Mal dia para buscar

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29 de julio de 2016

El apendice del grupo (con móvil)

Qué bonito el verano!. ¡Qué bonitas las noches al atardecer con una cerveza, los pies descalzos, el buen rollito, los cuerpos turgentes, el moreno incipiente y las conversaciones locas sobre cualquier tema!. Pero, joder, ¡qué bonito!.

Qué buenos estamos todos, cómo nos brilla la cara, cuánto nos queremos y lo que nos molamos. Si fuéramos una manada de perros retozaríamos continuamente con la lengua fuera y cara de felicidad, porque los perros tienen caras de felicidad y los gatos, de complacencia. Es una escena de anuncio: una cala, el sol cayendo a lo lejos, la amistad, la exaltación de la amistad y alguien que pregunta que quien era el que cantaba aquella canción de la infancia, ese recuerdo reconfortante que es la excusa para ir a las anécdotas de aquella época más feliz. Entonces, como si fuera una hostia en la cara, el gilipollas de turno saca el teléfono y busca en la wikpedia, en youtube, en twitter o donde cojones le apetezca y te estropea tres horas de charla. Baja la cabeza al teléfono, lo toca como si fuera un hacker de mierda, sonríe, lo pone en la cara de todos como una biblia de un testigo de jehova en la puerta de casa y da al play. Y es esa canción, si. A todo el puto volumen. A la mierda el atardecer.

¿Quién metió más de tres goles con la espinilla en el mundial del 78?. Y lo busca. Si hablas de una china con tres tetas, saca la foto. Si toses te dice graba y saca una aplicación que dice que tienes un enfisema. ¿Te puedes estar quieto con el puto móvil, cabronazo?

Es el imbécil que va buscando precios más baratos en otras webs cuando salimos a comprar, el que usa una aplicación que te habla de la cantidad de grasas transgénicas de las patatas fritas que te estas comiendo, el que monitoriza los kilómetros que hemos andado o el tiempo que llevamos en esta terraza. Es el que juega a traducir al polaco los carteles de las playas haciéndoles una foto. El que te cuenta que el viento, a partir de las 20:16 cambiará a nor noroeste. El mismo tipo que para decirte que ha llegado manda una foto de satélite con un punto rojo encima y la localización gps. El que saca parte de una conversación de hace dos años para recordarte lo que dijiste, como si lo supiera de memoria.

El que vive socialmente con un apéndice llamado móvil su vida social y el apéndice, cuando se pone malo, se quita. O apagas el teléfono o te vas a tu puta casa a buscar pokemon.

25 de julio de 2016

No nos educaron para esto.

Pues no, no era eso.

Era esa sociedad llena de recompensas y de bondades. Un mundo lleno de atardeceres y de amaneceres con amabilidad, con tostadas que tienen la cantidad justa de mantequilla y una sonrisa antes de ir a un trabajo digno donde se hacían las cosas bien y, a ser posible, mejor. Un día llegaba un cliente o un jefe y se alegraba por ti. Te premiaba y al mirar atrás se tenía esa sensación reconfortante de haber conseguido crear algo como si fuera un legado. A veces grandes legados y a veces legados pequeñitos.

Pero no.

Y no fuimos educados para esto. No fuimos educados para los fracasos ni para las noches vacías. Porque esa sensación de haber perdido al final de la película sólo la tenían los malos que incluso, algunas veces, se arrepentían mientras una bala en el pecho les iba quitando la vida. Y luego venía el final feliz. Siempre había un final feliz. En Falcon Crest todo se lo quedaba el mayordomo pero, joder, era el único libre de pecado.

¿Qué sabemos hacer bien?. ¿Qué nos hace ser medianamente felices?. ¿Dónde están los lugares en los que quedarse? Las personas van y vienen, es cierto, pero no se quedan. Empieza a dar igual lo que hayamos hecho. Dicen que no hay trabajos para toda la vida en el futuro que es presente pero no nos dijeron que tampoco hay nada para toda la vida. Quizá sí. Quizá ese dolor de hombro ha llegado para quedarse pero no puedo hablar con él y no me va a recoger si me caigo hacia atrás. Tampoco, he de admitirlo, estoy pendiente de nadie que se caiga aunque alguna vez haya jurado querer estar ahí, porque sé que no llamará. No es una novia, ni un colega, ni un compañero. Es una demostración que afirma claramente que alguien se equivocó al educarnos de alguna manera. Asimilamos los conceptos de bondad y de esfuerzo, de solidaridad y de trabajo. También los de recompensa. Leímos un par de veces el Lazarillo de Tormes y en algún momento alguien descubrió que no hacía falta ser bueno, esforzarse, ser solidario o trabajar si podía convertirse en el puto Lazarillo para sentirse más listo robando el queso.

En ese momento, cuando la televisión era en blanco y negro, nuestra madre nos aseguró que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Nos lo creímos. Entonces algunos nos quedamos esperando día tras día como si fuera la fábula de Alfredo y no pasaba nada. Pedimos perdón. Apretamos los dientes. Cerramos los ojos para coger aire y seguir un paso más. Yo fui un asmático que siempre quedó segundo en las carreras de fondo del colegio y estoy convencido que fué esa sensación de tener que seguir adelante sin aire lo que me  enseñó a sufrir más que la media. Pero quedaba segundo detrás de un primer puesto que cambiaba. Sucedió entre los 14 y los 18 años de una forma sistemática. Ya llegaría el momento. Me lo había dicho mi madre y , coño, las madres dicen verdades porque son más sabias. También pasó con las chicas. A unas las perdí por tonto, a otras porque, en un alarde de egocentrismo infinito, creí firmemente que merecía algo mejor. Siempre es algo mejor, algo que está a la vuelta de esquina, algo que llegará.

Y nadie te demuestra matemáticamente que no llega.

El un libro absurdo que compre en una librería que ya no existe un supuesto psicólogo decía que si aceptamos como cierto el peor de los escenarios entonces cualquier opción será mejor y nos dará gotas de felicidad que nos harán ir hacia arriba. Eso es como cortarse las piernas y alegrarse de ver que los muñones se mueven. Una estupidez. También lo es afirmar que se puede todo y quedarse a mitad de algún camino. Vivo rodeado de personas que desconocen su camino porque llega un momento en el que se acepta como una verdad que no se alcanzan los sueños.

Pero nos educaron con la premisa falsa de poder alcanzarlos o con la sensación tan moderna de que todo , absolutamente todo, se puede ir a tomar viento sin ningún control sobre ello. Un crack de la bolsa, un conductor borracho, un seguro que no asegura, un terrorista loco o una maceta que se deja llevar por la gravedad. Una mariposa que bate sus alas en Kuala Lumpur (que todos saben que es el país de los Kualas) y termina creando un tornado sobre nuestras cabezas. También sucede al revés y un tipo hace una app de teléfono que te jura que cura el cáncer con sonidos del mar egeo (aunque sea su mano azotando el lavabo  lleno de una gasolinera) se compra el coche que te gusta y se liga a la chica a la que quieres. El caos es muy miserable.

