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23 de enero de 2019

No sin calcetines.

Estamos pasando una ola de frío que se parece mucho al invierno. Los modernos lo llaman temporal y mi madre lo llama Enero. Es algo parecido a llamar al Taxi o hacer un Uber. Son cosas que, a la larga, realizan la misma función (salvo las diligencias legales e impositivas) pero parece que pertenecen a diferentes glaciaciones. No hay grandes inventos en la modernidad salvo el cambio de nombre y que cada vez hay menos personas en medio del proceso. Mis abuelos ya tenían  patinetes y electricidad, solo que no los habían puesto juntos. El Tinder eran anuncios por palabras  y aunque se follaba menos los  matrimonios duraban bastante más.

Sin embargo, embutido en mil capas contra la lluvia y el frío, contra Enero o contra la gran ola de aire siberiano, me detengo en un semáforo que hay junto a un colegio. La hora es justo esa en la que, alegres y despistados, salen mirando sus teléfonos cruzando sin cuidado debido al derecho infinito que les da el muñeco verde del semáforo. Pasa un primer grupo y un segundo. Van con bufandas y algo encorvados, protegidos por sus plumíferos. Pocos guantes veo y eso es por culpa de la telefonía. Entonces me doy cuenta de una situación que les define: no llevan calcetines y si los llevan son esas mierdas que llegan hasta el talón. Prácticamente todos dejan al aire ese hueso del tobillo que duele tanto si se golpea. Llevan la piel contra los elementos y contra el salpicar de los charcos. Desprotegidos. Los modernos,entre otras cosas, no llevan calcetines.

Dicen en las noticias que hay una epidemia de gripe.

4 de diciembre de 2012

La vuelta de Rubens a ritmo de reggeton

Caterine Felizardo se ha proclamado como la ganadora del Mis Bum Bum 2012 que viene a ser un concurso para elegir el mejor culo del planeta. Demuestra, de una forma inquietante, el nuevo reino de las formas casi rubens donde ha de ser redondo, excesivamente sobresaliente y grande como la luna llena. Nada que ver con ese estilo robusto, limonero, duro y jugueton al que yo siempre he aspirado y que alguna vez, casi de manera testimonial como si el camello de la casualidad tuviera a bien pasarte de lo bueno para ver si te enganchas, tuve suerte de conocer.

Viene a ser como esa fascinación que dicen que se tiene en Cuba con Kathy Ferreiro (a la que llaman la Kim Kardashian cubana) y , a mi, me parece un almohadón.

Claro que, para desquitar a Cuba y su eterna sabiduría también hay que decir que el gobierno de la isla ha decidido prohibir el reggetton por vulgar, banal y mediocre. En eso estoy de acuerdo. Más de una vez he pedido a Dios que me diera una recortada para matar a algún adorador de ese (y otros) ritmos infernales repletos de estupidez y falta de gusto. Normalmente eso suele suceder en un semáforo, para qué engañarnos, mientras un muchacho con la cara fija en el frente y anclado en el asiento de su bmw de cuarta mano tiene el volante a la altura de los ojos y otea desafiante al universo de la calle.

Los tiempos cambian y los gustos también. El 28% de la juventud lee prensa pero el 77% tiene perfil en las redes sociales. Yo hice un periódico con 13 años en el colegio y mi sobrina, que tiene la misma edad, mata por una conexión wifi donde poderse sentar a engordar su culo. Al menos no le gusta el reggetton. Unos juveniles de 15 y 16 años han matado a un juez de línea en un partido de futbol de Holanda y a mi me castigaban en casa si me echaban por la quinta falta personal. Las aspiraciones y los deseos son volubles como lo es la publicidad. A veces deseamos muchas cosas que no necesitamos o ni siquiera sabemos si las necesitamos. A veces nos gustan las mujeres escuálidas y los pechos breves, las formas rectilíneas o las transparencias. A veces nos gustan redondas. A veces, solo a veces, decubres que entre toda esa modernidad vuelven las tres gracias de Rubens a ritmo de reggeton.

13 de septiembre de 2012

La degradación de la informática (navidad 2012)

La primera vez en la que descubrí que la informática ya no era cool fue el día que me pidieron que les programara el video porque también tenía botones.

De eso hace más de 15 años.

En realidad los usuarios sois una extraña banda de nazis con dinero que volveis loco al grupo de freaks anclados en las películas de hackers de los años 80 que ahora diseñan productos para vosotros.

Cuando nos compramos nuestro primer ordenador nos volvíamos locos con las megas y los gigas. "Más" parecía significar "mejor" aunque no lo fuera tanto. Eran máquinas grandes y ruidosas cargadas de ventiladores que tenían su mesa propia. Esa mesa se convirtió en una ventana en el momento en el Internet aterrizó en casa. Esa mesa se llenó de Cds vírgenes donde grabar millones de canciones y de discos duros donde meter todas las series que, a día de hoy, no has visto. Así que los diseñadores pensaron máquinas más potentes con juegos más realistas que habían pasado de "matar a todo" al estilo DOOM a jugar la estrategia colectiva sin matar a los inocentes. Los núcleos fueron dos, después 4, más tarde 8 y aquella máquina de 200.000 ptas ahora tenía una gráfica brutal, varios Tb de disco, un sistema de 64bits, 16gb de ram e incluso, como la gran maravilla del siglo XXI, un disco duro en estado sólido.

Pero ella descubrió que para entrar en facebook y responder emails con powerpoints soseras podía seguir usando el equipo de hace 10 años. Es más, algún señor pensó que podía hacer un equipo poco potente pero muy bonito y venderlo a partir de 500€. Así se fraguó el iPad (que estaba inventado años antes por Microsoft).

Así que el usuario medio, poseído por la publicidad, se lanzó a por máquinas más pequeñas con la creencia casi religiosa de que eran máquinas idénticas y que si antes eran grandes lo eran porque les habíamos engañado durante años. Compraron los portátiles, que son la obsolescencia programada hecha ordenador (sobre todo si llevan una buena gráfica o se deja en manos de un adolescente poco cuidadoso) y se sentaron, tras el verano del 2012, a pensar en que tipo de gadget tecnológico querrían en navidad.

La industria, que es (como la televisión) un reflejo de lo rentable (que no de la calidad), se ha lanzado a la caza de un tipo que es capaz de gastar 400€ porque 1000€ son muchos. Le ha puesto delante de los ojos unas luces brillantes que se mueven con los dedos y que no son mejores que el ordenador que va a aparcar en el trastero. Tras no haber triunfado una pequeña revolución llamada ultrabook (porque el más barato vale 700€) todas las compañías que se llenan de vendedores de humo te van a intentar convencer que su tableta es lo que necesitas para ser más feliz que alguna familia que salga en el catálogo de 20cm del ikea. Así que estas navidades, muy a mi pesar, esa será la reina. Lo será porque puedes regalar a tu primo una funda de 10€ y quedar como un señor. Lo será porque la podrás sacar en la mesa de la cena, al lado del cochinillo, y enseñar las fotos pasándola de mano en mano. Lo será porque aunque mueva con dificultad el pac-man se verá de maravilla y la pantalla se gira si la giras tú.

El mundo del ordenador de mesa es algo que no se muere con facilidad por mucho que lo haya matado, más de un gurú, hace quinquenios. Los clientes más inteligentes saben que nada, absolutamente nada, es capaz de llegar a las cotas de potencia y fiabilidad de un ordenador con todas las letras. Más de uno, decepcionado por la batería que se gastó, las teclas que se salieron, el panel que dejó de verse o la placa que se quemó ha vuelto a la esencia de una buena máquina porque volverá a durarle 10 años y no los 3 o 4 del último portátil.

Cuando la informática se explica con coches y le cuentas a alguien que uno bueno vale dinero y que lo importante es el motor, lo entiende. Eso no quita que me gusten los descapotables y que me gustaría un bonito biplaza con muchas luces en el salpicadero que costara menos de 3000€. Sé que eso es imposible por mucho que los Hyundai Coupé fueran, en su momento, líderes de ventas. Por eso mismo la informática que quereis algunos también es imposible. Ayer me preguntaron si en una tablet de 200€ se puede jugar al Grand Theft Auto. ¿En resolución alta?- respondí. -En baja tampoco- re,respondi.

El problema es que la publicidad os va a convencer de lo contrario camino a la navidad.

