A los Stone Roses se los llevó por delante muchas cosas. Obviamente las drogas, creerse los reyes del mambo y sus propias luchas internas tuvieron mucho que ver, pero la imposibilidad de defender en directo el, para mi, glorioso disco Second Coming, fue una de las principales.
Mal dia para buscar
10 de noviembre de 2025
La música sin músicos. ( o cómo hemos llegado a Rosalía)
7 de noviembre de 2025
Inteligencia estadística aprendida artificial.
He leído que en realidad la llamada inteligencia artificial no es más que un entrenamiento a base de observar millones y millones de interacciones para aprender a responder lo que estadísticamente se supone que solicita el que hace la solicitud.
Es cierto.
Antes incluso de empezar la universidad encontré un libro (un momento que voy a buscarlo) que se titula "El hombre mecánico ( el futuro de a robótica y la inteligencia humana)". Lo que más me impresionó de ese libro era lo sencillo que resultaba inferir a una máquina una serie de respuestas que hicieran confundir a un ser humano. Actuar simulando humanidad es tremendamente fácil porque no hay más que repetir respuestas aprendidas que parece que infieren un alma (inexistente). En realidad no es muy diferente a comportamientos simulados guionizados que, si se hacen bien, convierten a actores en personajes creíbles.
Por supuesto que allá en 1988 se establecía como un tótem la imposibilidad de la creación de algo nuevo por parte de una máquina. Ahora, casi cuarenta años después, solamente se está a la espera de la llegada de la Inteligencia Artificial General, que se supone que sucederá en el momento en que ese paso mágico se produzca.
La pregunta, que es bastante obvia, es si esto último es posible.
La respuesta no es sencilla porque, y me vuelvo al principio, si todas las respuestas se basan en iteraciones conocidas llega un momento en el que se analizan todas y después no hay más. Los avances son mucho menores aunque invirtamos más y más en computación. Voy a poner un ejemplo que vas a entender: el cambio de no tener cámara a tenerla en el teléfono fue brutal. La diferencia de calidad de 1Mpx a 3Mpx era una locura. De 3 a 20 también, pero no tanto. De 20 a 50 se notaba en las fotos de noche y algún concierto. Pero de 50 a 100 casi no se nota y de 100 a 300 te tienes que fijar. Es como la tele en color, que cuando te ponen un partido de los 90 se nota viejuno pero se ven las faltas perfectamente.
A veces pienso que la inteligencia artificial tiene mucho de pretendiente. La mayoría de las veces uno interactúa ya no como es sino de la forma que estadísticamente ha aprendido que logrará mayor éxito. El amor de verdad, la verdadera inteligencia, es algo mágico indescriptible e imposible de entrenar. Aparece, como una chispa.
Podemos estar satisfechos y engañados en relaciones guionizadas aprendidas de mil películas pero eso, aunque confortable, no es amor.
Podemos haber aprendido a responder mezclando el conocimiento conocido, pero no será conocimiento nuevo ciertamente.
Podemos haber oído todas y cada una de las canciones que se han hecho desde siempre, pero no sonaremos a algo nuevo.
Todo ello excepto si quien crea que nos ama jamás se haya visto una buena peli, aprendido de aquel autor o escuchado aquel disco antiguo.
La inteligencia está, precisamente, en algo que nadie había hecho antes. Nadie había tocado como Jimmi, por ejemplo. Nadie creyó que fuera posible cegar y prender fuego a los barcos que asediaban Siracusa, pero Arquímedes lo hizo. Hay muchos imitadores de Elvis, algunos incluso mejores, pero él fue el primero.
Para el ser humano medio la inteligencia artificial estoy seguro que es una tremendísima bicoca pero para la humanidad, aún, no es más que una herramienta que ha aprendido a darte la razón muy chula y estadísticamente contándote algo que ya le contaron a otro antes.
El First Dates de la inteligencia, quizá. O es Rosalía haciendo una producción excelente como si hubiera inventado la música clásica porque saben ( sus productores) que los fans no saben lo que es.
Lo que no es ni puede hacer es irradiar el sentimiento particular de Jeff Beck tocando la nostalgia infinita con una canción de Stevie Wonder.
6 de noviembre de 2025
Todas las estafas empiezan con un engaño.
Mi experiencia dice que todas las estafas empiezan con un tipo de engaño. Da igual que sea Toni Leblanc haciendo el timo de la estampita en las explanadas de la estación de Atocha sobre los años 60 o que tu prima esté enviando dinero a un supuesto Brad Pitt que se ha enamorado locamente de sus huesos. Más de un ticket del supermercado me lo ha pagado quitar publicidades que parecen en tus dispositivos electrónicos donde me aseguras que no has tocado nada.
Casi recién sacado el carnet de conducir me paró un tipo por una circunvalación de mi ciudad. Nervioso y apresurado me aseguró que me había pasado un accidente y, dado que yo soy imbécil, volví sobre mis pasos con mi utilitario con la intención de ver qué pasaba. Al llegar me aseguraron que el accidente lo había causado yo y cuando me pude dar cuenta ya estaba la policía levantando atestado. El testigo y el del coche magullado, casualmente colegas, afirmaban sin ninguna duda que yo manejaba mi volkswagen polo como Fangio obteniendo como resultado que ellos hubiesen colisionado. Dado que Fangio ganó cinco campeonatos del mundo ( entre 1951 y 1957) era lógico que no tuviera ninguna marca. Al final del proceso mi compañía le reparó el coche y es perfectamente obvio que caí, como un mirlo, en un engaño. ¿Una estafa?, si. Pero el inicio siempre pasa por el engaño.
