Mal dia para buscar

4 de noviembre de 2026

Lo que realmente te importa

Ayer dimitió un ministro.

Tristemente no pude pensar en que lo hacía por integridad o por aceptación ya que esa misma mañana juraba que no iba a hacerlo, sino porque el interés principal nunca fue hacerlo mejor. Estoy bastante seguro que hasta no tener cerrado un buen puesto, pensión o compensación, no iba a haberlo hecho. Por eso he llegado a pensar en lo que realmente importa.

Pasa algo parecido a las redes sociales. Te vienen a contar que existen para que te puedas comunicar con amigos y conocidos pero lo que realmente mueve sus intereses es ver el límite en que te puedan ametrallar con publicidad antes de que llegues al hartazgo. Su interés no es lo que te cuentan sino algo mucho más mundano. Conozco a quien dice a las chicas que las quiere, e incluso les lleva flores, pero su interés está en la satisfacción carnal para poder, como un mono, contarle a sus colegas lo muchísimo que folla. Apple, paradigma empresarial de lo que quiero contar, hizo una campaña "por la seguridad de sus usuarios" que solamente tenía como objetivo que compraran el nuevo modelo, pero más de un fanático afirmaba que se había gastado 1000€ por su propia seguridad avisado gracias a la bondad absoluta de su militante compañía de cabecera.

Hay demasiadas facetas de la vida en las que nos hemos acostumbrado a maquillar los intereses reales de nuestros actos. Hemos llegado a un punto en el que nos intentamos convencer que esa es nuestra motivación aunque sea mentira. La hipocresía, como modo de vida, es casi una característica humana occidental y moderna. También, quizá por ello, si aparece algún espécimen peculiar que haga lo que dice, aunque sea sucio y terrenal, no nos lo creemos y nos rechina.

Si vivimos rodeados de buenas intenciones pero, por alguna razón, los resultados no llegan solamente hay dos opciones: no son las intenciones reales o somos una banda de incompetentes. Una cirujana, ya con años de experiencia, era capaz de afirmar que los nuevos médicos eran gente brillante que juraban preocuparse por la salubridad del paciente. Sin embargo, y también afirmaba esto con la misma severidad, está convencida que si llega su hora de salida y no ha dado los últimos puntos de sutura en la intervención, primero van al delegado sindical para exigir el pago de las horas extras y luego, si eso, cierra al paciente. Me vale perfectamente como ejemplo.

Estoy bastante cansado de ver manifestaciones sulfurosas exigiendo mejorar el servicio que se acaban en cuanto se acuerda un aumento de sueldo. Mi padre, que gerenciaba un taller mecánico, tuvo un amago de huelga y le reclamaron incorporar mascarillas especiales para mitigar el fuerte olor de la pintura de carrocería. En vez de subir sueldos compró las máscaras. Al bajar al taller descubrió que no las usaban y les avisó: el que no la lleve será despedido. También hizo un cuadro explicativo de por qué la compra de máscaras había menguado los recursos destinados a las subidas salariales de ese año.

Si algo voy aprendiendo con los años es que quien más repite algo, como necesitando reafirmarse, le suele importar bastante poco ese algo. He visto a mujeres llorar por perder al único y gran amor de su vida varias a veces a lo largo del mismo año y por caballeros diferentes. Deduje que no le importaba el amor de esos señores sino sentirse amada ELLA. Los manifestantes modernos, que me he aburrido de observarlos, desprecian muchísimo sus reivindicaciones. Solo hay que ver los hechos. Es imposible gritar muy fuerte por unos muertos y olvidarse de otros porque a esa hora te toca el taller de cerveza artesana. Los jubilados se movilizan por SU jubilación. Los de los alquileres porque baje SU alquiler. Los bomberos porque suban SU sueldo. El que va cojeando a la revisión médica lo que quiere es que mantengan SU pago por no trabajar de ese mes. Quien sale a la calle con una bandera palestina, ya lo siento, lo hace por alimentar SU satisfacción moral. Y todos, absolutamente todos, han aprendido a jurar que lo hacen por el bien de la sociedad general. Por el mundo. Por justicia. Por los niños.

Todo eso no quita que haya gente honesta, filantrópica y buena, por supuesto. No eres tú José Ramón. Ni con kufiya.

Si algo he aprendido con los años es que un buen gerente tiene que tener claro el objetivo primario de su trabajo y que parte importantísima de su labor es descubrir lo que realmente motiva a sus trabajadores. Para unos es el dinero, para otros puede ser tener donuts al llegar. Lo importante, y vale para casi todas las facetas de la vida, es tener muy claro lo que realmente te importa. No lo que crees que te importa.  Ni siquiera lo que podrías ser capaz de afirmar en una pancarta que te importa. No es, en absoluto, lo que mereces.

Así que, dicho todo esto, quizá sea un buen momento para sentarte en la intimidad ( o en el water, que es un lugar muy ad hoc para ello) y valorar lo que dicen tus hechos de tus intenciones reales.  A veces los hechos son necesarios en todo el contexto porque aquella bofetada que me dieron certificó, al verlo con perspectiva, que me querían. Yo me he alejado de gente maravillosa por amor. He hecho el bien intentando que nadie se diera cuenta y, sin embargo, he intentado hacer el mal más de una vez haciendo hincapié en dejar mi firma bien clara. Me he quedado sin sexo, muchísimas veces, por reconocer que no era amor, sino satisfacción hormonal. No soy un hombre adinerado porque siempre pensé, erróneamente, que la calidad del trabajo llevaría como consecuencia la tranquilidad económica. Tampoco vendo muchos libros aunque me haya cansado de ver a inútiles polemistas con coches pagados de textos infumables.

Y conozco a algún político que dimitió por sentirse superado sin un puesto o salario compensatorio. Estoy seguro que no es el caso de lo de ayer. Eso es porque lo que realmente le importa no era hacerlo bien, sino SU rentabilidad personal. Como ves no resulta más que un reflejo de lo que pasa en muchas otras cosas de la vida y en la cabeza de muchas gentes.

Lo que haces ¿por qué lo haces realmente?

Hace tiempo hable del ataque de las personas perro.

No hay comentarios: