Mal dia para buscar

16 de noviembre de 2018

Memorias de un hombre en pijama (El astronauta que vió a Elvis)

Cosmonauta inerte con su nave al frente y sólo un gato de tripulación. Se prepara un baño con la Tierra abajo intuyendo que eres tú la misión, sí.  Cae el agua lentamente, sin más. Te dirá: "voy buscando un fallo en ti y no. Aunque busque un fallo en ti no aparece. Lo más raro qué hay en ti soy yo, soy yo". Cae al suelo a veces pero apenas duele ya. La gravedad sólo es una ilusión aquí. Neptuniana a veces, tan extraña siempre que pareces ciencia ficción.  Aunque altere los factores da igual. Da igual. Voy buscando un fallo en ti y no. Aunque busque un fallo en ti no aparece. Lo más raro qué hay en ti soy yo, soy yo.  Sección de cuerda, algún trombón, empiezo a oír la orquesta que sólo está en mi manera de pensar. Es la versión del director sin cortes que eliminen la estela ardiente que ideado al despertar.  Stanley Kubrick, Ridley Scott, ¿donde estáis?. Son otras leyes físicas. Podría ser una visión como el astronauta que vió a Elvis.  Voy buscando un fallo en ti y no. Aunque busque un fallo en ti no aparece. Lo más raro qué hay en ti soy yo, soy yo.  Lo he intentado a veces y tú ganas siempre

13 de noviembre de 2018

Princesitas

Soy un amante de la música. Por eso no sigo,  bajo ningún concepto, la Voz, Tu cara me suena, lluvia de estrellas o incluso Operación Triunfo. No es música pero eso es otra discusión. Sin embargo miro de reojo lo que sucede no sea que un día, en un bar con poca gente, alguien me pregunte sobre el particular y no tenga nada que decir. Leo sobre ello. Hoy descubro que en una columna se opina sobre dicho programa empezando con una frase que me ha gustado "algo falla cuando un participante se siente más listo que el programa". Así que me he puesto a leer.

Resulta que los muchachos que tienen a bien en convertirse en estrellas de la canción han hecho piña contra el propio espectáculo del reality para intentar dar lo menos de si mientras la televisión tiene la obligación de hacerles unas estrellas. No se enamoran ni se cantan a media luz. No hay compañerismo alegre y popular o traiciones y desconsuelos delante de las cámaras y, sin embargo, parece que en la zona de dormitorios (que es donde no hay cámaras) se lo pasan de puta madre para que se chinche el mecanismo malvado empresarial televisivo que les manipula. Claro que, como bien se explica en el artículo, eso hace que el programa sea aburrido, la audiencia caiga y como conclusión final, estén con unas palas cavando las tumbas de sus prometedoras vidas artísticas. Ese es un razonamiento al que probablemente no han llegado aún. Como buen comportamiento estúpido perjudica a ellos mismos y a todo lo que les rodea.

Viene a ser como el que está en la puerta del bar esperando a que llegue la hora en la que las copas están por debajo de coste para beber y se va cuando acaba ese tiempo. El mismo que se enfada porque, debido a una ruina de la que nadie sabe el motivo, han cerrado el bar. Hay muchas tiendas que han descubierto que estar siempre de oferta, aunque sea de mentira como las webs , grupon o mediamarkt, es rentable porque se llenan de listos. Hay muchos que han intentado trabajar lo menos posible en sus empresas y cuando se han visto en la calle jamás han aceptado la responsabilidad personal. La misma responsabilidad personal que se tiene cuando aquella persona nunca llama sin reconocer que tú no llamaste jamás.

Nos estamos convirtiendo en princesitas egoístas que han de ser rescatadas mientras miran con  desdén a su salvador escapando de los dragones porque era su obligación. -Vienes tarde- dijo la última princesa mostrando el telar casi terminado. -¿De otro color no había?- preguntó al aparecer con la luna.

Somos intolerantes, ansiosos, exigentes e incapaces de ver en el espejo al mediocre que seguramente somos. En las páginas de citas pone "sólo solteros de más de 1.85, con trabajo, sin mochilas emocionales y aficionados al curling como yo". Luego dramatiza delante de un café lo difícil que es encontrar a alguien que le haga sentir que vive en un refugio y una voz le responde "no te preocupes, Llegará". -Pero es que cada vez que quedo con alguien, al final, resulta que es un gilipollas- continúa. -Hay mucho gilipollas, lo sabes- empatizan a su lado.  Y la amistad hace que se consuelen porque la vida no les da ese imposible que creen que merecen sólo por existir y sin quitarse, ni siquiera, los pelos que sobresalen de la nariz. (este ejemplo vale para todos los sexos y lo de los pelos se refiere a las propias imperfecciones, como metáfora). Las relaciones personales siempre han sido bastante egoístas pero últimamente parecen la selección de personal del cuerpo de bomberos. Y con contrato temporal bastante breve en la mayoría de los casos, que está fatal la precariedad.

Haré lo menos posible pero: Págame, fóllame, diviérteme, sálvame y por supuesto, conviérteme en estrella de la canción.  Soy una princesita.

La canción empieza: "yo no sé quien ha sido el necio que me dijo que soñar era gratis..."
Pd: yo lo soy de vez en cuando pero dejo mi pelo caer por la almena para que me rescaten, como Rapunzel. Hoy fui a la peluquería.
Tengo mazmorra para rato, bastante incontinencia verbal y una absurda conciencia de la responsabilidad personal. Así me va. Si estuviera en BUP podría tener el título con una asignatura suspendida. En realidad les damos argumentos.

10 de noviembre de 2018

En el futuro no poseerás nada.

En un futuro no poseerás nada.

Tampoco es tan malo pero sí tiene un poco de aterrador. Compartir casa, vacaciones, coche eléctrico al trabajo a tiempo parcial en una silla donde otro pone su culo por las tardes. Será el tiempo del poliamor, donde tendrás una app que te dirá cual es el momento en el que sentirse amado y cual en el que ser un paria, un forofo deportivo o un intelectual de farol. No tendrás cobijo, trabajo, medio de locomoción, amor o incluso identidad propia y, sin embargo, vivirás con esa sensación de tenerlo todo sin nada. Vida colaborativa.

Una de las partes con las que las empresas que venden cosas han descubierto que pueden retorcer al cliente es creándole la ilusión de poseer el objeto de veneración. Puede tener ese Aston Martin Db9 sin problemas. La manera de hacerlo es que no lo tenga. O que lo tengan cien. Ni siquiera tiene una centésima parte del coche sino la posibilidad de usarlo una de cada cien veces. Alquiler suena a capitalista de tercera. Compartir es de potentado con conciencia. Como no puedo llegar a ello he aprendido a disponer de la ilusión de haber llegado. Al fin y al cabo, !es tan incómodo meterlo en el garaje!.

Salvando las distancias hay un mundo, inmenso, entre buscar una canción en internet y sacar el disco, tenerlo en la mano, limpiarlo con cuidado, elegir la canción correcta y disfrutarlo. El ceremonial, igual que en el amor, es mucho más reconfortante que el acto. Aunque sean canciones maravillosas a mi me gusta esa primera sensación que viene desde la mirada y que termina en la punta de los dedos. Dispongo de la torpeza vintage esa en la que me apasiona que poder tocar lo que me hace feliz. La egoísta y anacrónica pasión de sentir algo como mío (no como algo de poder sino algo intransferible). Me produce una paz absurda saber que estará ahí mañana. Le hablo a mi moto cuando llegamos al hogar. Una vez le conté mis miedos, como una confesión, al coche en un semáforo. Mi casa conoce todas mis taras. Alguna noche mis zapatillas me han avisado que ese no era el camino. Todos somos un equipo. La pertenencia a un grupo es una característica que existe en todas las culturas en las que hay humanos. Mi grupo, quizá después de aprender lo voluble del compromiso humano, también es ese pero no me siento cómodo en una habitación de hotel de la que me marcharé mañana. Me resulta muy difícil relajarme más allá de la mera actividad gástrica fuera de mi baño. Cagar es algo importante pero lo mejor es poder leer el periódico o disponer de tiempo para, sin que se note mucho, responder whatsapps acumulados. Eso, de una forma mucho más terrenal, es el ceremonial que se pierde mecanizando la actividad. Pierde la gracia.

Lavar el coche, abrir las ventanas de la casa del pueblo, cortejar, apasionarse, pasar el aspirador encontrando una moneda de dos euros entre los cojines o incluso recordar su olor mientras se cambian las fundas de los almohadones es algo que se va con el futuro.

En el futuro no poseerás nada y te creerás alguien. Habrás perdido mucho, maldito autómata colaborativo. Nuestros padres se socializaban bebiendo y nuestros hijos beben para socializarse. Yo vuelvo a ser un niño que juega al fútbol en el pasillo cada vez que me acerco a aquella casa que se compró con una hipoteca en 1971. Miro de reojo a la terraza y veo una bicicleta que no es la mía pero me imagino dentro, en aquella habitación con un cuadro horrendo de un jarrón al lado de mi cama.




De un destino a otro, a velocidad de la luz, se pierde el paisaje. Y sí, me he querido teletransportar muchas veces, pero a tu lado. No sé qué es peor: reconocer que no se puede todo o la falsa sensación de que se ha logrado algo sin ningún esfuerzo.

9 de noviembre de 2018

Superhéroe bajo la manta

La verdad es que necesitaba un abrazo pero no le salían las palabras de boca.

Por la misma razón que los que ahora juegan a tener 20 años no han sido educados en la frustración y sí han aprendido, con facilidad máxima, a culpabilizar a otros (...al gobierno, a los bancos, al jefe, a mi padre...) de sus propias miserias (así como de ser incapaces de poderlo todo), algunos han sido enseñados, a fuego como un jubilado orgulloso, a no mostrar ninguna debilidad. Yo me emociono mucho viendo a los señores llorar. Cuando veo a una pareja de edad paseando por la calle nunca van cogidos de la mano. Tampoco significa que no se quieran a muerte y que uno no tuviera ningún sentido sin el otro. Una dependencia aceptada y recíproca debe ser algo parecido al amor.

Hay quien se desnuda y se recrea buscando, en verdad, los veinte minutos que quedan entre el sexo y ese incómodo momento en el que la vida real vuelve a florecer y es necesario abandonar el ring como si los gramos de ternura fueran drogas no permitidas. Los veinte minutos de calma. La hora y media cerca con una película delante. Los cientos de kilómetros hasta un destino acordado. No pongo la calefacción para esconderme bajo la manta llena de agujeros que hay en mi sofá de diseño. En ese instante no salen palabras de mi boca y me enternezco con las historias tontas de la televisión.
No me ve nadie. Nací para superhéroe. No lo soy.

La edad es algo parecido a la kriptonita.

8 de noviembre de 2018

Justicieros gilipollas. Malditos.

España es un país de justicieros. Y de gilipollas.

Ayer salia la noticia de que un buen grupo de justicieros españoles, defendiendo la integridad moral de la patria, habían decidido como buenos jueces del supremo que Dani Mateo, la sombra alargada de la gracia más recalcitrante del único programa que sigue haciendo chistes de Rajoy, era indigno de vivir como una persona. Así que gracias a la contrastadísima información de un twitt decidieron hundir un restaurante propiedad supuestamente del sr Mateo. Y fueron en hordas a por él. ¿A quemarlo?. No, por favor, qué poco moderno. Vamos a ponerle puntos negativos en Tripadvisor y luego juntar las puntas de los dedos como hace el malvado Sr Burns de Los Simpsons. Claro que además el restaurante en cuestión no es del sr Mateo y ahí están, los gilipollas justicieros, jodiendo a un tipo que probablemente estaba trabajando sin saber el motivo por el que le venían las hostias.

En España, que no sé si sucede en otros lugares del mundo, hemos arrasado con la vida de uno al que le pusieron la foto diciendo que era pederasta. Hemos matado miles de veces a Samar Badawi sin tener ni puta idea de quien es. Hemos ensalzado a actores porno diciendo que son grandes científicos. Hemos metido a Albert Rivera como narcotraficante gracias un chiste de Monedero. Miguel bosé ha muerto más veces que su gato y antes que existiera Internet. 

Unas cuantas verdades: Urdangarín sigue en  la cárcel, Ada Colau no ha declarado la guerra a los españoles, ser gay no sumará para ser funcionario con el psoe, no se han prohibido los villancicos por la igualdad de religiones, no hay tuberculosis en Nájera, echenique no ha dicho que Nadal sea un imperialista, la revista Time no considera a la Policía Nacional como la mejor del mundo, Amancio Ortega no ha comprado 100 millones de Bitcoin... (son todos bulos reales)

Existe más de una página para contrastar los bulos y a veces sólo hace falta aplicar el sentido común o buscar tres segundos, pero es mucho más divertido creer que desde casa, haciendo clicks (no de Famobil), se equilibra el universo.

Y luego, además, todos esos que van por ahí ajusticiando, se quejan de que el sistema quiere manejarnos. Los mismos que no se preocupan si la foto es real, si acaso le están jodiendo la vida a un inocente o si los datos son verdad o mentira.

El problema de Internet es que si escupes para arriba, no te cae en la cara  porque no hay gravedad.

No he visto a nadie perdiendo perdón en sus publicaciones justicieras. Perdón pero por gilipollas.
Leed, leed, malditos.

Extra: Queman a vivos a unos por un bulo de whatsapp.

7 de noviembre de 2018

Demasiado rápido. Demasiado en pausa.

De una manera u otra todos  tenemos miedo de la oscuridad porque no deja de ser un gran espacio lleno de vacío. Así que ante ese miedo saltamos, acelerados,  por el mundo como si hubiera que aprovecharlo todo antes de que se agote. O agotarnos antes de que se acabe el mundo. Leerlo todo, olerlo todo, follarse todo, ver todas las series acumulando las escenas en la cabeza por miedo a no saber responder cuanto te hablen del quinto capítulo de la penúltima temporada, oír todos los discos y tener un argumento para el próximo acontecimiento sesgado y escandaloso. Beber hasta perder el control.

Me dijo: "Ya estoy bien. Me quedé encerrada en casa pero eso ya pasó. Ahora salgo todo lo que puedo y lo intento disfrutar al máximo porque no hay más que una vida y nunca más voy a ser tan joven como hoy. Conozco gente y de vez en cuando , si un tipo me hace gracia, me lo tiro sin  pensar si es lo correcto o si quiero que sea el padre de mis hijos. Si me paro a reflexionar, como hacéis algunos mohínos, se me pasa el tiempo. Ya no estoy para perder oportunidades.". Y sorbió otro trago, me pidió un cigarro y,  quizá sólo en mi cabeza, se quedó a la vista el principio del escote. Sí, sólo en mi cabeza y en uno de esos momentos en los que puedo acertar si digo que hay un tipo con coleta sonriendo falsamente a una morena al final de la barra. Que la caja marca 12,40 del último cobro y que el baño está ocupado. Una de esas imágenes estáticas que vuelan por el local enfocando todo lo que sucede y buscando historias dentro de cada mirada. Es una especie de hipertimesia que dura hasta que lo escribo. El chico de la coleta llevaba un jersey marrón. Yo no soy capaz de recordar el color de mis  propios calcetines mientras esquivo balas en  la azotea de matrix.

Cuántas veces, en medio del cuento, no soy ningún personaje. La sensación esa de no pertenecer a ningún sitio hasta que aparezca la bandada de gaviotas correcta. Y levantarse contra todos.
- Existen una serie de recompensas que creemos que lo son y luego son puñales- acerté a decir mientras ella intentaba que yo fuera absurdo y torpe, bailando canciones infames.

¿Quien sabe lo que nos conviene?. ¿Nosotros? No. Hemos acumulado todos y cada uno de los títulos académicos que tienen los miedos y la inconstancia.. Una vez creímos ser felices,  máster en dejarla ir, y de eso parece que hace muchos años. Una vez sonreímos, cum laude de olas de quince centímetros, en alguna playa y con el sol a las  espaldas. Desperté, honoris causa de los redesayunos, y aún me llena la cara de luz la sonrisa que me encontré delante. Vamos llenando el alma del jubilado que critica la obra sin haber cogido una pala jamás y sin sonreírla aquella vez que, al despedirse, me mandó un mensaje diciendo que estaba muy guapo en medio de la avenida y en moto.

Ella había decidido ignorarlo todo y yo me revuelco en las heces de los fracasos metiendo el hocico. Así que nos despedimos, uno moviendo la cabeza muy rápido para no acumular detalles y otro, que soy yo, buscando en la imagen fija de la madrugada la luz que se queda encendida al final del pasillo para no tropezar con el frío del amanecer.

No sé, ahora, si es más fácil frenar o acelerar. Mi nueva moto corre bastante más pero creo que no estoy más guapo.

5 de noviembre de 2018

Am I the One

I sing these words time and time again To express my life of being your lover and your friend And as the clouds high above shed their tears I'll embrace you with love from all your fear Am I the one am I the one that you love Am I the one Am I the one that you think of Am I am I the one A passion in your caress flows from your fingertips And I pray for the day that I hear those precious words pass through your lips Wishing upon a star from up above That soon you'll look at me baby and say I'm the one that you love Am I the one Am I the one that you love Am I the one Am I the one that you think of Don't you make me feel crazy if I break down and cry Just tell me that you love me baby Even if it is a lie Am I Am I Am I Am I the one I know there's a painful chance I must take So sad that I ask you Afraid it's a mistake Am I the one Am I the one that you love Am I the one Am I the one that you think of Don't you make me feel crazy If I break down and cry Just tell me that you love me baby Even if it is a lie Am I the one Am I the one Am I the one Am I the one I got to know yeah Come one baby Am I the one.



El dia que escuché esta canción el fantasma de Janis Joplin me recorrió de arriba abajo. De eso hace muchos años y siempre que me piden una interpretacion maravillosa busco a Beth Hart desatada. Y tiemblo 11 minutos. 

La culpa es de los demás

A todos los que no quieren pagar los portes
A los que vuelan en low cost, se cortan el pelo low cost.
A los que compran más barato que nadie.
A los que fingen bajas o no van a trabajar porque no les sale de los huevos.
A los que piden ayudas para ver qué pasa y las cobran
A los que van a manifestaciones contra la esclavitud infantil con ropa de Primark
A los que se reúnen para hablar de lo miserable que es el trabajo y se piden un Deliveroo
A los que reclaman que la cultura sea gratis porque a un artista no hay que pagarle
A los que dicen que los hoteles son caros
A los que se quejan de que ya no hay tiendas

...me encanta cuando contáis, indignadísimos, que la culpa de todo es de los demás.

(dadle una vuelta a la cabeza, si os queda, que llega la navidad)


2 de noviembre de 2018

Whatsapp

“Sálvame”- mandó en un mensaje.

 Hemos perdido completamente la entonación de las palabras y nos hemos acostumbrado a los dramatismos. A las exageraciones. A las noticias falsas. No nos asombramos por los nuevos cataclismos ni por las pequeñas soledades. No sabemos reaccionar con los cadáveres a los pies de la próxima red social. No nos quedamos traspuestos por las lágrimas ni nos parecen excepcionales los millones de momentos maravillosos que se nos escapan cada día. No le damos valor a las yemas de los dedos encontrando el valle que se forma en la espalda, justo a la altura contraria al ombligo, porque siempre queremos más. Arriba, con la mano extendida. Abajo, con un movimiento acrobático por debajo de los elásticos. La gran decepción es descubrir que la vida real no es un anuncio pero , en verdad, no lo fue jamás. Hay mentiras que estamos deseando creernos como espejismos necesarios para seguir esperando. Puede ser algo parecido al cine. Sin efectos especiales parece menos cine y , sin embargo, es porque nos dan la imaginación ya resuelta. Somos una sociedad de vagos cerebrales. 

Miró al mensaje como una botella lanzada al océano. Lo pensó directo y claro. Nítido. Cristalino como una erección a la hora de dormir. Urgente como un hombre ahogándose cerca de la orilla. 
“Sálvame”- recibió.

 Se sonrió como si fuera una expresión de angustia menor. Una queja infantil sin importancia. Se sintió cómplice pero no partícipe. Espectador pero no concursante en el juego de la comunicación. La pantalla es un universo paralelo al que recurrir de vez en cuando y de vez en cuando aceptar que no es real, aunque haya noches en las que lo que desea. No es de noche. El ruido de la realidad hace estéreo en su cabeza. Puede esconderlo en un bolsillo y rescatarlo cuando sea el tiempo adecuado, cuando haya que volver a meterse un poco de droga virtual en la que poder ser quien la misma persona pero con superpoderes. Poderes de esos que no hace falta demostrar siempre, que son los buenos. Los poderes que pueden probarse y probarse hasta que el encuadre de la foto es la que debe de ser. Entonces sí, como la toma buena entre mil ensayos. Y adjuntarlo como prueba. Hacer desprecio a la excepcionalidad de la toma como si fuera lo habitual como meter un triple de espaldas.

Creyó que era un componente del juego.


Era de verdad.

31 de octubre de 2018

Lobo amigo

Por cosas como estas, escondidas después de mil pestañas del navegador, es por lo que creo que queda esperanza en el ser humano y, por otra parte, me entristece que algo tan precioso sea una gota que casi no moja en el océano de banalidades en el que nos hemos acostumbrado a vivir. Y me voy a la cama sintiendo amor y odio por nuestra naturaleza social que va detrás de lo que brilla como cuervos sin percatarse de la belleza.

Porque si llegas tarde diciendo que te has parado a ver una bonita puesta de sol te llaman loco.

Al menos aquí, en un escondite que no es refugio, hay una gota más. Llenemos los ríos con el invierno.

25 de octubre de 2018

Fix you

Dice la letra:

Cuando lo haces lo mejor que puedes, pero no tienes éxito, cuando consigues lo que quieres, pero no lo que necesitas, cuando te sientes tan cansado, pero no puedes dormir, atascado en la marcha atrás. Y las lágrimas bajan como un torrente por tu cara, cuando pierdes algo que no puedes remplazar, cuando quieres a alguien pero se echa a perder, ¿podría ser peor? Las luces te guiarán a casa, y encenderán tus huesos y yo trataré de curarte (arreglarte, repararte, sanarte). Y estés eufórico o estés deprimido (en lo alto o en lo bajo), cuando estás demasiado enamorado como para dejarlo pasar, pero si nunca lo intentas nunca sabrás lo que vales. Las luces te guiarán a casa, y encenderán tus huesos y yo trataré de curarte. Las lágrimas bajan como un torrente por tu cara, cuando pierdes algo que no puedes remplazar, las lágrimas bajan como un torrente por tu cara, y yo... las lágrimas bajan como un torrente por tu cara, yo te prometo que aprenderé de mis errores, las lágrimas bajan como un torrente por tu cara, y yo... Las luces te guiarán a casa, y encenderán tus huesos y yo trataré de curarte.
When you try your best but you don't succeed When you get what you want but not what you need When you feel so tired but you can't sleep Stuck in reverse And the tears come streaming down your face When you lose something you can't replace When you love someone but it goes to waste Could it be worse? Lights will guide you home And ignite your bones And I will try to fix you And high up above or down below When you're too in love to let it go But if you never try you'll never know Just what you're worth Lights will guide you home And ignite your bones And I will try to fix you Tears stream down your face When you lose something you cannot replace Tears stream down your face, and I... Tears stream down your face I promise you I will learn from my mistakes Tears stream down your face, and I... Lights will guide you home And ignite your bones And I will try to fix you

24 de octubre de 2018

El error de la inteligencia artificial.

Hace ya varios años google puso una página, a modo de aprendizaje para su inteligencia artificial, llamado Quick Draw. Ahí te  pide que dibujes cosas y Google intenta adivinarlo. En realidad lo que hace es acumular dibujos y compararlos hasta encontrar similitudes. Y se guarda la mierda que has dibujado para perfeccionar su forma de adivinar los que vengan después. A esto, cuando la base de dibujos que tiene acumulada es enorme, lo llaman inteligencia. Pero, y eso me lo pregunto como el escéptico que soy, obviamente si todos dibujamos un melón cuando nos piden hacer una margarita la inteligencia asumirá que una cosa es la otra. Y ya está, explota google y no puedes encontrar una película para ver. A tomar por el culo internet. 

La inteligencia artificial, por definición, aprende a simular los comportamientos humanos. Aprende, a base de acumular pruebas y errores, de nosotros. Ese es un error porque sabemos que somos imperfectos. Amazon se ha gastado un dineral en desarrollar una "inteligencia"  que haga selecciones de personal y después de mucho aprender se descubrió que puntuaba negativamente a las mujeres (porque, en realidad, es algo que el ser humano ha hecho históricamente y de algún sitio habrá aprendido). Microsoft creó un usuario de Twitter que aprendía del resto de usuarios llamado Tay que se volvió racista y antisemita en menos de un día. Aprendió rápido. ¿Donde está el problema?. Como siempre en nosotros. Si se aprende de un miserable, de la misma forma en la que mediocres aconsejan a mediocres muchas veces, se convierte en un miserable mediocre. La inteligencia artificial, usando esta premisa, es defectuosa de base. Parte de un  planteamiento equivocado: que el ser humano hace las cosas bien.

Los ordenadores, aunque queramos creerlos como aparatos que jamás se equivocan, son calculadoras rápidas que valen para comparar y buscar mucho más velozmente que tú en una enciclopedia enorme. No hacen más y el resto no es más que simular comportamientos. Engañan. Si me dices "hola" te digo "hola". Si me dices que te calcule la ruta más corta a casa de tu prima simplemente hace operaciones matemáticas sumando y restando tiempo y distancia. Y cuando esa base de datos empieza a tener puntualizaciones o interpretaciones, la caga. Vemos un reflejo de lo que somos y potencia todas y cada una de nuestras imperfecciones. No contrata mujeres y hace chistes de negros. Y creemos que es un problema de software cuando la realidad es que es un problema de base: le queremos hacer como nosotros y no nos hemos dado cuenta que somos unos mierdas.

(¿O acaso la música que te dice youtube que puede que te guste no es mierda una y otra vez?. Pues eso es porque cree que Melendi es bueno y que el regetton es cultura, que el trap es fruto de un perfeccionamiento de la música o que esa canción que ya has oído mil millones de veces te va a sorprender y ni te imaginas lo que pasa después)

Un abrazo: Skynet

23 de octubre de 2018

Brackets

(Aviso para críticas: literatura casi en estado puro. De relatos que espero que terminen convirtiéndose en algo más grande)

Brackets


Hay veces que nos acercamos a determinados lugares porque nos resultan conocidos de la misma forma que hay olores que nos recuerdan a casa. A mí me resultaba familiar y sabía exactamente donde, a qué lugar de la vida reciente hacía referencia con ese aspecto de orden y orgullo, que es la manera que tienen de andar las mujeres bajitas con un armario poderoso. El pelo perfecto y los tacones kilométricos, de esos que si se los quita justo delante de ti mirándote a la cara no sabes si ha desaparecido o si está en algún lugar inenarrable. Las fotos siempre haciendo una pose ensayada y siempre con el mismo perfil y la misma sonrisa entreabierta.

Era de esas personas que han decidido vivir aunque se empeñan en contar lo  muy ocupadas que se encuentran. Sin embargo la manera de reconocer a este tipo de personas es, como muchas otras cosas en la vida, dejarles hablar. Al final de tanta palabrería el vestido, la fiesta, la nueva fiesta y la invitación al evento próximo prevalecen y eso significa que lo que prevalece es vivir por encima de la ejecución  de los medios para poder vivir. Trabajar es demasiado mundano para las uñas que están perfectamente arregladas. Se estaba arreglando la boca para sonreír con más glamour en los photocall. Vestía escondiendo un tanga negro muy pequeño pero eso no lo supe hasta más tarde.

Me contó que se había separado casi como una predisposición. Que vivía en un ático del centro. La primera vez que subí me prohibió dejar las cosas en la mesa porque es blanca y se quedan marcas.  Fue un día para cenar que me pilló una tormenta y tenía que secarme de alguna manera. No hay nada malévolo en subir a casa de una señorita si las intenciones de ella no indican lo contrario. Hay algo en lo que me fijo, si es que no hay discos ni libros,  con mucho detenimiento al ver por primera vez una casa: los cojines del sofá.  Si están perfectamente organizados o no. Allí lo estaban.  En orden perfecto. Aprendí, más tarde, que tenía que dejarla tiempo para deshacer la cama de la manera correcta antes de llegar a ella. Que todo dispone de un orden y que si ese orden se rompe es como si hubiera una catástrofe que impide dormir con calma durante la noche. Si los cojines se almacenan sobre la silla del fondo el universo mantiene el equilibrio pero si acaso sucede que se arrojan contra el suelo en un alarde loco de desenfreno y pasión los duendes esperarán para fracturar la noche en mil pedazos de insomnio. Los de la cama eran blancos y negros, los del sofá de seda. Siempre tuve mucho cuidado  con ellos.

Cenamos, charlamos. Establecía, casi como si fuera la domadora de un animal que fuera yo, los muros que me obligaba a tener que saltar. Se centraba, porque lo sé, en unas diferencias obvias que existen entre las personas pero sin embargo seguía con  la conversación. “Somos muy diferentes”- me decía pero luego volvía a mandarme una foto con el modelito de la tarde. Una vez me dio las buenas noches con un pequeño camisón de raso naranja sostenido por dos pequeños tirantes. Tenía los ojos grandes casi como alguien  que necesita observarlo todo. Hablábamos por la noche y alguna vez la conversación fue subiendo de tono. Creo que nos excitamos más de una vez sin confesarlo hasta tiempo después. Las noches disponen, en el caso de la soltería y la soledad, de un momento incierto al legar a la cama que confunde todo ese espacio y la falta de contacto con una necesidad de excitación y complicidad. Hay quienes coinciden en esos momentos y se buscan. Hay quienes no son capaces de asumir que se sienten abandonados al compararse con los anuncios y buscan sustitutivos que, en el mundo moderno, tienen forma de pantalla.

Una noche, más allá de las horas permitidas para los menores, me dijo que fuera a su casa. Llegué a la puerta y las manos fueron pasando por la piel como un explorador clavado en la punta de los dedos. Abrí su camisa y me puse tenso mientras sus pequeñas manos se acercaban a mi pantalón. Puse su pecho sobre el mío porque siempre me ha gustado ese primer roce contra mí. Y parte del sabor. Un momento más tarde, después de esperar a que pusiera los cojines de la cama sobre la silla que hay en la esquina de la ventana, me tenía tumbado y me miraba, sujetándome y con  únicamente la camisa abierta, entornando los ojos mientras la boca se llenaba de vicio y de saliva. La miré y después al techo como su fuera una epifanía. Afirmo que después nos saboreamos y que toda su corrección saltó por los aires un par de veces. Tenía cervezas en la nevera pero no un desayuno coherente. Fui a ducharme a casa con restos de temblores. Las pantallas se habían convertido en piel.

Volvió a insistir en que “somos tan diferentes” las siguientes veces que hablamos e incluso las que nos encontramos pidiendo mesa en algún restaurante. Me sentí, porque es importante ser capaz de verse desde fuera y reconocer los roles en los que a uno le etiquetan, como un chico que aparecía y desaparecía casi como una adicción controlada que llega desde fuera del mundo al que ella quería pertenecer con su pequeño deportivo pagado a plazos y sus lujos en  alquiler. Efímera pero sobreviviendo. Con vestidos nuevos para el próximo evento. Alguno del sábado por la noche. Ese sábado aparecí en su casa por la tarde.  Sacó unos refrescos con los posa vasos correctos mientras nos sentamos en el sofá y dejó los cojines de seda a un lado como quien salva las obras de arte de la invasión alemana. Se acercó. Me dejé acercar.  La conversación era absolutamente intrascendente. Creo que fue la primera vez que estaba completamente desnuda sobre mí, que no entre mis piernas, retorciéndome. Quizá esa fue la clave, que me retorcí. Y lo fue porque de repente, como una punzada sin avisar, mi pene se quedó atrapado por los brackets. Ella hizo un sonido como quien no puede cerrar la boca y yo sujeté su cabeza apretando contra mí mientras gritaba de dolor. Es algo muy parecido a un anzuelo donde cualquier movimiento es desgarrador. Me cayeron un par de lagrimones entre juramento y juramento. Por un instante busqué el teléfono para llamar a urgencias sin visualizar a los sanitarios entrando por la puerta para sacarnos, yo desmayado de dolor y ella sin poder hacer más que sonidos guturales, por la puerta hasta la ambulancia, sirena, luces y viandantes mirando, en medio del centro de la ciudad. Ella se movía poco a poco mientras yo la seguía sujetando y casi pensé en azotarla con el cojín de seda para que se estuviera quieta. “!No te muevas, joder!”-gritaba yo y estoy seguro que algún vecino me oyó sin saber si era un humano o la matanza de un cerdo bien cebado. De repente hizo un giro y noté su lengua haciendo palanca. Se soltó. Me miró y se reía. Yo sentí una liberación y un pequeño escozor que calmé poniendo el refresco en el prepucio. El frío, entre otras cosas, se inventó para esto. “No me ha pasado nunca”- dijo. Joder, ni a mí. “¿Estás bien?”- preguntó preocupada. “Creo que sí”- dije mientras me la miraba buscando heridas o borbotones de sangre que, en realidad, no había. Poco a poco me calmé. Ella se puso una camisa. Trajo otro refresco que, esta vez sí, me bebí. Se había hecho algo tarde y la verdad es que tuve un miedo atroz pensando en tener algún tipo de erección después de aquello. Me fui vistiendo con cuidado y ella, esa noche, estrenó un vestido blanco. Yo, esa noche, me la miré en el espejo del baño e incluso hice fotos con la función macro de la cámara del móvil buscando huellas que no existían.

Un par de días después me llamó, por la mañana. “Acabo de salir del ortodoncista”- me dijo.

En realidad nunca más volvió a ser lo mismo porque hay miedos que siguen ahí y que aparecen cuando las circunstancias se repiten. Así que le di la razón: “Somos muy diferentes”- le dije. Y nos despedimos con elegancia.

A veces miro su foto. Esa coleta atrás. Las formas. Los tacones. La manera de posar en su perfil bueno. Y el aparato en los dientes como una barrera. Sé que le va bien. Sé que soy un cobarde. Cuando me preguntan qué es lo más extraño que me ha pasado hablo de la manera en la que deja los cojines ordenados antes de mirarme sobre la  cama. Tampoco puedo olvidar esa mirada.

21 de octubre de 2018

Round Here (Paris version)


Traducción demasiado libre:
Estoy arriba de todo. Soy el rey de todo. Tengo un lugar propio. Todo es mío. Bien, estoy dentro de mi. Un mundo pequeño. Todo es lo mismo y estoy solo. Saliendo por la puerta principal como un fantasma en la niebla donde no se puede percatar del contraste entre blanco sobre blanco. Y entre la luna y los ángeles hay una visión mejor de la desmoronada diferencia entre bien y mal. Camino por el aire entre la lluvia a través mío y otra vez atrás. ¿Dónde? No lo sé. María dice que ella está muriendo a través de la puerta y la oigo llorar. ¿Por qué? . No lo sé. Por aquí nosotros siempre estamos derechos. Por aquí algo irradia. María vino de Nashville con una maleta en su mano. Dijo que quería conocer a un chico que se pareciera a Elvis. Caminó en el límite donde el océano conoce a la tierra como si lo hiciera en el alambre del circo. Aparcó su coche fuera de mi casa y se quitó la ropa. Dijo que estaba cerca de entender a Jesus. Sabe que es más que un pequeño malentendido y tiene problemas de actuar con normalidad cuando está nerviosa. Por aquí estamos tallando nuestro nombres. Por aquí parecemos lo mismo. Por aquí hablamos como leones y nos sacrificamos como corderos. Por aquí ella se está deslizando por mis manos. Los niños dormidos corren mejor que el viento fuera del sueño brillante. La madre del niño mejor se mete dentro de si fuera del brillo. Aquí, bajo las estrellas- dijo- estoy desnuda frente a ti. Haz lo que quieras hacer pero no quiero ser como tú. Pon tus pequeñas manos alrededor de mi garganta. Ella dijo “dime que me quieres”. “No quiero ser como tú”- me dijo. “Déjame sola”- me dijo. “No quiero ser como tú”. Dijo “soy la chica de la esquina del aparcamiento”. Dijo “¿Por qué no sacas una foto ahora”. Dijo “¿no me ves?, ¿no me puedes ver?. Mis muros se están desmoronando, mis muros se están cayendo. Derrumbando”. Ella mira a los edificios “mis muros se derrumban”. Mira a los edificios. Dice “estoy pensando en saltar”. Dice “estoy cansada de la vida” Bien, todo el mundo está cansado de algo. Por aquí ella siempre está en mi memoria. Por aquí, ey, tenemos mucho tiempo. Dice “por aquí nunca vamos a ir a la cama pronto y nadie nos puede hacer esperar. Dice “por aquí estamos despiertos muy muy tarde y no puedo ver nada, nada por aquí. ¿Me cogerías si me caigo? ¿Me besarías si me marcho? ¿Me acogerías si estoy sola?”. Vive sola en su archipiélago privado con palmeras y conchas. Se sienta sobre las olas todo el dia y tiene miedo de ahogarse. Quiere seguir de la misma forma. Manda una barca al mar con una nota para mi que dice “¿por qué las mujeres son tan hambrientas?”. No puedo ver nada por aquí. Y digo “Estoy solo sin ti” porque no puedo ver nada por aquí.

18 de octubre de 2018

Mi boda

Durante muchos años creí que ésta sería mi boda. Ahora empiezo a tener dudas. Claro que el tema es que ahora no se me ocurre contraparte. Sigue siendo una barbaridad de relato salvaje.