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18 de septiembre de 2014

La novedad contínua.

Un nuevo sistema operativo( con 43 páginas de términos y condiciones de uso). Y de aquella vorágine de la presentación del antiguo no queda nada en el recuerdo, aunque haga unos pocos meses desde aquello. Y un nuevo líder de la oposición que ha descubierto la publicidad del programa de televisión sin cerebro. Casi se nos aparece, en blanco y negro, el anterior líder. Pero de eso hace demasiado poco tiempo. La memoria hace estas pasadas. Parece que te vi ayer, con esa marca en el trasero que adiviné cuando salías de la ducha. No recuerdo si era de mis manos o venía de serie con tu piel. Tampoco puedo adivinar el año en el que empecé la universidad y unas veces está lejos y otras demasiado cerca.

No entiendo la necesidad de vivir en la novedad contínua.

Seis es más que cinco. El Seat 131 era más que el 124. Windows 9. La última aplicación para conocer gente, la próxima moda. Lo estupendo y maravilloso que son los amantes baratos de un rato, cuando el rato está cerca. Hay que aceptar y abandonar, como un ciclo infernal que gira en espirales, las tecnologías, ideologías y modas para rendirse a las nuevas, los modernos manás de la felicidad siempre llevan la vitola de "nuevo" o de "revolucionario". Puedo adivinar cuando decidiste comprar el perro por la raza que tiene, porque yo tuve un Husky cuando lo tenía todo el mundo y ahora se llevan los perros patada o los que caraspean cuando se hacen mayores. De pequeño envidiaba a los que tenían un pastor alemán.

"Nuevo" no tiene que significar "mejor". Yo llevo aquí demasiado tiempo y no debo de ser mucho mejor aunque me sienta un hombre nuevo.

Abandonemos, en una caja tirada en el trastero, la ropa de ayer. Dejemos en un baúl a las amantes y a los besos que nos erizaron la piel al despedirnos en la puerta, porque son besos antiguos. Hay una esperanza no firmada en que, lo próximo, será mejor. Sin embargo sigo usando el teléfono de baquelita de mi abuela cuando suena en la mesilla de noche. Sin 4G, sin whatsapp. Con un sonido metálico casi como si hablara desde un pozo y ese auricular pesado y negro con el cable corto. Lo llaman vintange cuando quieren decir viejo pero sin tono despectivo. Aquí estoy, con mi moto con 11 años, mi coche de segunda mano, mis cicatrices de antaño y dos equipos con windows xp. Claro que sigo mirando de reojo todas las novedades, no sea que, al estilo Pleasentville, pase del color al blanco y negro en un supuesto mundo de ilusión.

La mayoría de las veces estamos entretenidos en aprender la novedad y se nos olvida disfrutar lo que ya funciona. La publicidad de "nuevo" mató la idea de "definitivo", casi como a la estrella de la radio.

(No es la versión original, por supuesto.)

16 de julio de 2014

Bustamante y las referencias culturales.

Casillas puso una foto de su niño en Instagram y salió un iluminado que le dijo que lo tirara al agua a ver si flotaba. Muchos medios se congratularon de ver como Papa Casillas le llamaba al otro "hijo de la gran puta", que no es lo mejor pero es comprensible.

El Busta, ese que está casado con una que quiere ser el referente de la moda y las tendencias españolas a la sazón que un buen pelo pantene (vamos, lo que se llama ahora itgirl),se ha hecho un Casillas cuando alguien le ha dejado caer por ahí que hay una ley de proteccion del menor que recomienda que no pongas fotos de tus hijos en internet, no sea que haya por ahí un taiwanés (es un suponer) pelín pedófilo que se la pele mirando a los ojos de la niña, por ejemplo. "Hay que ser muy hija de la gran puta para poner ese comentario en una foto en la que sale mi hija", dijo Busta, el amante padre y esposo. Que digo yo que quizá eso de recordar que internet lo ve cualquiera no se merece este tipo de respuesta y que si te pones en internet es bastante lógico que no te digan siempre lo quieres oir.

Vamos, que me da lo mismo y que me da igual, pero me replanteo las fuentes culturales y de opinion que tiene el habitante medio. ¿por qué?. Porque Rihanna la ha liado en Twitter al pedir una Palestina libre. Claro , que lo de Palestina ya lo sabíamos los que leemos la prensa pero parece ser que más de uno de los (ojo) 36 millones de seguidores) no lo sabían y están más indignados que el peluquero de Pablo Iglesias. Resulta curioso esto de no leer prensa, no ver la información y creer que se tiene una concepción real del mundo porque lo dice Rihanna. Y quien dice Rihanna dice tambien esos que se indignan mucho porque lo ponen en su muro de facebook.

¿Qué mierda de referentes sociales quedan? ¿Shakira? ¿Los youtuber gritones que dicen tontadas? Las diez personas más seguidas en internet son, agárrense los machos, Kate perry, Justin Bieber, Barack Obama, lady gaga, Taylor Swift, Britney Spears, Rihanna, Justin Timberlake, Jennifer Lopez y Ellen DeGeneres (y su selfie). De ese Top Ten se ha caido, de culo por supuesto, Kim Kardashian (que todavía no se a qué se dedica).

Recuerdo oir la radio al desayunar, ver a mi padre con el periódico bajo el brazo y con las esquinas gastadas de leerlo. Ahora, antes de despertar, se alarga la mano y se mira el muro de facebook y las últimas cosas que pone ese mini universo que supone twitter donde, por supuesto, también hay información inteligente y veraz pero... pero parece que la mayoría ha desistido de buscarla. Los americanos y muchos españoles han demostrado saber más de la historia de Springfield y los Simpsons que de geografia y geopolítica. En el caso americano por desidia y en el español por repetición, al estilo príncipe de Bel Air o Verano Azul.

Nunca hubo más acceso a la información, nuca hubo más capacidad de contrastar datos, de poder estar al dia de las opiniones y razonamientos de premios nobel y de intelectuales de interés. En esta época que algunos llaman la "Edad Nespresso" en la que todo ha de ser rápido, con una sensación intensa y de consumo inmediato se ha despeñado una mayoría por el acantilado de la banalidad, por una portada tras otra del Pronto. Todo ello segmentado y controlado por google para no sacarnos de la sedación porque ¿aún queda alguien que navega con la barra de direcciones?.

Ganan los gatos, los hamsters con flores en el pelo y resulta que Beyonce o Justin Biener tienen suficiente influencia en la masa democrática como para establecer tendencias y derrocar paises con sus fans armados de twits. Porque a nadie le gusta ver cosas desagradables, a nadie le gusta que le lleven la contraria. Los tipos y las chicas que dicen a todo que si, que les parece estupendo, tienen mucho más éxito. Las páginas de humor facilón, las fotos de una famosa en pelotas. El culo de Beyoncé tiene más visitas que la columna diaria de un premio Pulitzer. Bustamante, pasandose por el forro la ley de protección de la infancia mientras su mujer se fotografía con un bikini pequeño y poniendo a disposición mundial esa imagen de familia más feliz que un chino atendiendo, quiere ser tu nueva referencia cultural. Ataca desde twitter, desde instagram y desde el canal Divinity, entre ese programa de novias americanas y unas mariposas.

Por Dios, por favor, hay que negarse a eso. 
El sendero al lado oscuro no tiene camino de vuelta.


11 de enero de 2014

Los hombres y el anclaje ridículo

Bill Murray vivió atrapado en el tiempo. Una y otra vez se despertaba con I got you babe e incluso en un determinado momento aquello empezó a ser un juego en el que el día de la marmota se convertía en el lugar en el que estar anclado, como un barco en el hielo del ártico, para vivir una y otra vez lo mismo.

Esta mañana, en medio del café y de las desconcertantes noticias que vapulean desde los periódicos para no pensar en las que cosas que realmente importan, un tipo con pantalones de pinzas, la piel morena por la nieve del invierno, el pelo escaso y los dientes blanqueados, ha entrado en el bar haciendo el ruido del que se considera a sí mismo como un referente. La camisa con dibujitos de polo y un caballo bordado junto a un número. Los cuellos con la vuelta a rayas blancas y el color predominante: azul. Va exactamente vestido como lo hacían los que se creían los más estupendos de 1989. Habla como Tony Manero. Mueve los hombros como Rocky y estoy seguro que sueña con tener el pelo de Michael Knight.

Una de las peores cosas que tiene la madurez temporal, que es la que llega por el mero paso del tiempo pero no por la evolución mental, es quedarse anclado en lugares insospechados. Aquellos que consideraron la modernidad como un lugar en el que estar varados, casi como si fueran Fabio Mcnamara una y otra vez, vagan por las calles mezclando hombreras y chistes de Chiquito de la Calzada como si fuera una fusión de flamenco pop defecada por el mismísimo Azuquita.

El ridículo callejero no es algo que sea exclusivo de aquellas mujeres que, entradas en años, visten leggins de leopardo en las puertas de los bares y beben gin tonics que, por su amargura, es la bebida de las separadas. Se ha convertido en algo global, en algo igualitario. La necesidad de sentirse una persona diferente convierte a todos los adolescentes en copias de si mismos de la misma manera que cincuentones amagan con esfuerzos para intentar no hacer el ridículo y, como consecuencia, lo hacen con sus descapotables en invierno y las lesiones de gimnasio.

Existen lugares donde quedarse, refugios donde guarecerse. Existen camisetas favoritas y vicios vergonzantes. Los tenemos (o los tuvimos) todos.

También existen conflictos no resueltos. El compañero al que pegábamos en los recreos del colegio se hizo una liposucción, se depiló el cuerpo, se compró una camisa ajustada y conduce con las gafas de sol sobre la cabeza aunque esté nublado. Ahora se pega él solo. En el coche suena música de Guetta.

24 de abril de 2013

Perrovintage

Existen elementos que son inversamente proporcionales a la verdad. Hay muchos más teléfonos de última generación en poblados chabolistas que en el mismísimo barrio de Salamanca. Urdangarín va en un golf de tercera mano.

Ostentar ya no es cool. Lo que mola es llevar una chamarra  gastada, comerse un pincho de tortilla sentado en un escalón cerca del bar y liarse un cigarro antes de irse a dormir a un hotel de cinco estrellas y, aunque quemes la ropa cada vez que te la pongas, volver a parecer un buscavidas por la mañana con la barba a medio afeitar, algún roto en el pantalón, unas zapatillas casual, una camiseta básica y la misma chupa de cuero que el tipo del anuncio.
Hubo una época en la que los ricos tenían que demostrar que lo eran de la misma forma que en la edad media aquellos que eran pálidos y casi albinos tenían en su tez la demostración absurda de que eran más que los demás. En los años 80 sacar el ladrillo que era un móvil o tener un coche aún más grande era el equivalente a la blancuzca piel medieval. La globalización del cambio de siglo y las copias chinas casi imperceptibles cambiaron aquello. A partir del 2000 hasta el más gilipollas tenía un iphone y el último soplagaitas se había comprado un Chayanne Cayenne que rugía junto a los BMW M3 de los chicos con pelo corto y gafas en la cabeza en los semáforos.

De alguna forma habría que diferenciarse de los demás. Las demostraciones públicas de poderío las podía hacer cualquiera.

Así que alguien descubrió que lo vintage era la seña de los nuevos ricos. Y una nueva banda de "posh" dejó Marbella para irse a las playas recónditas de Ibiza donde hacer picnic, liarse unos porros, jugar al voley playa y esperar a que el mayordomo les vaya a recoger con su yate. Claro que lo del yate sólo lo ves a última hora, cuando has pasado toda la tarde pensando que querían robarte el bocadillo de la toalla.

Conozco a quien afirma que un rico es un tipo que parece que te va a robar pero que huele bien. Más o menos un "perrovintange".

Mi abuela diría que las chicas de Desigual son unas cabareteras descocadas. En el último anuncio de Louis Vuitton las modelos parecen prostitutas.
Parecer rico es de pobres. Ironías del siglo XXI. Ya no te puedes fiar.

6 de marzo de 2012

Front Row (y el coño de Rossy de Palma)

Aparte de algún que otro significado informático el front row es ese lugar, en primera fila, donde algunas celebrities, otros que ansían serlo y algunos que lo son de pago se sientan a ser más fashion que el desfile en si mismo y más adolescentes que alguna personilla de mediana edad que se acaba de dar cuenta que se le está pasando el arroz.
El caso es que al front row del desfile de la Paris Fashion Week fue nuestra Rossy de Palma con un pequeño vestido y la consideración previa de que al estar en aquel lugar y no llamar suficientemente la atención, ir sin bragas era lo más apropiado para dejarse ver a la luz de los flashes de las cámaras.

Estoy absolutamente convencido que el único descuido de ese tipo fue el de Marta Chávarri. El resto, con ese olorcillo a "posado-pillado" publicitario, apesta a amortizar el dinero gastado en el láser.

Mucho tiempo ha pasado desde 1989 en el que, si la decoración que genera mis historias en el cerebro no me engaña, la buena de Marta se sentaba en la sala de espera de su oftalmólogo en la calle Velazquez, justo en el primer piso sobre la pastelería Mallorca, mientras sobre el suelo de madera y haciendo eco entre los techos altos, la renta de alquiler baja, las obras de arte en las pareces sonaban los zuecos blancos que usaba mi señora tía antes de dar paso al próximo paciente. Sobre la mesa de la sala de espera estaban las revistas de aquella semana y parece ser que allí mismo Marta se vio, como cuando las adolescentes se miran con curiosidad con un espejo, el lustre sin par de sus genitales de la jet set a disposición de cualquier onanista español de la época.

Por supuesto que, desde aquel momento, los descuidos y los desnudos, los top less en las playas y algún que otro pezón perdido, amén que uno o dos coños de rigor, tuvieron siempre la sospecha de la duda. No es lo mismo una aristócrata sin bragas que lo descubre en la consulta del médico y se llena de rubor a Aída Nizar haciendo un bolo en una discoteca de tercera o a la anunciante de grifos en que terminó Rossy abriendo las piernas como si fuera Sharon Stone en alguna primera fila donde sabe que va a ser fotografiada.

Aunque una teta y un buen desnudo siempre vende un poco por la motivación envidiosa de las mujeres y la motivación obvia de más de un hombre.

Un chiste de hoy resume bastante bien nuestro masculino punto de vista:

Y, para determinar el punto de vista femenino, basta con admitir que en las revistas de damas salen mujeres mucho más guapas que en las de hombres mientras que en las de hombres salen coches (excepto en las de hombres que salen damas, pero van sin ropa).

Nuestras presentadoras de televisión, excepto Mercedes Milá y más de una Campos, tienen un componente sexual tolerado y permitido que las hacen ser parte de la conversación envidiosa (en el vestuario de mujeres) y libidinosa (en el de los hombres) y, por el contrario, nadie se imagina a Jordi Hurtado, Matías Prats Jr, Pablo Motos, el gran Wyoming o Buenafuente enseñando un testículo en medio de un descuído.

Uno de los debates que han saltado a la prensa estos últimos días habla de esa consideración de la RAE en que nuestra lengua no es sexista en sí misma, sino que algunas cosas son como son y eso no lo hace machista o feminista.

Con las exclusivas, con las presentadoras y con el éxito asegurado de algunas "exclusivas" pasa lo mismo. Si la carne que se ve es de una mujer tiene siempre mucho más éxito que si es carne de hombre.

Supongo que es por eso por los que más de un front row atrae tanto la atención de hembras y machos, aunque no por el mismo motivo. Eso sí: aunque huele a machismo convencional están llenos de mujeres.
Pero las fotos las hacen hombres.

Cada uno juega con lo que tiene quiere.

13 de enero de 2012

¿Más rápido?. No, más delgado.

Hace 17 años la publicidad de los ordenadores decía: "Ahora más rápido". Hoy en día la publicidad grita a los 4 vientos: "más bonito, más delgado".

Probablemente es cierta la verdad que afirma que el ser humano llegó a la luna con menos tecnología que la que entra en tu bolsillo.

Probablemente es verdad que la informática es capaz de hacer tantas cosas que desaprovechamos el mayor porcentaje de su capacidad y que los fabricantes, espoleados por un producto técnicamente inferior pero exitoso en ventas, diseñado para usuarios que no quieren saber cómo funciona y más bonito que una monitora de fitness, han hecho tremendos esfuerzos en meternos por los ojos productos tecnológicamente inferiores pero bien chulos.

El portatil, que se rompe más, que se usa con menor cuidado y que tiene reparaciones mucho más caras, se comió la tostada del equipo de sobremesa que sigue siendo el que se queda encendido por las noches mientras intentas jugar al Angry Birds en tu tableta de 100€ o de 600€, que no deja de ser un teléfono hinchado y, sin embargo, ha sido el objeto del deseo a lo largo de las navidades dándose la irónica verdad de que se han vendido más lectores de libros eléctrónicos que libros electrónicos.


Ahora, a lo largo del 2012 y con la predicción más incierta que la de la Marmota, es el momento de los ultrabooks. ¿Qué es un ultrabook?. Un ordenador que parece un portatil, es más delgado que una anoréxica, no tiene dvd y lleva un disco duro en estado sólido de menos de 100gb. En la mayoría de los casos va a venir montado con una pantalla de 13" y vas a ver a un montón de chulazos con ellos sobre las rodillas en las zonas de embarque de los aeropuertos que son, a la larga, la pasarela donde se chulea de móvil, de tableta y de ultrabook.

No necesitamos tanta velocidad ni tantos núcleos, realmente, para hacer las cinco tonterías que hacemos con el ordenador. No necesitamos a una persona con un premio nobel a nuestro lado porque en realidad queremos que nos abrace y que nos haga vivir sin miedo pero yo siempre he preferido a las más listas.

Mis amigos, a las más guapas.

Los compradores de tecnología hace tiempo que dejaron de preocuparse por la potencia.

Terminaremos con un pentium 100 de 40gb enseñándolo en la cola de embarque del aeropuerto y sonriendo de cómo puedes girar la pantalla con dos dedos, soplar un molinillo de aire virtual que da vueltas en colores y consultar el correo electrónico, el facebook y twitter sin dejar de ser cool.

A muchos de nosotros nunca se nos rompió la televisión de tubo, pero compramos una de plasma. Nadie pidió tecnología para ir a la luna, por eso dejaron de fabricarla.

Por eso las revoluciones en informática son pasos hacia atrás en la potencia, y hacia delante en la moda. Dicen que el si el 2012 va a ser el año de los ultrabooks, el 2013 tendremos kinect hasta en la sopa. Y ahí estaremos, haciendo el mono delante de la pantalla porque el muñequito hace los mismos gestos que haces tú.

9 de enero de 2011

2011 y la moda madreselva


Desconozco el motivo por el que algunas compañías, al estilo de los gurús, se creen en la virtud de poder decirte que a lo largo del año te gustará el rosa, te volverán loco las morenas, usarás un trikini o, si eres hombre con bastante vello, tendrás que depilarte las pantorrillas.

Sin embargo cada principio de año se empeñan en intentar marcar cada una de las tendencias con las que habremos de lidiar a lo largo del mismo. Nos dicen que tendremos que oir al repetitivo Jarabe de Palo, al sobrevalorado Nacho Vegas o a la edulcorada Oreja. Insisten que habremos de ahorrar para comprarnos una tablet, jugar delante de la televisión de plasma, fomentar las redes sociales y hacer el tontísimo Foursquare que va a ser la próxima revolución 2.0 porque es una de esas cosas que no nos aporta nada pero por alguna razón nos hace sentir más cool que nuestros amigos que no lo hacen. Si lo haces con Iphone color madreselva ya te puedes creer la Paris Hilton de las nuevas tecnologías en esta década que nos abraza.

Por supuesto que desde la atalaya de la superioridad moral en la que algunos creen vivir cada vez que aparecen esas tendencias como los uniformes con los que nos quieren vestir los dictadores del consumo existe la rebelión moral contra lo marcado: No me compraré nada rosa en las rebajas y seguiré con mi elegantísimo negro. No actualizaré mi estado de facebook ni terminaré con una tablet que no necesito. Saldré de los bares cada vez que me pongan el número 1 de los 40 principales y tiraré la power balance que me convirtió en un desequilibrado.

Pero parte de mi subconsciente mirará de reojo la ropa madreselva y cuando salga fuera del bar a fumarme un cigarro y critique al freak que esté haciendo foursquare con su tablet intentaré adivinar de donde le sale esa felicidad tan tonta que demuestra cuando hace ver a su alrededor que es un tipo moderno y a la moda.

Y sabré que las tablet han bajado de precio, que el Android va francamente bien y que nunca quise tener ningún perfil pero lo consulto cada día, por el motivo que sea.

Por ahora no tengo twitter pero intuyo, con tremenda desazón, que estas indicaciones culturales tan dictatoriales terminan llenando alguna neurona fashion victim que todos tenemos en algún lugar de nuestro destartalado cerebro.

Me compraré unos calzoncillos color madreselva. Lo del foursquare aún me parece un atentado contra mi libertad de estar donde me de la gana y no tengo tarifa plana ni hay wifi gratis en los bares donde tomo café sin fumar.

Pd: Muchas veces entras en facebook, mandas un twit, haces foursquare o te compras algo de un determinado color simplemente porque la otra persona lo vea...reconócelo.

9 de julio de 2010

Iran: tarifa plana en peluquería

En Irán, en una de esas preocupaciones que tienen los gobiernos para con el bien común y aprovechando el Dia del Velo y la Castidad, han decidido publicar una lista de los tipos de cortes de pelo permitidos estableciendo una ley que permite a la policía determinar si la dejadez capilar atenta contra la moral pública.

Visto desde el exclusivo punto de vista capilar es una noticia que ratifica el desagradable desprecio para con las libertades personales que rezuman de las mentalidades islámicas. Sin embargo en los partidos de futbol los aficionados visten camisetas con los brillantes colores de los equipos a los que apoyan, los medicos llevan batas blancas (los carniceros también), los ejecutivos van con traje, los adolescentes se depilan las piernas, los punkys caminan con perros a su lado y remaches en el cuerpo, los emos se dejan un flequillo largo y las señoras mayores tienen todas el mismo corte de pelo.

Con lo cual podemos apreciar que las imposiciones de vestimenta en Iran sólo tienen un componente institucional que se contrarresta con las imposiciones morales de nuestra liberada y libertina sociedad contemporánea donde nos imponemos imagenes de moda a nosotros mismos.



En los años 60, cantando a la nueva liberación, al amor libre y a las libertades, un grupo de hippys decidieron dejarse el pelo largo, tocar la guitarra en los parques y conducir sus furgonetas VW llenas de flores haciendo de ello su uniforme personal. Nada más vivir la crisis de los años 70 aparecieron grupos de pestilentes muchachotes (porque los primeros punk olían, no como los de ahora que son perroflautillas de carnet) que llevaban su uniforme diferencial. Nunca ví a un Punk con traje intentando hacer una complicada transacción financiera en el parquet de Wall Street.

Desde que David Bowie se inventó el glam o incluso desde que Elvis se dejó el pelo un poco más largo de lo normal atentando al Pleasentville de la época hemos vivido en un contínuo cambio de uniformes. Desde la fetichista adolescente de medias blancas, falda tableada y coletas del colegio hasta los osos gays con cuero, tejido adiposo y barba recortada cada uno ha ido saltando de uniforme en uniforme según le ha ido conviniendo.

Pero, mientras tanto y desde la superioridad moral en la que creemos vivir los habitantes del autoproclamado primer mundo, nos encanta criticar al gobierno iraní.

Y desafortunadamente si vas a animar a tu equipo con la camiseta del contrario no se te entiende. Si realizas unas excelentes operaciones quirúrgicas con vestido de faralaes creerán que no eres un buen médico. Si ella no va vestida de ejecutiva quizá sus empleados no tendrán en cuenta su autoridad y bien ganada profesionalidad.

Conozco quien, en las videoconferencias, se preocupa mucho por su calzado porque le hace sentir más o menos segura y siempre ha existido la leyenda urbana que los presentadores del telediario están desnudos debajo de la mesa. Una vez, allá en la universidad, tuve una novia de pelo cardado y alborotado que no fui capaz de reconocer ni tocar la noche que se alisó aquella cabellera.

Es cuestión de ir haciendo propias las idas y venidas de las modas y uniformes que nos obligamos a ir vistiendo excepto si vivimos en Irán, donde hay tarifa plana en peluquería.

Eso sí. Aquí cortarse el pelo es mucho más caro pero nos creemos más libres.
(En Holanda, por ir abriendo boca, es legal fumar marihuana, pero no tabaco.)

19 de abril de 2010

El culito blanco o el vello corporal


"Las desmelenadas actrices de Hollywood". Así titula un artículo de hoy en el periódico, entre nubes de volcanes y corrupciones varias.

En realidad el artículo trata sobre determinadas actrices a las que yo nunca les vi un pelo (Julia "bocachancla" Roberts, Penélope "memolo" Cruz o Mo´nique) que parecen ser famosas por su falta de depilación en general. "Estilo europeo" lo llaman.

En realidad he de reconocer, como hombre, que el vello femenino es grato cuando está donde debe de estar y a ser posible en su cantidad adecuada. El resto lo considero, machistamente, un exceso.

También es cierto, y esto lo digo como un hombre que se preocupa en una pequeña medida sobre su aspecto personal, que cuando aparece el trasero del actor en la cama con la actriz en particular nunca, afirmo, nunca tiene un solo pelillo. Eso discrimina considerablemente a aquellos que podemos pasar perfectamente desapercibidos en el escaparate de una tienda de peluches.

Sin embargo he de afirmar, señoritas, que los hombres con pelo resultamos muy confortables las largas noches de invierno. He de afirmar, también y para decepción de mis amantes, que mantengo a raya la cantidad asumible y el resto (el exceso) pasa por la guillotina revolucionaria de mis cuchillas francesas.

Pero me niego a depilarme como un hombre de culito blanco. Me niego a ser uno de esos traseros borrachos que se hacen fotos en las puertas de los bares de moda de alguna isla mediterránea. Me niego, en realidad, a alterar mi propia identidad por una moda o para que el agua resbale sobre mi todas las mañanas mientras busco un nuevo y velludo brote.

Dicen que la pérdida de vello en el ser humano es un rasgo de evolución y yo no debí de evolucionar lo suficiente. También algunos afirman que los hombres con menos pelos resultan más atractivos a las mujeres y por ello la seleccion natural hace que su cantidad sea cada vez menor. Yo, al contrario, soy así: con vello, soltero y poco evolucionado. Nunca fui lo suficientemente adolescente o moderno para ir por ahí haciendo calvos (ver foto), pero doy calor por las noches y tengo los principios morales intactos de un hombre de los de antes. Quiero decir que desnudo prefiero ser yo. Sin ser una selva o un perrito de agua que cambia el pelo con mis señas de identidad me siento más cómodo que intentando seguir la depilada senda del hombre publicitario que nunca podría ser. El tiempo que se gasta depilarse lo gasto en leer.

Hace años decidí que dada la alarmante pérdida de mi atractivo físico habría que potenciar el atractivo intelectual. Y aquí estoy, envejeciendo con clase y cada dia más culto.

16 de octubre de 2009

Me gustan guapas, me gustan con formas

(Siento profundamente el juego de palabras: Flipa con Filippa ( por estúpido y facilón.))

Filippa Hamilton, modelo que acompaña este post, es esa señorita que ha sido despedida después de un escandaloso tratamiento de adelgazamiento digital con el photoshop hecho por el becario del departamento de marketing de Ralph Lauren. El caso es que aunque los errores del photoshop y sus abusos varios no son nada nuevo en este caso se han desatado las alarmas por la delgadez extrema de ciertas imágenes publicitarias y algunos estereotipos culturales. (Recordemos a la anoréxica Ally mcBeal y ese complejo de obesa que le generó a la bien proporcionada Jane Krakowski durante aquel rodaje).

Hasta aquí la historia es, más o menos, como todas las historias sobre la necesidad de dar una imagen de una mujer sana en vez de una esclava de lo que digan cuatro costureras maricas. Sin embargo una de ellas, cuyo nombre es Karl Lagerfield ha declarado en respuesta a esta polémica que: "You've got fat mothers with their bags of chips sitting in front of the television and saying that thin models are ugly." (es decir: que todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo patatas fritas).

Como hemos de suponer por cierta lógica este ancianito senil de 71 años es, aparte de misógino, el mismo tontaina que no hacía ropa para H&M porque "diseñar para una talla 38 era diseñar para gordas" (otra perla).

Los heterosexuales del mundo hemos de decir algo. No en vano la ropa tiene un gran componente de seducción y es a nosotros a quien se supone que nos ha de gustar (aparte de que ellas se sientan estupendamente bien con ello). De la misma forma que considero que el tanga tiene que ser una prenda diseñada por el demonio pero la prefiero a una braga-faja en los momentos de intimidad con el resto de la ropa pasa lo mismo. Y con la constitución física mucho más.

Sr Lagerfield: irse a la cama con una huesuda es algo complejo porque no sabes si estás con un preso de Auschwitz o si te va a sacar un ojo con el extremo del húmero. Acariciar unos pechos redondos es un placer fuera de lugar y nada comparable a pensar si lo que tienes en la mano es un pezón o un mal golondrino. Desplegar la lengua sobre su espalda y ver cómo se retuerce mientras sujetas su cadera es algo fantástico, si es que tiene cadera. Agarrarla dejando esconder los pulgares en el pliegue que se hace cerca de su pubis mientras la miras a los ojos, encima tuyo, es algo que no puede comprarse a intentar buscar un hueco donde agarrar cerca de las costillas pensando si la vas a romper. Y después, tapados con un albornoz, comerte un bombón de chocolate sin el prejuicio de la gordura es casi lo mejor del sexo. Y estoy hablando de sexo con una mujer de complexión media, ni gorda ni delgada, porque todos los excesos son malos y algunos, según vamos madurando, preferimos las mujeres sanas (y listas) y, a ser posible, con la mente preclara para no rendirse a una costurera anclada en el pasado estético de la mujer.



Pd: como colofón el video "Salvemos los pechos"

4 de septiembre de 2009

El encaje vuelve

Tengo malas noticias para mi: vuelve el encaje. Como contraprestación crecen las hombreras y siguen las transparencias.

Es cierto que como hombre tradicional casi cerca de la crisis de los 40 (que ahora dicen que es una oportunidad para cambiar de estilo de vida pero, viendo cómo mis amigos y yo empezamos a ver con deseo motos y coches más deportivos, sigue siendo una edad crítica) no tengo conocimientos suficientes para distinguir en mi cerebro entre flecos y encaje, así que cualquier cosa con flores estampadas es para mi parte del enemigo.

Porque no hay nada peor que pensar que has llegado al vello púbico y sin embargo lo que estás rozando son las flores estampadas de esas minúsculas braguitas. No hay una sensación más ridícula que tu bragueta se quede enganchada en el fleco estético de la parte de la ropa interior que se ve y no hay una estupidez más grande que pensar que se le ve un pezón cuando, en realidad es la cara de una supernena difuminada en la segunda piel que hace esa camiseta. Por eso no me gusta el encaje, porque me miente.

Lo de las hombreras, al contrario, está bien porque yo empecé a comprarme ropa allá por los 80 y soy un tipo muy cuidadoso, así que puedo volver a ponerme aquellas chaquetas más allá del día de carnaval que me quiera parecer a McHammer. (Y tengo los hombros caidos)

Y lo de las transparencias... ya sabeis lo mal que llevo yo lo del Venca.

En realidad la moda es una cuestión cíclica que tiene como virtud el gran engaño de la ropa y como ventaja la tremenda alegria visual que para un futuro viejo verde (como yo) suponen algunas tendencias entre las que no puedo poner al encaje, pero nadie es perfecto. Aunque sea una cuestión de gusto.

Porque ¿qué ventajas tiene el encaje?. El wonderbra sube, las fajas aprientan, los tacones elevan, las transparencias (me) ponen... ¿y el encaje?. ¿Acaso hay algun elemento de moda más inutil?. Respecto de mentir... toda la moda (la masculina también) miente.


Pd: ¿volantes y flecos no son lo mismo, verdad?
Pd2: el video de la chica y la bateria fué una copia de wonderbra al Fantastico anuncio de Cadbury y el mono....

28 de julio de 2009

La exposición pública del tanga

Hace unos dias casi me pegan por hacer esta foto:Por un momento pensé ,desde la posición de alguien que nunca se ha puesto un tanga, sobre la comodidad de dicha prenda y tras deducir su falta de confort (sobre todo en su vertiente "hilo dental", que es el caso) intenté comprender los motivos que llevan a una señorita a disponer de tan interesante atuendo.

Leo que llaman "cola de ballena" a ese tipo de prenda que aparece por encima del pantalon de tiro bajo con forma de diminuto triángulo y que su exhibición como moda es un fenómeno que se origina más o menos sobre el año 2000 tras la aceptación pública de los tirantes del sujetador como un elemento visual más.

Por lo que deduzco que esta foto no es pornográfica, sino un referente de moda. (Además la pornografía para mí es el sexo explícito y de discutible gusto, aunque te guste)

Aún así, tras aceptar la incomodidad y aprender que esa muestra interior es pública, ¿por qué se enfada la buena muchacha al descubrir que la gente la mira?. La dualidad humana me sorprende. lo que se han de comer los gusanos...

