligente publicaba en facebook que mueren más mujeres por culpa de los hombres asesinos que por el cáncer.

Mi profesor de termodinámica decía siempre que cuando un resultado de un problema es algo que huele a barbaridad lo más probable es que sea mentira. Así que fui a los datos estadisticamente ciertos. "En España"- le puse- "murieron 110.000 personas de cáncer el año 2017. De esos un 38% eran mujeres, es decir, unas 43.000. En ese mismo año se certificaron 56 muertes de mujeres a manos de hombres malvados".

Se enfadó. "No hablo de España sino del mundo".

No me supe callar. "Hay unos 10 millones de muertes por cáncer en el mundo y si volvemos a hacer el mismo porcentaje lo que estas diciendo es que se matan !4 millones de mujeres al año sólo por ser mujer y solamente a manos de hombres malvados!. ¿No te has pasado, aunque me vayas a decir que no hay estadísticas en Africa?"

Y entonces, a  modo de sorpresa y sin ninguna posibilidad de réplica, me borró. "Me agotas"- mandó en su último mensaje. Cualquier cosa antes de reconocer un error (de un 1000%)

Entonces pensé que aunque sea una barbaridad algunas personas necesitan datos que certifiquen salvajemente lo que quieren oir. Que todos los que comen carne desean que los cerdos sufran, que absolutamente todos los que se sienten españoles son fascistas que desean que Franco vuelva, a ser posible de la mano de Hitler y Mussolinni y que, como es lógico, no hay ni una sola mujer que muere de cáncer o de atragantarse con un hueso de aceituna sino que el hueso estaba ahí puesto por un hombre machista para que ella falleciera, que si es en  accidente de tráfico es lo mismo porque el faro del coche fue diseñado por un hombre y que, ademas, ese hombre quiere destruir el planeta porque el motor usa combustibles fósiles.

A veces solamente hay dos pasos entre la verdad y lo que nos apetece pensar.

Pero si nos demuestran que nos estamos convirtiendo en gilipollas lo sencillo es bloquear al mensajero. Mientras tanto problemas tan graves como la violencia de género, la convivencia, los excesos de las industrias o el daño que hacemos al planeta se convierten en proclamas.

Y ahora yo me he convertido en un machista fascista, favorable a la destrucción del planeta que me voy a comer un filete de cerdo asesinado por los loobys cárnicos.

Ha llegado un momento en que da lo mismo decir una estupidez siempre que esa estupidez sea molona y si me llevan la contraria, no hago caso. ¿Pensar? Jamás. Eso es de cobardes.

9 de febrero de 2019

Vivimos en Standford.

En el experimento de la cárcel de Standford se demostró, de una manera salvaje, que cuando a alguien  se le mete en un rol tiende a exagerar el mismo hasta límites insospechados. El que era colocado en el puesto de carcelero se volvió un tipo capaz de aporrear a los presos sin piedad (con la excusa perfecta de que es que recibe órdenes, como en el experimento Milgram) y , lo que es peor, los presos asumen como una norma que les traten como basura.

Cada uno, en definitiva, deja de comportarse como es para comportarse como se supone que se comporta alguien que está en su lugar. Cada uno se vuelve un  arquetipo.

Una de las cosas más miserables que tiene la sociedad moderna, publicitariamente aburrida en la que cada debe hacer uso de su propia libertad (presuponiendo que todos y cada uno tenemos un criterio personal claro y propio), es que aunque se nos llena la bocaza con  lo de la libertad resulta que al final nos encanta sentirnos al abrigo del arquetipo de aquello a lo que queremos pertenecer. Aquí todos somos de izquierdas hasta que se trata de no pagar por lo que queremos consumir. Aquí siempre el problema es de los demás y ninguno de los otros hace las cosas bien. Y, sobre todo, nos metemos en papeles que os encantan  y en los que buscamos,  como un independentista catalán, un enemigo común culpable de los granos que nos salen en el culo para no aceptar nuestra responsabilidad personal absolutamente en nada. Eric fromm decía que el ser humano necesita de una figura superior siempre.  De un Dios, un jefe o un padre. Bien. El ser humano moderno necesita de un enemigo, de alguien a quien responsabilizar de sus miserias para no hacerse responsable de ellas. ¿De quien es culpa la crisis? De los banqueros,  de los políticos o del sistema imperialista yanki, aleman o chino. No es culpa tuya, soberano imbécil, que te compraste dos chalet firmando una hipoteca que no podías pagar. No te ascienden porque eres mujer o porque eres gordo sin caer en la cuenta que el último mes has faltado diez días al trabajo por asuntos propios y lo que pasa es que tenías resaca. Joder, es mucho más sencillo meterse en el papel de preso con forma de junco sometido a los vientos de los carceleros imperialistas. El sistema, que ya es un ente abstracto subyugador, es el que castiga a los hombres justos como yo. Si te crees comunista es el capitalismo, si eres mujer el heteropatriarcado, si eres empresario los culpables son los vagos y si te crees ideológicamente amigo de la Pasionaria todo lo malo es de los herederos de Franco que se juntan en las catacumbas por las noches para reprender a las buenas personas como tú.

Y, por supuesto, cualquier cosa que diga alguien que ubicaste en el lado del enemigo es mentira. Pablo Casado (peligroso personaje) no dirá una sola cosa en la que darle la razón, aunque sea el color blanco del caballo blanco de Santiago. Pablo Iglesias (otro peligro) solamente buscará una hipoteca más barata para el chalet. Torra quedarse con el dinero del tren a Extremadura y Prdo un espejo más grande donde verse por las mañanas mientras ensaya las poses en las que repite (con su mujer como logopeda) que el presidente, es él.

Vivimos en Standford y no os estáis dando cuenta. Lo curioso es que entre carceleros o presos la mayoría parece que elige ser preso y hace lo posible por no dejar de serlo. La queja, sin ningún argumento que de una posibilidad de resolución inteligente,  es no querer solucionar nada. Matar a los hombres para solucionar el problema de las mujeres. Jubilarse a los 50 con 2000€ al mes  para siempre. Que todos seamos ricos y el sexo siempre sea de altísima calidad. Estar en forma sin cuidar el cuerpo. Las proclamas en las manifestaciones son bromas de mal gusto, en gran parte, para la inteligencia humana que ve de soslayo la realidad.

Y así vivimos:  Presos de nuestros propios personajes buenos en un mundo de malvados.

Es un mundo de ciencia ficción. Un experimento que, como el de Standford, salió mal. Muy mal.

1 de febrero de 2019

Montando una startup.

-¿Qué es lo más caro de una empresa?
-Las materias primas
-Vale, pues algo sin materias primas.
-Los trabajadores
-Entonces que no haya trabajadores sino "colaboradores"
-Los impuestos
-Hagamos "ingeniería fiscal".
-¿Y si sale mal?
-Apagamos el ordenador

Y con eso ya tenemos una startup moderna.

Uber no tiene licencias, JustEat no tiene restaurantes, Airbnb no tiene pisos... los "colaboradores" ponen el coche, la comida y las casas. Los gobiernos todavía están  buscando donde guardan el dinero que se quedan.

En algún momento pasó a ganar más el que pone el medio que el que hace el trabajo.
Definitivamente algo estamos haciendo mal con la modernidad.

Maldiciones Comunes


Quiero que te escueza tanto que te quieras arrancar la piel, que la herida nunca cierre, que la sal te ayude a comprender. Que lo sufras, que ya es hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras como yo, que ya es la hora; y, si escuece, que te jodan. Lágrimas que a ti te inunden nunca puedas dejarlas caer, que el amor a ti te ciegue, que te estrelles una y otra vez. Que lo sufras, que ya es hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras como yo, que ya es la hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras, que ya es hora; y, si escuece, que te jodan. Que lo sufras como yo, que ya es la hora; y, si escuece, que te jodan.