La mayoría de las veces nuestras motivaciones, miedos y ansias se reflejan especialmente en nuestras conductas sexuales. Podemos follar por despecho a una tercera persona, para no estar solos, por autoafirmación o , como en un artículo que leo hoy, como manera de evadirnos.
Y aunque la evasión no supone ningún tipo de solución real, el hecho de alejarnos del objeto frustrante (bien sea total o parcialmente) nos hace pensar que el problema está solucionado.
Dice un dicho asiático que si no podemos solucionar un problema tampoco está mal pensado sentarse a esperar que se solucione solo.
Hay quien se evade a base de drogas, hay quien hace deporte de manera compulsiva, hay algunos que hacen maquetas, que escriben y hay quien se dedica al noble arte de la masturbación o la satisfacción sexual. El problema en este último caso es que implica un/a compañero/a de juegos. Y puede que la otra parte no tenga ganas de evadirse.
Claro está que el sexo es una cuestión con un grandísimo componente egoista. Tu principal motivación es que te gusta porque si fuera una forma de asistencia social seguro que alguna ONG estaría especializada en ello (¿sexo sin fronteras?, ¿una persona, un polvo?).
Hay momentos en los que la verbalización de la intención previa parece eximir de culpa. "Es un polvo, lo tomas o lo dejas". No vale porque la excitación hormonal suele volverte sordo/a. Eso lo hacía yo en mi "época puta" y no es correcto porque para eso hay que intercambiar fluídos pero no palabras. Mucho menos besos y por supuesto nada de abrazos. Desafortunadamente, cuando todo eso se da descubrimos que todos tenemos nuestro corazoncito. (estemos en el lado que estemos)
Sin embargo cada vez más, en este mundo lleno de psicología social, utilizamos a los demás unas veces para decir cosas sin palabras y otras para evadirnos de aquello que nos persigue. Y el problema está, al menos en lo de hoy, en que si al principio la persona actúa para eludir enfrentarse a una situación problemática, al no hacerle frente, lo único que consigue es complicarse la vida aún más.
Seguir mi consejo: donde esté una buena paja que se quiten 100 polvos caros (que son esos en los que recibes un sms diciendo: vivo en un flashback).
Pd: yo lo aprendi hace algunos años. Es un consejo veraniego, sin más.
Ahora que ya se ha muerto del todo Michael Jackson me pregunto si acaso no se ha magnificado a este muchacho. Era muy grande, es cierto, pero no más ni menos grande que Elvis o que Lennon, si es que lo comparamos con otras estrellas que nos abandonaron como lo hacen los grandes (que es antes de tiempo).
Elvis era el rey del rock y Lennon un genio, eso es inapelable.
¿Pero todo esto realmente pasará y consideraremos a los tres por igual?
Lennon era un idealista que murió asesinado porque simbolizaba demasiadas cosas. Elvis y Jackson fallecieron probablemente porque su personaje (y alguna que otra substancia) se los comió por dentro.
Si bien las dos cronológicamente primeras fueron muertes que conmocionaron el mundo el principal culpable de la exageración de la muerte de Michael son las redes sociales, los sms y toda esa mierda que nos acompaña. Nos jactamos de las noticias sangrantes y el regero de pólvora que lleva consigo. Todos nos acordamos de donde estábamos cuando vimos caer las torres gemelas, muchos aún nos estremecemos recordando cómo recibimos la noticia (hace 12 años) del asesinato cruel (como todos los asesinatos) de Miguel Angel Blanco y todos recordamos quien y cómo nos dijo que Michael había muerto. Yo supe lo de M.A.Blanco por la radio, vi las torres gemelas caer por la tele y la noticia de Michael fue para mí un peregrinar por blogs y prensa en internet, aparte de los sms que recibí. Nuestra manera de comunicarnos ha cambiado radicalmente en estos años.
¿Exagera la realidad tanta comunicación?
Si dentro de un tiempo no somos capaces de procesar tanta información y las realidades contemporáneas nos hacen olvidarnos de la historia que nos ha formado, si la combinacion de las nuevas maneras de comunicarnos junto con las grandes noticias aplastan la memoria de nuestro pasado, si Michael se sitúa por encima de Elvis o por encima de Lennon, quizá algo no funciona bien.
Ya veremos que pasa cuando caiga Bowie, Jagger o Bob. (También llamado Robert Allen Zimmerman). ¿Se los comerá internet? ¿Recibiremos la noticia por impulsos cerebrales? ¿Donde estaremos?
