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10 de octubre de 2025

El amor materno vs El activismo occidental

Ayer hablé con mi nonagenaria madre. Le conté, intentando disfrazarme de monologuista, que me había levantado con dolor en un hombro fruto de haberme pegado con alguien mientras dormía. Una molestia de esas que se despiertan contigo cuando no las habías invitado a dormir. Al principio de la mañana, le dije, un jubilado que venía a configurar su móvil se percató que me movía con dificultad. Así que me explicó que tenía, como suele ser, un remedio infalible. Se puso tras mi espalda. Sujetó con una mano mi tronco y con otra presionó el hombro con intención de desencajar los dolores. Me hizo daño y me explicaba que eso significa que la contractura estaba solucionada y que en unos instantes me iba a encontrar mejor. Me lo dijo con ese orgullo del que ha hecho la buena obra del día. Se lo agradecí y decidí no cobrarle nada por eliminar esa aplicación de supuesta limpieza que le había llenado el teléfono de publicidad y lentitud. Tres horas después no me dolía el hombro. Me dolía el hombro, la espalda y hasta debajo del sobaco. Tosí un poco notando unos pinchazos horribles a lo largo del costado y descubrí, con sorpresa, que era incapaz de mirar a la derecha ( cual intransigente zurdo medio). A mi me parecía, por la noche y con los dolores ya más reducidos a base de medicación y cuidado, una anécdota divertida para dar la sensación de compartir con mi señora madre el día a día. Al fin y al cabo ella disfruta sintiéndose parte de la vida de sus hijos.

Curiosamente ella actuó de forma refleja y me preguntó si había ido al médico. Hoy me mandó un mensaje preguntándome por mis dolores.

El motivo, en su punto último, es que quien es madre lo es siempre. Que incluso necesita seguir siéndolo aunque ya haya pasado esa labor con mayor o menor éxito. Si no lo es, si no se siente útil en esa labor, es atrapada por la tristeza de la irrelevancia. A veces las madres que tienen esa sensación de que los hijos ya no les necesitan se centran en los nietos. Cambia el objeto pero porque necesitan mantener la actividad. No hay ninguna crítica sino la certificación de una obviedad.

Es algo extensivo a otras facetas, edades y activismos de la vida.

Un aficionado a su equipo de balompié, de esos que van de viaje con el club, se busca otro cuando el suyo baja más allá de tercera. No es que no ame sus colores pero siente más amor al hábito hooligan. Hay quien necesita siempre actuar como un ser enamorado hasta el merengue, aunque cambie el objeto del amor de vez en cuando. No quiere tanto a su amor sino a las actividades intrínsecas al enamoramiento.

Existen, como todos sabemos, manifestantes muy enfadados por motivos justos. Se juntan, se identifican y consumen merchandising fabricado en china con simbología incuestionable. El problema o el vacío aparece en el momento en que aquello por lo que se manifiestan se soluciona o cambia. En ese caso viven un síndrome de abstinencia ideológica que rellenarán con la nueva reivindicación. No quita, en ningún caso, que esas reclamaciones sean injustificadas. Significa que es tan importante su satisfacción moral como la desigualdad por la que gritan. Normalmente, en este mundo modernísimo y sobreinformado, la desigualdad les importa algo menos porque hay conflictos que siguen vivos pero no es cool manifestarse por ellos.

La primera reacción ante la madurez de los hijos o los conflictos en proceso de solución es convencerse de que no se ha arreglado nada o que los hijos siempre son niños. Algunos necesitan creer que , después de llevar 50 años muerto, Franco está vivo. Otros necesitan vivir con la certeza falsa de que la banda terrorista ETA todavía mata a gente por la calle, culpables de pensar mal. Normalmente, como mi madre, han estado tan acostumbrados a que su vida gire alrededor de esa certeza que cuando no es tan cierta, la inventan.

Dispongo de la suficiente edad como para haber visto manifestaciones de todo tipo. Conozco a quien se ha manifestado por todo lo que estuviera de moda moral en ese instante. Da igual que fuera el hambre de Africa, las matanzas de la disolución de Yugoslavia, las mujeres que viven en países árabes, Ucrania, el asesinato miserable de Miguel Angel Blanco o incluso la defensa de una Euskadi independiente. Hay quien ha vivido reivindicaciones en forma de oximorón como quien ha votado a Podemos y luego a Vox, porque lo que necesita es fastidiar. (Conozco un caso).. Ahora resulta que estamos en un momento en el que salir a la calle con un palestino al cuello y gritar muy fuerte puede que deje de ser de actualidad. Soy de los que creen que da lo mismo si el propio Satanás evita muertes porque lo que importa es que deje de morir gente. Espero, con expectativas casi infantiles, que esa guerra infinita de dos niños enfadados irracionales y armados se reduzca e incluso pudiera parar hasta la próxima temporada.

Igual que hace mi madre cuando parece que necesita que me duela algo, observo cómo hay quien necesita que no se arregle nada porque se quedarían sin manifestación.

Si, por lo que sea, se arregla la ultima injusticia number 1 en las listas de conflictos, estoy ansioso de descubrir cual va a ser la siguiente moda reivindicativa. Es lo mismo que iba a pasar si en vez de no tener descendencia, me pidiera mi madre cuidar a mis hijos porque ya que ha descubierto que no tiene que cuidarme a mi. La diferencia, y siento decirlo de manera cruda, es que a mi madre le importarían sus nietos mucho más que a algunos activistas sus pobrecitos mártires lejanos. Mi madre se mancha las manos limpiando los mocos de los niños, que eso es más sucio que gritar de seis a siete. 

Claro, que también hay progenitores que maltratan o no cuidan a sus hijos aunque vayan por ahí jurando lo muchísimo que les quieren, salvo que haya partido. O manifa. O concierto. O.


Pd: Leo a estas horas que Maria Corina Machado, opositora venezolana (y quizá, su equipo, ganador democrático de las ultimas elecciones en aquel país sin haber llamado a la revuelta armada contra una dictadura poquito encubierta) ha ganado el premio Nobel de la Paz. Estoy esperando a ver cuando llaman fascista al jurado y recuerdan que Alfred propuso los premios porque se sentía culpable por haber inventado la dinamita. Así que es un responsable de muertes y, por tanto, facha. Claro que también se lo dieron a Obama por nada. Y Marie Curie, dos veces facha. En fin...

Pd2: no han tardado ni una hora.

2 de septiembre de 2025

Gilipollas del tipo B

Dicen que la diferencia, ante un conflicto, entre un valiente y un gilipollas es que el valiente considera lo que va a conseguir, asume los riesgos y se enfrenta a los retos. El gilipollas puede ser de dos tipos: A) no es capaz de valorar los riesgos B) ni lo soluciona ni asume riesgos, que es como si no hace nada. Ultimamente veo demasiados gilipollas del tipo B. Haré una lista:

- Pintar un banco de morado para que no abusen de ninguna mujer. ( en vez de poner a un policia con una porra)

- Hacer un crucero por el mediterráneo (a ser posible con buen tiempo) con una bandera y un pañuelo palestino ( en vez de ir a Gaza a ayudar y mover escombros)

- Besarse delante de un cartel de ultraderechistas. ( en vez de hacerlo en un pais donde te puedan meter en la carcel por ello)

- Quemar alguna que otra bandera donde no es delito quemarla

- Manifestarte por derechos que ya tienes.

- Etc.

Yo pienso que está todo muy bien pero una parte de mi es capaz de afirmar que no se hace por lo que se reivindica sino por la tranquilidad moral de creer que se ha colaborado en la consecución de un mundo mejor (asumiendo ningún riesgo). Manifestarse contra Franco o contra Eta cuando los unos no matan ( por fin) y el otro lleva más de 40 años muerto es muy bonito pero no va a conseguir nada. A veces te preguntan que qué es lo que haces tú y la respuesta es lógica: lo mismo pero sin hacer el ridículo.

