Mal dia para buscar

18 de julio de 2018

Hombre de servicios

Soy un hombre de servicios (nada que ver con el excusado).

Tuve un profesor en la universidad que decía que ésta ciudad antiguamente industrial en la que habito se estaba convirtiendo, de la mano de una modernidad muy extraña, en una ciudad de servicios. -Si todos damos servicios- razonaba con absoluta lógica- habrá que tener a quien dárselos y si no hay empresas que los soliciten  nos iremos todos a la mierda-. Entonces todos nos reíamos porque había dicho "mierda" pero la verdad es que todas esas grandes, ruidosas, humeantes y contaminantes fábricas han desaparecido y casi todos los trabajadores de menos de 40 años o son consultores, asesores o gestores. Con las manos sucias a casa llegan muy pocos. Dale un  destornillador a un millenial y en vez de mover el mundo lo cogerá del revés o pedirá una baja por lesiones en la muñeca aunque la tenga fortalecida gracias al porno en internet. Claro que eso tiene menos torsión.  Los movimientos se aprenden por repetición y es por eso que al ser humano le está creciendo el pulgar a golpe de whatsapp. La evolución no se detiene, sólo se transforma.

Así que me convertí en un hombre de servicios. Atiendo al público, trato con mis clientes, friego el suelo e intento ser exigente y compañero cuando toca. Soy receptivo a las necesidades y la inmensa mayoría de las veces espero a correrme el último. Vivo en un clientelismo absurdo que me engulle como un agujero negro. Me duermo atemorizado por no estar a la altura mañana y pongo mantel si es que tengo visita. A veces me pongo mantel para mi casi como si fuera una prueba: me atiendo a mi. Es un tipo de servicio casi onanista. Me decoro el plato y pongo los cubiertos en su sitio.  La única forma que tengo para acertar, teniendo en cuenta que dispongo de dos manos izquierdas, es cogiendo el cuchillo y el tenedor como si fuera a partir un filete. Entonces acierto con la posición justa. Y ceno sin diferenciar entre mi sofá y una gala en la embajada noruega. Sin descalzarme. Cerrando la boca. Poniendo cara de interés ante mi interlocutor en forma de televisión.

En un capítulo de "Sexo en Nueva york" (me avergüenzo de esta referencia pero todos tenemos pasados oscuros)  Miranda llama al chino para pedir la cena. Al otro lado del aparato aciertan lo que va a pedir y ella, como si fuera una revelación, descubre lo previsible y sola que es y está. Ella es la única con la que yo hubiera pasado tiempo porque Carrie, Charlotte y Sam  son ejemplos de superficialidad que rozan los años ochenta. Será por eso que la serie ha envejecido como una separada mal llevada, prieta con colores brillantes y de masa corporal desacompasada, o ese tipo de señor que se compra un deportivo, una gafas de policía americano y deja a la mujer por otra más joven sospechosamente servil.

Somos clientes y damos servicios. Unos de forma más o menos coherente y otros de forma más o menos aceptada. Servidores de los hijos, que últimamente hay demasiados. Clientes del ego del próximo cuñado. Pequeñas prostitutas del ocio mal entendido o la nueva moda.

Y de la misma manera que se busca el equilibrio entre gastos e ingresos, adulto y niño o incluso cenas pagadas y recibidas, orgasmos propios y ajenos o veces que llamé yo y llamaste tú... debería de existir un equilibrio entre servicios dados y recibidos. Por alguna razón lo tengo desequilibrado.

Claro que si no hay donde dar servicios el mayordomo se muere de pena. Elegante, pero muerto. Rodeado de telarañas y con el té frío en la bandeja.

15 de julio de 2018

Hay un monstruo

Hay un monstruo en mi interior que fuma y vive mejor que yo. Vive un monstruo en mi interior que come galletas y duerme al sol. Y que está empeñado en que, nunca crezca ni madure de una vez, que siempre tenga sed. Hay un monstruo en mi interior que hace surf y escucha hardcore. Y que me atormenta con, que me sienta tan culpable sin tener la culpa esta vez.

14 de julio de 2018

En el futuro no habrá filosofía ni amor.


Se lo comerá la vagancia y ese dolor de cabeza al pensar que la modernidad debe de asesinar en  aras de eliminar el sufrimiento. Se lo comerán los procedimientos, hechos para matar la razón. Los protocolos y la cuantificación de las cosas. Llegará en un momento en el que razonar será delito y que amar, de una manera incondicional y a alguien imperfecto (que es a quien se debe amar porque lo otro es admiración y exigencia) será penado por antinatural.

Los estímulos supernormales habrán ganado la batalla a la verdad.

"Pensar es lo mismo que sentir pero no es tan divertido" dice una de mis canciones de cabecera.

Violeta es una adolescente. Lleva esas zapatillas de suela muy alta que valen para parecer más alta pero no para hacer deporte. Un pantalón corto muy alto puesto, casi con el ombligo marcando el cinturón. Los hombros al aire y la piel demasiado blanca. No sabe bajar la basura sin maquillarse ni buscar el móvil un poco antes. Hay un saco de vidrios rotos en su mirada y es que ha sido golpeada por el primer desengaño amoroso de verdad que azota con alguna edad. No entiende el por qué. Ellá siguió, punto por punto, los procedimientos. Fue cariñosa y amable. También tuvo algún arranque de carácter, pero eso entra dentro del pack. Desapareció, volvió, pero cada día puso un grano más en la montaña que creía estar haciendo. Y el viento se lo llevó. Ahí, justo ahí, es cuando descubre que no tiene un paso más delante o un tutorial que seguir. No hay respuestas en foros ni en instagram. No hay ni siquiera una frase de mierda de esas que juegan a consolar que aparezca en su teléfono. Y tiene que joderse, aceptar que volverá a suceder porque el éxito se compone de cien kilos de fracasos, descalzarse, dormir y vivir la parte que le corresponde de ese pequeño drama que se magnifica con la edad. Desafortunadamente, en ese juego de los hechos magníficos que parecen una buena idea en un momento y luego son cicatrices, hay algún tatuaje que siempre le devolverá a este momento y no al preciso instante en el que se lo hizo. No leyó casi ningún libro antes y amar era para ella lo que  había visto en las películas. Así que siente con más profundidad aún lo que otros denominan desamparo.

En un futuro se teletransporta del drama a la comedia de manera instatánea y todo es extremo.
Y sin amor, aunque se folle más y con consentimiento explícito para no tener problemas legales.

El delito debería ser no pensar y querer de forma incorrecta,  pero no hay cuerpos de seguridad para ello.

10 de julio de 2018

El cuñado tiene un periódico, un programa de opinión y hace los titulares.

Si tuviéramos la capacidad de asesinar con violencia desmesurada a todos aquellos que opinan de algo ya no sólo citando el titular sino basándose en lo que les dijo uno que decía que sabía de lo que hablaba es más que probable que nos quedemos solos. O que nos maten, porque la deriva es muy grande y no se puede saber de todo pero, como si fuera la reina, hay que parecerlo a toda costa. Y cuando en medio de una lógica dialéctica a alguno le pillan en el pozo sin fondo de su desconocimiento, negarlo todo. Podría ser alguien que jura saber de música más que nadie pero no conoce a Ketih Richards y sí el nombre del perro de Malú. Y ahí llega ese argumentario miserable y bufón de que el arte no debería de estar monopolizado por snobs, que nadie puede poner en duda que haya quien adore el Trap o los gorgoritos indeseables de pseudo concursos musicales porque, y ahí te miran con cara de haber encontrado el santo grial de la discusión, el arte es inclasificable y la opinión libre.

Así que en ese momento me voy a Picasso. Algunas de sus obras las hubiera firmado mi perro pero detrás de ello estaba un señor capaz de hacer cuadros realistas de una fortaleza brutal ( pintadas con quince años). Podría ser la comparación entre el Twisting by the pool (que es un horror) y Telegraph Road, firmados los dos por Mark Knopfler. Conozco a quien, borracha y con sus propios excrementos, hizo un cuadro en una pared y no, no es una artista, es una cerda.

Hoy me he enterado que el obispo Setién ha fallecido. Tuvo sus titulares y momentos de fama. Los tuvo, hace muchos años. Eran esos momentos en los que los grandes asesinos que teníamos en España creían estar vivos para salvarnos del invasor español, responsable de todos y cada uno de los males que aquejaban a la sana, trabajadora y pura población euskaldún.  (Cambie usted los tiros en la nuca por lazos amarillos y el discurso se parece). Pero también, y tampoco vamos a negarlo, a algunos se les habían puesto las gónadas como balones de Nivea (que ya no hay, ¿verdad?) y repartían bofetadas aquí y allá. Setién había dicho que matar es malo se mate a quien se mate. Entonces los titulares, ansiosos de sangre clerical, empezaron a decir que el prelado de San Sebastián  (porque Donosti es un nombre muy moderno para entonces) defendía el terrorismo etarra. Obviamente ante la pregunta interesada de "¿Se siente usted dolido por la muerte de tal o cual etarra?" él había respondido que sí. Ya tenían titular

Por entonces yo pasaba tardes enteras en una gran casa siendo el novio formal de la tercera de cinco hermanas que estaba comprometida en la ardua tarea de convertirme en un clon del novio de la mayor, al que no me parecí nunca. El caso es que después de cortar tomates para una ensalada y llevarla al salón me encontré con un cura de gafas de pasta anchas, alto y con alzacuello, presidiendo la mesa. Le identifiqué. Me dijo que estaba esperando que pasará la tormenta y de paso visitar a sus ahijadas. Como he sido un bocazas toda la vida le pregunté directamente sobre si era verdad lo que decía la televisión. Él me regaló un libro. "Ahí están mis textos completos"-me dijo.  Sucedió lo que suele suceder cuando uno se encuentra delante de alguien mucho más listo que él y le escucha: que es capaz de comprender su punto de vista. A veces, como me sucedió con Ibarretxe, sin estar de acuerdo. A veces, como es el caso, entendiendo que un cura defiende la vida humana por encima de todo y que no le parece bien que la gente se mate entre ellos, aunque algunos sean muy malos. No había mucho más en aquella polémica pero la distancia entre el titular y la verdad era más grande que la que hay entre el cielo y el infierno. A algunos les gusta sacar palabras de contexto y ratificarse jurando que ha fallecido un cura que defendía a los asesinos.

No es nada nuevo emplear, por parte del periodismo y ahora por parte de cualquiera, ese lado de la verdad que ratifica lo que necesitamos creer. Dicen que dices que digo...

-¿Comemos algo luego?- dije a las seis de la tarde. A las nueve y media me  recriminaron no invitar a cenar y la explicación ante mi inicial asombro fue que "comer" no es lo mismo que "cenar". Será que soy una persona perfectamente capacitada para dar titulares falsos a los que agarrarse.

Manipular la televisión pública está muy mal cuando lo hacen los demás, por poner un ejemplo. Y una agresión en una pareja es mucho más grave si lo hace un hombre hacia una mujer que una agresión de hombre a hombre, de mujer a mujer o de mujer a hombre (ese dato lo  podéis comprobar en el código penal, principalmente porque se considera agresión sin agravantes y lo lleva un juzgado convencional en vez de uno especializado en violencia doméstica). Pero los titulares, que es a lo que vamos, buscan ratificar lo que quieres saber en vez de decirte la verdad: dicen que se acabó la manipulación o que se protege al débil que siempre es bueno, bondadoso y no miente jamás. Sólo hay hijos de puta en el lado de los otros.

A veces la verdad está escondida en el texto pero seamos realistas: no lee nadie por miedo a encontrarse de bruces con lo que no quieren ver y entrar en una espiral loca que les vuelva la cabeza del revés. Es lo mismo que preguntar donde estuviste entre las tres y las once habiendo visto una llamada de un tal Patxi en el teléfono. Claro que ahí lo que hago es opinar sin conocer todos los datos. Bajo mi propio criterio: merezco ser asesinado pero, por favor, leedme hasta el final del libro.

La vida opinada.  Todo a golpe de titular interesado.
En una guerra termonuclear sólo sobrevivirán los insectos. Y los cuñados.

7 de julio de 2018

Monstruos (ahí fuera)

Te pido por favor: no sigas más. Detente de una vez por todas. Si no nos queda nada más que hablar dejemos las horas pasar, que llegue la tormenta y arrastre lo que queda. Desde hace demasiado tiempo nos tratan de vencer a golpes. Robando cada día un poco más de ese lugar seguro que construimos juntos alrededor tú y yo. Decir que te quiero no parece ser suficiente y duele la vida hasta lo insoportable. Hay monstruos ahí fuera que no nos dejan respirar. Nada es como era. No sé si puedo oírte. Ni alcanzo comprender. Puede que sea fácil pero puede ser que hagamos algo mal. Habrá que dar un paso, habrá que ser valiente. Decir que te quiero no parece ser suficiente y duele la vida hasta lo insoportable, hay monstruos ahí fuera, que no nos dejan respirar. nada es como era. Decir que Te quiero no parece ser suficiente y duele la vida hasta lo insoportable. Hay monstruos ahí fuera que no nos dejan respirar. Nada es como era. Hay monstruos ahí fuera que no nos dejan respirar. Nada es como era.

Pd: es una pena que alguien como Mercedes Ferrer sea casi una desconocida en este país (y con ese disco que sacó a finales del año pasado)

3 de julio de 2018

El Ghosting y la luz.

A veces hay conceptos que aparecen de la forma más tonta. He estado buscando un teclado sin ghosting. ¿Qué es eso? Pues simplemente un teclado en el que pueda pulsar varias teclas a la vez y sea capaz de interpretarlo. Esto sucede cuando con un juego de coches se quiere hacer un donut en el asfalto y hay que acelerar, girar y frenan a la vez.

Pero como el destino es caprichoso y además vivimos en un mundo en el que si algo no tiene un nombre en inglés es como si no existiera descubro que el "ghosting" es una actividad cruel y miserable, de esas que sólo hacen los demás, y que se sumerge en el mundo submarino de las relaciones modernas. En este caso se refiere a esas personas que desaparecen como fantasmas  (de ahí el término) casi sin ninguna justificación. Es algo carente de humanidad pero no significa que no exista. Es más, si lo pensamos bajo el prisma de la comercialización de las relaciones y la exaltación de los intereses propios por encima de los ajenos es hasta una consecuencia lógica.

Existe, incluso, una vuelta de tuerca más. Dos en realidad. El "benching" que se refiere a esa persona que te ha dejado en el banquillo de las emergencias o el "orbiting" que trata de quien te ha dejado de hablar pero sigue dando por el saco poniendo que le gustan tus fotos o tus jodidos estados de ánimo. No me habla pero me vigila y además lo sé.
Es cierto, absolutamente cierto, que las relaciones humanas se han convertido en pequeños intercambios comerciales que procuran satisfacer a ambas partes, vendedoras las dos en estos casos, desvistiendo de cualquier ropaje emocional al emperador y dando por cierto lo del cuento "no tiene que ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad". Es una pena pero quizá también es verdad. -¿Qué hiciste el jueves?- pregunté - Me fui a dormir a casa de un amigo - En ese momento hay una pausa por si algún dato falta- Y... ¿te lo has tirado?- Ahí es cuando el tiempo de respuesta da un valor entre verdad y mentira decorada. Respondió veloz -Si- y casi se ve en el whatsapp cómo coge aliento -Y el viernes por la mañana, también-

La sinceridad no es decir toda la verdad porque es sinceridad buena cuando tiene en cuenta si va a doler o no. Si duele es un  poco "hijoputez"

-Pero hombre- siguió casi como una excusa moderna- Es que tú no estabas- y es justo ahí cuando no se está seguro de cuando hay que estar y cuando no, cuando se pasa de respetar el espacio a ser un ente ausente o cuando si acaso hay que poner en el calendario del teléfono una alarma para los días en los que las hormonas van a su libre albedrío. Cada vez que alguien  pone en una app de citas "carpe diem" me parece un gilipollas. Casi lo mismo que los que ponen por delante que son veganos, animalistas o que por encima de todo está algún tipo de inclinación política en particular. 

El "ghosting" es un reflejo de la estupidez humana y la cobardía aplicada a las relaciones, eso está claro. También es un reflejo de falta de educación o simplemente de incapacidad de aceptar errores. La frustración, como tal, está muy mal vista. Hablar con alguien y que desaparezca sin saber exactamente el momento en el que algo fue inconveniente es tan común como los bloqueos en facebook cuando no fuiste o fue alguien intrusivo. Lo que es verdad es que echar un mal polvo es más fácil que una conversación mediocre y que cuando las conversaciones son buenas o el sexo es satisfactorio (incluso cuentan que alguna vez pueden suceder ambas cosas) salir corriendo es una opción que gana peso porque hay muchas veces que tenemos miedo a volverla a cagar. Hay veces en las que el refugio nos parece insuficiente o las expectativas que deseamos para nosotros mismos se han convertido en muros infranqueables para cualquiera que llegue al pie de la torre donde estamos encerrados. O simplemente es que las personas en vez de esperar a vivir el decepcionante proceso de difuminarse lo que hacen es salir apagando la luz.

Es eso. Apagar la luz.

Yo, hay veces que hasta me despido del salón antes de apagar las luces antes de irme a la cama y siempre, siempre, me dejo algo al salir de casa aunque tenga mis fantasmas. Aunque tenga un teclado en el que pulsar varias teclas a la vez. Eso se llama anti-ghosting, pero en informática.

22 de junio de 2018

No hubo dos recopilatorios de cassette iguales.

Los que grabábamos cintas de cassette con recopilatorios es como si no existiéramos. Algo, casi como el Spectrum, el video beta o calentar la leche en un cuenco en el fuego y quitar la nata que se hace por encima con la parte de atrás de una cuchara. Todo aquello pasó pero se ha olvidado en la memoria. Sin embargo aquel pequeño ordenador de cintas se ha sustituido por otros más delgados y glamurosos,  el video por youtube o el kodi y el microondas , que es el móvil de la cocina acaparándolo todo con mediocridad y prisa, calienta nuestra leche.

Pero no existe un equivalente a ese proceso maravilloso y personal de grabar cintas. Las playlists son demasiado impersonales y siempre se cuela alguna publicidad infame. Al final, bien hecha y totalmente intransferible, llevaba más tiempo del necesario e incluso he llegado a escribir historias uniendo los títulos para decir todo aquello que no me atrevía  decir en persona.
"Vives en las cintas que me grabaste"dice Rob Sheffield recordando los recopilatorios de Renne, su esposa fallecida. Hace unos días me encontré una nota que me daba las gracias, con cariño y la nostalgia que tienen las huidas, por una noche encantadora. Me decía que le había gustado verme bailar entre las sombras y yo, el que escribe, no baila nunca. Si hice algo para lo que no estoy en absoluto capacitado es que es estaba cómodo, es que hubo magia. O es que era una nota para otro. Tampoco está de moda dar las gracias. Ni siquiera se folla como antes. Quererse de una manera mediocre pero incondicional es casi una quimera. La pulcritud, la inmediatez y la falta de artesanía son sinónimos de modernidad. Acariciar antes del sexo, reírse cómplices por alguna torpe ejecución de fantasías mal entendidas y sobre todo acaparar el relajante muscular natural de los veinte minutos de confesión, calor y paz que tiene la mejor parte de la pasión deseada es algo que casi parece una utopía. Es  una competición de puntuación y después de hacer un +1 parece que hay que escaparse sin dejar una nota. Una vez dije que no a una mujer espectacular porque sabía que la conversación con ella iba a resultar frustrante y pasé cien noches con alguien sólo por la serenidad que sentía hablando y aprendiendo de la misma manera tentadora en la que una vez me quedé dormido sin buscarlo, a medio día, en un refugio al que no volví a ser invitado jamás sin contrato previo. Los condicionantes también son un lastre de la modernidad porque resultan bases invariables en una negociación que precisamente buscan no poder llegar a ningún acuerdo. "Si no corres por una playa de la toscana conmigo será que no  me quieres"- le dijo ella a su amado sin recordar que  no tenía piernas.

No se graban recopilatorios ni existen esos momentos de admiración en los que quedarse quieto disfrutando un paisaje, unos acordes, un razonamiento inteligente o la manera de retorcer la espalda entre las sombras, echando unos grados el cuello hacia atrás. Lo mejor del sexo es el desayuno pero hemos aprendido a salir corriendo a media noche,  yo el primero. Negarlo sería ser un hipócrita porque se aprende con más facilidad a marcharse antes de que te echen y es más sencillo que luchar por tener un hueco con tu nombre.

Desconozco lo que sucedió primero: la última vez que usé el messenger o la última cinta que grabé. Sólo sé que hay una generación entera con un miedo aterrador a mostrarse, a asumir que hay lugares a los que no van a llegar, posturas que nunca ejecutarán, amores que no serán correspondidos e incluso con una incapacidad absoluta a escribir cartas de amor o buscar las frases que encajen entre los títulos de las canciones que puedan ser capaces de enternecerles.

Escribí una historia en la que él la conoce, se toman unos tequilas con naranja y canela, se hacen  fotos, se envían la ubicación a tiempo real y terminan en la cama. Él le pregunta su nombre y ella se sonríe diciendo que "claro, también querrás mi número de teléfono". Él dice, balbuceando, que también lo quiere. Mientras se va vistiendo y antes de salir por la puerta se le acerca a la cara "no te lo voy a dar"- mientras le da un último beso- "porque luego me mandarás mensajes y yo no soy una princesa".

Conducir un coche autónomo es mucho más aburrido que llevar una fiera de muchos caballos que derrapa en las curvas con gravilla de los años 80. Lo llaman conducir en los dos casos pero no es igual. En uno suena una playlist de spotify y en el otro se queda enredada una cinta en la que se escuchan los cortes hechos con el play+rec y que la hacen irrepetible. No había dos cintas iguales y se tardaban horas en hacerlas bien. Todas las playlist suenan igual y se hacen con seis clicks.

19 de junio de 2018

I´m your man

 I could be faithful, honest and true Holding my heart for you Dependable all down the line Devoted all the time  But if you want wasted, loaded, permanently folded Doing the best that he can I'm your man, I'm your man  Hold on all down the line Faithful all the time I'm waiting for a sign from you I could be honest, constant and true  But if you want wasted, faded, uneducated Doing the best that he can I'm your man, I'm your man [Guitar Solo] I could be faithful, honest and true Holding my heart for you Faithful all down the line Devoted all the time  But if you want wasted, faded, uneducated Doing the best that he can I'm your man, I'm your man I'm your man, I'm your man

Pd: canciones con letra.
Pd2: teníamos un candidato patrio. Alfombra roja, de full.

18 de junio de 2018

Estímulos supernormales

Nikolas Tinbergen descubrió que podía engañar a los animales. No de una forma tonta y pueril como hacer que se lanza la pelota pero no soltarla y ver cómo el perro sale corriendo hasta ser consciente de su estupidez sino incluso estafar a los animales para ir casi en contra de sus estímulos más primarios. Tinbergen descubrió que los peces espinosos atacaban antes a unos peces de madera pintados con un rojo algo más intenso que el rojo de los peces de verdad que venían con ganas de pelea porque era el color y no las intenciones del enemigo  lo que les hacía entrar en la lucha. Descubrió que dibujando de determinada forma algunas piedras con forma de huevos los pájaros se olvidaban de sus propios huevos para incubar piedras de colores. Lo artificial, en ese caso, terminaba dejando a un  lado la realidad porque era mucho más interesante. Lo llamó estímulos supernormales.

Salvando, no por mucho, las distancias, Tinbergen descubrió el motivo por el que es más interesante internet, falso y decorado, que la vida real. Descubrió una parte de lo que pueden ser las obsesiones absurdas con las que engaña la tecnología. El motivo por el que unas tetas de mentira, una sonrisa de mentira o un desnudo con photoshop es más excitante que un ombligo con tres arrugas a diez centímetros de nuestras propias manos.

Alguien (Magnus, llamándolo "efecto superóptimo", en 1958) descubrió que el macho de la mariposa argynnis paphia se excita mucho más con un cilindro marrón dando vueltas con una luz dentro que con una hembra de su especie.

Estamos rodeados de estímulos de ese tipo que, tratándonos como animales sin cerebro, nos intentan estafar. Lo curioso es que lo consiguen  y, lo que es peor, nos hacen dejar a un lado la realidad e incluso, si me voy al lado pueril de la anécdota, a las parejas sexuales de nuestra especie por perseguir cilindros marrones con filtros de instagram o arreglos de photoshop. Las nuevas generaciones adoran a cantantes del autotune casi de la misma forma en la que a mi me volvía loco Linda Evangelista sin haberla visto jamás en vivo. Y por buscarla (aunque en realidad es por gilipollas) me quedé como estoy, comprando  leche para uno.  Le dimos grammy a Milli y a Vanilli para indignarnos porque no cantaban después y no eran más que un estímulo supernormal del pop moderno.

Somos animales estafados por la tecnología o lo fútil en mayor o menor medida. Damos importancia a  aquello que ataca directamente a al animal que llevamos dentro de la misma forma que la pornografía a las neuronas espejo. No seria mayor problema si acaso fuésemos conscientes de ello aunque cada vez es más complicado diferenciar pero si hubiera que establecer un criterio es fácil: lo menos emocionante es la verdad.

Y hay días en los que nos damos cuenta, debajo de algún balcón, delante de algún  comercio que cerró hace semanas porque los clientes se fueron volando, cual mariposas, a los cilindros con luz que no consiguen procrear. Ni crecer. Ni hacer equipo.

No conozco ningún  animal que se pare a pensar tres segundos si eso es comida o un anzuelo que le matará. Conozco una sociedad entera que vive mordiendo anzuelos, cayendo en estímulos falsos que parecen más apetecibles que la realidad.

Un bollo de chocolate  relleno de chocolate y con chocolate caliente por encima no es comida.
Y la música en directo es mejor música. A veces te encuentras a MClan, Loquillo, Zigarros, Xoel y Tequila juntos en el escenario. (Y otro que es un bluf y no me cae bien)

16 de junio de 2018

Cortesanas de la economía.

Hay una parte de Pretty Woman en la que Julia, con su gran e interminable bocaza, le pregunta a Richard qué es lo que fabrica para ser tan rico. Él le dice que nada y que es precisamente eso lo que le hace rico. En la historia hay un cambio en el que él decide que quiere fabricar algo, lo que sea, porque sólo el dinero no le proporciona más que una satisfacción visual al mirar el saldo de las cuentas (y, dicho así de soslayo, le permite un alto gasto en prostitución). Los espectadores, en el momento del cambio en la línea empresaria del Sr Gere, se enternecen porque el tiburón ha descubierto una de las enseñanzas de la vida: hacer algo útil. Crear.

Así que todos estamos de acuerdo en lo bueno que es crear, fabricar, imaginar, hacer. Pero de la misma forma que ninguna de las grandes empresas envidiadas fabrican nada (Amazon, Google, Facebook...donde quien crea son los usuarios) resulta que las que parece que lo hacen lo único que tienen es un grupo de compradores enormes que van por ahí recogiendo los inventos pequeños de humanos visionarios pobres. No hay, en la industria moderna, un sólo producto desarrollado desde cero por una gran compañía. Xiaomi es el gran copiador. Las memorias de los Apple son de Samsung y las cámaras de Samsung de Sony, las de Huawei de Leica. Y todos ellos han comprado esas ideas a quien las pensó en realidad de la misma forma que lo que compras en Amazon es de algún pequeño comercio agarrado por los huevos con la distribuidora americana. En realidad la economía moderna lo único que quiere es acaparar clientes y, con ello, seguir haciendo negocio. Pensemos en local: Mercadona se hace un nombre y genera una distribución. Entonce va al ganadero a decirle que si quiere vender leche la tiene que vender a un determinado precio o terminar matando a sus vacas. Que es lo que hay. (Exactamente igual que tener que soportar las devoluciones de Amazon sin rechistar porque el que corre con el gasto no es Amazon sino quien está detrás, sufriendo). Mercadona no fabrica pero es, como Richard Gere, el que hace dinero. Bastante además y haciéndote creer que el Sr Roig sabe hacer queso.

Los creadores, los "ilusionarios", los artistas o los ingenieros a la antigüa usanza son los becarios imprescindibles de la nueva economía y los que menos cobran.  El que limpia el piso de Airbnb y se hipotecó para ponerlo en alquiler es el que hace rico a uno que, sentado frente a la playa de Santa Monica, se preocupó de tener el cliente y el procedimiento. Los dueños de todo son los dueños del procedimiento que no del producto. Las bicicletas de deliveroo son de los repartidores, que se llaman riders pero podrían ser los pringados de la historia.  Quizá Tesla quiera fabricar algo pero ha echado al 9% de la plantilla y no ha ganado dinero jamás. El sr Musk se hizo rico con Paypal, que no fabricó nada. Supongo que se fue de putas con corazón y empezó a perder dinero con los coches eléctricos.

Hay un desprecio absoluto por quienes intentan, en mayor o menos medida, hacer algo. Los escritores son los parias de la literatura ganando una cuarta parte de lo que gana la librería. Entonces alguien dice que "deberías de estar orgulloso" y te das cuenta que el orgullo no llena la nevera.

Jode, de una manera hasta dolorosa, ver pasar en deportivos a quienes nunca hicieron nada.

Y que jueguen a que les hagas la ola.

Adoramos a futbolistas y distribuidores. Despreciamos a quienes crean.

Conozco a alguien que tiene un alto concepto de si mismo que jamás, en su puta vida, ha enviado un chiste que no haya copiado. Sus amigos dicen que es muy original y le llaman para las cenas.

A ver si al final, como en casi todo, el problema está en la forma en la  que como sociedad premiamos a los mediocres que convierten en prostitución a todo lo que les rodea. No en vano los usuarios somos las putas de facebook. Los camareros las meretrices de sus clientes.  Las busconas de la literatura los escritores. Los ganaderos las furcias de las grandes superficies. Las rameras de la música,  los músicos.

Quien se mancha las manos es la gran cortesana de la economía.

13 de junio de 2018

Como la vida misma.

Yo he tenido novias que me han durado menos que un ministro de cultura y penas de cárcel menos duras que las de los maridos de las infantas. He recibido promesas de refugio más allá de las costas de Valencia y he tenido que dimitir alguna vez después de una moción de censura a mis espaldas acordada en algún cuarto  piso, a la izquierda de la entrada que es donde está la cama. He defraudado alguna vez y he pagado por mis delitos durante años con la misma cara de un japonés poco honorable. He estado brillante sobre el estrado en el que me explayo, en contadas ocasiones, al final de mi pasillo e incluso alguna vez fui el seleccionador emocionado al principio de un mundial y la cagué a tres días del principio de mi sueño.

Y unos días llovió aunque me contaron que, después, volvería a salir el sol mucho más ardiente en el sur. Por eso allí los sueños llevan el pelo colorado.

Así que las noticias son como la vida misma. Porque somos muy de melodramas de tercera división y de amores imposibles. Lo que no hice fue escaparme a Suiza como un cobarde aunque me cayeran más hostias en el módulo cuatro.

Dimitir o cumplir condena está muy mal visto, seas quien seas. Por eso los miserables se van al médico suplicando por una baja y cuentan lo listos que son en el bar. Por eso algunos no dimiten aunque les pillen con el cadáver en el maletero del coche o los pisos pagados con dinero en metálico.

Si la condena social es la misma mejor vivirla en una playa.

7 de junio de 2018

Jubilados millenial

Conozco a alguien que tiende a definir a la cultura millenial como un conjunto de seres tremendamente decepcionados por el mundo que les ha tocado vivir. Que han llegado a la conclusión de preocuparse por su culo, echar la culpa siempre a algo ajeno y procurar unas rápidas satisfacciones personales basadas mucho más en el objetivo que en cualquier otra cosa.

Tener un título es más importante que saber.

Por otra parte, de una manera casi mágica, han descubierto gracias al gran mentiroso y mal educador que es Internet, que todo es posible. Ayer alguien me llamó para pedirme que le recuperara de facebook una foto que había borrado. Cundo le dije que eso es facebook, un servidor lejano, y que debería de ponerse en contacto con aquella compañía para, probablemente, que no lo hicieran caso o le respondiera una máquina me dijo que había un video en youtube con un procedimiento que le aseguraba el éxito en unos pasos sencillos. Tuve la tentación de explicar que si en google se pone "china con tres tetas" salen vídeos y fotos pero que no existe. No lo hice porque ya había empezado a decirme, de una manera casi grosera, que lo que estaba pasando es que yo no quería hacer ese trabajo porque no me daba la gana. La frustración genera, últimamente, reproches muy desagradables.

La pregunta es qué mierdas lleva a alguien a desplegar sus insultos contra mi que ni he borrado nada ni me importa. La respuesta es que yo no soy una máquina ni un procedimiento así que paso a ser directamente el enemigo en vez de su dedo loco que ha borrado lo que no quería borrar.

Y, como un karma inexplicable, cuando facebook, amazon, google, deliveroo, airbnb o la nueva página de torrents hace una barbaridad el usuario simplemente vuelve. Es como cuando el whatsapp dejó de funcionar en los iphone (porque a apple le dió la gana) y las personas se compraban otro iphone. Cuando los samsung s7 explotaban las personas, sencillamente, se compraban otro Samsung. Quizá es que da la sensación que todas esas compañías siempre están ahí, esperando.

Así que retroalimentan. No hay una sola de todas esas empresas que se libre de ser un referente en explotación y miseria. Impuestos pagados en paraísos fiscales, explotación laboral, vacíos legales... Un millenial con conciencia se manifiesta para poner en evidencia los desarreglos del nuevo mundo pero luego se va a Ikea, se come una hamburguesa en McDonalds, lo publica en sus redes, compra en Amazon (que tiene todas las taras de la nueva economía), se hace un deliveroo y va de vacaciones a pisos colaborativos. Cuando se le acaban los recursos y casi de casualidad se encuentra con un profesional y le insulta. Lo hace porque le dicen que lo que pide es imposible y su pantalla, cuando pide lo imposible le miente o le dice que le enviará un mensaje con la respuesta en breve.  "Tú no puedes encajar la verdad" podría ser algo que define, al estilo Nicholson, una gran verdad moderna. Las interfaces de la nueva economía nunca dicen que no aunque se les pida una barbaridad.

Hay un dato bastante curioso que certifica esta teoría. No llaman por teléfono y mucho menos se enredan en conversaciones presenciales. Podría parecer absurdo pero esconde algo más. Cuando la comunicación es undireccional, bien sea con mensajes o notas de voz que no pueden tener interrupción, no se acepta que haya un interlocutor que arrebate el poder de la conversación y, además, no jugamos a un juego juntos sino a un partido de tenis donde uno da un raquetazo y ya verá el otro si lo devuelve o no. La forma de relacionarse se establece por los protocolos del procedimiento, casi como una página web más donde si no se me da lo que quiero obtener de una forma instantánea, iré a otro lugar que me lo ofrezca porque "no es que no exista sino que no he buscado la web adecuada", aunque sean chinas con tres tetas.

Hoy un niño decía a su padre que el Fortnite es gratuíto y el padre le miró al niño y le dijo, mientras pagaba el ordenador nuevo, que si se daba cuenta cuanto (aparte de lo de hoy) llevaba gastado en el jodido juego. "Bueno"- decía el niño- "pero descargarlo es gratis". Imposible hacérselo entender.

El problema es que cuando ésta generación o la siguiente vaya a buscar trabajo verá que sólo hay explotación y miseria. Que sólo tienen la opción de ser falsos autónomos o ser explotados en almacenes de Amazon o fabricar para Amazon como mano de obra barata a la que ponga precios y condiciones ella misma. Que no quedan hoteles ni comercios, taxis o profesionales. restaurantes o carpinteros... en ese momento, mis pequeños hijos de la gran puta que es la modernidad, os daréis cuenta que ese mundo es el que habéis hecho vosotros.

Y no podréis recuperar, jamás, la foto que borrasteis de facebook y eso que facebook es "gratis". Allá os jodais.

El problema es que hasta los jubilados son millenial hoy.




Imagina un mundo donde no exista más que aquello que empleas, consumes o utilizas.

5 de junio de 2018

Vos no sabés.

-"Vos no sabés. Quité la aplicasión. Vení buscando algo que no supe lo que era pero estás ahí. Ya no la nesesito."- me relató mi amigo al contarme, después de dar muchos rodeos y ensayar, seguramente, el acento argentino delante del espejo. Hablaba ilusionado de cómo es bonito sentirse, sobre todo cuando hay una serie de datos anteriores que certifican las ganas de abandonar, elegido. Noté envidia.

Estoy absolutamente convencido que todos necesitamos sentirnos así al menos en una o dos ocasiones en la vida.  Los estudios dicen que son siete pero en realidad con una sola vale. También creo que esa necesidad es cambiante porque cada uno hace su personal gestión de algo parecido al amor propio y eso es algo similar a un lugar en el que los fantasmas, los miedos, las sonrisas incontroladas y el miedo a la oscuridad viven juntos.

Sentirse elegido debe ser maravilloso sobre todo si coincide en el momento y la forma en la que se necesita. Calor a medias, pizza recalentada, mojarse en un aguacero inesperado. No debe de ser algo fantástico y perfecto porque, como las canciones que se quedan, es la casualidad la que las convierte en únicas. Con el tiempo y casi por azar resulta que no se han ido nunca y al final son parte de nuestras vidas, los refugios a los que volver en nuestros recreos.

Las elecciones son puntos de inflexión y, aunque se supone que se refuerzan como un cimiento que se asienta con el tiempo, se rompen en sus inicios con una facilidad pasmosa. Conozco, de la primera a la última, todas las canciones de desamor y rabia que se han compuesto. Vienen a mi. Y también susurros pidiendo más vicio en las noches que lo necesitan mis miedos atormentados. No hay nada más volátil que la lucha entre la razón, las cicatrices, la curiosidad y el conformismo,

Me eligieron cien veces y elegí mil. Nunca a la vez. En ocasiones fueron minutos de diferencia. En otras fueron meses. A veces me he despertado de noche intentando volver a lugares que no existen. A veces abrí la boca, tomé aire, pensé las palabras y me callé. Quise creer en las señales y muchas las ignoré.

Y pasa el tiempo. A mi lado, como una frase hecha llena de reproches, hay frío y canciones. Hoy todas son de Carmen Boza.

Tengo sangre argentina. "Vos no sabés. No hagás juisios sin oir a todos los culpables, reputo"