15 de junio de 2009

La crisis nos hace poligoneros

Todo empezo con Camps, al que le sigue gustando ser un tipo elegante. El presidente de la comunidad valenciana se supone que se gastó 12mil eurillos en ser un tipo estilizado y a la moda, con sus trajes a medida y su sastre traicionero.

Ahora resulta que Caramelo, de trajes que admiro cuando los veo expuestos, va a cerrar o al menos esa es la intención ya que gerencia ha denunciado a sus empleados por romper las instalaciones en un arranque de furia proletaria.

D&G cierra en Barcelona (al menos en la diagonal) y sé de buena tinta que CH (Carolina Herrera, no Carmen Hornillos) en Bilbao no está en una situación especialmente brillante en lo económico, justo al ladito de Louis Vuitton.

Yo siempre había pensado que quien era capaz de hacer bien su trabajo era quien iba a superar la crisis, que todo esto se iba a llevar por delante a toda esa amalgama de pequeños profesionales de la apariencia tras el descubrimiento por el consumidor de a pie que el mal producto dura menos que la entrepierna de un vaquero de H&M.

Parece que me equivoqué.

Primero fueron los calcetines de Esperanza Aguirre con ese aire a un documental de callejeros o a un domingo frente al televisor.

Después las noticias de crecimiento de Desigual, esa ropa con aire de anuncio que hace que todas aquellas mujeres que quieren ser fashion terminen con el mismo abrigo por la calle pensando que sus amigas creen que es de Custó

Más tarde la internacionalización de Adolfo Dominguez, escapando de la piel de toro para poder seguir dando salida a sus trapillos o el mantenimiento de los 184 millones de beneficio de Inditex.

Pero hoy ya hemos dado el salto definitivo mostrando a Elsa Pataky como la nueva Juani del siglo XXI, ahondando en el nuevo look para la crisis: el look poligonero.

Así que a partir de ahora, como si fuera un revival del grunge protagonizado por warryboys y un grupo mezclado de góticas, hippys y emos, hemos dado una pequeña estocada al glamour de verdad, a la elegancia de toda la vida, a la belleza de un buen traje o al parecido remoto con alguna actriz o actor del hollywood convencional.

Definitivamente esta crisis que nos mata lugares que pensábamos que eran para toda la vida también se va a llevar por delante ciertas partes de la elegancia.

Conozco a quien, cuando está con la moral por los suelos, se viste elegantemente y se lanza a la calle para hacer que su ego le haga superar la pequeña crisis de identidad en la que se sumerge de vez en cuando. Y el truco le funciona. Es mejor remedio que pagar por una mala prenda que pasará de moda cuando en vez de parecer vieja, lo sea. Porque la Juani, cuando pase de los 50, ya no llevará la ropa tan prieta ni su acompañante las cadenas de oro, aunque continúen disfrutando del sexo en el asiento trasero de un Opel Calibra tuneado mientras suenan las canciones de amor de Camela.

Y además, si vestimos como si no hubiera crisis quizá se acabe sola. Ignorarla puede ser un buen truco

Pd: el pesimista existencial se suele vestir aqui. (no predico con el ejemplo, cierto es. Mañana mismo me compro un traje de Caramelo (y lo chupo hasta que se gaste (el chiste es obvio))

30 de abril de 2009

Juegos de niños

Esto se vende. (página de venta pulsando sobre la foto).

Diviértete como nunca jugando a la ruleta rusa con tus amigos.
El que no muere: gana.
Y mientras tanto sus padres, tranquilos porque el niño esta con sus amigos en el salón, se congratulan del hecho que su hijo no es de esos que estan todo el día dando a los botoncitos de la consola, que su hijo se divierte con otros niños y un globo.

Aunque queda el consuelo de pensar que hay modas que siempre vuelven. Parece ser que el encanto embriagador del yoyó es cíclico, como las americanas con hombreras (que según el manual de estilismo del 2009 tamizado por la niña de poltergeist: "ya están aqui").

Lo cierto es que los juegos infantiles han cambiado una barbaridad y yo, personalmente, me quedo con el yo-yo (que significa, obviamente: un servidor-un servidor)

11 de mayo de 2008

tanquini (o tankini)

Todos los dias se aprende algo. Y la moda femenina siempre sorprende. El otro día oi: "me voy a comprar un tanquini". Y mi mente empezó a funcionar. No es un tanque pequeño ni, muy a mi pesar, un bikini tanguero.

A diferencia del bikini y del trikini, el tankini es una camiseta y una braga. ( aviso a onanistas: links sobre los nombres)

En un despacho de marketing dijeron: "nada, le ponemos un nombre y lo ponemos a la venta y nos ponemos ciegos a venderlo.

Lo mas divertido es encontrar productos que se llaman (cito textual): bikini tipo tankini.

Y, como soy un cerdito, me siguen gustando los tradicionales que no enseñan , pero enseñan.