Ser un activista, en determinados casos, es cabalgar incongruencias. Conozco quien ha gritado contra la sexualización de los niños y ahora, que tiene dos muchachos y una muchacha, la pone lazos rosas y ellos van con camiseta de Ac/Dc. La misma persona, porque sé de quien hablo, arengó a las masas contra la turistificación pero, casualidad, lleva todo el verano poniendo fotos en las playas de Menorca. Irene reclama los derechos de la mujer en España y hasta en Hungría pero no lo hace en Irán ni en Marruecos, con lo bonito que es. Es muy sencillo ser defensor de los salarios de los trabajadores con una nómina pública de 120mil, no acoger a ningún okupa en casa y quejarse de que todos los empresarios, incluído el dueño del bar que gana mil, son unos grandísimos hijos de puta insolidarios. Quizá, solo quizá, ese galope alocado por las incongruencias sea el principal motivo del desapego de sus simpatizantes anteriores. A veces ser consecuente implica renuncias pero eso sucede en contadas ocasiones. Aprovecho para afirmar que conozco a alguien que estuvo en casa de Mujica y todo lo que me ha contado es excelente y, sobre todo, coherente.

Llevamos años siendo bombardeados con proclamas. Puedo contar más de cinco el número de manifestaciones que puedo encontrarme cada día en mi ciudad. Llevo un tiempo percatándome del hecho que las huelgas, mayoritariamente, las hacen dependientes del dinero público. No he visto una sola huelga de fruteros pero sí de jueces, funcionarios de la judicatura, bomberos, policías, médicos, administrativos municipales y multitud de empleos que saben que no van a ser despedidos por dejar de trabajar. Vuelvo a decir lo mismo: no pongo en duda que se sientan unas víctimas de un sistema capitalista sangrante que les oprime, porque cada uno es libre de sentir lo que quiera. Los jóvenes que gritan por una vivienda gratis estoy seguro que el día que hereden el piso de la abuela no lo van a ceder gratuitamente sino que intentarán alquilarlo a quien les pague más o de una forma más segura.

Por supuesto, y ese es un argumento bastante usado, que los derechos no se consiguen sin reivindicación. A Rosa Parks la podían encarcelar cuando se subió al autobús. A Harvey Milk también le podían dar unas cuantas hostias en San Francisco. Quien estuvo en casa de Mujica lo estuvo porque fue amenazado de muerte por unos narcotraficantes que violaban sistemáticamente a las mujeres del pueblo por quienes se jugó la vida. Navalny defendía la libertad frente a Putin. Son casos que merecen mi admiración y yo no soy nadie por haberme manifestado contra Eta en las aceras del mismo Bilbao cuando todavía quedaban muertos por ver. Lo digo porque mi riesgo era muy inferior aunque eso no me librara de algún que otro insulto de la misma forma que tampoco me he librado de sentir que me metían en algún saco al que no pertenezco por decir, hace dos semanas, lo mismo que digo ahora.

Sin embargo toda esa actividad de masturbación moral que veo a mi alrededor me produce un porcentaje de incomodidad importante porque intentan decirme que son mejores que yo cuando, en realidad, lo único que buscan es su propio beneficio. Porque llegar a casa creyendo que has hecho algo bonito por el mundo sin actuar es beneficio propio. Y es que al mundo se la pela que te pongas muy digno en un concierto, en twitter, en una comisión de expertos públicos o en el water de tu casa.

Claro que ir a arreglarlo es arriesgado y cansado. Serías un valiente, pero es mejor ser un gilipollas del tipo B. Te quedan unas fotos chulísimas para instagram.


Pd: dos dias después de escribir lo anterior, un tipo más listo que yo, publica esto:

17 de octubre de 2022

Larga vida a Bill Murray ( y Michael Jackson, entre otros)

Ahora resulta que Bill Murray es muy malo y que va por ahí haciendo chistes de mal gusto que degradan a las mujeres y como es un acosador y muy mala persona hay que odiarle. No importa que haya hecho reir a tu primo y que haya salvado el mundo de los rios de mocos fantasmas varias veces. No importa que en Zombieland fuera uno de los pocos vivos o que resultara ser lo más creíble de Lost in Traslation. No importa que haya sido un jodido grandísimo del humor porque ahora resulta que hay que odiarlo.

Igual que hay que odiar a Woody Allen , a Plácido Domingo , a Bob Dylan o a Kevin Spacey. Porque sí, porque nos ponemos las jodidas gafas de la modernidad y esa capa que determina lo bueno y lo malo para convertirlo en malísimo.

Es como lo de Michael Jackson. Puedes pensar o no que le gustaban los niños más allá de lo éticamente correcto ( cosa que jamás fue demostrada ni condenada, por cierto), pero aunque así fuera era un jodido genio. Era un puto Dios en casi todos los momentos de su carrera musical.

Pero ahora resulta que la sobrina de tu vecino, que no se depila los sobacos y te obliga a que la llames "elle" ( lo cual es ridículo pero está dentro de su libertad como ente), te quiere convencer que si cuando escuchas Beat It bailas o si te cae fenomenal Bill Murray es porque eres un hombre machirulo que quiere violar niños. No te digo yo si crees que Bob Dylan es un referente musical, Woody Allen un director irrepetible o Polanski un cineasta importantísimo.

Todo el mundo sabe, como es lógico, que si te gustan los cazafantasmas es porque te has rendido al patriarcado. Si has ido a misa alguna vez es porque quieres violar menores y que si te emocionó ver a España ganar el mundial es que eres un facha que quiere matar negros los martes.

Y no te digo yo que no haya algún racista violento entre los que han cantado Candle in the wind, pero supongo que en un porcentaje similar a los que adoran las placas solares , el cultivo de cáñamo o las canciones de Los chicos del Maiz.

Yo pertenezco a una generacion que cantó "yo quiero ser torero" a gritos, que bailaba ska con el "Sarri Sarri", que juraba ( con Loquillo y Alaska) que "sé que la mataré", que sigue cantando en el coche "mata hippies en las Cíes" y que estuvo en agosto en un concierto donde "querria pegarte, desnudarte, besarte y luego violarte hasta que digas si". Y jamás me gustaron los toros, fui de la Eta, maté a una ex, me pegué con un hippie y mucho menos violé a nadie. No éramos tan gilipollas.

Así que cuando se empieza a pensar que si te gustaban los goles que metía Romario o la manera de jugar al fútbol de Maradona es porque tú también eres un putero cocainómano lo primero que sucede es que alguien cree que eres idiota.

A ver si nos empezamos a dar cuenta que aunque Picasso era un maltratador, también era un genio. Y que si Hernán Cortés se tiró a una peruana al llegar a Machu Pichu no significa que hoy un español de bien sienta la irrefrenable tentación de cepillarse a cualquier sudamericana que vea por la calle.

Los genios o simplemente las figuras históricas también eran personas. Juzgar con las gafas de ahora lo que sucedió hace chorrocientos años es de una simpleza insultante. A ver si resulta que no voy a poder comer lasagna porque Hitler la mandaba hacer los jueves. No te compres, mi concienciado moderne de género difuso, nada en ikea porque usaban mano de obra esclava polaca. No pongas el GPS, que es derivado de un invento nazi. No bebas agua porque viene de pantanos franquistas. Por supuesto no pidas comida a domicilio porque esclavizan a sus empleados. No compres en Amazon porque no paga impuestos en tu pais. No tengas nada de Apple porque fomenta la guerra en el Congo. Nada de ropa barata porque usa a niños bengalíes. 

Ah, eso no. Es curioso. Como no te gusta Bill Murray hay que censurarlo pero que no te quiten pedir cositas baratas, fabricadas en semi esclavitud, a casa que te las traiga un tipo sin contrato.

Conozco a quien fue a una manifestación contra los bajos salarios en un vuelo de Ryan Air. Es el mismo que aborrece a Placido Domingo pero adora el What´s Going On del 71 ( Marvin Gaye). No quiere ni oir que cuando Marvin llegaba macareno de whisky a casa reventaba a hostias a su mujer.

A ver si aprendemos que alguien puede ser una persona horrible pero un genio en otros aspectos.

Yo adoro a Bill Murray pero jamás le tocaría el culo a Genna Davis ( sin su consentimiento). Obviamente hay muchas cosas que si nos viéramos por un catalejo del tiempo, nos parecerían fatal. Yo he conducido borracho, he hecho chistes de maricas, de tartamudos, de gitanos y de árabes. He cantado el "eusko gudariak" en un escenario, he visitado el valle de Los Caidos, he ido muchas veces a misa y a un par de conciertos de trash metal. Me he saltado algún semáforo en rojo y me he quedado una chamarra abandonada de un bar. 