El engaño puede ser más o menos burdo. Muchas veces apela al egoismo personal. En el timo de la estampita te crees más listo que el retrasado que te cuenta que se ha encontrado papelitos repes. En las criptomonedas es el ansia de ganar dinero a espuertas siendo más listo que el currante de tu vecino.
4 de noviembre de 2025
El gran trasvase.
Como somos muy de poner nombres a las cosas ahora viene "El gran trasvase". Básicamente se refiere a la pasta que van a terminar teniendo los que ahora son post adolescentes debido a que sus padres se vayan muriendo. No trabajes, no te esfuerces, quéjate mucho, habla de lo mal que está todo y aguanta como puedas hasta que se mueran tus viejos. En ese momento alquila el piso lo más caro que puedas, trinca la pasta para irte de viaje, vende las joyas, el coche de combustión y dedícate a vivir de las rentas. Te lo mereces. Si tienen, además, un piso en el pueblo ya eres capitán general. A tomar por el culo los máster, madrugar y obedecer a tus jefes. Cuatro criptos y mirar lambos verdes pistacho.
Dicen que el 50% de los mayores de 65 años tienen una vivienda. En realidad las estadísticas dicen que cada viejo que se muere deja unos 400.000 eurales. El porcentaje de gente con entre 0€ y 15000€ en cuenta son el 63%. A partir de 60mil€ tiene ahorrado el 2,3%. España es un cohete. Hay toda una generación esperando a que se muera la mama independientemente que una muerte sea un negocio para el gobierno, que también está a la espera.
Yo tuve un profesor de filosofía que afirmaba, con muchísima razón, que alguien que no tiene nada es la persona más peligrosa que existe. Después leí que la manera de controlar a una población era convencerles que si se mueven van a perder lo poco que tengan, aunque ese poco sea un Opel Corsa de tercera mano o, añado, la posibilidad de heredar el piso de la abuela. Una posibilidad es, en este caso, una especie de posesión.
¿Para qué vas a cansarte si te están bombardeando con la idea maquiavélica de que el esfuerzo y el sacrificio no valdrán para nada, que la meritocracia es un invento del gran capital?. Esa idea tan miserable de intentar convencer a quienes se asoman al mundo real que da igual lo que se formen, esfuercen o trabajen es uno de los orígenes más certeros de una generación de desganados ultraformados. Conozco a quien ha estado estudiando mucho hasta más allá de los 40 para intentar, quizá de manera inconsciente, trabajar de verdad lo menos posible. No sé si era verdad que más del 70% de la juventud (desconozco si era un dato español u occidental) sueña con ser funcionario. También es cierto que existe un mito no escrito en el que una vez que tienes una plaza puedes tocarte el arco del triunfo con obscenidad absentista sin riesgo a perder el ingreso mensual. Es decepcionante, y eso lo digo como lo siento, que la mayor aspiración de la mayoría de la población sea vivir lo mejor posible rascándose el toto. España, que alguna vez es líder en algo, presenta una tasa de absentismo laboral cercana al 7,5%. Euskadi, ese paradigma del trabajador fiel e incansable, gana con en el 9% ( Andalucía el 4,8). (Como es lógico y haciendo honor a la búsqueda del votante hay quien , desde el espectro político y sueldo público, te quiere convencer que trabajas demasiado y decir que se falta demasiado al laboro es de fachas).
Muchos de los estudios que se centraban en la evolución humana hablaban del gen egoista. Eso se refiere a la necesidad natural de perdurar en el tiempo. Es eso que nos lleva a intentar emparejarnos con personas que parecen más sanas, fértiles o válidas. No en vano la trampa del tinte rubio tiene que ver con el éxito sexual debido a que las mujeres tienden a oscurecer su cabello y hay algo que nos dice que si es rubia es joven y si es joven es fértil. A Darwin le ha ganado la carrera Loreal, vive Dios.
Yo soy de esas personas, probablemente idealista, que vive con la esperanza de poder dejar algún tipo de legado. Al menos que alguien pueda decir, en mi próximo entierro, que las cosas están mejor después de mi paso por ese lugar llamado vida. Una vez alguien, reconozco que después de un coito que no recuerdo si fue más o menos satisfactorio, limpió la encimera de mi casa. Es un tipo de legado y la cocina estaba muchísimo mejor después que pasar por ahí. Mi padre, ya en el hospital del que no salió, se sentía suficientemente orgulloso que mi madre no fuera a tener jamás necesidades económicas. Eso le valía como satisfacción al esfuerzo y tiempo que no había empleado en su vida familiar o social pero sí como algo por lo que sentirse válido.
La vida, en realidad, debe de tener algún motivo.
Ninguno de nosotros, seguramente, vamos a inventar el led azul ( que es el led jodido de inventar) o la maravilla de los diferenciales autoblocantes. Yo jamás lograré escribir el libro que deseo. Quizá nos pase como a la inmensa mayoría de las personas, que se olvidan con facilidad. Pero no concibo que el único motivo de levantarse por la mañana sea no hacer nada hasta que se muera la abuela y me deje algo que, sin ser una fortuna, me pueda hacer creer que me arregla una vida a la que no le he prestado nada de atención.
Es cierto que una sociedad sin aspiraciones es el inicio de una sociedad muerta o una sociedad en declive. Es igualmente cierto que para cuando heredes, si es que esa es tu única aspiración, habrá cien chinos que hayan logrado salir adelante por si mismos.
"El gran trasvase" tiene mucho de final, de romanos tumbados comiendo uvas esperando que otros les den tierras conquistadas.
Pd: Pero qué voy a decir yo que con 24 le dije a mi señor padre que no quería nada suyo y que iba a lograr salir adelante por mi mismo. Me hice autónomo y me han dado hostias en lugares que no sabía que era posible. Cuando voy a reuniones de antiguos alumnos me rodeo de funcionarios gordos o trabajadores subvencionados que me miran con cara de "¿ves?, tu tampoco has llegado a nada". Quizá tienen razón, pero mi pequeña aspiración es ver si mañana, con un poco más de trabajo, al menos llego con mis recursos. Y si heredo, pues ya se verá. Pero jamás cuento con ello como si fuera algo que me merezco. También cometo el error de preguntarme el por qué de la mayoría de las cosas, de intentar adivinar cómo funciona de verdad el mundo o los engranajes. Es agotador y da perspectiva, aunque te quedes sin tiempo y no haya hecho un crucero por el mediterraneo.
26 de octubre de 2025
El minority report de la intolerancia (explicado con un filete).
Hace unos años, supongo que en momento de alguna moda, nos disponíamos a comer en un restaurante del centro. María, que siempre fue una de esa personas que van de aqui para allá intentando convencerte que su decisión de este mes es la mejor, había iniciado su cruzada vegana. En realidad me daba un poco igual porque dos meses antes había asistido feliz a cenar, junto con el resto de las personas que nos juntábamos, unos filetes de dos dedos de grosor que me había regalado un buen cliente carnicero. Ella, como buena mujer corporativa, se definía intensa con las cosas de nuevo cuño. A saber: hizo un blog, porque en aquella época se llevaban los blogs, ensalzando a la empresa que la despidió después y contra la que se llegó a manifestar acusándoles de todo lo contrario de lo que la hemeroteca (suya) contaba que no hacían. También le dio por gritar enfurecidamente contra los toros lanzando cosas a quienes iban libremente a los toros, que es un grupo al que había pertenecido años antes. En otro momento de su vida miraba con muchísimo desprecio a quien llevaba abrigos de piel pero antes tuvo problemas de liquidez por su afición a comprarse bolsos de trescientos euros. Reconozco que nunca fue mala persona pero sí que se descubría como alguien de criterios extremos, contrarios y excesivos que jamás se quedaban en el medio de nada.
El caso es que yo pedí un filete.
En el momento en que me pusieron el plato sobre la mesa ella me miró con asco. Ahí estaba, con su brócoli o lo que fuera, esperando el momento en que fusilarme con su argumentario. -¿Cual es el problema?- le dije. -Mira- y empezó con un tono de superioridad intelectual que no iba bien- Si vas a cometer un asesinato y una salvajada te tengo que pedir que no lo hagas delante de mi, Si te vas a comer eso- que reconozco que tenía una pinta fenomenal ya que todavía lo acompañaba un juguillo caliente- me veré obligada a marcharme.
Como es lógico, y dada mi naturaleza, le quise recordar que el ser humano lleva comiendo carne millones de años y que, de una forma absolutamente tolerante, a mi me la traía completamente al pairo lo que ella se fuera a comer de la misma forma que yo no la iba a obligar a probar mi filete. Entonces hizo la siguiente analogía brutal: "Como comprenderás hay cosa que una persona de bien no puede tolerar. Si te vienes a comer con tu esclavo negro descalzo, sujeto con una correa de pinchos en el cuello y me dices que no me obligas a tener un esclavo, yo no debo de tolerar esa barbaridad. Con este caso es exactamente lo mismo". Se quedó muy satisfecha de su argumentario convencida que su notoria intolerancia resultaba ser la opción más adulta, digna y satisfactoria para el mundo mundial. Que, obviamente, iban a crecer más flores, reducirse el agujero de ozono, nacer terneros felices y acabar con diez o doce guerras.
Me comí el filete.
Me dejó de hablar y sé, porque miro de reojo al mundo alrededor, que en algún momento me ha podido acusar de homófobo, fascista, racista, machista y algún que otro -ista que viniera a cuento. Por supuesto, y de eso no hay ninguna duda, yo soy el intolerante miserable que no fue capaz de actuar como persona razonable.
Esa es una anécdota que ha vuelto a mi mente de manera recurrente durante los últimos tiempos. No por la actitud psicótica de una activista de la moda intelectual hace unos años sino por la tremenda similitud con discursos de guerra, censura y desprecio social que vienen de lugares que anteriormente se definían como paradigmas de la pluralidad de pensamiento. Conozco a quien le han intentado cancelar, le han apartado de una cuadrilla y le han acusado de fomentar el asesinato de niños árabes por decir que Ada Colau se está convirtiendo en el rubio de los Pecos.
Nuestro querido ex vicepresidente hizo unas declaraciones la semana pasada diciendo que controlar RTVE por parte del gobierno y poner a los suyos está muy bien porque si no lo hacen los buenos luego vendrán a hacerlo los malos. Su señora esposa, maravillosa defensora de la paz en el mundo ( no a la guerra pero la de Rusia un poco), ha arengado una intervención militar contra Israel para matar a los malos a manos de los buenos. La universidad, que debería de ser un lugar de expresión de ideas libre, ha demostrado varias veces a lo largo de los últimos tiempos que existe un poderoso ejército de personas de bien a favor del entendimiento entre las personas radicalmente en contra de que quienes no piensan bien tengan posibilidad de expresarse en libertad. El peor feminismo que existe es ese que jura que las mujeres son libres de hacer con su cuerpo y su vida lo que quieran pero no pueden participar de la gestación subrogada, ser modelos, cocinar para sus parejas o preocuparse demasiado por su aspecto. Nunca he entendido ese "tu eres libre de hacer lo que yo te permito" pero seguro que Bildu me lo puede explicar susurrándome con amor, en la nuca, los motivos por los que hay que prohibir a los que no toleran a quien no piensan como ellos.
Probablemente hemos visto de una forma tan clara las tropelías de la Alemania Nazi o aquellas cosas que hizo el franquismo. Así que los de la derecha brutal, (aquella que mataba negros, acuchillaba maricas, señalaba y gaseaba judíos, metía en la cárcel a gente por hablar euskera o sacrificaba a los bebes menos sanos) no existen. Yo no conozco, aunque alguno habrá, a ningún chalado que haga cualquiera de esas cosas. Pero sí que conozco a quien cree que está perfectamente bien hecho cerrar un medio, golpear a quien no piense igual, prohibir la libertad diferente o incluso vandalizar a un comerciante que no rotule en el idioma adecuado o tenga un apellido de origen que no te guste. No vamos a hablar ahora de los que deciden que la mejor manera de pasar la mañana es joder un cuadro de hace 300 años porque les han contado que un español, hace 500 años, se folló a una colombiana que no había consentido la relación. A ver si los romanos no se cepillaron sin consentimiento a una lozana de Albacete cuando llegaron y no voy yo a quemar el Coliseo.
Últimamente, y eso es peligroso, asisto estupefacto a actos de censura, intolerancia y hasta violencia por parte de personas que me dicen que lo hacen por la libertad y que además, se sienten orgullosísimos de ello. Están esperando, como Samantha, que les den una buena medallita institucional y, a ser posible, un billete de vuelta en Bussiness y una pensión pública.
Es perfectamente conocido que, tal y como pasó con aquel filete, en el momento en que te plantas e intentas hacer ver el acto de infame imposición que se está intentado cometer, se certifican en lo necesario de su acción y el violador, eres tú.
A ver si vamos a terminar prefiriendo a alguien que te dice que es un hijo de puta y se comporta como un hijo de puta a otro que te jure que es un adalid de la pluralidad y luego se comporte como un hijo de puta.
Anteayer echaron a patadas a un tipo que fue disfrazado de oficial Nazi a una fiesta de Halloween, donde se supone que se va vestido de algo que de miedo. Alguien me comentó que el disfraz fácil y eficiente de este año es ponerse un pasamontañas, una cinta verde en el pelo, un cinturón con granadas y un fusil de bandolera,
Llevo un tiempo diciendo que la misma lógica de superioridad moral que hacía el chiste de "obreros de derechas" puede decir ahora que es absurdo ser "LGTBQ+ a favor de las leyes árabes", pero si lo dices alguien se va a sentir con el deber moral de reventarte a hostias y, además, se va a sentir orgulloso de ello. Aunque luego sea el mismo esquizofrénico paranoico,
Es jodido ver, quizá desde fuera, lo orgullosos que están algunos de hacer lo que critican en los demás. A veces incluso porque suponen que los otros, que solamente se preguntan el por qué, lo van a hacer.
Si pones en duda cualquiera de las cosas que yo pienso eres un fascista miserable asesino cabrón. Es el minority report de la gilipollez dictatorial.
Y, joder, Ada, la marinera, se parece al rubio de los Pecos una barbaridad.
Pd: el problema es que como la sociedad es estúpida y pendular, tenemos un riesgo cierto que no tarde mucho en pasar lo mismo desde el otro lado. Al fin y al cabo si hemos tardado 90 años de gasear a quien no piensa bien a aceptar que matar a un facha es un acto de bondad... quizá en veinte volvamos al otro lado. Más o menos cuando los niños de ahora se conviertan en niños con cargos y se rebelen contra un poder absurdo que les criminalizó injustamente cuando eran menores. Lo sé. Carezco de esperanza en la capacidad intelectual humana, salvo para piratear el fútbol o ver porno gratis.
Pd2: al que me saque la paradoja de la intolerancia de K. Popper, le reviento.
22 de octubre de 2025
Mr Wonderful, la quiebra (y Luis Aragonés).
Se pusieron a vender sus cositas por internet y les iba tan bien que decidieron dar el salto al comercio global. Hicieron colaboraciones con todo lo cool. Hasta lanzaron una línea de preservativos.
En 2016 facturaron 30 millones de euros. Un 25% desde redes sociales e internet. 150 empleados en 2017, 1800 puntos de venta, 40 comercios franquiciados. Todo chuli, no lo vamos a negar.
