Mal dia para buscar

18 de febrero de 2012

Los juegos que jugamos

Cuando, al final de Juegos de Guerra, le intentan demostrar a la máquina que tiene en su mano lanzar los misiles americanos contra la amenaza soviética (WOPR) que no debe de hacerlo lo que hacen, en un manifiesto antimilitarista como ninguno, es demostrarle que ese juego, de la misma manera que el tres en raya, no se puede ganar.


En el Analisis transaccional, que no deja de ser una teoría como otra cualquiera sobre el comportamiento humano, se establecen una serie de juegos psicológicos que las personas nos empeñamos en mantener con aquellos que nos rodean y que nos mantienen entretenidos (los juegos) mientras van sucediendo otra serie de cosas a nuestro alrededor. Desde ese punto de vista se van repitiendo comportamientos en los que nos vamos comportando de una manera u otra hasta casi conseguir discusiones llenas de palabras, vacías de contenido, dañinas absolutamente y que se van repitiendo como círculos.


A lo que se refiere es a todos esos momentos en los que, quizá por un miedo infantil a expresar lo que realmente sentimos vamos adoptando roles de perseguidor, salvador o víctima (según corresponda), para echar esos pulsos de poder que establecemos con nuestros compañeros de trabajo, nuestra familia, nuestros clientes o nuestras parejas.

Y como todo buen juego, engancha más que las máquinas recreativas.

Así que cuando estás con alguien y te das cuenta que esa conversación ya la habías vivido, como un dejavú, o que te vas posicionando en uno de los lados del ring de los juegos haciéndote el digno, el indignado, el culpable o la víctima... entonces ya estás dentro de la dinámica ludópata del juego psicológico (donde siempre juegan dos). Sin embargo, al contrario que el monopoly o el risk la misma teoría establece una determinación absoluta sobre el resultado del juego: nadie puede ganar.

Viene a ser como el tres en raya, o como la guerra termonuclear mundial.

Corrección: la manera de ganar es sencillamente no jugar.


Libro aqui

17 de febrero de 2012

Prensa de mierda (demostración)

Se acaba de publicar que el consumo de papel higiénico en EEUU es mayor que el consumo de papel para prensa.
Mientras me voy a leer la prensa al baño pueden ustedes sacar sus propias conclusiones.

16 de febrero de 2012

iEsclavitud (iHipocresía)

Apple va a investigar si los chinos que fabrican sus molones iGadgets trabajan cerca de la esclavitud. Están preocupadísimos por las condiciones laborales y la salud mental de aquellos que trabajan a destajo haciendo sus maquinitas. Por eso mismo, y tras hacerse público algo que en el mundo geek era de dominio público, han puesto a funcionar toda la maquinaria publicitaria de la casa con el único fin de demostrar que Apple es molón desde el principio hasta el final y que en absoluto han decidido que las fábricas estén en China porque allí se puede azotar a un trabajador sin que se queje.

Explicarán que no hay fábricas en EEUU o en Europa porque quieren hacer de nuestro mundo algo mejor y algo más equilibrado. Nos harán creer que parte del éxito Chino está en la irradiación de buenas ondas patentadas a lo Jobs que hacen que la experiencia sea más allá de la que se puede tener en una fábrica normal, aunque sea la fábrica de Foxconn, que es donde se fabrican, también, las placas base de 30€ que puedes comprar debajo de tu casa y que es, también, esa fábrica que tuvo que poner redes junto a las ventanas porque los empleados se tiraban por ellas.

A ver cómo salen de ésta, que saldrán. La publicidad nos ha hecho creer cosas más sorprendentes. La televisión siria pone imágenes bucólicas de los barrios arrasados y las personas que salían en el NODO sonreían cuando veían a Franco casi tanto como un iFan con la foto de Steve Jobs en el cabecero de su cama.

También las baterías respetaban el medio ambiente pero estaban diseñadas para romperse al cabo de un tiempo y aunque las leyes de garantías europeas establecen que los años de garantía en un producto son dos, les han tenido que denunciar en Italia y en España para que cumplan las normas que son para todos. Las mismas normas que dicen que un trabajador es una persona y no un iEsclavo. iSlave, si lo dice un fan de la casa.

No sé que me duele más: la verdad de la esclavitud o que ahora se hagan los tontos sorprendiéndose de lo que ya sabían.

15 de febrero de 2012

El 80% de los pequeños empresarios


Llevo dias oyendo, como si fuera un martillo neumático de una obra de esas que ya no encuentras, golpes y golpes sobre la reforma laboral (dentro y fuera de la cadena SER). Llevo día oyendo que a partir de ahora los empresarios se van a levantar sedientos de sangre y van a empezar a despedir como quien se tira pedos en medio de una tremenda gastroenteritis. Supongo que empezaran a despedir de la misma forma que el consumidor medio se va al Corte Ingles a comprar porque están de rebajas sin pensar acaso si lo necesita o no porque al final de todo está la percepción que un trabajador es un número incómodo que si es eliminado deja de ser un problema.

Ante eso pienso, como quien piensa en el tiempo que pasa, que si algún día se contrató a una persona es porque hacía cierta falta y porque alguna labor era necesaria de su esfuerzo. Nadie te contrata por el gusto de despedirte.

Pienso también, que el 80% de la riqueza de este pais está generada por pequeñas empresas en las que el jefe no deja de ser un trabajador más. El bar que está debajo de tu casa es una empresa. La tienda de gominolas es otra empresa y hasta el kiosko que tiene contratado a un joven para vender el Marca por las tardes es una empresa de la misma manera que lo es Telefonica, el Banco Santander o Mercadona.

Conozco un caso de una empresa de transportes con tres camiones y cuatro empleados: el jefe y tres conductores. Los cuatro llevaban juntos más de 20 años. Las cosas, como en todos los lados, vinieron mal dadas. Se jugaron a suertes quien abandonaba la empresa. Alguien perdió. Despido por causas objetivas (20 días). Llegó la denuncia por despido improcedente de rigor. 45 días por año trabajado. No pasa nada, vendemos un camión. Nadie quiere comprar un camión. El camión es subastado. No es dinero suficiente y tienen que cerrar la empresa. Todos a la calle. Mirado desde ese punto de vista con 20 dias (que eran 50mil€) pudiera ser suficiente para que alguien siga su camino y no se lleve a sus compañeros por delante para que, al final, no cobre ninguno.

La solidaridad es algo que aparece cuando te supone un esfuerzo pero en este país hemos aprendido demasiado rápido a mirar por nosotros mismos sin mirar de reojo a nuestros compañeros. Todos conocemos empresas con empleados de baja desde hace 18 meses.

Y, eso sí, nos hemos vuelto muy tremendistas.

Con la reforma laboral es probable que el 20% del tejido empresarial de nuestro pais empiece a hacer cribas indiscriminadas porque son compañías que carecen de moral y de ética, pero tambien son compañías que tributan en las islas Caimán y que antes de la reforma también tenían los mecanismos y abogados necesarios para sodomizar al empleado medio (lo puedo demostrar).

Tengo la visión idealizada de que cuando un empresario contrata a su quinto trabajador no lo hace para despedirle y que cuando alguien tiene la oportunidad de demostrar que vale y lo hace no suele recibir gratuítamente una patada en el culo.

Porque para el 80% de los empresarios de este país, que son los dueños de bares, de kioskos, de pequeñas ideas materializadas en oficinas alquiladas y de tienditas que hacen malabarismos para pagar la luz, los empleados tienen la suerte de ser personas.

Otra cosa es que tú juegues a ser un número pensando que Emilio Botín y el dueño del Mesón Riojano son la misma persona.

Es una cuestión de roles, no de reformas.

Es una cuestión de trabajo y de rendimiento, no de nóminas ni de derechos (aunque todo es necesario (porque hay mucho hijo de puta suelto)).


Pd: soy un idealista, sí. Y un tipo que tuvo a 3 empleados de baja que se iban a jugar al fútbol juntos (lo cual supuso tener que echar a 15). Yo no hubiera echado a 12. Fueron 12 castigos. Sólo ganaron los abogados. Perdimos todos los demás.