Y me he reído mucho, muchísimo, con Bill Murray.

No pienso dejar de hacerlo aunque haya hecho una broma obscena a una compañera de reparto o se dedique, en sus tiempos muertos, a torturar gatos. Precisamente porque no me río de eso sino del chiste de la película.

Eso sí. No pienso comprar en Amazon en mi puta vida y si pido comida, voy yo a buscarla.

30 de marzo de 2020

Cobardía, mundo de ilusión, estadística y ruina.

Bilbao, ciudad que me tiene a mal como habitante, celebra sus fiestas en agosto. A finales. Esa semana el jueves es festivo y lo que suele suceder desde hace muchos años es que el miércoles anterior se junta el ayuntamiento y hace la subida de impuestos anual. ¿Por qué? Porque se está despistado con eso de que hace calor, que mañana es fiesta y que estamos en agosto.

Es exactamente lo mismo que hacia el PP subiendo el IVA cuando se jugaba alguna semifinal de la champions.

Y con eso no estoy diciendo en ningún caso que hubiera que subir algún impuesto o no, sino que cuando hay que hacer algo que se sabe que es doloroso y criticable, se  tiende a  esconder. Algunos adolescentes ponen carteles diciendo que han sacado una buena nota en ciencias pero deslizan el suspenso en matemáticas a sus padres cuando creen que se van a dar menos cuenta.

Por otra parte personalmente tuve, en cierta ocasión, la mala fortuna de ser la diana de unos ladrones y sufrí unos cuantos robos. Me sorprendió amargamente la respuesta pública del concejal de seguridad ciudadana asegurando que no había robos. Y la excusa es que mi denuncia no había sido gestionada por los municipales sino por la policía y, como son dos cuerpos diferentes, no aparecía en su estadística. Así que él, en debate público, insistía que no había ningún robo porque en sus datos no aparecía.

Contado todo esto creo que tenemos muy claro que una cosa es lo que hay que hacer, otra la valentía y otra la manera cobarde en resguardarse en las estadísticas que tienen a bien hacer algunos políticos.

Pues bien. Este gobierno que se supone que tenemos y que antes de la pandemia ya rumoreaba que no iba tener dinero para todo lo que prometía se ha dado cuenta que se han apuntado al paro más de dos millones de personas. No se puede permitir que esa estadística crezca. Así que prohíbe el despido. Como no tiene dinero piensa, en su concepción del mundo anacrónica, que todos los empresarios son Amancio Ortega y decide que sean los empresarios quienes paguen los gastos aunque no puedan facturar nada. Y que paguen los impuestos, porque necesitan dinero de donde sea para ir tapando agujeros. Como mucho que lo paguen a plazos, pero que lo paguen.Y aplican un sesgo ideológico de ricos explotadores capitalistas y pobrecitos los demás sin tener los huevos  de explicar a la ciudadania que cuando salgan de sus casas, deslumbrados por el sol como quien sale de un refugio antiatómico, su salario ( si lo tienen) será del 60%. Y no es que se vayan a hacer ajustes sino que aparte de una pandemia tenemos un virus político que lo hace todo empeorar porque Amancio es probable que no seamos la mayoría. El Banco Santander tampoco, ni siquiera telefónica. El tipo ese que tiene un bar con cinco camareros, el que montó un hotel para la campaña de semana santa con 30 empleados, el que hipotecó su casa para coger una  franquicia de zapatillas deportivas y tiene tres dependientes o el que capitalizó el paro para poder salir adelante con una academia, por poner unos ejemplos, esos se van a la mierda teniendo que pagar por no trabajar y porque esos, que son el 70% de las empresas de este pais, no son Amancio.

Yo siempre he pensado que una empresa con el 10%  de la plantilla es mejor que una empresa muerta. Y se mueren si las matas por ley. La constitución española dice en el artículo 38 que el estado tiene la obligación  de proteger a sus empresas. "Sus empresas" mientras Amazon sigue vendiendo, con el beneplácito gubernamental, lo que algunos no tienen permitido vender y pagando impuestos en Luxemburgo.

Hay que ser valiente y darse cuenta de la realidad en momentos como éste. Y aquí valentía: ninguna. Miran las estadísticas desde sus despachos con el salario íntegro y siguen creyendo que el mundo es ese juego de buenos, machistas y malos en el que creían vivir. Se ponen delante del micrófono diciendo que no pasa nada, que mañana volverá la normalidad, que estamos en el pico. Que hay que hacer un esfuerzo. Yo me esfuerzo, pero no me asesines para salvar tu culo con mis últimas gotas de sangre.

Gracias, como autónomo,  por la nueva ruina. Oigo desde cerca llorar a mis clientes que son, casi todos, luchadores.

Podíamos con el virus pero no sé si podremos sobrevivir a tanta inutilidad que aprovecha la emergencia, como algún ayuntamiento las fiestas con los impuestos, para asesinar a cualquiera que haya soñado con trabajar y crear empleo.

5 de noviembre de 2018

La culpa es de los demás

A todos los que no quieren pagar los portes
A los que vuelan en low cost, se cortan el pelo low cost.
A los que compran más barato que nadie.
A los que fingen bajas o no van a trabajar porque no les sale de los huevos.
A los que piden ayudas para ver qué pasa y las cobran
A los que van a manifestaciones contra la esclavitud infantil con ropa de Primark
A los que se reúnen para hablar de lo miserable que es el trabajo y se piden un Deliveroo
A los que reclaman que la cultura sea gratis porque a un artista no hay que pagarle
A los que dicen que los hoteles son caros
A los que se quejan de que ya no hay tiendas

...me encanta cuando contáis, indignadísimos, que la culpa de todo es de los demás.

(dadle una vuelta a la cabeza, si os queda, que llega la navidad)


30 de julio de 2018

Consumidores esclavistas del nuevo siglo

Hay taxistas que piden comida en Deliveroo, productos en Amazon, se alojan en Airbnb, vuelan en Ryanair o van a la india con ropa de Zara.

En realidad el debate es si los usuarios, con la excusa del precio barato, toleran y se hacen cómplices de las peores prácticas laborales e impositivas que se han visto en siglos. Los pagos de impuestos en paraísos fiscales por parte de Amazon, Apple, Google o facebook e incluso la conciencia de que eso es así no evita que sigan creciendo dichas empresas. Las mismas que mantienen un discurso "buenista" pero en realidad hacen lo contrario como si estuvieran repitiendo una y otra vez la definición de hipócrita.

Por otra parte si los gobiernos, arrastrados por una ética correcta y acorde con la firmeza de algunas de sus palabras, cerraran dichas empresas más de uno saldría a la calle a quejarse porque cree que tiene que comprar barato y que esos desmanes se atajan solamente de manera institucional. Y no es así.

Quien consume es tan cómplice como el putero o el aficionado a los toros. Sin ellos, sencillamente, esa injusticia no existe. Sin drogadictos no hay droga por mucho que se prohíba.

Pero como se vive continuamente en el poema de Niemöller seremos los esclavistas de excusa fácil hasta que vengan por nosotros.

"Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada,
porque yo no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada,
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada,
porque yo no era judío.
Luego vinieron por mi, y no quedó nadie para hablar por mí."

Y será demasiado tarde

Nuestro consumo es nuestra forma de cambiar nuestro futuro.

18 de diciembre de 2016

5 consejos para una compra navideña

Teniendo en cuenta lo poco que valen los votos lo que nos queda como sociedad es nuestro consumo.

Así que como se acerca una semana de gastos os pido que, antes de comprar, penseis tres segundos si Amazon, Ikea, Apple... repercuten los impuestos en vuestra sociedad en vez de en luxemburgo. Si detrás de esa camisa de Zara hay un niño cosiendo o si acaso tras Marimar hay un entramado de empresas que desvían los impuestos a Balonia y así pagan a los profesores alemanes para educar a más alemanes en vez de a vuestros hijos o pagar al médico que os curará el día que os duela algo.

También  os pido que penséis que quien os atiende es una persona.

Muchas veces comprar no es un acto de gasto sino un acto social que engrasa los engranajes de nuestra propia cultura y nuestro beneficio futuro. Y de ese futuro los responsables somos nosotros mismos.

