Mal dia para buscar

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30 de septiembre de 2014

Símbolos

Hoy me han dicho, en la puerta del supermercado, que la mayoría de las guerras han empezado con los símbolos.

Y los símbolos, que en su mayoría son pequeños trozos de tela impregnados de orgullo, no dejan de ser, en esos casos, herramientas para fastidiar al supuesto enemigo para que levante la mano y, de esa forma, tener la excusa moral para levantar la propia hasta que alguno, normalmente un tercero que pille en medio, levante las dos a modo de rendición.

Hay un anuncio brutal sobre la utilización de los símbolos para dañar al otro, y es que las naciones, las aficiones o las comunidades de vecinos están condenadas a entenderse como una pareja más.

Pero símbolos, en medio de luchas estúpidas por imponer criterios sin tener en cuenta la opinión del otro, hay muchos. El símbolo pasivo-agresivo, que puede ser poner el despertador a las cuatro para que figure una larguísima última hora de conexión. El símbolo de la utilización torticera de la verdad y de las anécdotas pasadas para la discusión de hoy, que es como inventarse una historia al estilo de algunos nacionalismos. El símbolo de la felicidad extrema sin ti. El símbolo de la penuria absoluta con tu ausencia.  El símbolo, incluso, de robar a los amigos o a los líderes de naciones extranjeras. Todos buscan lo mismo y ninguno se pone en el lugar del otro. Ninguno, cuando se entra en el campo del simbolismo, busca un lugar común donde se estaba aquel día en el que, juntos, al estilo olímpico, fuimos felices en el mismo lugar y a la misma hora, aunque hubiera esa pequeña distancia entre tu orgasmo y el mio.

Así que, en este momento en el que empiezan, con virulencia descomunal, los símbolos en la estúpida discusión sobre el catalanismo, el españolismo y el imbecilismo (que son tres ismos en los que dos de ellos son el antifaz con el que no afrontar los problemas de verdad) quizá, sólo quizá, sería importante dejar a un lado los símbolos y centrarnos en lo que quieren las hordas de personas que, en medio de tanta tontería, sólo buscan ser felices.

También es verdad que muchas veces se busca un enfrentamiento, se sube el tono, se insulta y se sacan las banderas para poder mandar a tomar viento al otro pero, sinceramente, el desayuno en el plato por las mañanas o la felicidad por las noches, no tiene bandera.

Vivimos en una canción de Damien Rice. Tú no sabes quien es y yo no me dí ni cuenta.

Se desayuna mejor y se es mucho más feliz cuando se está acompañado. Del vecino, de un amigo, del presidente de la comunidad autónoma de al lado o de ti.

Creo que no hay mucha diferencia porque se trata de relaciones humanas y los humanos estamos por encima de los símbolos y lo que queremos, todos, es ser mejores personas.

27 de septiembre de 2014

Lo que quieres oír.

La nueva y cool red social ELLO dice en su publicidad: " tus datos no serán vendidos a los anunciantes, ya que "es espeluznante y poco ético. También creemos que los anuncios son de mal gusto, que insultan nuestra inteligencia y de que estamos mejor sin ellos"

Dicho así es hasta bonito, casi como decirte que tienes los ojos como dos luceros aunque seas el mismísimo Martin Feldman

Pero, claro está, por muy hipster que seas tienes que comer y para comer necesitas dinero. Así que, como todo, busca formas de financiarse. ¿Como? Con las famosas cuentas premium, que es un negocio que solamente le salió bien a Megaupload porque en el Premium estaban las películas en alta calidad y eso, aquí y en Albacete, sigue siendo un tipo de delito por mucho que me vengas ahora diciendo que la cultura deberia de ser gratuíta. Gratuita porque no te dedicas a ella, pero eso es otra historia.

Existe una línea cada vez más estrecha entre molar mucho y molar poco, ser gratis o ser un robo, ir contra el sistema y formar parte del sistema. Y existe una línea cada vez más gruesa entre decir la verdad o maquillar, como un político con sangre de publicista, la misma verdad. Sobre todo si se apela a la justicia, la libertad, la honradez y la reafirmación personal

Hemos pasado de poner el GRATIS bien grande, escondiendo los costes en letra pequeña con rótulos que pasan a toda velocidad, a descubrir que decir lo que el cliente quiere oir, sin ningún miramiento posterior, es más rentable. "Si yo gobierno"- lo estoy exagerando- "el sueldo mínimo será de 1500€ y todos tendrán una vivienda digna".

Hay una idealización de los pobres con labia y los pobres con espíritu aventureramente ideal. "Querernos todos". "Hacer un mundo mejor". "Pagar lo justo". "Llegar a las aspiraciones de cada uno con la ayuda de los demás". Mierdas.

Nos gusta el Crowdfunding  porque se supone que ayudamos a gente qyue está peor que nosotros o que nos hace gracia, como si fueran limosnas virtuales. Nadie, excepto Apple y porque los ricos se ayudan entre ellos, ayuda a U2 porque ya tienen suficientes millones y gafas de sol. 40mil dólares le dieron a uno para que se hiciera una ensalada de patata.

Sigue, más que nunca, funcionando "lo que quieres oir". En un bar, a las dos de la mañana, sigue teniendo un éxito mayor el "eres lo más bonito que he visto nunca y te voy a hacer feliz para siempre" al "me gustas, hablemos, veamos si nos hacemos reir y si todo va bien, repitamos mañana"

En cuestiones de mercado y de grandes compañías está a la orden del día. Los bancos sacan a Dylan y las compañías de teléfonos a gente feliz. No se habla del coste, de los daños colaterales, del coltán. no se habla de las condiciones del contrato ni de las cuotas. No se habla de las discusiones o de las noches en las que no sabes donde está porque solamente notas el agujero que ha dejado en su lado de la cama. Es suficiente con que aparezca y te diga que te quiere. Pues no, no es suficiente. Es suficiente que esté y aprendamos a aceptar el precio de la estancia de una manera mutua. Es suficiente, necesario y contingente, como el alcalde, saber las cuotas a pagar cada mes y las desventajas de una cuenta sin necesidad de pagarla. A facebook y a google les pagamos con nuestros datos porque se los venden a otros que nos quieren vender zapatos, viajes y solteras en mi ciudad. Tampoco nos lo dijeron. Es algo que descubrimos al verles crecer sin, aparentemente, pagarles nada.

Pero nada es gratis. Y empieza a ser verdad que cuando alguien me dice lo que quiero oír ya me está cobrando aunque una parte de mi intente decirme que es porque me quiere y porque se preocupa por mi.

Y no, no lo es.
Claro que decir la verdad, así , a lo bruto. No genera muchas simpatías.
Me dijo que me quería, si. Pero no está. No estuvo. Solamente dijo, cuando yo sentia que era el final de todo, lo que yo quería oir. Y, milímetro a milímetro, voy acaparando los dos lados de la cama. A veces, gracias a un vino.

26 de septiembre de 2014

Voy a romper las ventanas (2009)

Cuatro mil días después de aquel año obcecado ..Detecto que al fin te dignaste a cumplir con la cita inaudible.Y me alegro .. y me enfado a la vez.
Después de estudiar con cuidado este caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado ..De juez imparcial, sentencio lo nuestro ..Diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos Y olvidar los demás.
Mirarte de frente. Admito en voz alta .. que no pocas veces he sido tentado en coger la esperanza y lanzarla sin más a la fosa común donde yacen los sueños .. que nos diferencian.
Tal vez, ¿has pensado en renunciar? Yo aún no.
Hada helada en vuelo inerte .. Tú nunca cambiarás. Hada helada en vuelo inerte .. Tú nunca caerás.
Tal vez, ¿has pensado en crecer más? Más no ..Tal vez, ¿te conseguiste equilibrar? Yo aún no.
Vamos a correr el gran sprint final y al cruzar la línea los dos ganarán.
Voy a romper las ventanas Para que lluevan cristales. Ven a romper las ventanas, Ven a gritar como antes.
Ven a romper las ventanas Y hacer del caos un arte.Voy a romper tus ventanas Y voy a entrar como el aire.

Y esto viene porque alguien me encontró esto, hoy: 

Últimos días de 1999 - EPÍLOGO

La vida son ironías en forma de capicúa. Y más tarde o más temprano, todo vuelve a un punto inicial, como un dibujo en forma de perverso lazo. La meta se parece al punto de partida, y lo del medio es sólo un camino que sirve para que, al final, comprendamos el inicio.

Te daré un ejemplo. El disco se hizo para rememorar lo acaecido en 1999. Entiéndeme. De alguna manera tenía que sacar provecho de la historia, ya me conoces, tengo bastantes defectos pero no podrás negar que, con el tiempo, he ido espabilando. La ironía del asunto es que, dentro de unos años, tú estarás algo más diluida y será aquella inolvidable gira, organizada con el pretexto de evocarte, lo que convertirá tu recuerdo en algo mucho más agradable. Y, de repente, todo ha cogido sentido. En cierta manera, conocerte me ha cambiado un par de veces la vida, entonces y ahora.

Aquí dentro encontrarás, simplemente, una selección de emociones. La mayoría de ellas, inmensas, inabarcables. Este compendio de imágenes con agradables ruidos quieren hablar de la alquimia: convertir una historia algo triste en una auténtica celebración. Gracias, de veras. Tendría que hacerte un monumento.

¿Sabes? Hace poco, alguien me pidió consejo, como si yo supiera algo de la vida, puedes reírte a gusto, tú que me conoces. La cuestión es que aquella persona quería saber cómo borrar a alguien de su cabeza para seguir adelante. Simplemente le pregunté:- ¿Y quién dijo que tienes que olvidar?

En mi caso, olvidarte significaba renunciar a mí mismo. Sin embargo, hace poco me llamaste, preguntando si 1999 hablaba de nosotros, te lo negué rotundamente. Llegué a decirte, entre risas, que lo nuestro no había sido tan importante. Pillaste la broma al instante, y te callaste, educadamente, claudicando a mi pequeña victoria. Luego colgaste y “ya nos veremos”. Como tiene que ser. Pero tampoco te mentía. Me explicaré. Aquí está todo muy convenientemente mezclado. Pasado, presente y me atrevería a decir que futuro, tú y otras personas. La batalla entre realidad y pura fantasía sigue en tablas. Como en aquellos tiempos, aún hoy, podría enervarte. En eso no he cambiado.Me he hecho mayor sin haber madurado.

Pero ahora va una verdad.

Aquí hay mucho esfuerzo, química, y magia, te lo aseguro. Por parte de la banda, como de nuestro equipo, de todos los que nos han ayudado en algún momento y, por supuesto y sobre todas las cosas, los que han acudido a nuestros conciertos, algunos de ellos, repitiendo, una y otra vez, dando sentido a tantas y tantas millas recorridas, de un lado a otro, como si anduviéramos huyendo de un punto fijo y estable donde parece que no pase nada, y esa nada da tanto miedo como aquellas cosas calladas que uno sabe que están a punto de explotar. Aquí dentro hay dos años encapsulados, dos años de ilusiones compartidas, en los que, definitivamente, un grupo de amigos recogimos los frutos de remar en la misma dirección. 

Y estar allí, junto a personas que quieres, te lo aseguro, es un auténtico regalo.

Pero aún vive el monstruo y aún no hay paz. Son ese tipo de sensaciones con las que uno tiene que aprender a convivir, hasta el fin. Y sigo pensando en que no pienso crecer más. Y sigo queriendo romper tus ventanas.No te aconsejo que te relajes. Sí. 

Voy a romper tus ventanas.
Y voy a entrar como el aire.


Eso, y la versión traducida de lo nuevo de Damien Rice.

25 de septiembre de 2014

Tres tetas tiene mi fama.

Hay quien se hace famoso por su labia, o por su aspecto, que siempre es un poco superficial. Hay quien, incluso, se hizo famoso por ser alguien en si mismo. Ya se sabe: un escritor, un músico, una artista de renombre. Incluso cuentan que una vez, un científico fue respetado por la masa.

Luego llegaron las novias de las estrellas del rock&roll y cómo vivían con ellos los desmanes de las drogas y las camas. Eran las gruppies. Marianne Faithfull fue la estrella indiscutible. Nosotros teníamos a Isabel Presley porque siempre hemos sido un poco más casposos en cuestiones de música melódica. Isabel era Jackie Kennedy y también era Angela Barnett. Marlon Brando era Imanol Arias pero más atormentado. Victor Manuel y Ana Belen , Sergio y Estíbaliz, eran Albano y Romina, Ike y Tina.

Entonces alguien llegó a la fama por un mal polvo. Alguien dijo que se folló a un cura progre llamado Padre Apeles, que echó siete polvos con el marido de la hija de una cantante que se había casado con otro cantante. O haber pasado una tarde con el  mismísimo hijo de Isabel Pantoja, que a su vez (y sin desmerecer a la copla y su arte) llegó apoyada por acostarse con un torero. Y lo del torero fue un filón, han sido nuestras estrellas del rock y Belen Esteban nuestra gruppie sin categoria.

Y aprecieron los realitys. Ya no hacía falta fornicar antes, sino hacerlo después, cuando la fama estaba bajando. Estar debajo del edredón moviéndolo o hacer una portada en Interviu. No llevar bragas. Estirar una y otra vez la polémica de no hacer nada. Llorar un poco en un plató porque la prima del vecino de uno que se cruzó con el perro de la antigua novia de un famoso no le hizo caso. Todo por una búsqueda de aquello que se denominaba fama.

Y ahora aparece una masajista en EEUU que dice que se ha puesto tres tetas. Y es un bulo. Pero ya es famosa. Le harán un fappening, que es el sexting de los famosos.

Ha aparecido otra manera de llegar al mismo sitio.

Curiosamente, aún con todo esto, muchas personas todavía sueñan con ser famosas.

24 de septiembre de 2014

Total, para 20 años de comerciante....

"Total"- me dice con cara de pasividad -"para lo que lo uso..."

Y esa es la razón principal por la que, en vez de un ordenador de verdad, un portátil mediocre, un teléfono aceptable o una tablet en condiciones... se compran esa tablet de 50€ que no vale ni para jugar al candy crush sin lag.

Eso sí, que sea roja. "Rojo" es una opción importante. Desconozco y no voy a gastar tiempo en saber lo que es "lag" o lo que es un doble o cuatro o dos y dos núcleos virtualizados. Me la sopla que me cuentes si la resolución es mayor o menor o si se ve borroso o si se dobla. Eso no importa. Eso no tiene interés. Como no soy daltónico sé que lo quiero rojo, o verde, o flúor, que dicen que se va a poner de moda. Como estoy convencido que los vendedores son, como los políticos, unos ladrones, voy a fiarme de un amigo de mi cuñado, que una vez se leyó una revista de informática, aunque era el MicroHobby. Y de las comparativas del suplemento del periódico, que están escritas por tipos que saben de tecnología lo que mi abuelo del boson de Higgs (y que, por supuesto, no tienen intereses publicitarios en sus opiniones).

Cualquiera diría que ahora, Jesus Vazquez, es el rey del renacimiento porque sabe de conexiones a Internet y de clínicas dentales.

"Multidisciplinar", dirían los "Coach" (que no los Countach, porque eso es un coche). "Viral", lo llaman los Community Maganers. De Tolosa, diría un amigo, porque "tó lo saben".

La desfachatez de la ignorancia sólo es comparable a los consejos de bar, a las conversaciones que empiezan con un "me vas a decir a mi".

"...Total..."-respondo como en un suspiro

Y se van a comprar a un centro comercial donde les dicen a todo que sí con cientos de trampas en los precios y pisoteando el valor de un profesional con 20 años de experiencia y miles de clientes felizmente bien atendidos.

Pd: hoy hace 20 años que abrimos una tienda de informática y , precisamente esa frase, la oigo a diario. Intentar ser un profesional, que no un vendedor, ha sido, económicamente, un error. Pero seguimos vivos porque también hay personas, afortunadamente, que piensan. Y muchos idealistas, que es donde, mi equipo y yo mismo intentamos estar.

Pd2: por supuesto que tenemos web para que compres lo que quieras pero nuestro gran valor somos nosotros mismos y esas cosas que se llaman servicio, experiencia, asesoramiento, garantía... y que parece que suenan a vintage.

23 de septiembre de 2014

Sexismo femenino en el Cosmopolitan

David Guetta, ese tipo que hace juegos malabares con pen drives, busca chicas "muy guapas" entre 18 y 28 años. No es machismo, porque no lo es. Es lo que quiere para que su video quede chulo y apetecible, como un grupo de gogos en un reportaje sobre Ibiza. No es viable un video con un grupo de horribles orondas a las que les hacen ondas las carnes de la misma forma que no hay feas en los videojuegos.

Existen todo tipo de comentarios y de literatura al respecto. Existen, como granos infumables, las barbaridades ultrasexistas de ciertas publicaciones teóricamente orientadas hacia la mujer y escritas por mujeres. Existen, afortunadamente, textos mucho más cabales que dejan ver que no todo es estupidez. Y también los escriben mujeres.

¿Donde está la virtud? . ¿Donde reside la verdad?. A nadie le importa ser guapo. A nadie le importa tener las carnes en su sitio y sentir cómo, al caminar por la calle, algunos cuellos se rompen. Es más fácil ser guapo que listo. A veces no se puede, por mucho que se intente, ninguna de las dos cosas. A veces un cumplido te deja sin trabajo o denunciado delante de un juez. A veces alguien lo agradece con una sonrisa. En todas las ocasiones depende de las formas y, hoy por hoy, de quien lo diga. He visto a chicas hablando del tamaño del paquete de algún muchacho. También las he visto tardando al volver del baño porque una le ha enseñado sus nuevas tetas a la otra y "tenía que tocarlas" cuando, en verdad, nunca me ha enseñado el pene ningún amigo recién operado de fimosis y jamás se me ha ocurrido tocárselo.

La violencia verbal sexista no es una ciencia exacta.

El sexo de las personas más crueles con las mujeres suele ser mujer. Las mujeres más hermosas y sensuales pueblan las revistas "de mujeres" quizá fomentando la comparación y el odio, a partes iguales. Hay una corriente de perreo y estupidez, cotilleo y cremas faciales usadas en exceso, que habita en un arquetipo femenino ancestral potenciado por el Cosmopolitan y las fotos del Cuore. Puntúan los horrores vip de la semana casi con la misma superficialidad con la que sacan fotos de señores en calzoncillos y dejan caer el doble sentido en el pie de foto. Pero si lo dice una mujer parece que no es lo mismo, aunque sea igual. Un albañil diciendo una obscenidad desde un andamio, justo antes de escupir al suelo en un alarde de masculinidad mal entendido es tan desagradable como una mujer haciendo de si misma una copia infame y mal entendida de Carrie Bradshow para quedarse en Belen Esteban sin saber quien era Marie Curie.

Quizá es esa línea en la que se intenta ser quien no se es la que provoca tanto extraño disfraz sin sentido.

Pero de lo que trata el texto es de decir que se puede buscar un mundo machista, un Dj estúpidamente valorado o unos techos de cristal que no pongo en duda que existan pero que, mientras exista y se siga fortaleciendo esa corriente de mujeres que degradan a las mujeres poniendo por encima sus zapatos, sus vestidos, sus pechos operados o sus selfies de moda a la entidad de personas con sueños, imperfecciones, deseos e inteligencia que son. Mientras eso siga siendo rentable en televisión y en prensa, a mi no me vengan con que el sexismo es una cuestión masculina.

Y eso no quita, por supuesto, que unos bonitos zapatos, un vestido que no deja ver pero que deja ver, unas manos traviesas y esas camisetas que al tumbarse sobre la cama casi lanzan un pecho fuera son deliciosos placeres que, si van acompañados de un cerebro en funcionamiento y sentir, aunque sea mentira, que es conmigo y mis defectos con quiere estar en ese preciso momento por encima de cualquier otro ente personal, hacen todo irremediablemente adictivo.

Sin cerebro o sin cariño, las formas sólo son formas. Y, amigas mías, se pierden con los años. (Digan lo que digan las revistas de "estilo")

22 de septiembre de 2014

Vender con queso.


La expresión "que no te la den con queso" viene de una época en la que los fabricantes de vino descubrieron que podían tapar el sabor inferior de algunos de sus caldos si tenían la gentileza de servirlo con un poco de queso, a modo de atención para con el cliente.


Desde un punto de marketing es mucho más "vino con queso de regalo" que "vino" porque presupone que el vino es algo casi aséptico, de la misma calidad, independiente del envoltorio. Reduciendo el valor del producto principal se podrá vender o tapar la calidad del mismo gracias al envoltorio, la publicidad o, en definitiva, el queso.

Lo podemos extender a casi cualquiera de las facetas de la mercantilista y sobrepublicitada vida diaria. Liga más un tipo con un buen coche que un tipo normal e incluso un tipo con conversación y pocos granos. Liga más una chica maquillada, explosiva, un poco borracha y sonriente que una chica con vaqueros y una camiseta blanca (que es la prueba definitiva de la belleza femenina). Vende más, por supuesto, un teléfono que va con felicidad de serie que otro que hace muchas cosas y, además, las hace bien. Más de 10 compradores del carísimo iphone6 lo han metido en el microondas porque han creído que se recargaba al introducirlo porque ese, precisamente, era su Ferrari o su maquillaje.

Desafortunadamente ha pasado a ser casi tan importante como el producto en si mismo la manera de servirlo. No es decir que los prolegómenos del sexo sean más importantes que el propio sexo, porque están al mismo nivel, sino que el cúmulo de detalles que llevan hasta ese lugar son más importantes que el lugar al que se llega. Hay personas que disfrutan mucho más de la planificación del disfrute que del propio disfrute, de la organización del itinerario que del viaje. Las etiquetas de las botellas de vino son un elemento de decisión en la compra del mismo casi por encima de la calidad del mismo y , quizá por eso , ya no hay puestos de cata de productos en los pasillos los supermercados.

No importa tanto probar el coche, la calidad del producto en su propia esencia. Importa el acompañamiento y esa parafernalia casi mística que le da mucho más glamour al champú que no es de marca blanca.

A veces es mejor, a veces peor. A veces, simplemente, te lo dan con queso.

20 de septiembre de 2014

Iros todos a la porra

Uno de mis chistes recurrentes, en la infancia, era un tipo de pantalon vaquero, camiseta, dos o tres trazos al estilo de comic de Jan (Véase Superlopez) y un bocadillo que decía "Qué ganas tengo de ser mayor para poder mandar a todos a la porra".

Reflejaba, casi sin darme cuenta, la rebelión incipiente del futuro adolescente.

Así que con 18 años recién cumplidos se hizo verdad un sueño. Al contrario que la mayoría de las personas, mis padres se fueron de casa. 120 metros cuadrados. Dos plazas de garaje. Casi 10.000 pesetas cada dos semanas con la luz y el agua pagados. Era el rey del mundo. Tenía la novia más guapa y el ego inflado como un globo aerostático. Así que disfruté de mi independencia. Hice fiestas. Un dia dormía en una cama y, por no hacerla, me pasaba a la otra el día siguiente. Pedía pizzas. Me sentaba a ver la televisión en calzoncillos y, lo que es un exceso a esas edades, creo que me masturbé un par de veces en el salón sin ninguna impunidad. La independencia molaba. La independencia, la falta de directrices, la capacidad de ser mi propio padre y mentor, era una realidad.


Dos semañas después, al despertar un domingo, descubrí que la casa era un extraño estercolero. Me había quedado sin dinero. Un amigo dormía sobre la alfombra del salón y otro, absolutamente borracho, estaba fregando los platos (y rompiendo dos). Me miró con los ojos abiertos y me dijo "tú nos dejas estar aquí y hay que ayudarte. Luego me voy a dormir". Creo que, en ese preciso instante, decidí que no era el camino apropiado.

Así que el lunes, en vez de ir a la universidad, estuve recogiendo. Calculé en qué debía de gastar el dinero que ya no tenía, pensé en una organización del tiempo y en las llaves que había dejado, para recuperarlas. Aprendí lo dificil que es limpiar sin dejar marcas los cristales, lo complicado que es hacer algo que no sea arroz o pasta, cambiar los biorritmos para despertar a la hora y, sobre todo, lo aburrido que es hacer lo que se debe de hacer por encima de lo que te apetece hacer.

Así estuve tres años y repetí dos cursos porque no se puede estar a todo aunque se sea un superhéroe.

Ahora, mucho más viejo, me siento con mi café a leer la prensa por las mañanas. Leo de independencias y de razonamientos históricos que buscan en el pleistoceno una época en la que se haya vivido sin contacto alguno con la cueva del vecino. Leo sobre sentimientos y sobre diferencias culturales que bien pudieran ser las diferencias entre las fiestas patronales del pueblo de mi vecino y las mías. Diferencias que pueden ser que a mi me gusta la cadencia del cien argentino y a aquella chica las películas de desastres aéreos. Diferencias, en definitiva, que no van a ningún lado realmente porque al que le gusta el deporte le gusta, y punto. Prefiere que gane su equipo pero también los espectáculos de las grandes estrellas.

Y creo que esas independencias son mis chistes de la infancia, justo antes de darme de bruces contra la realidad de lo que era vivir solo. Y era un vivir solo sin hipoteca ni enfermedades, sin recibos y multas, sin discutir con una vecina loca sobre el color del portal o si hay que sacar la basura a las nueve.

No concibo, y será cosa de la edad, la independencia a ultranza. No le encuentro ningún motivo. Ni siquiera creo que sea, que es lo que suele ser, por el dinero. Creo en la libertad personal y, por supuesto, en la libertad de los pueblos para decidir sobre su futuro, aunque decidan una gilipollez. Considero que Andorra o Gibraltar, Suiza o la isla de Man, ya hay suficientes y, precisamente por eso y porque he nacido en un mundo que llevaba la línea de unirse para ser más fuerte, las independencias me parecen infantiles y anacrónicas ideas carentes de sentido, que es como cuando una pareja se enfada y decide mandarlo todo a tomar viento fresco.

Podemos buscar cien razonamientos en todas las direcciones, mil motivos que no vean la globalidad de la verdad o descuenten lo bueno y lo malo de cada opción pero en este mundo grupal en el que hemos llegado , como humanidad, a donde hemos llegado, básicamente lo hemos hecho en común. Uno inventa el diodo y otro la placa base. Uno lee lo que dijo el otro sobre el silicio y otro hace un programa. Luego se van a tomar cervezas juntos sin decir que "contigo no, bicho" porque tienes una bandera diferente a la mía. Eso es infantil.

Igual que quedarse en una cueva sin salir, igual que querer mandar a todos a la porra.

Claro que cada uno o cada pueblo, haciendo gala de su libertad, está en su derecho de mandar a quien quiera a donde quiera. Otra cosa es que sea una estupidez anacrónica que se da de bruces contra la evolución histórica del mundo porque nunca se es más libre que cuando, siendo uno mismo, se siente parte importante de algo mayor.

En el futuro ideal no hay países, hay personas libres que se ayudan.

18 de septiembre de 2014

La novedad contínua.

Un nuevo sistema operativo( con 43 páginas de términos y condiciones de uso). Y de aquella vorágine de la presentación del antiguo no queda nada en el recuerdo, aunque haga unos pocos meses desde aquello. Y un nuevo líder de la oposición que ha descubierto la publicidad del programa de televisión sin cerebro. Casi se nos aparece, en blanco y negro, el anterior líder. Pero de eso hace demasiado poco tiempo. La memoria hace estas pasadas. Parece que te vi ayer, con esa marca en el trasero que adiviné cuando salías de la ducha. No recuerdo si era de mis manos o venía de serie con tu piel. Tampoco puedo adivinar el año en el que empecé la universidad y unas veces está lejos y otras demasiado cerca.

No entiendo la necesidad de vivir en la novedad contínua.

Seis es más que cinco. El Seat 131 era más que el 124. Windows 9. La última aplicación para conocer gente, la próxima moda. Lo estupendo y maravilloso que son los amantes baratos de un rato, cuando el rato está cerca. Hay que aceptar y abandonar, como un ciclo infernal que gira en espirales, las tecnologías, ideologías y modas para rendirse a las nuevas, los modernos manás de la felicidad siempre llevan la vitola de "nuevo" o de "revolucionario". Puedo adivinar cuando decidiste comprar el perro por la raza que tiene, porque yo tuve un Husky cuando lo tenía todo el mundo y ahora se llevan los perros patada o los que caraspean cuando se hacen mayores. De pequeño envidiaba a los que tenían un pastor alemán.

"Nuevo" no tiene que significar "mejor". Yo llevo aquí demasiado tiempo y no debo de ser mucho mejor aunque me sienta un hombre nuevo.

Abandonemos, en una caja tirada en el trastero, la ropa de ayer. Dejemos en un baúl a las amantes y a los besos que nos erizaron la piel al despedirnos en la puerta, porque son besos antiguos. Hay una esperanza no firmada en que, lo próximo, será mejor. Sin embargo sigo usando el teléfono de baquelita de mi abuela cuando suena en la mesilla de noche. Sin 4G, sin whatsapp. Con un sonido metálico casi como si hablara desde un pozo y ese auricular pesado y negro con el cable corto. Lo llaman vintange cuando quieren decir viejo pero sin tono despectivo. Aquí estoy, con mi moto con 11 años, mi coche de segunda mano, mis cicatrices de antaño y dos equipos con windows xp. Claro que sigo mirando de reojo todas las novedades, no sea que, al estilo Pleasentville, pase del color al blanco y negro en un supuesto mundo de ilusión.

La mayoría de las veces estamos entretenidos en aprender la novedad y se nos olvida disfrutar lo que ya funciona. La publicidad de "nuevo" mató la idea de "definitivo", casi como a la estrella de la radio.

(No es la versión original, por supuesto.)

12 de septiembre de 2014

La app del cálculo moral (y el contagio)

Leo, de un estudio sobre las acciones morales de los humanos y la posibilidad de calcularlas por una app (cara de asombro), que: "Las personas que fueron objeto de acciones morales mostraron mayor tendencia a realizar un acto moral más tarde en el mismo día (contagio moral); mientras que las que llevaron a cabo una buena acción al comienzo del día fueron más proclives a cometer un acto inmoral más tarde (moral de autoconcesión de licencias). "

En ese sentido, deduzco con interesada lógica, que las personas somos, en realidad, volubles a la moralidad. Predecibles. Facilonas. Simples. Llenos de resortes que se activan de manera automática.

"Si tus amigos se tiran por un puente, ¿te vas a tirar tú después?2- nos ha dicho nuestra madre en algún momento de la adolescencia. La respuesta, psicológicamente hablando, es sí.

Aunque sea algo de lo que se acusa a los jóvenes, y más en medio de la vorágine de las redes y las modas, los shorts y Magalluf... el contagio moral o , mejor dicho, el contagio de determinado tipo de moral es algo que se extiende como la lepra. Nunca antes se habló más de ser uno mismo, de la independencia del individuo, de la libertad personal y, casi como un eslogan, de la posibilidad de ser libre. Libre para comprar la misma camiseta, beber la misma cerveza (tengo esa chamarra), ir al mismo banco, usar el mismo teléfono o ir de vacaciones al mismo horrendo lugar. Somos mucho más sectarios que nuestros abuelos y más nazis que nuestros padres. Eso también es, supongo, contagio moral. A veces sois más infantiles que vuestros hijos.

Es creer que tienes ébola cuando se habla de ébola, escandalizado como un gran titular y recitando síntomas leídos en un foro de Internet cuando se llega con los ojos vidriosos a la consulta del médico. Y quejarse de la sanidad pública. Y gritar en el atasco. Y tener una app en el teléfono para calcular cuánto de moral nos queda a lo largo del día sin parar a pensar cual es la clase de moral o si la app la ha pagado una multinacional, porque estaba de descarga gratuíta.

Moral es, también, "Árbol ecuatoriano tropical, de la familia de las Moráceas, de madera incorruptible, muy empleada en la construcción de casas."

Su fruto es la mora. "Estar morado", en argot, es estar borracho. Eso es lo mismo que estar ebrio y ebrio es "poseído con vehemencia". No lo dudes. Si hubiera una guerra termonuclear quedarían las marcas.

Pd (AnexoAntes hubo la masa de fieles, la masa de trabajadores o la masa de soldados. Ahora también hay una masa formada por individuos televisualizados, porque han sido fabricados con el mismo molde, con la misma publicidad, con las mismas series, con los mismos concursos y los mismos programas. Y esa masa está controlada en su forma de pensar, en sus actitudes, en su comportamiento. Yo a eso lo llamo totalitarismo. Lo aceptamos porque no nos pegan ni nos meten en la cárcel. Así es.

11 de septiembre de 2014

Verbalizar

-Ya tengo bastante con mi mierda como para tener que lidiar con la tuya sin red ni paracaídas.

En realidad es ese salto evolutivo que se da cuando la madre descubre que su niño ya puede ir al baño solo, y limpiarse.

En un determinado punto de la escala de atención en los restaurantes existe un lugar en el que el camarero parece tener la obligación de ir a la mesa para preguntar si está todo a su gusto. Desconozco el motivo por el que alguien pensó que aquello era grato para el comensal. Por una parte, casi con la boca llena y cortando de cuajo la conversación (que puede llegar a ser más o menos interesante), parece que existe la obligación de decir que todo está bien porque deseas volver a la comida o a tu interlocutor. Por otra, casi como si hicieran un quite en medio de la plaza, dan ganas de pedir papel y bolígrafo para enumerar, uno por uno, todos los errores del menú empezando por la temperatura de la vichyssoise y acabando por el coñazo de camarero que no deja comer en paz.

