Uno de los grandes momentos de South Park es aquel en el que Cartman entra en una iglesia en silencio y grita "Pelea de Inválidos".Entonces todo el mundo sale a la calle a observar cómo dos tullidos se pelean.
Mal dia para buscar
24 de agosto de 2026
Pelea de inválidos.
27 de junio de 2026
Cuando la política se convierte en elegir entre "Mentira o Peor"
La política y las relaciones sexuales ( e incluso sentimentales) tienen mucho que ver. Ya he contado muchas veces que mi abuelo, al que no conocí porque no conocí a ninguno, decía que la diferencia entre la izquierda y la derecha es que la derecha dice que te va a dar por el culo, y te da. Sin embargo la izquierda dice que te quiere y, después, te da por el culo. Como mi abuelo era de derechas se excusaba diciendo que a él le gustaba tener el culo preparado.
Acepto como verdad que los últimos 50 años han sido bastante más amables que los anteriores, pero soy de los que creen que el ciclo se termina. No por obligación sino por agotamiento. Es algo como irse de casa de tus padres: crees que vas a hacerlo todo mejor pero, al final, tienes que apretar el culo, planchar la ropa, pagar la luz y comprar el pollo de oferta porque no te da para todo. Al principio pones las bases que consideras adecuadas y las intentas seguir pero hay un día que no puedes seguir llevándote bien con el vecino porque deja la tele a tope por la noche y le suda el arco del triunfo que vayas amablemente a su puerta a pedirle comedimiento. Así que puedes ser un hipócrita y sonreírle en el ascensor mientras preparas una votación a tu favor en la junta de vecinos o decirle que le vas a joder vivo si lo vuelve a hacer y, cuando lo hace, meter por su ventana un enjambre de avispas asiáticas hambrientas.
Una de las cosas que creo como ciertas, y aquí me voy a meter en asuntos patrios, es que Suarez, Felipe, Aznar , Rajoy e incluso el primer Zapatero ( de Calvo Sotelo no hablo), tenían una idea de país. Tomaban decisiones, correctas o no, basándose en esa idea. Puedes estar o no de acuerdo, pero fue así. Uno soltaba despacito al franquismo, el otro intentaba recuperar el tiempo perdido, el del bigote se creyó ser una potencia mundial, el más gracioso de todos hizo contención económica y Zp jugó a que nos sobraba la pasta para poner las bases de los modernos estados con subsidiario-votantes. A ver si no conoces tú a alguien que no haya votado o vaya a votar pensando (erróneamente) que lo que le da uno se lo va a quitar el otro. Y luego llegó P.S, al que le ha sudado seis millones de cojones ir un día en una dirección y tres en la otra. Alguien perfectamente capaz de encontrarle follándose a tu prima y que te intente convencer que la polla es de Franco. La virtud principal es que cada día te puede sorprender con algo nuevo que pensabas que era incapaz de hacer o justificar, y ya lo ha hecho. Lo más curioso es que, como el alumno que jamás entrega los trabajos de clase, lo que ha desarrollado hasta un límite psicopático es la generación de excusas. Los presupuestos de España son de la legislatura anterior y aunque la última excusa es la guerra de Ucrania, Ucrania ha aprobado presupuestos. Ha arrasado con lo que hay a su izquierda, con su propio partido, con todos y cada uno de sus manos derechas e izquierdas y tengo la idea que el país es un páramo económico insostenible. Pero ahí está, buscando datos a medias para la nueva excusita. Sacará el debate de la casa real y propondrá unos presupuestos imposibles para que, cuando no salgan, sean su programa electoral de fantasía y casas de piruletas. Nos dirá que nos quiere y que la polla que hemos sentido en nuestro culo es de los otros. Será como quien ha intentado convencer a las mujeres que si tenían un trabajo era porque han llegado ellas, pero mi tía trabajaba, siendo soltera y con título universitario, en 1950. No digo que los derechos de las mujeres, las diferentes orientaciones sexuales, las pensiones o la sanidad pública no sean maravillosos. Lo son. Pero es algo que hemos conseguido nosotros como país de la misma forma que como país acabamos con el franquismo, con Eta o logramos escolarizar a todo cristo, asfaltar las calles y tener wifi en Alpedrete. Los estados y los gobiernos acompañan a la sociedad en su maduración, no al revés. Si yo tengo agua en el grifo de mi cocina no es por Pedro ni por Franco, es porque José Ramón puso unas tuberías. Si yo ceno esta noche es porque me lo he trabajado. Pensar lo contrario es de imbéciles. Y ojo, porque probablemente algunos podrán afirmar que todos los presidentes le estafaron porque no se encarceló a los de Franco, se nos metió en la Otan, no había armas de destrucción masiva, se subió el Iva y se congelaron las pensiones. Y ahora alguien incompetente desea abiertamente convertirse en una víctima para que lo hagamos un mártir a golpe de obviedad y hemeroteca.
Lo que intento representar es que nos enfrentamos a dos tipos de política, y ahora sí que es un caso mundial. En un lado están , como el alcalde de NY, un cúmulo de promesas imposibles de cumplir que al llegar al poder se excusan y se hacen otras cosas. No hay ejemplo más clarinete que Barcelona, devastada institucional y socialmente después de dos legislaturas de buenas intenciones imposibles, con la mayor subida de delincuencia y alquileres de España. En el otro aparece esa política que te dice que va a quitar ayudas, cerrar fronteras o desmantelar el estado. Pero la diferencia es que cuando llegan al poder, lo hacen mayoritariamente y sin mirar el daño que pueden hacer. Tan mal está prometer lo imposible y empobrecer a una sociedad para pagarte los votos como olvidar que hay ayudas imprescindibles. Al final el ciudadano medio termina con el ojete como a bandera de Japón siempre. Básicamente lo que decía mi abuelo.
Si nos vamos a la analogía sexual se nos obliga a decidir entre dos parejas, sin poder quedarse soltero. Una te jura que te querrá siempre y que eres el amor de su vida, que todos los días serán maravillosos, siempre saldrá el sol, nunca dejará olor en el baño y pagará el 80% de los gastos. La otra te dice que quizá te engañe, que la mierda huele y que las cosas son así de cabronas. Estamos jugando al juego de elegir entre mentira o peor.
Hemos asesinado, con un tiro en el corazón de la esperanza de intentar hacer las cosas bien, la opción de las buenas intenciones factibles. Hemos matado al tipo que se te acerca en un bar diciéndote que no sabe lo que será de vuestra relación pero va a intentar hacerlo bien aunque no te promete cosas que no puede cumplir. Hemos acribillado a la política de centro realista. Nos hemos acostumbrado tanto a vivir la vida como un guion infantil de una película de buenos y malos que cualquier otra opción es desechada inmediatamente. Muchas veces creo que nuestro voto está maquillado por haber consumido demasiado cine en casa y jugar poco en la calle.
Estamos viviendo un momento de polarización brutal que solamente alimenta a los chalados de los extremos. Los ultraextremos se necesitan para existir. En España el PP se alimentó de Eta y P.S. vive de hacer oposición a Franco. Los idiotas que odiaban al PP simpatizaban con Eta y quien aborrece a P.S. se plantea volverse franquista. Los principales responsables del crecimiento de los extremos de un lado son los del otro extremo, porque sin uno no puede vivir el argumento del otro. Y así nos va a ir, que no pinta bonito, obligados a militar en algún bando mientras se odia al otro. En esta dualidad solamente pueden salir elegidos mediocres talibanes e incompetentes.
Pero, aunque te joda, si me tomo una cerveza con un moro no tengo por qué ser un progre. Si creo que es mejor un polícia que un banco morado no soy un facha. Si me jode ver al mismo parado cobrando (cuando puede trabajar porque tiene manos y salud) sentado en el bar cuando no sé si puedo pagar las nóminas del mes que viene tras 60 horas de curro, no soy un insolidario. Si soy gay no tengo que ser de izquierdas. Si tengo la sensación que el funcionariado es un saco de burocracia que lastra el emprendimiento, no soy un anarcoliberal. Estoy literalmente hasta los huevos de quien me obliga a comprar discursos completos y me grita que soy un pederasta porque al oir Thriller se me mueven las caderas.
Lo que intentaba decir, con muy poco éxito, es que nos hemos ido escorando hacia dos opciones. Una, cargada de promesas maravillosas y sus "no haré jamás X", para luego hacerlo y joderte. La otra lleva el pelo naranja, traje salvadoreño de lujo o patillas y te dice "te voy a joder por tu bien", para luego joderte. Son modos publicitarios de venderte ofertas de compra disfrazadas de poder y soportadas por cifras que siempre pueden ser maquilladas a gusto del discurso. Son dos ofertas: Una es mentira y otra es peor.
Ahora tienes que elegir.
11 de junio de 2026
Todos los muertos huelen igual.
Conozco a gente que entendía y hasta compartía los disturbios por la muerte de George Floyd pero ahora se calla como un perro cuando en Belfast están ardiendo las calles por la muerte de un hombre blanco a manos de un decapitador Sudanés. En el caso de tener que dar su opinión se le llena la boca con "ultraderecha" sin parar en la obviedad que aquella turba que anteriormente era representada por el IRA ( de izquierda extrema) es la misma turba que ahora ejerce la violencia en las calles. La diferencia es que si antes era contra los británicos, ahora es contra los negros. He visto a hijos de perra, supuestamente defensores de la rebelión negra en EEUU, mofándose de la familia de Austin Metcalf, a quien asesino un compañero de color y que ha sido condenado a 35 años de cárcel. Para mi es exactamente lo mismo que un grupo de señores con capirote ( que no son nazarenos) alegres quemando a un negro en una cruz en algún sitio de Texas. No se hizo muy pública aquella noticia en la que, tras un atraco en fiestas de Hernani, un grupo numeroso de abertzalísimos y al grito de Eta mátalos, se hicieron una "caza al moro". La mañana siguiente se pusieron super dignos con lo de que nadie es ilegal, pero lo que pasó, pasó. A ver si decir que con la inmigración se puede perder la identidad nacional no sabes si lo ha dicho Abascal u Otegi. No sé cuantas putas pruebas quieres para demostrarte que los extremos son jodidamente iguales. En una competición de hijos de puta, créeme, quedan empate. Lo de que los medios de comunicación son esparcidores de mentiras contra el presidente, que colocar a gente de confianza en puestos de relevancia es por el bien del país, que el estado soy yo y que los contrapoderes (jueces u opiniones en contra) son poderosos contra los que yo te estoy salvando, eso es algo que ha dicho Trump y P.S. No es una opinión que yo te suelte de manera interesada sino que es drásticamente verdad.
Dicen que hasta los 5 años la mayoría de los niños solamente son capaces de interactuar con aquello que son capaces de ver. Por eso en el juego aquel en el que tapas los ojos del niño y se los destapas para ver la cara de sorpresa que pone al reconocerte, funciona. Obviamente como nos tratan como niños lo que se suele hacer es esconder alguna noticia. Hay un pequeño video que ejemplifica lo que quiero decir. Por eso hay un juego diabólico con el control de la opinión pública. Por eso España e Italia tendrán récords de turismo este verano, porque si en Egipto cortan el cuello a la gente, me voy a Marbella. Al fin y al cabo intentar contraponer las noticias hasta llegar a la verdad es un esfuerzo complejo cuando estás a medias de una serie de Netflix. Si te dejas llevar por la opinión de la mayoría, acertada o no, la culpa en el caso de errar es de los otros.
Hay verdades, maquilladas por el presente, que están admitidas: las mujeres han tenido menos derechos que los hombres, a las razas minoritarias (normalmente más oscuras en el mundo occidental) se les ha marcado en sociedades pasadas, la libertad sexual no era libertad hasta hace poco, los nazis mataban judíos para ver si se les terminaban de una vez por todas y a alguno se le quemó por afirmar que la tierra no era el centro del universo. Lo que sucede es que hoy en día hay, y cada vez más, lugares en los que ninguna de esas cosas suceden. Ni siquiera mi abuela, que ahora tendría más de 120 años, fue impedida legalmente de trabajar o ser propietaria de su casa. Pero te encuentras, con facilidad extrema, a quien me asegura que mi abuela es mentira y, además, si ella (la que se queja muy fuerte) no fue ascendida en su trabajo solamente fue por ser mujer. O negro. O judío. O marica. Sé de quien no ejecuta felaciones pero exige cunnilingus por defender la libertad de la mujer. Y no tengo nada contra las prácticas sexuales de cada uno pero solamente te pido que no busques excusas intemporales. Tampoco creo que la excusa perfecta tras matar a un hombre blanco, siendo tú negro en Detroit, es porque su abuelo esclavizó al tuyo. Cuando haces lo mismo que tu enemigo no puedes decir que lo haces porque él era peor. O, quizá mucho más hipócrita, porque tienes derecho a la autodefensa cuando contra quien dices luchar, está comido por los gusanos. Al fin y al cabo los cobardes son especialistas en guerras en las que no te pegan tiros, te meten en la cárcel o te parten las piernas. Cobardes e hipócritas también hay en los dos lados, no te creas. Hay quien quiere matar cristianos y hacer mezquitas mientras él es ateo del todo. Hay quien se enfada porque matan a negros pero silba si mueren blancos. Hay jueces que ponen una multa gravísima de 720€ a una mujer por amenazar, perseguir, insultar y amedrentar a su ex porque no soportaba que no la hubiera elegido.
Acepto y reconozco que cada uno es más permeable a las injusticias que cree que le afectan. Entiendo que vivimos en una época infame en la que no importa el hecho en si, sino los aderezos. No es matar a una persona sino matar a un chino como si el chino no fuera igual de persona que un paquistaní o que tu prima Eutropia. También hay quien asegura que nadie le ayuda y que solamente ayudan a los que han sabido victimizarse lo suficiente y que los gobiernos se han olvidado de los seres comunes, los de toda la vida, los que no usan pronombres o hacen activismo moral en sus cuentas de twitter.
Pero si nos vamos a los hechos, son los mismos. La ambientación no debería de tapar la verdad. Porque un ordenador tenga más luces, no va mejor. Alguien, a quien habían matado a su padre en un atentado, me dijo que todos los muertos huelen igual.
25 de abril de 2026
Piénsate, humano
No comprendo la diferencia que puede haber entre "Los Españoles primero" y tener que demostrar que sabes Euskera nivel aizkolari de Gernika para trabajar barriendo calles en Alsasua.
Personalmente me la ha traído completamente al pairo cualquiera de los componentes con los que uno viene de fábrica siempre y cuando aporte o colabore con el sistema de todos de una forma positiva. No tengo ningún conflicto en meter en un avión a un hijo de perra con sesenta y tres apellidos de la patria para dejarle caer sobre el desierto del Sahara, a ser posible sin paracaídas. Me niego a creer que alguien es mejor o peor que otro porque va con un componente racial, lingüistico, confesional o heredado en particular.
Sin embargo los humanos sociales estamos llenos de prejuicios. Algunos, incluso, se empeñan en comportarse como creen que deben dadas las circunstancias o las modas. José Ramón, que siempre fue un conductor precavido, empezó a conducir como un loco al adquirir un deportivo. Es más, dejó de usar los intermitentes porque era un BMW. En algún lugar de su minúsculo cerebro llegó a la conclusión que no era él, sino el coche, lo que le convertía en un peligro.
Desconfío, igualmente, de aquellos que utilizan como argumento principal en la defensa de sus planteamientos la titulación personal. "Estás equivocado en la manera de freir un huevo porque yo, !yo!, soy sociólogo"
El caso es que hay una tendencia brutalmente marcada por la que algunos, para que el otro no manipule la información, ponga a sus colegas en puestos públicos, se lleve la pasta, cambie las normas del juego a medio partido o se comporte como un tirano, ya lo hace él antes. "Más roban los otros"-me dijo alguien cuando se aprovechaba de los fondos de su partido (de mucha izquierda) para pagar el hotel en que realizábamos actividades sexualmente atléticas. Hago una llamada y te abren un quirófano cuando quieras, me dijo un político (de derechas) al comentar que los médicos de mi hospital no operan en verano porque sufren mucho estrés y mi maltrecha economía de autónomo no permite otras fechas.
Se nos olvida con facilidad ideológica la inmensa cantidad de veces que defendemos hacer lo que criticamos en el lado contrario del posicionamiento mental. Eso nos lleva a situaciones absurdas donde alguien tacha de racista a alguien por hacer lo mismo que defiende. Es como diferenciar matar guardias civiles o etarras, cuando los muertos se descomponen igual y sus hijos sufren lo mismo.
Si algo he ido aprendiendo es que el ser humano es humano muy por encima de sus ideas. Las ideas, en este mundo hipócrita, se quedan para aparentar ser una persona ideal tomándote cañas con los colegas. Los hechos, que son los que determinan lo que somos, se parecen mucho más cuanto más nos acercamos a los extremos. El imbécil es imbécil allá donde nace y algunos nacen con la necesidad de ser imbéciles. Por eso mismo se hacen de la imbecilidad mayoritaria geográfica o cultural. Un tipo con ropa amplia, un perro sin correa, con tres pines pro palestina, que quema incienso y tiene una novia que no se depila los sobacos llevaría un pantalón de pinzas, una pulsera de España y miraría con deseo a la más operada de sus conocidas si tuviera a bien nacer en otro lugar. Es el mismo tipo cargado de puntualizaciones geográficas o actitudes que ha asumido por mera supervivencia social.
Así que antes de hablar de cositas con furiosa cólera, corazón, piénsate.
4 de marzo de 2026
Cuando los niños llegan al poder (y se quedan sin excusas).
He visto a gente sin hogar, con un frío extremo y serios problemas médicos peleándose como si fuera una cuestión importantísima, debido a si se había cometido un penalti o no.
Hay debates sobre gente que se mete, en un reality, en una casa y se vive a milímetros de la agresión física por si alguien le ha quitado o no una manzana de la nevera a otro catedrático de la moral.
Tertulianos discuten sobre la manipulación de la opinión pública en países que están a miles de kilómetros pero no se meten con sus telediarios, no sea que les contraten algún día para dar el tiempo.
Por alguna razón que me cuesta entender nos hemos convertido en una sociedad que se enerva de formas casi volcánicas por aquello que no puede afectar a su vida de una manera inminente sin ser capaz de aceptar sus propias contradicciones, errores o miserias urgentes.
Así que si se logra tener un enemigo lo más lejano posible al que culpar de tus mierdas puedes ganar la discusión por incomparecencia del contrario. Si vives en un barrio es cosa del alcalde autoritario, si eres de una comunidad autónoma es cosa del estado opresor y si eres un país resulta culpa del imperialismo. Fácil. Actúas, obviamente, como un niño de 7 años que ha descubierto que echar la culpa al profesor es mejor que reconocer que no entiendes las matemáticas. Además haces valer tu posición de menor para victimizarte rápidamente ante cualquier facto que ponga en duda tu argumentario. Extendiendo esa lógica en el tiempo y cuando has superado los 7 años, te plantas con 35 en supuestos cargos de responsabilidad donde únicamente cambias al profesor por otra figura para hacer lo mismo una y otra vez.
Todos esos niños con los que sus padres quisieron negociar, razonar, proteger y aislar del mundo real son ahora quienes han de tomar decisiones y, en multitud de casos, siguen siendo niñatos de panfilez extrema que parten de puntos de partida pueriles que les lleva a conclusiones infantiles.
Hay planteamientos, incontestables para algunos, que ratifican esta teoria: la guerra es mala, todas las personas son buenas, respetemos las culturas de los demás. Eso está muy bien hasta que empieza a puntualizarse: la guerra está mal si no me atacan a mi, los que no piensan como yo son intrínsecamente malos y está mal lo que piensas culturalmente si a mi me lo parece. Hay quien es un defensor de la okupación hasta que le okupan su casa, está a favor de acosar a los otros y cosas así. Pero, oh sorpresa, si la realidad se enfrenta a tus planteamientos el grupo ya no te quiere. Epstein financió al gurú ideológico de la izquierda mundial, el señor Chomsky, y eso no le convierte en un abusador de niños pero...
Vivimos en un momento de cambio en el que se acaba la excusa para toda una generación.
Cuando vives en el calor del hogar y al abrigo de tus padres llega un instante en el que estás convencido que vas a vivir mucho mejor solo. Eres crítico porque ves todo lo mejorable de la vida de la que dispones. En algunos casos te llenas de orgullo, haces una mochila y te vas. Empiezas haciendo lo que crees que deben de ser las cosas y te vas dando una buena hondonada de hostias hasta que no tienes más remedio que reconocer que tus padres no lo hicieron tan mal y que tú tampoco eres perfecto. Curiosamente, muy a tu pesar, terminas convirtiéndote en tus padres, quizá cambiando el Seat 124 1430 por un Tesla, pero...
Ahora estamos en ese instante en que toda una generación que ha vivido en idealización, desaprensión de cualquier culpa e intento de vivir solos, ven que hay que esforzarse para pagar el gas y que la base del retrete en el suelo no se limpia sola. Unos siguen intentando tirar hacia delante y gritar que es culpa del casero cabrón o que nos fumigan. Otros no tienen más remedio que resetearse y hacer el esfuerzo de aceptar que quizá estaban equivocados, coger la fregona y ponerse de rodillas en el water.
Pero sigue siendo más cómodo ir a casa a que te den un tupper de lentejas creyéndote el rey de la independencia. Es lo mismo que exigir la independencia de Euskadi pero que las pensiones las pague España. Es lo mismo que decir que la guerra está muy mal pero si Marruecos entra en Canarias que nos proteja la Otan.
El problema, visto desde ahí, no es que haya dos bandos ideológicos sino que hay uno que exige seguir siendo un niño y otro que se cansa de oir a demasiados llorones que hablan y hablan y hablan sin que se limpie nada.
El futuro, como en los trabajos, no es de los que piensan cosas porque ya lo pensará la IA, sino de los que hacen cosas. El futuro es de los albañiles, fontaneros y mecánicos ( incluso creativos de verdad). Básicamente de todos aquellos que se saben ensuciar las manos y que son capaces de dejar las cosas mejor que como estaban antes de que llegasen.
Soy de los que esperan los resultados para valorar las acciones acometidas. Tener el Netflix en gallego, los bancos morados, las pegatinas de Gaza, los chistes de Trump, mucha discriminación positiva, los agentes de intimidad laboral, la etiqueta ECO o que yo tenga que pagar 100€ más por la tasa de basuras lo único que ha logrado es sodomizarme en vez de hacer de mi vida algo mejor.
Me caso de teorías y de regulaciones infantiles cuando lo que necesito es un poco más de ejecución práctica de éxito.
Para ir del punto A al B hay que buscar la forma de ir mejor y más cómodo. Ir ecosostenible y con resiliencia está bien pero no es correcto si es que, al final, no llegas.
Luego ya, si eso, nos pegamos por un penalti o por si las chuches son machistas.
Pd: hay un momento de la vida en que no existen decisiones buenas o malas, sino convenientes o no.
Pd2: hay veces que no queda más que valorar si entre unos hijos de puta y otros hijos de puta te quedas con los unos o los otros.
24 de enero de 2026
La izquierda ridicula es la responsable del ascenso de la derecha imbécil.
El principal responsable del aumento de voto de la derecha no es la derecha sino la izquierda. Obviamente, si lo estas haciendo bien, la gente te sigue votando.
Una de las cosas que tiene la democracia, la de verdad, es la libertad. El pueblo tiene libertad para acertar, equivocarse, castigar o meterse en un saco de mierda global. Lo que hemos aprendido durante estos últimos tiempos es que es mucho más importante la percepción que yo, como votante unipersonal, tenga sobre mi. Después está eso del bien global y la solidaridad pero primero estoy yo. Eso es debido a que el ser humano, hipócritamente social, se ha convertido en una forma de vida egoista.
Cuando me preguntan el motivo por el que creo que los jóvenes se han vuelto más de derechas suelo decir que siempre, la juventud, se ha rebelado contra aquello que ha considerado el poder. Cuando yo era joven el poder era la Iglesia y lo que quedaba de Franquismo. Así que eso era lo que NO queríamos. Dejamos de ir a misa y escupíamos a los símbolos de un tiempo anterior. Para un chaval de 16 años, al que le han ido a clase a decir que si le gusta Juana, la del pupitre de delante, es porque es un violador miserable, el poder es esa señora con el pelo azul que le ha hecho sentir culpable en su primera masturbación de los 14 años. Si a nosotros nos decían los curas cómo, con quien y de qué forma teníamos que tener sexo, a los jóvenes de ahora se lo ha dicho una bollera sorda con un cursillo de violencia de género (masculino). Después, en uno de los avatares de la vida, ese muchacho ha vivido la muerte de la abuela y, aunque ha heredado, le han dicho que alquilar el piso lo más rentablemente posible era de ser un rentista cabrón. Por eso no dice nada a sus colegas de cómo se paga los estudios porque hemos llegado a una situación de país en donde ganar dinero, excepto si eres cargo público moralizante, es pecado. Mucho peor es intentar crear riqueza porque, aunque tengas un taller de reparación de segadoras, eres un explotador. Curiosamente, al empezar a ver el mundo real, lo primero que ve un joven es que todas esas cosas que le contaban que eran de fácil solución y fruto de que los fachas no estaban en el poder, siguen ahí. En los últimos 10 años, en España, han subido los impuestos, la luz, el gas, las desigualdades (el suelo más habitual es el mínimo, con lo que nos igualan desde abajo) y la vivienda que te habían jurado que era su prioridad. Se ha generado, eso sí, una clase social clientelar que sobrevive del dinero que le han cobrado previamente y que, casualidad, sientes que a ti no te llega nunca y te hace recelar de tu vecino, el que está todo el puto día en el bar. Así que si te dan la opción de votar libremente y eres un "chalao", una parte de ti cree que los locos del otro extremo son la respuesta. ( y, por supuesto, no lo son porque en un mundo de bandos son los extremos los que ganan).
Lo puedo volver a repetir: El principal responsable del aumento de voto de la derecha no es la derecha sino la izquierda. Me refiero a la izquierda ridícula que, al descubrir que los problemas no los puede solucionar en menos de lo que dura un short de youtube, empieza a hacer cosas estúpidas: pintar bancos de morado, manifestarse por los problemas de otros países, hacer oposición a regímenes muertos, jurar que quien no les dice que sí a todo es Satanás, creer que declarando a Trump persona non grata en Cáceres se arregla el orden mundial, actuar de manera diferente ante los mismos problemas, tratando a las mujeres como si fueran niñas pequeñas tontas e indefensas, proclamar la defensa de la libertad de opinión pidiendo la cancelación del diferente, actuando como creen que lo harían los otros porque son mucho peores, condenando a personas por su sexo al nacer o simplemente procrastinando con soplapolleces mientras los problemas de verdad no se enfrentan con soluciones demostrables.
A Manolo, que va a votar dentro de nada, lo que le importa es lo que va a ser de él si quisiera casarse o tener hijos. Quiere poderse comprar un coche y visitar Las Vegas. Poder decorar su casa. Ganarse la vida. Después, si eso lo consigue, ya ayudará al vecino porque Manolo ha sido educado así. Al fin y al cabo ha llegado a la conciencia social oyendo , a todas horas, a una señora que gana 120mil€ convenciéndole que es un violador fascista clasista que no debería ser rico porque eso es de hijos de puta. Mucho peor si Manolo tiene una idea y genera empleo, que eso ya es la condenación eterna.Si la izquierda no se hubiera convertido algo muy similar a un grupo de curas ricos dándote lecciones de moral, no pasaría lo que pasó democráticamente en el mapa de Alemania.
Lo que pasa es que esa izquierda no es la izquierda que yo conocí sino una banda de retrasados que hacen que los nuevos retrasados del otro extremo ganen adeptos. Ninguna diferencia hay entre un izquierdoso indignado y un derechón gritón.
Estoy harto de las disputas morales y cada vez creo más en las personas que solucionan problemas mucho más allá que las que juegan al juego de señalar que los muertos son culpa de los demás. Soy de esos a los que se la pela si eres de izquierdas, de derechas, te follas una cabra o vas por las noches con un traje de faralaes por la calle. Hay un político que hizo una campaña, no recuerdo donde, preguntando si ahora estabas mejor que como te sentías en la legislatura anterior. Esa es la respuesta correcta.
5 de enero de 2026
Poco se ejecuta.
Hace cosa de dos años, y esto es un tema personal, un profesional de la estafa me estafó. Unos dos mil euros. Un roto bastante importante en mi maltrecha economía, quieras o no. El caso es que la semana pasada me llegó la sentencia judicial: 6 meses de cárcel y que me pague lo que me estafó. Muy bonito todo. ¿Voy a cobrar?. Ya te digo yo que seguramente no por mucho que lo ponga en un papel. Ni yo ni los otros veinte estafados. Así que robar cuarenta mil euros sale baratísimo aunque lo diga un juez, una revelación de la virgen o la reencarnación de Constantino Romero poniendo voz de Darth Vader. Investigando he descubierto que hace 20 años sucedió exactamente lo mismo con el mismo muchacho y ahí está, esperando, en su casita, que los reyes le traigan regalos.
Todo eso me lleva a recordar esas leyes que te venden algunos políticos y que te aseguran que solucionan los problemas. No sé, una ley contra la pobreza que certifica que , a partir de ese preciso instante, ya no hay gente pobre. O que te digan que han publicado en el boletín oficial del estado algo que hace que tu prima Maria José pueda comprarse una casa sin tener que dejar de comer tofu.
A veces, la inmensa mayoría de las veces, decir algo sin hacer nada lleva como resultado que no pasa nada. Es lógica. A ver cuando una declaración institucional ha hecho que alguien deje de dar hostias a otro. En el colegio, cuando el abusón pegaba, el cura en cuestión le cogía de la oreja, le infringía un daño y además le echaban. Si la consecuencia era que le decían que era un niño malo pero nada más, en el recreo siguiente volvía a pegar al mismo. Por alguna razón llegamos a pensar que no era incorrecto pensar que un abusón era un ser que necesitaba algún tipo de ayuda con su comportamiento y le pusimos unos tutores específicos que, además, le conferían un trato especial. Viene a ser como ponerle una renta básica a mi estafador por ser estafador para que se de cuenta de lo bondadoso del sistema y así no volver a ser malo, trabajar mucho, ser bueno con el vecino y ganar con el sudor de su frente para pagarse la farlopa que ahora se está pagando con el dinero y el trabajo de los demás.
Hacer el mal está mal, apréndelo.
Luego está otra opción, que es llevarle a un descampado y reventarle a hostias, quitarle lo que tenga para dárselo a quien ha robado y asegurarle, cristalinamente, que la próxima vez le vas a clavar un sacacorchos en la rodilla. Es una opción cavernícola, si. Soy de los que opinan que en algunas ocasiones es la única.
Desafortunadamente una de las múltiples divisiones del mundo es la que nos cataloga en aquellas personas que dicen que algo está mal y que hay que arreglarlo y, por otra, los que la arreglan a su forma, aunque esa forma no sea la más elegante. Si quieres me voy al caso de Venezuela donde un estafador hacía las cosas muy malamente, se pasaba la democracia por el arco de su triunfo y le mandaban papelitos diciéndole que no estaba siendo bueno. Luego llega el macarra de turno, le pone un fusil en la cabeza y se lo lleva a nuevayol con un chandal de nike. ¿Está bien hecho? Pues no. ¿Es una solución o un cambio? Pues si. ¿A peor? Quien sabe. Los países capitalistas han sido, históricamente, los que han generado menos desigualdades porque necesitan hacerte creer tu propia sensación de prosperidad aunque somos tremendamente desiguales.
Cuando me estafaron contacté con un profesional del cobro. Me decía, con sus nudillos rotos de trabajos anteriores, que tampoco era tanta pasta pero me aseguraba que lo solucionaba en una tarde. Como soy un imbécil quise pensar que la justicia haría su trabajo y ahora, sin dinero y dos años después, tengo mis dudas. Las mismas que seguramente tendrá el pueblo venezolano cuando siguen siendo el perro de alguien y solamente cambia quien sujeta tu collar.
