Mal dia para buscar

23 de junio de 2017

Teorias y casas

Tengo una teoría sobre las canciones, los artículos, las películas o los libros: llegan a mi.

Hoy, de una manera extraña, me quedé con una pestaña abierta sobre la teoría del apego. No la comparto pero es una teoría como otras muchas que son perfectamente capaces de demostrar justamente lo contrario.

Es complicado explicar algo que se aleja de la lógica y quizá es por ello por lo que se hizo, ante algún aspecto anárquico, la creación de la múltiple definición de la palabra "magia". Nadie sabe cómo llega ni cómo es que se desvanece, si es que lo hace. Pudiera ser una conexión a internet que de la misma forma en la que se fue, volvió. Sin haber apagado y encendido el router un número adecuado de veces.

A veces escribo sin un tema, sin una sola explicación de lo que busco o de lo que va a salir. Sin planes, sin control. Van saliendo las ideas y se van plasmando casi como si fuera un relato del que no conozco el resultado. Como un libro en el que son los personajes los que lo van redactando sin que mis dedos no sean más que los dobladores del idioma inventado que va fluyendo en la cabeza. A veces vuelvo a leer y he escrito algo muy diferente de lo que conscientemente quería. Pero está ahí. A veces hago zapping y me quedo en un programa vomitivo que jamás diré que vi y mucho menos que se quedó, sorprendiendo al volver a encender y ver el canal en cual estaba. Esa sensación es casi como despertarse y sorprenderse. Un dia con una sonrisa y otros con una sorpresa. Sólo una vez fue por culpa del alcohol y es que yo tengo un consumo de bebidas espirituosas muy digno. Soy el Schinlder de mi barrio pero sin judíos y en color.

La teoría del apego es una explicación plausible de si tenemos que buscar a un similar o a un complementario. Hay pruebas que defienden perfectamente las dos opciones. Tengo un amigo que dice saber perfectamente lo que quiere. Quiere a un tipo grandote, sencillo, que no sepa mucho de series y música, un poco más gordo que él y buena persona. Lo tiene bien claro. Es como saber que con esa canción o esa película nos sentiremos reconfortados. Cuando me lo dice yo siempre respondo que le envidio por tenerlo tan claro. Que, sin embargo y con el paso del tiempo, yo cada vez lo sé menos. Hago el chiste ese de que si me ve con una asiática o una negra tiene que tener bien claro que entre nosotros no hay sexo pero que si es una checoslovaca de pelo corto dé por seguro que lo intenté. Y luego me doy cuenta que las mujeres de pelo rojo son imanes para mi, que tuve una época en la que me atraian las mujeres que simplifican la vida a mi alrededor y que hace tiempo que me derrito al lado de mujeres enérgicas, las superheroínas. Al final llego a la conclusión de no saber lo que quiero, que no hay teoría válida para mi, que hoy me desperté buscando na canción pop para alegrarme pero terminé oyendo a Kevin Morby desde la ducha, con la puerta abierta y casi cayendo en mi enrarecida visión de la verdad y del final al que perdí miedo el mismo día en que perdí la dirección.(If I were to die today Slaughtered in that masquerade The last thing that you'd hear me say Put my body on display Passing slowly through the town My feet, they cant touch the ground Of the parade).
Me dijeron una vez que lo mejor que yo tenía era que "contigo soy lo más cercano a lo que es ser yo" y quizá esa es parte de la respuesta a la pregunta. Es parte de lo que yo llamé alguna vez "sensación de casa". Ser uno mismo y perder el miedo a que salga esa faceta incómoda que todos llevamos dentro, una veces porque nos avergonzamos de ella y otras porque queremos convertirnos en lo que no somos para no perder lo que aún no tenemos.

Quizá es eso.

Eres más guapa cuando eres tú, dejando de estar poseída por lo que crees que quieres.

Porque lo que queremos, como una autoprofecía, se queda abierto en las pestañas del navegador, en el canal guardado de la televisión, en el libro entreabierto, en el recuerdo que no se puede borrar, en la canción que suena una y otra vez cuando el "random" se activa o en una conversación que nunca termina de borrarse.

Con la edad no creo en las señales, en la magia o en las teorías pero he dejado una puerta abierta a convencerme de lo contrario. A encontrar un sitio donde crecer siendo yo. Y recíproco, como debería ser el sexo: agitado pero con los momentos de arropo que quedan después, hasta quedarse dormidos con la calma de las formas.

Ya no sé lo que he escrito pero es algo así como la búsqueda infinita de la calma.

Por eso, en teoría, las casas se intentan convertir en hogares.

17 de junio de 2017

La muerte de la imprevisibilidad

En las webs de economía colaborativa todos molan. Ahí está el conductor feliz y sus pasajeros guapos y bien perfumados recorriendo paisajes bucólicos donde siempre hace sol y los girasoles de un amarillo fuerte saludan al llegar.

Dicen que hay una tremenda burbuja en la nueva economía colaborativa. En China hay empresas que comparten el coche, la bicicleta, el paraguas e incluso el balón con el que ir a jugar al baloncesto chino. En ciudades como Barcelona la oferta de alquiler "colaborativo" ha pasado de 4000 a 17000 pisos. ¿Son acaso personas con gran conciencia global?. No, coño, es por la pasta. Somos así: cuando parece que hay dinero rápido y fácil (una tienda de cigarrillos electrónicos, un videoclub, unos paneles solares o una inversión en sellos). Vamos de cabeza. Si es pasta en negro mejor porque "más roban los políticos". España, porque en eso somos todos igual de españoles, tenemos una economía sumergida de 168.000 millones de euros. (se estima que los casos de corrupción nos cuestan 8.000 millones)

Hace años que no hemos inventado nada y con la crisis nos hemos dedicado a intentar no renunciar a nada aunque eso nos suponga tener todo de muy baja calidad. Mi abuela luchó por sobrevivir, mis padres por salir adelante, mi hermana por mejorar y mi sobrina no quiere luchar porque le han convencido que su vida, lo quiera o no, será una mierda. Pero eso sí: lo quiere todo al menor coste posible. Nadie le habló que debia de renunciar a algunos aspectos de la vida para tener otros. Conozco quien dice, contra mi opinión, que todas las personas disponen de, digamos, cien puntos. Esos se pueden gastar en lo que quiera. Tocar la guitarra, cantar bien, saltar alto, tener un smartphone de última generación o ninguna estría en el culo. Si se quiere todo se será mediocre en todo pero Mark Knophler, por ejemplo, toca muy bien la guitarra con las botas más feas que he visto jamás y esa cinta en el pelo cuando empieza Once Upon a Time in The West en el Alchemy.

-El problema- decía el otro día en una conversación de whatsapp- no es la bondad o la maldad de las personas. Es el egoismo. No conozco a nadie que comparta cocha para contaminar menos, que es lo que decía bla ba car en su primera publicidad, sino por la pasta-. A veces, sólo a veces y muy pocas, se llega a un sorprendente momento en el que ese egoismo se topa con la verdad, con aquel objetivo olvidado por imposible. A veces, rebuscando en los saldos de las rebajas eternas en las que empieza a convertirse el juego de la vida, damos con algo casi perfecto. Con un viaje que no queremos terminar, con una espalda suave que parece que se hizo para las yemas de nuestros dedos o con una conversación infinita en la que nos descubrimos queriendo oir más de la otra parte porque aprendemos. Eso cuentan pero, más tarde, vuelve a aparecer el egoismo humano para joderlo todo en forma de "quiero más". O la estupidez social.

La temida economía 4.0 presupone que en un futuro no muy lejano muchos de aquellos elementos que nos ayudan a subsistir serán sustituidos por bots, robots o algún tipo de mierda que automatice lo que ahora nos identifica como humanos. Establece parámetros, comportamientos, interacciones y respuestas estándar que nos hacen creer que todo va bien pero, en realidad, nos carcomen como humanos imprevisibles para ser engranajes a los que sacar el aceite que mueve los mecanismos. No solamente serán máquinas poderosas que moverán las pesadas piezas de metal que ahora emplean a varios trabajadores sino las maquinas de inteligencia artificial programada que responde al llamar a atención al cliente e incluso  lo que establecerá la manera en la que nos comuniquemos, alquilemos pisos o viajemos. En un coche compartido hay que hablar de la ilusión del viaje. En un piso ser un hipster snob con zumos detox. En la cama hay que ser un empotrador con fiabilidad precisa porque si charlas, abrazas y te duermes ya no cumples los estándares que se esperan de tí según lo que pone en alguna web programada por un imbécil sin corazón. Está bien tener ilusión por viajar, probar los zumos de pomelo con jengibre (no recomendable) y el sexo algo desenfrenado. Pero lo mejor es no saber lo que va a pasar y si pasa, mejor. Y si no pasa, aprender que también está bien. Es más, a veces está bien que pase muchas veces.

Lo mejor suele ser lo que nos sorprende cuando no nos dimos cuenta que habíamos dejado las puertas abiertas y además no lo esperábamos.

Sin embargo y sin percatarnos toda una nueva cultura previsible, publicitaria y estandarizada viene por detrás disfrazada de colaborativo, ecológico, social o solidario apoyándose en nuestro egoismo y el terrible miedo que da esa parte maravillosa del ser humano que es la imprevisibilidad.

La programación y la modernidad quiere estandarizar cada paso que demos.

Y yo sé que la última vez que me enamoré fue, precisamente, porque no lo esperaba.

11 de junio de 2017

Canciones del verano 2017 (que no lo van a ser)

Filtros de decisión: de este año, castellano, y que deberían de valer como canción del verano 2017 ( optimistas (por eso no sale !Viva! de los Punsetes), alegres y entretenidas) pero no lo van a ser porque sera alguna mierda que vaya despacito o resulte insoportable.

(Iré completando)

1- Las Gachises - Operación verano 2017

2- Delafé - Lo más bonito del mundo (es del año pasado pero se lo merece)

3- Dolo - Ahora

4- Varry Brava - Chicas

5- Novedades Carminha - Te quiero igual

6- Sidonie - Siglo XX (se aceptan propuestas para cambiar por "Sexy Zebras - Quiero F****r contigo")

Extra - Canción para tararear  tranquilo mirando al infinito del mar, creyéndonos contemporáneos pero en realidad sintiendo ganas de algo parecido al amor, con esa mirada del final del video. Rusos blancos - Insuficiente
Y quiero que me recuerde a alguien que sé perfectamente quien es.

10 de junio de 2017

Perdona mis fantasmas

Siento las caricias que no he dado, esas dudas que he sembrado, ese sábado apagado Siento los momentos que has llorado, esas noches que he olvidado que me quieres a tu lado Debí abrazarte antes y decirte "estoy aquí" Perdona mis fantasmas del pasado Me han hecho tan esclavo que he sido sin querer Perdona mis tropiezos en lo amargo, los inviernos de llanto que has visto aparecer Duelen los recuerdos empeñados en mostrarme un tiempo insano de ansiedades y regaños Me sigues bien de cerca ya no soy sombra sin ti Debí abrazarte antes y decirte "estoy aquí" Perdona mis fantasmas del pasado Me han hecho tan esclavo que he sido sin querer Perdona mis tropiezos en lo amargo, los inviernos de llanto que has visto aparecer

9 de junio de 2017

Teóricos de mierda.

Tuve un amigo que cometió la imprudencia de montar un bar. No le fue bien. Llegaba al amanecer y se ponía a hacer tortillas, a limpiar la máquina de café, a fregar el suelo y dejar las sillas simétricas frente a las mesas. Esperaba e intentaba que con el aperitivo alguno de sus clientes probara los combinados que había aprendido a hacer. Más tarde creía que al salir de las oficinas y mientras los niños jugaban en la plaza los padres pedirían alguno de los vinos que había seleccionado previamente y por la noche dejaba una buena selección de música para generar el ambiente personal y elegante que creía adecuado para una buena velada. El caso es que varios meses después aquello no funcionaba y la ilusión se desvanecía. Nos lo contaba con pesar y otro, que estaba encantado de un máster en marketing que había hecho , le respondió ufano que era un asunto de publicidad.

Entonces le explicó, como si fuera gilipollas, que se puede vender cualquier cosa con la campaña adecuada. Que tenía que hacer un poco de minería de datos, un estudio de mercado exhaustivo y una campaña en prensa y televisión para lograr el resultado que quisiera. "Es fácil"- dijo- "Sólo hay que proponérselo". Y se quedó apoyado en la silla como quien acaba de dar una lección sobre la vida y la muerte con convencimiento absoluto de su verdad. "No digo que no"- respondió el hostelero titubeante "pero es que no sé si dentro de tres meses podré pagar el alquiler". El rey del marketing se incorporó y sentenció "Eso es que lo pensaste mal desde el principio".

Podemos decir que uno era un atrevido o un idealista pero el otro, en verdad, era un teórico de mierda.

Vivimos rodeados de gente así, de personas que se atreven a decir que si existe algún atisbo de fracaso en tu vida es porque lo hiciste mal porque ellos (que normalmente nunca se han atrevido a nada) conocen la respuesta a cada uno de los grandes interrogantes de la vida moderna. Saben de minas de carbón, de economía, de coches eléctricos y de las calorías consumidas con y sin una dieta vegana. Saben de estibadores, de geopolítica y de materiales plásticos de alta densidad. Nadie sabe más de nada y además es casi imposible llevarles la contraria aunque digan barbaridades como pelotas medicinales: arenosas y pesadas. Alguno tiene un máster en tocar las narices aunque en su currículum diga otra cosa con mucho más glamour.

Nunca les dejan las parejas, se inventan culpas lejanas, conspiraciones salvajes y alimentan un mundo egocéntrico en el que la verdad reside en el agujero negro de su condescendiente tono de voz. Son coaches de si mismos, gurús de su exclusiva verdad y se revuelcan en la mierda de sus argumentos imposibles hasta que el interlocutor se calla por agotamiento ya que la verdad normalmente es mucho menos entretenida.

Y, como es de suponer, se les puede identificar fácilmente: jamás se manchan las manos, tocan un destornillador, arriesgan o aceptan equivocarse. Reyes de las excusas como un adolescente que llega tarde y borracho a casa. En definitiva: nunca hacen nada. Mucho menos constructivo.
(El problema es que alguno, al oir tanto convencimiento, les vota.)

Será una cuestión de edad pero empiezo a tener la extraña costumbre de fiarme antes de las historias reales que de ensoñaciones teóricas paridas en una brain storming detrás de una mesa con botellitas de agua mineral sin gas.

4 de junio de 2017

Pure Comedy



The comedy of man starts like this /Our brains are way too big for our mothers' hips /And so Nature, she divines this alternative / We emerged half-formed and hope that / whoever greets us on the other end / Is kind enough to fill us in / And, babies, that's pretty much how it's been ever since / Now the miracle of birth leaves a few issues to  address / Like, say, that half of us are periodically iron deficient / So somebody's got to go kill something while I look after the kids / I'd do it myself, but what, are you going to get this thing its milk? / He says as soon as he gets back from the hunt, we can switch / It's hard not to fall in love with something so helpless / Ladies, I hope we don't end up regretting this / Comedy, now that's what I call pure comedy. / Just waiting until the part where they start to believe / They're at the center of everything / And some all-powerful being endowed this horror show with meaning / Oh, their religions are the best /They worship themselves yet they're totally obsessed / With risen zombies, celestial virgins, magic tricks, these unbelievable outfits / And they get terribly upset / When you question their sacred texts / Written by woman-hating epileptics / Their languages just serve to confuse them / Their confusion somehow makes them more sure / They build fortunes poisoning their offspring / And hand out prizes when someone patents the cure / Where did they find these goons they elected to rule them? / What makes these clowns they idolize so remarkable? / These mammals are hell-bent on fashioning new gods / So they can go on being godless animals / Oh comedy, their illusions they have no choice but to believe / Their horizons that just forever recede / And how's this for irony, their idea of being free is a prison of beliefs / That they never ever have to leave / Oh comedy, oh it's like something that a madman would conceive! / The only thing that seems to make them feel alive is the struggle to survive / But the only thing that they request is something to numb the pain with / Until there's nothing human left / Just random matter suspended in the dark / I hate to say it, but each other's all we got

La comedia del hombre comienza así: / Nuestros cerebros son demasiado grandes para las caderas de nuestras madres / Y así la naturaleza adivina esta alternativa / Emergemos medio formados y esperamos que quienquiera que nos salude en el otro extremo / Sea lo suficientemente amable para llenarnos / Y, niños, eso es más o menos como ha sido desde entonces. / Ahora el milagro del nacimiento deja algunas cuestiones que abordar / Como, digamos, que la mitad de nosotros está periódicamente deficiente de hierro / Así que alguien tiene que matar algo mientras cuido a los niños / Lo hubiera hecho yo mismo, pero ¿qué vas a conseguir de la leche de esta cosa? /Él dice que tan pronto como vuelva de cazar, podemos cambiar lugares /Es difícil no enamorarse de algo tan indefenso / Señoritas, espero que no terminemos arrepintiéndonos de esto. / Comedia, ahora es a lo que yo llamo pura comedia / Esperando hasta la parte donde ellos empiezan a creer / Ellos están en el centro de todo / Y algún ser todopoderoso dotó este espectáculo del horror con significado. / Oh, sus religiones son las mejores /Se alaban a sí mismos pero están totalmente obsesionados / Con los zombies resucitados, las vírgenes celestiales, los trucos de magia, estos atuendos increíbles / Y se enojan enormemente cuando cuestionas sus textos sagrados escritos por epilépticos que odian a la mujer. / Sus idiomas sólo sirven para confundirlos / Su confusión de alguna manera los hace más seguros / Construyen fortunas envenenando a su descendencia /Y entregan premios cuando alguien patenta la cura / ¿En dónde encontraron a éstos matones que eligieron para gobernarlos? /¿Qué hace tan notables a estos payasos a los que idolatran? / Estos mamíferos están empeñados en formar nuevos dioses / Así pueden seguir siendo animales ateos. / Oh comedia, sus ilusiones no tienen otra opción más que creer / Sus horizontes que se alejan para siempre / Y cómo es esto irónico, que su idea de ser libres es una prisión de creencias / Que nunca jamás tendrán que dejar. / ¡Oh comedia, es algo que sólo un loco concebiría! / La única cosa que parece hacerlos sentir vivos, es la lucha por sobrevivir / Pero lo único que piden es algo que adormezca el dolor / Hasta que no quede nada humano / Sólo la materia aleatoria suspendida en la oscuridad Odio decirlo, pero todo lo que tenemos somos los unos a los otros.

2 de junio de 2017

La metáfora de la cucaracha muerta.

Las cucarachas no mueren patas arriba en la naturaleza y sin embargo en tu casa, cuando te las encuentras cadáver, están al revés porque se resbalan en el parquet (dado un alto centro de gravedad hecho por un Dios cabrón) y luego no pueden ponerse en su posición habitual. No es una invención, es un hecho.

Es una de esas anécdotas que tiene la vida y que las cucarachas, en su pequeña conciencia, desconocen. La muerte está a un paso del abrillantador de suelos. Es casi un efecto de la teoría del caos, del mundo de las casualidades, de no volver a ver esa mirada más que fugazmente en el metro y no poder dejar de recordarla los últimos segundos de vigilia antes de dormir de lado, o mirando al techo sin fallecer hasta mañana. Un perro agradecido y confiado duerme con las patas arriba y si fuera una cucaracha estaría muerta. No se puede hacer extensivo lo de uno al otro, lo tuyo a lo mio ni mi verdad a la tuya. Tampoco sé si la cucaracha soy yo o eres tú.

El caso es que no somos los mismos aquí o allí, en la naturaleza o pasando el Pronto. El entorno y el pasado, a veces como un interruptor que nos enciende una luz de alarma o simplemente como una cicatriz que va con nosotros, nos genera mil maneras nuevas de morir, de confiar o de deshacernos. Y no nos afecta igual ni nos hace lo mismo. Soy incapaz de comprender que alguien no se estremezca con alguna canción y sin embargo hay muchas canciones que nunca me pueden sonar a verdad. Tengo mi mochila, mi trolley azul con pocos kilómetros en sus pequeñas ruedas y todas mis cicatrices. Las tengo alrededor del tobillo derecho, en un costado y una casi imperceptible donde empieza el agujero izquierdo de la nariz. Me caí miles de veces de la bicicleta de pequeño y tuve el problema de que mi padre siempre me enseñó a levantarme solo para no aprender a gestionar el concepto de solicitar refugio. A eso es a lo que tiendo: a ponerme en pie otra vez porque si no lo hago quedaré cadáver hasta el martes. Es algo aprendido. Y no pedir ayuda porque el concepto de orgullo nunca lo entendí correctamente.

A veces sólo hace falta que te pongan en tu posición para empezar a corretear hasta nuestros escondites. Las veces que hagan falta y de forma recíproca. Si no lo haces, mueres dando patadas al aire siendo algo pequeño, casi invisible.


Por mi parte: No soy mal levantador, creo. Me está costando aprender que cicatrices tenemos todos, no siempre en el mismo sitio y no siempre nos estremecen las mismas canciones. El centro del mundo es un paraboloide hiperbólico.

30 de mayo de 2017

El odio a lo antiguo

Hay un mismo esquema mental que responde a parte de la furibunda oposición hacia todo lo que tenemos. Es algo similar a una adolescente enfadada porque la vida no es como le habían prometido que se merecía y, entonces, desprecia a sus padres. 

El esquema es fácil: como no me gusta lo que tengo o lo que soy y no soy capaz de asumir mi parte de responsabilidad o que hay cosas buenas entre lo que me ha llevado a donde estoy, todo lo de atrás es una mierda y todo lo nuevo, aunque desconocido , es maravilloso.

Es la respuesta en la que se basan algunas de las ideas no contrastadas y locas que suenan a contemporáneas.

Hay quien dice que los taxistas son unos malvados especuladores que se aprovechan de sus usuarios en sus sucios taxis porque creen que todos los de Uber huelen bien y van en Teslas para hacer el bien al mundo y cobrar menos.
Hay quien, convencido como un gruppie, cree que si no tiene trabajo es porque España le roba y que si Cataluña es independiente vendrá Puigdemont a hacerle una tortilla de patata catalana todas las mañanas.
Hay quien asegura que las multinacionales le sacan las monedas de la cartera por las noches y que los carniceros insultan a las vacas antes de matarlas para que sufran más. Pero que Google y Amazon han venido para salvarle (pagando impuestos en Irlanda y Luxemburgo).
Hay quien cree que en la guerra civil sólo mataban unos, que el presidente de la república no dijo que "todos los conventos de Madrid no merecen la vida de un republicano", mientras quemaban iglesias con curas dentro sin ser todos pederastas.
Hay quien está seguro que arrasar con todo lo que nos ha llevado hasta aquí es la manera correcta de conseguir el Nirvana aunque Kurt Cobain se pegara un tiro.
Hay quien cree que un presidente de gobierno tiene que ser alguien que no ha sido ni presidente de su comunidad de vecinos, que es como poner de portero en la final de la copa de Europa al tipo de la tercera fila del fondo sur porque jura que parará todo.
Hay un ejemplo en el que una pareja discutiendo siempre termina con el hombre castigado.
Hay quien considera fehacientemente que creer en algo parecido a un Dios es ser peor persona.
Hay personas que gritan por la calle la necesidad de una revolución, pero que la hagan sin rayar su Opel Corsa aparcado en una plaza de minusválidos que juran que no deberia de estar ahí
Hay quien cree en la libertad democrática de todos los que piensan como él.

Soy capaz de entender la esperanza en lo nuevo pero no el odio a lo antiguo.

¿Hicimos cosas mal?. Si. Pero no todas.
¿Haremos cosas buenas en el futuro?. Si. Pero no todas.

Ser ecuánime (imparcialidad de juicio) es muy poco moderno.

29 de mayo de 2017

Copilotos

Somos de mundos distintos, tú con tanta gente, yo siempre me despisto. No tenemos prisa, no tenemos pausa, no pensemos que no sabemos qué nos pasa. Hicimos viajes tan dispares. Tú estabas en Marte y a mi Saturno me distrae. No tenemos norte y en el sur hay una calle que cruzamos como locos para ver quien llega antes. Con el ánimo elegante. Con las ganas de estandarte. Que la vida es un instante.
 Todo lo que tienes , lo que es, lo que sabes, lo que ves y me sigue la corriente. Besos que no pierden interés, que te llevan de una vez al camino que te pierde. Somos de mundos tan raros. Tú vas sobre la marcha y yo calculo demasiado. No tenemos nada y aún así lo damos todo. No pensemos, no cambiemos. Seamos copilotos. Seamos copilotos. Cagándola, como todos.
 No pensemos, no cambiemos. Seamos copilotos.. Somos de mundos distintos. Hicimos viajes tan dispares. Siempre seremos los mismos. No hay ni Dios que nos cambie.

23 de mayo de 2017

Nameless but a lover

Fragile goes the lakeside / And fragile goes the moon / Endless on the riverbed / Where we left it all too soon / And I walked you many places / And thought about you in between / You were shaken in the aftermath / In a sleepless kind of sheen / Finally easing off the secrets / And moving with the days / You staggered all your visits / And there was a new warmth in your face / And you said: “Something too familiar / Can sometimes be the bane… / You are nameless, but a lover / And you are completely my terrain.
Algunas canciones son casi perfectas. Son para oir de noche por la autopista, para dejar que lo llenen todo, para que pongan en alerta los sentidos o para recibir un mensaje preguntando cual era, antes de desvanecerse, como un espejismo acústico o eléctrico.
Fragile va a la orilla del lago / Y frágil va la luna / Sin fin en el lecho del río / Donde lo dejamos muy pronto / Y te paseé por muchos lugares / Y pensé en ti en medio / Fuiste sacudida en las secuelas / En un tipo de desvelo de brillo / Por último, aliviar los secretos / Y moviéndose con los días / Cambiaste todas tus visitas / Y había una nueva calidez en tu cara / Dijiste: "Algo demasiado familiar / A veces puede ser la perdición ... No tienes nobre, pero eres un amante / Y eres completamente mi terreno.

22 de mayo de 2017

El efecto Marc Parrot (no existe)

Puedo explicarlo casi todo con dos cosas: sexo y música. Es un don. Hoy toca música.

Marc Parrot es un músico interesante. Podría ser hasta brillante. En el 2014 escribí: "Marc Parrot, cansado de ser silvestre, se inventó al chaval de la peca para hacer caja. Captó un anuncio, hizo un vídeo, se puso gafas grandes y lo reventó todo."
En ese momento creía que el consumo de productos de baja calidad, y me resulta indiferente que sea leche de vaca, música, informática, gasas o pechuga de pollo, era debido a la vagancia y que cuando existe una necesidad se coge lo primero que aparece al extender la mano. El Amazon de las necesidades, el just Eat de la gastronomía, los apellidos vascos de la cinematografía. (son tres oximorones bien gordos)

Dada esa obviedad Marc, cansado de ser un músico poco reconocido, se inventó al chaval de la peca, hizo unas versiones de abanibi aboebé (canción ganadora de eurovisión en 1978) y se puso a vender discos como un campeón. Casi como Emilio Aragón con lo de Cuidado con Paloma que me han dicho que es de Goma. Los dos, y mal está que lo diga yo, demostraron que se puede ser músico de los de verdad y llegar al número uno dejando atrás unos cuantos prejuicios. En realidad es como saber que algo se puede hacer mejor pero como hay que comer se hace de una forma que pueda ser entendible hasta para usted.
En este primer caso tenemos a alguien que puede hacerlo mejor pero convierte su mensaje en asequible para las masas porque presupone que las masas son un poco más torpes o menos exigentes. Ese es el efecto Marc Parrot.

