Mal dia para buscar

9 de junio de 2026

Nos encanta ser idiotas.

Decian, en Alta fidelidad: "¿Escuchaba musica pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar musica pop?"


Es una pregunta que se puede replantear: ¿Nos tratan como idiotas porque lo somos o es que somos idiotas porque nos tratan así?. Lo cierto es que hay una tercera variante que se nos olvida muchas veces y es que los estúpidos no viven mal. Si el sentido de la vida, para algunos, reside en la gloroficación máxima del tiempo limitado con latido, entonces ser un estúpido es un boleto más hacia el disfrute personal de ese periodo. No inventes, no recojas nada, no limpies, no dejes las cosas mejor que como estaban al llegar. Simplemente consume, desgasta, desordena y retuerce lo que haya que retorcer con el único y exclusivo interes de tu propio gozo a un plazo corto en modo máximo. Cómete la comida con el hocico metido dentro sin dejar nada para después. Sé un gorrino, un hamster con la boca llena. Cóbra todas las subvenciones que puedas, pisa a quien haya que pisar, no recicles, pide que no te cobren el iva, compra en Temu. Folla sin condón.

En el anterior mundial de futbol, la ministra de trabajo argentina respondió, ante la preocupacion por una inflacion !del 100%!, que era más prioritario ganar el mundial que estar un mes preocupados por aquello. Luego nos preguntamos por qué después ganó Milei pero el caso es que triunfaron en aquel mundial y seguro que a muchos argentinos les supuso mucha más alegría ver a Messi levantando la copa que se les pusiera el precio de los tomates al nivel de las joyas que alguno tenía en una caja fuerte. Nuestro presidente, que sabe que somos favoritos en el mundial que empieza pronto, ha decidido hablar de sus cositas cuando ya estemos en fase de grupos. Mi ayuntamiento tiene la fea costumbre de aprobar los presupuestos justo la semana antes de fiestas y nos cuenta que van a traer a tal o cual artista con la nota a pie de página de la subida de impuestos municipales. No sé qué diferencia tiene con el clásico de "el opio del pueblo" de toda la vida. Es muy entretenido, y a la vez ridículo, escuchar a moralistas superdotados intelectuales prohumanos que te explican lo muy por encima que se encuentran de los borregos de lo otro cuando, veinte minutos después, aplauden como focas lo que les gusta a ellos. Es más, conozco a quien te mira con desprecio por delatarte como creyente católico pero luego se gastan un dineral en limpiarse los chacras y que le echen las cartas en una consulta a pie de calle por parte de una tarotista de Albacete que, aunque se hace llamar Lady Arkana la bautizarton como María Soledad.

Quizá, sólo quizá, es que no queremos admitir que nos encanta que nos engañen, que nos digan que nos quieren aunque no sea cierto. Que nos prometan más cosas que el alcalde de NY, aunque es imposible. Recuerda que el problema de la vivienda, el precio de la luz y lo de los alimentos se iba a solucionar de una manera mágica hace 8 años y resulta que va a ser que no. Supongo que el que perro se comió las promesas. No hablemos de política. Piensa en Mari Tere y cómo cada vez que hay un imbécil en el bar se lo termina tirando mientras te jura, la mañana siguiente en un mensaje que suda emoción, que es el definitivo ( otra vez). Que éste no va a ser un falso maltratador violento y promiscuo como los seis
(del año pasado). ¿Es Mari Tere idiota?. Si, pero le encanta, aunque no lo admite nunca, ser así. Cada vez que hay un candidato que le dice lo que quiere oir, le vota y rebota. Hay quien pone en estado de alerta toda la oxitocina de su cerebro si ve un cartel de oferta, aunque no le haga falta. Por eso hay una diferencia entre hurto y robo. Te hurtan por idiota y te roban contra tu voluntad. La estafa, en este caso, tiene connivencia por parte del estafado. Vivimos en una sociedad llena de primos que caen, una y otra vez, en lo mismo y cada vez de una manera más burda. Hay quien te asegura que no te va a robar como los otros mientras está metiendo el candelabro de plata de tu abuela en una saca y, si te preguntan, confirmas que no era un ladrón porque te dijo que no lo era. Además no tenía pasamontañas y si no tiene pasamontañas no puede ser un ladrón. Conozco a montañeros que no han robado jamás aunque también conozco a ladrones que aseguran ser gente honrada.

Hay que reconocer que no es de gusto sentarse a charlar con quien te dice que estas viejo, que caminas con cojera, que ya no eres ágil y que necesitas gafas para leer. Es mucho mejor que te mientan un poco o que, incluso, termines con la sensación de no tener pecados pendientes al terminar la confesión. Fausto sufrió un chute de serotonina aunque firmase un contrato pero se creyó el rey del mundo durante un rato. Supongo que sería como ligar con una guapa, el subidón de Mari Tere o la sensación de limpieza después de arreglarte los chacras pagando por reiki, que ni siquiera te soban.

Así que ¿nos tratan como idiotas?. La respuesta es que si.
¿Nos tratan como idiotas porque somos idiotas?. Quizá no, pero, y aquí está la clave, nos encanta ser idiotas porque es una manera rápida, fácil, defendible y victimizable de sentirnos bien los primeros veinte minutos.

Probablemente en una sociedad cortoplacista y con bastante tendencia a la infantilización lo que pasa es que si nos tratan como niños es porque queremos ser niños. Ser adulto es mucho más aburrido y, sobre todo, menos rentable. A ver si vas a ligar tú diciendo la verdad.

No hay comentarios: