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27 de mayo de 2026

Mi madre y Boni

Me han contado que mi madre, en una de esas realidades que existen en su cabeza y que aún están estructuradas con parámetros de realidad, se va con el teléfono al baño y se pasa un rato hablando a escondidas con su hermano Bonifacio.

Boni, que reventó por dentro sin avisar igual que hizo unos años después Manolo, era un tipo vivaracho y pequeño que hacía bromas conmigo sentado en el salón de la casa de mi tía Josefina. La Pepa, que era el apelativo familiar, quizá era más de su hermano Manolo, que se sentaba serio y trajeado tomándose un "whiscazo". Al fin y al cabo él trabajaba en un banco y eso, a principios de los 80, era ser capitán general.

Supongo que cada uno elige a su conversador partiendo de la afinidad que crea que siente con él. Siendo las gemelas pequeñas, una era de Manolo y su figura firme con la cara bastante cuadrada. La otra era más de Boni, que al fin y al cabo te hacía chistes en medio de la conversación. A estas alturas de la vida mi madre desea reírse. Conmigo al teléfono, todas las noches a las 21:30, casi se ríe sin que le diga nada. A veces me siento como un humorista famoso que despierta carcajadas únicamente con aparecer pero, al contrario de lo que pudiera parecer, algo en mi se reconforta. No sabe de qué se ríe. Dentro de diez minutos le constará recordar si hablamos de algo importante o no, pero sabrá que se ha reído.

Ultimamente hasta le ha cambiado la voz. Es más lenta y más honda. Los primeros días pensé que estaba acatarrada porque suena al eco del fondo de la nariz y cuesta como si el aire llegara más despacio. En realidad, y lo sé porque le pongo comentarios trampa en la llamada, es porque el hueco del desengache a la realidad se va haciendo cada vez un poco más profundo.

Hay personas, y no solamente llegados a los 95, que van oscilando entre la realidad y sus propios pensamientos secretos. Supongo que el problema es ser capaz de adivinar con quien hablamos a cada instante y responder como si aquello también fuera cierto, aunque no lo sea. Cuando hablas con un loco, y todos los que hemos estado cara al púbico tenemos, como poco, uno al mes, ha de parecer que le das la razón para lograr acompañarle a la esfera de lo verídico. Entonces se dejan llevar fácil. Te siguen como un perro abandonado, como un niño desorientado en un centro comercial o simplemente como una persona que se siente sola por culpa de su cabeza y tiene la sensación de haber encontrado un compañero. Al final de todo, por mucho desgaste mental que exista, los sentimientos básicos demuestran poseer una fuerza descomunal. La risa, el amor, la rabia, el afecto. Beber desinhibe y desinhibirse no es más que hacer porosos los filtros que tenemos protegiendo el núcleo que nos late dentro. Llevo sin llorar demasiado tiempo porque pensé, erróneamente, que debía fortalecer con hormigón romano el muro que hay que saltar para llegar a mi alma. Pertenezco a una generación enseñada en la ocultación de las debilidades y los sentimientos o quizá recibí malamente la experiencia de haber sido golpeado en donde me duele cada vez que creí tener la suficiente confianza para mostrarme.

Lo que me enseño la terapia fue a reconocerme y ver desde lejos lo que hago, pero aún me cuesta hacer lo correcto. Soy un gilipollas que sabe que lo es.

Mi madre, tú, yo y ese cliente que me culpa del calor que hace en la calle somos unos tarados. La diferencia es que ella tiene excusa y los demás, como mucho, un diagnóstico. Sin embargo hay una diferencia de años luz entre los comportamientos incomprensiblemente hostiles del imbécil de turno y una señora a la que la voz y la mirada se le van poco a poco. Alguien que con sus 42 kilos, la figurita frágil, el paso cadencioso pero constante y su vestimenta elegida después de dos horas (porque es mayor pero coqueta), está en su derecho de hablar con Boni o contarme, como hace siempre que pasamos cerca de la estación de Delicias, la forma y los detalles de aquella palangana en la que la lavaban de pequeña después de jugar en el centro de Lavapiés. La única opción que existe válida es acompañarla mientras todo lo que tenga que suceder, suceda.

En muchas, muchísimas ocasiones, queremos que ese cerebro se estabilice en el mismo plano en el que vivimos nosotros. Requerimos no tener que sufrir el desgaste que supone sostener la conciencia de otros. Rabiamos, mucho más de lo que debemos, al encontrar un envoltorio de humano y luego encontrarnos a una niña o a un ser irracional que lo ha poseído. Tampoco somos culpables de ello porque eso también es humano. Cuando mi hermana, superada y seria, porque ella es la Manolo de los dos, escupe desprecio por la incapacidad mental transitoria de madre, simplemente la acompaño un poco para ver si salimos juntos de ese lugar en el que se ha metido. Como yo soy Boni, le hago un chiste, pero se ríe menos. Habrá que ver qué pasará el día que se vuelva tarumba de verdad. Yo no tengo problema en ello porque me moriré antes y ya estuve chalado.

La última vez que estuvimos paseando por Madrid nos fuimos a Delicias a comprar el periódico. El ABC, no por la ideología sino porque tiene grapas y no se deshace. Volvió a contarme lo de la palangana. Se agarró a mi brazo y, aunque lo necesita por estabilidad, pone cara de que es por afecto, protegerme y acompañarme. Cuando, a los 90, se rompió la cadera no quería bastón ni muleta para que no la llamasen vieja. Nos sentamos en un bar. Le saqué una porra y un café. Hizo como que leía las noticias. Las rutinas se han vuelto imprescindibles y leer es una de ellas, como hacerse un zumo para desayunar. Volvimos a caminar y casi llegábamos a casa. Me dijo que fuéramos por el periódico. -"Es lo que hago al salir"-  le señalé la prensa que llevaba bien sujeta junto al bolso. Puso la misma cara que pongo, a veces, al llegar a la cocina y no recordar por qué. Soy hijo de mi madre. 

No niego la rabia, la pena o los gramos de desesperanza que se acumulan en todas y cada una de las anécdotas de estos últimos tiempos. Hay una edad maravillosa de los niños, entre los cinco y los diez años, que te obligan a interpretar el mundo para dárselo un poco masticado antes de que se atraganten solos. Supongo que hay otra edad, algo menos maravillosa, en la que vas viendo cómo se van apagando las farolas que iluminan partes de la vida en los ojos de quien debía de tener, en otros tiempos, respuestas. Ahora te hace preguntas. Muchas veces la misma pregunta varias veces seguidas y sabes que no se va a acordar de la respuesta. El día 12, que sería el cumpleaños de mi padre, me preguntó qué día cumplimos años sus hijos. Tragué saliva y le respondí con un chiste, diciendo que a nosotros siempre nos concibieron en navidad porque nacimos cuando se acaba el verano.

Supongo que Boni se lo hubiera dicho igual. Cualquier día me meto en el baño y le llamo.

10 de marzo de 2024

Obviedad vs conspiraciones

 -¿Te acuerdas de mi?. Yo venía hace unos treinta años mucho por aqui. Ya sabes que de esto sé.

Lo que tengo delante es un muchacho al que el pelo, largo hasta los hombros, le empieza a clarear. Habla atropelladamente. Sujeta un telefono movil entre sus dedos, que son gruesos y torpes. Si tuviera que apostar lo haría al agarrotamiento mientras no puedo dejar de mirar los dientes que le faltan, alternos. Desconozco si carece de movilidad o solamente tapa de una forma torpe la camara frontal del terminal. Muchos tapan la cámara del portatil pero nadie lo hace con las del teléfono.

-Me vigilan a través del telefono- dice con un tono de paranoia.- Me ven, me escuchan, clonan mis datos.

-¿Has ido a la policía?- pregunto.

-Si, pero creen que estoy loco.

Casi asintiendo del dictamen policial le ofrezco mi mano para que me deje el teléfono -¿Se puede borrar?- pregunto. - Si, si. Yo ya lo hice pero me siguen vigilando-. -Bueno- le digo con todo tranquilizador- anda, déjame.

Así que retiro la tarjeta, accedo al menu interno de restauración y dejo el terminal sin línea, sin conexión a internet y sin datos. Una vez hecho eso se lo devuelvo. -Ahora esto- y me refiero al telefono- no es más que una piedra con pantalla. Es- y hago hincapié- absolutamente imposible que nada ni nadie pueda acceder. Así que ahora dime la forma en la que te vigilan- Y me quedo presto esperando la explicación con la esperanza que se de cuenta, por obviedad lógica, de la inconsistencia de su mensaje.

Entonces empieza a tocar partes de la pantalla. Va por los menús y cada vez que accede a un submenu nuevo me lo enseña como si tuviera que ser un hecho. Y no lo es. No es que exista la numeracion del IMEI o que aparezcan permisos concedidos a las aplicaciones internas. No es que tenga bluetooth o que haya un número de serie para identificar el aparato en fábrica. No es el bloatware ( las aplicaciones inutiles que van incorporadas) ni que la pantalla gire al girar el teléfono por mucho que eso le convierta en casi un ser vivo que reacciona al mundo real. No.

-Claro- conclusiona casi como si hubiera tenido una revelación- han venido aqui antes para sobornarte y convencerme. Diles algo de mi parte: no se saldrán con la suya.

Y se fue.

Definitvamente es imposible luchar contra las conspiraciones y las enfermedades mentales.

19 de mayo de 2011

Tu muerte (pronto en las farmacias)

Publican una noticia de esas que dan miedo si te detienes sobre ella: están a punto de presentar un sencillo test que es capaz de predecir si tu vida será larga, corta, sana o llena de enfermedades.

Lo cual es tan inquietante como si se te acercara una gitana a leerte la mano, te dijera muchas cosas y además acertara.

La única vez que una gitana se me acercó bebía, junto a mi hermana, un granizado en una terraza del Retiro madrileño. "Vais a tener muchos hijos"-nos dijo. Cuando mi hermana le avisó que somos hermanos ella rectificó y dijo que cada uno por su lado. Obviamente una sobrina no es una gran cantidad y mis semillas no han germinado abocándose a la desidia de la soltería no reproductora. Me tranquiliza, en parte, saber que la gitana en cuestión era un fraude.

¿Querría saber el momento aproximado de mi muerte como si fuera el Deadline definitivo?. Supongo que no, pero por miedo a dejar muchas cosas sin hacer y saber qué hay después de haber sido un adolescente desde los 15 hasta los 40 porque dicen que muchos de los recuerdos que me tengo que guardar para esos últimos minutos aún están por llegar, y por rellenar.

Mientras pienso en cuales serán las imágenes que aparecerán por mis ojos también afirmo que algunas pruebas científicas deberían de guardarse en cajones sellados con la cinta de embalar que tiene la incertidumbre de la vida.

24 de abril de 2011

Tampón on the rocks

Hace unas semanas, en una pausa publicitaria y tras recordar alguna de las atrocidades que se comenten bajo sospechosos bulos médicos que circulan por ahí y explicar cómo alguna jovencita ha terminado sus días enganchada porque le explicaron que meterse unas rayas adelgazaba, llegaron a mis oidos dos prácticas desconocidas para mi:

- Esnifar tabaco (rapé) para no tener que salir a fumar a la calle pensando, además, que es menos dañino
- Impregnar un tampón en alcohol para asimilarlo de manera vaginal (rectal en el caso masculino) con lo que se evita el aliento en el control de alcoholemia y parece ser que se logra un efecto más rápido (independientemente que te abrase por dentro, claro está).

Pues bien, tras conversación con una de esas personas que conoce de primera mano las miserias de la noche (una de esas que va en la ambulancia con el accidentado de turno), descubro que ambas prácticas son verídicas y importadas de sociedades teóricamente mucho más avanzadas y donde los jóvenes disponen de mucha más información que la nuestra.

Las sumo, entonces, al Eyeballing, que es aquello de beber por los ojos.

Mi estupefacción me impide decir nada coherente pero me afirmo en aquello que dice que nosotros hemos sido una generación bastante mala pero... ¿tan gilipollas?

14 de marzo de 2011

Allí donde solíamos fumar

Hace no muchos años y antes de que un buen amigo intentara rehacer su vida en otra ciudad teníamos la fea costumbre de cenar un dia durante la semana en algún lugar de la maltrecha noche bilbaína tomando como referencia la posibilidad de consumo de estupefacientes sin la correspondiente expulsión por parte del hostelero. Es decir, que nos íbamos a cenar a aquel lugar donde, después del bocadillo (nº 1 con poca mayonesa o nº7) y con el café nos pudiéramos fumar tranquilamente uno de esos porritos tan adormecedores que él sigue haciendo y que yo me negué a aprender a liar.

"Prohibido el uso de sustancias estupefacientes" ponía en un cartel de la pared como aquellos, decorativos, que rezaban: "prohibido escupir en el suelo".

Como es normal todo esto sucedía antes de la ley antitabaco que ha vaciado algunos locales.

Porque existían y se mantenían aquellos sitios, escondidos arriba de las escaleras, donde una nube acompañaba a los largos cafes que, como si fuera una mariconada de domingo, contenían un chorrito de Baileys o una gota de coñac.

Ahora ya no hay sitio para aquel viaje sideral del pequeño saltamontes, que es la canción que explica con un mayor lujo de detalles cómo hacer correctamente un porro.

Siempre he pensado que las drogas de los que nos acercamos sospechosamente a los 40 no se parecen a esas substancias diseñadas en un laboratorio para poder aguantar más horas o para poder beber más copas como si la cantidad de horas de fiesta sea sinónimo de haberlo pasado mejor. Nuestras drogas nos dejaban sonrientes, serenos, sosegados como si no pasara nada o como si los abrazos fueran gratis. Una novia que tuve me decía que cuando más le gustaba era con ese punto de oso amoroso que me daba después del primer cigarro (que me fumaba después). Aquello me lo dijo sentados en la playa hace más de 15 años mientras yo me quedaba absorto mirando sus ojos. Ahora ves salir a los chicos de los pantalones gastados, gafas y gorras que se abrazas a las chicas de ropas ajustadas de sus locales after el domingo por la mañana como si les hubieran atacado con una pistola taser hace diez minutos.

De la misma manera que nuestros padres disfrutaban de las largas sobremesas con un puro eterno que pinchaban con un palillo para hacer circular el aire, los bares donde dejarse poseer por el humo son los grandes damnificados de esta cruzada a favor de la salud pública y contra nuestros pequeños vicios.

Y vicios tenemos todos. Aquel era un vicio de domingo.

La última vez que pisé aquellas mesas en la planta superior (que estaba casi vacía) olía a detergente y a madera húmeda. Tomé una cerveza en vez de un café y no salí con aquella sonrisa tonta que te adormece el resto del domingo. Llegué a mi casa, entrené un poco, hice un puré sanísimo y me metí pronto a la cama añorando aquellos días en los que me perdía mirando a los ojos con la sensación de tranquilidad que se impregnaba en mi ropa y con ese punto de oso amoroso que me gusta tener cuando puedes arroparte con la complicidad de quien se sienta a tu lado y, con suerte, te abraza.

Eso pasaba allí donde solíamos fumar.

2 de enero de 2011

2011 malañoparadejardefumar

Despidiendo el año en la tele me preguntaba el presentador, en esos programas que se hacen para rellenar los huecos y que todos nos deseemos felicidad y amor para el mundo, cual era mi deseo para este año.

Cogí mi copa. Miré a la cámara. Dije: "Este año tiene que ser un año para mi. Me voy a dar caprichos, me voy a querer y voy a querer a quien me quiera. Si me dan cariño, lo devolveré por mil. Cuando nos preocupamos de quien no sabe apreciar ni quererte bien nuestras energías se pierden. Y si alguien no nos quiere, que se joda." Es egoista, pero es lo que es.
Y luego pensé si alguien se había sentido identificado o sorprendido.

Pero como llevo años haciendo por los demás (se note o no) creo que la mejor manera de estar a bien con el mundo empieza por estar a bien conmigo. Lo que me des, te lo devolveré por mil. Tú decides lo que quieres recibir.

Besos y abrazos, segun corresponda.

Y me encendí un cigarro al salir de plató.
Como siempre: estoy feliz con el tipo en el que me convertí y he asumido que aunque no estoy donde me merezco tengo que disfrutar de las cosas buenas que me rodean, que son muchas y algunas veces no aprecias porque crees que van de gratis.

Hacer balance es como las pulseras del mismo nombre: un efecto placebo disfrazado de fin de año par y principio impar.

13 de septiembre de 2010

Nuevo futuro antitabaco

En uno de mis exámenes de quimica de segundo de industriales el profesor se me se acercó, compasivo y preocupado como el proceso de la condensación aldohólica que yo debía de explicar, a decirme que me estaba fumando el cigarro al revés. Eso es porque la química nunca se me dió bien y porque en aquella época se podía fumar en las aulas.

También recuerdo con sorpresa cómo he visto fumar en los supermercados y en los autobuses. He fumado en el trabajo. He visto fumar a los funcionarios mientras compulsaban folletos y he visto, en definitiva como Blade Runner, cosas que vosotros los no fumadores jamás creeríais. He visto encenderse un cigarro más allá de Orion, como los que se fumana la selección yugoslava de baloncesto en el descanso antes de ganar algún que otro europeo con Kuckoc y Petrovic.

De ahí a hoy no ha pasado mucho tiempo y lo cierto es que la mayoría de esos comportamientos nos resultan aberraciones hasta para los defensores de la libertad personal en la degradación humana que somos los fumadores. No se nos pasa siquiera por la cabeza encendernos un cigarro en la frutería del supermercado e incluso ese cigarro que alguna vez te apetece después de ver cómo ella se ha quedado dormida desnuda a tu lado después de hacer el amor con violencia o sentimiendo inusitado te lo fumas en el salón, en la terraza o aquel el patio con eco que repite tus caladas.

Hemos aprendido a no fumar más que en las cabinas apestadas para fumadores de los aeropuertos. Hemos aprendido a entablar conversaciones en las puertas de algunos locales con fumadores como nosotros. Hemos aceptado la maldad de nuestros actos y pagado con sangre nuestro vicio lleno de impuestos que sigue llenando arcas estatales. Incluso hemos abonado casi 9€ por un paquete de tabaco en otro pais.

Ahora la nueva ley antitabaco que quiere implantar en gobierno vasco (y que es un reflejo de lo que os toca al resto de los mortales) da un nuevo paso adelante por nuestra salud. Eso sin pedir a mi gobierno que me salve o que me cure.

No se podrá disfrutar de ese cigarro reconfortante de después de una buena comida autóctona.
No se podrá fumar mientras te tomas una copa, pero tampoco está permitido beber en la calle por lo que tendrás que dejar tu gin tonic con un candado en algún escondite del bar o pondrán roperos de bebidas.
No podrás fumas al aire libre en un parque público, porque quizá algún niño puede oler tu apestoso humo
No dejarán fumar en las puertas exteriores de los hospitales, por lo que supongo que dibujarán una línea de 6.25, como en el mundobasket, para acertar de 3 puntos con la boquilla de tu cigarro acabado sobre el cenicero.
Y no podrás fumar en tu coche si en tu coche va un menor aunque sea tu menor, tu coche y tu tabaco.

Viéndolo venir ni siquiera me quejo. En todo este tiempo he de reconocer que todas esas restricciones han reducido la cantidad de tabaco que he podido llegar a fumar. Aunque también la comida que consumo es más sana (y menos divertida) y el sexo que mantengo es mucho menor en cantidad del que me gustaría.

Por alguna razón veo la ley, adivino su futuro lógico y me siento viejo. Viejo del tipo de esos que contarán a sus nietos la degradante vida poco saludable que tuvo la generación de su abuelo. Mi nieto me oirá como quien escucha a un enfermo y después se lo contará a sus amigos a la par que se lían un porrito en el parque, actualizan su facebook y buscan a un mayor de edad que les compre el alcohol para el botellón.

Hacerte mayor es reconocer que tu entorno cambia. Sin más. Me voy a la terraza.

21 de julio de 2010

Caramelos en la puerta del colegio


Cuando estaba en el colegio y nos daban la hora del recreo la gran aventura residía en salir a la tienda de golosinas y poder, mientras los dedos de los pies nos sujetaban a la altura del mostrador de cristal, dejar las últimas monedas de la paga para pedir "15 pesetas en gominolas" (un flash de limón si es que hiciera calor), las cuales elegíamos como el adulto que va a comprarse un coche y mira el motor de la misma manera que si tuviera un master en mecánica.

Después llegaron los días en los que aprendimos que en esa misma tienda podíamos comprar cigarros sueltos y nos íbamos a comprar un lucky que nos fumábamos apoyados en el muro trasero del colegio esperando que el profesor no se diera cuenta que habíamos fumado.

Cuando llegué a la universidad el lugar perfecto para que los ingenieros sin futuro conocieran a esas volutuosas estudiantes de turismo era la zona donde residían las máquinas de café que acompañábamos con esas palmeras de chocolate con vainilla industrial que mi profesor de química de tercero me explicó que se llamaba vainilina y procedía de un deshecho de la fabricación del papel. Así que la verdad es que intentábamos ligar con mujeres que veían en nosotros a los raros de las fórmulas que disfrutaban de sus calorías mientras comíamos árboles y hacíamos chistes sobre el teorema de Frobenius.

Después, en el trabajo, buscamos el bar más cercano donde excusar el café con un pequeño tentempié diario que resultaba ser el culpable de que nuestra corbata señalara la punta de nuestros pies en vez nuestro orgulloso órgano personal.

Ahora que el ministerio de sanidad parece que va a prohibir la venta de chucherías en las zonas cercanas a los colegios se cierra la puerta a ese apasionante mundo nuevo que era la excusa para lograr, como si fuera un tesoro, las calorías que gastábamos corriendo antes de tener que volver a clase, tirarnos a la rubia de turismo o gastar en las horas extras de la oficina.

Creo que sólo los que hemos llevado ese proceso somo capaces de ir, jubilados como el que más, a un bar con la excusa de jugar una partida de cartas y tomarnos un brandy mientras pensamos si tenemos juego en las interminables partidas de mus que aprendimos en la universidad. En realidad el bien por la obesidad infantil altera algunos de nuestros hábitos más nostálgicos.

Claro que va a terminar siendo más facil comprar marihuana que una chocolatina porque veo a más adolescentes sentados mirando el móvil mientras se pasan la "chusta" del canuto que con esas bolsas transparentes de gominolas con forma de ositos. Las drogas no engordan.

30 de junio de 2010

Trabajar, procrear, triunfar


Leo algunos datos que utilizan las feministas para expresar lo mal que está el mundo y que se basan en ratificar que las ministras españolas (que son más que los hombres pero lo hacen tan mal como los machotes con cartera) tienen, aun siendo más, muchos menos hijos que sus colegas masculinos.

Consideran, con ello, que ser mujer, triunfadora (si ser ministro es triunfar) y madre no es tan sencillo como ser hombre, ministro (evito decir triunfador) y padre en este país.

Es un argumento utilizado, pero es un argumento.

Lo cierto es que ser mujer, trabajar, procrear y seguir con el trasero duro sigue siendo complicado por muchos motivos.

Primero porque quieras o no el reloj biológico está ahí y por absoluta consideración biológica afecta más a la mujer que al donante de semen, por mucho que estés ahí junto a tu media naranja preocupado y dispuesto durante la gestación y los primeros años de vida de la criatura.

Después porque, y aquí me meto donde no me llama nadie, muchas mujeres han considerado que para triunfar han de adoptar roles masculinos. Es más, estudios han demostrado que las mujeres de éxito tienen más testosterona, que es lo mismo que decir que son machotes con más labios de lo normal. Después, leyendo un poco, se puede decir que lo que se ha estudiado son las actitudes frente a los riesgos y quien se arriesga suele tener más testosterona (sea hombre o mujer), pero el titular está ahí, minando la moral popular.

Segundo porque cuando algunas mujeres intentan abordar ese complicado cambio que obliga a frenar en el devenir contínuo de reuniones y viajes, de disponibilidad laboral y excéntricidad femenina, descubren que no quieren deshacerse de ninguna parte de su vida porque creen, y ahi hay (un niño que dice !ay!) un error basado en la imagen que tienen del hombrecito fecundador convencional. Los hombres (a no ser que alguno disfrute encontrando a la mujer maruja encantada de ser una mantenida que sigue existiendo entre nosotros y que yo no querría para mi) también hemos aprendido muchas cosas y sobre todo que la paternidad es una obligación que hay que considerar con responsabilidad durante el resto de nuestros días (quizá por eso algunos que deseamos ciertamente dar un cambio en nuestras vidas, nos asustamos).

Pero no se ve así y cuando unos científicos de Irán, donde hay mas cosas aparte de bombas atómicas, publican que son capaces de adivinar con un sencillo test los años fértiles de cada mujer según la hormona anti-mulleriana en sangre existen muchas mujeres que se quedan quietas un momento mientras buscan el sonido incesante del reloj que no se suele reconocer existe igualmente en los hombres de la misma forma que la menopausia no sólamente es femenina.

Ser mujer, trabajar y procrear es complicado. Tan complicado como ser hombre, trabajar y procrear. Las responsabilidades en la sociedad en la que me gusta pensar que vivo (en mi cabeza) van al 50%. Debo de estar menopaúsico o estos calores son debidos al principio del verano.

Lo que me duele es que me han dicho que es mucho mejor que recibir un aumento, viajar a un pais nuevo o que te hagan ministro. Pero si lo quieres hacer bien, lleva tiempo y siendo hombre hacen falta 2 (siendo mujer no).

Tic.
Tac.
Toc.

Triunfar nunca fue tener la nómina más alta, ni siquiera ser ministro. O ministra.

8 de mayo de 2010

Las guapas y la salud


Estoy profundamente enfadado con la ciencia en general y la estética en particular.

Se ha publicado un estudio con el que los científicos se consideran en disposición de afirmar que las mujeres hermosas son perjudiciales para la salud de los hombres de alrededor. Supongo que pasará lo mismo a la inversa, en pos de la igualdad.

Por otra parte uno de los blogs linkados desde éste explica que en 1974, sobre un peligroso puente de Vancouver, pusieron a una hermosa mujer a charlar con los diferentes hombres que pasaban para terminar dándoles su número de teléfono. Se descubrió, al comparar el experimento con la misma situación en tierra más firme, que los hombres confundían la excitación de las alturas con esa receptibidad que se tiene en contadas ocasiones respecto al interés que la otra persona puede estar sintiendo por tí, con lo que llamaban más a la muchacha.

Desde mi anciano punto de vista, y manteniendo por anticipado que aún me siento atraído por una complexión física porque llevo un adolescente dentro, creo que esa inclinación hacia la mujer exclusivamente hermosa se parece a la atracción que pueden generar los coches deportivos en determinados hombres. A los 19 te da igual que sea más o menos confortable siempre y cuando la apariencia sea la envidia de tus más próximos. A los 25 empiezas a hablar del consumo moderado. A los 35 hablas del espacio interior y el confort de conducción. El problema es que cuando entras en la crisis de los 40 vuelves a mirar de reojo los deportivos de dos plazas (o los todoterreno grandes, si eres bajito) pensando que vestirte con uno de ellos hará que alguna joven de carnes prietas te considere algo más joven.

Yo tuve la suerte de tener coches suficientemente potentes en mi juventud de la misma manera que soy plenamente consciente que la belleza, como el acné, se pierde con el tiempo.

Así que si me ponen a hacer un sodoku al lado de una chica menos agraciada lo haré casi igual que con un bellezón a mi lado (a no ser que el bellezón se saque un pecho o me meta la lengua en la oreja) lo cual irá en contra de ese estudio que dice lo de que las mujeres hermosas son malas para la salud.

Las listas. Esas son las que me ponen nervioso. Claro que para eso hay que realizar el esfuerzo de hablar con ellas (a un nivel aceptable) y haber aprendido que de los 40 en adelante lo que cuenta no es la carrocería sino lo que esté en disposición de durar ese motor a tu lado y eso lo hará si quiere, porque para eso es más listo que tú.

Y si encuentras a una lista que encima es guapa, salúdala de mi parte. Yo encontré alguna pero me dejó porque, probablemente, no estaba a su nivel. Como dice una amiga cuando no entiende algo: "Dios me dio a elegir entre cerebro y unas buenas tetas y...¿tú has visto esto?", entonces el adolescente que tengo dentro la mira y me pongo malo.

28 de abril de 2010

Medicamente debería de estar muerto

Parece ser que los telómeros son el marcador por excelencia del envejecimiento humano. Según las células van dividiéndose la longitud de estos chavalotes se reduce y el envejecimiento se va haciendo mayor. Es decir, que tengo, más o menos, los telómeros casi a la mitad.

Analizando la longitud de estos en un buen montón de personas, unos investigadores de la universidad de la Gran Bretaña profunda que es Leicester, han llegado a la conclusión que si bien dan una referencia del envejecimiento biológico éste no se corresponde en determinados sujetos con la edad que tienen. Es decir, que algunos tienen tendencia a envejecer más rápidamente que la media porque nacieron con telómeros de mala calidad. Algunos tienen, por predisposición biológica, 4 años menos de vida que la media.

Por otra parte también se piensa que existe un componente genético que causa el síndrome de piernas inquietas que padecen, al menos en España, 4 millones de personas. En mi caso personal se reduce exclusivamente a pequeñas pataditas que doy cuando me meto en la cama con algo de nerviosismo. He de decir que es la excusa perfecta cuando no quieres que te abracen por las noches. Lo triste de todo esto es que, al igual que lo de los telómeros de mala calidad, te obligará a morir pronto porque se supone que tanto nerviosismo termina abriendo la puerta a otras enfermedades.

También se suele tener predisposición genética a la diabetes, a ciertos tipos de cáncer, al sobrepeso y a no sé cuantas cosas más que llevan todas asociadas consigo la reducción de años de vida. Si a todo ello le sumamos que el tabaco reduce 10 años la media de vida, que ver la televisión acorta la vida, que tener hijos dicen que acorta la vida, que trabajar de noche resta 5 años de lo que te quede, que la contaminación, un mal dormir o el estrés acortan más la vida...

Lo que no entiendo es cómo dando pataditas por las noches, con los telómeros sin cuidar, fumando un poco, trasnochando, teniendo estrés, viviendo en una cuidad contaminada y viendo la televisión aún sigo vivo. En el momento en que engorde y tenga un hijo, la diño.

¿No será que los médicos quieren ser todos guionistas de películas de miedo?. Porque si analizamos mi vida medicamente, yo debería de estar muerto casi antes de nacer. Será que estas ofertas médicas de reducción en años son como las del supermercado: no acumulativas.

8 de abril de 2010

Derecho al sucidio

Los políticos actuales han visto pocas veces el primer minuto y medio de Trainspotting.

Sin embargo nos animan complusivamente a seguir viviendo.

El gobierno escocés ha lanzado una campaña para prevenir el suicidio que es, según las malditas estadísticas, la primera causa de muerte entre la juventud. Aquí estamos demasiado tiempo borrachos para pensar en la manera correcta de realizar ese valeroso (o cobarde, según las versiones) acto de libertad final.

Aunque aparezcan noticias sobre un jubilado que en vez de vigilar obras del MOPU australiano ha sido recompensado con una medalla por evitar 400 suicidios durante sus paseos junto al acantilado de la Brecha, en Sydney, lo cierto es que en ese pozo de alegría y bienestar familiar de valores morales impolutos que es Disneyland Paris ya se han producido 3 suicidios entre los trabajadores del parque. No sé de que manera podrá superar un obeso niño francés ver a Piolín bailando colgando de una cuerda con el cuello partido dentro de su jaula tras haber encontrado que no es capaz con su mínima nómina de pajarillo animado dar de comer a sus plumosos o plumados vástagos.

En México, cada luminoso día centroamericano, 1000 jóvenes intentan quitarse la vida y los médicos, acusando como si fuera un diagnóstico del doctor House (después de deshechar el lupus) al estrés de la presión laboral, tienen tasas de suicidio cercanas a las de sus psicóticos pacientes.

En realidad si es algo que sucede en Francia, Australia, Mexico o en California (donde se ha suicidado la antigua representante de Madonna) (que ahora vende más música que los mismísimos Beatles) parece apropiado considerar que todo esto es un fenómeno global por encima de la suicida France Telecóm.

Todos aquellos que defienden que nuestra sabia naturaleza se las ingenia para originar fenómenos que sean capaces de regular la superpoblacion del planeta pueden llegar a la conclusión que ésta incómoda raza humana ha aprendido a controlar las enfermedades de siglos pasados. La peste o las hambrunas no resultan una merma en la población del planeta. Las guerras, que fue la gran lacra del siglo pasado, se han convertido en conflictos armados donde mueren unos pocos árabes, un par de occidentales y más de un periodista por culpa del fuego amigo. El Sida se ha quedado en una amenaza que parece sólo atacar a los rápidos de picha y pobres de corazón así que habrá que buscar una nueva amenaza y esa amenaza vamos a ser nosotros mismos con nuestros útiles suicidas.

Los gobiernos y algunos de sus edulcorados y bien remunerados ministros dicen estar preocupados por las tasas, las estadísticas e incluso por todos esos que defienden el derecho que tenemos todos a morir cuando nos venga en gana si es que así lo decidimos. Podemos defendernos alegando que el gasto médico de un depresivo es mucho mayor que el de un fumador. Podemos decir que la vida es lo único que nos pertenece cuando hemos descubierto que los engranajes del sistema se han llevado el resto o que simplemente no nos gustan las reglas del juego al que quieren que juguemos. No necesitamos ser precisamente enfermos terminales para alegar el derecho a morirnos porque si ahora los gobiernos nos quitan la capacidad de hacer con nuestra vida lo que nos apetezca, ¿qué nos queda?. Si soy un rudo escocés y me apetece coger mis faldas de cuadros, hacerlas un "gurruño" alrededor de mi cuello y que mis genitales cuelguen inertes a 4 palmos de las botas de monte (con calcetines blancos) que me calcé la mañana anterior para recorrer con mi depresión la campiña escocesa y beber whisky bajo un robusto arbol británico, déjame en paz.

El suicidio es un derecho y además no lleva iva.

30 de marzo de 2010

Politono antialergénico

A cada uno le engañan como quiere que le engañen o como se deja. Por mi parte llevo una pulsera energética en la muñeca que me la quitaré el día que deje de dolerme aunque no tengo ningún problema físico porque sé positivamente que todo eso que cuentan de que los hologramas generan campos electromagnéticos que sanan las dolencias musculares y te mantienen en equilibrio es más falso que los billetes de 1000€.

Los japoneses, como todos sabemos, han estudiado mucha física y electrotecnia por lo que hablarles de campos electromagnéticos generados por pegatinas les hace risa, pero risa de la oriental.

Es por ello que, como si fuera un politono salvador, alguien se ha inventado que por las vibraciones en el aire generadas por los politonos se puede alejar de la pituitaria del usuario el tipo de polen que se determine. Basándose en ello están vendiendo en japón como locos politonos contra las alergias. (atentos a los politono contra el insomnio y el de adelgazar)

Y engañándoles como chinos, con lo mal que les sienta que les confundan con los asiáticos continentales.

Todas estas cosas que me recuerdan a aquellas almohadas (butterfly pillow) que conseguían, tras un buen dolor de cuello, que se dejara de roncar y que mi madre se compró sin dejar de parecer un motor diesel al ralentí por las noches. Lo cierto es que después de todo nos encanta pensar en el efecto placebo que tiene la tecnología, como si tener un nokia con teclado qwerty y carcasa de imitación al aluminio nos curara el reuma, los excesos de grasa abdominal, nos blanquease los dientes y nos diera placer sexual y físico de la misma forma que lo hacían aquellas pulseras de latón con dos bolas que lucía orgullosa mi abuela justo antes de sentarse en un banco porque le dolían las piernas. "No es reúma" -decía estirando el brazo- "tengo una pulsera".

17 de marzo de 2010

La siesta y la sabiduría oriental

Tal y como dice la wikipedia, la siesta debe su nombre a la hora sexta, refiriéndose a ese periodo de tiempo que hay entre las 12 y las 15h. Es una de esas palabras y de esos inventos, como la fregona, absolutamente originarios del modo de vida español. No en vano es una palabra sin traducción a otros idiomas y que se debe a lo copiosas de las comidas en nuestro spanish way of life.

Como buen producto nacional lo hemos exportado a todos esos lugares que históricamente han sido colonizados por los españoles. De esa forma Latinoamérica y el norte de Africa se han beneficiado del aprovechamiento de la somnoliencia que produce la bajada de presión sanguínea que se da cuando tenemos nuestra sangre ocupada en la digestión en vez de regar nuestros órganos más vitales.

Basándose en que es más nuestra que cualquier corrida de toros y que las corridas de toros están ahora en el ojo del huracán mediático un abogado de Madrid ha solicitado formalmente que si los toros se van a considerar un bien cultural la siesta no puede ser menos. Por eso ha pedido que se instalen camas en las vías públicas. Con dos cojones.

Dentro de nada los turistas pasarán en autobuses abiertos de dos pisos haciendo fotos a los toreros y a los españolitos que disfruten de la siesta en la vía pública.

Por mi parte hago uso de mis 10 minutitos diarios para hacer gala de ese espíritu patriótico que tanto reclama la derecha españolista (esto es sarcasmo).

Como todo lo bueno que tiene occidente lo copian los orientales la siesta, sin perder un ápice de su valía, se ha extendido por China, Taiwan y Corea.

Al final, en un exceso Otaku (que es como se define a los freaks por allá) un coreano se ha casado con su almohada que, si lo pensamos bien, es a quien abrazas por la noche, quien no se va de vacaciones de semana santa con otro, quien te espera en la cama cuando llegas después de un duro día de trabajo en la oficina y quien comparte contigo todas esas fantasías que recreas antes de domir para poder llegar al sueño por agotamiento. Y además, no es celosa.

Qué sabios los orientales.

Pd: remember: maneras de dormir

23 de octubre de 2009

Las drogas y una buena bofetada a tiempo

Teniendo que leer el informe sobre el consumo de cannabis entre los jóvenes de 14 a 18 años existen datos sorprendentes. Como siempre, y desde la visión de un adulto al que los 15 le quedan lejos, ver que el inicio del consumo está establecido en los 15 años me parece bajísimo aunque he de reconocer que mis primeras caladas fueron, si no me equivoco , por esa edad. (Y el tabaco era lo que se fumaba. Luego lo dejé y volví , tontamente, a los 22)

Es cierto que el tabaco ha sido demonizado estos ultimos años y te encuentras a adolescentes que te miran mal si te fumas un cigarro y sin embargo les ves comprando papel en el estanco media hora después.
-Es que es un porro.-responden.

Y eso se supone que lo excusa todo.

Mantengo, como siempre, que la legalización de determinados comportamientos adultos es un paso lógico en una sociedad adulta. Ese es el problema. La educación, por algún oscuro motivo que no llego a comprender, probablemente porque lo mas cercano que tengo son los 12 años de mi sobrina, está decayendo mucho más allá de los diferentes planes educativos que se empeñan en poner cada uno de los ministros de educación que hemos tenido.

Estoy a favor del aborto, pero no para que una niñata de 17 haya abortado 3 veces sin que sus padres lo sepan

Estoy a favor de la legalización de las drogas, pero no para encontrarme a 10.000 zombies con problemas de concentración cuando aún no tienen edad de conducir.

Y estoy a favor de darle una buena bofetada a esta niñata, por mucho que la ministra de igualdad diga que no hay que hacerlo.

¿No te dan ganas?

Quizá en algo nos hemos equivocado

21 de octubre de 2009

Maneras de dormir

Las otras dos, como es lógico, recomiendan un chicle sin azúcar.


Hace unos años el profesor Chris Idzikowski publicó un estudio en el que reducía las maneras de dormir a 6 (ver foto) y ademas se atrevía a explicar la manera de ser de cada una de las personas que se pudieran ver retratadas en estas posiciones.

El Feto (The Foetus) 41%: Los que duermen en pose fetal aparentan ser fuertes pero en realidad son sensibles. Cuando conocen gente suelen ser tímidos al principio, pero enseguida se sueltan.
El Tronco (The Log) 15%: Tumbado de lado con ambos brazos alineados hacia abajo con tu cuerpo. Los que duermen así son gente extrovertida y sociable, les encanta formar parte de grupos sociales, y se fian de los desconocidos. Por otra parte, pueden ser ingenuos.
El Anhelo (The yearner) 13%: La gente que duerme de lado con los brazos estirados al frente suelen tener una naturaleza abierta, aunque también pueden ser recelosos y cínicos. Son lentos a la hora de tomar decisiones, pero una vez tomadas es muy difícil hacerles cambiar de opinión.
El Soldado (The Soldier) 8%: Tumbado sobre la espalda con los brazos estirados. Son generalmente reservados y no les gustan los alborotos. Suelen fijarse grandes metas.
La Caída Libre (Freefall) 7%: Tumbado boca-abajo con los brazos alrededor de la almohada. Es gente sociable, descarada, neurótica, a veces susceptible, y odian las críticas y las situaciones extremas.
La Estrella de Mar (Starfish) 5%: Tumbado boca-arriba con los brazos encima de la almohada. Los que duermen así son buenos amigos, pues siempre están dispuestos a escuchar los otros, y de proporcionarles ayuda cuando la necesiten. No les suele gustar ser el centro de atención.

Por mi parte y basándome en mi pequeña experiencia me gusta que me abracen un poco de manera no intrusiva (manera intrusiva: de esas formas en las que te van dibujando con los dedos en la espalda mientras piensas si hacer como que te hace cosquillas para ver si se para y te deja dormir un poco) y después poder hacerme con mi hueco en la cama para abrazarla a ratos sí y a ratos no hasta que llega la mañana y despertamos cada uno en nuestro lado.

Se suele decir que hay personas que tienden a elegir el lado más cercano a la puerta como una manera de sentirse libres para salir lo más rápido posible y, ya entrados en el siglo XXI, parece ser que el lado más cotizado es aquel desde el que se ve mejor la tele.

Lo que es cierto es que dormir con alguien es como el sexo: pocas veces sale bien. Ya decíamos que dormir acompañado no lo ponen como algo bueno para la salud, pero si no lo haces nunca tampoco te creas tú que estás más sano. Duele.

9 de octubre de 2009

Nuestro efecto tetris

Se llama, y es su nombre real, "efecto tetris" cuando tu mente está tan tremendamente afectada por algun tipo de actividad casi obsesiva que se te aparecen piezas cuando estas durmiendo. Quien dice piezas dice la cara de ese cliente cabrón o partes de tu último estudio o, simplemente, la cara de aquella persona.

Cada uno tenemos nuestro efecto tetris particular.

Yo los he tenido todos. Pasé parte de las clases de mecánica de tercero jugando al dichoso juego. Me obsesioné con aquella mujer y soñaba con sus estupendos y turgentes pechos día sí y día también. Me levanté, una temporada, visualizando una nueva denuncia e incluso me he despertado varias veces a media noche creyendo cierto algo exclusivamente presente en mi cerebro (cosas buenas y cosas malas). Los medicamentos derivados de los opiáceos como, por ejemplo, el sevredol (sulfato de morfina) y que se utilizan como paliativos del dolor producen el mismo efecto que sufrían los indios al fumar la pipa de la paz: ensoñaciones prácticamente reales hasta el punto de no poder diferenciar los estados de vigilia y sueño. Sueñas que estás jugando al tetris con una intensidad casi real.

Tal y como están las cosas supongo que parte de nuestros políticos se levantan pensando con un nuevo "puto pen drive, macho" o con 5 millones de parados. Tal y como están las cosas supongo que Florentino (Real Madrid) es capaz de visualizar un nuevo fichaje estrella mientras algunos visualizamos un 2% de iva adicional devorando violentamente nuestras cuentas bancarias.

Lo cierto es que se supone que este efecto únicamente se despierta cuando se realizan actividades repetitivas en las cuales la toma de decisiones es secundaria respecto de la percepción de los estímulos (un juego sencillo, básicamente. Un trabajo rutinario, como sexador de pollos(*), por ejemplo)

Dicen que: cuando empiezas a jugar, tu cerebro necesita mucha cantidad de glucosa para aprender. Luego se estabiliza. Los cambios que se experimentan son bioquí­micos. El cerebro quiere seguir arreglando, inventando, construyendo, entendiendo y solucinando. De ahí­ viene que sea adictivo. (articulo en ingles)

Aún así, ¿quien no tiene su particular efecto tetris?


(*)Pd: a una amiga le llegó un curriculum. Llamó a la candidata. "A que se dedicaba usted entre los años XX y XY?"-le preguntó. "Separaba las hembras en una cadena de una granja avícola"- respondió sorprendida. "Ah..."-dijo mi amiga-"...como aquí pone sacadora de pollas...." (verídico)

15 de septiembre de 2009

Autoestimas lo que comes

Vamos a asociar estudios.
Recuerdo que existe uno que dice que los casados tienden a engordar aproximadamente 3 kg más que los solteros. Así, si un hombre engorda de media 5kg desde sus, más o menos, 30 años hasta los 70, en el caso de que esté casado esa cantidad son 8kg.

Por otra parte los psicologos afirman que cada vez se da más el caso de las parejas que se divorcian en el primer año de casados motivo por el cual suelen deprimirse más de lo normal (y los que llevaban tiempo conviviendo previamente se deprimen más)

De esta manera y asociando ambos cuando uno se casa engorda y se deprime.

Al darse cuenta que ha engordado se suele intentar adelgazar compulsivamente, pero eso, según un estudio del Ramón y Cajal, tiene a originar un efecto rebote y aumenta la depresión por sentirse incapaz de cambiar.

Ya estamos separados, deprimidos, gordos (y de rebote).

Para rematar la faena los ingleses dicen que llegar a esa situación es porque en realidad tenemos una baja autoestima. (ya sabemos que autoestima hay que tener la justa)

Véase que si al levantarnos por la mañana nos han dejado, nos vemos gordos y estamos deprimidos es, como el origen de todos nuestros males, culpa de no sabernos valorar a nosotros mismos. (o que los estudios mienten o no consideran que puede ser culpa de la otra parte que, en nuestro cerebro, se ha puesto como una orca) (aunque seguro que está fenomenal) (snif)

6 de septiembre de 2009

La tecnológica dirección de la salud mental

No entiendo como no soy un tipo mucho más listo. Todas aquellas actividades que dicen que son buenas para el desarrollo del cerebro las he realizado. Por ejemplo, el tetris. Y es que ahora resulta que jugar al tetris es capaz de activar determinadas zonas cerebrales en las zonas visual, táctil y auditiva que nos hace más listos. Desde ese punto de vista todas las clases de mecánica de tercero que me salté en la universidad para gastar mis dineros (en monedas de 25 pesetas) me hicieron intelectualmente más fuerte. Claro, que de mecánica no aprendí mucho.


Durante un tiempo decían lo mismo de los Sudokus, de los autodefinidos e incluso de sumas y restas. El abuelo de un amigo, preocupado por su salud mental, hacía operaciones matemáticas básicas en vez de leer el periodíco por las mañanas porque decía que así se sentía mejor antes de hacerse los 3km andando que hacía cada día (con 86 años)

También dicen que el uso de internet es bueno para el cerebro, porque te exige estructurar y simplificar mentalmente tus parámetros de búsqueda en la consecución de un fin.

Pero si toda esta tecnología nos hace más fuertes (en el cerebro) también esta tecnología o este mundo contemporáneo nos hace ser más propensos a enfermedades mentales (el dinero, la crisis, el coche que no arranca, el euribor, el índice nikkei...) con lo que nos quedamos a la par porque lo que está sucediendo es que cambiamos las zonas cerebrales que desarrollamos.

De la misma manera que el ser humano perdió el pelo (por diferentes motivos según los expertos en este artículo interesante que mantiene que fué para eliminar garrapatas y mantenernos frescos tras nuestro pasado acuático) quizá lo que está sucediendo es que estamos eliminando partes de la inteligencia convencional para fomentar otras, como si tuviesemos un límite mental y nuestra propia evolución nos hiciera mejorar unas u otras.

Leonardo basaba todos sus esfuerzos en máquinas mecánicas y nuestros investigadores incluyen informática en sus inventos, quizá obviando la capacidad (antes aprendida) del maravilloso mundo de los engranajes. Quizá con el cerebro humano pase lo mismo. Mientras yo voy a buscar algún tetris on line.

5 de septiembre de 2009

Receta contra la gripe

Y contra cualquier otra dolencia. ¿lo darán en la farmacia?
Pd: Sobre la foto, más grande.