Sin embargo aquella teoría mantenía latente el hecho de que en el momento que alguien, supuestamente inteligente, necesitara de verdad una buena canción, unos acordes que fueran capaces de revolverle el alma, entonces sería capaz de encontrar la calidad y la verdad, lo bueno. Lo indiscutiblemente bueno. Hay cosas que lo son y no tienen discusión, no es una cuestión de gustos. Prince haciendo funky con Maceo cerca es bueno. Miles Davis es bueno. El Love Over Gold del 82. El Dadnos Prejuicios de Egon Soda es un discazo y Escápula una barbaridad. Puede gustar más o menos pero, joder, es bueno. Y no es bueno Enrique Iglesias, ni Juan Magan, ni Pablo Alboran, ni los primeros discos de Los Piratas o las actuaciones brutales de los Toreros Muertos que no eran buenas pero sí muy divertidas. A mi me gusta pero reconozco que de calidad no hay mucho. Lo reconozco y sin embargo discuto cuando alguien me dice que Despacito es bueno porque vende. Yo respondo que es una mierda pinchada en un palo y pongo, no sé, "Shoul I Stay or Should I go" para ir sobre seguro pero no, ya no hay posibilidad de que nada entre en algunas cabezotas. Ya no hay posiblidad, no hay arreglo, no hay perdón ni redención. Empieza a desvanecerse la posiblidad de poder llegar a un lugar superior, a un producto mejor, a un sublime reconocimiento del esfuerzo y la calidad.

No voy a hacer amigos con esta afirmación pero hay políticos muy listos y muy capaces que se sientan con sus adversarios para ver si son capaces de llegar a puntos de acuerdo. Y a veces ceden porque saben que no siempre tienen razón. Eso lo venden como debilidad y les quitan de los gobiernos. Hay políticos muy gilipollas que se dedican a insultar a sus adversarios y de esa forma los fans les creerán más duros, más fuertes, más cercanos a una verdad absoluta. En el debate del Psoe no importaban las ideas sino esperar a que Pdro, el púgil fuera del aparato del partido, se tirara en plancha hacia Susi, la púgil del aparato, y se arrancaran los pelos. (Patxi, en su línea, no hacia ningún ruido para ver si ganaba por aburrimiento). Con los tipos inteligentes que hay en el socialismo español se ha tenido que elegir entre la nazi y el nazi para ver si se ponen de acuerdo con el nazi de la coleta contra el nazi de la barba. Tenemos un país de mierda democráticamente elegido (no somos el único). Para querer poner una gran canción se ha tenido que elegir entre Malú, Melendi o Los Gemeliers. Nadie ha pedido a Sabina (o al lichis) hacer una letra fácil de entender junto con algún arreglo de Rick Falkner, la voz de Bunbury, el hermano de Coche Malla poniendo una orquestación por detrás y el señor Raya a la guitarra. Quiero decir que no es que no tengamos de lo bueno sino que no nos importa, que ya no hay cancha para que nos demuestren que pueden ponerse a nuestro nivel sino que estamos tan metidos en la mierda que si no nos dan mierda generada por alguien que sólo es capaz de producir mierda, no lo queremos.

La calidad, la razón y la inteligencia terminará escondida en un cajón si queremos sobrevivir en un futuro no muy lejano. Habrá guetos de personas con capacidad de empatía, con ganas de aprender y que razonen sus decisiones teniendo en cuenta a los demás.

El efecto Marc Parrot, eso de que la gente con capacidad se baja a nuestro nivel para intentar hacernos ver que hay algo más allá, ya no funciona. Cela hablaba de pedos y absorción anal, pero era un puto premio nobel con más capacidad intelectual en sus cejas que un servidor redundante hecho con todos los cerebros de los participantes en un prime time de Sálvame.

Porque el nivel al que hay que descender es muy bajo.
Porque no hay ninguna intención de reconocer lo bueno
Porque las papilas gustativas del arte se quemaron viendo tele5.

Alguno cree que es un alarde tecnológico el candy crush.
Alguno cree que hacer gorgoritos frente a Alejandro Magno (esto es un chiste sutil) es ser Maria Callas.

20 de mayo de 2017

«Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano» 


cita original «Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens», de Friedrich Schiller (1759–1805).


Pd: https://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Hanlon

18 de mayo de 2017

Paz, amor, comodidad, mentira, confrontación y verdad.

El cerebro humano es un elemento vago y cómodo. Brillante en algunos casos y desconcertante en la mayoría. Es capaz de generar recuerdos falsos en lo que se refiere a la conciencia global (Efecto Mandela) y de generar falsos recuerdos. Algunos comentan que vivimos en una alucinación controlada y otros están convencidos que jugamos a convertir el entorno, el pasado y la verdad en algo que nos tranquiliza y que nos hace sentir más cómodos.

La gestión de las sensaciones es una mentira que necesitamos creer. Necesitamos, si somos unos modernos incomprendidos, aceptar las conspiraciones de los otros como las barreras que nos impiden ser los grandes que teníamos que ser. Necesitamos saber con certeza mentirosa que no llegó lo que nos merecíamos porque se empeñaron, en una sala oscura y húmeda, un grupo de poderosos que disfrutan con nuestra pena. No fui yo, eran todos los malvados. Y vivir en estado de alerta, que eso es muy preocupante. Cuando yo intenté que fuéramos dos, una suma, insistió en que la hacia de menos porque no era todo lo que esperaba de la verdad. Me dijo que si acaso yo era un machista que la cosificaba para hacerla parte de mi sueño y yo me quedé callado porque en ese momento mi sueño se componía de los dos y no, nunca he sido nada perfecto sino todo lo contrario. Si nos elegimos también tenemos que renunciar, pero eso no es malo. Ella se fue convencida de mi culpabilidad y la historia siempre se cuenta con una parte en la que no la tuve en cuenta, que fui un idiota (y hay un porcentaje de razón). Tenemos tantas ganas de encontrar todos los detalles y la completa consecución de nuestros ideales que nos dejamos los éxitos intermedios. Yo estaba pensando en hacer una copia de las llaves pero eso no lo dije porque soy un cobarde orgulloso y un mojón clavado al borde de la carretera por la que pasan vehículos: unas veces rápido, otras veces a la velocidad adecuada y en algunas ocasiones alguno se rompe a mi lado, normalmente porque ya venía averiado.

El realismo depresivo es una idea que establece que la verdad se encuentra más cerca de la depresión que de las artimañas con las que nos apasiona convivir y que, en realidad, nos alejan. Situarse en un mundo feliz , bondadoso y cortoplacista está bien y se ha demostrado que ser positivo alarga la vida y que incluso se liga más. No digo que no pero el optimismo también puede ser tóxico y contagiable. Hay momentos, que son la mayoría, en la que la ordinariez de la vida está ahí, fumando un cigarro con la luz a medias cuando llegamos a casa, para ponernos a prueba.

Tengo un coche. Me lleva. Me trae. Es confortable. Miro con deseo a otros vehículos en los semáforos pero éste está conmigo y no se rompe. El asiento, y eso no lo tiene ninguno, lleva impresa la forma de mi culo. No tengo que pensar donde están los controles porque mis manos van directas a los mandos sin mirar. Es algo parecido a saber reconocer las curvas con la luz apagada. Saber que en ese tema discutiremos y que lo arreglaremos después. No tener que preguntar cómo preparar el café o tener un bote de nesquik casi como si fuera una manera de agarrarse a la infancia. Abandonar el efecto Cooligde para siempre. Puede que mi cerebro me grite cosas pero ahí estoy yo para saber que lo que cuenta y la verdad son dos cosas diferentes. Es una labor de la que mi psiquiatra está muy contento. No es tan malo ni tan bueno aunque, como ese dicho que dice que cada uno se acuesta con quien merece, yo me acueste solo. Es mi vagancia mental.

La comodidad y la felicidad no está donde crees que está. Creo que llega un día y descubres que algo te complementa y te hace sentir. Hostias, y ademas es verdad.

Y que se queda sin darte cuenta, sin esos melodramas que tienen las relaciones resquebrajadas, como una sensación de casa recíproca y que aparece en el mismo espacio-tiempo de forma bidireccional.

Paz, amor, comodidad, mentira, confrontación y verdad. Y redesayunar.




Pd: en las tapas de yogurt pone: sigue buscando , hay miles de premios.
Extra "sinsentido": Locus de Control

17 de mayo de 2017

Analfanauta- Antilopez.

Tengo ganas de arreglar el mundo. Empezaré dando de baja mi cuenta en Tuenti. Después en Facebook. Renaceré en el momento exacto en que suprima de Gmail todos mis contactos en el acto. Dejaré de controlar el ratón que controlaba mis dedos. Dejaré de utilizar Photoshop para arreglarme los pelos. Formatearé la flor de mis neuronas. Reiniciaré para instalar mi nueva persona. Sin silicona. Navegaré por bucles y algoritmos recuperando la mejor versión de mi mismo: sin pesimismo. Dejaré de utilizar Internet para buscarme la vida. Dejaré de preguntarme por qué no hay más llamadas perdidas. Buscaré entre tanto medio de comunicación la manera en que este arcaico corazón conecte contigo.
Detecto un fallo en el sistema. Tú y yo somos parte del dilema ¿Cómo arreglamos el mundo a 12 megas por segundo? Hay saturación de información sin conexión con los humanos Y no hay manera de ponerse de acuerdo. Nunca hay forma de entenderse bastante Y no sé cuando eres tú, no sé cuando soy yo. No recuerdo como éramos antes. Y no hay manera de ponerse de acuerdo, nunca hay forma de entenderse bastante y no sé cuando eres tú, no sé cuando soy yo, no recuerdo cómo éramos antes, cómo éramos antes tú y yo.
Quizás quiso decir salvar su mundo. Quizás quiso decir salir del coma profundo en el que me hundo. Dejaré la soledad virtual por la ciudad y el jaleo. Dejaré de utilizar mi webcam como el ojo del deseo. Buscaré entre tanto medio de comunicación la manera en que este arcaico corazón conecte contigo. Detecto un fallo en el sistema. Tú y yo somos parte del dilema ¿Cómo arreglamos el mundo a 12 megas por segundo? Hay saturación de información sin conexión con los humanos. Y no hay manera de ponerse de acuerdo. Nunca hay forma de entenderse bastante. Y no sé cuando eres tú, no sé cuando soy yo. No recuerdo como éramos antes. Y no hay manera de ponerse de acuerdo, nunca hay forma de entenderse bastante. Y no sé cuando eres tú, no sé cuando soy yo. No recuerdo como éramos antes. Y no hay manera de ponerse de acuerdo Nunca hay forma de entenderse bastante. Y no sé cuando eres tú, no sé cuando soy yo. No recuerdo como éramos antes. Como éramos antes. Como éramos antes. No recuerdo como éramos antes tú y yo.
Tengo ganas de arreglar el mundo.

