Mal dia para buscar

22 de septiembre de 2026

Por qué lo que toca es una hostia. ( por ley de vida)

En una fiesta universitaria no tuve mejor idea que colarme en una clase de otra carrera, hacer que tomaba apuntes e incluso esforzarme en hacer preguntas inquisitorias. En aquel momento me pareció muy gracioso aunque supongo que es una gilipollez fruto de la ingesta de alcohol y algún que otro problema hormonal de mis 20 años. Tuve la suerte, o la desgracia, de creerme el rey del mambo entre 1989 y 1994. Eso es un error y un acierto a la vez, aunque la hostia es un poco más traumática. Al menos si es que te das cuenta.

El ser humano, que dispone de mecanismos de autoprotección incorporados en su propia maquinaria, reacciona de diferentes formas ante algún que otro sinsabor que va de serie con eso que llaman la vida. Unos acabamos en terapia porque reconocemos ser incapaces de poder con ello. Otros se compran un descapotable, se dedican al turismo sexual, adoptan tres gatos, pintan la casa, les da por engancharse a talleres de reiki o se hacen fuertes reconstruyendo los años 80 a su alrededor porque es el último momento en que recuerdan haber sido felices.

Lo que es cierto, absolutamente y sin ninguna duda, es que todos nos metemos una o varias bofetadas con las que no contábamos a lo largo de la vida. Como decían en aquella película es ese momento en que te crees que lo tienes todo bajo control cuando te viene un batacazo que no tenías previsto. Quizá tener la guardia baja es parte del menú que lleva, de primero, el restaurante Catástrofe.


¿Es malo?. Visto con perspectiva no del todo, salvo las cicatrices. No dejan de ser martillazos que nos moldean. A uno para bien y a otros les rompe la escultura que, mejor o peor, estaban haciendo.

El caso es que hay animales que, cuando se sienten amenazados de forma determinante, se hacen los muertos. Otros intentan parecer más grandes. Muchos rugen y adoptan actitudes intimidatorias. Algunos escapan. Los seres humanos somos un animal más y, muchas veces, somos todos los animales a la vez.

Entonces ¿es bueno equivocarse?. Según como reacciones. Si te haces el muerto y el depredador sabe que es mentira, te devora. La cabeza, que es el órgano que más nos determina y que entrenamos bastante poco, es la que nos salva o nos entierra. Cuando queremos argumentar que es imposible luchar contra los elementos ya hemos perdido. Cuando despreciamos el mérito, aceptamos que hay lugares en donde jamás vamos a entrar, imperfecciones imposibles de arreglar o caminos prohibidos a nuestros tránsitos significa que hemos claudicado. Todo eso sin olvidar que hay fiestas a las que nunca vamos a ser invitados, pero eso no es más que una circunstancia de espacio y tiempo. Hagamos del pragmatismo una virtud en vez de la victimización infantil tan de moda últimamente.

Personalmente mantengo la teoría de que la sociedad es una especie de ente, muy humano, que va madurando de una forma lenta. Hemos sido los hijos de la madre naturaleza y hemos sobrevivido al abrigo de lo que nos ha podido proporcionar, casi como si fuera nuestra pareja de progenitores. Hemos aprendido a cazar y cultivar como quien estudia un poquito. Se supone que hemos madurado a golpe de civilización, no sin algún que otro conflicto por el medio. Quemar a Juana de Arco es como una pelea de patio de colegio. Hemos aprendido cosas y hemos ido creciendo haciendo de nuestra cueva un hogar con calefacción central. Si un año de perro son siete de humano, quizá un año de sociedad son 100 o 200 de humano. Quiero pensar que hemos sobrepasado la adolescencia. Tampoco mucho más allá. Hemos conquistado el mundo y, como yo en 1993, ya nos creemos los reyes del mambo. Se supone que tenemos controlado lo de la democracia, la economía, las energías renovables y fósiles, las creencias religiosas, las retransmisiones deportivas, el matrimonio homosexual, la ingeniería genética y casi los viajes interestelares. Joder, si hemos pasado la varicela de dos guerras mundiales. !Me vas a decir a mi que no soy más grande que Jesucristo! (sin ser Lennon).

Vale. Pues ahora, por pura ley de vida, viene alguna hostia que lo flipas. Lo importante no es que llegue sino cómo se encaja y cómo nos reinventamos. 

Si me tocas las narices diciendo, mientras te haces el muerto, que salimos más fuertes, te meto.
Hay gente, mucho más lista que yo ( que es mayoria), que lo veía venir en 1964.


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