Mal dia para buscar

13 de septiembre de 2023

Ede

Un día, apenas a un metro, Rosa ( de España) cantó sin ningún instrumento y conmigo presente. Una de las voces más increíbles que he tenido el gusto de oir. (y no he oido pocas voces) Algo descomunal, excelente, impactante y a la vez, tierno e intenso. Sin embargo nadie le ha dado nunca una composición al nivel que su capacidad merece. Quizá, solo quizá, es porque solamente el talento no es suficiente. Quizá es porque en la suma de los méritos hay cosas que puntúan más. Y, lo digo con sinceridad, actualmente es una mujer atractiva pero para la memoria global es aquella gorda que cantaba como Aretha en un programa del que solo recuerdan las reposiciones.

Pues bien. Hay una artista con una voz, diferente pero embriagadora, a la que no le han dado las composiciones que quizá merezca. O que quizá no quiera. No lo sé. Pero es una voz ( como en su momento fueron las grabaciones caseras de Carmen Boza) que merece la pena porque no tiene más artificios que su propia capacidad.

Ella es Ede. Y canta asi:


Si queréis más:


12 de septiembre de 2023

Reunión tumultuosa ( 1987) revisado.

En 1987 se publicaba un libro donde se narra, muy al principio, la llamada a la policia para autoinculparse de un asesinato. El tema es que se produce en Sudáfrica cuando la gente de color era menos que los blancos. Dice así:


La señorita Hazelstone telefoneaba para informar que acababa de matar a su cocinero zulú. El Konstabel Els podía hacerse cargo perfectamente del asunto. Como agente de policía, también él había matado a tiros en sus tiempos a muchos cocineros zulúes. Además, había ya un procedimiento establecido para resolver estas cuestiones. El Konstabel Els inició la fórmula rutinaria.

—Usted quiere informar de la muerte de un cafre —comenzó.

—Acabo de asesinar a mi cocinero zulú —gruñó la señorita Hazelstone.

—Eso fue lo que dije —dijo Els, conciliatorio—. Que quiere usted informar de la muerte de un negro.

—Yo no quiero hacer nada de eso. Le he dicho que acabo de asesinar a Cinco Peniques.

Els lo intentó de nuevo.

—La pérdida de cinco peniques no constituye un asesinato.

—Cinco Peniques era mi cocinero.

—Matar a un cocinero tampoco constituye un asesinato.

—¿Qué es entonces un asesinato? —la seguridad de la señorita

Hazelstone en su propia culpa comenzaba a tambalearse ante el diagnóstico favorable de la situación del Konstabel Els.

—Matar a un cocinero blanco puede ser asesinato. Es improbable, pero puede ser. Pero matar a un cocinero negro no. Bajo ninguna circunstancia. Matar a un cocinero negro se considera defensa propia, homicidio justificado o eliminación de basura —Els se permitió una risilla—. ¿Ha probado usted a llamar al Departamento de Higiene? —preguntó.

Era evidente para el Kommandant que Els había perdido el poco sentido del decoro social que pudiera tener. Le apartó del teléfono y lo cogió él mismo.

—Aquí el Kommandant van Heerden —dijo—. Al parecer ha tenido usted un pequeño accidente con su cocinero.

—Acabo de matar a mi cocinero zulú —dijo implacable la señorita Hazelstone.

El Kommandant van Heerden ignoró la autoacusación.

—¿El cadáver está en la casa? —preguntó.

—El cadáver está sobre el césped —informó la señorita Hazelstone.

El Kommandant suspiró. Siempre igual. ¿Por qué la gente no mataría a los negros dentro de la casa, que era donde tenían que hacerlo?

—Tardaré unos cuarenta minutos en llegar ahí —dijo—. Y cuando llegue, encontraré el cadáver en la casa.

—No señor —insistió la señorita Hazelstone—. Lo encontrará usted en el césped, en la parte de atrás.

El Kommandant van Heerden volvió a intentarlo:

—Cuando yo llegue, el cadáver estará dentro de la casa —dijo, muy despacio esta vez.

Pero la señorita Hazelstone no parecía impresionada.

—¿Acaso insinúa usted que debo cambiar de lugar el cadáver? — preguntó furiosa.

El Kommandant se quedó sobrecogido ante la sugerencia.

—Desde luego que no —dijo—. No tengo el menor deseo de causarle molestias a usted, y además, podría haber huellas dactilares. Puede mandar usted a los criados que lo hagan.

Hubo una pausa, mientras la señorita Hazelstone consideraba las implicaciones de aquel comentario.

—Me da la impresión de que está usted sugiriéndome que altere las pruebas de un delito —dijo, lenta y amenazadora—. Me da la impresión de que intenta usted convencerme de que obstaculice la acción de la justicia.

—Señora —interrumpió el Kommandant—, yo sólo intento ayudarle a cumplir la ley.

El Kommandant se detuvo, buscando las palabras.

—La ley dice —continuó— que es un delito matar cafres fuera de casa. Pero la ley dice también que es perfectamente admisible y adecuado matarlos dentro de casa si han entrado ilegalmente.

—Cinco Peniques era mi cocinero y tenía todos los derechos legales a entrar en la casa.

—Me temo que en eso se equivoca usted —continuó el Kommandant van Heerden—. Su casa es zona blanca, y ningún cafre tiene derecho a entrar en una zona blanca sin permiso. Al disparar contra él le negó usted el permiso para entrar en su casa. Yo creo que puede enfocarse la cosa de ese modo sin problema.

Hubo un silencio al otro extremo de la línea. Era evidente que la señorita Hazelstone se había convencido. —Llegaré ahí dentro de unos cuarenta minutos —prosiguió van Heerden, añadiendo esperanzado—: y confío en que el cadáver...

—Vendrá usted en un plazo de cinco minutos y Cinco Peniques estará en el césped, que es donde lo maté —gruñó la señorita Hazelstone, al tiempo que colgó el teléfono.

El Kommandant contempló el aparato y suspiró. Colgó cansinamente y, volviéndose al Konstabel Els, le ordenó que preparase un coche.


Ahora le hacemos una revisión políticamente (in)correcta:


La señorita Mari Carmen telefoneaba para informar que acababa de matar a su marido. El asistente del 016 podía hacerse cargo perfectamente del asunto. Como agente de violencia de género, también él había goplpeado y degradado verbalmente con furia en sus tiempos a muchas parejas acosadoras. Además, había ya un procedimiento establecido para resolver estas cuestiones. El asistente inició la fórmula rutinaria.

—Usted quiere informar de la muerte de un hombre —comenzó.

—Acabo de asesinar a mi marido —gruñó la señorita Mari Carmen.

—Eso fue lo que dije —dijo el agente, conciliatorio—. Que quiere usted informar de la muerte de un hombre.

—Yo no quiero hacer nada de eso. Le he dicho que acabo de asesinar a José Ramón.

Lo intentó de nuevo.

—La pérdida de josé Ramón no constituye un asesinato.

—José Ramón era mi marido.

—Matar a un marido agresor tampoco constituye un asesinato.

—¿Qué es entonces un asesinato? —la seguridad de la señorita

Mari Carmen en su propia culpa comenzaba a tambalearse ante el diagnóstico favorable de la situación del agente

—Matar a una mujer puede ser asesinato. Puede ser. Pero matar a un hombre machista no. Bajo ninguna circunstancia. Matar a un hombre machista se considera defensa propia, homicidio justificado o eliminación de basura —Se permitió una risilla—. ¿Ha probado usted a llamar al Departamento de Higiene? —preguntó.

Era evidente que el agente había perdido el poco sentido del decoro social que pudiera tener. Le apartó del teléfono y lo cogió él mismo.

—Aquí la responsable del ministerio de igualdad —dijo—. Al parecer ha tenido usted un pequeño accidente con su marido.

—Acabo de matar a mi marido —dijo implacable la Mari Carmen.

La responsable del ministerio ignoró la autoacusación.

—¿El cadáver está en la casa? —preguntó.

—El cadáver está sobre el césped —informó la señorita Mari Carmen.

La ministra suspiró. Siempre igual. ¿Por qué la gente no mataría a los maridos dentro de la casa, que era donde tenían que hacerlo?

—Tardaré unos cuarenta minutos en llegar ahí —dijo—. Y cuando llegue, encontraré el cadáver en la casa.

—No señora —insistió la señorita Mari Carmen—. Lo encontrará usted en el césped, en la parte de atrás.

La ministra volvió a intentarlo:

—Cuando yo llegue, el cadáver estará dentro de la casa —dijo, muy despacio esta vez.