11 de mayo de 2017

Bruja, burbuja y brújula.

Conozco a más de uno que cuando le pasa algo malo siempre tiene a mano una excusa grandilocuente. Le pasa por ser un trabajador precario esclavo, por ser gay, por ser mujer, negro, gordo, vasco, catalán, pepino o melón. El 74% de las veces en las que suena esa excusa es porque es gilipollas. Más de esas 26 restantes suele ser por alguno de esos motivos pero nunca suele oírse eso de "a lo mejor yo me he equivocado". ¿Por qué? Porque todos creemos de nosotros mismos que somos la hostia.

La gestión de la culpa propia no está de moda. Ni de forma individual ni grupal. Los portavoces defienden a todos y cada uno de los que tienen carnet de socio del mismo club como si un trozo de plástico fuera un eximente. Hacer piña significa que todos los piñones son santos o demonios.

Resulta ser la antiquísima división del mundo en buenos y malos. Me cansa casi tanto como change.org, brújulas de la verdad. Es curioso que brújula y bruja sean palabras similares.

A veces, sólo a veces, tengo la tentación de no pensar, inicialmente, que es un error de mi imperfección. Tenía la competición ganada pero me tropecé un metro antes de la meta porque me pisé los cordones que no me até como debía, siguiendo los sabios consejos de mi madre. Entonces ella aparece con su dedo acusador haciendo un "te lo dije". Eso es algo parecido a echarme la culpa. Creer que se fue porque no lo hice bien. No hubo éxito por la incompetencia personal. "No estar a la altura" es un miedo que me bloquea desde siempre que aprendí que no lo puedo todo, que no soy Batman.

Cuando me fijo en las obvias necedades de algunos les veo jurando con que el problema es del gobierno, de un alemán loco, del heteropatriarcado o del racismo innato de los hombres malos para con los seres justos que, casualidad, son ellos mismos. Y se van a la cama calmados y tranquilos, mucho más serenos que yo mismo cuando me regodeo en mi culpa.

Esto es como ver a un antiguo albañil con tres hipotecas y un bmw diciendo que si dejó de estudiar y se metió en todas esas deudas es culpa del gobierno y los bancos que le engañaron porque él no tiene la culpa de ninguna burbuja (ni de haberse ido a Brasil de vacaciones seis años seguidos con su pulsera all included). !Qué bien se vive creyendo en las conspiraciones!. "Yo no soy un ladrón, es que no había policía cerca". "Me echaron droja en el Cola Cao"

De todas formas lo jodido es reconocer que nos equivocamos los dos. Yo no soy culpable ni responsable de la cantidad de mierda que hay sobre mi chepa pero tampoco debo de poner cara de pesuroso apaleado por una sociedad injusta cuando huele mi espalda. Y, ojo, tampoco es mi culpa la mierda que tienes tu. ¿Por qué? Porque aunque sea blanco, occidental, carnívoro, heterosexual, hombre y conduzca un vehículo a motor de combustibles sólidos no la he puesto yo. Mucho menos de una manera consciente.

Asumo el 50% de la culpa y ya es más de lo que creo que me corresponde. Si se fue, si se desvaneció, también fue porque eligió desvanecerse de la misma forma que aparece, como un huracán en mi cabeza, algunos días nublados impares de meses divisibles por tres.

Nunca he firmado en change.org porque se hacen más buenas obras actuando que firmando. Se cometen más errores por omisión que por acción. Se es mucho más idiota quejándose de lo mal que está todo que remangándose y diciendo que saldremos juntos de ésta. Yo no te eché y me ha costado mucho no sentirme mal cuando te veo protestar, que se parece a progresar pero no es igual. Culpa, culpable y nosotros no se divide en tercios.

Bruja , burbuja y brújula no son lo mismo.
(No lo eres, no lo fue, no sé donde apunta)


Pd: no es direccional. Es un poco de literatura, como Reverte cuando se toma tres copas.

4 de mayo de 2017

Complejo de jubilado en la obra. S XXI

Hay un chiste que dice que en un barco que se hunde gritan "Las mujeres y los niños primero" y entonces alguien inicia un debate sobre lo que es una mujer y lo que no, se convierte en algo muy intenso y al final mueren todos.

Ayer me insultaron un poco por facebook. Nadie conocido, como son los insultos en las redes sociales. Me fui a su perfil. Ahí estaba el fenómeno. Voy a intentar resumir las proclamas de su perfil: 1- Por una sociedad laica. 2- Antitaurino. 3- Republicano. 4- A favor del LGTB. 5- Contra el TTIP 6- Contra los recortes 7- Mi coño, mis normas. 8- La sanidad no se vende, se defiende 9- No más violencia de género. 10- Antimonárquico 11- Contra las nucleares. 12- No a la religión en la escuela. Le falta el bulling y algo del fascismo en general pero no entraba más. No tengo nada que reprochar de las ideas de cada uno pero he de reconocer que tanta reivindicación me resultó contraproducente sobre todo cuando se define como un referente de las libertades (excepto si te gustan los toros, eres creyente, heterosexual, no tienes coño... ya se sabe, todas esas cosas). Hay una cosa preocupante: creerse algo suele implicar directamente lo contrario. Hitler creyó liberar a los polacos, mira tú (Godwin)

Empezamos a tener el "complejo del jubilado en la obra" cada vez a edades más prematuras. A ver si lo puedo definir: un jubilado se apoya en una valla de obra, mira al obrero y está esperando a ver qué hace para decirle lo mal que lo está haciendo e indicarle el camino correcto. El obrero, enfadado, le dice que si lo puede hacer mejor que coja una pala y el jubilado dice que ese no es su trabajo, pero sigue dando por el culo al obrero. Pues bien, vivimos en un país en el que las personas se sientan detrás de sus teclados a dar por el culo a los que crean, opinan o hacen cosas. Entonces cuando al que está haciendo algo se le hinchan las pelotas (hipotético porque no es un asunto de sexo sino de metáfora) y le pide al crítico que lo haga él, entonces le dice que no es su asunto, pero se queda ahí para seguir fastidiando todo lo que pueda, procurar que el trabajo salga mal y esperar a que en el barco mueran todos, él incluído.

Y luego pone en facebook alguna mierda de esas de "mira este vídeo y no te podrás imaginar lo que pasó después".

He dicho y he comprobado.

Afortunadamente hay menos jubilados en las obras pero mucha, mucha, mucha más gente que sabe de todo pero no hace nada más que criticar. (Excepto si tiene que ver con su culo, que entonces van al médico).

3 de mayo de 2017

otras tres historias de amor para leer en el water

(Como los feed back del primer libro no son muy positivos, sigo con el segundo, que podría ser "56 apellidos sentimentales". Es decir: algo pueril, anecdótico y tonto contado por un hombre con una poderosa mujer en su interior y poca capacidad literaria. Son bocetos a sumar a lo anterior)

2-IUS (y mi primera EP)

Yo venía de un colegio en el que sólo había chicos. No sé si eso es bueno o es malo pero la verdad es que no tengo constancia de ninguno de mis compañeros que se haya tirado a un carnero o que sea un sistemático maltratador de mujeres. Sin embargo hasta los catorce años las chicas eran esos seres inciertos con faldas grises de tablas que pasaban por delante de nuestro colegio cuchicheando con sus carpetas forradas de fotos del super pop con el George Michael de la época del Faith. Un misterio que de repente se sentaba entre nuestros pupitres cuando llegamos a BUP. No eran muchas, para qué nos vamos a engañar. Lo que sucedió es que en el camino a casa algunos coincidíamos. IUS tenía un alborotado pelo moreno, unas buenas calificaciones y una manera poco convencional de sonreír. No quiero decir que hiciera muecas o que tuviera espasmos al expresar felicidad pero sí que no era una de esas sonrisas cinematográficas que lo llenan todo sino una de esas que te deja, si tienes catorce años, queriendo saber lo que hay detrás, lo que esconde esa cabeza. Mi mejor amigo decía que tenía cara de mandona.
Al salir de clase teníamos por delante una campa empinada que nos subía a casa y ella vivía a dos manzanas de mí en el único edificio que tenía piscina en la azotea. Dicho así suena tan glamuroso como parecía pero la realidad es que era una bañera grande con gresite azul junto a unas cuerdas que algunos vecinos utilizaban para colgar la ropa porque ese edificio resultaba ser la modernidad de los años 70: no tenía balcones o posibilidad de colgar la ropa en alguna ventana interior. También tenía algo que se nos olvida y que ya no existe: nadie te robaba la ropa si la dejabas en la azotea. No sé durante cuánto tiempo nos miramos al ir y volver del colegio. No sé si coincidimos bajo algún paraguas en un día de lluvia porque en ese caso había que dar un rodeo a la campa que, embarrada, era una trampa mortal. Yo nunca he tenido un paraguas y si lo he tenido se rompió o lo perdí. Es una de esas cosas que abandoné por imposible antes de la mayoría de edad. Cada uno tiene sus asuntos pendientes con los accesorios habituales del humano contemporáneo.

