En 1974 ABBA (que llegó a factura más que Saab convirtiéndose en la primera empresa sueca) ganó Eurovisión con 302 votos. De eso hace 38 años. España se presento con Peret, que sacó a relucir el "canta y sé feliz" quedando décimos de 17. En el festival de la OTI del mismo año quedamos cuartos con una cantante llama Lia Uyá, porque la OTI era el festival donde secábamos nuestras lágrimas europeas.
Si tengo que recordar el festival de Eurovisión me viene a la mente Martes y Trece imitando el Lalala de Massiel (1968) y a toda la familia alrededor de la televisón deWalt haciendo apuestas en el apasionante momento de la votación mientras esperábamos que Portugal nos votara un poco más. En realidad la votación de Eurovisión siempre ha sido el momento más emocionante.
Después vivimos la humillación estatal de sacar 0 puntos con Remedios Amaya en 1983 tras habernos creído capaces de todo organizando el mundial de futbol al estilo naranjito un año antes. Fue, hay que admitirlo, un "Zas, en toda la boca".
Después, casi como si fuera un efecto postraumático, casi nadie es capaz de recordar mucho de Eurovisión. El "bailar pegados", quizá. A David Civera (que es un tipo encantador). Quizá recordar a las Azucar Moreno exigiendo que, cual estrellonas incomprendidas, les dejaran repetir la actuación. Por supuesto que ver que Europa no sentía fascinación por nuestros ganadores de Operación Triunfo tampoco ayudó.
Del resto, poca cosa. Sabemos que llegaron cien países del este que se votan entre ellos, como los familiares que se casan entre sí y descubrimos gracias a la mente preclara de Jose Luis Uríbarri que cualquier cosa era más importante que una buena canción.
Como muchas cosas de la vida el éxito no suele ser para el mejor sino para el mejor relacionado.
Y como otras cosas de la vida, casi como una boda, existe una línea finísima entre la elegancia de esos vestidos largos, esa orquesta en el foso ante cantantes de voz para premio y ver a Rodolfo Chikilicuatre con la guitarra de un chino haciendo eso de que "como no voy a ganar me voy a reir". Hay una delgada línea entre la admiración por el lujo que podría tener Grace Kelly o la voz de Barbra Streisand y los modelos que llegan en coupés de segunda mano con alerones a una boda gitana mientras dentro se canta a gritos "paquito el chocolatero" o su equivalente croata.
Con este festival se ha vivido el desgarro moral que puede sufrir un ladrón de guante blanco cuando descubre que ha dejado de robar brillantes para quedarse, como un cuervo ciego, con una colección completa de complementos de Bijou Brigitte.
Tuve una amiga, de esas que te duran hasta que uno va hacia la izquierda y el otro a la derecha, que trabajaba en una de aquellas tiendas de bisutería barata y aparente. Me confesaba que sus mejores clientes no eran las señoras ansiosas de poder cambiar a diario de enjoyamientos. Sus mejores clientes eran un par de strippers, algún pastillero poligonero despistado y todo el grupo de plumadas mariconas que frecuentaba la zona y se volvían locas con los brillos y los reflejos.
Las mismas que esta semana se hacen llamar eurofans.
Porque Eurovisión se ha convertido en la ceremonia del orgullo gay si lo vemos desde el otro lado de la televisión, aunque TVE siga diciendo que es un festival de la canción.
Cuando presentemos a la reina drag del carnaval de Tenerife ganamos, seguro.
Tuve una amiga, de esas que te duran hasta que uno va hacia la izquierda y el otro a la derecha, que trabajaba en una de aquellas tiendas de bisutería barata y aparente. Me confesaba que sus mejores clientes no eran las señoras ansiosas de poder cambiar a diario de enjoyamientos. Sus mejores clientes eran un par de strippers, algún pastillero poligonero despistado y todo el grupo de plumadas mariconas que frecuentaba la zona y se volvían locas con los brillos y los reflejos.
Las mismas que esta semana se hacen llamar eurofans.
Porque Eurovisión se ha convertido en la ceremonia del orgullo gay si lo vemos desde el otro lado de la televisión, aunque TVE siga diciendo que es un festival de la canción.
Cuando presentemos a la reina drag del carnaval de Tenerife ganamos, seguro.