En cierta ocasión pregunté a la camarera, cuando sirve el vino y se queda esperando la confirmación de su buen sabor, si alguna vez le habían comentado que ese vino era una basura momumental. -Nunca- respondíó. Quien estaba conmigo asintió y sonrió, aceptando que el vino era de su agrado. -¿Qué tal está el vino?- pregunté al irse la camarera. - Bah, bien- dijo con desdén. -Haberlo dicho, gilipollas- pensé sin verbalizarlo.

Es un ejemplo de la incapacidad de verbalizar algunas cosas y verbalizar, que es parte de la diferencia evolutiva con otros primates, solamente ayuda a que las cosas sean mejor aunque, por supuesto, depende de que se pueda verbalizar con cerebro.

Es, en definitiva, una de esas actividades, como la sinceridad, que no consisten en soltar por esa bocaza cualquier cosa que se nos ocurra. La sinceridad de verdad parte de un pacto de no agresión con el contrario. Convertir en palabras los deseos, los anhelos y los miedos, es un arte que medianamente llevado sólo puede traer bienaventuranzas.

Y requiere un esfuerzo.

En esta sociedad llena de vagancia, de whatsapps, de segundos sentidos, de partes de la comunicación castradas y de palabras cortas, de abreviaturas y de sobreentendimientos absurdos, la verbalización se va muriendo. A veces "echemos un polvo" significa "tengo ganas de un abrazo tuyo" porque se pasa más tiempo abrazando que follando. A veces "tomemos un café" es un café y otras es un "me faltas". Son, simplemente,  complejidades añadidas. 

Y nos pasa lo que nos pasa, como un bloqueo al no ser capaz de verbalizar lo que nos sucede porque alguien no supo lidiar con nuestra mierda sin red, paracaídas o paracaidista. Tenía bastante con la suya. Necesitaba oirte y escucharte para hacer un hueco para las dos.

El camarero se marchó creyendo que todo estaba bien y nunca volvimos, quizá, a aquel restaurante.

Pd: "Lo que quieras, pero hablemos" dice la canción. También dice "Hablas para no oirme. Bebes para no verme".

8 de septiembre de 2014

Mujer blanca, soltera, busca (adaptación)

"Entonces se quedó callada con ese silencio que dejan las llaves al caer sobre la repisa de la entrada al volver a casa. Por la ventana sonaban coches y personas ociosas, niños gritando cuando ya ha caído el sol. Mientras la ropa caía en su espacio sobre el sofá quiso pensar en el momento en el que decidió llegar a ese punto, el día en el que esperó, quizá en vano o quizá aún en tiempo, que llegara el momento, el príncipe o el mínimo que le habían prometido. Mientras tanto por la vida de sus amigas pasaron maridos, hijos ruidosos, divorcios flagrantes y caras de mucha rutina con tintes de aburrimiento. A ella le tocaron los insulsos y los amantes, esos que no se quedan para siempre pase lo que pase, esos a los que nunca les dijo lo que sentía de verdad por si mostrar sus cartas fuera un perder seguro. Ella , con su espacio perfectamente organizado, tenía en el "haber" todo lo que quiso tener: la experiencia, la clase, la cocina ordenada, el trabajo digno y los cojines simétricos sobre la cama. Y tenía en el "debe" los errores de las adolescentes, las neuras de las madres primerizas y la fiebre de las separadas que creen que han perdido el tiempo. Nunca quiso sentir que era alguien que había fracasado y , sin embargo, en ese momento, justo al abrir la nevera, se derrumbó al caer en la cuenta que aquel cúmulo de convivencias no generadas, de vida mundana no vivida, de puntos débiles no aireados o de ruido no tolerado era lo que le faltaba. Y esa noche cenó la envidia de no ser imperfecta y, sin embargo, fue incapaz de sentir alivio. Tampoco tuvo la valentía de coger el teléfono y decir "me equivoqué", porque su orgullo ya había borrado el número hace tiempo."

3 de septiembre de 2014

Feminazis políticamente correctas

Dice: "Yo quiero estar contigo, vivir contigo, bailar contigo, tener contigo una noche looooooca..." y lo dice Enrique Iglesias mientras, durante todo el verano, millones de mujeres sin ningún criterio musical vociferaban la letra. En ese momento, el speaker del Bizkaia Arena, tras ver la actuación de las cheerleaders de falda corta y pechos voluptuosos dice "quien pudiera pasar la noche con las Dreamcheers" y es fulminantemente despedido por machista gracias a la paranoia persecutoria de una supuesta periodista que ha terminado denunciando a internet por "vejaciones" (véase "efecto Streisand)". De la misma manera dicen, en una postura extraña y desde El Pais, que ver las fotos de las celebrities desnudas filtradas en internet no debería de hacerse porque fomenta la "Cosificación de la mujer".

Y ya está, y molo, y no me depilo. Y luego doy grititos cuando veo a Cristiano Ronaldo en calzoncillos o les digo a mis amigas lo bueno que está ese y que "a ver si me lo follo".
No voy a decir más, aunque no hay cosa más triste que la misma actuación sea moderna en un caso y despreciable en la otra. Pongámonos de acuerdo. O todos o ninguno.

Tonterias

Estas son las tonterías que me he encontrado en mi móvil al llegar Septiembre. Ahora voy y las borro. Tengo un extraño sentido del humor.

















2 de septiembre de 2014

Fans

Vuelve la televisión de diario, esa que se repite y que parece la misma. Sale Pablo Motos bailando y con cara de payaso al que le acaban de blanquear los dientes. No encuentro el mando a distancia para cambiar de canal, tampoco para oír las críticas humorísticas de Wyoming (o algún equivalente menos ocurrente del bando contrario) tirando a dar contra todas las sociedades (menos la que le paga el sueldo para pagar menos impuestos) a base de guionistas que se están dejando coleta y se molan frente al espejo cuando se carga la batería de su iPhone.

Me pregunto si, entre el público, hay alguien que no se ria de todos y cada uno de los chistes. Estoy pensando si acaso hay algún fan de uno , del otro o de Shakira, que sea capaz de decir que este disco o aquel programa fue, realmente, una basura. Un dios del Olimpo de la música como es Bruce Springsteen va a publicar un cuento infantil y sus fans están como locos cuando nadie sabe si es un buen escritor de la misma manera que Houllebelleq estoy convencido que sería un horrendo rockero.

¿Por qué parece necesario tener la conciencia de que lo que es bueno (para uno) lo tiene que ser siempre y lo que es malo nunca tiene remedio?. Bankia siempre serán unos ladrones, ikea está a la vanguardia del diseño y, la mentira más flagrante, Mediamarkt es barato. 

Como más veces se ha demostrado las compañías, el marketing, los bancos, las productoras de televisión e incluso los partidos políticos quieren fans. Supporters no: hoolligans. Alguien que este dispuesto a partirse la cara contra quién no piense como la empresa, el artista o el sistema operativo.

Algunos tuvimos el sueño de que la reciente historia del mundo nos permitiria, como consecuencia de haber aprendido que el consumo no es infinito ni provechoso, pensar diez segundos antes de ceder a los estímulos facilones de los publicistas. Quisimos creer que se iba a comparar antes de comprar, que se iba a razonar antes de elegir canal, disco o tendencia política. Una día soñamos con una sociedad que había hecho suyas la inteligencia y la solidaridad.

Nos despertamos, con ese entumecimiento muscular que tienen las mañanas, sorprendidos cuando tres opiniones de internet, dos bulos o seis medias verdades, matan a grandes productos o ensalzan a mediocres. Se nos olvida que solamente un 1% de los usuarios opina en eso que llamamos la democracia de la red. No caemos en la cuenta que tu frutero no tiene contratados a diez tipos votando en internet y El Corte Inglés posee cientos de perfiles falsos.

Y, aún así, hay quién necesita ser fan. Fan de tu marca de teléfono, del último mainstream, de la nueva o la vieja red social, de tu próxima pareja o de un reality. Fan de un líder político, diciendo que si a todo lo que diga  como quien cree que Prince, que es un genio, ha cagado oro todas y cada una de las veces que ha tocado un instrumento. Obviamente no es verdad y el chico es un superdotado como lo pudo ser Michael, pero nadie acierta siempre.
Yo no acierto siempre, claro que tampoco tengo fans. Será porque soñé con ser reconocido por lo que hago y no por la manera de venderme.

El fenómeno fan se suponía que se iba con la pubertad pero madurar parece que no está de moda y algunas jubiladas, en vez de tirar sus sujetadores a sus artistas favoritos, te cuentan que están enganchadas al Facebook, que sólo van a restaurantes de más de cuatro estrellas en tripadvisor y te dicen que todos sus complementos son de Uterque. No te dicen si son bonitos o feos, te cuentan la marca, las estrellas o las veces que pusieron "me gusta". Los buenos videos son los que tienen más visitas y recitan como verdades lo que son solamente eslogans.
Y, por supuesto, que les hace mucha gracia Pablo Motos o a quien tengan a bien de adorar como sus nietas hacen con One Direction.

1 de septiembre de 2014

Septiembre cognitivo

En el 2:55 dice: "La emociones las produce nuestro pensamiento. Nosotros nos deprimimos a nosotros mismos con lo que nos decimos."
Y muchas de las cosas que nos decimos tienen que ver con la autoexigencia que nuestra sociedad nos lanza como rocas de lava que van a quemar nuestro pensamiento. Nada ni nadie nos pone una pistola en el pecho pero son nuestras ideas, la mayor veces de la parte erróneas y amplificadas en la presión y en la maldad, en el drama y en la miseria, las que nos dominan.

A veces, sencillamente, hay que parar y ver esas ideas desde fuera. Sentarse en calma. Ayer, dejando la visera de la moto un poco abierta para que entrara el aire, en medio de una carretera comarcal del interior y sin rumbo, pude ver llegar alguna de esas ideas: "no voy a poder con la cuesta de septiembre", "debería de haber llegado a alguno de los objetivos que me propuse", "puede que ella tuviera razón y estar solo es lo que me merezco", "si me caigo en la próxima curva tardarán en encontrarme". Entonces, casi como una premonición, frené tarde. No me caí pero vi el poder de los pensamientos.

Si algo aprendí es que los pensamientos no se pueden tapar. Se pueden despistar. Puede tapar su sensación de soledad con mil primeras citas, porque lo hizo. Puede ahogar, con mil copas hasta quedarse en un portal, las voces que no encuentran la solución a sus miedos. Puedo meterme en la bañera esperando que todo pase, casi en posición fetal, para no dejarme arrastrar. Sin embargo aquellas ideas siguen estando ahí, así que habrá que lidiar con ellas. Asumir que seguirán saliendo en cuanto las busque casi como carteles de dirección hacia el drama. Y no seguirlos.

Parar en el desvío, tomar aire, ignorar los caminos que no llevan a ningún lugar y seguir, hacia donde sea, pero sin estar en el bamboleo del junco que se mueve sin control por los vientos o por los pensamientos cuando dejamos de controlarlos, de filtrarlos o de diferenciar entre los buenos y los malos.

Así que de eso se trata Septiembre, cuando es cognitivo: la ideas que nos persiguen no tienen que ser verdad. Consiste en diferenciarlas, en separarlas y en quedarse con lo que es y no con lo que nos interesa creer que es. Sin eso, sería un año más. Uno de esos años que empiezan en septiembre.

La mente es maravillosa pero, al igual que a los dioses, no hay que hacerla caso siempre.




Pd2: El año pasado descubrí una actividad que deja en pausa mi cerebro. Aparta unas ideas, apoya otras y es un oasis que me deja el brazo fatal. Es esta: