Mal dia para buscar

22 de junio de 2018

No hubo dos recopilatorios de cassette iguales.

Los que grabábamos cintas de cassette con recopilatorios es como si no existiéramos. Algo, casi como el Spectrum, el video beta o calentar la leche en un cuenco en el fuego y quitar la nata que se hace por encima con la parte de atrás de una cuchara. Todo aquello pasó pero se ha olvidado en la memoria. Sin embargo aquel pequeño ordenador de cintas se ha sustituido por otros más delgados y glamurosos,  el video por youtube o el kodi y el microondas , que es el móvil de la cocina acaparándolo todo con mediocridad y prisa, calienta nuestra leche.

Pero no existe un equivalente a ese proceso maravilloso y personal de grabar cintas. Las playlists son demasiado impersonales y siempre se cuela alguna publicidad infame. Al final, bien hecha y totalmente intransferible, llevaba más tiempo del necesario e incluso he llegado a escribir historias uniendo los títulos para decir todo aquello que no me atrevía  decir en persona.
"Vives en las cintas que me grabaste"dice Rob Sheffield recordando los recopilatorios de Renne, su esposa fallecida. Hace unos días me encontré una nota que me daba las gracias, con cariño y la nostalgia que tienen las huidas, por una noche encantadora. Me decía que le había gustado verme bailar entre las sombras y yo, el que escribe, no baila nunca. Si hice algo para lo que no estoy en absoluto capacitado es que es estaba cómodo, es que hubo magia. O es que era una nota para otro. Tampoco está de moda dar las gracias. Ni siquiera se folla como antes. Quererse de una manera mediocre pero incondicional es casi una quimera. La pulcritud, la inmediatez y la falta de artesanía son sinónimos de modernidad. Acariciar antes del sexo, reírse cómplices por alguna torpe ejecución de fantasías mal entendidas y sobre todo acaparar el relajante muscular natural de los veinte minutos de confesión, calor y paz que tiene la mejor parte de la pasión deseada es algo que casi parece una utopía. Es  una competición de puntuación y después de hacer un +1 parece que hay que escaparse sin dejar una nota. Una vez dije que no a una mujer espectacular porque sabía que la conversación con ella iba a resultar frustrante y pasé cien noches con alguien sólo por la serenidad que sentía hablando y aprendiendo de la misma manera tentadora en la que una vez me quedé dormido sin buscarlo, a medio día, en un refugio al que no volví a ser invitado jamás sin contrato previo. Los condicionantes también son un lastre de la modernidad porque resultan bases invariables en una negociación que precisamente buscan no poder llegar a ningún acuerdo. "Si no corres por una playa de la toscana conmigo será que no  me quieres"- le dijo ella a su amado sin recordar que  no tenía piernas.

No se graban recopilatorios ni existen esos momentos de admiración en los que quedarse quieto disfrutando un paisaje, unos acordes, un razonamiento inteligente o la manera de retorcer la espalda entre las sombras, echando unos grados el cuello hacia atrás. Lo mejor del sexo es el desayuno pero hemos aprendido a salir corriendo a media noche,  yo el primero. Negarlo sería ser un hipócrita porque se aprende con más facilidad a marcharse antes de que te echen y es más sencillo que luchar por tener un hueco con tu nombre.

Desconozco lo que sucedió primero: la última vez que usé el messenger o la última cinta que grabé. Sólo sé que hay una generación entera con un miedo aterrador a mostrarse, a asumir que hay lugares a los que no van a llegar, posturas que nunca ejecutarán, amores que no serán correspondidos e incluso con una incapacidad absoluta a escribir cartas de amor o buscar las frases que encajen entre los títulos de las canciones que puedan ser capaces de enternecerles.

Escribí una historia en la que él la conoce, se toman unos tequilas con naranja y canela, se hacen  fotos, se envían la ubicación a tiempo real y terminan en la cama. Él le pregunta su nombre y ella se sonríe diciendo que "claro, también querrás mi número de teléfono". Él dice, balbuceando, que también lo quiere. Mientras se va vistiendo y antes de salir por la puerta se le acerca a la cara "no te lo voy a dar"- mientras le da un último beso- "porque luego me mandarás mensajes y yo no soy una princesa".

Conducir un coche autónomo es mucho más aburrido que llevar una fiera de muchos caballos que derrapa en las curvas con gravilla de los años 80. Lo llaman conducir en los dos casos pero no es igual. En uno suena una playlist de spotify y en el otro se queda enredada una cinta en la que se escuchan los cortes hechos con el play+rec y que la hacen irrepetible. No había dos cintas iguales y se tardaban horas en hacerlas bien. Todas las playlist suenan igual y se hacen con seis clicks.

19 de junio de 2018

I´m your man

 I could be faithful, honest and true Holding my heart for you Dependable all down the line Devoted all the time  But if you want wasted, loaded, permanently folded Doing the best that he can I'm your man, I'm your man  Hold on all down the line Faithful all the time I'm waiting for a sign from you I could be honest, constant and true  But if you want wasted, faded, uneducated Doing the best that he can I'm your man, I'm your man [Guitar Solo] I could be faithful, honest and true Holding my heart for you Faithful all down the line Devoted all the time  But if you want wasted, faded, uneducated Doing the best that he can I'm your man, I'm your man I'm your man, I'm your man

Pd: canciones con letra.
Pd2: teníamos un candidato patrio. Alfombra roja, de full.