14 de febrero de 2012

Ciencias, letras, amor y San Valentin


CIENCIAS, LETRAS Y AMOR by maldia
Porque, a veces, hay que dejar de pensar y empezar a hacer en este mundo lleno de dudas y de tengo que donde el amor nunca es como en las películas, por mucho que te hayas creido los guiones más merengosos, los besos más largos y las historias imposibles con títulos de crédito.

Feliz San Valentín, pero especialmente a los que piensan, que son los que peor lo llevamos.

12 de febrero de 2012

Larga muerte a Gesto por la Paz

En 1986 yo estaba en primero de BUP. Un buen amigo de la época, quizá intentando ser un buen cristiano o un buen cristiano con glamour, se dedicaba a ir los viernes a un pequeño y frio local del casco viejo bilbaino a ayudar en una pequeña organización de aquellas que intentaban demostrar, haciendo gala de la conciencia social del euskaldun medio, que la calle no solamente estaba poseída por aquellos que se dedicaban a quemar más de un contenedor y quejarse por las maldades de los otros sin ver las suyas. Aquella organizacion era Gesto Por la Paz.

Recuerdo aquel local como un piso blanco de techos altos y fluorescentes con tableros sobre caballetes a modo de mesa y un montón de pancantas con ese logotipo de la paloma saliendo por la puerta de un mapa de Euskadi.

Con 15 años tu conciencia política está en un absoluto periodo de formación. Sin embargo los 20, 30, 50 muertos de cada año y ver, de vez en cuando, a mi padre volver antes del trabajo por una amenaza de bomba hacía de mi un adolescente preocupado por el motivo por el que unas personas de mi calle pudieran odiar tanto a otras de mi misma calle como para matarlas. Por una cuestión de simplicidad y de mayoría estadística llegué a la conclusión que los de ETA eran los malos.

En aquellos años mi hermana tenía un novio molón al que a mi me gustaba escuchar. Era de Donosti. Su familia había tenido que salir corriendo de allí porque tenían la fea costumbre de revolverse contra aquellos que consideraban que les oprimían y, al ser ostentosos en cuestiones de dinero, les habían amenazado con la muerte a cambio de cierto impuesto revolucionario por lo que emigraron de repente y el novio en cuestión insultaba y odiaba todo aquello que le había hecho renunciar a la cuidad que tanto amaba. Y yo le daba la razón porque el odio es libre y muchas veces hasta tiene justificación.

Sin embargo, un día, a la salida de clase y quizá por el año 88, me quedé con mi amigo a escuchar una charla de Gesto sobre los motivos que les llevaban a manifestarse. Entre las personas de aquella mesa, formada por pupitres de la clase de los de COU, estaba el hijo de un ertzaina asesinado (Creo que Juan Carlos Diaz Arcocha) y, después de explicarme que Gesto se movilizaba contra cualquier muerte, fuera de donde fuera, me fui a hablar con él.

"No puedo entender"- le dije- "que te movilices por la muerte de algunos que es probable que hayan tenido que ver con el asesinato de tu padre".
"Sinceramente"- me respondió- "para mi no es lo mismo pero todos los muertos tienen familia"

Y desde entonces yo empecé a manifestarme detrás de la pancarta de Gesto, al principio en Deusto y después en la universidad. Aquellos años detrás de la pancarta los recuerdo como quince minutos de silencio extremo en el que los transeúntes nos miraban con mezcla de extrañeza y rabia. Recuerdo tener que soportar a una banda de fanáticos con otra pancarta detrás nuestro recordando los muertos del Gal cuando el asesinado era un guardia civil y a señoras de bien insultarnos cuando la movilización venía provocada por un tipo al que le explotó una bomba en las manos. Ahí estábamos, en silencio, nuestros quince minutos.

Recuerdo, incluso, aproximadamente sobre el año 91, entre lazos azules por los secuestros y guerras medíaticas, una cara visible de Gesto que me confesaba en la cafetería de la universidad que estaba pensando dejar de hacer ruedas de prensa porque había recibido una carta en su casa con los movimientos diarios de su madre y que le pedían, por el bien de la causa, que dejara de hacer declaraciones.

Mi admiración hacia aquella persona y hacia todos aquellos que tuvieron el valor de hacer ver que las muertes son muertes y que el peso de los cadaveres es identico siempre fue máxima porque aquella visión de Gesto Por la Paz es la única visión válida: la que no quiere muertes.