-Hace una tarde preciosa, tio- me dijo mientras mirábamos hacia los barcos esperando a atracar en el puerto- Me jode mucho haberla perdido- siguió mientras hablaba de su antigua novia, de esa chica que se parecía demasiado a otra que paseaba por la playa pero no era la misma y que me dí cuenta de cómo la miraba por si acaso el azar la convertía en aquella. -Mañana vuelve- le dije. -¿Lo crees?- . -El atardecer. De lo otro no puedo decirte nada porque estoy aprendiendo a asumir que todo, de una manera u otra, siempre se pierde-

Lo siento, mamá. Hasta ahora el tiempo no te da la razón. No creo que éste sea el lugar en el que debo de estar. Me gusta quien soy. Aborrezco este sitio. Empiezo a sentirme muy tonto esperando, cogiendo aire, y apretando los dientes. No aprendí a rendirme pero soy un púgil dando golpes al aire. Por eso me duele el hombro. Si me caigo creo que sólo hay lona.

Hay días que retumba una cuenta hasta 10. El cuatro es mi número de la suerte. 400 golpes, una película.

22 de julio de 2016

Mierda, es la guerra.

Un chaval de 17 años con un hacha se planta en el metro cortando cabezas. Un conductor se lleva por delante a los que ven los fuegos artificiales en Niza. Un tipo, supuestamente cansado de la impunidad de la policía americana, coge su fusil y se parapeta desde una ventana con pinturas de camuflaje para hacer algo más teatral su ajusticiamiento. Y revienta uno tras otros a los agentes blancos y alguno negro porque estaba muy oscuro. Cuatro tipos se meten en la redacción de un tebeo y gritan mientras aprietan los gatillos de sus kalasnikov. Los franceses mandan aviones por un lado, los rusos por el otro. Las fuerzas del gobierno saliente y la de los radicales revolucionarios están a tortas bajo las bombas. La población, como si fuera un grupo de alemanes en la puerta del McDonald, cae entre chacos de sangre como hicieron los españoles en Atocha o quienes vinieron a Madrid para buscar una vida mejor. Alguno hace negocio vendiendo armas y otro vendiendo zodiacs en las costas sirias. La rabia, encerrada como una canción heavy, se hace latente en medio de un concierto de rock de Paris o en un autobús reventado en el centro de Londres. Muertos en Turquia. Muertos en el Mediterráneo. Muertos en Siria, en Kenia, en Crimea y en Alabama.

Muertos por Ala, por la supremacía blanca, por la venganza negra, por machismo, por feminismo, por una Alemania libre de inmigrantes, por el racismo occidental. Mataron 80 jóvenes en un islote noruego para no contaminar a la juventud co la globalización y el asesino, orgulloso, se presentó en el juzgado como una estrella del rock.

Todos los muertos valen lo mismo. Todos son irracionales y todos a manos de supuestos héroes que creen estar haciendo justicia en su propia película paranoide de malos y buenos. A alguien le interesará que nos requebrajemos en una guerra infinita donde somos objetivo y ejecutores.

Y nos acostumbramos a todo esto sin llegar al mismo grado de escándalo, como si fuera algo normal.
Y es anormal. Familias sesgadas a manos de justicieros en cualquier sitio, en cualquier lugar y por cualquier motivo.
Y volverá a pasar mañana.
Y hablaremos de las olimpiadas, de los egos de los políticos y de una plaga de medusas.

Pero, mierda, es la puta guerra.

20 de julio de 2016

Si me lo dan no es robar

CASO Nº1 DE INTOXICACION ESTUPIDA: 

-A mi una vez me tocó la lotería- me dijo al volver del baño mientras estábamos en publicidad, que es cuando los que salen por la tele van a mear, a fumar o a meterse una raya- Me lo gasté, ¿sabes?. Lo volvería a hacer. No te puedes imaginar- y jugaba con la entonación cómplice de un niño travieso- todo lo que viví hasta que se acabó el dinero. Viajé, follé, me drogué... Es muy bueno tener dinero.- Y luego, haciendo gala de una cojera importante que le caracteriza, volvió a su asiento.

Como siempre que se trata de rellenar debates volvimos a las ayudas sociales. Él defendía su derecho, como minusválido, a ser ayudado más aún por un sistema racista, insolidario y cruel. Visto así y valorando los términos de igualdad de oportunidades, es lógico. Yo, sin embargo, no era capaz de dejar de imaginarlo en una playa lejana rodeado de mujeres económicamente menos afortunadas que él acercándole la caipirinha. -Pero tú- le dije saltando la norma de la intimidad y el directo- has tenido dinero- . -Sí- respondió- pero ahora no y me tienen que ayudar. Cumplo los requisitos, no tengo propiedades, no tengo ingresos y es mi derecho. Me- insistiendo en el ME- corresponde.

-Entonces- dijo otro participante- si un tipo se emborracha por la calle y se queda tirado en el suelo con la cartera apareciendo por un costado casi inconsciente. ¿Le robarías la cartera?.- Respondió que "por supuesto" ya que la culpa de quedarse sin cartera es de él. Lo mismo que si se estafa al gobierno. Ellos, y se refería a los burócratas incompetentes, ponen los medios y aprovecharse de ello es lo que debemos hacer como ciudadanos. -En ese caso eres un ladrón- le dijeron. -No- insistió- yo no fuerzo a nadie para que me lo den.

A veces es extraña la manera que tiene nuestro cerebro de buscar justificaciones sin pensar en cuando no hay para los demás, en si acaso las ayudas son para cuando después de mucho esfuerzo no se tiene la fortuna o aprovechar cierto buenismo social es de ser un tipo listo o un hijo de perra. Eso sí, un hijo de perra que no da un palo al agua cuando, en realidad, puede perfectamente porque si no pudiera la ayuda debe ser inmediata pero el problema es que puede y que alguien que no puede, quizá, se está quedando sin ello.

Frases resumen de hoy:
Cómo no voy a robar con lo que roban los políticos.
Si me lo dan no es robar.


(No es una invención. Es un caso verídico)





18 de julio de 2016

Manual de sobrealimentación social.

En mi lado o contra mi. No se puede estar indiferente porque eso parece que está asociado a un grado inferior en la escala evolutiva. Se tiene que ser de un lado, de otro. Me tienes que odiar o reventarme contra la pared. Hay que gritar a favor de un equipo y no ver las faltas del contrario en el campo de fútbol. Jugar a indios y vaqueros. Cortar cabelleras. Vender el piso, dejar la vida, comprar una caravana y salir corriendo hacia las carreteras más lejanas. Jamás reconocer los aciertos ajenos. A los americanos, que son las quinta esencia la vida real que lleva el mundo occidental más allá de los culturetas que nos creemos algunos europeos, no les gustan los deportes que pueden terminar en empate y se inventaron más de uno en el que se pegan de mentira, pero con mucha rabia.

Hay que vivir de manera sobrealimentada.

No se debe dudar en dar el siguiente paso. Dejarme para siempre. No volver a llamarte nunca. Pedir perdón es rebajarse. Agitar las caderas hasta que las gotas de sudor resbalen por la nariz y caigan sobre tu pecho. Si no hay resaca es como si no se ha pasado bien. "¿Qué haces?"- dijo cuando él lo estaba dando todo- "Follar"- respondió parando. "Pero es que no sé si lo estas haciendo por mi o por ti"- y no supo qué responder. Debe de existir un manual escrito por el enemigo en el que se ha de pasar de un exceso a otro porque no valen las medias y, mientras tanto, mientras nos empeñamos en ir cumpliendo cada uno de los apartados, vamos dejando de ser nosotros.

He visto a alguna mujer enamorarse para siempre tres o cuatro veces al trimestre, jurar que nunca más le llamaría, aborrecer el vino los martes y emborracharse a tintos los sábados. He conocido a un fan de Coldplay que ya no les soporta pero se pone en la intimidad el primer disco. Yo he pasado noches enteras llevando la contraria con seriedad absoluta sin saber , en realidad, a lo que me estaba oponiendo. Algunos de mis conocidos más veganos chupaban el plato tras comerse chuletones de dos dedos de grosor en mi salón y son tan corporativos antes, ahora y cuando llevaban hombreras en 1985. Siempre han tenido la razón furibundamente.

Cuando no estamos seguros de lo que hay que hacer no pensamos sino que consultamos el manual. Para ser moderno y respetado hay que tener criterio, aunque sea equivocado. Estar convencido de todo, opinar sin reconocer que no se sabe nada, ser un tronista y un contertulio. Aparecer bajo su casa con mil docenas de rosas o no coger el teléfono nunca, aunque fuera una emergencia o una emergencia de las de acurrucarse, que son las peores emergencias.

Vivo en mil pozas de dudas, perdones y de movimientos inconexos desde hace año y medio. Justo el mismo tiempo en el que me voy difuminando socialmente como un niño que vuelve al pasado y descubre que sus padres quizá no se quieran.

Y es que no hay sitio para las dudas en el manual de sobrealimentación social.

14 de julio de 2016

La caverna del doble check

La llamé y el sonido, a veces asociado con la desidia y otras muchas con el desprecio, sonó y sonó hasta que el teléfono se rindió. Luego mandé un mensaje de texto sin entonación ni pausas y respondió en cuanto dejé el terminal sobre la mesa. No importa que fuera la nimiedad infinita de que su pedido estuviera listo porque también sucede en los días que añoro un abrazo, las noches en las que la otra persona puede estar ocupada en ojos extraños o en esas ocasiones en las que el metacarpiano se queja y es preferible la voz pero parece, si es que pasamos a palabras, casi como pasar a la desnudez. Hablamos más que nunca y sólo nos duelen los dedos. He recibido y dado confesiones sin ser capaz de reconocer el olor o el tono de voz de la otra persona pero sí el tiempo de respuesta de los mensajes. Hubo un tiempo que era una modernidad y ahora parece un escondite.

Por la calle caminarán nuestro lado entes desconocidos a los que escribimos mensajes por las noches, incapaces de atreverse a tener un hueco en nuestro recuerdo auditivo, menos en nuestro recuerdo táctil y nunca entre el corazón que hay en la pituitaria.

Explican que es una nueva forma de comunicarse pero en realidad es una manera de estar sin estar, de dejar la respuesta para más tarde, de poder copiar una frase ocurrente o de permitir que el egoísmo nos permita pasar a esa persona al momento en el que nos viene bien. Podemos vernos, oírnos, casi hasta hacer que la persona con la que nos comunicamos vea lo que vemos nosotros y, sin embargo, seguimos escribiendo mensajes para aprovechar las pausas.

Conocí a alguien que me confesó haber descubierto un patrón: siempre tenía relaciones con personas que no estaban cerca. Miles de kilómetros e incluso idiomas distintos hacían que aquellos o aquel fuera algo parecido a un príncipe. Siempre perfecto, siempre sonriendo, siempre en contacto y , en realidad, siempre distante. Pasados los años y los príncipes lejanos es capaz de reconocer que hay algo en el día a día que le aterra. Puede ser un miedo a fracasar cara a cara o a no ser tan perfecta como quisiera ser porque cuando se apaga la pantalla puede tener sus ojeras, rascarse haciendo ruido o tirarse un pedo que no va a oler su caballero. Hay un miedo a no ser querido, amado, apreciado o valorado cuando se es uno mismo y para eso la tecnología ha creado cavernas con forma de doble check.

Por eso no se llama y, sin embargo, cada vez hay más mensajes. Las diez últimas llamadas de mi teléfono llegan hasta hace una semana. Los diez últimos mensajes son de la última hora. Me cuesta reconocer los olores.

7 de julio de 2016

Cachorro de León


Ella vuelve a la ciudad, de niña quiso escapar a ver el mundo. Pretendía atrapar el alma de la humanidad en un segundo. Con su vestido oriental y sus zapatos de cristal en la maleta. Demasiados hombres rudos la dejaron olvidada en la cuneta.
Ella quería mejorar, dejar atrás la cobardía y los temores. No sabía empezar, demasiado tiempo andando entre las flores. Una vida imaginaria adaptada para cada situación. Sin verdad, sin novedad, sin sobresaltos, sin dolor, sin corazón.
Todavía hoy detrás del espejo intuimos alguno bueno y fiel. No más decepciones ni desilusiones, sólo calma y claridad. Y mirar a los barcos pasar.
Ella por fin maduró. Dejó las drogas y el alcohol y ahora es artista. Pero nada de novelas de autor ni canciones de folk o de rock, que va, tiene un cachorro de león y es una perfecta equilibrista. Un hombre bueno la observa desde abajo, la mima y la protege, y hace todo el trabajo. Cada día cocina para ella con amor, le cuenta historias de terror...y toca el contrabajo.


Pd: es la versión moderna de "Como decirte, cómo contarte".

5 de julio de 2016

Escitalopram en la mesilla.

Según mi psiquiatra y todas las mujeres que me han dejado en la cuneta tengo una excesivamente radical posición moral. Eso, precisamente, me lleva a vivir enojado con el mundo y su estupidez. Me lleva a llenarme de ira, a imaginarme con un subfusil en la puerta de un centro comercial disparando a todos los que dicen amar el pequeño comercio, a lanzar descargas eléctricas a quienes se creen más listos que nadie comprando en webs chinas o de luxemburgo a través del teclado y así quemarles las falanges. Me hace verme, como si fuera un superhéroe cabrón, repartiendo alguna venérea no contagiable pero que escueza mucho entre aquellos que hablan de amor pero pasan las horas en los mercados de carne con forma de apps que juran que hay un algoritmo para encontrar la persona de tu vida y tu media naranja exprimida y con taras.

Llevo muy mal oír un mensaje y ver cómo, alegremente, muchas personas hacen lo contrario.

Llevo fatal ver a los jubilados cruzar fuera de los pasos de cebra y gritar a los coches agitando sus bastones al aire como si fueran Iñigo Montoya. Aborrezco a quienes dicen que les apasiona la música y el cine cuando han ido a un concierto de Melendi, tienen un disco de Bisbal y pagaron por ver "ocho apellidos vascos". No puedo soportar a los que escriben "kiero", "x favor" o "xica". Tengo ganas de gritar al teléfono de todos los que están hablando con el volumen activado en el metro porque no les da el cerebro para ponérselo en la oreja y hacer de una conversación privada lo que indica el término. Tengo una amiga con la que he llegado a un acuerdo tácito: si conocemos a quien no sabe lo que es "dipsomanía" o decir dos títulos de canciones de van morrison, no nos vale. Si es capaz de usar "dispomanía" en una frase prometemos sexo, si ademas da el año y título de dos álbunes de Morrison, compromiso de al menos un mes y si nos dice que La Cabra Mecánica se refería a su familia cuando decía sentir dipsomanía de cariño, entonces, amor. Si usa frases de "amanece que no es poco" en sus anécdotas de cada día, amor eterno. Es una exageración pero no se aleja mucho de la verdad. "¿Que le parecen los casos de prevaricación de la diputación?"- pregunta el periodista por la calle y la inmensa mayoría se escandaliza mucho. "¿Podría definir qué es prevaricación?"- y mis enemigos, aquellos de los que hablo, no tienen ni idea.

Es muy moderno opinar de todo, no leer nada, no saber apenas y gritar mucho más alto. Votar a un partido político sin leer el programa, exigir derechos sin cumplir obligaciones, esforzarse lo mínimo y tumbarse en la cama para que nos adoren sin dar a cambio ni una caricia durante el momento del sexo oral. 

El domingo me decían, frente a una cerveza con mucha gaseosa: "soy plenamente consciente de lo que dices pero he dado por perdida a esta sociedad y no puedo irritarme cada vez que veo algo así porque me explotaría la cabeza". Entonces he visto la cara de mi psiquiatra detrás de su mesa pidéndome, de una forma terapeútica, que no luche contra los molinos de la modernidad y la hipocresía porque me volvería a tener que medicar.

Se puede ser un hijo de perra y eso no es precisamente malo. Se puede ser un inculto, un imbécil, un mamarracho, una tarada, un egoísta o un gilipollas. Eso no es tan flagrante ni tan cuestionable. . El problema es que si se es alguna de esas cosas y no se sabe o se admite, entonces se es todas.

No es un problema ser tonto. El problema es ser estúpido.

Mi problema es que a lo largo del día sería capaz de ahogar en el vómito de su estupidez a diez o doce personas, ponersela en medio de la cara y decirles, con mi cara de Harry, eso de "anda, alégrame el día". No he empezado todavía pero se me empieza a notar. Me queda escitalopram en la mesilla.





Pd: (Y de eso va el libro, aunque reconozco que estoy proyectando)

26 de junio de 2016

No Strings Attached

"Estoy muy harto"- de dice mientras desmenuza la piedra sobre la palma de la mano "Cada vez que conozco a alguien y pienso que nos podríamos ir conociendo, entonces"- explica sacando la punta de la lengua para abrir el papel del cigarro y mezclarlo - "empiezan a salir corriendo como si tuviera la peste".

"Es todo como la película esa, "no strings attached". Que es eso de estar para follar, para tomar unas cervezas, para viajar y tomar el sol. Pero si hay que estar el día que la vida te da una patada en el culo. No"- sigue girando la mezcla en el papel- "En ese caso ya te pueden dar por el culo cien veces y te dicen que eres un loco creyendo en el amor". Saca un poco de cartón de las pestañas del paquete de tabaco para hacer una boquilla. "Y joder, a mi también me gusta mucho salir y reirme. Sin eso no soy persona"- lo enciende- "pero si ya desde el principio me van a castrar los tobillos con las tijeras de podar, entonces, nunca podré volar".

Me lo pasa y termina: "Y estoy harto. Bueno, no. Cansado. Si. Muy cansado"

"Es lo mismo"- le digo- "que lo de votar o lo de reivindicar o lo de la moderna solidaridad: sólo queremos lo bueno"- y empiezo ver borroso y lento por la falta de costumbre. "Cuando hay que sacrificarse un poco, aunque sólo sea un poco. O cuando hay que ver la realidad como es y no como nos gustaría que fuera, entonces siempre es no."
"Porque"- me dice mientras se lo devuelvo- "siempre hay algún soplagaitas que promete imposibles y la gran mayoria está deseando creérselo. Me da igual mil polvos, amor eterno, gas natural o cobrar dos mil euros por tres horas de trabajo liviano".

"Ir con la verdad..."- empiezo- "no es más que una manera perfecta para que te jodan"- termina.


No es un problema de relaciones. No es un problema de votar. Es esa puta y jodida forma de vivir moderna en la que no hay sitio para lo mundano o lo sencillo. No hay opción a que las cosas buenas compensen las malas, a que sentarse en el banco comiendo pipas termine siendo unas bodas de platino. A que vayamos poco a poco sin pasar de 0 a 100 mas deprisa que un Ferrari. Es miedo cubierto de egoismo que lo impregna todo. Y si, era mi primer porro del 2016. Y me dejó muerto mataó. Estoy mayor.
Pd: la música es toda del grupo "fabula", misterio con dos discos (Circulo Vital y Crisálida) de esos que deberían de haber sido más valorados y que, de vez en cuando, me persiguen como si fueran alguien a quien no debí dejar marchar. No se piensa en ello pero, cíclicamente como una sinusoide, vuelve en flashbacks.

25 de junio de 2016

Estúpidos y referendums.

Del libro a medias (capitulo 24, escrito hace casi un año): 
Explicaciones (o, en capítulos anteriores): 
1- Roberto, el que lo escribe, es un periodista de opinión
2- Jorge Canales es un candidato que ha propuesto que sólo puedan votar quienes no sean estúpidos (porque hay un test científico inapelable que es capaz de encontrarlos, que es la base la historia)
3- Se plantea si es ético o no castrar la democracia para que no salgan resultados absurdos y si la población aceptará de buen grado someterse al test para saber si es estúpido o no (pero se supone que todos pensarán que "el estúpido es otro").


(...)

Columna de Opinión: FILANTROPÍA, INTERNET Y MAQUIAVELO por Roberto Martínez.
                                                         
“Una de las cosas que más le gusta al ser humano es ser parte de un grupo, pero no de un grupo cualquiera sino de un grupo mejor que el de los demás. Después, desde la atalaya que da saberse dueño de esa posición, hacer el gesto dignificante y generoso de apiadarse de quien se encuentra en una situación peor esperando que llegue a ser una décima menos de lo que es él.  Se llama, cuando es de corazón: filantropía.  Su opuesto es misantropía.

Si antes de un partido nos dicen que se sabe el resultado final y que podemos ir con los que van a ganar o con los que van a perder la mayoría, excepto los masoquistas, elegirán a los ganadores.

Así que si a la población se le pregunta si quiere ser una persona de bien o un estúpido lo lógico es que decida ser una persona de bien. También es de rigor que deseamos estar rodeados de personas de bien, que nos queramos mucho y que seamos felices.

Por supuesto nadie piensa de si mismo que es malo o cruel, incapaz o aprovechado. El ser humano tiene, habitualmente, un alto concepto propio.

Jorge Canales ha ganado la candidatura de su partido, con grandísimas posibilidades de ser poseedor de una mayoría absoluta, diciendo que solamente van a tener capacidad de decisión democrática la mayoría de personas de bien. Que los estúpidos, definidos como los “listos de los cojones incapaces de pensar en el bien común”, van a ser podados de ese derecho fundamental que es el voto. ¿Debería de valer lo mismo mi voto que el del “tonto del culo” del tercero?. No, excepto si soy el del tercero.

Sobre el papel se podría pensar que es una barbaridad y un atentado a la regla básica de la democracia en la que a una persona le corresponde un voto y que es la decisión de la mayoría, estúpida o no, la que mejor nos representa. Por otra parte hay que reconocer que el desprecio por los derechos es un clásico de la sociedad moderna y que quien no tiene la capacidad de respetarlos o actuar con inteligencia debería de ser castigado por ello de la misma forma que se castiga a los niños sin cena o sin salir de casa tras portarse mal.

Uno de los ejemplos más claros de la democracia mal entendida resulta ser internet que, como el gran invento que es, fue creado para intercambiar información de una manera rápida y acelerar la extensión del conocimiento humano en cualquier recóndito lugar del planeta. Sin embargo se ha convertido en un reducto de porno y gatos, de videos con caídas absurdas, de selfies, de billones de mensajes y ocurrencias carentes de ningún sentido. El 90% de la información que satura servidores, cables submarinos de miles de millones y dispositivos de usuarios es basura. Democrático, si. Basura, también.

Sin embargo cuando se pregunta a una persona aleatoriamente por la calle el uso que hace de internet jurará que es para consultar datos, trabajar e incluso estar en contacto con sus amistades lejanas. Nadie confesará que se dedica, antes de que sus mascotas acaben comiéndose sus restos, a grabarlas haciendo tontadas.

Con eso se deduce que las estupideces, los insultos o las mamarrachadas no las crea nadie y no las consume nadie. Ya se sabe que si un video tiene treinta millones de visitas es, seguramente, de física cuántica.

Volviendo a la propuesta del Sr Canales hay que reconocer que cuando un ciudadano es preguntado si acaso debería, la democracia, de poner trabas a quien no sabe apreciarla es seguro que dirá que si porque se considerará en el lado del equipo ganador, del grupo mayor, de la posesión de la verdad y la inteligencia. Se considerará razonable, ecuánime, integrador, dialogante y, sobre todo, nada estúpido. El tipo del tercero, también.

De pequeño pensaba que “filántropo” era un insecto.


Maquiavelo describió en El Príncipe cómo el ejercicio real de la política contradice con frecuencia la moral. La naturaleza humana también.”

24 de junio de 2016

Economía de café

Mi padre explicaba que un empleado que gana 1000 cuesta a la empresa 1333. Actualmente podría decir que eso son unos 1500.

Bien. Pongamos que es un camarero y que trabaja 40 horas a la semana y eso son unas 160 horas al mes.

Pongamos que un café se vende a 1 pero que realmente deja 0.5 después de pagar la materia prima, la luz de la cafetera y el agua.

No para ganar sino para no perder dinero con ese camarero ni reformar, ni publicitar, ni poner esa galletita en el plato(es un detalle muy importante) el camarero deberá de poner... 1500/0.5=3000 cafés. Eso son (3000/160) 18.75 cafés cada hora, 0.3 cafés por minuto. Unos dos cafés cada cinco minutos. Si un cliente tarda unos quince minutos en tomarse el café debería de haber siempre, a todas horas, 15 clientes consumiendo por camarero. Overbooking en el bar

Si no es así pueden suceder varias cosas:

1- que cierre el bar
2- que suba el precio del café, dejan de ir los clientes porque son muy ratas y cierre el bar
3- que venda un café de mierda y cierre el bar.
4- que el camarero gane menos (o trabaje más horas), lo cual es "injusto" y cerrará el bar.

(nota de autónomo: Cerrar el bar: el dueño paga al camarero porque cerrar no es gratis a no ser que el camarero sea él, que no tiene derecho a paro)

El problema es que cuando yo me tomo mi café por la mañana no veo tantos cafés y quien dice cafés dice camisas, pan, gafas, desbrozadoras o sierras ingletadoras. Os recuerdo que el 70% del trabajo de este país se sustenta en gente que cree que a su bar irán miles de personas a tomar café. Muchos cafés.

Y esto, así de cortito, es la economía. No se arregla hablando ni vendiendo café colaborativo. No se arregla regalando dinero que no es tuyo esperando que las personas de bien vayan a comprar café en vez de comprarse una playstation en Amazon. No se soluciona exigiendo a los ricos que paguen los cafés. No hay una app mágica pero deberá de existir una solución que, por supuesto, no está en un truco tramposo insostenible de birlibirloque pensado en un despacho con cafetera de sorpasso, what else. O se paga más o se cobra menos o se vende peor. No se chasquean los dedos y se hace la luz.

A) Pagar justamente el trabajo y servicio de las personas para un salario digno (Clientes)
B) Cobrar menos por el mismo trabajo (Trabajadores)
C) Vender un producto peor para aumentar márgenes (Producto)

En algún manual hay un triángulo con este equilibrio. No existe eso de pagar menos cobrando las personas más por un producto y servicio mejor. Como clientes también es nuestra responsabilidad. Como trabajadores debemos ser conscientes de lo que costamos.

Deberíamos de pensar más de donde sale lo que cobramos y donde va lo que pagamos.

Si pones "café para todos" en google sale un político en campaña y el conejo del país de Alicia, el de las maravillas. Después hay anuncios de traspaso de bares. España es el pais de la UE con más bares por habitante.

Pd: Hablando de UE

22 de junio de 2016

Internet (y los cuñados) vs Profesionales (y la verdad)

Mi sobrina, cuando era, de edad, una pre adolescente, daba más importancia a los comentarios de tuenti o a yahoo respuestas que a los consejos de su madre. Me decía que como en internet hay millones de personas y su madre sólo es una era más probable que la posibilidad de acertar estuviera en Internet. Es un silogismo digno de su tío pero, como muchos de los de su tío, era un silogismo falso.

Lo que sucede, y eso es cierto también por una cuestión de cantidad, es que en internet encontraremos siempre la respuesta que nos satisface. Da lo mismo que sea un diagnóstico saludable o pernicioso para lo que nos aqueja, una china con tres tetas o descubrir el sentido de la vida.

Dicen que el motivo por el que se consulta tanto el teléfono es por una cuestión de satisfacción personal. Casi siempre hay algún chiste, foto o mensaje que nos resulta grato y por eso es como una droga de mal gusto. El problema es que la certeza, calidad o veracidad del mensaje pasa a un segundo plano en el momento en el que la satisfacción entra en la ecuación. La wikipedia no siempre dice la verdad y aunque lo sabemos es el lugar preferido de consulta. Google ha presentado una noticia diciendo que está trabajando en que su buscador haga un diagnóstico médico si nos ponemos a buscar síntomas. Algunos gurús explican que es imposible que un producto tenga éxito si no escoge bien el "marketplace" y, como siempre, parece que es más importante el escaparate que el producto. He visto a políticos en debates televisivos usar argumentos de memes de facebook como datos contrastados.

"Tu no puedes soportar la verdad"- decía Jack Nicholson en el estrado cuando le preguntaban por un código rojo.

Una de las cosas que ha descubierto el periodismo moderno es lo rentable que supone dar al cliente dosis de lo que quiere oír. Por eso, y no por unas cuestiones de conspiración mediática para manipular la verdad, los medios son cada vez más y más excesivos. Se buscan en las páginas o en las ediciones digitales las nuevas barbaridades y los nuevos titulares que, si se lee el contenido, no son tan dramáticos. Consiguen ventas o visitas y eso da audiencia, la audiencia hace que los anuncios puedan venderse más caros y la venta de anuncios da dinero. Al final es un negocio pero ese no es el problema. El problema empieza cuando alguien se lo cree e inicia la bola infinita de repetir la barbaridad mil veces, quitar el contenido, aumentar el titular, exagerar el resultado, viralizar el mensaje. Estamos en plena campaña electoral y hay ejemplos en todos y cada uno de los medios. Pablo Iglesias cabalga en un corcel blanco que levita a dos palmos sobre el suelo fruto de electroimanes alimentados por energías renovables y fruto de la socialdemocracia. Pdro dicen que es un racista que se limpia las manos después de tocar negros. Albert, casi como cuando decían que habian visto a la niña de la mermelada, el perro y Ricky Martin, juran que se mete coca en medio de los mitines como la Velvet al ritmo de Sweet Jane. Mariano... pues eso. Nada es verdad pero vende, algunas de todas esas ideas son fruto de un humor negro y la vecina del cuarto se cree lo que quiere y lo exclama en la pescadería, que es su muro y su facebook del siglo pasado. Es un ejemplo. El problema no está en que exista el bulo, el problema es creérselo porque es más entretenido y rentable que la verdad.

Si este ejemplo, exagerado y banal, lo hacemos extensible al maravilloso mundo del cuñado que todos llevamos dentro, llegamos a la conclusión del desprecio absoluto a los profesionales, a cómo "me vas a decir tú a mi, que lo he leído en Internet" se va convirtiendo en un argumento de peso.

Mi hermana, que es médico con treinta años de experiencia a sus espaldas, me comenta que no se atreve a montar una clínica porque si alguien terminal llama a su puerta debe de decirle que no tiene remedio pero  después se van a un curandero homeópata guineano que afirma que matando un cordero cura el cáncer y el codo de tenista. Lo pone en un foro y en una web que tiene muchas visitas. Hay hasta videos de youtube y una entrada en la wikipedia. Lo responden en yahoo respuestas. En trip advisor tiene cinco estrellas. En Amazon venden libros y calcetines a juego con la cara del sanador. Eso no se puede comparar con un título de nada colgado en una consulta. !Donde va a parar!.

"Hice lo del congelador"- y yo puse cara de extrañeza- "metí el portátil en la nevera hasta que se congelara y después lo encendí. Dió un chispazo y gotea un poco. No entiendo lo que ha pasado porque me dijeron que hiciera eso en un foro de unos youtubers". Es una anécdota verídica. La clienta se enfadó cuando le dije que lo había quemado y que no tenía solución. Estoy seguro que está buscando en internet el equipo adecuado en vez de consultarme. Quiere un ordenador completo, rápido, configurado, con batería que dure tres dias, que pueda robar la wifi del vecino, dispuesto para jugar, menos de un kilo de peso y que cueste , como mucho, cien euros. Aliexpress con portes pagados. Ojalá le manden una piedra pero, aún asi, volverá a caer una y otra vez.

"Vengo a hacerme el láser"- le dijeron a un médico con una consulta. Al abrir las piernas él se asustó. "¿Qué ha pasado?"- preguntó. "La verdad es que debajo de mi casa han abierto unas chicas muy amables y muy baratas que me hacen el láser a la mitad de precio que tú". Él la miro desde ahí "Ya, lo comprendo pero... es que tienes quemaduras". "Pero es más barato". "Si, lo entiendo, pero... te han quemado el coño". "Pero es que es la mitad"- repetía ella para no admitir su error mientras él le hacia una cura. (También es verdad)

Si me engañas una vez es culpa tuya. Si me engañas dos es culpa mía y si me engañas tres pues, no sé, soy internauta y creo que la verdad siempre está detrás del siguiente click o en las descargas adicionales de softonic.

En la guerra de los profesionales contra internet y los cuñados, siempre pierden los profesionales.
Cuando ya no queden y todo sean curanderos, chinos, cajas de cartón con envíos sorpresa, baratijas o láseres sin calibrar, nos añorareis.