1- ¿Quieres más servicios sociales?: paga en empresas que tributan en tu hacienda.
2- ¿Quieres que los bancos no ganen más?: paga en metálico
3- ¿Quieres más vida en tu barrio?: compra en tu barrio
4- ¿Quieres que te traten bien?: compra a un autónomo (y respétale)
5- ¿Quieres un mundo más justo?: pregunta o lee el origen del producto.

Esas preguntas se responden en tres segundos.

21 de enero de 2015

La legalidad y la ética

Hace muchos años, tantos como 25, estaban de moda las tiendas en las que se alquilaban cds. En realidad, según me explicaba uno de los dueños, se establecían como organizaciones culturales sin animo de lucro y precisamente al revisar sus cuentas no aparecía ningún beneficio. Después, analizando con detenimiento las anotaciones resultaba que el dueño aparecía como señor de la limpieza por lo que percibía cantidades enormes lo cual no es ilegal porque cada uno paga lo que considera oportuno a sus empleados siempre y cuando no esté por debajo del salario mínimo. Era piratería encubierta, era un negocio con todas las letras pero no era ilegal.

Cuando Jesús Gil se puso a traer fichajes sorpresa del Africa más profunda resultaba que lo que se traía era maulas que casi no daban ni una sola patada pero que costaban cientos de millones y, en realidad, era una manera de lavar dinero pero él decía que lo que pasaba es que tenía muy mala suerte con los fichajes y la verdad es que no era ilegal pero olía más podrido que Dinamarca.

Ahora resulta que Modenero, adalid de la refrescada nueva política que nos va a salvar a todos, ha facturado más de 400.000€ por un trabajo sobre la implantación de la moneda bolivariana en sudamérica. Dice que se ha esforzado mucho, que ha cobrado las facturas que ha emitido y que ha tributado lo que corresponde por ello. Y tiene razón. Es legal pero por alguna razón no pinta especialmente bien porque no conozco a nadie, y menos de entre los pobres, que facture 200.000€ al año a un solo cliente por hacer un informe que, además, le ha dejado tiempo libre para unos cuantos mítines.

De la misma manera Monago ha viajado un buen montón de veces a Canarias. Como representante de todos los españoles y por ley tiene los viajes pagados para visitar cualquier parte del estado a fin de estar al lado de quien le necesite y ha dado la casualidad que en Canarias tenía una amiga muy amiga, pero eso no quita que lo que hizo fuera legal, aunque no parece muy ético.

Visto así es más que probable que muchos de los casos en los que nos escandalizamos no sean ilegales aunque tengan bastante tufillo a podrido. Son los asesores con sueldos enormes o los expresidentes en consejos de administración. Son las adjudicaciones a empresas amigas o las facturaciones desmesuradas. Cuando me presenté a mi segundo concurso público el funcionario me explicó que lo tenía complicado porque "siempre gana Angel" que era un tipo que se tomaba vinos con los tipos del ayuntamiento sin disponer de empresa ni estructura. Era un subcontratador. En este país que se valora más al famosete que al científico también se valora más al contacto que al profesional. Quizá por eso se caen los edificios y se cuelgan los ordenadores del ayuntamiento en cuestión. Quizá por eso, porque el pastel se reparte entre el amigo, el del medio, el asesor y el que hace el laboro, es por lo que las personas que realmente han aprendido un oficio se tiran de los pelos. Pero, a nuestro pesar, no es ilegal.

Tenemos un país en el que las leyes, en realidad, siempre se hacen con una buen fin. Eso no se pone en duda. Pero tenemos unos habitantes, entre los que me incluyo y te incluyo, que buscan como perros amaestrados la manera de usar la ley para su propio provecho. Una pareja que no se casa para cobrar las ayudas a madres solteras con hijos, un tipo que pone todo a nombre de la mujer y pide una ayuda para pobres sin serlo, una mujer que se quiere divorciar y alega maltrato psicológico para acelerar los trámites, un tipejo que factura a otro cien mil por un asesoramiento que no ha dado y así no pagan el 33% sobre los beneficios, hacer publicidad de una oferta sujeta a stock y que ya se ha terminado, tener ocho años y escupir en la cara al profesor para enfrentarse diciendo "si me pegas te denuncio" o un uso indebido del teléfono de la empresa o un exagerado uso de las dietas. Nada de lo que he descrito es ilegal pero sí lo es encenderte un cigarro cerca de la puerta de un bar cuando llueve afuera.

Legislar no es sencillo porque los legislados son españoles.

Y la ética es algo tan voluble que solamente se ve claramente cuando se refiere a la ética del otro. De eso saben los portavoces parlamentarios.

Uno de esos portavoces dijo, en sede parlamentaria, que la ley está para cumplirla y que se presupone que las personas adultas son suficientemente inteligentes como para usar los medios que tienen a su alcance de una forma ética y correcta. Dijo, con razón, que el mundo de verdad, que el mundo de los adultos no es un lugar en el que poner a un policía a ver si cumplen con sus deberes de una manera correcta.

Y debería de ser así, pero no lo es. Y no se libran ni los de siempre ni los nuevos ni los que vienen por detrás. Cuando les preguntas dicen "es legal" y lo es. Pero no es ético. "Chincha rabiña" decía mi compañero de acampada cuando se quedaba el último bollicao y yo estaba detrás en la fila. Como buen tipo nunca lo compartió conmigo. Probablemente yo, creyendo que era lo justo, tampoco lo hubiera compartido con él. Las normas decían que se repartían hasta acabarse. Nada le obligaba a compartir. Nunca lo hizo.

Pues eso mismo.

Claro que no existe una línea ética y por eso se salta como si fuera una comba.

27 de octubre de 2014

ESoftonic o el primer ocaso del Lazarillo 2.0

Los gurús tecnológicos españoles están tristes. Dos de las empresas que se suponía que eran referentes están de capa caída: eDreams y Softonic. Unos dicen que se hunden porque las compañías aéreas les están dando la espalda y otro porque Google ya no les pone entre los primeros resultados cuando se busca "office gratis".

En realidad es porque ambos eran son , como casi todas las empresas que juegan la baza del precio como único y exclusivo argumento, una auténtica porquería preparada para estafar o engañar someramente al cliente. Es, más o menos y sin señalar mucho, publicitar ofertas que no existen cuando el cliente llega, ilusionado y feliz, el primero y al abrir. En ese momento un muchachote con una camiseta roja le dice, con cara de pesadumbre, que se ha agotado la oferta porque eran unidades limitadas tal y como se indica en la letra pequeña del folleto.

En el caso de Edreams se sabe que lo publicitado a 30 se convertía en 80 a la hora de pagar al estilo de Pixmania y muchas más. En el caso de Softonic sabemos, lo que nos dedicamos a limpiar de troyanos los ordenadores, que nos da de comer casi tanto como el porno, rojadirecta o las páginas de series online. No hay ni una sola descarga desde esa página que no lleve regalo. Y eso, casi por lógica humana, termina pasando factura aunque por el camino hayan hecho unos cuantos millones de euros proporcionando links a páginas de descargas que están limpias en el origen.

Hace unas semanas terminaba la prueba de la copia chia del Bmw x5 con el coche por los aires con la conclusión de que es, sencillamente, un coche miserable, una estafa y un insulto con cuatro ruedas. Eso sí: 40mil euros menos. !Aquí más barato!, gritaba el importador. Más de uno, con su Shuanghuan recién comprado, lo conducía orgulloso por las autobahn después de buscar un vuelo en edreams, bajar unos troyanos con las supuestas utilidades de softonic y jurar a sus amigos que es más barato y más eficiente que los mismísimos hackers de la Nasa.

No soy capaz de recordar el momento en el que el producto o el servicio dejó de valer menos que la publicidad que lo acompaña. No puedo llegar a comprender cuando la masa de consumidores cayó por el precipicio de la estafa continuada y desvergonzada. Probablemente en el mismo instante en que alguien descubrió que podía hacer negocio vendiendo algo que solo era parecido en la foto y, después, resultaba tan deprimente como las hamburguesas del anuncio al aparecer en el plato.

Alguien descubrió que el ansia de tener algo que uno no es capaz de alcanzar pasa por encima de la lógica.

Entonces aparecieron las empresas "de baratillo" y la obsolescencia programada. Apareció el Seat Ronda y aparecieron antes los que cantaban las canciones inglesas españolizadas, como Mike Rivers antes de ser Miguel Rios. Luego vino la fruta transgénica, las copias de los peluches de moda con piezas que se quedaban en el gaznate de los niños y, más tarde, alguien vio que solamente diciendo que era un comparador más barato o aparecer delante de todo con la coletilla de "gratis" era más rentable que fabricar nada o dar un servicio adicional. Después se envolvía la empresa en un papel de regalo con forma de nuevas tecnologías y se le ponía el sello de "el google español" para llenar la boca del orgullo patrio en los momentos en los que hay que quitarse unas costillas para darse un autárquico placer.

EDreams y Softonic se hunden. Tarde me parece. El lado bueno de todo esto es que dejan espacio, quizá, a empresas (que las hay y muchas) capaces de hacer algo nuevo, de fabricar algo, de dar un servicio de calidad y no seguir ese perfil tan mediterráno de ser El Lazarillo de Tormes 2.0

Pícaros y entrañables, decían. Ladrones, en realidad.

Ya se sabe que para eso de estafar, engañar, sacar un beneficio del trabajo de los demás o vender influencias, amistades o posicionamiento web, somos muy buenos. Tampoco somos los únicos o los mejores.

Que le pregunten al pequeño Nicolás.

Pd: como siempre me resulta triste descubrir las cantidades de dinero que han ido ganando los falsificadores en general, los estafadores o los constructores que abusaban del pladur. Por una parte debido a la infame falta de rigor de los consumidores en general, incapaces de pensar en la honestidad o no, la legalidad o no de quienes les proporcionan un producto o servicio. Por otra me llena de gran cólera ver caer a grandes profesionales arrasados por campañas de marketing de vendedores de humo. Tengo un amigo que dice que no hay que vender mejor producto sino hacer más marketing porque la experiencia de la compra es sensitiva. Yo le respondo, entre sorna y decepción, que no hay que hacer el amor a los clientes para lograr más ventas ni tratarles como retrasados porque un buen trabajo es suficiente para no tener que prostituirse.

Sigo creyendo que el producto debería de estar por encima de todo y, como en otras muchas cosas, me equivoco.

29 de agosto de 2014

El triclosán, el escándalo y mi canela.

Desde que Internet se convirtió en masivo, desde que cualquier magarrán tiene la misma difusión mediática que un tipo con criterio, pruebas y razonamiento científico u homínido, no hago más que asustarme escandalizado. El colgate tiene triclosán. Es un escándalo.

Rexona maltrata animales, los aviones nos fumigan, la agencia de datos americana tiene una copia de las fotos que mandas por whatsapp a tus amantes, hay un tipo que maltrató a un perro, una niña abandonada en Móstoles, un político que se mea en las subvenciones por desempleo de doce parados...y a mi, a mi me huele el pito a canela.
Lo importante es escandalizarse, tirarse un cubo de agua por encima de la cabeza, hacer un "me gusta" en la próxima exclamación, compartir un vídeo con un imbécil haciendo una gracia o sacar conclusiones antes de leer el contenido porque el contenido es lo menos importante. Las madres, indignadas porque han dicho en televisión que la mantequilla es muy mala para los triglicéridos, la tiran a la basura en la casa de sus hijos mientras sus vástagos, por no llevar la contraria, hacen de aquello un dogma. Y beben leche de soja los meses impares. Un 0,0000001% de heces de caballo en la comida de ikea se convierte en "Ikea vede mierda de caballo". Y no deja de ser cierto pero tampoco es verdad del todo, porque no todo es mierda aunque haya una parte de cierto, incluso dentro de los muebles. 

Al igual que la democracia, en la que tu voto, el mío y el de un mono mayor de edad con documento de identidad valen lo mismo, en internet tus comentarios, los míos y los del mono valen igual. Y el loco no es el loco, sino los que siguen al loco. Así qué podemos considerar los bulos o los aciertos como estigmas de la verdad y dejar de ir a un restaurante o a un hotel porque tripadvisor diga lo contrario bajo la extraña bandera de la democracia de la red. Es más sencillo criticar, gritar, hacer de la barbaridad lo mismo que aquel perro, la niña, el foie y Riki Martín. Después, al intentar comportarse como un humano medio, hacer como si no supiéramos nada. "Por sí acaso", dicen las viejas y los llamados troles de internet. Unas porque se pierden al romperse el hilo que les une a la realidad. Otros porque han descubierto que eso les proporciona una popularidad que nunca tendrán.

En ese mundo en el que lo que no es fake es una barbaridad y la verdad no es emocionante, hay quien ya no diferencia sino que se deja llevar como una borracha en una fiesta, como un junco a merced del viento.

Claro que, después, se sigue comprando en Ikea, no se dona nada a quienes financian estudios para enfermedades, sigues haciendo el tonto con las fotos que mandas y, por supuesto, te lavas los dientes con mucha pastita y agua corriente.

Y me sigue oliendo a canela. Vamos, un escándalo. Estoy por publicarlo en facebook con muchas exclamaciones y con un "si estás de acuerdo COMPÁRTELO!"

6 de julio de 2014

Gowex gratis y la palabreria.

Una de las cosas que tienen las nuevas tecnologías es que bajo el epígrafe de GRATIS se esconde siempre un negocio y esto significa precisamente que gratis, lo que se dice gratis, no es. De algún sitio saldrá el dinero que paga las vacaciones del CEO, porque son CEO y no gerentes, Community Managers, Personal Trainers o cualesquiera que sean los nombres que pueblen sus molonas tarjeta de visita que te pasan por NFC o con un QR desde su teléfono, porque el bluetooth es antiguo y el cartoncillo de perdedores.

Ya sabíamos que Google se financia de la publicidad que consigue de vender nuestros datos y nuestras búsquedas y que Facebook hace más o menos lo mismo experimentando con nuestras cuentas para sacar conclusiones con el fin de hacer negocio. Lo curioso de todo esto es que cuando Internet apareció la inmensa mayoría de las personas juraban que jamás pondrían datos propios en webs de terceros, que es como jurar que jamás harán sexting.

Así que, subiéndose al carro de las empresas molonas y chulas, de las oficinas luminosas en Silicon Valley y de las presentaciones con público como si fueran los nuevos telepredicadores de la modernidad, miles de iluminados aparecieron para prometernos una rentabilidad mayor y un negocio próspero para ellos mismos y sus acaudalados inversores.

En el Paseo de la Castellana y con unos inicios en 1999, está la sede de Gowex. Es una empresa premiada y subvencionada porque hay que ayudar a los jóvenes emprendedores. Es un referente de rentabilidad y crecimiento, una maravilla de la gestión de la innovación. Su CEO, un tipo sonriente como un anuncio, se enorgullece de mostrar la bondades de una compañía a la cabeza en el mundo de la tecnología. Así que crece y crece y crece como si fuera una erección infinita. Sale a bolsa y promete que va a reconectar el mundo con wifi GRATIS para todos.

Ya apareció la palabra GRATIS.

En ese momento (unos millones de euros después) llegan unos tipos que trabajan bajo el Batnombre de Gotham City Research y se preguntan, desconozco pagado por quien, que de donde saca dinero alguien que da algo gratis. Parece que el negocio estaba en dar, en este mundo de 3g y 4g, wifi gratis en las ciudades a base de firmar acuerdos con los ayuntamientos o los transportes públicos financiándose de lo que pagan los consistorios y algunos usuarios que quisieran navegar más rápido que en un anuncio. Nada que no hubiera estado inventado y economicamente fracasado hace años (Fon, Openwireless). Alguien se percata que el sistema, en realidad, casi no funciona y que los ingresos publicados no coinciden con las cuentas presentadas.

Efectivamente. El CEO asegura que lleva más de cuatro años mintiendo como un bellaco. Pide perdón en twitter, que es como se arrepìenten los CEOs.

Y ahora algunos se llevan las manos a la cabeza hablando del dinero del ICO que se va a perder y yo sólo puedo ver un argumento de película con moraleja, de un lobo de la Castellana en vez de Wall Street, de Lag y Dinero en vez de Dolor y Dinero, que vendía un producto imposible de rentabilizar pero muy chulo y muy moderno. Es más cool invertir en Wifi o en Trócolas Termonucleares Transgénicas, y ademas ambas gratis para la sociedad (porque todo el mundo necesita una trócola), que hacerlo en cosas tan poco emocionantes como alguien que se gaste una cantidad de dinero, fabrique un producto o le de un valor añadido, y lo venda un poquito más caro quedándose la diferencia.

A veces se nos olvida que los negocios siempre son negocios y que, como decían por ahí, nada es gratis en la vida. Esta vez, una parte, la vamos a pagar todos.

Creo, sinceramente, que nos encanta sentirnos estafados por la palabrería de lo tecnológico y el dinero fácil, el 113% de crecimiento anual y el marketing de un anuncio de esos, al estilo Apple, donde nada es verdad pero es bonito creerlo.

Nadie se preguntó de donde salía el dinero para tantas cosas GRATIS. La respuesta era que de ningún sitio. Era un agujero descomunal. Los sellos se han convertido en punto de acceso.

Ahora vete tú a pulsar en el próximo link donde aparezca "free" y no esperes que te estafen.

Pd: En menor medida esto es como lo del pan a 20 céntimos o el cliente que me dice que su sobrino compra por internet lo que yo le vendo por 150€ por 40€. Lo peor es que se lo creen y quienes intentamos ser honestos nos preguntamos si acaso deberíamos de ser unos hijos de perra para poder sobrevivir. Aún nos queda ética. Desconozco hasta cuando, supongo que hasta la pobreza. Mientras tanto nos desinflamos con ese punto de nostalgia por la bondad que tiene la guitarra de David Gilmour (y eso es una excusa para poner el video).

7 de febrero de 2014

Los extremos, la opinión y el viento sur.

-Las cañerías, desde hace unos días, huelen.

Esa es la principal queja (muy habitual e implícitamente recriminando a la higiene de los vecinos) de la vecina del tercero en la reunión de comunidad que tenemos cada seis meses en la primera planta del garaje. Lo del garaje, en contra de hacerla en el portal a la vista de todos los viandantes, es un paso en lo burgués que está por encima de la plebe y por debajo de los que hacen las reuniones de comunidad en el jardin común, por skype o mandando a los abogados.

-Eso del olor es normal. Ya sabemos todos que hay viento sur- afirma otro vecino mientras se apoya en la pared. Yo me sorprendo. -Claro que si, eso lo sabe todo el mundo- sentencia un tercero. Ante tanta rotundidad decido callarme.

Con esa idea a modo de recuerdo desconcertante en la cabeza he llegado al trabajo. -¿Sabíais vosotros que con viento sur huelen más las cañerías?- he preguntado. -No , no lo sabía, pero cuando hay viento sur el Athletic juega peor-. Y me he vuelto a callar porque no encontré, ni siquiera en la wikipedia, una correlación causa efecto.

Existen correlaciones que están comunmente admitidas y carecen de toda lógica. Voy a imaginar: los curas son pederastas. Los ricos son de derechas. Las que hacen top less son fáciles ( esta es mentira, tengo pruebas). Los pobres lo son por culpa del gran capital. Las portuguesas no se depilan. Los árabes son los únicos hombres que no aman a las mujeres.

En realidad todo resulta de la generalización de algún arquetipo que, casi siempre, no nos incluye a nosotros.

Una de las cosas que tiene la prensa y su necesidad de conseguir fanáticos que sientan calmados sus miedos es que va buscando un hueco en el que poder plantar sus huevos de la radicalidad. Por alguna razón, probablemente comercial, interesa establecer un estado de opinión repleto de alteración. Da lo mismo que sea verdad. Tiene que ser un escándalo. Aquella familia que escandalizó a España por tener que comer productos caducados para terminar muriendo resulta que, y ahora viene la verdad que no fue portada, falleció por un escape de gas.

Conocí a una mujer, fantástica por cierto, que oscilaba entre el amor incondicional y el odio sangriento. Los viernes me amaba y los jueves me juraba que llamaría a algún amante que la quisiera de verdad y no con el desprecio que sentía de mis gestos. Los martes me echaba de menos como si le faltara un brazo y los sábados, algunos sábados, recriminaba con saña que no tuviera tiempo para ella hasta las diez porque las diez era demasiado tarde para tanto amor. Pasaba de un extremo al otro, pero siempre en algún extremo. Era lo mismo que hacer zapping entre laSexta e Intereconomía, entre la Cadena Ser y la Cope.

Todos tienen sus relaciones causa-efecto perfectamente marcadas, aunque no sean verdad. Si lo dice Rajoy es mentira. Si lo dice Rouco Varela, es palabra de Dios. No hay hueco a la falta intencionada si la hace el jugador de mi equipo. No hay lugar a quererse y no verse u odiarse y dormir abrazados. -Si me quieres, es para todo- te dice tres segundos antes de reclamar la lógica amatoria de tener tu clave de facebook. No es capaz de comprender que la clave de mi correo y el amor son dos conceptos diferentes. Hay quien no es capaz de entender que un Catalán no sea un dibujo animado con las conexiones cerebrales de Arthur (leer !Ar!,túr) o que un sindicalista no sea un barbudo de dientes sin arreglar que roba del Mercadona. Los debates futbolísticos son ejemplos balompédicos de la realidad social y política española donde se puede estar discutiendo horas sobre una mala zancadilla o un piscinazo pero nunca sobre la estrategia del equipo rival. Mucho menos alabando.
Hace tiempo que la verdad pasó a un segundo lugar en cuestiones públicas. Eso sucedió veinte minutos después de descubrir, con los índices de audiencia, que una buena y escandalosa mentira logra más anunciantes.

Así que ahí estamos, buscando algún tipo de extremo en el que posicionarnos. Algunos, que ven en la intimidad 13tv, juran que adoran laSexta. Otros, que creen que la verdad solamente está en aquellos lugares que les dicen lo que quieren creer, abren los ojos ante la inquisitora de Ana Pastor contra algún poder establecido mientras Wyoming factura a través de una sociedad, que es lo que hacen los de derechas.

El problema no está en el bombardeo interesado de titulares. No está en (obsérvese el segundo sentido) que nos den La Razón, como a los tontos.

El problema está en que parece que existe la necesidad social de posicionarse, de adoptar una fe periodística que seguir ciegamente, como a Dioses que nos lleven por el desierto de las crisis.

Y, mientras tanto, mientras buscamos ese extremo de amor o de odio, se nos olvida buscar la verdad.

Será que eso es mucho más cansado y nos hemos vuelto incapaces de pensar.

O eso, o es el viento sur. Tengo tantos vecinos que juran que es por eso que me da miedo elevar la voz para decir que no estoy de acuerdo.

21 de enero de 2014

Bilderberg es Dios

Definitivamente el grupo Bilderberg es la respuesta a todas las conspiraciones. Es la receta perfecta para creerse y sentirse una marioneta en manos de seres poderosos, con posibles casi ilimitados, que son mucho más listos que los demás y que manipulan las sociedades y, en su defecto, el mundo por completo para llevarlo todo al lugar al que les interesa y que, por definición, es un lugar carente de moral.

Así que imaginar a un grupo de 100 personas conspirando con sus chóferes esperando en la puerta del hotel de lujo es la manera adecuada de hacer culpables de nuestras penas a otros. Es la manera de excusarnos asegurando que nuestros comportamientos, aunque personales y erróneos, han sido influídos por un poder superior que nos controla a nuestro pesar.

El grupo Bilderberg es el Dios del siglo XXI. Nos castiga y se supone que también nos puede recompensar con las mieles del capitalismo. Nos controla y nos puede fulminar con un arranque de ira de su dedo acusador. Y es inalcanzable. Lo único que no tiene es la inmortalidad pero las grandes sagas de poderosos se encargan de arreglar ese pequeño detalle.

Cuentan que los dirigentes políticos van a su oráculo a pedir consejo y perdón, que Zapatero fue a rogarles y que Cebrián y Guindos son miembros. Pedro Solbes, nuestro profesor Shorofsky particular, Cospedal, Soraya (la bajita) o la reina Sofía están en sus filas.

Se les culpa de algunas guerras o de la depresión económica de Europa, se les cree por encima del bien y del mal, de las leyes y de las democracias.

Y mientras los TED resulta ser un grupo de idealistas contrarrevolucionarios que hablan de bondades y de aviones que fumigan a las sociedades, los Bilderberg suben el pan en Siria para que se maten unos cuantos árabes entre si y de esa forma cuesten más los coches que no podremos usar dentro de unos años. Son, si fuera la teoría del caos, quienes agitan las alas de la mariposa en un lugar del planeta para que haya un terremoto en otro.

Así que ya tienes a quien culpar de tus males, si es que necesitas de las teorías conspiratorias para tapar tus vergüenzas. Échale la culpa al nuevo Dios.

13 de enero de 2014

Un marica en el Eliseo

Hay un marica en la Bundesliga. Es un escándalo. Thomas Hitzlsperger tenía una novia, llamada Inga, pero aquello no cuajo. No funciono, no se convirtió en una de esas historias de amor y vicio, de compañerismo y de procreación. Él, por inquietud o por esa idea tan absoluta como lógica que dice que se busca el amor y luego no importa si es fea o guapa, chico o chica (y que se desarrolló en la obra de teatro aquella del tipo que se enamoraba de una cabra) , él conoció a otro varón y se enamoró hasta el punto de no tener miedo de proclamarlo a los cuatro vientos. El miedo no tiene que ver con la contraparte sino con la seguridad esa de saber o de sentir que esa es la persona que queremos a nuestro lado para el resto del tiempo. Eso es el valor.

Así que ha surgido el escándalo. No importa si era un buen defensa o si metía muchos goles. No importa si acaso hacia cabriolas con el balón o si su camiseta se vendía en grandes cantidades en la tienda oficial del club. Lo que importa es que es marica. A mi me importa bastante poco.

También me importa bastante poco si el primer ministro de Francia tiene una amante, una novia o si se viste de encaje para que le azoten entre uno y otro viaje institucional. Si fuera francés me imporitaría su rendimiento, sus leyes, sus decisiones de meter o no a las tropas en guerras que no fuera capaz de entender y,  aparte de que su amante tiene la supuesta delgadez y glamour de la francesa arquetípica conceptual, el lugar donde la meta es un sitio que no quiero saber ni conocer. Es lógico, porque se refiere a sus bajos, que la primera dama se deprima. ¿Que se depriman los franceses?. Una tontería. Un primer ministro bien follado es un primer ministro feliz.

Los tabloides británicos, mediocres, hipócritas y viciosos como todo lo británico, mandaron al garete a Max Mosley cuando le sacaron con unas putas en medio de una orgía (que dice google que esa noticia ya no está en internet). A nadie le importó si había convertido la fórmula 1 en un gran negocio y un tremendo espectáculo, a partir de ese momento se le inhabilitó para su trabajo como si hubiera parado una carrera correteando en liguero por la recta de meta perseguido al estilo Benny Hill.

Existen miles de noticias en las que desgastamos nuestro tiempo que, si lo pensamos con diez segundos de claridad, son irrelevantes. Da igual si la infanta va a la carcel o no de la misma manera que si una tonadillera va a los juzgados o si, incluso, un equipo de fútbol gana la copa de Europa. En realidad no nos afecta a nuestro día a día de ninguna de las formas. Nos afecta el precio de los calabacines y nos afecta si una ola gigante se lleva la fábrica donde se hacen los discos duros de nuestros ordenadores. Nos afecta si sube el pan o si quien nos gustaría que nos rozara en la cama se deja rozar por otra persona o infección. Nos afecta la salud de nuestros clientes, el tráfico, la niebla que se agarrota a los rascacielos en invierno. Nos afecta encontrar un agujero en nuestro jersey favorito o quedarnos sin leche.

De la noticias que nos abruman desde los diarios no hay más de dos o tres que nos afecten de verdad, el resto son escándalos o estados de opinión.

Pero de los estados de opinión no se come. Tampoco se come de los polvos que echan los demás, ni siquiera se disfrutan. Quizá por eso que haya un prepucio presidencial suelto en las calles de Paris o que un futbolista, un alcalde, un ejecutivo o un senador haya hecho de su culo una diana es un hecho que me deja igual que como llegué, a no ser que tenga que ser yo el que apunte a la diana (cosa que no va a suceder), a no ser que eso afecte a su trabajo.

Las personas, las noticias, la vida en general es un proceso de respeto y rendimiento, si es que hablamos de trabajos o de responsabilidades. Pagamos, mantenemos o respaldamos a diferentes profesionales por sus profesiones y no por si vida privada. Cuando Romario dejó de meter goles empezaron a ser un problema sus andanzas por los prostíbulos de Valencia. Declaró: "La noche siempre ha sido amiga mía Y cuando no salgo, no marco goles". 

Me importa bien poco que haya un gay en la bundesliga, un gay en el Eliseo o haya un heterosexual fan de Abba. Tengo que comprar pan y café con lo que sale de mi sueldo. Mi sueldo que a su vez, sale del bolsillo de mis clientes tras la gestión de mi jefe. Desconozco lo que hace mi jefe o mis compañeros por las noches. Tampoco me importa.

Tampoco me importan, cuando las pienso, muchas de las noticias con las que se escandaliza mi madre. Son como el efecto 2000: no pasa nada cuando llega el deadline.

17 de noviembre de 2013

Pandemia ética 2.0

Después de que cinco ciclistas hayan muerto en Londres el alcalde de aquella urbe ha patinado un poco entre los medios afirmando que "algunos ciclistas se creen superiores al resto de los usuarios de las vías públicas" , casi como si se creyeran estar en un grado de superioridad moral para con el resto de los pobladores de las calles. Sin embargo, aparte de la polémica, es probable que tenga razón aunque suene a que se lo han buscado, por snobs.

Siempre hay quien parece estar por encima de los demás como si miraran de soslayo lo mundano del resto. A veces son ecologistas con ropas deportivas que toman jengibre y te cuentan eso de que el ser humano es el único animal que sigue amamantándose con leche toda la vida mientras sacan esa insulsa leche de soja de la nevera. A veces son esa prole de personajillos que hacen suyas todas y cada una de las reivindicaciones melosas, kafkianas y no contrastadas que hablan de niños que buscan tratamiento, políticos señalados con el dedo o deforestaciones en países que no sabemos donde están de la misma manera que más de uno ignoramos hacia donde apunta la sierra de Tramontana.

Luego, cuando se relajan, bombardean al resto del mundo con fotos de gatos o videos, que siempre son "increíbles, no perdérselo", donde un alacrán enamorado salva a un grupo de estudiantes polinesios de un seguro accidente de autobús cuando iban al único colegio de asia desde el que podrán salir de la miseria asiática. (es un ejemplo).

Tiene que existir, por supuesto, alguna explicación psicológica relacionada con el placebo que dé razones sobre esta epidemia, sobre esta pandemia 2.0 que en absoluto tiene su espejo en la vida real porque si una décima parte de esas personas actuaran como lo hacen en sus reivindicaciones el voluntariado social se saturaría.

El ser humano contemporáneo es bipolar. Se apena con los muertos de filipinas y con los niños que quieren ser Batman en medio de la leucemia. Llena los telediarios y su moral con imágenes dramáticas que rozan el telefilm y después, en el bar, se enfadan por un penalty no señalado en un partido de fútbol intrascendente. En ese momento el enfado por el acontecimiento deportivo y por los desastres naturales son casi igual pero, más tarde, una cosa se queda en nuestra vida social y otra en nuestra imagen virtual, la misma que satura con frasecillas bien construidas que hablan de ser mejor persona, de milagros o de frases dignas del incómodo y facilón de Bucay.

Y, casi como los ciclistas británicos, hay una parte de ellos que se cree por encima de la moral media. Hay un grupo de personas que consideran que por dejarse bigote o llevar un lazo rosa van a terminar con el cáncer de próstata o el de mama.
No descubro nada repitiendo la hipocresía humana de la actualidad. Es cierto también que dan una relevancia a acontecimientos que de otra forma no serían visibles, aunque se quedarán olvidados de la misma forma unos días después porque hay una relación de proporcionalidad inversa entre el escándalo virtual y la acción real.

