Mal dia para buscar

27 de febrero de 2026

Borrar es sanísimo ( tecnología).

Una de las funciones de mi trabajo, en la faceta de salvador tecnológico del universo y con un traje de Freak que no es más que una mezcla de experiencia y paciencia que parece que no pierdo ( pero que pierdo), es recuperar y traspasar datos. Sinceramente me la trae tremendamente al pairo lo que cada uno guarde, pero en algunas ocasiones no hay más opción que aquello pase por mis ojos porque es así. Hará 25 años, lo recuerdo con nitidez extrema, tuve que guardar una carpeta llamada "Sonsoles comiéndome la polla". He de agradecer la claridad y orden de esa descripción ya que incluía pruebas gráficas de aquel divertimento marital. He recuperado o traspasado películas caseras de mis clientes, recopilaciones gráficas de momentos de intimidad, bastantes documentos de identidad y muchísimas fotos de percances médicos. También es bastante habitual la foto del ala del avión, las veinte instantáneas del mismo paisaje y algún que otro animalito que se ha cruzado con el cliente en cuestión.

Vamos a poner un caso real: A Angel le salían muchos mensajes de espacio lleno. "No puede ser"- insistía- "yo me dedico a borrar". Como en el 90% de los casos su espacio lleno era "la nube", que es limitada y que Google intenta que se sature con rapidez para que compres más. Fuimos a su "nube" y ahí estaban, cientos de fotos de sus heces. "Es que he estado bastante enfermo"- confesó con rubor- "y el médico me pedía que se las enviara para ver la evolución". Las había borrado del terminal pero a Google se la suda si eres tu, tu vida sexual o una mierda ( literal). Diez gigas de cagadas y, el resto, videos de los nietos.

Puedo afirmar que hay un porcentaje mínimo de personas que tienen a bien borrar su mierda y una cantidad máxima de usuarios que acumulan como si el espacio fuera infinito. Peor aún es , cuando ya no hay sitio para nada, la cara de lo importante que es el mono subido en el hombro de Maria del Carmen desde todos los ángulos. No vas a volver a ver esa puta foto en tu jodida vida pero hoy resulta que me pones cara de ser más importante que la única foto de tu primera comunión.

Todos tenemos un conocido que se dedica a enviar "Buenos dias" para ocupar el espacio de los demás de una manera viral. Podemos cambiar ese saludo por el chiste del día, la indignación política del momento o incluso ( que estos son peligrosos) los que te mandan seis periódicos en formato pdf y los suplementos los fines de semana. Entiendo que el mundo digital no es tan obvio como el real pero esos ( véase la metáfora)  están cogiendo mierda que encuentran por ahí, van a tu móvil casa sin tu permiso y te la tiran al suelo.

Estoy absolutamente convencido que alguien habrá puesto nombre a estos trastornos mucho más allá del Diógenes Digital porque no es solamente una cuestión de acumulación sino de riego por aspersión de todas y cada una de las chorisandeces inútiles que pasan por tus pantallas. 

Tengo, en este preciso instante, 4 equipos recuperando datos. En uno hay una jura de bandera y alguna teta. Faltan 1,3 TB de información por salvar. En otro hay 10gb de fotos de animales de Kenia. En el de Isabel todos los tipos de "Buenos días" que se te ocurra, mientras su terminal pita cada veinte segundos con otra mierda más que le envían sus contactos para acumular a los 120gb que tiene solamente de vídeos. ¿Acaso guardas las bragas que te pusiste en la confirmación por si algún día te las vas a volver a poner?. Pues haz lo mismo con lo que tienes en tus dispositivos, joder ya.

De todas las veces que guardaste algo te puedo asegurar que menos de un 5% lo has vuelto a ver, necesitar o buscar. Los niños que han nacido en el mundo digital disponen de fotos de su primer día,  su primera caquita, sus primeros pasos, sus segundos pasos, un moco que se le asomaba el martes, el disfraz del carnaval de cada año, los dibujos de clase, aquel momento tan gracioso en el que se metió una hostia tremenda con la bici, su escayola firmada, cuando jugaba a balonmano, las seis pruebas del traje de la boda de la prima, jugado con un koala, un día gracioso en la bañera... y así sucesivamente. !Deja al puto niño en paz!

Borra como haces con un ex o una borrachera de mala resaca. Borra porque de todos los besos solo te has quedado con el primero y los diez que más te estremecieron. Borra como hacen los estados con partes de la historia que no les conviene. Borra aquel suspenso y aquel día en el que sentiste que estabas perdido. Si ya me has difuminado del recuerdo es que me estás borrando. Borra una respuesta que no debiste dar o unas súplicas que te hicieron sentir felpudo. Borra a aquel abusón del patio que te hizo sentir pequeño. Borra cuando eras tú el abusón. Borra para adecuar tu historia a lo que crees que fue, en vez de lo que realmente fue. Borrar es, mayormente, sanísimo para el espíritu porque dejas que los recuerdos se ordenen como mejor te vienen y, además, el informático te odia menos.

Dicen que las cajas que haces de la mudanza que no hayas abierto en dos años es que no las necesitas. Aplícate el cuento que me teneis harto.

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