Pero la señorita Mari Carmen no parecía impresionada.

—¿Acaso insinúa usted que debo cambiar de lugar el cadáver? — preguntó furiosa.

La ministra se quedó sobrecogido ante la sugerencia.

—Desde luego que no —dijo—. No tengo el menor deseo de causarle molestias. Pero si está en casa y usted dice que lo hizo porque se puso violento, todo es más fácil.

Hubo una pausa, mientras la señorita Mari Carmen consideraba las implicaciones de aquel comentario.

—Me da la impresión de que está usted sugiriéndome que altere las pruebas de un delito —dijo, lenta y amenazadora—. Me da la impresión de que intenta usted convencerme de que obstaculice la acción de la justicia.

—Señora —interrumpió la ministra—, yo sólo intento ayudarle a cumplir la ley.

La ministra se detuvo, buscando las palabras.

—La ley dice —continuó— que es un delito matar hombres fuera de casa. Pero la ley dice también que es perfectamente admisible y adecuado matarlos dentro de casa si han acosado según su declaración.

—José Ramón era mi marido y tenía todos los derechos legales para estar en la casa.

—Me temo que en eso se equivoca usted —continuó la ministra de igualdad—. Su casa es zona morada, y ningún hombre tiene derecho a entrar en una zona morada sin permiso. Al disparar contra él le negó usted el permiso para estar en su casa. Yo creo que puede enfocarse la cosa de ese modo sin problema.

Hubo un silencio al otro extremo de la línea. Era evidente que la señorita Mari Carmen se había convencido. —Llegaré ahí dentro de unos cuarenta minutos —prosiguió la ministra, añadiendo esperanzada—: y confío en que el cadáver...

—Vendrá usted en un plazo de cinco minutos y José Ramón estará en el césped, que es donde lo maté —gruñó la señorita Mari Carmen, al tiempo que colgó el teléfono.

La ministra contempló el aparato y suspiró. Colgó cansinamente y, volviéndose al agente, le ordenó que preparase un coche.



Pd: si tuviera otro texto, os lo haría con Nazis y Judios.

8 de septiembre de 2023

Baizuo (y los tornillos de tofu)

El ministro de justicia belga, justamente el dia que celebraba su 50 cumpleaños, se echó una meadita en la calle y algunos de sus colegas habían orinado contra un furgón policial. Ninguna de las crónicas cuentan si el ministro es bueno o malo en su trabajo, si la delincuencia belga se reduce o si las sentencias y medios de la judicatura han sufrido avances o retrocesos a lo largo del tiempo de su mandato. Lo que cuentan es que es más que probable que deba de dimitir por ello. Lo llaman "pipigate"

En nuestro graciosísimo país, quizá por eso de homologarse con Europa, han despedido a un entrenador que ha logrado el campeonato del mundo porque su jefe besó a una jugadora y aplaudió ( de una forma no especialmente efusiva) en una charla. Han puesto a la primera mujer que estaba en la lista y que también dió unas palmas.

Vivimos una simulación en la que aquello que determina la continuidad o no de tu trabajo no es tu rendimiento laboral, sino lo que le salga del orto a la plebe del momento. Curiosamente si defecas sobre la tumba incorrupta del dictador te ascienden en el trabajo y si lo haces sobre la de la Pasionaria te tengas que marchar del país. Hace 40 años hubiera sido exactamente al revés y te hubiesen fusilado, admítelo.

Lo curioso es que aprendes a, digamos, fabricar tornillos. Haces unos tornillos cojonudos con una aleación fantástica que soporta la corrosión y la torsión. Los vendes a un precio competitivo y jamás ha colapsado una estructura montada con ellos. Pero estás arruinado porque aunque tenías un negro transexual en plantilla te denunció porque usaste un pronombre equivocado y los dragones saltaron sobre ti, embulléndote en una pelea legal que perdiste. Así que el que refundó tu empresa ya no hace tornillos increíbles porque ha cambiado el departamento de I+D por uno de relaciones laborales e inclusión, pero el ministerio le ha contratado por ecovegano resiliente. Son tornillos de tofu.

Existen demasiados casos de gente que admite que ha contado la verdad que interesa para poder ser publicado y así obtener réditos personales. Imagina que la realidad te impide ganar un sueldito. No hagas nada que te pueda perjudicar a la hora de pagar la carga de tu nuevo y flamante coche electrico de baterías que contaminarán a las generaciones futuras.