Hay un capítulo de Los Simpsons en el que llegan a la conclusión que las armas son malas. Las eliminan y se supone que se van a convertir en una ciudad feliz. Entonces llega uno con un palo con un clavo en la punta y les somete a todos.
La conclusión, quizá, es que la fuerza resulta necesaria en más de una ocasión porque el mundo real no es un boletín oficial del estado ni una declaración institucional. La clave, por supuesto, es quien manda sobre esa fuerza y que debe de hacerlo con inteligencia y justicia. Aún así, por muchas leyes y manifestaciones que hagamos no conseguiremos jamás nada si no nos ponemos a hacer cosas. Aunque sea ordenar un código rojo.
Soy de los que creen que hacer algo y equivocarse es mejor que no hacer nada.
También creo que una manifestación muy colorista y una ley en un papel no valen más que para la limpieza moral del que lo hace.
Será que el ejecutivo no está de moda o que se ejecuta poco. Si, eso es, poco se ejecuta. En todos los términos.
28 de diciembre de 2025
Tontos y malvados.
Partimos de la realidad incontestable certificada en la que cualquier ideología, llevada al extremo, termina siendo la misma. Un derechón recalcitrante tiene más cosas en común con un izquierdista radiKal de lo que le gustaria admitir. Los actos que realizan, básicamente establecidos en la necesidad de eliminación hasta la raíz de cualquier cosa que no suene a lo que les parece correcto, levan la misma línea.
Sin embargo en el momento en el que me puse a escribir mi libro maldito ( Gora España) me percaté que hay pequeñísimos detalles. El primero es que los dos se sienten satisfechos por la muerte del diferente pero si bien el de izquierdas se da golpes en el pecho, orgulloso de ser el ejecutor, el extremo derecho pone cara de circunstancia y te dice "vaya, qué pena, se murió".
Ahondando en esas diferencias me he dado cuenta de algo curioso. La derecha convencida ve al tipo de izquierdas como un tontaina que dice cosas loquísimas. Le trata como a alguien con una falta de riego que le impide ver la realidad como es y que se pone muy serio haciendo propuestas completamente imbéciles. Sigo sin saber si la propuesta de podemos para que la gente trabaje menos los lunes para potenciar la salud mental después del fin de semana es o no una inocentada. Por el contrario los ojos de alguien muy y mucho de izquierdas se llenan de sangre al ver al "enemigo" como alguien intrínsecamente malvado que solamente puede parir cosas malas. Cualquier cosa que diga es considerada como algo que acabará con la vida en la tierra, sea lo que sea. A un radiKal no le puedes convencer que no vayan a matar a los negros, a los maricas, esconder a las mujeres y llenarlo todo de centrales nucleares que van a explotar. Además están convencidos que se reunen en catacumbas disfrutando del desastre global.
Así que la diferencia nueva que hemos aprendido hoy es que el extremo izquierda es tonto y el extremo derecha es malo, al menos en los ojos del otro.
Los dos mantienen una visión sesgada de la realidad, pero eso es en lo que se basan los extremismos. Y si consideramos que fascismo es la necesidad de eliminación del diferente, lo son los dos.
22 de diciembre de 2025
La regulatoria vida europea aburrida.
26 de noviembre de 2025
Rafa y el ridículo.
En 1982 tres tipos, Luis Bolin, Mario Martinez e Iñigo Zabala montaron un grupo que llamaron La Unión. Poco tiempo después Rafa Sanchez se unió a ellos. La Unión, con la producción de Nacho Cano, sacó Lobo Hombre en Paris y lo acompañó con un disco fantástico titulado Mil Siluetas. Muy recomendable.
Tuvieron su golpe de realidad con el disco Maldito Viento que, siendo bueno, no tenía pelotazos como Lobo Hombre. Así que en el siguiente se desquitaron añadiendo al 4x4 la canción Donde Estabais ( en los malos tiempos). Esa canción es una maravilla perfecta para enviar a todos aquellos que desaparecen cuando ya no les resultas interesante. Más tarde siguieron con bastantes éxitos y esa carrera tuvo su punto más alto en el directo "Tren de Largo Recorrido" donde, a mi parecer, estaban en plenitud. Sonaban estupendos, Rafa hacía de frontman y el repertorio estaba anclado en la psique general. Canciones mediocres como "ella es un volcan" brillaban al lado de ambientes como en "Fueron los Celos".
Por alguna razón les dió por experimentar con el sonido, lo cual no es malo aunque sacaran discos olvidables. Evolucionar, incluso a peor, no es malo excepto si terminas evolucionando a proyecto hombre. Algo pasó con ese grupo que se convirtió en alguien intentando volver a un sitio del que se fueron por decisión propia. Entre 2015 y 2020 Mario se muere y aparecen dos La Union. Es lo que pasó con Mocedades, que eran Mocedades y el Consorcio. La diferencia es que ninguno de los dos eran tan deprimentes como Rafa, con barba blanca y pinta de moderno trasnochado, intentando hacer música electrónica en su ultima época cantando lo marica que se siente cuando eso ya lo sabíamos de antes y no nos importaba una mierda. Justo ahí es a donde quería llegar. Salvando las distancias Rafa Sanchez es una especie de Maradona de la música española: tenía que haberse retirado cuando tuvo la oportunidad y ahora es una caricatura. Al menos no se ha vuelto un boliche.
Existen demasiadas personas que, con el tiempo, se convierten en caricaturas. Uno de los ejemplos más claros son las recién separadas que llevan veinte años sin salir a la calle y se visten con la ropa de hace veinte años, se comportan como creen que se comporta la gente al salir de fiesta y creen que han sido el alma de la discoteca hasta que se dan cuenta que son un meme. Otro clásico son los señores con descapotable que llevan a niñatas de acá para allá y te dicen que ligan mucho y que mola mazo. No se libra la juventud, aunque esos tienen margen de mejora, cuando se ponen un pantalón "cagado", una sudadera con capucha y van por la calle caminando con flow mirando a los transeúntes con cara de malotes. Yo tuve un guarpapolvo negro con hombreras en 1987, lo admito.
Supongo que existe un momento en el que las cosas que estaban bien pasan a ser ridículas. Sucede con la moda, la música, más que una ideología y bastantes expresiones orales. Algunas son cíclicas y otras son imposibles porque no volveremos a ser quienes fuimos.
Una de las cosas más ridículas del mundo es un abuelete envuelto en la bandera del pollo haciendo loas a un muerto que no sabría sacar dinero de un cajero. Exactamente igual es un marica envuelto en una bandera de un pais islámico creyendo que lucha contra el capitalismo que no le deja tener netflix, dos pisos, un iphone y follar en todos los portales mientras te habla de lo maravillosa que era la segunda república (excepto si eras cura). Probablemente en 1945 ser de la falange estaba de moda pero ahora es ridiculo y trasnochado. Probablemente en 2011 era muy cool sentirse y manifestarse como alguien de izquierdas pero han necesitado torcer tanto el mensaje que resultan caricaturas peligrosas, como bombas de racimo de la confrontación.
Todas las personas ridículas, y no niego que yo pueda ser una de ellas, generan en mi compasión y desprecio. La compasión tiene mucho que ver con la falta de ubicación en la realidad en la que viven y el desprecio con la usurpación de un espacio que bien podría estar ocupado por alguien con capacidades para rellenarlo.
Dani Güiza era un futbolista de raza. Pasó de las categorías inferiores a lo más alto del deporte y de ahí volvió a sus orígenes. Hace no mucho los medios se hacían eco de que todavía jugaba en el equipo de su ciudad. Cuando le entrevistan cuenta que lo tuvo todo , que jugó con los mejores y que sigue haciendo lo que más le ha llenado siempre, pero que ya no está para ir a la Champions. En ese sentido, le admiro. Es alguien que ha sabido estar, subir bajar, equivocarse, volver, buscar su lugar y hasta mantenerse. No ha intentado seguir siendo quien ya no es, como un político absurdo, como un jubilado con pantalón ajustado o como Rafa Sánchez.
No deja de ser una metáfora que se puede hacer extensiva a demasiadas facetas de la vida.
Simplemente es aprender que hay tiempos para lo que somos y lo que sucede, Un día, porque si, ya no es nuestro sitio y es nuestra decisión hacer el ridículo o aceptar la nueva silla en la que sentarnos en el juego de la vida, justo cuando se para la música y antes que empiece la nueva canción.
El tiempo pasa tan deprisa, en Sildavia.
12 de septiembre de 2025
Matar a un cabronazo
Charlie Kirk era un cabronazo. Probablemente eso es un hecho indudable. ¿Por qué lo era?. Por estar a favor y defender un argumentario trasnochado. más que fuera de lo que nos gustaría que fuese el mundo. En contra de los derechos Lgtb, muy a favor de Israel, a favor de las deportaciones masivas de EEUU y defensor del derecho a tener armas. Derecho gracias al cual un tipo, desde una azotea a 200m, le pegó un tiro letal.
En una campaña electoral americana, hace años, algunos voceros llegaron a decir que Hillary secuestraba niños y los tenía esclavizados en los bajos de sus sedes. Un tipo, pistola en mano, entró en una de esas sedes exigiendo la liberación de los niños. ¿Qué niños? le preguntaron cuando buscaba ansiosamente el sótano que no existía.
Estoy absolutamente convencido que tanto el asesino de Kirk como el que buscaba aquel sótano lleno de niños esclavizados sexualmente creían que estaban haciendo un bien. No existe ninguna figura histórica, mayor o menos, que no creyera que sus desmanes estaban justificados por un bien mayor. La maldad por maldad, solamente por el hecho de hacer el mal, no existe. Los grandes asesinos en serie disponían de justificación aunque solamente fuera porque oían voces o sentían la imperiosa necesidad de satisfacer a su demonio interior. Mao Zedong, con sus más de 45 millones de asesinados. Stalin, con 23 millones o Hitler con sus 17 ( seguido de cerca por Leopoldo de Belgica) estaban convencidos de ser los únicos que tenían los huevos de arreglar los problemas del mundo erradicando el mal como quien acaba con un avispero del jardín.
Lo que sí que es verdad es que en todos los casos las víctimas es necesario que estén en el lado incorrecto con el fin de despersonalizarlas y poder incluirlas en la categoría de prescindibles. Los asesinos de ETA, que a algunos les conozco bastante bien, solamente mataban españoles enemigos de la identidad euskaldun. Primero les metían el saco, luego les señalaban y más tarde alguien les pegaba un tiro. Después, con el arma aún humeante, se marchaba a casa creyendo que había hecho un gran bien por todos los vascos.
Los psicóticos solamente necesitan una excusa, por pequeña que sea. Su sesgo de confirmación se activa y por muy salvaje que sea lo que haga siempre será un daño menor que el del enemigo. Cuando mataron a Carrero Blanco se brindó con espumoso en lugares insospechados. Cuando mataron a Martin Luther King, probablemente también.
Los días que escribía Gora España, ese libro maldito en el que intentaba contar que los chalados de la derecha y de la izquierda son iguales, me percaté que un imbécil de izquierdas suele estar orgulloso de ser un imbécil. Que, después de una tropelía, va donde sus colegas dándose golpes en el pecho orgulloso. Sin embargo un chalado de derechas se calla y te dice: "vaya, qué pena, se ha muerto". Eso no quita que sean iguales y hayan hecho lo mismo aunque su manera de comunicar la imbecilidad resulte diferente.
Quizá por eso resulta vomitivo ver cómo la izquierda mundial se sienta orgullosa de que hayan matado al cabronazo de Kirk, pero eso no quita que existan momentos en los que, ante barbaridades equivalentes, la derecha mundial te diga que es una pena que se hayan muerto tantos niños bombardeados.
La clave de todo ello está en la confrontación en la que parece que nos gusta vivir. Cuando, casi siempre por intereses políticos, nos obligan a elegir entre uno de los dos lados del muro y odiar a los del lado contrario, suceden estas cosas: que uno se salta el muro y se lía a hostias o a tiros creyendo que hace lo correcto. La confrontación es una herramienta política, no lo dudes, preparada para quitarte el derecho a pensar por ti mismo. Como buena herramienta obliga a certificar como bueno todo lo que dice tu lado y malo lo contrario. Evita poder considerar la razón en algún aspecto que no sea de este lado del muro y, por supuesto, no reconocer como lo mismo cuando lo hacemos nosotros. En España resulta que no queremos que venga la derecha porque van a controlar la televisión pública, van a poner colegas en todas las empresas que puedan, van a corromperse cobrando de adjudicaciones, van a intentar controlar la justicia o se van a comprar chalets y putas con tu dinero. Nada de lo que diga la oposición está bien, incluido el trazado del carril bici de Valdemorillo. Por supuesto que el otro lado del muro hace lo mismo, y así nos va. Escapar de quien te quiere convencer que el otro bando es malo en todo resulta una obligación complicada de llevar democráticamente a cabo. Vivimos en esos juegos para casi todo: telefónica o vodafone, android o ios, windows o mac, coche o bici. También estamos sumergidos en publicidades que te intentan convencer que son la única opción: Ikea jamás te dice que hay otros fabricantes de muebles y las compañías de seguros se aburren de contarte que todas las demás te engañan, pero nunca dicen en qué. Los otros son los malos, me tienes que creer, pero no te voy a explicar cuales son los motivos porque ya lo pienso yo por ti.
El siguiente paso de la confrontación empieza cuando se hacen cosas por joder. Lo mismo se saca una norma para que los que matan corderos no recen en un polideportivo como se pide la expropiación de los bienes de los toreros. Lo mismo se da un dinero público para un taller de tatuaje de vaginas resilientes como se pintan de azul los bancos que antes eran morados. Quemar el coche del vecino porque es un Tesla y entonces significa que es un fascista en vez de uno que no sabe de coches. Echar chinchetas moralmente superiores a un grupo de ciclistas. Comprarte una bandera con aguilucho para fastidiar en la grada del campo de futbol. Todas esas gilipolleces están hechas para que te posiciones y tú o tu cuñado llegue al paso tres.
El tercer paso es cuando alguien, que es tonto hasta la médula, se lía a hostias con quien no piensa como él. Esa es la excusa perfecta para justificar la división y poner el foco en lo malo que es la raza inferior que vive al otro lado. También es la excusa perfecta para que otro imbécil actúe en la dirección contraria. Eso, si vamos añadiendo capas, termina con un tipo en una azotea apuntando a un cabronazo.
Pero matar a un facha o a un cabronazo no es excusable, por mucho que en las películas y en los mítines te quieran convencer que está bien hecho.
7 de agosto de 2025
El racismo inverso
Hace unos días pude leer en la prensa una noticia que se hacía eco del incremento de agresiones a la policia. En este caso se refería a la Ertzaintza que, según parece, se personó en el recinto festivo de las fiesta de Algorta porque se había identificado a un joven que estaba realizando tocamientos a menores. Cuando las fuerzas de seguridad fueron a proceder con la identificación del sospechoso un grupo de personas les increpó hasta el punto de derivar en tumultos y permitir la escapada del sospechoso.
Cada vez es más común encontrar videos, porque ahora todo tiene cierto poso audiovisual, en el que cuando se procede a identificar, detener o perseguir a un presunto delincuente que normalmente no tiene pinta de haber nacido en Albacete, aparece alguna persona ( normalmente mujer de pelo corto de color chillón) que recrimina a los agentes realizar su trabajo. Cree, en su sesgo absolutista, que un árabe, negro, menor o mujer, siempre son detenidos por ser lo que son y no porque pudiera existir la remota posibilidad de haber cometido un delito. En esa fantasía considera que las fuerzas de seguridad son algo así como un ejército represor contra el que rebelarse es bueno y aquello, cuando se convierte en horda, termina en disturbios. Sin embargo es la primera que, cuando Maria del Carmen llora muy fuerte, exige que vayan los antidisturbios a casa de José Ramón a detenerle para ver si le puede apedrear en el breve instante que sale del portal y llega al coche patrulla.