Y yo aprendí de ellos algo que las películas y mucha prensa se empeña en decir que es mentira: que los muertos no tienen ideología, sólo son muertos. Y que si no hay muertos no hay guerras, ni terrorismo, ni dolor.

Con esa enseñanza me quedo. A todos los que durante años, habeis hecho vuestro el mismo Gesto: Gracias.

Larga muerte a GESTO POR LA PAZ.

10 de febrero de 2012

Fotodepílate el IPC

Hay una estrategia absolutamente legal y que roza lo ético sobre la manera de medir las diferentes realidades que nos van acompañando a lo largo de nuestra vida. Dicen, por ejemplo, que la manera que tuvo la alcaldesa de Madrid de reducir la contaminación en la ciudad fue eliminar aquellos contadores que daban las cifras más altas y, de esa manera, el resultado que presentaba a final de proceso era adecuado al resultado buscado. Se puso una medallita y se fue en coche oficial de compras. Con la manera de medir el paro pasa poco más o menos lo mismo. En España hay un porrón de parados, pero no es lo mismo la encuesta de población activa que la EPA. En un caso son 4 millones y en el otro más de 5. En alemania, a base de minijobs o lo que sea son menos y en francia también los cuentan como consideran oportuno. Dicen, también, que al principio de la crisis todos aquellos parados que iban a cursos de formacion del INEM no contaban como tales. Son, en todo caso, consecuencias estadísticas de la verdad.

Hace 15 años, presentando un presupuesto en una empresa, el gerente, que me vio como un joven barbilampiño de buen corazón pero poca maldad, tomó mi prespuesto y el de mi competencia y me estuvo explicando que si subia de aqui y bajaba de allá podía poner bien grande que le regalaba una impresora y de esa manera, aunque le cobraba lo mismo, parecía una oferta más apetecible. Fue mi único contrato con aquel señor.

Nuestra economía es, como todas las economías, un escándalo golpeado a base de estadísticas. Y dentro de esas estadisticas, como otra cualquiera que luego nos afecta como a perros, está el IPC. Para calcular el IPC, que hasta ahora tenía una repercusión directa en nuestros sueldos y lo tiene directamente sobre lo que nos cuesta el metro o el alquiler, se establece un "consumo típico de la familia media" para establecer cómo va variando de un mes a otro. Así que, como es lógico, si cambiamos los componentes de ese "consumo típico" podremos hacer que el IPC sea uno u otro.

¿Que hace un gobierno al llegar? Cambiar la manera de medir el IPC.

Así que se ha cambiado , como es lógico, la manera de medirlo. Ahora se considera que hemos dejado de comprar Cds, que nos gastamos más en comer, bebemos un poco más y gastamos menos en cultura. Se ha quitado el gasto en videoclub, se supone que llamamos menos por teléfono y que compramos tablets y notebooks compulsivamente. Lo más soprendente es que se considera que la familia típica española realiza un gasto habitual en fotodepilación y depilación láser por lo que esos son dos de los casi 500 parámetros que se van a valorar para hacer el nuevo IPC.

El miercoles que viene se publicará el nuevo IPC y se comparará con el que nos media hasta ahora sin decir, en ningún momento, que ya no lo están midiendo con la familia Alcántara sino con una que se han inventado. Será la consecuencia directa de que hayan quitado Cuéntame de TVE.

O consecuencia directa de la salud del vello del español medio aplicada a esas estadísticas que nos escandalizan, sin saber lo que las componen, cuando vemos el telediario.


8 de febrero de 2012

Ignorar el tiempo lo acelera

Hay días en los que parece que el tiempo va a una velocidad de vértigo. Dicen, algunos estudiosos, que realmente lo que consideramos el paso del tiempo se compone de dos "sensores", uno de información y uno temporal. De esa forma cuando estamos atentos a algo que no sea el paso del tiempo nuestra percepción del mismo varía y, en el caso más habitual, tenemos la sensación que va más rápidamente.

Partiendo de esa idea, que en algún lugar lo denominan la Teoría de Ornstein, se ha realizado un estudio con personas de mayor y menor capacidad de concentración llegando a la conclusión que aquellos que tienen más capacidades también tienen la sensación que el tiempo va más rápido.

La hipótesis de Hoagland afirma que el tiempo es el resultado de la percepción que tenemos de nuestros procesos internos, de ese reloj que nos da sueño y nos despierta pero no da respuestas a esos días en los que se hace de noche y nos preguntamos, sorprendidos, qué ha pasado durante el día.


En momentos depresivos, quizá con la esperanza de no poder pararse a pensar en la infame situación coyuntural de aquel momento de nuestra vida, todos nos hemos encerrado en alguna actividad que nos evitara pensar en el paso de los minutos. Unos van al gimnasio. Otros salen de fiesta y la resaca no les deja pensar cuando se despiertan a las dos de la tarde. Algunos nos hemos encerrado en el trabajo. Conozco a personas que cada vez que se deprimen pintan las paredes de su casa. Las drogas que entumecen la voluntad son un ejemplo de la necesidad que tenemos de escapar de algunos de nuestros fantasmas. Y lo que hacemos, en todos esos casos, es no prestar atención al tiempo que pasa.

Con el tiempo sucede lo mismo que con los viajes en coche: cuando el camino está lleno de distracciones el viaje parece más corto.


El ser humano tiene, siempre, una lucha entre el tiempo como algo inamovible o el tiempo como algo relativo que unos días se estira y otros es demasiado corto. Lo cierto es que depende del grado de atención que le prestemos. Cuando estás bien el tiempo va más rápido, pero eso es porque no le estás haciendo caso.

Claro que eso ya lo sabíamos.

Lo que no sabíamos es que los que tienen más capacidades son capaces de concentrarse más en lo que estén realizando y por eso su percepción del tiempo es de una mayor rapidez con lo que se puede concluir que los tontos viven (subjetivamente) más tiempo. Supongo que es porque se pasan el rato buscando el móvil para ver qué hora es, y de paso ver si tienen algún mensaje.

6 de febrero de 2012

¿Estás solo? Prepárate a gastar

Tengo un conocido que, en cierta ocasión, me comentó la manera infalible de ligar. Mantenía la teoría que hay que salir de casa pasada la una de la mañana, ir a algún bar, tomarse un par de cervezas (las justas para acelerar el verbo sin perder la compostura), aguantar un par de horas y acercarse a alguna chica que estuviera algo sola mientras sus amigas se habían ido a casa o ya habían obtenido cierta compañía. En ese momento y cuanto más adelantada estuviera la noche la posibilidad de éxito se incrementaba exponencialmente.

Señalando a la que ahora es su mujer le pregunté "¿a qué hora os conocisteis?". Titubeó un poco. "A las seis"- repondió.

Existe un refrán que dice "After two, anything will do". Existe una creencia popular bastante soez que afirma "A partir de las 12 todo lo que sangra es caza". El caso es que parte de nuestra sexualidad afecta de manera irrefrenable a nuestra manera de comportarnos.

Un estudio ha valorado la manera que tienen los hombres de comportarse en un universo con más o menos mujeres a su alderedor. Han llegado a la conclusión que en aquellas ciudades en las que el porcentaje femenino es bajo el gasto del hombre es un 32% superior que en las que hay más féminas. De la misma manera el porcentaje de tarjetas de crédito aumenta de una forma inversamente proporcional al número de mujeres a las que cortejar o con las que emparentarse.

Personalmente, probablemente por una cuestión de galantería, he considerado que cuando te interesa una mujer tiendes a gastar dinero (aparte de las invitaciones). Llevar la ropa con la que te gustaría verla vestida a un probador de Stradivarius (por variedad, obscenidad y economía) es un entretenimiento apasionante porque con la excusa de buscarle otra talla puedes hacer que se pruebe esos tacones que tanto te gustan o esa chamarra de cuero con la que sueñas que te sorprendiera alguna noche mientras estás en casa. Sólo por verla vestida con ello pagas al salir mientras se vuelve a poner la ropa con la que llegó.

Las mujeres, por el contrario, ahogan sus penas con cierta terapia (retail therapy) de compras que las ven de una forma compulsiva acumulando prendas en los probadores de Zara o mirando la composición de los tejidos en los expositores de Mango.

Desconocía la consideración que afirme que los solteros gastamos más. Gastan más los gays, eso es de dominio público, pero aquello resulta de haber asumido que todo ese dineral que supone la crianza y los pañales no se va a producir nunca, por lo que hay una excusa para tirar de tarjeta. Gastan más, en consecuencia, las personas que creen que no van a tener la necesidad de colaborar economicamente con sus hijos o una pareja que no existe.

Con eso podemos llegar a la conclusión que los solitarios gastan más.

A no ser que cuando estés solo te quedes en casa leyendo un blog.

Yo hace años que me vuelvo a casa a primera hora. Mi antigua novia conoció a un tipo que esperó a volver a casa para preguntarla si quería dormir en algún otro lugar, pero sé que la han visto en Mango y mirando de reojo en Blanco.

Ni los estudios ni las teorías son infalibles.

5 de febrero de 2012

El Yoyas y el fin del mundo.

El sabado, a esas horas en las que dormir sin medicación es casi un triunfo, el Yoyas decía en La Noria que si analizamos con tranquilidad el desorden de los acontecimientos el mundo, tal y como lo conocemos, es probable que se acabe el 2012. Lo razonaba, para su argumentación, analizando que tal y como van las cosas es bastante aceptable asumir la idea que ese liderazgo intelectual europeo existente desde hace demasiados siglos estaba desmoronándose a favor de las ideas árabes y el dinero chino.

Razón no le falta después de ver a Angela Merkel pidiendo dinero en China y a los países árabes haciendo uso de la democracia para dar el voto a las ideas más islámicas.

El problema es que lo dice el Yoyas.


Al Yoyas le pasa lo mismo, salvando las distancias, que a Ramoncín cuando empezo a hablar en TVE hace muchos años: que nadie suponía que podría decir algo con cierto sentido. A Ramoncín le dieron el Lingo y un puestecito en la SGAE y al Yoyas, quizá por su manera de decir las cosas, le van llevando de plató en plató para caldear el ambiente porque quizá, aunque emplee un razonamiento aceptable, ese dominio exagerado del argot y alargar como nadie la sílaba final del último improperio, le pierde.

Pero eso no quita que en algunas ocasiones sea la voz y la desfachatez que a muchos nos falta en algunas ocasiones. Muchas veces, incluso, aquel macarra al que echaron de gran hermano por amenazar a la que sigue siendo su esposa, demuestra, en el poso de su mensaje, una gran verdad explicada con la lógica del sentido común. "La televisión funciona bien cuando coges una mierda y la envuelves en papel de regalo". "Una cosa es el coño y otra el corazon aunque a algunas les lata el coño y les huela el corazon". "Voy a la tele y me lo llevo calentito". Son verdades que sabe todo el que pertenece al medio y que se agradece oir a quien las admita por mucho que Matias Prats o la Campos nunca hayan sido tan francos sinceros.


Pero pasaran años hasta que alguno lleve al Yoyas a un programa serio de la2 para ver una cara a cara entre Punset y él mismo como si fuera una lucha fratricida entre la calle más científica y la ciencia acercada a la calle. Y es una pena.

Porque si suponemos que nuestro mundo intelectual, económico y global se acaba este 2012 porque los árabes y los chinos van a ser el referente que marcará el nuevo camino... el Yoyas tiene razón.

Don Carlos Navarro, para los demás.

4 de febrero de 2012

Nekane Amaya


No tengo nada que añadir porque estoy convencido que el personaje, en algún lugar, existe.

3 de febrero de 2012

Quietoflautas (en Ryanair)


Esta mañana me he despertado al ritmo de la Ser con la extraña noticia, si es que te la encuentras en ese momento que va desde el sueño a la vigilia, de un grupo de "yayoflautas" que han efectuado una protesta ocupando un autobus al abrigo de una bandera republicana. "Esto no pasaba cuando el PlanE estaba en ejecución, porque había obras de sobra"- ha sido mi primer pensamiento.

Después ha llegado el recordatorio de esa manera tan elegante de protestar, parecido a las persecuciones policiales de los telefilms sin presupuesto de las tardes de los domingos en los lejanos años 80, que es colarse masivamente en el metro para protestar por las subidas de precios de los servicios públicos (aunque en Madrid no sé muy claramente donde está la delgada línea roja entre lo público y lo adjudicado por Espe).