En esos meses de inicio de curso, con el calor y la lluvia del mes de septiembre, al subir la campa, yo me acerqué a IUS y le dije, con el miedo escénico que se tiene de forma irracional a esas edades, que si, no sé, a ver, quizá, quien sabe, que si quería salir conmigo. Se lo pensó un día de forma burocrática y correcta, como quien hace esperar para dar una calificación. El día siguiente nos cogimos la mano para pasar por la puerta que se hacía en el muro que separaba lo asfaltado del campo por el que subimos. Desde arriba de la campa la luz era mucho más fuerte y es que al salir, por la tarde, el sol se ponía a nuestras espaldas. Luego se fue con KA, que era un tipo alto y delgado más listo que yo pero con peores notas. No había nombres en el colegio, sólo apellidos. Pero ella tiene nombre. Todo lo que hicimos fue cogernos la mano un día pero fue suficiente.

Después reconozco que mi ego se hinchó, que perdí el miedo, que algo de todo eso me gustaba y le cogí el gusto. Así que me fije en la chica más espectacular de mi curso. EP. Era muy alta y era prácticamente una mujer. Años después la vi tras la barra de un local de moda durante el verano y con una tarjeta de abogada especializada. Era de otra clase pero coincidíamos en los pasillos entre la música que marcaba el final de una clase y el principio de la siguiente. Su mejor amiga, curiosamente, era una chica muy bajita llamada BA, que era un encanto. BA era amabilidad y EP era como una aspiración imposible. Me hice amigo de BA, lo reconozco, para llegar a su amiga y un día, entre matemáticas y pretecnología, me acerqué y le pregunté con mucha determinación y voz profunda si quería salir conmigo. Dijo rápidamente que no.

Tampoco sé cómo pero unos días después, un viernes y llevando un jersey negro de cuello vuelto, invité por primera vez a una chica a cenar. Fue en un restaurante italiano y detrás de mi había, a forma de cuadro, una escultura de una espalda con un culo que me quedaba a la altura del cogote. Ahora me resulta irónico pero me hizo sentir violento saber que BA, cada vez que me mirase, vería mi cara entre los glúteos de madera de la pared. Nos reímos, comimos pasta y volvimos a casa en autobús. Creo que nos hicimos amigos. EP está casada con un tipo tan excelente como ella y juegan con sus hijos en el mismo hueco de playa en el que yo suelo estar. Son una pareja que aparenta perfección y, curiosamente, me caen bien aunque yo sea de esos tipos que aborrecen la felicidad ajena.


3-ELB

En el colegio, como es lógico, se hacían grupos. Ellas en un lado, nosotros a otro. La adolescencia es tan curiosa y tan permeable que pronto hicimos grupos mixtos. En el nuestro estaba IUS, cuando no quedaba con KA, AA y ELB. ELB era, y sigue siendo, una niña sonriente y también con una aparente determinación para el ocio. Creo que está divorciada y que ha sufrido una de esas separaciones traumáticas de las que se aparenta salir sin heridas pero que deja cicatrices de las que se ven al salir de la ducha.

Por aquella época algunos cines tenían sesiones continuas. Ponían la misma película una y otra vez y eso nos permitía irnos en grupo, pagar una entrada y ver el final y el principio de la película, porque lo importante no era la trama sino ir al cine. No recuerdo quienes fuimos aquel día pero ELB estaba sentada a mi lado y en la pantalla se proyectaba Fx Efectos Mortales, una peliculita bastante pueril de la época de los Goonies de esas en la que los efectos especiales eran muñecos y que bien podría ser una de esas que ahora ponen después de comer. Como buenos adolescentes nos sentamos en la parte de atrás del cine mucho antes de que lo cantara Sabina y lo que recuerdo es el sabor a dulce de ese primer beso. Dulce. Es lo único que tenía en la cabeza al salir del cine. Más tarde quedábamos los dos solos. ELB, que ya había salido con un tal Johnny, me llevaba a la parte que había detrás de nuestro colegio. Bilbao era una ciudad que se estaba despegando del pasado industrial pero ahí, entre el patio y la ría mugrienta del Bilbao de los 80, quedaban contenedores abandonados en los que nos refugiábamos de la lluvia y de las miradas. Para mí era casi caminar por el Bronx pero una noche, entre besos y entre atrevimientos, me atreví a pasar de tocar su cintura para tocarle un pecho. Pequeño, redondo. Creo que primero pasé la yema de los dedos haciendo la forma y luego puse la mano encima como si fuera una cima de una montaña a la que sólo había soñado con llegar. Tampoco sé lo que sucedió las semanas siguientes. No soy capaz de recordarlo. Sé que ella se cortó el pelo y vino a clase con una especie de casco de ciclista como cabeza. Los ochenta eran unos tiempos de atrevimientos y desmanes estéticos fuera de lo común y para eso están las portadas de los discos de Spandau Ballet para demostrarlo. Al subir desde el patio a clase por las escaleras la miraba de lejos y no, no me gustaba. Lo cierto es que esa tontería fue el motivo por el que dejamos de vernos entre los contenedores o simplemente es que todo sucede muy deprisa entre los 14 y los 15.
Unos años después, en realidad 23 años después, hicimos una cena de antiguos alumnos del colegio. Yo llegué antes. ELB llegó más tarde. Al entrar en el lugar de la cena me vio. -¿Te acuerdas de mí?- me dijo nombrándome por mi apellido. Me sorprendí porque hasta ese instante tenía muy claro que yo debía ser tan importante como era ella para mi historia. –Claro- respondí con obviedad en el tono– Tú eres la primera chica a la que le toqué las tetas. Es imposible olvidarte-. No me volvió a dirigir la palabra en toda la noche y reconozco que debía haber hablado del beso pero lo sentimental parece mostrarte siempre más débil y en las cenas de antiguos alumnos se vuelven a tener quince años. 


5-MON(A) 

Sé que fue una semana Santa. Sé que fue en Laredo. Lo que no sé es cómo fue. Creo que, en realidad, a mi me gustaba su amiga. No es un buen principio, la verdad. También que todo lo que pensamos a priori no se ha de convertir en cierto pero hay que elegir y elegir, en algunos casos, no es exactamente lo mismo que renunciar. MON fue, de golpe, un soplo de aire fresco. Algo así me queda en la memoria. Fue una conversación amable, unas risas de esas que pasan de ser complacientes a ser verdad. Era una chica marcada por cierta tempestad de esas que pasan entre los progenitores y que dejan heridas. Estaba con su madre en un apartamento muy cerca del mío. Volvimos andando por la playa los cinco kilómetros que llevaban de los bares a casa y que son el camino perfecto para que pasen los efectos del alcohol y, supuestamente, el olor del mismo. Ella se marchaba pronto y no soy capaz de recordar si nos besamos pero sí que nos cambiamos las direcciones. Eso, sin teléfonos móviles ni internet, era casi dejar las llaves de la puerta de casa.

Tengo en el trastero de mi casa una caja llena de cartas. Con una goma grande se amontonan las cartas de MON. Eran amigables y nos contábamos cosas. Nos contábamos historias de los universos que teníamos, de los amigos que cada uno mantiene en el sitio cercano. Hacer el trabajo de teatralizar la realidad lo vuelve mucho más emocionante y, como todo en lo que se refiere a la comunicación, poder sesgar lo que os nos gusta hace de nuestra vida un sitio mucho más chulo. Las cartas fueron caminando desde la amistad al amor, a ese amor adolescente con muchas palabras y, quizá, dibujos en los bordes de los folios e incluso creo que perfume en algún sobre. Nos dijimos cosas muy bonitas. Nos echamos de menos. Nos enamoramos de lo que nos contaban las cartas. Estoy convencido que todo eso pasó porque no nos veíamos. Estoy convencido porque un día, casi como un acontecimiento tembloroso, nos vimos y nos dimos miedo. “No, no, no” decía yo en mi adolescencia más tonta “No puede ser esta chica, era mucho más guapa”. Creo que ella pensó lo mismo y supongo que hicimos mucho el tonto sin ser capaces de verbalizar lo que estaba sucediendo que no era más que la idealización de la persona estaba muy por encima de la persona.

Muchos años después volvimos a tener contacto. Ella me contó que su madre las había abandonado a su hermana y a ella pero que ella, después de ese golpe, había salido hacia delante. Me dijo que estaba trabajando de camarera en un Cabañas de la Sagra, Toledo. Yo, aquel año en el que EPA se había ido con German (ya llegaré a eso), conduje sin rumbo cerca de Madrid sin llegar a entrar en una ciudad con demasiadas referencias personales. Vi el pueblo. Paré. Busque un bar, no era difícil porque sólo vi uno, de esos que tienen un parking de tierra y se apostan junto a la carretera. Entré. Ella estaba detrás de la barra. Casualidad, supongo. Me reconoció y yo la vi muy alta pero es que es de esas barras en las que los camareros tienen un altillo por su lado. La esperé al salir y me llevó a su casa. Abrimos unas cervezas y yo dormí en un sofá. No nombramos nuestras cartas pero estoy seguro que las guarda en algún lugar. Cuando fui al baño vi que la cisterna perdía y cuando se lo comenté me dijo que también fallaba un fuego de la cocina. El día siguiente ella se fue a trabajar y yo desmonté el quemador, limpié los conductos de la grasa seca que tapaba las salidas de gas y arreglé la cisterna. Ella volvió y nos reímos. Me llevó a conocer Toledo y me subió a la venta del Alma. Creo que nos sentimos cómodos e incluso yo pensé en que podíamos dormir juntos. Ella también. “Mañana te tienes que ir”- me dijo. “Mi novio viene y no sé cómo explicarle que el chico con el que me mandé cartas hace veinte años está en mi casa arreglándome la cisterna del wáter”. Por la mañana me fui y nunca más supe nada. Quiero pensar que vio por la ventana el polvo que levantaba mi coche al salir a la carretera. Tengo las cartas. Una vez escribí una historia de amor con parte de ellas.

Ella de with or without you, yo de running to stand still.

27 de abril de 2017

Aviones, hipocresía y discriminación

La compañía aérea Aeroflot ha dicho, sin ningún rubor, que es cierto que pone a las azafatas viejas, gordas y feas en los peores vuelos porque si, porque les da la gana y porque saben que sus viajeros prefieren a las guapas, delgadas y jóvenes. A lo ruso, con dos vodkas.

Hace no mucho otra compañía aérea, la india Go Flight, decía que si las azafatas eran más delgadas el avión pesaba menos y eso les hacía ahorrar aproximadamente 500.000€/año en combustible.

Son dos maneras de decir lo mismo sólo que a los rusos se la trae al pairo lo que opinen los políticamente correctos.

Hace unas semanas estuvimos hablando sobre eso de retirar a las azafatas de las entregas de premios porque es muy machista y cosifica a la mujer. Razonamientos de peso. Alguien, en realidad una mujer, decía que a ella le gusta la belleza y que prefiere, si puede elegir, alguien bello entregando los premios o presentando el tiempo que una persona físicamente menos afortunada lo cual, como es lógico, no le hace ser peor persona pero sí más fea. Hay aspectos de la vida donde la belleza es una línea más en el curriculum. "!A ver si ahora ser guapa va a ser un problema!"- se quejaba. También reclamaba más hombres guapos en esos trabajos y su propuesta, por lógica e igualitaria, fue secundada unánimamente.

Yo comenté, haciendo amigos como siempre, que resulta curioso cómo algunos hacen de determinadas cosas sus banderas pero luego no salen con las feas o los feos sino que les gustan los listos y las listas que, además, sean pibones. A ser posible forrados de dinero. Quizá es como aquellos que dicen que es una vergüenza que algunos ganen mucho dinero pero si les toca la loteria se van de vacaciones o se compran una trócola de oro, un coche chulo en vez de uno duradero, un apple en vez de un ordenador bueno (esto no permito que nadie me lo discuta, que vendo desde hace 22 años de los dos). Un amigo decía, respecto de la normalización de las diferentes decisiones sobre la sexualidad de cada uno, que los vecinos de su escalera juraban adorar al colectivo LGTB pero que cuando uno de los hijos le salía marica, les jodía. Es el mismo mecanismo cerebral, para qué engañarnos.

No es que tengamos una sociedad de personas que discriminan por raza, sexo, orientación sexual o belleza. Tenemos una sociedad de hipócritas que se quejan de lo que discriminan los demás pero cuando les toca a ellos tienen una excusa para todo. Prefiero a los rusos que a los indios, al menos van de cara.

El día que hagamos en casa lo mismo que pedimos a los demás, nos irá mejor.

26 de abril de 2017

OOO-EEE (56 historias de amor para leer en el water)

(he empezado a escribir un boceto de segundo libro mientras descubro que buscar editorial para el primero es un infierno). . El título previo puede ser: 56 historias de amor para leer en el water. No es mal título.
Comienza así, pero con nombre

1- OOO

Supongo que todo empezó con OOO, al menos eso dice mi recuerdo. Un recuerdo lejano, de esos que están allá donde se empiezan a recordar las cosas y que es, no nos engañemos, sobre los siete u ocho años. Hay estudios que afirman que no se puede recordar nada efectivo antes de los cinco,  que todas esas monerías y que toda esa multitud de elementos que marcan la personalidad durante toda la vida se olvidan o se quedan en una parte extraña del cerebro. No soy capaz de recordar nada de antes pero tengo una imagen formada de ello gracias a los recuerdos de mi madre y de mi hermana mayor. También de las fotos de los álbumes que mi padre guardaba y de las que cuelgan de los bares con solera del lugar donde veraneábamos. Laredo, antes del cambio climático, cuando llovía al menos una vez cada semana del verano.

El caso es que a mí me gustaba aquella niña. Me gustaba verla nadando, porque nadaba muy bien y yo siempre he sido un temeroso del Cantábrico. Me gustaba ver que tenía mucha determinación para sus seis años. Vivía en el cuarto piso, en el edificio que hay a la derecha del mío. Se parecía a Bonnie Tyler. Mi tía Paquita decía que tenía cara de garbanzo porque su cara era redonda pero a mí me gustaba. De alguna manera descubrí que después de comer sus padres se echaban la siesta y yo aprovechaba para salir de mi casa con la bicicleta y aparcarme en su portal. Subía a su casa y teníamos el salón para nosotros. Es tonto pero jugábamos a las cartas, exactamente al cinquillo y aunque ahora eso me parece muy ridículo era suficiente para mí. Ver la playa desde su terraza era como un triunfo sobre todos esos chicos mayores que yo estaba convencido que también la adoraban y ella adoraba a los chicos mayores pero era yo el que estaba ahí aunque luego, en la vida social con todo el grupo, yo era invisible. Me aprendí de memoria sus apellidos y aún hoy soy capaz de recordarlos. El año pasado, mientras jugaba con uno de sus tres hijos en la playa, cuarenta años después de aquello, los repetí y se sorprendió como quien encuentra un recuerdo perdido en la mente.

Sin embargo nos hicimos mayores y ella se interesó por Benito. Benito tenía una moto amarilla. Benito tenía un corte de pelo de esos que se hacen con un tazón pero era más rubio y más interesante que yo. Era una Ossa de marchas y de trial con la que iba por la playa. Yo la conduje un día que quise hacerme su amigo buscando saber qué es lo que tenía para ser tan interesante pero en realidad simplemente era un poco mayor y, ya lo he dicho, tenía una moto. No estoy seguro que tuviera un barco. Hay una fotografía de uno de mis cumpleaños en los que yo estoy en medio de los niños que vinieron y a un lado está Benito junto a OOO con su cara de garbanzo, con un vestido morado horrible. Se sigue pareciendo a Bonnie Tyler. Creo que en mi cara hay una sensación de ser un segundo plato aunque el niño que está detrás me está poniendo cuernos en la foto. No recuerdo las normas del cinquillo pero sí que ella me ganaba siempre.


(2-IUS
3-ELB)

4-EEE

Un día, en un recreo, alguien se me acercó y me dijo que le gustaba a EEE. Tenía que ser una broma. Alguien estaba esperando que yo fuera a hacer el ridículo junto a aquella chica. Alguien me tenía que estar observando. Se lo dije, antes de cualquier movimiento, al que era mi amigo de recreos. Le dije que me habían dicho que EEE decía que yo le gustaba. Todo muy de chascarrillo y de cotilleo. Pensó lo mismo que yo: que era una broma de mal gusto, que no podía ser. Ella era más alta que yo, más guapa, más sonriente y más casi de todo y de algunas cosas, dos. Sin embargo hice lo que hay que hacer en esos casos: pregunté a una de sus amigas y me lo confirmó. No podía ser pero había señales. Lo lógico sería que le gustase Martín, que era el guapo oficial del curso. Me acerqué a ella. –Mira, EEE- dije –quiero que sepas que no ha salido de mi y que yo no tengo nada que ver pero van por ahí diciendo que estás interesada en mi- e hice una pausa dramática. Quizá ahora, mirando desde lejos en el tiempo, descubro que empezaba a controlar el desgarrador arte de la comunicación. –Claro que no tiene que ver contigo porque –me dijo con una amplia sonrisa mirándome a la cara- es verdad.

Entonces en vez de quedarme me fui a mi amigo a decirle que era verdad como si me hubiera tocado la lotería, la bonoloto y algún reintegro. Todo a la vez. Fui el chico más atractivo del colegio entre ese día y el momento del recreo del día siguiente en el que nos fuimos al muro exterior del patio a darnos besos. Ella llevaba un jersey a rayas marineras azul y blanco. Si tengo que buscar parecidos creo que se parecía a Alanah Miles (la que cantaba Black Velvet) pero con el pelo algo más largo y un par de años antes de ese éxito, que fue en 1989, pero con las piernas más largas.

Ese sábado nos vimos en la zona que la juventud que éramos nosotros frecuentaba por el centro. Unos bebían y yo, que fui un chico aceptablemente sano hasta los 22, ya era el observador que soy ahora. Nos vimos y nos besamos contra una pared. Yo tuve la misma sensación que tuve muchos años después: ser José Luis López Vázquez al lado de una mujer muy por encima de mis posibilidades y, por causas que no se pueden comprender, que ella estuviera conmigo. Entramos en un bar y nos apoyamos en una gran cristalera que daba a la calle. Ella tenía la espalda apoyada y yo podía ver la calle por encima de su hombro. Me dijo, al oído: “¿ves ese portal?” yo dije que sí. Hubiera dicho que sí a cualquier cosa. “Ahí vive mi novio”. ¿Qué novio? ¿De qué mierdas estaba hablando? Pues sí. Tenía un novio. Un novio de 24 años. Para mí 24 años era un armario ropero, un señor mayor, un jugador de rugby asesino que me iba a partir los dientes con la primera patada voladora que me diera al verme babear encima de su novia como un pequeño perro de esos que se llevan en el bolso pero que ni siquiera puede ladrar. Yo era un chiuagua y él un auténtico rottweiller. Y además EEE me dijo que ¡tenía coche!. Eso era demasiado y yo empecé a sentir miedo. Algo parecido al pequeño traficante que se acuesta con la mujer del mismísimo padrino y sabe que no tendrá una cabeza de caballo en su cama al despertar sino que van a descargar todas la ametralladoras, todos los subfusiles Thompson sobre él, muriendo en mi propia sangre a la luz de una calle encharcada. –Luego he quedado con él- me remató.

