Mal dia para buscar

30 de marzo de 2026

Libertad para los chalados.

A ver si se me puede entender.

En una sociedad supuestamente libre y donde cualquiera puede disponer de la opinión que le parezca, aunque se aceptan las opiniones de la mayoría, ¿por qué hay manifestaciones que están "bien" y otras que están "mal"?. ¿Por qué es moralmente maravilloso manifestarse por Palestina y no por Israel?. ¿Por qué está fenomenal, este fin de semana en Euskadi, organizar un evento popular a favor del euskera y sería problemático hacer uno a favor del español?. ¿Por qué una manifestación por la mujer es algo fantástico y una manifestación por los hombres se podría considerar un atentado contra la sociedad?. No estoy quitando ni poniendo razones sino que estoy haciendo un paralelismo con el presupuesto de la libertad absoluta de opinión. Y si a alguno, alguna o algune le parece que defender a Israel, el español, las centrales nucleares,los hombres o que se pinten todos los semáforos de fucsia es algo que debería de estar prohibido, ESA persona lo que está es en contra de la libertad de quien no piensa como él. ESA persona es, por definición, alguien intransigente y totalitario que solamente acepta SU opinión como verdad.

Me cuesta entender cual es el proceso por el cual unas reivindicaciones se aceptan como "buenas" y otras como "provocaciones". De verdad que me cuesta. Durante los años 80 siempre me parecía provocador ver, de manera semanal y con puntualidad alemana, a grupos de personas del barrio enalteciendo a algunos que habían asesinado en "defensa" del pueblo. Sin embargo aprendí que era su manera de sentir y que mientras no quemaran algún contenedor o se liaran a bofetadas aquello era una expresión de libertad ( que no habían tenido hacia sus asesinados). Aprendí que una sociedad adulta y tolerante se caracterizaba por respetar opiniones que no tienen que ser la tuya. Es más, creo que aquella banda de miserables desapareció en el momento que la propia sociedad que decían defender les dijo que no necesitaba ser salvada.

Después, con el paso de los años, las reclamaciones callejeras se han popularizado. Hay manifestaciones de médicos que piden más dinero, de bomberos que piden más dinero, de jubilados que piden más dinero, de servicios de limpieza de organismos públicos que piden más dinero, de profesores de instituto que piden más dinero. También hay manifestaciones a favor de la moral: las mujeres (que, a mi parecer, ya son iguales ante la ley), las guerras que son muy malas pero que nos gusta tener un malo y un bueno para poder gritar algo y así sentirnos mejor, lo mucho que hay que cuidar el planeta y el poco dinero que tenemos para pagar el alquiler. 

Pero no hay manifestaciones de dueños de pisos que estén hasta las narices de que no les paguen, de personas que consideren que la energía nuclear es barata, limpia y estable. No hay israelitas por la calle con su estrella de David clamando contra ser siempre los malos desde antes de los Reyes Católicos. No hay españoles clamando contra la ocupación romana pero sí mexicanos enfadados con Hernán Cortés. No hay empresarios exigiendo mayores controles contra el absentismo laboral tan de moda ultimamente.

Personalmente, igual que no tengo ningún problema con unas manifestaciones tampoco lo tengo con las otras. A unas iría y a otras no. Podría estar a favor de pagar más a los profesores pero exigir mayor control del absentismo. Estar de acuerdo con algo no me obliga a aceptar el pack de ese espacio. Ahí está la clave. Te pueden horrorizar las imágenes de muertos en Gaza pero no significa que, por eso, tengas que aceptar que Cuba es una democracia. Es más, podrías estar a favor de la discriminación positiva del colectivo trans y ser un defensor de las centrales nucleares o, algo muy loco: aceptar que hay dos géneros biológicos. Lo que me niego a aceptar son los packs o la obligación de posicionarte en un lugar que no ha de representarte. A mi me parece culturalmente enriquecedor la existencia de lenguas minoritarias pero jamás he defendido matar a un guardia civil que va con su hijo al colegio.

Así que soy un idealista que cree que si jugamos al juego de una sociedad libre debemos de ser libres de expresar cualquier opinión, acertada o no. Imponer, como mucho, se ha de imponer la opinión de la mayoría, porque esas son las normas de la democracia. Y si te jode que el otro no opine como tú y además pida poder expresarlo como tú, y eso es algo que se te hace indignante y prohibitivo, eres un tirano cabrón.

Quieras o no la ventaja que se supone que tiene nuestra sociedad es que puedes salir a la calle a decir que tu gobierno es un hijo de perra indecente o que es Dios en la tierra. Hay otros paises, que algunos defienden de forma sorprendente pero haciendo uso de su libertad (de aqui), donde no puedes salir vestido de lagarterana a decir que quieres follarte a tu novio mientras orinas sobre la tumba de algún dictador muerto. No significa que lo vayas a hacer pero sí puedes expresar esa opinión. Y si puedes hacer eso también tienes que poder salir a la calle a decir lo que te salga del arco del triunfo.

Porque la libertad no es libertad si no es para todos, chalados incluídos.

Pd: Nunca sobra el clásico del Sr Cleese, que fue mi prólogo en "Gora España":

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Verdad verdadera

Alberto Secades dijo...

Mr. Chees te hizo un prólogo?