18 de junio de 2018

Estímulos supernormales

Nikolas Tinbergen descubrió que podía engañar a los animales. No de una forma tonta y pueril como hacer que se lanza la pelota pero no soltarla y ver cómo el perro sale corriendo hasta ser consciente de su estupidez sino incluso estafar a los animales para ir casi en contra de sus estímulos más primarios. Tinbergen descubrió que los peces espinosos atacaban antes a unos peces de madera pintados con un rojo algo más intenso que el rojo de los peces de verdad que venían con ganas de pelea porque era el color y no las intenciones del enemigo  lo que les hacía entrar en la lucha. Descubrió que dibujando de determinada forma algunas piedras con forma de huevos los pájaros se olvidaban de sus propios huevos para incubar piedras de colores. Lo artificial, en ese caso, terminaba dejando a un  lado la realidad porque era mucho más interesante. Lo llamó estímulos supernormales.

Salvando, no por mucho, las distancias, Tinbergen descubrió el motivo por el que es más interesante internet, falso y decorado, que la vida real. Descubrió una parte de lo que pueden ser las obsesiones absurdas con las que engaña la tecnología. El motivo por el que unas tetas de mentira, una sonrisa de mentira o un desnudo con photoshop es más excitante que un ombligo con tres arrugas a diez centímetros de nuestras propias manos.

Alguien (Magnus, llamándolo "efecto superóptimo", en 1958) descubrió que el macho de la mariposa argynnis paphia se excita mucho más con un cilindro marrón dando vueltas con una luz dentro que con una hembra de su especie.

Estamos rodeados de estímulos de ese tipo que, tratándonos como animales sin cerebro, nos intentan estafar. Lo curioso es que lo consiguen  y, lo que es peor, nos hacen dejar a un lado la realidad e incluso, si me voy al lado pueril de la anécdota, a las parejas sexuales de nuestra especie por perseguir cilindros marrones con filtros de instagram o arreglos de photoshop. Las nuevas generaciones adoran a cantantes del autotune casi de la misma forma en la que a mi me volvía loco Linda Evangelista sin haberla visto jamás en vivo. Y por buscarla (aunque en realidad es por gilipollas) me quedé como estoy, comprando  leche para uno.  Le dimos grammy a Milli y a Vanilli para indignarnos porque no cantaban después y no eran más que un estímulo supernormal del pop moderno.

Somos animales estafados por la tecnología o lo fútil en mayor o menor medida. Damos importancia a  aquello que ataca directamente a al animal que llevamos dentro de la misma forma que la pornografía a las neuronas espejo. No seria mayor problema si acaso fuésemos conscientes de ello aunque cada vez es más complicado diferenciar pero si hubiera que establecer un criterio es fácil: lo menos emocionante es la verdad.

Y hay días en los que nos damos cuenta, debajo de algún balcón, delante de algún  comercio que cerró hace semanas porque los clientes se fueron volando, cual mariposas, a los cilindros con luz que no consiguen procrear. Ni crecer. Ni hacer equipo.

No conozco ningún  animal que se pare a pensar tres segundos si eso es comida o un anzuelo que le matará. Conozco una sociedad entera que vive mordiendo anzuelos, cayendo en estímulos falsos que parecen más apetecibles que la realidad.

Un bollo de chocolate  relleno de chocolate y con chocolate caliente por encima no es comida.
Y la música en directo es mejor música. A veces te encuentras a MClan, Loquillo, Zigarros, Xoel y Tequila juntos en el escenario. (Y otro que es un bluf y no me cae bien)

16 de junio de 2018

Cortesanas de la economía.

Hay una parte de Pretty Woman en la que Julia, con su gran e interminable bocaza, le pregunta a Richard qué es lo que fabrica para ser tan rico. Él le dice que nada y que es precisamente eso lo que le hace rico. En la historia hay un cambio en el que él decide que quiere fabricar algo, lo que sea, porque sólo el dinero no le proporciona más que una satisfacción visual al mirar el saldo de las cuentas (y, dicho así de soslayo, le permite un alto gasto en prostitución). Los espectadores, en el momento del cambio en la línea empresaria del Sr Gere, se enternecen porque el tiburón ha descubierto una de las enseñanzas de la vida: hacer algo útil. Crear.

Así que todos estamos de acuerdo en lo bueno que es crear, fabricar, imaginar, hacer. Pero de la misma forma que ninguna de las grandes empresas envidiadas fabrican nada (Amazon, Google, Facebook...donde quien crea son los usuarios) resulta que las que parece que lo hacen lo único que tienen es un grupo de compradores enormes que van por ahí recogiendo los inventos pequeños de humanos visionarios pobres. No hay, en la industria moderna, un sólo producto desarrollado desde cero por una gran compañía. Xiaomi es el gran copiador. Las memorias de los Apple son de Samsung y las cámaras de Samsung de Sony, las de Huawei de Leica. Y todos ellos han comprado esas ideas a quien las pensó en realidad de la misma forma que lo que compras en Amazon es de algún pequeño comercio agarrado por los huevos con la distribuidora americana. En realidad la economía moderna lo único que quiere es acaparar clientes y, con ello, seguir haciendo negocio. Pensemos en local: Mercadona se hace un nombre y genera una distribución. Entonce va al ganadero a decirle que si quiere vender leche la tiene que vender a un determinado precio o terminar matando a sus vacas. Que es lo que hay. (Exactamente igual que tener que soportar las devoluciones de Amazon sin rechistar porque el que corre con el gasto no es Amazon sino quien está detrás, sufriendo). Mercadona no fabrica pero es, como Richard Gere, el que hace dinero. Bastante además y haciéndote creer que el Sr Roig sabe hacer queso.

Los creadores, los "ilusionarios", los artistas o los ingenieros a la antigüa usanza son los becarios imprescindibles de la nueva economía y los que menos cobran.  El que limpia el piso de Airbnb y se hipotecó para ponerlo en alquiler es el que hace rico a uno que, sentado frente a la playa de Santa Monica, se preocupó de tener el cliente y el procedimiento. Los dueños de todo son los dueños del procedimiento que no del producto. Las bicicletas de deliveroo son de los repartidores, que se llaman riders pero podrían ser los pringados de la historia.  Quizá Tesla quiera fabricar algo pero ha echado al 9% de la plantilla y no ha ganado dinero jamás. El sr Musk se hizo rico con Paypal, que no fabricó nada. Supongo que se fue de putas con corazón y empezó a perder dinero con los coches eléctricos.

Hay un desprecio absoluto por quienes intentan, en mayor o menos medida, hacer algo. Los escritores son los parias de la literatura ganando una cuarta parte de lo que gana la librería. Entonces alguien dice que "deberías de estar orgulloso" y te das cuenta que el orgullo no llena la nevera.

Jode, de una manera hasta dolorosa, ver pasar en deportivos a quienes nunca hicieron nada.

Y que jueguen a que les hagas la ola.

Adoramos a futbolistas y distribuidores. Despreciamos a quienes crean.

Conozco a alguien que tiene un alto concepto de si mismo que jamás, en su puta vida, ha enviado un chiste que no haya copiado. Sus amigos dicen que es muy original y le llaman para las cenas.

A ver si al final, como en casi todo, el problema está en la forma en la  que como sociedad premiamos a los mediocres que convierten en prostitución a todo lo que les rodea. No en vano los usuarios somos las putas de facebook. Los camareros las meretrices de sus clientes.  Las busconas de la literatura los escritores. Los ganaderos las furcias de las grandes superficies. Las rameras de la música,  los músicos.

Quien se mancha las manos es la gran cortesana de la economía.

13 de junio de 2018

Como la vida misma.

Yo he tenido novias que me han durado menos que un ministro de cultura y penas de cárcel menos duras que las de los maridos de las infantas. He recibido promesas de refugio más allá de las costas de Valencia y he tenido que dimitir alguna vez después de una moción de censura a mis espaldas acordada en algún cuarto  piso, a la izquierda de la entrada que es donde está la cama. He defraudado alguna vez y he pagado por mis delitos durante años con la misma cara de un japonés poco honorable. He estado brillante sobre el estrado en el que me explayo, en contadas ocasiones, al final de mi pasillo e incluso alguna vez fui el seleccionador emocionado al principio de un mundial y la cagué a tres días del principio de mi sueño.

Y unos días llovió aunque me contaron que, después, volvería a salir el sol mucho más ardiente en el sur. Por eso allí los sueños llevan el pelo colorado.

Así que las noticias son como la vida misma. Porque somos muy de melodramas de tercera división y de amores imposibles. Lo que no hice fue escaparme a Suiza como un cobarde aunque me cayeran más hostias en el módulo cuatro.

Dimitir o cumplir condena está muy mal visto, seas quien seas. Por eso los miserables se van al médico suplicando por una baja y cuentan lo listos que son en el bar. Por eso algunos no dimiten aunque les pillen con el cadáver en el maletero del coche o los pisos pagados con dinero en metálico.

Si la condena social es la misma mejor vivirla en una playa.

7 de junio de 2018

Jubilados millenial

Conozco a alguien que tiende a definir a la cultura millenial como un conjunto de seres tremendamente decepcionados por el mundo que les ha tocado vivir. Que han llegado a la conclusión de preocuparse por su culo, echar la culpa siempre a algo ajeno y procurar unas rápidas satisfacciones personales basadas mucho más en el objetivo que en cualquier otra cosa.

Tener un título es más importante que saber.

Por otra parte, de una manera casi mágica, han descubierto gracias al gran mentiroso y mal educador que es Internet, que todo es posible. Ayer alguien me llamó para pedirme que le recuperara de facebook una foto que había borrado. Cundo le dije que eso es facebook, un servidor lejano, y que debería de ponerse en contacto con aquella compañía para, probablemente, que no lo hicieran caso o le respondiera una máquina me dijo que había un video en youtube con un procedimiento que le aseguraba el éxito en unos pasos sencillos. Tuve la tentación de explicar que si en google se pone "china con tres tetas" salen vídeos y fotos pero que no existe. No lo hice porque ya había empezado a decirme, de una manera casi grosera, que lo que estaba pasando es que yo no quería hacer ese trabajo porque no me daba la gana. La frustración genera, últimamente, reproches muy desagradables.

La pregunta es qué mierdas lleva a alguien a desplegar sus insultos contra mi que ni he borrado nada ni me importa. La respuesta es que yo no soy una máquina ni un procedimiento así que paso a ser directamente el enemigo en vez de su dedo loco que ha borrado lo que no quería borrar.

Y, como un karma inexplicable, cuando facebook, amazon, google, deliveroo, airbnb o la nueva página de torrents hace una barbaridad el usuario simplemente vuelve. Es como cuando el whatsapp dejó de funcionar en los iphone (porque a apple le dió la gana) y las personas se compraban otro iphone. Cuando los samsung s7 explotaban las personas, sencillamente, se compraban otro Samsung. Quizá es que da la sensación que todas esas compañías siempre están ahí, esperando.

Así que retroalimentan. No hay una sola de todas esas empresas que se libre de ser un referente en explotación y miseria. Impuestos pagados en paraísos fiscales, explotación laboral, vacíos legales... Un millenial con conciencia se manifiesta para poner en evidencia los desarreglos del nuevo mundo pero luego se va a Ikea, se come una hamburguesa en McDonalds, lo publica en sus redes, compra en Amazon (que tiene todas las taras de la nueva economía), se hace un deliveroo y va de vacaciones a pisos colaborativos. Cuando se le acaban los recursos y casi de casualidad se encuentra con un profesional y le insulta. Lo hace porque le dicen que lo que pide es imposible y su pantalla, cuando pide lo imposible le miente o le dice que le enviará un mensaje con la respuesta en breve.  "Tú no puedes encajar la verdad" podría ser algo que define, al estilo Nicholson, una gran verdad moderna. Las interfaces de la nueva economía nunca dicen que no aunque se les pida una barbaridad.

Hay un dato bastante curioso que certifica esta teoría. No llaman por teléfono y mucho menos se enredan en conversaciones presenciales. Podría parecer absurdo pero esconde algo más. Cuando la comunicación es undireccional, bien sea con mensajes o notas de voz que no pueden tener interrupción, no se acepta que haya un interlocutor que arrebate el poder de la conversación y, además, no jugamos a un juego juntos sino a un partido de tenis donde uno da un raquetazo y ya verá el otro si lo devuelve o no. La forma de relacionarse se establece por los protocolos del procedimiento, casi como una página web más donde si no se me da lo que quiero obtener de una forma instantánea, iré a otro lugar que me lo ofrezca porque "no es que no exista sino que no he buscado la web adecuada", aunque sean chinas con tres tetas.

Hoy un niño decía a su padre que el Fortnite es gratuíto y el padre le miró al niño y le dijo, mientras pagaba el ordenador nuevo, que si se daba cuenta cuanto (aparte de lo de hoy) llevaba gastado en el jodido juego. "Bueno"- decía el niño- "pero descargarlo es gratis". Imposible hacérselo entender.

El problema es que cuando ésta generación o la siguiente vaya a buscar trabajo verá que sólo hay explotación y miseria. Que sólo tienen la opción de ser falsos autónomos o ser explotados en almacenes de Amazon o fabricar para Amazon como mano de obra barata a la que ponga precios y condiciones ella misma. Que no quedan hoteles ni comercios, taxis o profesionales. restaurantes o carpinteros... en ese momento, mis pequeños hijos de la gran puta que es la modernidad, os daréis cuenta que ese mundo es el que habéis hecho vosotros.

Y no podréis recuperar, jamás, la foto que borrasteis de facebook y eso que facebook es "gratis". Allá os jodais.

El problema es que hasta los jubilados son millenial hoy.




Imagina un mundo donde no exista más que aquello que empleas, consumes o utilizas.

5 de junio de 2018

Vos no sabés.

-"Vos no sabés. Quité la aplicasión. Vení buscando algo que no supe lo que era pero estás ahí. Ya no la nesesito."- me relató mi amigo al contarme, después de dar muchos rodeos y ensayar, seguramente, el acento argentino delante del espejo. Hablaba ilusionado de cómo es bonito sentirse, sobre todo cuando hay una serie de datos anteriores que certifican las ganas de abandonar, elegido. Noté envidia.

Estoy absolutamente convencido que todos necesitamos sentirnos así al menos en una o dos ocasiones en la vida.  Los estudios dicen que son siete pero en realidad con una sola vale. También creo que esa necesidad es cambiante porque cada uno hace su personal gestión de algo parecido al amor propio y eso es algo similar a un lugar en el que los fantasmas, los miedos, las sonrisas incontroladas y el miedo a la oscuridad viven juntos.

Sentirse elegido debe ser maravilloso sobre todo si coincide en el momento y la forma en la que se necesita. Calor a medias, pizza recalentada, mojarse en un aguacero inesperado. No debe de ser algo fantástico y perfecto porque, como las canciones que se quedan, es la casualidad la que las convierte en únicas. Con el tiempo y casi por azar resulta que no se han ido nunca y al final son parte de nuestras vidas, los refugios a los que volver en nuestros recreos.