Lo curioso de todo esto es que los medios procuran no hacer hincapié en el origen del supuesto delincuente excepto si es Pepe Perez, Guardia Civil de Ciudad Real. En ese caso sí. Hoy se publicaba una noticia, escondida entre varios titulares, en la que una mujer escapa, con la vagina quemada, de otra que la tenía retenida por una cuestión de celos. Al principio del artículo se puede leer que ambas son de nacionalidad española y solamente al final se puntualiza que el hombre del triangulo amoroso se llama Aloulu, de 32 y originario de Mali. También que ambas mujeres tenían ciertos conocimientos en consumo de drogas pero, puntualizando, que no son yonkis sino que de vez en cuando se meten cocaína. Entiendo que es muy cabrón que unos detallitos te puedan chafar un buen titular.
No sé si alguna vez has corrido una carrera larga. Una media maratón o algo así. Arrancas y coges un ritmo. Y sigues. No hay mucho más de estrategia, al menos cuando eres un aficionado. Tus piernas y tu cuerpo, que se resisten al principio, terminan moviéndose de forma automática. Cuando llegas a meta, curiosamente, no puedes parar. Tu cuerpo dispone de una querencia y hay unos segundos en los que sigues hasta que se gestiona la orden de detención. Con la ideología pasa algo parecido. Cuando en España lo raro era ser negro, moro o incluso gitano, se les miraba raro porque eran la excepcionalidad. Como tenemos ese alma de nación integradora y vivíamos la superioridad moral de los 90, nos esforzamos en presuponer su inocencia siempre. Pero eso ya no es así. Ahora ya no. Somos iguales o, al menos, debemos serlo. Y si una mujer, un moro, Pepe Perez o Aloulu cometen un delito, la reacción de la policía y de las personas ha de ser la misma. Nadie es culpable por ser negro, político, blanco o heterosexual pero sí que hay negros, políticos, blancos y homosexuales delincuentes. A quien se le olvida hay que recordarle que es exactamente lo mismo que cuando en Sudáfrica se tenía más en cuenta la declaración de un blanco que de un negro. Que considerar que el testimonio de una mujer es más que el de un hombre resulta ser un tipo de apartheid. Que lanzarse a pisar la cabeza de la policía porque es imposible que deban detener a un menor árabe no es más que racismo inverso, pero eso sigue siendo racismo.
La igualdad que tanto nos gusta defender es precisamente eso, igualdad. En derechos y deberes. La libertad también debería de ser eso y deberíamos de tolerar por igual a alguien que va por la calle con una bandera de Palestina como el que va con una bandera de Israel. Y si prohibimos una también la otra. Si alguien va con una camiseta de orgullo lgtbiq+ es lo mismo que si yo llevo una de orgullo heterosexual. Si en Euskadi se manifestaban por las víctimas de la represión española era perfectamente normal que algunos nos manifestáramos en contra del fascismo asesino de ETA. Sin embargo hay siempre una reivindicación libre y bien vista en contra de otra que jamás debería de darse e incluso se considera agresiva aunque actúe en los mismos o inferiores términos ( yo jamás quemé un contenedor). Eso sucede porque las piernas de la ideología no se paran en el punto que deben sino que siguen caminando unos metros y esos metros ya no son parte de la carrera porque la meta ya la habíamos pasado.
Las personas que creen que aún están en la película de su carrera, van sin rumbo. Normalmente en el mundo del racismo responden con un curioso racismo inverso. Luego te dicen que como son de izquierdas es imposible que sean racistas pero que tú, que eres blanco heterosexual y con diez generaciones autóctonas, eres culpable. Si eres hombre, dos veces. Si te ganas el pan con el salario de tu trabajo, tres. Si tienes empleados, cuatro veces culpable. Y si les preguntas te responderán que por supuesto es lícito matar a un facha.
Porque todo el que no piensa como se debe, es facha. Dicho de otra manera: eres libre de pensar lo que debes de pensar y si no sabes lo que debes de pensar, ya te lo digo yo.
pd: ¿Qué es fascismo y en qué consiste? El fascismo busca subordinar por la fuerza todas las esferas de la sociedad a su visión ideológica de comunidad orgánica, normalmente a través de un estado totalitario.
pd2: una mujer intenta evitar que un grupo de patos se aparee con una pata porque eso esta mal.
2 de junio de 2025
Viviendo en tu propia peli.
-Es una pasada- me dijo el primero de los amigos que fue a Nueva York- paseas por la calle y es como estar en una jodida peli. Los taxis, la gente, los edificios. Te sientes dentro de una peli.
El problema que tiene haber consumido cine de una forma incontrolada y no haber pisado la calle lo suficiente como para poder diferenciar un escenario y otro es que las experiencias sobre las que creamos nuestras decisiones, son de otros.
Quizá el problema es que el argumento no tiene por qué basarse en hechos reales y que en el cine actual no hay una sola dentadura torcida. Los buenos son buenos casi siempre y los malos, malísimos. Si te encuentras con un largometraje en el que no tienes muy clara la catadura moral del protagonista, es cine de autor.
Si te encuentras con noticias en las que un grupo de mujeres se quejan amargamente de la inexistencia de varones a la altura que ellas consideran es, en parte, por las expectativas cinematográficas recibidas. Obviamente a Julia no la vas a convencer que si está soltera es porque visualiza a los hombres como en una selección de personal o que, pasados los años, es absolutamente imposible que pueda vivir la pasión e ilusión de dos adolescentes que descubren el mundo juntos y ciegamente enamorados. La obviedad de que sea absolutamente imposible que alguien sepa lo que quieres sin darle un manual de instrucciones previo es clara, pero hay quien sigue convencido que eso existe.
Cuando nos hablan del fenómeno de la gran renuncia es más de lo mismo. Si viste que en el trabajo, tras una toma en plano secuencia con una banda sonora perfectamente coordinada, ya se llegan a los éxitos y tú te tienes que levantar mañana a enfrentarte con partes de la labor que no te agradan porque tu compañero se ha cogido una baja que sabes que no es cierta, te enfadas. Intentas dejar de respirar hasta ponerte azul y te vas. ¿Por qué?. Porque estás seguro que hay un trabajo maravilloso y mucho mejor pagado esperándote.
El señor Mujica, cuando le preguntaron el motivo por el que al ser presidente no pudo implementar todo aquello que prometió, respondía: "Me encontré con la realidad". Es la realidad la que debería de obligar a un ser humano a actuar como un adulto en vez de creerse el personaje principal de su película. Una de las principales decepciones de los últimos años ha sido que cuando esa generación que ahora se acerca a los 40 ha tocado poder, ha reventado del golpe que se ha dado contra el muro de la realidad. En España, por poner un ejemplo, los pisos están más caros, la luz más cara y las mujeres siguen muriendo. Estos tres eran pilares básicos que "si o se han solucionado es por la codicia de la caduca antigua política". Mira tú, es que todos eran lobos de wall street. Lo que sucede es que al contrario que el coherente señor Mujica, todos estos viven escondidos en sus puestitos públicos incapaces de aceptar que no era tan sencillo. Algunos han pasado de creer que el poder era "El ala oeste de la Casa Blanca" a buscar zombies en paisajes post apocalípticos.
Tampoco podemos dejar de lado a todos aquellos que, con su título de economía recién obtenido, se han puesto a legislar la forma de trabajar de aquellos que llevan haciéndolo desde los 14 años y ahora tienen más 60. Hay demasiados abogados de traje encargándose de decir a la policía que patrulla las calles la manera correcta de evitar que un ladrón que robe.
No niego que, en las generaciones que me pillan más cerca, algunos se hacían letrados porque estaba de moda "La ley de Los Angeles" y otros médicos por la fama de "Mash". Estoy seguro que alguno se habrá hecho mafioso porque se engachó a "Los Soprano" y alguno busca dragones y anillos que llevar hacia Sauron. Criminología no sería una carrera sin CSI.
Las elecciones de los nombres de los hijos y las decisiones académicas de los adolescentes tienen mucho que ver con la moda del momento. Básicamente porque a la hora de decidir, si uno no tiene una decisión firme, hace una proyección de lo que quisiera que fuera el futuro y siempre se ve como el que sale ganando en la trama de la vida.
Si algo veo, cada vez de unas formas más flagrantes, es cómo la mayoría de las personas actúan de la manera en la que vieron que hacen sus artistas favoritos en su peli preferida, aunque no estén en Nueva York. Y eso que dicen que cuando vas por la calle es como estar en una jodida peli.
Aunque no es la realidad, es mucho más entretenido. Sobre todo porque al final siempre acabas rico, feliz, sano y enamorado. Esperar menos es de perdedores.
28 de mayo de 2025
Fermín en el país del progreso.
Un día, después de años de estudio y preparación, Fermín tuvo una idea revolucionaria. Era ese tipo de producto que podría revolucionar la vida de muchas personas y, además, generar riqueza y binestar. Obviamente el paso previo era montar una pequeña empresa. Necesitaba un par de personas para el equipo contable, un abogado para los asuntos legales, un par de personas para el equipo de diseño, dos o tres comerciales con experiencia en marketing digital y un grupo de cinco personas para la fabricación. Unos quince puestos de trabajo. Había calculado que vendiendo el piso que le dejó la abuela y sus ahorros podría hacer frente a los primeros gastos y créditos. Tenía calculada la maquinaria, los salarios, el alquiler del pabellón y la publicidad. Todo en orden.
Entonces cerró una cita con un organismo público para tantear las ayudas o indicaciones que pudiera recibir desde las instituciones.
Allí se lo dejaron muy claro:Debería etiquetar en todas las lenguas oficiales, realizar cursos de integración de género entre sus empleados, contratar obligatoriamente nueve mujeres, realizar obras de acceso de minuválidos al pabellón, establecer controles de acceso regulados para enviar al ministerio de trabajo, disponer de un liberado sindical al que pagar por no ir al trabajo, pagar su cuota de autónomo, establecer unas facilidades de contratación de personas que se autoidentifiquen de género no normativo, homologar la página web, establecer un proceso de reciclaje industrial, implantar paneles solares en el tejado y no trabajar, jamás, más de 35 horas.
-¿Y respecto de mi idea de empresa?- preguntó
- Ah, nos parece fantástico. Por supuesto que deseamos que le vaya fenomenal, siempre y cuando establezca, previamente, las normas establecidas.
- Bien- dijo Fermín de una manera dubitativa mientras se marchaba de esa reunión. Se acordó que cuando uno recibe una multa injusta lo primero que debe de hacer es pagarla y luego ya se verá lo que se decide.
Entonces llegó a la conclusión que necesitaba buscarse otro país o preparar oposiciones.
Ahora Fermín se dedica, desde su mesa institucional, a matar el sueño de los emprendedores que van a preguntarle, tras su cartel de "asesor para la ayuda institucional al empredimiento", si pueden crear algo nuevo en un "país de progreso". Es uno del 52% de los españoles funcionarios que regulan al 40% de generadores de riqueza.
Por supuesto que , a día de hoy, todo lo que compra está fabricado en otros paises.
Pd: basado en hechos exagerados pero reales.
Pd2: las dos noticias son reales y son de hoy mismo: no es legal comer unos huevos de tus gallinas en tu casa pero es legal enfarloparte en el coche.
22 de mayo de 2025
Las cosas en que te fijas.
Jesús era un tipo listo, es cierto. Hace muchos años, dando mis primeros pasos en el mundo comercial, me citó en su despacho. Me habían dicho que Jesús era de esos tipos que tenían sueldo de futbolista sin serlo. Que el mundo de la empresa les había recompensado con una posición envidiable en lo económico. Allí, en la segunda planta, me acomodé en una de las dos sillas que estaban delante de su mesa y descubrí mi presupuesto delante de él.
-He estado revisando el presupuesto- me dijo. -Hay algo en lo que te equivocas.
-¿En qué?- pregunté directamente sabiendo que era un presupuesto técnicamente impecable y económicamente ajustadísimo.
-Te equivocas en creer que la persona que decide, o sea yo, sabe lo que son las ram, los gigas o las tasas de transferencia. En realidad me la pela. Pero sí que es verdad que de todo esto hay una impresora que es para mi. Además- siguió como si fuera obvio- sabes cual es. Y como es para mi resulta que es lo único en lo que me voy a fijar. Por eso lo que tienes que hacer es poner esa impresora baratísima y el resto subirlo. Así ganas más y yo me creo que estoy haciendo una compra excepcional.
Yo asentí ante la lógica de su razonamiento.
Después recordé que mi padre siempre miraba el precio del plato de merluza en la carta de los restaurantes y, con ello, valoraba. Si no había es que no era un restaurante con variedad y si la encontraba era capaz de hacerse una idea del precio final de la comida, con o sin pescado.
Supongo que todos jugamos a encontrar formas de valorar el enfrentamiento a lo desconocido partiendo de los datos que tenemos. Hasta ahí no existe problema pero empieza a serlo en el momento en el que la contraparte juega a poner acento en lo que debemos de fijarnos y, claramente, despistan nuestra atención para condicionar nuestra decisión.
Existe un chiste en el que un caballero llega a casa un poco tocado con las copas y se encuentra a su mujer en la cama con otro señor. Ella le ve y dice: "¿otro día borracho?". Él la observa sorprendido y pregunta "¿pero qué estás haciendo?". Ella le recrimina: "!no me cambies de tema!"
A día de hoy, pensado con cierta perspectiva, hay demasiadas veces en las que juegan con nuestra atención haciéndonos creer que es una decisión propia. Resulta ser el truco más viejo de un mago: que mires la mano equivocada. Una vez logrado eso da exactamente igual que con la otra te estén robando la cartera, violando a tu gato, cobrando un nuevo impuesto o echando a tu primo para meter al suyo.
Y a todo eso hay que sumar algo tremendamente absurdo: que cualquier labor la puede ejecutar exactamente igual alguien que se identifique con dicha profesión o disponga de las mismas certificaciones. Es decir, que un medico y otro son exactamente igual. Que Messi y Jose Ramón, ambos aficionados al balompié, lanzan igual las faltas indirectas. Que Linda Evangelista ( la del 89) y María del Carmen lucen igual en bikini.
Partiendo de dichas premisas lo que te van a decir es que tienes un profesional a tu servicio y que se han preocupado en que te atienda antes, te trate con los pronombres adecuados, sea resiliente, no genere demasiada contaminación y resulte inclusivo. Así que debes de fijarte en eso y no en que te cure de tu enfermedad, si es que es un médico o te arregle el coche si es un "mecanique". Vamos, que no te fijes en lo importante, que es que los ordenadores funcionen bien, sino que la impresora del jefe resulte cool.
Por cosas así es por lo que una gran parte de la sociedad moderna se ocupa de gilipolleces gigantescas mientras se olvida de lo realmente importante. En los coches se ve fácil: parece que es más importante que tenga luces y seis pantallas interactivas que un motor que te sobreviva. Quizá, solo quizá, porque para saber de mecánica hay que estudiar y dar con el dedo a un menú puede dar un orangután. Los anuncios de coches modernos son anuncios de colonia. Hay comerciales de compresas mucho más técnicos que la publicidad del último SUV.A nuestro alrededor, como resultado, existen conciertos sin músicos de gente que no sabe cantar. Vivimos rodeados de trabajadores que intentan trabajar lo menos posible ( y se jactan de ello). Estamos gobernados por políticos empeñados en poner el punto de vista en lo malos que son los otros en vez de lo mejor que lo pueden hacer ellos. Nos relacionamos sentimentalmente estableciendo líneas rojas sobre el amor a los animales en vez de la capacidad de conversación con la otra parte, casi creyendo que cualquiera que sepa hablar puede mantener una conversación inteligente. Hay demasiada comida basura veloz como si todo lo que te entra por la boca se pueda considerar alimento. Y te fijas en las patatas gratis. Las Pringels ni siquiera son patatas para abaratar los impuestos, son una pasta de harina.
En definitiva: el problema está en saber en qué te estás fijando y si el comercial ya sabía, antes que tú, donde ibas a mirar. En ese caso, te está metiendo un gol. Somos, en nuestros podiums morales de la superioridad intelectual incorrecta, unos porteros muy decepcionantes.
¿Donde está la mosca? ¿Aquí o aquí?