Entonces llega el momento excusa y la excusa son dos: que en internet los márgenes se reducen muchísimo y que la pandemia hizo que vendieran menos. Al menos eso es lo que dicen las fuentes acreditadas.
Los extremos, como en todo, son mentira.
Nadie es tan malo como para levantarse por la mañana buscando las formas de generar dolor por el dolor. Nadie sonríe al lechero , al cartero y al policía. Visto desde ese punto de vista y basándonos exclusivamente en cuestiones de marketing, Mr Wonderful era un negocio basado en una mentira. Debo decir que si le regalé una taza a mi sobrina significaba que al menos una persona, yo, la quería un poco.
A mi personalmente siempre me han producido urticaria las frases de coach barato de Mr Wonderful. Eso de "Levántate con una Sonrisa", "Hoy va a ser un dia fenomenal", "Sonríe que la vida vuela" atenta contra la realidad. Si me despierto en invierno, aún de noche, con dolor de espalda, un catarro incipiente, unos granos fruto de una alergia y me dices : "Lo único imposible es aquello que no intentas" te reviento de una hostia en la cara.
También es verdad que para decir frases de besugo no hace falta ser una empresa internacional. Conozco a quien montó un bar y quebró, puso otro bar y tuvo que cerrarlo. Después cogió un bar en funcionamiento y acabó en concurso de acreedores. Ahora da charlas sobre emprendimiento hostelero. Junta a personas, que sorprendentemente pagan por oírla, y les explica las fases del éxito en unas diapositivas con colores pastel. Los reyes del intrusismo en la psicología están a tres likes de aparecer antes de los videos de Youtube vendiéndote sus cursos de autoconocimiento feliz. Existe un mercado, que hace años monopolizaba la religión, de personas crédulas necesitadas de oír que van a ser felices siguiendo doce sencillos pasos. The Secret fue un libro de éxito que, como todos los libros de autoayuda, solamente colaboran en la felicidad económica del pastor.
Una de las cosas que se conoce poco es cuando, siendo ya una empresa de las de verdad, Mr Wonderful intentó llevar a juicio a todo el que hiciera frases positivas casi como si la ñoñería infinita fuera propiedad intelectual de una marca. Probablemente, quiero pensar, harían reuniones creativas a primera hora de algún lunes, quizá con resaca, en donde el jefe tendría que dar algún golpe en la mesa mientras grita: "¿Pero es que no hay cojones de sacar una puta frase positiva en esta empresa de vagos?". O , yo que sé, no creo que te mandaran frases positivas en la carta de despido: "Tienes un bonito futuro delante ( pero aqui no, inútil)". Porque la vida real no puede ser felicidad todo el rato, y mucho menos en la empresa cuando debes 8 millones de euros.
Otra de las cosas que tiene la felicidad empalagosa encremada de merengue es que termina saturando. Es probable que en 2011 viviéramos en una sociedad que necesitase, como un niño magullado, que le dijeran cosas chulas aunque fueran mentira. El problema es que después, como con los políticos populistas, descubres que son mentira, que no funcionan y tu decepción es doble. En 2011 aparecieron con fuerza dos grandes mentiras, preludios de decepciones: el 15M y Mr Wonderful. Casualidad. Casualidad también que estén prácticamente en quiebra dos creadores de frases molonas que te intentan hacer creer que eres mejor persona de lo que eres en realidad y que deseándolo mucho se puede cualquier cosa. Solo han tenido que pasar unos años y la realidad.
A veces se nos olvidan las enseñanzas de Luis Aragonés. Nadie ha dicho jamás que fuera un mal tipo y muchos de los jugadores a su cargo han afirmado que lograba sacar de ellos el máximo. Una de sus frases más conocidas es: "Digo más veces vete a tomar por culo que buenos días". Esa sí que es frase para una taza.
21 de octubre de 2025
Escondiéndose en 1985
El pasado es un lugar del que aprender y también un sitio en el que esconderse cuando el presente te supera sin tener ninguna perspectiva de futuro.
15 de octubre de 2025
Vida de Subscripción
14 de octubre de 2025
Música de mentira.
Algunos sabeis que si Perales me cantase que "a qué dedico el tiempo libre" una de las respuestas sería empeñarme en oir un poco de todo. Los algoritmos musicales no han llegado a mi ecléctico nivel. Será por eso por lo que , últimamente, me bombardean con canciones que son COMPLETAMENTE FALSAS.
Por eso he decidido hacer una selección breve.
A partir de aquí todo lo que escuches no existe.
