Siempre me han parecido del género tontísimo algunas de las instrucciones que vienen en determinados productos o servicios. Después me doy cuenta que si lo pone es porque algún imbécil ha pensado, quien sabe, que si el coche tiene gps puede echarse una siesta circulando a 180 por autopista. Que José Ramón se encendió un cigarro mientras llenaba de gasolina el camión cisterna de Campsa o que a Maria del Carmen le pareció una buena idea, después de secarse el pelo con el secador enchufado a la luz, dejarlo en la bañera (llena) con ella dentro.
Ahora resulta que en UK, que para algunas cosas no tienen pudor en reconocer la verdad, han sacado unos cartelitos explicando que no hay que violar a nadie y que tampoco hay que abusar de niños porque esas dos cosas están muy mal. No es coña.
Podríamos pensar que se debe a los flujos migratorios y que hay que reconocer que las bases culturales de algunas sociedades consideran "normal" actitudes que son, occidentalmente, barbaridades. Pegar a tu mujer, follarte una cabra, limpiarte el culo con una piedra, cortar las manos a los ladrones, ponerte ciego a pellote y luego conducir, tener una granja de gallinas en el salón... Sin embargo llevo oyendo cuñas radiofónicas todo el verano que recuerdan a las personas que escupir en la calle es una guarrada, que no hace falta que todo el autobus oiga la conversación con tu prima o que aunque estés de vacaciones hay que ducharse para no apestar.
Así que pienso que lo que yo consideraba que eran instrucciones locas empiezan a ser casi necesarias y que por alguna razón, quizá resultado de habernos tratado desde las instituciones como si fuéramos idiotas, nos ha convertido en idiotas de cosas básicas.
Lo que no sé es si es el resultado de tantos años en los que nos hemos dejado tratar como niños sin cerebro y ahora, de no usarlo, sea obligado recordarnos obviedades.
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