Son momentos en los que aparentar ser un rojillo justiciero con la boina calada al estilo del Che empieza a resultar un arquetipo ridículo porque al final del camino apurará un tinto soltando improperios contra el sistema antes de llegar borracho a casa como un sublevado derrotado.

Luego leo con una mezcla de obviedad y tristeza cómo van cayendo, una detrás de otra, las ONG ahogadas por la falta de dinero público. Supongo, desde mi punto de vista, que eso es lo que sucede cuando vives de un único cliente y el cliente no te paga. (véase: la poda del tercer sector)

A mi me dejaron por un apuesto joven, hace muchos años, que tenía en su curriculum sexual haber recorrido Europa haciendo auto-stop. Eso le hacía ser, a sus 20, una especie de abanderado de las verdades globales, un prohombre del conocimiento humano y un montañero curtido con conciencia global. Hoy en día, independientemente que se haya convertido en un farlopero ocasional con dos niños, un divorcio y un Lexus a sus espaldas, adora el capitalismo que le lleva en Bussiness Class a los mismos lugares a los que llegó gracias a su dedo.

A mi, como a casi todo el mundo en algún momento de su vida, me apasionó alguna mujer de mundo, de esas que bebe cerveza del botellín, adoctrina filosoficamente a partir de 0,40 de alcohol en sangre y la saludan por su nombre en bares a los que no me atrevería a entrar. Pero siempre me gustaron más los hoteles que las tiendas de campaña.

Vivir poseído por el necesario (y demagógico en algunos casos) tercer sector (que no terciario), casi como ser un idealista, es aceptablemente chulo. Dormir en la playa tiene que estar bien, si es que es verano y mañana te puedes duchar con agua caliente. Hacer proyectos de cooperación, como escribir tratados de buenas maneras, tiene que resultar reconfortante. Gritar consignas contra el sistema tiene que disparar la adrenalina sobre todo si hay un grupo de policías pertrechados con sus porras enfrente tuyo y en una seria posición desafiante, sin llegar a la violencia.

Albert Einstein trabajaba en una oficina de patentes para sobrevivir mientras escribía la teoría de la relatividad que lo cambió todo. El Che hizo una guerra. Harry Truman lanzó unas bombas atómicas. Stephen William Hawking, que podía haberse quedado quejándose de su enfermedad con más razón que un parado de corta duración, afirma que "Aunque había una nube sobre mi futuro, descubrí para mi sorpresa que estaba disfrutando la vida en el presente más de lo que lo había hecho antes. Empecé a avanzar en mi investigación".

La historia, para mejor o para peor, recuerda a quienes han hecho algo. En ese sentido los que quisieron ser Mario Conde llevan ventaja a los perroflautas. Sentarse más del tiempo necesario a planificar lo que vas a hacer es perder el tiempo. Quejarse continuamente es quemarlo.

Hoy en dia ser una buena persona y tener un mínimo de conciencia social no tiene que dejarte sentado en una silla esperando el momento en el que la economia estatal te pueda mantener por bueno, por guay y por ecologista. Ni siquiera considero que una ONG no pueda considerarse como un pequeño negocio con el que no esperas hacerte rico. Se llama economía justa, y a algunos hasta les ha salido bien.

A veces muchos manifestantes, de esos que vuelven locas a las divorciadas con dinero que buscan un joven que les haga sentir el calor de la desfachatez de la juventud, quizá porque soy hiperactivo, me parecen poses caducas. Por eso de "caduco" excuso a los yayoflautas. Y critico a quienes exclusivamente critican y esperan. Lo hago de la misma manera que veo a algunos depredadores de Ryanair, esa compañía que se llena de mochileros, intentando pagar 600€ a los empleados abandonados de Spanair.

El problema, quizá, está en que eso no quita para que los que se colaron en el metro tengan activadas las alarmas en su mail para las ofertas de la compañía aérea en cuestión.

2 de febrero de 2012

Notarios en los tiempos del call center


"Amor en los tiempos del Call Center". A ese disco pertenece la foto. Todo el mundo habla por teléfono, todo el mundo aparece viviendo de una manera más importante aquello que está al otro lado de la conexión mientras que en el centro de la imagen la única pareja que no habla parece que se quiere.

Quererse es dificil, al menos quererse a la vez. Echar un polvo, casi como el resultado de pasar un rato alimentando el ego de la contraparte para terminar en la cama como pago por el halago, se supone que es sencillo si somos capaces de eliminar el elemento moral del acto, como si fuera una obra teatral que se acaba sin aplausos o una manera de sentir que sigues vivo sin pensar que quizas seas un trozo de carne devorado por algún animal (normalmente carroñero) que pasaba, habriento, por la meseta de tu sexualidad.

A veces lo imposible es matar al recelo del "yo". "Voy a perder mi libertad"- aunque mi libertad sea esperar a que un clon de mi termine adorándome como en las películas. "Voy a fracasar de nuevo". "No voy a poder". "No soy capaz". Nuestro yo está lleno de negaciones y pensar que escapar a las seis de la mañana con el cuerpo arañado es ser moderno es no poder admitir que a las seis se va el sexo de pago y que en el tren, a esas horas, caminan los perdedores, los madrugadores y los que no duermen caliente, a no ser que aún seas un adolescente al que arropa su madre por la mañána, al descubrir que ha vuelto a casa.

Ahora resulta que casarse es más fácil que nunca. Te puede casar el cura y puedes ir de blanco inmaculado, lanzar el ramo y ver cómo tus damas de honor se acuestan con los invitados y van con los zapatos en la mano, despeinadas y borrachas, buscando su habitación por el pasillo del hotel. Te puede casar tu alcalde y visitar el ayuntamiento para algo que no sea pagar una multa. Hoy en día se alternan las protestas laborales y las parejas enamoradas sobre la escalinata de la casa consistorial. Te puede casar el concejal de urbanismo y ahora parece que casi te puede casar el notario, y de paso , por el mismo precio, firmar la hipoteca y la separación de bienes.

Casarse, visto así, parece sencillo. Nadie dijo que necesitaras una dote, una casa, media docena de vacas como en las tribus de Africa y ni siquiera se dijo que necesitaras sentirte enamorado. Se va al notario.

El notario, por lo menos todos los que yo conozco, son unos señores con un traje de cortefiel de hace seis temporadas que se sientan en la mesa en la que llevas un rato esperando, leen ,muy rápidamente y sin mirarte, las letras de un papel amarillento lleno de sellos y, al terminar, te preguntan si lo has entendido con una cara que parece decir que si dices que no van a sacar un bate de beisbol de debajo de la mesa para golpearte con él. Así que dices que sí y firmas, con un boli bic cristal azul, donde te han señalado. Después se van sin hablar de dinero, como hacen los ricos. Más tarde su secretaria te habla de la minuta, que es más o menos el tiempo que han gastado contigo.

Y ahora resulta que casarse va a ser eso.

Son tiempos extraños en los que es mucho más sencillo tocar cien sexos o casarse cien veces que conseguir querer durante cien días, si es que querer es una actividad bidireccional que intentas que no sea censurada por tu "yo" censor sin que te tengas que convertir en la persona que no eres y, además, no se marche.

Esa es la actividad que debería ser certificada por esos notarios que viven en los tiempos del call center.

1 de febrero de 2012

el punto 28 de la ponencia del PP

No es lo mismo demanda que denuncia. Ni siquiera es lo mismo homicidio que asesinato. Por supuesto que relación y sexo no es igual, sobre eso puedo hacer un máster en cualquiera de los dos sentidos. También es verdad que aunque en inglés se use la misma palabra software libre y software gratuíto no responden al mismo concepto.

Dice, el punto 28 de la ponencia política del PP : "...queremos reafirmar nuestra voluntad de defender los derechos de todas las personas, también de aquellas que sufrieron discriminación legal o social por razón de genero u orientación sexual, mostrando nuestro compromiso con el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales, para elevar a la categoría legal y política de normal lo que en la calle es plenamente normal". Y dicen las malas lenguas que es una cosa de Oyarzabal con el beneplácito de Basagoiti, que se la están intentando colar a la extrema parte de su derecha mientras están despistados con no perder sus dineros.

Así que, supongo, que aunque suene igual no es lo mismo. (Véase:)