Richard Dreyfuss contaba, en una entrevista, que el hecho que las peliculas deban de cumplir unos parámetros de inclusión para acceder a los Oscar, le daba arcadas. Lo curioso e inquietante de esta ola Woke es que cuando toda la generación anterior desaparezca, cuando Spielberg, Lucas, Dreyfuss y todos sus contemporáneos se mueran nos encontraremos, al menos de forma inicial, con artistas más pendientes de cumplir cuotas que de hacer arte. Nos vamos a dar de bruces con una serie de limitaciones morales que, por su misma definición, cohartan la libertad de expresión. Curiosamente existen demasiados ejemplos de series y películas en los que el fracaso en taquilla ha estado directamente relacionado con poner lo correcto por encima del relato. Wonder woman, Harley Queen, Hulka son tres ejemplos en los que resulta que te sentabas delante de la pantalla a ver unos cuantos trompazos y terminabas hasta las narices de que te contaran lo malísimo que es un mundo patriarcal. No digamos nada de Ana Bolena negra. O del próximo 007. La nueva polémica de disney viene del remake de blancanieves. Los siete enanitos no pueden ser enanos , así que tendrán que ser inclusivos. Y ahí están: un negro, un trans, un gordo, un chino... no sé, hay siete. Jamas, en mi jodida vida, me preocupó una mierda si eran enanos o no. Ni siquiera tengo interés de saber con qué fantasías van cantando a la mina y ni se me ha ocurrido discriminar a un enano pero parece ser que ya que he mamado de esa cultura tan mala, soy un producto del satán intolerante. ( Os recuerdo que lo escribí en este post

Los chinos tienen una palabra, Baizuo, que viene a significar cómo solamente hay que esperar a ver cuánto de rápido la sociedad europea se va a la mierda.

Y justamente, mientras hacemos el gilipollas, eso es lo que va pasando. Puedes consultar las cifras de Suecia y asustarte. También hay quien mantiene que toda esta imposición moral genera exactamente lo contrario en la generacion que viene detrás de la que viene detrás.

Lo del ministro belga, el entrenador de futbol, aquel catedrático que fue destituido por decir que "si queremos igualdad, que vayan el mismo numero de mujeres al frente", la cultura de la cancelación moral y la reinterpretación de la historia ... son anécdotas. Conozco a quien llora desconsoladamente porque se le quema una camisa con la plancha y hace partícipe al mundo de su drama en muchas redes sociales mientras su vecino no tiene para comer. Existe un titular que dice:



Pd: El término baizuo (白左, literalmente: izquierda blanca1​) es un neologismo político surgido en foros en las redes sociales chinas, referido a la izquierda progresista de occidente. Está estrechamente relacionado con el término shèngmǔ, también chino (圣母, 聖母, literalmente «Santa Madre»), una expresión sarcástica hacia aquellos cuyas opiniones políticas son guiadas por el sentimentalismo, o por un alarde hipócrita de altruismo y empatía. Se usa para degradar a quienes apoyan el bienestar animal, el ambientalismo, la igualdad corporal, la igualdad racial, LGBT, el feminismo, el vegetarianismo y la inmigración, es decir, izquierdistas, demócratas y liberales en el mundo blanco de Europa y América.

7 de septiembre de 2023

Todas las máculas.

Una de las imágenes más devastadoras  que existe es un payaso triste. Tengo a Charlie Rivel muy serio y creyéndole apesadumbrado mientras se desmaquilla. Eso fue mientras el niño que habitaba en mi había llegado a esa televisión en blanco y negro buscando sonreir con aquel payaso y descubría que, debajo, habitaba una persona con días mejores y peores. Cuando alguien que, por lógica, parece que existe para hacerte sentir bien no lo hace, hay un golpe. Lo que debe ser y la realidad dejan de parecerse. Las piezas de los puzzles se separan. Aparecen las sensaciones enfrentadas. Si eres un caprichoso exiges: todo ha de ser como tú quieres. Si eres curioso te quedas esperando qué sucede. Si te posee el orgullo, adoptas el desdén mientras dejas aquello atrás. Sin embargo, cuando necesitas que el universo funcione como has aprendido que lo hace, y no lo hace, casi se pueden sentir las corrientes de aire de la decepción desgajándote por dentro. Capturar el aliento para no saber si va a salir como pragmatismo o sollozo, es una loteria de sentimientos.