A veces creo que tenemos una televisión de mierda porque es la que ve la mayoría. Con la informática va camino de pasar lo mismo. Es una pena.


Pd: (Este post está escrito con un equipo de sobremesa bien diseñado que tiene unos 10 años en el que, con un pequeño gasto en memoria y en gráfica, funciona todo menos el battelfield3. Siempre he mantenido que la informática es: una buena máquina esperando en casa para los trabajos de verdad y una solución móvil (portatil, tableta o smartphone (que tampoco lo inventó apple)) para las necesidades específicas si es que las tienes porque ver las notificaciones del facebook nunca fue algo de interés esencial.)

22 de septiembre de 2011

Fotos, modas, scarlett, planking e Internet.

Internet, que siempre es una imagen extraña de aquellas cosas que nos entretienen mucho más allá de las cosas que son realmente importantes, resulta ser un pozo de modas modernas absurdas sin sentido que van haciéndose un hueco entre todos aquellos que se quieren hacer sentir partes de un todo imitando acciones que nadie es capaz de entender el motivo por el que generan dicha admiración.

Creo que la primera moda que me pareció globalmente estúpida fue la de "241543903", que consistía en hacerse fotos con la cabeza dentro del congelador y subirla a Flickr (o similar) con dicho tag.

Después, si nos vamos a aquellas que tuvieron éxito, tuvimos a los telediarios haciéndose eco del Planking, que era hacerse fotos cabeza abajo y que acabó con más de un turista borracho muerto por llevar dicha afición a límites insospechados. Después, quizá con menos fuerza, llegó el Battmanning.


También hay que recordar esa moda de hacerse una foto en la que parece que te han cortado la cabeza (yo me hice una y, afortunadamente, nunca me la enviaron) y que se llama Horsemanning. No nos podemos olvidar de la otra manera de hacerse fotos imitando a un buho en cuclillas llamada Owling e incluso copiar las fotos de otros (Stocking) es una de las nuevas diversiones.

Como es lógico, la foto de Scarlett enseñando el culete ha tenido millones de imitadores que se reunen en scarlettjohanssoning subiendo fotos a diario.

Desconozco el motivo por el que este tipo de cosas tienen éxito. Supongo que una parte de nosotros se siente entretenida sintiéndose partícipe de un todo que es, dada su falta de madurez y éxito asegurado (en visitas), una tontería que, en realidad, no hace daño a nadie.

De la misma manera de Jackass se convirtió en un fenómeno al estilo EpicFail, este tipo de modas que duran menos que lo que aguanta el buen tiempo en Finlandia deben de activar alguna parte del cerebro humano que nos reconforta como a las adolescentes que se aprenden y ensayan los pasos de baile de la estrella musical de moda del momento y luego graban un cover que suben a youtube. Es mucho mejor que aquellos que se graban con su moto haciendo el idiota, con su coche persiguiendo a otros o saltando al Pisuerga (que es la moda en Valladolid)

Youtube, Flickr, Twitter, Facebook, Google+ y todos aquellos lugares en los que, como si fuera el pozo sin fondo de todas las cosas que nos hacen gracia tres segundos (que es lo que dura la memoria de un pez) se van convirtiendo en el caldo de cultivo de unas modas que son insulsas, infantiles, temporales y un poco ridículas si las miras desde fuera. Siempre, más o menos, las modas en internet son como las hombreras de los años 80, pero con más visitas.

Así que ahora mismo me hago una foto tumbado, otra cabeza abajo, la tercera como un búho, la cuarta imitando a alguna foto famosa y la quinta, que me la dejo para los íntimos, enseñando el culo frente al espejo. Ninguna moda en Internet es complicada. Una foto con el movil y punto. Tardas menos de quince segundos en ser un internauta de pro.

Luego pongo cara de ser más cool que Locomía, más hacker que tu primo y más moderno que un perroflauta con un iPad2 esperando a un vuelo lowcost con una mochila de Quechua a la espalda.

Dicen que este año se va a llevar el look de mujer fatal (tirantes, corbatas y un poco andrógina) a lo Marlene Dietrich y el retrosexual. Eso será por la calle. En internet siempre hay universos paralelos y maneras de estar a la moda en un sólo click.