Claro está que en cuestiones de sexo nunca llueve igual para todos y siempre piensas que tu vecino, tu primo, el señor mayor del cuarto, (todas tus ex) y por supuesto todas las personas con las que te cruzas por la calle, incluida esa señora tan fea, tienen una vida interior y por supuesto sexual mejor que la tuya.
Después, los absolutos defensores de la realidad familiar basada en peras y manzanas consideraran que una pareja de homosexuales no puede criar a un niño y sin embargo cada vez más se demuestra día a día que no es una cuestión de sexos sino de sentido común y realmente éste no va relacionado con la inclinación sexual de ciertos progenitores.
No quiero decir que éste no sea más que un desagradable accidente, ni siquiera quiero pensar que la madre quisiera matar a su hijo, pero sí que me recuerda a ciertas parejas que se niegan a aceptar la responsabilidad de un nacimiento. En verdad cuando ahora, en las fiestas veraniegas y a las 4 de la mañana veo a alguna pareja empujando un carrito y adivino en sus ojos ese sentimiento de "que estupendos somos que nuestro hijo desde pequeño está conociendo la verdad del mundo que le rodea", una parte de mí se revuelve.
La vida nos da dones que si no los sabemos aprovechar deberían de sernos arrebatados. O por los menos no entiendo la justicia natural en que ciertos seres humanos, probablemente enmarcados en alguna subespecie, puedan procrear y a otros seres humanos, bien sea por la justicia natural o la nuestra, no tengan hijos si así lo desean.
Existe un estudio de esos que a mí me gustan tanto que parece demostrar que insultar calma el dolor. Supongo que es lo mismo que gritar compulsivamente hacia la madre del martillo cuando te azota violentamente en el lateral del dedo al no tener un pulso en condiciones. Supongo que es lo mismo que hablar entre dientes sobre las enfermedades deseadas hacia el enemigo como si fueras un enfermo de bruxismo cuando no te sientes capacitado para decirlo a la cara del interfecto.
Cierto es que existen muchas formas de insultar. Hay un libro llamado "el gran libro de los insultos" que si bien habla del insulto en si no se regodea en la forma de hacerlo, que eso sí que es todo un arte y además ese es el secreto de la curación en sí: la liberacion de adrenalina (que aumenta el ritmo cardíaco, dilata la pupila, aumenta la respiración y es adictiva)
Reconozcamos que insultar es un arte magnífico porque lleva a un grado superior ese don tan especial que es la comunicación verbal. Como todo, hay que saberlo hacer. No es lo mismo el insulto fácil, directo y poco elaborado del "cago en tu puta madre" que la inclusión de un desarrollo lógico que partiendo de un dato real termine siendo un jaque mate verbal ("llamarte estúpido sería insultar a los estúpidos. He conocido ovejas más listas que tú. tengo vestidos viejos con más coeficiente intelectual que tú, pero tú te crees un intelectual, ¿no?" (un pez llamado Wanda). (ranking en el cine (ingles) (traducido)).
Claro que todo esto no es nuevo y aún se recuerda el "érase un hombre a una nariz pegado" que le envió Quevedo a Góngora en sus épocas. Ellos eran los matamoros del arte tertuliano contemporáneo, no nos engañemos.
Así que, como el retromongol que soy, me despido hasta mañana de ustedes, mis adorados chupapiscinas que piensan en el mundo de los blogs como la reliadad paralela que les hace estar por encima de los consumidores de cerveza y deporte por televisión que son, por lógica, mucho más felices que vosotros.
Vaya, hoy no me duele nada. !Recontrapollas!, va a tener razón el estudio de hoy.
Se acerca sospechosamente el verano como un oasis en medio de la nada. Hay quienes quieren ir buscando el desenfreno de las nuevas experiencias, el salto cuántico del ruido de la ciudad hacia el ruido de las fiestas rave junto a un polígono industrial abandonado.
Supongo que es una cuestión de edad. Por mi parte sólo busco la tranquilidad. Me niego al bullicio costero y por supuesto reniego de los idiotas que dicen haber recorrido mundo saltando de resort en resort. Atrás quedaron los veranos en los que la palma de la mano tenía una quemadura contínua de quemar sobre ella. Atrás se quedó el tiempo en el que las mañanas se usaban para dormir, vuelta y vuelta, la resaca de la noche anterior. Atrás estan las noches saliendo a gatas de una tienda de campaña poblada por alemanas. Atrás está, como la canción, el verano del 69 y aunque no había nacido hablar de ello me hace tremendamente mayor.
Haré lo de todos los años y mandaré un sms que diga: "Haz conmigo el gran éxito de Fontella Bass" (respuesta: Rescue Me)
En el video, creado desde la asociación a favor de la legalización de la marihuana de California, se establece el brutal argumento que dice que al legalizar una substancia menos dañina que el alcohol entrarán en el carrusel económico del gobierno de la región los dineros de todos aquellos consumidores que están, estaban y estarán haciéndose sus porritos desde hace años.
Aprovechan a meter el dedo en la quiebra de California defendiendo algo que yo he defendido siempre: la legalización y regularización de las drogas.
Claro que todo ello partiendo de la base de la concienciación social sobre sus riesgos y sus peligros. Sin ese paso previo es imposible legalizar nada.
Muchas veces se nos olvida el error de base de nuestro sistema. Ese error es la consideración de que el ser humano es, por definición: bueno, inteligente, educado y obediente. Además se considera el delito como una pequeña desviación en la normal línea bondadosa de la vida y se acepta, por parte de las instituciones, que uno puede volver a la sacrosanta senda de la verdad.
Luego aparecen los psicópatas y todos nos asustamos mucho por ver maldades en estado puro a la vuelta de la esquina (o de la esquina oscura donde un violador (que no se curan nunca) vuelve a hacer de las suyas tras ser reinsertado en la sociedad).
Las leyes son intrínsecamente buenas, no nos engañemos. El problema reside en la naturaleza innata del ser humano y sus pecados habituales. Ilegalizar algo, según las bases legales de nuestra sociedad, supone que ese elemento desaparece pero todos sabemos que no es así ya que la ley y la realidad no suelen ir mucho rato de la mano.
Por eso creo que la campaña está bien orientada ya que no habla de que mejor unos porros tutelados en su calidad por las instituciones sanitarias gubernamentales, no habla de la explotación de las redes de narcotráfico o de las bondades de un porrito antes de dormir, sino que ataca a la línea de flotación del sistema capitalista que tiene a Arnold como su gobernador: la pasta. Y es mucha pasta.
Se demuestra con claridad meridiana que la mente de algunos consumidores está perfectamente cristalina.
La autoestima es ese elemento masturbatorio que utilizamos de vez en cuando para hacernos valer a nosotros mismos y que suele ser respondido por tu interlocutor, cuando sale a relucir, por un "tú no tienes abuela" que en mi caso, es cierto.
En otros sitios se define la autoestima como la opinión emocional profunda que las personas tienen de sí mismas, y que sobrepasa en sus causas la racionalización y la lógica de dicho individuo, también se puede expresar como el amor que tenemos hacia nosotros mismos. (Que es lo mismo dicho de manera "cool")
Así que a diferencia de la idea general en la que hay que amarse a uno mismo para así, con la seguridad que te da la autoestima, poder avanzar con paso más firme por el proceloso camino de la vida, quizá mantener ese elemento estable sea más importante aún.
Estable sí, pero ¿donde?. Si bien hay que quererse tenemos ejemplos de algunos que se han querido más de la cuenta. Por supuesto que las cosas salen mucho mejor cuando nos creemos capaces de ello, pero la delgada línea que nos hace despreciar a los demas en aquellas actividades que creemos dominar nos puede hacer perder el rumbo. Y tampoco podemos olvidar el extraño cariño que despiertan los pequeños calimeros que algunos os empeñamos en ser de vez en cuando (los martes que caen en día par)
La autoestima de verdad no debe de ser un valor absoluto orientado a su magnificencia. Eso no es bueno. De la misma manera que no se puede tener una gran ereccion a todas horas (porque no) no creo yo que tener la autoestima por las nubes continuamente sea una solucion correcta. El truco será aprender a controlas las oscilaciones lógicas que debe de tener y, como si fuera el sexo tántrico psicológico, saber cuando hay que subirla y cuando hay que bajarla, pero dentro de un orden. Porque quererse demasiado evita que te quieran los demas, y eso dicen que es muy bonito.
En definitiva: autoestima sí, pero dentro de un orden.
Para el que no lo sepa, el principio de indeterminacion de Heisenberg establece que cuando intentamos ver un átomo nuestra acción para verlo altera la realidad del mismo, por lo que es imposible acceder al dato real en sí mismo.
Sucede exactamente igual cuando nos sabemos observados. (Ya hablamos del sindrome de Truman). No nos comportamos igual que estando solos. Sin embargo tambíen sucede que nuestra percepción de la realidad se encuentra marcada y determinada por toda esa observación que nos persigue.
En un concierto al aire libre, con campas a nuestro alrededor,hay quien dedice disfrutarlo desde dentro, en medio de la marabunta popular que salta y grita, junto a aquellos que levantan las manos cuando el cantante lo indica. En ese mismo concierto algunos se sientan en una campa y con una cerveza en la mano ven el mismo concierto y, aunque la realidad es la misma orque es concierto es el mismo, la percepción es completamente diferente.
Se supone que todo se debe a la interpretación que hacen nuestros sentidos de aquello que percibimos.
Existe una interpretación filosófica de este concepto que es el Kabbalah según la cual no podemos considerar como real aquello que percibimos porque nuestros sentidos y nuestra concepción asumida del mundo (cultural y científicamente) son los elementos que hacen cierto el principio de indeterminacion de Heisenberg para con la realidad que intentamos ver.
A veces, cuando estas entre la multitud de un concierto tienes que saber cómo se ve desde la campa, sentado con tu bebida, para poder dar una opinión real de ese momento. Desafortunadamente vivimos en un mundo en el que todos quieren dar opiniones absolutas sin considerar cómo su manera de interpretar la realidad es capaz de cambiarla.
Revisando webs sobre la gran expresión artistica del ultimo siglo que es la publicidad veo que la nueva frontera del publicista está basada en la infancia. No es una crítica, es una realidad. Los grandes anuncios contemporáneos ya no son de Coca-Cola, que siempre ha sido el alma máter de la publicidad por excelencia, ni siquiera de las marcas de coches. Ahora las instituciones públicas han contratado a los mejores publicitarios. Y algunos resultados son espectaculares.
No quiero ser crítico porque eso supondría un tremendo acto de fariseismo pero me pregunto si estas campañas son realmente eficientes. Me pregunto si lanzar un mensaje cada vez más duro no puede convertir este tipo de anuncios en lo que son los anuncios de tráfico: una anestesia para los sentidos.
Probablemente cometo el error de considerar que vivimos en una sociedad suficientemente adulta como para entender y asimilar otro tipo de mesajes y quizá por ello estos ejemplos que adjunto no sean más que un brillante ejercicio de magnifica brillantez artistica del profesional de la publicidad pero sin emabrgo dudo que sean eficientes.
Es un hecho que la publcidad ha pasado de ser un mero listado de virtudes de tal o cual producto a un generador de estados de opinion que altera nuestra manera de ver el mundo
Hace unos años ya el grupo de estudiosos que valora los resultados de aquellos anuncios con los que somos bombardeados habitualmente dictaminaron que el sexo ya no funciona como reclamo y que el humor está pasando a un segundo plano. Si nos damos cuenta las grandes campañas usan una estética más intensa, más "dramática" porque se ha demostrado que con ese tipo de entorno o escenificación el mensaje permanece en la memoria humana más tiempo.
El ego del profesional de la publicidad no debería de sobreponerse al niño que debemos proteger, a eso es lo que voy. ¿O acaso es ético endurecer el anuncio aún a riesgo de anestesiar ante determinados problemas?
Cada año que pasa me gustan más las chicas listas aunque he de reconocer que en otras épocas de mi vida la sensación de sentirme intelectualmente inferior respecto de mi compañera de cama me ha resultado una buena excusa para salir corriendo y eso es síntoma de mi estupidez congénita.
Estaba sexualmente activo y deseaba llevarlo a cabo
Estaba caliente
Es divertido
Me di cuenta que estaba enamorada
HOMBRES
Me atrajo la persona
Se siente bien
Quería experimentar el placer físico
Es divertido
Queía mostrar mi afecto por la otra persona
Estaba sexualmente activo y deseaba llevarlo a cabo
Estaba caliente
Quería expresar mi amor por la otra persona
Quise alcanzar un orgasmo
Son, más o menos, las mismas motivaciones. Mucha hormona, poco amor, y nada de atractivo intelectual. La verdad es que nadie se acuesta con alguien (al menos la primera vez) porque le parezca una persona inteligente y sin embargo a mí cada día que pasa me resulta más importante la capacidad intelectual que se puede aportar a la cama (estaré madurando). En definitiva: se pasa mucho más tiempo hablando que follando, así que al menos que la otra persona sea capaz de proporcionarte algo que no sea húmedo es algo que yo tendría en cuenta. Claro, que según el estudio algo así está en (la persona era inteligente) el nº 39 según las chicas y en el 48 según los chicos (al lado del "estaba borracha" de las chicas).
He de puntualizar que los participantes de este estudio tienen entre 18 y 22 años en un 96% (y americanos "del norte"), lo cual puede dar una idea de la diferencia de conceptos que se puede tener en esa situación y lo menos importante que son los resultados obtenidos. Al fin y al cabo, los que tenemos más de 22 años no es que follemos más, pero lo hacemos mejor. Y lo preferimos con las listas (al menos yo). Otra cosa es que las listas quieran estar con nosotros (al menos conmigo).
Vivimos en una sociedad llena de quejas porque ha sido creada en la base de la envidia o en prospecto que no habla de los efectos secundarios de querer lo que tiene el otro o incluso querer lo que no tiene nadie. Y nos seguimos quejando. El tercer mundo quiere ser el primero y el primero se castiga con el tremendo esfuerzo de mantenerse.
Queremos ganar más, follar más, tener la dentadura más blanca, conducir un coche más rápido. Y al no conseguirlo, nos quejamos.
Le echamos la culpa al sistema que debería de lograr, por un pase mágico institucional, hacernos propietarios de nuestras reivindicaciones y nos duele el agravio comparativo cuando creemos que la hierba está más verde en el jardín del vecino.
Ahora yo añado que pasa lo mismo con la queja. He oído llorar a un perro, notar triste a algún otro animal, pero nunca me han contado sobre algún ser que se queje con tanta facilidad cómo el ser humano contemporáneo. Además, cuanto más te quejas, más lejos estás de la consecución del éxito.
Claro está que yo, de naturaleza quejica, me quejo porque gano poco (aunque mucho más que la mayoría de los seres humanos del planeta), porque la perdí (aunque la tuve), porque no tengo los dientes muy blancos (pero los tengo todos) y por gran parte de los 800 post que componen (por ahora) este blog. A partir de aquí haré como que no me quejo, solamente diré que me da rabia y quiza así conseguir algún éxito, para luego volver a quejarme. Soy así de humano.
En las extrañas épocas de crisis en las que nos movemos no es extraño, para nadie que esté al otro lado del mostrador, vivir experiencias como las del video (que parecen que son como la gripe A: una pandemia). Hay quien ha pensado siempre que quien está al otro lado del mostrador es tonto. Sirvan estos pequeños ejemplos para mi aprovechado tributo a todas y cada una de las personas que, tratando con el público, han de enfrentarse a la sorprendente naturaleza humana.
Ser gay en uzbekistan (no se, es un ejemplo al azar) es probable que sea un problema porque aquella sociedad no ha sido capaz de entrar en razón. Ser gitano en el kurdistán puede que sea un problema, porque ya sabemos cómo se las gastan con las minorías en aquel lado turco-iraquí.
Pero que un tipo al que le cae mal un revisor alegue racismo es de una desverguenza tal que se me ponen los pelos como la cresta del mismísimo Pitingo.
Ahora se han subido al carro de la discriminación los inmigrantes. Porque claro está que vivimos en el pais de "por pedir que no quede". No puedo dejar pasar al pobre hombre que , después de dos años trabajando sin contrato (situación que él admitió por miseria o circunstancias), tuvo un accidente por el que perdió un brazo. Su jefe era un explotador, cierto es. El gobierno pagó las atenciones médicas, se preocupó por él e inició acciones legales para con quien estaba contratando gente fuera de la legalidad. Hasta ahí correcto. Después el gobierno le regaló la nacionalidad española a él ( y tengo entendido que a sus familiares). Ser español cuesta exactamente un brazo. Visto esto, el señor Franns, a partir de ahora el desafortunado boliviano de un solo brazo, ha empezado una campaña legal para coseguir dinero de donde sea porque (y cito textual) esto es un golpe muy fuerte para los bolivianos.
En todo ello (en las discriminaciones por inclinación sexual, por racismo, por explotación y por violencia sexista) tenemos unas leyes y una opinión pública (creo yo) suficientemente concienciada pero en el momento que un elemento supuestamente inferior (gitano, gay, boliviano, marroqui o mujer) se aprovecha de la ley hay que castigarle duramente porque esto no hace más que, cuando vea a Pitingo, me recuerde a una loca plumosa haciendo una denuncia falsa por racismo en el juzgado de guardia de turno. Y eso no es bueno ni para los gitanos, ni para los gays, ni para los inmigrantes, ni para las mujeres de buen corazón. Normalmente suelen ser aquellas personas que no van por ahí con su hecho diferencial entre los dientes, como si fuera el DNI racial o sexual.
¿O acaso a los heterosexuales autóctonos no nos pasan cosas malas? ¿eso también es discriminiación? No, es mala suerte, algo innato a todos los humanos.