Un payaso te debe hacer reir. Un progenitor tiene una solución. Un amigo sabe cuando debe de buscarte y hace de ambos los momentos de silencios que se viven juntos. Un superhéroe salva a la gente. Una pareja te hace ser mejor y llegar juntos a pequeñas metas, donde os cedeis el sitio para cruzar primero de manera alterna.

Con el paso de los años me he llegado a preguntar qué soy, cual es el papel que me toca interpretar. La primera vez que fui a televisión le pregunté al director del programa el motivo de mi presencia. Necesitaba saber qué se esperaba de mi para, de esa manera, poder valorar si acaso lo estaba cumpliendo. "Sé tú"-me dijo condescendiente- "con el tiempo ese espacio que será solamente tuyo se creará solo". Diecsiete años después unos días soy un payaso y otros el iracundo hombre blanco heterosexual pragmático que tanto se aborrece. Lo que no soy, jamás, es un superhéroe. Lo más parecido que tengo a una capa es un abrigo tres cuartos que casi no me pongo porque no es cómodo en la moto. Me sigo preguntando por mi sitio. No lo hago porque tenga claro cual es sino por no devastar a nadie que me importe, por no ser alguien que deba de hacerte reir y le encuentres llorando, no tener una respuesta, no ser lo suficientemente viril, no haber aprendido a callarme o simplemente equivocarme al ceder el paso.

Puede llegar a parecer que es importante lo que los demás piensen pero no es así. Me resulta fatuo si mi vecino del sexto cree que violo a gatos los martes. Es gracioso y si tuviera certeza de ello maullaría en el ascensor al coincidir con él. Le dejaría latas de atún en la puerta y me estiraría los pelos del bigote con dos dedos si me pregunta por el tiempo. "No me importa morir, vecino"- comentaría cómplice- "yo diría que me quedan cuatro o cinco vidas". 

Pero me importa muchísimo cuando no soy capaz de ser ese que necesita alguien que me importa. Es una decepción similar a la del delantero incapaz de rematar el pase perfecto del medio centro casi con la portería vacía. Ahí, justamente ahí, es cuando quiero lesionarme, que caiga un rayo en el campo y me fulmine, que me rompan la tibia de una entrada salvaje y aparezcan mil millones de naves llegadas de Ganímedes. 

Porque cuando vi a un payaso, que me tenía que hacer reir, llorando, me dejó el alma como un erial. Yo no quiero ser el hijo de perra responsable de ninguna sensación de decepción. Son tres dolores: no ser, fallar y que sea a alguien importante.

No soy capaz de acertar con el número de veces en los que me escondí porque no me veía capaz. No llevo la cuenta de las millones de palabras que he ido enlazando para encontrar las adecuadas y siempre creo que hay una forma de hacerlo mejor, así que habrá que seguir buscando. Hay un miedo escénico clavado en la parte alta del tabique nasal que me deja petrificado cuando, entre las butacas, veo a mi madre contemplando el show. Los diás que ella no está o que no estás, no sé por qué, la función es ( exclusivamente para mi) mucho más entretenida. Será que no me importa lo que piensen los demás pero demasiado lo (que creo) que piensas tú. Hay personas para quien no te importaría estar muerto y quien ha llegado a la conclusión que falleciste porque ya no estás. En realidad es la misma definición de cadáver.

Alguien me enseñó, bastante mal por cierto, que siempre se puede hacer mejor porque nunca es suficiente.

Conoces perfectamente la sensación de saber el temario y suspender una y otra vez los exámenes.La rabia, la angustia y golpearse con el listón del salto de altura de las expectativas.

Cuando, quien realmente importa, no me ve: no hay funciones, pero sí ensayos. Una y otra vez, recorriendo mi pasillo en voz baja. Tengo que aprender a decepcionar a quien no quiero que me abandone. Saber ser insuficiente. Que mi madre esté orgullosa de un hijo imperfecto. Enorgullecerme de todas las máculas.

(aquí venía Hurt, de Nine Inch Nails, pero es triste hasta para mí)

Pd: Los rolling han publicado, 18 años después y porque les da la gana y ya lo han conseguido todo.