Las elecciones son puntos de inflexión y, aunque se supone que se refuerzan como un cimiento que se asienta con el tiempo, se rompen en sus inicios con una facilidad pasmosa. Conozco, de la primera a la última, todas las canciones de desamor y rabia que se han compuesto. Vienen a mi. Y también susurros pidiendo más vicio en las noches que lo necesitan mis miedos atormentados. No hay nada más volátil que la lucha entre la razón, las cicatrices, la curiosidad y el conformismo,

Me eligieron cien veces y elegí mil. Nunca a la vez. En ocasiones fueron minutos de diferencia. En otras fueron meses. A veces me he despertado de noche intentando volver a lugares que no existen. A veces abrí la boca, tomé aire, pensé las palabras y me callé. Quise creer en las señales y muchas las ignoré.

Y pasa el tiempo. A mi lado, como una frase hecha llena de reproches, hay frío y canciones. Hoy todas son de Carmen Boza.

Tengo sangre argentina. "Vos no sabés. No hagás juisios sin oir a todos los culpables, reputo"



31 de mayo de 2018

Love Hurts - Drive (incubus)


Tonight we drink to youth And holding fast to truth (I don't want to lose what I had as a boy.) My heart still has a beat But love is now a feat. (As common as a cold day in LA.) Sometimes when I'm alone, I wonder Is there a spell that I am under Keeping me from seeing the real thing? Love hurts... But sometimes it's a good hurt And it feels like I'm alive. Love sings, When it transcends the bad things. Have a heart and try me, 'cause without love I won't survive. I'm fettered and abused, I stand naked and accused (Should I surface this one man submarine?) I only want the truth So tonight we drink to youth! (I'll never lose what I had as a boy.) Sometimes when I'm alone I wonder Is there a spell that I am under Keeping me from seeing the real thing? Love hurts... But sometimes it's a good hurt And it feels like I'm alive. Love sings, When it transcends the bad things. Have a heart and try me, 'cause without love I won't survive.

Bola extra:
Sometimes, I feel the fear of uncertainty stinging clear And I can't help but ask myself how much I'll let the fear Take the wheel and steer It's driven me before And it seems to have a vague, haunting mass appeal But lately I am beginning to find That I should be the one behind the wheel Whatever tomorrow brings I'll be there with open arms and open eyes Whatever tomorrow brings I'll be there, I'll be there So if I decide to waiver my chance To be one of the hive Will I choose water over wine And hold my own and drive? It's driven me before And it seems to be the way that everyone else gets around But lately I am beginning to find That when I drive myself my light is found So whatever tomorrow brings I'll be there with open arms and open eyes Whatever tomorrow brings I'll be there, I'll be there Would you choose water over wine Hold the wheel and drive? Whatever tomorrow brings I'll be there with open arms and open eyes Whatever tomorrow brings I'll be there, I'll be there

22 de mayo de 2018

Creerse un Dios siendo un gilipollas.

Hay más personas que melones. Y hay muchos tipos de miedos y muchos tipos de capacidades. Hay muchos tipos de pretenciosos y muchos que,  brillantes sin hacer ruido, caminan escondidos por las cunetas de la vida mientras cuñados y Pitingo se creen con el derecho de ocupar toda la calzada con sus egos más voluminosos que un todoterreno de nuevo rico y con más carencias que un calzoncillo del Primark que ya tiene bolitas después de tres lavados.

Ayer entré en una red donde las personas hablan de sus capacidades laborales. Busqué un poco. Quien me robó no pone, obviamente, que lo hizo y quien recibió un pequeño curso por mi parte dice tener una preparación y una titulación casi de otra galaxia en el tema en cuestión. Todos son Cifuentes pero, joder, !queda tan bonito decir que eres IT sales management senior expert!. Aunque seas un mierda. Para demostrar que lo eres ya hay que estar dentro y una vez dentro de la casa puedes aprovechar para llevarte el candelabro de la abuela. Es lo que hacen los virus troyanos: entran engañando y luego arrasan con lo que pueden.

El siglo XXI tiene una gran y reconocida carencia. Presupone que todos dicen  la verdad, que todo el mundo es bueno, que todos los abrazos son sinceros y todos los polvos satisfactorios. Mi primera vez, inquieta, torpe y sincera, fue desastrosa pero no me atreví a decirlo hasta que, terminada la segunda,  la miré a la cara con una sonrisa y dije "mucho mejor" y ella se relajó dándome la razón tras haber superado el desánimo de la decepción inicial. Aunque éramos nuevos en todo creo que fue uno de nuestros mejores momentos. Nunca la he encontrado en facebook.

Por el mundo aparente que nos gusta crear caminan, como zombies, aquellos que no tienen un alto concepto de si mismos. Se supone, como gurús de la verdad, que somos coach de nuestro destino y cuando nos perdemos nadie nos dijo que necesitamos un refugio donde escondernos cuando las cosas no van bien. Un lugar donde la magia, el deseo, los recuerdos y las vivencias  nos sirvan de abrigo improvisado para ahuyentar los miedos y las tormentas que trae consigo la realidad

No es rentable tener dudas. Por tener dudas perdí en muchas ocasiones, escondiéndome y esperando a ser salvado. Que fueran sus manos las primeras que llegaran a mi piel  para no sentir la incontinencia de mis ganas de tocarla.

Dudar, como acto mental, si es definitiva y tajante la verdad sobre lo que digo en este momento, si quizá pasado mañana ya no fuera cierto y tuviera que tragarme unas palabras que me hagan esclavo de mi futuro, como un chalet de rico después de ser el supuesto azote de los poderosos. Oírme justificándome es más doloroso que contar mentiras (tralará). Si la cuento, al verla por la calle, que me gusta su sonrisa y que me he perdido por un momento en lo blancuzco de sus tobillos pero que no sabré si seré capaz de perderme en el mismo lugar dentro de un mes, me dirá que la busque dentro de un mes. Necesitamos respuestas determinantes y no nos valen las verdades de hoy que no podamos usar como una hemeroteca mañana. No está permitido dudar, cambiar, replantearse o desenamorarse.

Es mucho más rentable una mentira mantenida a fuego que dejar la puerta abierta a la duda sólo para no contradecirse y dormir en paz. Llena más estadios Pitingo y más estanterías los productos mediocres que seis virtuosos del jazz que aún esperan a hacer la canción de su vida. Llamar a revisión a un modelo de coche deja una mala imagen de la compañía y hay quien prefiere que se maten los conductores antes que dejar caer las ventas.

La prepotencia engancha a quien es espectador de la misma, aunque sea una forma de mentira.

Tengo un curriculum sencillo pero he hecho muchas cosas. Lo que no he puesto es lo que aprendí de todas las veces que dudé. Lo que perdí cuando no fui determinante. Seguimos viviendo en una sociedad que jura que valora el fracaso pero señala con el dedo cuando desapareces como un chiste, aunque me haya levantado diez veces. El sitio de mi recreo es algo que sigo buscando cada día. Nunca estoy seguro de encontrarlo y voy dando pequeños pasos por si tiemblan, otra vez, las articulaciones de los tobillos. La valentía no es divinidad, a veces es inconsciencia. Hay una línea muy fina entre la cobardía, la audacia, la arrogancia y la incapacidad.

Creerse un Dios siendo un gilipollas está de moda porque es rentable.
El resto estamos en proceso de extinción y no porque no seamos gilipollas sino porque ya aprendimos que no éramos Dioses. Sólo fuimos superhéroes los sábados pares antes de dormir y algún domingo por la mañana.

20 de mayo de 2018

Domenica mattina


Oggi che è domenica e vanno tutti al mare alle otto imbottigliati già sul raccordo anulare Ormai nel mio palazzo siam solo io e la vicina ormai non più signorina e sorda come una campana Mi alzo calma olimpica e giù da Marinari, prima un caffè lungo poi due chiacchiere e un Campari Sono già le quattro saliamo a casa mia solo tiratori scelti tra i compagni di osteria Nanana nana nanaa Balla con me un reggae domenica mattina Diventiamo i re di tutto l'ottavo piano da qui si domina il parcheggio e l'orizzonte è ben lontano Posso urlare a squarciagola finché qui tutto è deserto gioco a sabotare il mondo lascio l'ascensore aperto Ormai si è fatto tardi e sono steso qui a pensare alla legge della società e al contesto attuale Apro un'altra scatola pre-confezionata plastica chimica è la vita che ci stata data Datada data da chi? Balla con me un reggae domenica mattina.. E dimmi quale differenza tra migrante e rifugiato? Quale differenza tra meccanico e avvocato? Quale differenza tra verità e bugia? Quale differenza tra musica e poesia? E quale differenza tra bianco nero e giallo? Quale differenza tra un leone ed un cavallo? Quale differenza tra Picasso ed un bambino? Quale differenza tra DIo e Mago Merlino? Nonono nono non c'è, non la troverai perchè non c'è Non ti resta che ballare con me Balla con me un reggae domenica mattina

18 de mayo de 2018

El espacio y la anécdota.

Una de las cosas que no la perdonaré nunca es que el día que murió mi padre, cuando la llamé para pedirle que hiciera visible la noticia entre las amistades que teníamos en común, no hizo nada y me obligó a pasar el mal trago de tener que explicarlo a todas aquellas personas no de forma global sino una a una cada vez que me las encontraba. Supongo que fue su venganza por haberla cambiado por otra y parte de mi ceguera por creer que hay momentos en los que las revanchas no están por encima de los acontecimientos.

Ni siquiera fue una venganza sino que simplemente en aquel momento yo ya no existía de ninguna de las múltiples formas en las que existen las personas. Mucho menos incluso aquellas a las que tuvimos algo más que cariño.

Hay quien cierra las puertas y las deja atrancadas de una manera casi atlética, como si entrenasen.

Recuerdo perfectamente cómo nos complicamos el primer dia que pasó a formar parte del tiempo que se puede describir como un tiempo en común. Yo venía, y nunca lo admití, de despertarme en casa ajena. Un despertar de esos casi que llevan incorporado el susto porque en las fotos de la mesilla no aparece nadie conocido. Por el camino hacia una dignísima comida familiar pensé, con la misma neurona que me sacó de aquel lugar y me metió en el coche, que la noche anterior había sido un aviso y una mirada a través de la cerradura de una puerta que no quería pasar. Entonces ella apareció: correcta y pequeña, sonriente y adecuada, preguntando si quería ir a no sé qué fiesta con ella y sus amigos. Y fui. Y todo era sencillo y fácil. Agradable. Era como pasar de ver Trainspotting (sin drogas)  a Love Actually. Y me quedé ahí. La realidad es que los remansos de paz, aburridos y con una temperatura estable, son lugares para quedarse. Empecé a vestir mejor, a hablar utilizando todas las partes de las frases y a seccionar el mundo de todas las cosas desagradables que lleva consigo. Yo era el chico malo que se había hecho bueno (sin haber sido jamás ninguna de las dos cosas) y ella , no sé, supongo que le gustaba sentir que me estaba moldeando. Hay personas que disfrutan mucho más que yo convirtiendo a alguien en lo que desean para ellas en vez de buscar,  que siempre es mucho más agotador.


Entonces un día descubrí, de la forma en la que se descubren las cosas en la ducha que es como una revelación, que esa parte que todos nos escondemos se estaba haciendo poderosa. Que necesitaba volver a ella, a mi interior más profundo, de vez en cuando. Me pasó algo similar muchos años después, al salir de una casa donde habitaba una mujer morena y llena de formas. Me preguntó donde iba y respondí que a esconderme. En realidad me fui a uno de mis lugares de soledad favorita, entre restos de grandes obras derrumbadas y al borde de los acantilados del cantábrico. Solo. Buscando en el aire respuestas a preguntas que aún no me había hecho.  Si no se destapa la olla veces se explota. Reconozco que es decepcionante si alguien se marcha de tu lado jurando que necesita, de una manera imperiosa, sentirse solo.

A partir de entonces no dejarme moldear era una prioridad,  una resistencia. Lo que nos unía empezó a ser la excusa para separarnos. Y lo hicimos. Un verano, en vez de ir a las fiestas del club naútico, que es donde ella era feliz con un aspecto casi ibicenco, yo me encerré en casa con las persianas bajadas, unas cuantas cervezas y muchos folios en blanco. Ella se fue a Cuba. Yo me hice fuerte en una cueva y busqué alguien que no quisiera que fuera otra persona para seguir siendo yo: alguien a quien aborrecer.

Dos meses después apareció como si no hubiera pasado nada. Sonreía. Encontró el estuche de sus lentillas exactamente en el mismo lugar en el que lo había dejado y salimos a cenar a algún lugar de moda  ordenado,  con esos aspectos que tienen los lugares que describen lo que es "alternativo" en  el diccionario de quienes cambian de coche cada cuatro años. Allí le dije que no estaba solo y ella puso cara de gacela cómplice, de ostra con perla, para asegurar que eso era obvio porque estábamos juntos. Volví a repetirlo y me preguntó por qué. "Porque te fuiste a tu mundo". Y me juró que lo que había sucedido es que yo no había querido ir, que hubiera sido mucho mejor persona habiéndome dejado y solamente me callé, cené, hablé de asuntos intrascendentes y dormí en la habitación de invitados.

El resto, incluido cuando dos años después me acerqué a ella en la playa para disculparme tarde pero sincero y cuando hizo ese gesto extraño de girarse sin que se viera nada porque se quita los tirantes para que no queden marcas, es una anécdota. Lo de su venganza, también.

17 de mayo de 2018

Series sin final

No veo series que no tengan final. Es una condición obligada. Tengo la sensación que si la serie me gusta me va a dejar a medias y que, si no me gusta, saber que no tiene final será un motivo para abandonarla antes de darle una oportunidad. Por otra parte está esa lucha eterna que tengo con el compromiso: si digo que lo hago, lo hago. Será por eso por lo que me cuesta una eternidad comprometerme, porque luego no me puedo echar atrás.

Sin embargo vivo rodeado de personas que juran lo mucho que les gusta tal o cual serie, que son fans de tal o cual actividad mediática y después, un tiempo después y al encontrármelos de manera casual, les pregunto, contento de recordar las virtudes que me narraban de aquello, para sorprenderme diciendo que abandonaron. Nunca como un fracaso sino como el salto cuántico a un estado de superior nirvana encarnado en un nuevo lugar, otro deporte, una nueva pareja o, por supuesto, otra serie sin final.

Unas veces se protegen, otras son inconscientes. La mayor parte del tiempo juran que ven cine y no se dan cuenta que todo está conectado.

14 de mayo de 2018

Procedimientodependiente.

Una de las cosas que tienen los británicos es lo mucho que les gusta la burocracia.  Les gustan los procedimientos,  las solicitudes, las confirmaciones y los protocolos. Es curioso el maremoto de tramites en el que viven y,  por razones extrañas avanzan,  hacen cosas y hasta está demostrado que al británico medio le gusta hacer cola porque una parte en su interior le ve reconocido como un ser ordenado y racional para diferenciarse del caótico mundo exterior casi animal.

Una de las cosas que tiene la informática para su desarrollo es precisamente el orden en los acontecimientos y eso,  si lo vemos de forma análoga,  crea un mundo virtual lleno precisamente  de procedimientos. Los formularios, los campos de búsqueda,  las creaciones de alarmas personalizadas,  las interfaces o hasta incluso las interacciones llevan procedimientos aceptados.

Eso genera sensación de orden y, como un juego de aquellos conversacionales que ahora llaman aventuras gráficas,  es imposible llegar al punto cuatro sin pasar obligatoriamente por el uno,  el dos y el tres, en ese orden. No está mal pero lo curioso es que la diversión del juego, de la compra o incluso para descargar una película hay que seguir ese protocolo. Y no se puede cambiar por lo que pensar si se puede hacer mejor es un pensamiento en vano.  Y si no vale para nada pensar entonces,  al final,  no se piensa. 