10 de octubre de 2025
El amor materno vs El activismo occidental
Ayer hablé con mi nonagenaria madre. Le conté, intentando disfrazarme de monologuista, que me había levantado con dolor en un hombro fruto de haberme pegado con alguien mientras dormía. Una molestia de esas que se despiertan contigo cuando no las habías invitado a dormir. Al principio de la mañana, le dije, un jubilado que venía a configurar su móvil se percató que me movía con dificultad. Así que me explicó que tenía, como suele ser, un remedio infalible. Se puso tras mi espalda. Sujetó con una mano mi tronco y con otra presionó el hombro con intención de desencajar los dolores. Me hizo daño y me explicaba que eso significa que la contractura estaba solucionada y que en unos instantes me iba a encontrar mejor. Me lo dijo con ese orgullo del que ha hecho la buena obra del día. Se lo agradecí y decidí no cobrarle nada por eliminar esa aplicación de supuesta limpieza que le había llenado el teléfono de publicidad y lentitud. Tres horas después no me dolía el hombro. Me dolía el hombro, la espalda y hasta debajo del sobaco. Tosí un poco notando unos pinchazos horribles a lo largo del costado y descubrí, con sorpresa, que era incapaz de mirar a la derecha ( cual intransigente zurdo medio). A mi me parecía, por la noche y con los dolores ya más reducidos a base de medicación y cuidado, una anécdota divertida para dar la sensación de compartir con mi señora madre el día a día. Al fin y al cabo ella disfruta sintiéndose parte de la vida de sus hijos.
Curiosamente ella actuó de forma refleja y me preguntó si había ido al médico. Hoy me mandó un mensaje preguntándome por mis dolores.
El motivo, en su punto último, es que quien es madre lo es siempre. Que incluso necesita seguir siéndolo aunque ya haya pasado esa labor con mayor o menor éxito. Si no lo es, si no se siente útil en esa labor, es atrapada por la tristeza de la irrelevancia. A veces las madres que tienen esa sensación de que los hijos ya no les necesitan se centran en los nietos. Cambia el objeto pero porque necesitan mantener la actividad. No hay ninguna crítica sino la certificación de una obviedad.
Es algo extensivo a otras facetas, edades y activismos de la vida.
Un aficionado a su equipo de balompié, de esos que van de viaje con el club, se busca otro cuando el suyo baja más allá de tercera. No es que no ame sus colores pero siente más amor al hábito hooligan. Hay quien necesita siempre actuar como un ser enamorado hasta el merengue, aunque cambie el objeto del amor de vez en cuando. No quiere tanto a su amor sino a las actividades intrínsecas al enamoramiento.
Existen, como todos sabemos, manifestantes muy enfadados por motivos justos. Se juntan, se identifican y consumen merchandising fabricado en china con simbología incuestionable. El problema o el vacío aparece en el momento en que aquello por lo que se manifiestan se soluciona o cambia. En ese caso viven un síndrome de abstinencia ideológica que rellenarán con la nueva reivindicación. No quita, en ningún caso, que esas reclamaciones sean injustificadas. Significa que es tan importante su satisfacción moral como la desigualdad por la que gritan. Normalmente, en este mundo modernísimo y sobreinformado, la desigualdad les importa algo menos porque hay conflictos que siguen vivos pero no es cool manifestarse por ellos.
La primera reacción ante la madurez de los hijos o los conflictos en proceso de solución es convencerse de que no se ha arreglado nada o que los hijos siempre son niños. Algunos necesitan creer que , después de llevar 50 años muerto, Franco está vivo. Otros necesitan vivir con la certeza falsa de que la banda terrorista ETA todavía mata a gente por la calle, culpables de pensar mal. Normalmente, como mi madre, han estado tan acostumbrados a que su vida gire alrededor de esa certeza que cuando no es tan cierta, la inventan.
Dispongo de la suficiente edad como para haber visto manifestaciones de todo tipo. Conozco a quien se ha manifestado por todo lo que estuviera de moda moral en ese instante. Da igual que fuera el hambre de Africa, las matanzas de la disolución de Yugoslavia, las mujeres que viven en países árabes, Ucrania, el asesinato miserable de Miguel Angel Blanco o incluso la defensa de una Euskadi independiente. Hay quien ha vivido reivindicaciones en forma de oximorón como quien ha votado a Podemos y luego a Vox, porque lo que necesita es fastidiar. (Conozco un caso).. Ahora resulta que estamos en un momento en el que salir a la calle con un palestino al cuello y gritar muy fuerte puede que deje de ser de actualidad. Soy de los que creen que da lo mismo si el propio Satanás evita muertes porque lo que importa es que deje de morir gente. Espero, con expectativas casi infantiles, que esa guerra infinita de dos niños enfadados irracionales y armados se reduzca e incluso pudiera parar hasta la próxima temporada.
Igual que hace mi madre cuando parece que necesita que me duela algo, observo cómo hay quien necesita que no se arregle nada porque se quedarían sin manifestación.
Si, por lo que sea, se arregla la ultima injusticia number 1 en las listas de conflictos, estoy ansioso de descubrir cual va a ser la siguiente moda reivindicativa. Es lo mismo que iba a pasar si en vez de no tener descendencia, me pidiera mi madre cuidar a mis hijos porque ya que ha descubierto que no tiene que cuidarme a mi. La diferencia, y siento decirlo de manera cruda, es que a mi madre le importarían sus nietos mucho más que a algunos activistas sus pobrecitos mártires lejanos. Mi madre se mancha las manos limpiando los mocos de los niños, que eso es más sucio que gritar de seis a siete.
Claro, que también hay progenitores que maltratan o no cuidan a sus hijos aunque vayan por ahí jurando lo muchísimo que les quieren, salvo que haya partido. O manifa. O concierto. O.
