Julio de la Rosa, que a mi parecer es un grande la música en este país y "paridor" de aquel disco dedicado a su hija de un solo corte de 49 minutos titulado "el Apego", saca disco pop. Aunque es un especialista en bandas sonoras y ganador de algún que otro premio, ya desde su grupo "El hombre Burbuja" dejó algún que otro tema de esos que te revuelven ( al menos a mi) y a los que vuelvo en ocasiones en las que describe, quizá con ese desprecio por lo melodramático que yo comparto, la sensación que te dejan las interacciones interpersonales con carga emotiva.
Vamos a empezar por lo fácil y lo reciente, que es Pamema.
Conocí a Julio de la Rosa con "La herida universal". Un disco cargado de rencor y amor desperdiciado.
A mi gusto, dispone de dos joyas.
Y es que quizá comparto con él la equivocada creencia, basada en experiencias y datos contrastables, que hay cosas que son una consecución de cicatrices hasta la supuesta redención o salvación que aún no llega. Lo llamó "maldiciones comunes"
Será cuestión de encontrar algún tipo de costilla
El caso es que Julio, especialista en plasmar emociones en música, saca disco. Será un vaivén de emociones, una montaña rusa de sonidos. Te sube, te baja, te llena de rabia, te deja en posición fetal en una esquina del salón. No son discos fáciles jamás porque te remueven la fiera dentro.
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