Existe una generación que ha conocido el mundo así: lleno de procedimientos innegociables.  Entonces ahora,  cuando sacan la nariz al mundo real,  no piensan ni un segundo en cómo mejorar el procedimiento sino en la manera de superarlo en todas las fases de la manera menos cansada posible. Cuando no son capaces de superar uno de los pasos se bloquean como un equipo con dos antivirus, incapaz de avanzar.

Así que ahí estamos, al abrigo de toda una generación que tiene como excusa favorita que el sistema se ha bloqueado, que hace falta un click nuevo o que no se puede hacer porque la aplicación no lo permite. Hay quien, normalmente entre 16 y 30 años, es incapaz de llegar de un sitio a otro si no tiene wifi porque es más importante lo que diga google que la posición del sol cuando se acerca el atardecer.

Pocedimientodependiente.

Viene un futuro muy peculiar, lleno de excusas y baterías a punto de agotarse.

12 de mayo de 2018

Te lo dije (sábado sin dirección)

Es curioso cómo, con la edad y la verdad, cambian las percepciones que el cuerpo va dando de la vida. Nos han vendido que los viernes, y en consecuencia los sábados por la mañana, se componen de una parte de soplido personal en la que lo que realmente deseas se convierte en cierto casi como los niños que salen corriendo del colegio sabiendo que van a encontrarse con sus deseos en forma de balón lo de consola de videojuegos. Con  la edad, y lo digo para los adolescentes que se acercan a los 50 o para los que se preguntan qué hay más allá de los 30, el sábado es una especie de resaca de la semana que lanza mensajes a los músculos del cuello exigiendo estirarlos. Sin prisa, eso sí, pero con la misma tendencia que quedan en las piernas después de una carrera de resistencia: tienden a seguir dando pasos. Pasos hacia la meta que ya quedó atrás sin haber llegado el primero o el primero de los perdedores, que es el segundo puesto.

Una de las búsquedas más infructuosas de la vida es adivinar el destino, la dirección. Engañarse con aquello tan viejo y tan cierto de disfrutar del camino. En cierta ocasión un psicólogo, que no me trataba a mi, comentó que cuando sus pacientes llegan a consulta les cuenta que no sabe donde llegarán y que lo único que hace es acompañarles. Estar acompañado es muy importante aunque los sábados por la mañana estén llenos de soledad, de ese silencio que retumba con la incógnita de no haber descubierto el lugar exacto al que pertenecer. "La  soledad es mejor que querer salir corriendo"- dice un amigo aunque eso podría ser lo contrario de "mejor un trabajo de mierda que no tener trabajo" y lo curioso es que hay quien salta de trabajo de mierda a mañanas en las que desea salir corriendo pero, después, intenta dar lecciones de vida y de moralidad.

Vivimos en una época en la que se dan consejos que no se cumplen en la intimidad. La culpa es de los fantasmas que llevamos en la mochila. De los miedos. De la mala gestión de la culpa. Al final triunfan los descerebrados que nos gusta llamar valientes sin acordarnos de todos los valientes que quedaron por el camino. Para levantar la bandera de conquista en una colina han muerto todos los  soldados de la primera oleada pero las medallas se las damos a los supervivientes. El reconocimiento, en muchas ocasiones, es una gran ironía. Las medallas sólo decoran a los muertos pero no dan abrazos ni calor.

Conozco a quien salta de emoción en emoción. Es una persona tonta de manual porque va dándose golpes en cada esquina de la vida. Se arruinó con un negocio caduco varias veces. Se casó con la persona equivocada en dos ocasiones. Gastó dinero en hacerse coach de los malos, de los que te venden el paraíso con recetas de psicología de tercera división y ahora se la está jugando al bitcoin llevando al extremo esa máxima casi religiosa de "todos estáis equivocados menos yo". Miro su declive con sorpresa y asombro porque siempre sale y siempre está con la ilusión cargada como si esta vez fuera la buena. Envidio y me sorprendo porque yo he sido siempre de los de mirar a los lados antes de cruzar. Nunca me ha atropellado un coche pero he cruzado pocas calles.  Se acerca a los 60 y jura haber encontrado su lugar en la vida diez o doce veces. Pero, oye, asegura ser feliz y eso es envidiable. Falso sí pero envidiable. Hay quien cada tres meses aparece con los ojos abiertos asegurando que ha encontrado al gran amor de su vida y se lo presenta a sus padres, a sus amigos. Hace planes maravillosos y fantasea sobre cómo suenan los apellidos en orden. Nadie le puede quitar ese trayecto ni los sábados en los que se despierta feliz aunque eso lleve, después, a un nuevo desastre. Levantar las tapas de yogurt buscando uno de los miles de premios hay a quien le vale y hay quienes no compramos yougures, con lo sanos que son si llevan fruta de verdad.

Los sábados nos retratan, demasiadas veces. Mataría por ser otro pero soy yo, buscando una dirección casi como siempre. Si me dan un  mapa sigo el recorrido pero si me paro a pensar en los desvíos o en las estaciones inciertas de los autobuses me quedo parado sin comprar billete a ninguna parte. Es una tara pero me deja tiempo para escribir sin saber lo que saldrá. Será esa mi inconsciencia. Lo escribe el pequeño desastre que origino.