Conozco a gente que se autodenomina vulnerable porque jura que no le llega el sueldo ( del trabajo del que está de baja) para la gasolina del Porsche con el que considera que debe ir a La Toscana para solucionar su ansiedad.
Bastante famoso es el caso en el que el niño que aparecía en la portada de Nevermind. Intentó , muy dramáticamente, denunciar a todo el mundo por haber sido usado para la consecución de pornografía infantil sin su consentimiento. Visto así, como un bebé del que se lucran de su desnudez con claros objetivos sexuales ya que se le ve el mini pilindingui, cualquiera no intentaría ser empático con él pero tres segundos de razón dan para llegar a la conclusión de que es una gilipollez.
Lo peor de todo esto es que si permitimos que palabras como Vulnerable, Discrminación o Pornografía Infantil se usen de una forma tan gratuíta llegaremos a momento en los que alguien que sea realmente vulnerable, discriminado o utilizado pornográficamente siendo menor , no van a ser tomados en serio. Así de fácil. Desde mi punto de vista se soluciona con la no gratuidad de la denuncia y si le pides cien millones a Nirvana pero se demuestra que eres idiota, le debes cien millones a Nirvana o, si no los tienes, te hacen unas fotos en pelotas , en la piscina, con unos plomos agarrándote los huevos peludos.
Creo que lo he contado alguna vez. Estábamos allá por Noviembre en una tertulia pública. Una señora entró por teléfono. Nos contaba que ella y su marido habían trabajado toda la vida. Que ya habían pasado los ochenta y que, desafortunadamente, su marido se había puesto muy malito. Ella, que al teléfono parecía encantadora y dura, como todos los niños de la guerra, comentaba que aunque habían vendido una plaza de garaje y alguna que otra pertenencia, ya no era capaz de abonar los gastos médicos y los elementos necesarios para que su marido se sostuviera. Contaba que había ido al ayuntamiento, cargada de vergüenza, a pedir ayuda. Al ser noviembre ya no quedaban fondos y no sabía que hacer. En plató teníamos a Imanol, minusválido y yonki ( una cosa no quita la otra) , que había estado todo el programa exigiendo que las instituciones le debían de pagar unas putas porque, cito textual, los cojos también tienen derecho a follar. La respuesta de Imanol, curiosamente, no fue que él se estuviera aprovechando de una victimización irracional sino que deberían de pagar las dos cosas: sus putas y el asistente de este caballero.
Soy de la opinión, mal vista, que las mujeres que presentan denuncias instrumentales cargadas de drama pero exageración o falsedad son las principales enemigas de las mujeres que SI son atacadas. No deja de ser la versión progresista del cuento del lobo. Decirle a una mujer que está bien buena es una cuestión de mal gusto ( como hacer gestos señalando el paquete de un calendario de bomberos) pero no es, en absoluto, comparable a que cuatro tipos secuestren y violen a una chica en una casa abandonada. No es ni parecido decir algo inconveniente en una discusión con tu mujer que reventarle la cara a hostias. Cuando Carola, mujer de Miki, puso a grabar el teléfono mientras le decía que quería divorciarse porque, además, tenía otra relación, él no le dijo palabras bonitas. Las expresiones "apestosa", "payasa", "patética" o "zorra" salieron de su boca y aquello fue utilizado para intentar culparle judicialmente. ¿Que voy a decir cuando mi mujer me cuenta que se está tirando a otro?- afirmó en el juzgado antes de ser condenado (levemente).
Una buena amiga (que salía y se terminó casando con un colega) de la que era mi supuesta pareja le contaba, en un chat, que un día tonto se había tirado a Mikel. Yo lo vi y no le dí mayor importancia. Cenando, entre chascarrillos, le dije: "Uy, que casi se me olvida. ¿Quien es ese Mikel?". Entonces ella cambió la cara e hizo un silencio. Me di cuenta que pasaba algo que no había considerado previamente y respondió en un tono muy bajo: "solo ha sido una vez". "¿De qué Mikel estamos hablando?- pregunté. "Me refiero al que dice Maria que se ha tirado". "Ah, ese"-dijo ella. "¿Y cual es el otro?". "No es importante". Yo me levanté y recogí mis cosas. Ella se interpuso, muy dramática, entre mi persona y la puerta jurando que me quería pero que aquel día habíamos discutido y se sentía mal. "A ver si voy a ser yo el culpable de que te comas la polla de otro"- comenté. También le dije que me iba a marchar porque si me quedaba me podría enfadar mucho y eso no era bueno. La aparté de la puerta aprovechando mi mayor fuerza física sin violencia ninguna. Bajé al coche. De camino a casa recibí un mensaje en el que ella me amenazaba con denunciarme por haber hecho uso de mi fuerza para irme. Supongo que para tapar su infidelidad ( no puntual, a posteriori) era más sencillo acusar. Me asusté, revisando mentalmente toda la escena por si se me hubiera escapado algo pero en absoluto realicé nada punible. Aún así, y dada mi innata capacidad para imaginar en el tiempo situaciones dramáticas en las que yo termine perdiendo, me veía entre rejas por un delito que no cometí, como el Equipo A. Cuando hay presunción de culpabilidad en vez de inocencia se generan dudas sobre los bondadosos. Eso es uno de los grandes hitos que ha logrado ese feminismo beligerante que ha fagocitado la igualdad durante los últimos años de nuestra sociedad. Toda esa mierda ha generado un punto de recelo infinito cada vez que una mujer dice ser agredida y castiga directamente a todas y cada una de las mujeres agredidas. En algunos casos el feminismo se ha convertido en Nacionalismo Sexual que, como todos los nacionalismos, se basa en que los nuestros son mucho mejores que todos los demás.
Un inmigrante que te roba es el principal enemigo de la integración del inmigrante. Un perro que te muerde hace poco a favor de la eliminación del maltrato animal. Un ciclista que se salta un semáforo es un pasito más a favor del endurecimiento de las penas a los ciclistas. En los controles de alcoholemia es mucho más fácil que te paren si vas en un deportivo amarillo que en un sedán aburrido. Al fin y al cabo existen multitud de hechos ciertos que ayudan poquísimo a delitos ciertos también porque puedes ir macareno exactamente igual en un mercedes negro que en un Seat Leon pistacho. Y también, que ahora viene lo gordo, una mujer puede perfectamente ser tan hija de la gran puta que un maltratador.
Porque los delitos los cometen personas y no vienes de fábrica con un gen que te hace ser buenísimo o malisimo.
Y, que es por donde empecé, se usa con demasiada facilidad una colección de adjetivos que deberían de estar prohibidos para quienes no los emplean con la rectitud obligada. Son esas personas, y no las demás, quienes se están orinando en dramas de verdad para convertirlos en dudas.
He visto en la tele a una mujer que dice que ha sido duramente maltratada y adjunta como prueba un video en el que el maltratador no se acerca a menos de dos metros. Con una guerra en Irán he leído que hay turistas en Vietnam poniendo cara de pena porque hace un mes volaron por encima de Teherán. No es lo mismo que estar oyendo bombazos desde un hotel de oriente medio. Yo estuve en Santander hace dos meses y la semana pasada murieron 5 en una pasarela por la que caminé, pero caminé por ella en 2006.
Nos hacemos inmunes a lloros porque hay demasiado llorón mentiroso que parece que solo quiere que le hagan casito. Y eso no quita que hay quien llore de verdad, aunque se oye de más lejos.
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