21 de junio de 2016

Ya tengo alguien que me folla los martes

¿Sabes?. No es por follar. A veces es algo que se confunde. Ya hemos follado los suficiente. Hemos estado arriba y abajo, frente a un espejo, de costado. Hemos cabalgado lo necesario y hemos sido montura una cantidad necesaria de tiempo. Y está bien. Y siempre se agradece, como un refresco en un día de calor. Pero no es el objetivo porque hace tiempo que dejó de ser el objetivo. Sin embargo asusta poner las cartas sobre la mesa y confesar, dejando caer la mirada al suelo, que lo importante es reír o que lo importante es la compañía. Que la sensación de plenitud al ver cómo al abrir los ojos y encontrarme en la almohada, abriendo una sonrisa de esas a cámara lenta, fue mucho más importante que todas las piernas de la noche anterior enroscadas a mi alrededor. Que no hablar en el sofá fue tan mágico como ver su espalda arqueada y las manos arrugando la bajera de la cama.

Hace un rato, en medio de esas confesiones que los jubilados viudos hacen como si se hubieran convertido en tu mejor amigo, me hablaba de que el cialis es mucho mejor que la viagra (que es algo que últimamente me han dicho varias veces) y que debería de saber que hay vida más allá de los 70, incluso en caminos que no puedo sospechar ahora debido a mi edad. Entonces me explica que tiene una novia y me enseña una foto de ella con sus hijos y sus nietos. "La rubia"- me dice. Hago como que la miro aunque, lo reconozco, me gusta más la hija. "Parece una mujer simpática"- le comento. "Eso es lo que importa"- confiesa. "La conocí hace tres meses"- me dice como un secreto- "Me la presentó una amiga y no sabía si tirarme a la piscina. Le pregunté si iba a hacer el ridículo o no llamándola y al final lo hice. !Oye, que nos vamos a ir de vacaciones juntos!"- exclama con los ojos abiertos y esa forma de ilusión en el tono. "Es muy agradable y estamos bien cuando quedamos". Entonces me doy cuenta que eso es lo que importa. Da igual la edad.

"Ya tengo alguien que me folla los martes"- me enviaron una vez en un mensaje y lo que significaba es que, incluso los martes, se sentía sola. Conozco la sensación, con y sin sexo. Como buena persona egoísta prefiero tenerlo todo pero si me das a elegir...

...habrá que buscar a quien dedicarle las canciones y despreciar comprender a quien se escapa cuando, después de sudar, sale corriendo a la ducha y apunta una muesca más en el cabecero de su moderna y solitaria cama antes, incluso, de que me de tiempo a buscar los calcetines y jurar, bajando en el ascensor, que esa ha sido la última vez.

17 de junio de 2016

Neurotico, fantasma, distimia

Se define, en algunos libros, al neurótico como aquel que aún siendo consciente de aquello que le hace gozar lo reprime y lo lleva a una realización parcial buscando para eso un razonamiento, un fantasma que le permite excusarse ante sí mismo o ante los demás.

Más o menos es una forma de generar insatisfacciones a las que algunos estamos acostumbrados: a verla y no besarla la primera noche, a dejar el último trozo de pizza, a no gritar demasiado fuerte, a controlar los músculos que quieren ir a lo loco en el bar cuando suena una de las canciones favoritas. Hemos sido educados para ser unos neuróticos.

Guardar para después. Ser la hormiga. No agotar todos los cartuchos en una primera batalla.


En realidad esa sensación de no haber disfrutado lo suficiente o todo lo que estaba a nuestro alcance no es una sensación que nos sea ajena, en absoluto. Sin embargo en algún lugar deberá de estar la virtud. En algún sitio entre el excesivo exprimir cada instante y esa nueva tendencia absurda y adolescente del YOLO (you only live once), el Carpe Diem o el universo swinger. En algún sitio que no se tope con quedarse en casa esperando al amor de cada vida como si fuera a llamar a la puerta con la intención de quedarse para siempre. En balancín de la vida siempre parece estar un poco del lado opuesto, del sitio donde la gravedad ayuda.

Llega un día, después de toda esa prevención y ese cuidado de hacer las cosas como se supone que se deben hacer, golpeado un mes si y otro también, en el que aparece la pregunta sobre el motivo de tanta cautela. El motivo por el que no le dije que la quería cuando lo hice y sí después, cuando la perdí. el motivo por el que no aceleré para llegar más lejos en medio de la meseta o la razón por la que me fui a casa jurando que tenía que madrugar el día siguiente. Después, fumando un cigarro conduciendo por la autopista de la madrugada, que es un plató de televisión vacío e iluminado, desear no haber tomado esa decisión racional.


Ahí está todo: saber que aquello era felicidad, crear una razón o un fantasma que no haga disfrutarlo plenamente y sentir una extraña tristeza al ver el conjunto de los acontecimientos. A esa tristeza le llaman "distimia (*)".

Y cuando uno se repone: repetir. (y no tiene por qué ser una mujer perfecta que te sonría en los lineales del mercadona o una fiesta donde no suene ninguna canción latina. La capacidad de cagarla cíclicamente es omnipresente en el ser humano moderno)

Porque hemos sido educados para repetir ciclos.

Ser un descerebrado es ser un gilipollas pero ser un neurótico también. No hay opción.

Es, en ese momento, cuando la sabiduría popular tiene insultos que, dirigidos a uno mismo, se llenan de sentido pleno.







Textos consultados:

La función del fantasma en la neurosis es la de sostener el deseo, en el perverso, voluntad de goce. El neurótico otorga al fantasma el papel de sostener su deseo desfalleciente, porque no dispone de un deseo fuerte o decidido. Definimos las variedades de neurosis por el modo de sostener el deseo: imposible en el obsesivo, insatisfecho en la histeria y prevenido en la fobia. El neurótico no es un hombre de deseo, tiene un deseo débil. El neurótico es más bien cobarde, entonces para sostenerse a nivel del deseo tiene que acentuar su insatisfacción, su imposibilidad. Para ello se sostiene también en su fantasma, para darle alguna consistencia al deseo que en el neurótico no conduce al acto; el cumplimiento del deseo, en su caso, es ilusorio: alucinatorio en el sueño, o fantaseado en otras formación del inconsciente; es decir, sostenido en el fantasma. Mientras que el acto, verdadero cumplimiento del deseo, resulta evadido por el neurótico.



(*) La distimia (del griego clásico δυσθυμία ‘mal humor’), también llamada trastorno distímico, es un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico, caracterizado por la baja autoestima y aparición de un estado de ánimomelancólico, triste y apesadumbrado, pero que no cumple todos los patrones diagnósticos de la depresión

  • Baja autoestima, sentimiento de incapacidad, sentimiento de desesperanza, pesimismo.

Una descripción del neurótico desde marco analítico se encuentra en Nasio (1993) quien refiere que el neurótico es “aquel que hace todo lo necesario para no gozar en lo absoluto; y está claro, una manera de no gozar en la absoluto es gozar poco, es decir, realizar parcialmente el deseo” . Aquí, el goce se puede considerar un impulso originado en una zona erógena del cuerpo que en camino hacia su fin se encuentra con obstáculos, se acumula y se abre salidas; en otras palabras “el goce es energía del inconsciente cuando el inconsciente trabaja” (Nasio, 1993). Además, el sujeto neurótico se caracteriza como un sujeto insatisfecho y dubitativo sobre los ámbitos de su vida. 

10 de junio de 2016

El futuro y su manual de secuestro

Hay una película pequeña que trata de un hombre que hace buenos muebles y se arruina porque le abren un ikea (esa molona empresa investigada por fraude fiscal continuado) gigante al lado. Así que en un momento de ofuscación y rabia decide secuestrar al dueño de la cadena para hacerle grabar un vídeo diciendo lo malos que son sus productos.

Y al final queda para el recuerdo la lucha estéril de la verdad contra la puesta en escena de la modernidad.

Porque podemos culpar a la obsolescencia o a la cirugía estética, podemos decir que el sistema de consumo o que el marketing nos engaña continuamente pero lo cierto es que por el camino siempre se han quedado opciones mejores. Saab, la empresa automovilística, se murió haciendo grandes coches como se quedó el video Beta. No es, desafortunadamente, la calidad del producto o del servicio el garante del éxito. Empieza a serlo más el envoltorio y la prueba es que un buen amigo que quiere hacer una película ha aprendido que no debe gastar más en interpretación, iluminación, edición o sonido sino que debe de dejar más de un 20% para publicidad. Da igual que sea una buena película si no se vende. Desafortunadamente se venden más productos mejor publicitados que mejor hechos. Las campañas políticas más votadas no tienen contenido sino estrategia de venta. Los guapos graciosos tienen más éxito que los inteligentes enamorados.

"Si lo construyes él vendrá"- repiten continuamente en la edulcorada "campos de sueños". Es mentira.

De esa gran mentira hemos sido cómplices casi todos. "Anunciado en televisión" ponía con una pegatina grande en forma de estrella sobre los juguetes que nos llamaban la atención en la cuarta planta de El Corte Inglés y mirábamos la caja con deseo sin saber incluso lo que estaba dentro. Teníamos la marca e incluso nos pusimos hombreras. Existe un fotógrafo que ha demostrado que ante tanta ropa diferente vestimos todos igual.Por alguna necesidad de satisfacción residente en un espacio recóndito del cerebro la lógica pasa a un segundo plano.

El ser humano es diferente, dicen en discursos evolutivos, porque es capaz de pensar.

El futuro nos quiere secuestrar eliminando esa capacidad, y lo está haciendo bastante bien.

Nos podemos fijar en los coches que más se venden, en los discos que dan más beneficio o en los políticos más votados. Nunca se considera que se hagan más kilómetros o que el sonido sea más claro o que sepan hacer su trabajo. Los coches incluso han dejado de decir que ruedan, porque se sobreentiende. Lo triste es que, como en todo, unos ruedan mejor que otros aunque no tengan wifi 4g panorámico con una pantallita en la que tu pareja sexy te mande mensajes con los que molar delante de los pasajeros. Los votos no son por una idea o un proyecto, una demostración de capacidad o una explicación razonada. Se vota a uno que grita o porque es guapo, porque es joven o porque "el otro" no me gusta. Internet es una campaña publicitaria continua de fanáticos que se dedican a insultar al contrario porque han descubierto que tienen más respuesta que siendo amables y en la democracia al volumen se le pone la etiqueta de válido.

Por este camino el futuro tiene escrito un manual para secuestrarnos y además convencernos que ha sido decisión nuestra.

Pd: Alguien se arruina poco a poco intentando hacer mejor su trabajo y un grupo de gurús le han dicho que si pone molona la oficina, hace un logo más dinámico o pinta con aerógrafo sus productos venderá más. Nadie plantea que salir adelante es hacerlo todavía mejor porque la competencia le supera en calidad. Es muy triste descubrir que lo que aprendimos con lógica no vale o vale menos de lo que debería. Y jode.

7 de junio de 2016

Hagamos un alegato

Hagamos un alegato. Hagámoslo a favor de los blancos, de los capitalistas, de los hombres y de los que tuvieron la mala fortuna de nacer en el primer mundo y, además, tener para comer todos los días.

Hagamos el alegato a favor de los que no tienen mascota y de los que comen carne. Incluso a favor de uno que trabaja en un banco, otro que tuvo la mala suerte de ser hijo de banquero o incluso si se gana la vida vendiendo coches.

Seamos magnánimos con los empresarios, incluso con los que fuman. Empaticemos con los que tuvieron una sola pareja sexual en la vida y son felices en vez de experimentar el gozo del mercadillo de la carne fresca sin nombres ni sentimientos pero mucho fluído.

Solidaricémonos con los heterosexuales, con los que alguna vez, acertados o equivocados, votaron a la derecha, con los que dejan el agua correr hasta que sale caliente en la ducha o con alguno que se puede sentir pleno en medio de la disciplina militar.

Tengamos piedad de los que creen en Dios y de los que alguna vez han sentido curiosidad por el cristianismo. Apoyemos a los que no se emocionan con los libros de autoayuda ni con las frases magníficas de gurús. !Pobres aquellos que nunca se limpiaron los chacras ni bendijeron sus úteros por solidaridad matrialcal!. Vivamos empatía para con aquellos que creen que alguna vez hay que dar un cachete a un niño revoltoso e incluso, incluso, si somos capaces, hagamos un alegato a favor de aquellos que sólo se indignan cuando tienen un motivo.

Porque todos esos también son personas y algunos hasta van a los toros porque dicen que les gusta de la misma forma que otros bailan reggaeton y no les hemos llamado asesinos de la cultura por mucho que disfruten con ello siendo igualmente execrable.
(Resumen: blanco, capitalista, varón, occidental, sin mascota, onnívoro, polucionista, heterosexual, no ecologista, creyente, escéptico, “maltratador” y coherente: el puto demonio)

Pd: porque el sábado me decían que no es lo mismo que robe uno de derechas que uno de izquierdas ya que el de derechas lo usa para hacer el mal y el de izquierdas lo reparte. Porque no se ayuda a la mujer castigando a los hombres ni se elimina la pobreza matando a los ricos. No son malos los creyentes, si es que creen en Dios y buenos si van a clases de reiki. La liberación del hombre de color no pasa con acabar con el hombre blanco. La discriminación positiva es discriminación (al que me saque el dibujito de los niños, las cajas y el partido de fútbol, le reviento). El racismo inverso sigue siendo racismo. Yo sólo recuerdo que hay quien no piensa igual y sigue siendo persona. Es más, hay quien piensa igual y es un gilipollas.