4 de septiembre de 2023

After Crisálida

 


Ha vuelto a suceder, llegué al centro de la mierda.
La inspiración se fue junto al domingo y la resaca.
Tiré algunos papeles, había uno de un gimnasio y pensé en las dos veces que fui.
Estudiantes en la calle, menean sus carpetas, la rubia de perlas se cubrió las tetas.
Seréis sacrificados si fuera necesario, es tan divertido, ver a otros cruzar a ritmo de semáforos.
Quién vea por region en tu localidad piensa en leer el fósoforo.
Tú disapra la botella nadie te preguntará: ¿hemos venido a jugar? ¿hemos venido a jugar?
Hoy que la justicia se escribe en pegatinas, esas pequeñicas de las mandarinas.
Joder, qué suerte tengo otra vez, estar solo en casa.
Ya solo estoy triste si no mandas un whatsapp.
Si se va a cabar el mundo que avisen un día antes, si va a ser de mañana, más bien por la tarde me gustaría comprarme algo más elegante. Tu te fuiste y solo eso, algo más de Disney querías tú.
En un ataque preventivo.
Si ya no existe la URSS qué me ves haciendo tú.
Mientras llego a últimas cintas de Nirvana y Montley Crew.
Me bailo este vals.
A ver quien pierde hoy su zapato de cristal
Ya verás.
El miedo salva en la selva y te mata la ciudad
El mundo acaba en esta playa pero no ves el final.
No ves el final.
Pero no ves el final.
No ves el final.
La rutina mató mi amor.
¿Pueden a ayudarme aquí?
Pues para empezar fotocopie su DNI
Joder, qué suerte tengo.
Me hizo frío en el infierno las dos veces que fui.
Me hizo frío en el infierno las dos veces que fui.

1 de septiembre de 2023

Bienvenidos al septiembre español.

Bienvenidos a Septiembre, mucho más allá de la canción de Earth Wind & Fire. 

Bienvenidos a la gasolina a dos euros, al aceite con candados antirrobo, a las hipotecas más arriba que el ático. A la España con firmes posibilidades de tener y Pdro de presidente resistente, Puigdemont bailando en las ramblas con el pelo al democrático viento y Otegi siendo un ejemplo de tolerancia mientras Yoli nos intenta convencer que sin ellos una gran oleada de machismo, racismo, antiecologismo, misoginia y homofobia lo mancharía todo. Eso es España mientras un gallego está perdido, un matrimonio toma un martini junto a la piscina de un chalet y otros chalados se preocupan de si a alguna se le ve un pezón.

Bienvenidos a ese lugar en el que los extremos nos poseen. Aquel país que era libre y que ahora se ha encargado de que los pobres se peguen entre ellos por una paga que les den con el dinero que ya les han quitado. Un sitio donde es obligatorio odiar. Odiar al que triunfa y al que no piensa igual, responsables de todos nuestros males y a los que hay que culpar de todo: desde que no te llega la wifi al cuarto a que solamente puedas comer pan del dia los domingos. Un pais de inmediatez y de derechos pero con muy pocas obligaciones propias (pero todas en los demás). Un sitio extraño donde un macarra calvo, una folclórica borracha o un tipo cachas con adición a los cuchillos en Tahilandia son más importantes que la vida de tus vecinos y donde hasta el más tonto quiere ser funcionario porque cree que ganará, del infinito dinero público, más trabajando menos.

Bienvenidos a la vuelta al cole, a tener que pagar los créditos con los que te fuiste a vivir las experiencias que te mereces escapando del capitalismo con la tarjeta en llamas. Sé un buen anfitrión y saluda a los peajes, la subida de la cuota de autónomos, las ayudas con burocracias infinitas y la posesión infernal del marketing más miserable en esas empresas llamadas partidos políticos, que viven a caballo entre los directivos de las grandes empresas, las juntas de los equipos de fútbol y la familia Roy ( Succession).

Bienvenidos a la soledad de ver llover con la sensación de no ser nada clavada en esa parte de la nuca que no te ves pero te hace cerrar los ojos si la aprietas. Ese hueco debajo del cráneo que te suelta una descarga pequeña por la espalda.

Tienes que pasear por esas calles por las que no podrás ir en tu coche de gasolina que aún tienes sin pagar. Verás que es un gran país con grandes cosas que se va lentamente a la mierda porque somos idiotas. Porque yo no pongo  aquí ninguna canción en mi idioma.

Dentro de nada seremos Argentina. Al menos el cine será brillante.