Pd: Leo a estas horas que Maria Corina Machado, opositora venezolana (y quizá, su equipo, ganador democrático de las ultimas elecciones en aquel país sin haber llamado a la revuelta armada contra una dictadura poquito encubierta) ha ganado el premio Nobel de la Paz. Estoy esperando a ver cuando llaman fascista al jurado y recuerdan que Alfred propuso los premios porque se sentía culpable por haber inventado la dinamita. Así que es un responsable de muertes y, por tanto, facha. Claro que también se lo dieron a Obama por nada. Y Marie Curie, dos veces facha. En fin...
7 de octubre de 2025
La telenovela social.
En "Amanece que no es poco" se hace una asamblea entre las mujeres del pueblo para decidir quien serán las adulteras y la puta ese año. Democraticamente se lleva a votación.
2 de octubre de 2025
Homenajes inconscientes.
La mayor parte de las veces no somos conscientes, en realidad, de cuales son los hábitos y las costumbres que vamos forjando. Mantengo la teoría que la forma más sincera de poder valorar la importancia de las personas en nuestras vidas tiene mucho que ver con las acciones adquiridas. No son grandes cosas sino pequeños detalles que se nos quedaron por una frase, un comentario o una enseñanza. A veces solamente puede ser algo que aprendimos a hacer con la sana intención de agradar.
Uno es capaz de darse cuenta de ello cuando analiza las cosas que hace de manera inconsciente. Tener la costumbre de poner la mesa antes de comer, porque es lo que hacía en casa antes de reunirse la familia. Limpiarse el culo de arriba hacia abajo, o al revés, que es como lo aprendió de pequeño. Dejar enfriar la sartén antes de ponerla bajo el agua, porque alguien le contó una historia sobre el daño de la rotura térmica en los materiales. Descongelar pan en el microondas envuelto en un papel, porque lo leyó en algún lugar. Hay cientos de cosas que son costumbres y que resulta complejo adivinar el momento en que pasaron a ser parte de nosotros mismos. Movimientos reflejos.
Jorge era un compañero de clase que tenía que rascarse la nariz si veía que alguno nos tocábamos la nuestra. Cuando lo descubrimos le hicimos pasar una tortura y alguna vez que le he visto, muchos años después, me he tocado la nariz mientras hablaba con él para descubrir que seguía haciendo lo mismo.
Todas esas acciones que realizamos de manera inconsciente y que no son respirar o dar un paso después de otro tienen, en mi teoría, el valor de la importancia de quien nos las añadió. Llevar agua a la mesilla. Lavarse los dientes con el grifo abierto o cerrado, de arriba abajo o de izquierda a derecha. Subirse a la moto poniendo el pie en el estribo o subiendo la pierna con la otra en el suelo. Esperar a que las agujas del coche se pongan en su sitio antes de arrancar. Comprobar el gas antes de salir de casa, aunque ya no tengas gas. Cada vez que salgo del portal y me enciendo un cigarro en la puerta me acuerdo de esa mujer que lo hacía cada vez que iba a buscarla a casa. Antes, casi, de que se cerrara la puerta, en esa cadencia que tiene el final de los portales, ya estaba encendiendo un cigarro. Cuando me pongo a partir tomate recuerdo una vez que la madre de alguien me quitó un tomate de las manos porque no lo partía bien, y me fui a casa a aprender cómo se hace correctamente. Con menos de diez años me gustaba una chica pero le hizo más caso a un turista que era capaz de hacer juegos malabares con dos pelotas de tenis. Enfadado me fui a mi casa, cogí tres. Soy perfectamente capaz de mantener tres naranjas en el aire a la vez. Lo hago con balones de baloncesto y con casi cualquier cosa que pese parecido, si es que son tres y lo puedo sujetar con una mano.
Hay personas que han sido detestables en su paso, cual Atila, por tu vida pero un día te das cuenta que dejas el trapo de la cocina de la forma en que ella te obligaba a ponerlo. Y eso jode. Hay acciones que te recuerdan a personas como lo hacen los pueblos de algunos caminos, o algunas canciones. A veces te ves en el otro carril de la carretera, paseando acompañado porque ese lugar ya tiene persona propietaria. La pregunta que viene después es si a ella le pasará lo mismo, pero quieres pensar que no tiene corazón para no echarla de menos. Crazy, de Aerosmith. Lights, de Archive. Rock de Casbah,de los Clash. Puede ser, de Coque. Extrema pobreza es una canción que hay quien ni siquiera sabe que tiene su nombre, porque ya nos habíamos matado.
Cuando echo la sal a la comida siempre dejo los últimos granitos para lanzarlos. Eso lo hacía la rubia pija aquella que también me dejó la puta costumbre asquerosa de girar la toalla en la playa para aprovechar el sol. A veces la pongo al revés de como debo para recordarme del error. Ir en contra también es una forma de acordarse.
Un profesor, del que no recuerdo ni la asignatura, me metió en la cabeza la forma de diseccionar un problema irresoluble en problemitas fáciles. De alguien se adquiere echar el azucar al café y empezar a dar vueltas antes que se sumerja o dar tiempo a la inmersión. De alguien que nos importaba aprendimos a valorar el buen cine, o la música de verdad, aunque sea americana. También hay quien nos quiso enseñar, en mi caso sin éxito, a divertirnos o a viajar.
Lo único que quiero decir es que tenemos millones de acciones, mayormente inconscientes, adquiridas. Todas y cada una de ellas son debidas, a veces muy a nuestro pesar, a personas importantes que pasaron o están en nuestras vidas.