Y me fui mirando hacia atrás sabiendo que aquello fue un hito pero no era un gilipollas valiente.

Guardo una foto de ella, hecha por su novio, en esa misma calle. Está muy guapa.

22 de abril de 2017

El olor de la nueva economía

Mi abuela, después de la guerra civil y la ruina de mi abuelo a manos de uno u otro bando (que me da igual), aprovechó un pequeño local en la misma calle en la que nació Cervantes, frente a la iglesia del Cristo de Medinacelli. Está muy cerca de la puerta del Hotel Palace y ahora es parte de un bar ce cañas y tapas. Decidió vender velas para los devotos y pastelitos para los huéspedes del hotel. Ahí estaba, cada día, detrás del mostrador. Es más que probable que todos y cada una de las largas jornadas entre 1950 y 1980 estuviera preparando una forma nueva de llegar a otro cliente más. Poco a poco, con esfuerzo. A veces guardando en la cámara frigorífica los pasteles para el día siguiente y a veces partiendo con cuidado alguno por la mitad para sacar el doble de beneficio. Mi abuela no era contable pero era una guerrera.

Salió adelante. Educó a sus hijos. Compró su piso. Me dio 25 pesetas de paga en 1985 detallando que pensara dos veces en qué me lo iba a gastar. Era un ejemplo de la economía de la posguerra y la demostración empírica de lo del trabajo y la constancia.

Mi padre estaba estudiando algo parecido a económicas en Madrid allá por los años 60 y decidió, en un alarde que nunca entendí, coger a su superseñora esposa, su hija y sus sueños para hacerse quinientos kilómetros (que son miles en la época actual) para empezar de cero en la costa cantábrica. Fue contable, responsable de contabilidad, jefe de contabilidad, adjunto a gerencia y gerente 45 años después. Decía, mezcla de lo aprendido y de su propia experiencia, que el tiempo y el esfuerzo son los dos componentes de los resultados y si acaso yo aparecía algún día con un notable la única explicación posible es que no me había esforzado lo suficiente porque, como algunos que se han leído la contraportada de un libro de Coehlo, cada uno es capaz de todo si se lo propone con suficiente firmeza.

Así que un día, atontado por la tradición familiar, yo mismo me puse manos a la obra. Me esforcé y me esforcé. 22 años después sigo esforzándome cada momento sin sentir un pequeño porcentaje de todo lo que me enseñaron y me demostraron. Hace no mucho me senté a pensar en lo que pudiera ser el futuro. Me puse a ver las empresas que estaban marcando tendencia a nivel mundial. Miré los fenómenos de twitter, facebook, uber, airbnb y llegué a la conclusión de no entender nada.

No se entiende nada cuando el referente de la industria automovilística, Tesla, resulta ser la empresa con mayor crecimiento en bolsa, valiendo más que la todopoderosa Ford (vendiendo 7 millones de coches menos) y teniendo que llamar a 53mil  (de los 80mil vendidos) porque sus frenos están mal diseñados. Ojo, que es lo más importante, y perdiendo 2300 millones de euros. Es decir: la empresa que es la envidia resulta ser una máquina de perder dinero.

¿Y los demás? Uber España gana 60mil/€ (que son tres sueldos bajos). Pero a nivel mundial pierde 13000 millones. Twitter perdio 167millones de euros el año pasado. Airbnb tienen 9 (!nueve!) empleados en España y Blablacar ganó 8000€. ¿Qué puta broma es ésta?. El bar debajo de mi casa genera más trabajo que todos estos tipos.

¿De donde sacan el dinero?. Pues parece ser que como se supone que algún día ganarán dinero hay quien les da y les da para ver cuando llegan los premios. Es como invitar a alguien en un bar sin saber si acaso te hará caso, despertará contigo o quizá sea alguien con quien compartir el futuro. Mientras tanto sólo es perder dinero.

Si mi abuela o mi padre me vieran montar un negocio ruinoso desde el minuto 1 me darían collejas hasta que se me salieran los ojos. Pero cuando se habla de emprendedores y de magníficos referentes de futuro, cuando los periodistas económicos y tecnológicos se acercan a un nuevo Steve Jobs (recordemos que no era un buen informático sino un vendedor de lujo, al estilo Branson o Musk), siempre hablan del impacto social y los millones de usuarios. (Whatsapp:  billon de usuarios, cero ingresos) apostando sólo a la venta de nuestros datos como fuente de ingresos (conversaciones, intereses, uso...), pero ahí el único que gana es google y un poco facebook. Pero ninguno, ninguno, ninguno gana del producto que vende. Puede que porque el producto es una mierda o porque los clientes no están educados en pagar con cash, que es como cobraba mi abuela.

¿El futuro, entonces, es no preocuparse de la rentabilidad o la calidad del producto? ¿Vender que algún día será muy bonito y encontrar a locos que den dinero por nada?

Los dueños de Twitter, de Snapchap, de Tesla, de Uber o de Airbnb son hombres ricos sin haber ganado ni un solo euro.

No huele bien este concepto de economía. No.
Bueno, sí: huele a burbuja, a vacío.

Claro que si yo voy al banco contando que voy a perder cientos de millones de euros durante años se consideraría lógico que me den patadas en el culo hasta ponérmelo morado. 

Es todo muy loco pero lo curioso es que ES ASI.

No importa el producto, la calidad o el beneficio. Cuidado con el futuro de eso porque tendremos malos productos, de calidad infima y en empresas ruinosas. Eso sí, todo muy colaborativo.


Pd: no hablo de microsoft porque ellos hacen un sistema o una aplicación y te la venden, te la cobran y a otra cosa, butterfly.
Pd2: y todas esas empresas, al estilo swatch o ikea, que venden lo que se ha vendido siempre pero comosi lo hubieran inventado sus publicistas, tampoco.

Hacer algo bueno y mejor parece una utopìa. Quiero tener un negocio que sea como un buen directo donde todo encaja. Lo quiero todo.

21 de abril de 2017

No se puede

En estos tiempos modernos
eternos de juegos, de etéreos misterios
y de pecados infumables vendidos con ojos sinceros
no se puede decir aquello:
No se puede decir "moro"
No se puede decir "tuerto", "negro", "cojo" o "gordo".
Que uno era bueno en el gobierno
o que, ardiendo, una vieja salvó a un bombero con miedo.

No se puede hablar bien de Cristo
ni decir que hay mujeres malas,
empresas ecológicas que usan esclavas
o niños cosiendo que hacen camisas baratas.
No se puede rechistar a un "listo"
a uno que se jacta de sus andadas:
subvenciones infames mal dadas,
mal pedidas, mal cobradas. A pobres quitadas.
Bajas laborales fingidas
o compras por internet falsas.

"Más roban los políticos"
los autónomos, los taxistas, los críticos.
Los que no son el grupo del que queremos ser
Místicos con bondad a un lado
y del otro los enemigos. Sé
que calma la culpa, que evita el drama,
que no se puede decir que es
una zorra, un cabrón por fin muerto.
No se pueden meter dos tiros al último hijo de puta,
al nuevo pelele políticamente correcto.

No se puede dar una bofetada a un niño heredero de Satán,
hablar bien de una monarquía, mal de la democracia
decir que tuvo un acierto, una vez, una dictadura
o que es una mierda la buenocracia.
Que ser vegano es una anarquía banal,
un postureo infame e impositivo que primero hacía gracia
y ahora, comprando pollo, te miran mal.

No se puede hablar bien del boxeo,
que parece arte un pase torero
o que, un día, para ser sincero,
cuando te hice una foto de la espalda desnuda entre las sábanas revueltas de nuestra incorrección
quise decir: "lo siento", "me planto", "me quedo"
"aprendo", "me hago pequeño", "tiemblo" o "te quiero".

No se puede porque hay que ser moderno,
categórico, infalible, perfecto, sereno.
Cada día que pasa, cada minuto que me desvanezco en tu memoria, que me pierdo
puedo menos. No puedo.
Me clavarán un cuchillo la modernidad y tú en la debilidad de mis huecos
Mi cadáver lo encontrarán el martes podrido y desabrigado: yermo
Sin apelativos, sin noticia, sin ti. Sin haber hecho nada por intentar más que ser cierto
y volverme inconveniente, incómodo, inquieto.
Soy la parte de la mente que te dice lo que piensas y luego lo escondes porque no es correcto.

20 de abril de 2017

Venial y mortal.

El padre Blas me explicó una vez, en la intimidad de su despacho del primer piso, la diferencia entre pecado mortal y venial.

-El pecado venial es- decía a modo educacional- cuando parpadeas un instante y ves un pecho. No quieres ni tienes la intención y, aunque no debes, lo ves, lo cometes. Eso es venial- En ese momento corregía su posición en la silla, estirando la espalda y poniendo cara seria -Sin embargo- seguía-  si cierras los ojos con la intención de ver un pecho y sigues hasta visualizarlo. Eso, eso es mortal-

A día de hoy se parece a la diferencia entre hacer una gilipollez o ser un gilipollas. Una cosa es venial y la otra, mortal.

He muerto muchas veces.