Supongo que es el homenaje que hacemos a nuestro pasado conviertíendolo en nosotros mismos.
27 de septiembre de 2025
Maria del Carmen va al colegio de su hija vestida de folclórica.
La han sacado en la tele como si fuera algo excepcional. Si lo pensamos friamente no lo es aunque ahonda en esa costumbre tan nuestra de considerar que nuestras cosillas son ridículas en comparación con la diversidad cultural enriquecedora que nos genera la interacción con usos y costumbres más lejanos. Matar un cordero es diverso pero la tauromaquia es asesinato. Se nos olvida, con facilidad máxima, tratar cada acto por el acto en si en vez de maquillarlo dependiendo de donde venga.
Los niños, de forma parecida a los primeros pasos de la inteligencia artificial, resultan ser espejos simplificados de lo que van viendo del mundo real. Lo interpretan a través de los ojos sesgados de sus padres y de su entorno. Generan outputs producto de su propia genética y de aquello que viven como cierto. La primera inteligencia artificial que sacaron al mundo, que se llamaba Tay, tuvo que ser retirada porque se volvió racista al interpretar como cierto todo aquello que leía mayoritariamante en twitter. No fue que estuviera mal programada sino que nos devolvió, en un espejo digital, todo aquello que nosotros vomitamos en Internet.
Los niños, que son como son, tienden a señalar al diferente. Nosotros señalábamos al gitano o al negro de clase, porque eran la excepción. Habría que preguntarse cual es la excepción ahora.
25 de septiembre de 2025
Sueño recurrente ( !Pero si estoy muerto! )
Tengo un sueño recurrente.
Algunos ya lo sabeis pero para el lo desconozca mi alimento llega a través de las mil horas que dedico a atender y trabajar en un comercio de informática doméstica que ayer cumplió 30 años abierto. Puedo decir que prácticamente sin faltar un sólo dia.
En mi sueño, como el día de la marmota, me encuentro en el establecimiento. Estoy cerca de la puerta de entrada, ordenando piezas y componentes en alguna de las estanterías. Las miro medianamente saisfecho por su nuevo orden y recibo uno de esos calambrazos que te dejan frito en el suelo. Infarto y me desplomo. Fallezco.
Obviamente no me da tiempo a poner un cartel de "cerrado por asuntos personales" y la tienda se queda abierta.
En ese instante, quizá conmigo algo más frío, entra un chico recién salido de la pubertad. Moreno y de esos que creen que son originales llevando unos pantalones algo cagados y sudadera con capucha, aunque haga sol. "¿Me atiendes?"- pregunta a mi cadáver. Obviamente yo no estoy para responder. El muchacho se inquieta y me da unas pataditas suaves mientras repite: "¿Me puedes atender?". Yo continúo impertérrito, lo cual tiene que ver con mi falta de circulación sanguínea. "¿No me quieres atender?"- insiste. En su cara empieza a notarse un considerable malestar.
Llegados este punto lo lógico es que me robase. Que cogiera algo y yo asistiese, inmóvil, al robo sin poder hacer nada. Sin embargo llega a un punto de indignación máxima y se marcha furibundo.
Al salir del comercio saca esa, que algunos suponen, arma de destrucción masiva que es el móvil y abre Google con los ojos inyectados en sangre de venganza. Busca mi comercio y me pone una reseña negativa. "No me quieren atender. Discriminan a las personas". Confirma la reseña y se va caminando, con fuertes pisadas, hacia el destino que considere.
Entonces, por alguna razón, me llega una notificación con dicha reseña y la respondo: "!Pero si estoy muerto!".
El día siguiente, mientras sigo fiambre en el suelo de la tienda, aparezco en las noticias. No en los titulares, sino en ese saco de noticias anecdóticas que hay siempre al final del telediario. "Atentos a la noticia"- comenta la presentadora- "se ha hecho viral la respuesta de un comerciante a un cliente descontento". La crónica del suceso es exactamente lo que he contado anteriormente. Lo narran con humor y con esa mezcla de cotidianeidad y devenir de los acontecimientos que, aunque excepcionales, le pueden pasar a cualquiera. Curiosamente nadie se da cuenta del drama de estar muerto, de estar pudriéndome sobre el frío suelo desde hace días.
La tienda sigue funcionando como si no pasara nada. Mis compañeros atienden, los clientes vienen y van. La única diferencia respecto de una temporada normal es que han de esquivarme pero, como todo en la vida, el tiempo lo soluciona y yo voy desapareciendo hasta no quedar nada. Ni siquiera me quedo para ser encontrado por unos arqueólogos dentro de mil años, sino que me diluyo.
De vez en cuando comentan aquella anécdota graciosísima en la que el jefe respondió "Pero si estoy muerto", y todos se ríen.
Después me despierto y me voy a trabajar.
Ya lo he soñado varias veces. Ni se os ocurra intentar explicarme los sueños porque luego me vais a venir con algo del horóscopo. Hoy me han puesto una reseña negativa (afortunadamente entre muchas positivas) porque dicen que no he cumplido mis horarios y, curiosamente, estaba trabajando con la puerta abierta a esa hora. Y vivo.
Hay muertes más extrañas y mucho más dramáticas, pero para eso ya hicieron la mejor serie de la historia, que es Six Feet Under.