Claro que tú no eres mejor que yo porque pongas un link a una campaña bondadosa y bien intencionada, eso no te lo permito de la misma forma que tampoco me parece bien que te saltes los semáforos en rojo porque vayas a pedales. También está rojo para ti.

10 de noviembre de 2013

Mirones, dependencia, intuición y daños colaterales (poder)

En la brutal primera temporada de la serie de ficción Boss, Tom Kane se aferra a su cargo de alcalde entre los vaivenes de la defensa a ultranza del equilibrio de su ciudad y los daños colaterales necesarios que han de existir cuando la resolución de los problemas no lleva nunca implícita la satisfacción de todas las partes. En un momento, en medio de una crisis institucional y ante la posibilidad de que el pueblo se levante contra sus imposiciones, cuando su asesora le avisa de la posible pérdida de popularidad y las manifestaciones consecuentes, Kane les define como mirones. Mirones que no hacen nada salvo gestos de desaprobación y que se diluyen en el gas del vaso de los poderosos.
En realidad y ante la déspota postura incorrecta pero real en la que hay que tomar algún tipo de decisión muchas veces se nos olvida la carga que lleva implícita el poder, sobre todo si nos hemos quedado en el lado de los mirones. Considero poder tener que decidir sobre un hijo, descolgar el teléfono para pedir perdón o cariño, comprar un coche diésel o de gasolina, elegir uno u otro canal de televisión, ir al campo o a la montaña, decidir si meter a un país en medio de una guerra o si usar camisa o camiseta. Todo eso, de una manera mayor o menor, es poder porque todo lleva consecuencias. La mayoría son estúpidas y otras son importantes pero lo cierto es que no somos capaces de diferenciar su importancia hasta que no vemos los resultados en un corto o largo plazo. En este mundo de clicks y automatismos con resultados en milésimas de segundo las decisiones alargan sus consecuencias debido a lo complejo de nuestra sociedad.

Hace unos meses, en medio del cuarto de baño al que íbamos los antiguos alumnos de la promoción del 88 y en una reunión de leyendas, ïñigo se me acercó. Me dió un abrazo. Me dijo que llevaba años esperando encontrarse conmigo para agradecerme que en algún momento de 1989 yo le apremié a quedar con una chica, que yo incluso le acerqué con mi coche y que ahora, hoy en día, y eso me lo dijo enseñando una foto feliz, aquella chica era su amada esposa y madre de sus hijas. 24 años después llegó un resultado a una decisión que no era capaz de recordar, pero una decisión al fin y al cabo.

Sin embargo hay decisiones que nos bloquean o hay momentos en los que no somos capaces de tomarlas por nuestra propia cuenta. En ese momento, en ese lugar, es cuando aparecen los estratos personales que ponen a alguien en un sitio y a otros a su sombra. "Vivirás así toda la vida por mucho que trabajes, por muchos sacrificios inútiles que hagas, por mucho que te comprometas. Sabes que siempre dependerás de alguien porque eres así y siempre lo serás"
El mayor miedo del ser humano racional es equivocarse: meterse en una cama incorrecta, apostar por la empresa perdedora, tomar un desvío a ninguna parte, creer que saltamos al vacío sin una colchoneta o una cuerda en los pies. Eso nos bloquea. Necesitamos datos que nos indiquen que estamos haciendo lo acertado o que nos mientan diciéndonos que es lo acertado como un grupo de animadoras incansables que no saben jugar al baloncesto pero son efusivas y flexibles en los tiempos muertos de nuestro equipo aunque perdamos de veinte. Eso es independiente de la decisión. Yo he estado horas mirando la ropa sobre la cama sin saber qué decidir ponerme alguna mañana insulsa y luego, casi como para engañarme, he soltado el discurso de la independencia como si aquello fuera una anécdota ante las cotas de libertad en todas y cada una de las decisiones personales, desde la camisa hasta un despido injusto, que es lo máximo a lo que llega mi libertad.

Pero mirando hacia atrás y viendo las decisiones más importantes o al menos las que más han afectado a mi vida y a la vida de las personas que me rodean o me han rodeado, creo poder admitir que las pensé centésimas de segundo y que acerté en casi todas. Punset dice que la intuición es más importante que la razón.
El problema, en ese caso, es que desaparecen los argumentos que puedan probar nuestras decisiones. Se nos cierran las puertas para volver atrás, para pedir perdón, para poner sobre la mesa un grupo de datos estadísticamente justificados que avalen nuestra deriva. Se nos escapan las justificaciones sociales y vivir sin capacidad de justificación es un riesgo. Y riesgo es lo que no hemos aprendido a asumir.

No somos capaces de tolerar sentirnos incorrectos, indefensos y desnudos.

Los grandes ejemplos de nuestra sociedad contemporánea suelen aparecer como magos. Nos encanta creer historias de amor y comercio, de empresa y tecnología, en las que alguien lleve sus sueños y sus intuiciones hasta la consecución del éxito. "lo abandoné todo por amor"- dicen encantados los Españoles por el Mundo que salen en televisión porque eso es algo que vende. No hay ningún político que haga una rueda de prensa diciendo que nos va a subir o bajar los impuestos porque intuye que eso es lo correcto. Le crucificaríamos mañana con las alcayatas de todos los mirones y los martillos de sus enemigos.

Queremos estudios de mercado, muestreos, previsiones a corto y largo plazo. Queremos un proyecto de vida viable y unos compromisos constituyentes de nuestras uniones y desuniones, porque hasta para las separaciones hay papeleo. Es una búsqueda de seguridad o, quizá, de aplazar en el tiempo la toma de decisiones. Es probable que si alargo esta situación en la que no soy capaz de decantarme por uno u otro bando, el tiempo haga inclinarse la balanza.

Y soy un mirón mientras analizo los datos, apago la luz de la intuición y dejo que otros decidan por mi.

De eso va el poder, el pueblo y la vida personal de cada uno. Unos (pocos) días tenemos valor, otros intuición y la mayoría nos dedicamos a buscar excusas esperando que alguien tome la decisión por nosotros para criticarlo después porque siempre hay daños colaterales. Da igual que sea un "vaya camisa más fea", "me hiciste daño al irte" o "han muerto dos niños de hambre debajo de un puente". Todo, en mayor o menor medida, sigue los mismos mecanismos.

22 de septiembre de 2013

Teoría destructiva de la evolución comercial

El sello discográfico BCore decidió que sus clientes fueran quienes pusieran el precio a los discos. Han descargado cerca de 12.000 y se han realizado 315 ingresos por un total de 577,48€. ¿Somos solidarios con la cultura? Por mis cojones.

También resulta que cuando Microsoft se compró Nokia como quien se compra un chal aparecieron dos docenas de nostálgicos soltando perlas sobre la dureza de aquel 3310 , alabando lo mucho que duraban las baterías y lo bien que funcionaban. Sin embargo si Nokia se murió es porque se dejó de consumir mundialmente a favor de los demás, como si nos escandalizáramos de tener las calles llenas de bazares chinos llenos de mugre que no ha pasado las inspecciones de sanidad pero que consumimos compulsivamente.

Ya no se mira la programación televisiva, simplemente te sientas delante de la tele a ver si dan algo que te interese lo más mínimo. Luego buscas en la última página del periódico que no has comprado y te escandaliza ver como la prensa se va muriendo y sólo quedan vivos los finos panfletos deportivos. En la madrugada de los domingos, después de la sobredosis de lesiones de rematadores a gol sin estudios contrastables (porque ese es un término que carece de importancia), hay gritos sobre el 4-4-2 y los deberes de los niños se hacen con una copia pirata del office 2013 porque parece que usar el libreoffice es de pobres o de perrolautas concienciados con el software libre.

Tampoco hay cortejo porque alguien nos enseñó la obligación de imponer un proyecto de vida cinemátográficamente perfecto donde no se pueden cometer errores ni tener miedos.

No hay cines porque los screeners hacen que no se vaya y se construyen campos de futbol porque están llenos. Sigue habiendo toros porque son ricos los toreros de la misma forma que los gobiernos son los que son (en los campos de las democracias) porque se les vota, aunque luego nos estemos quejando toda la legislatura.

Si algo tiene la modernidad es la posibilidad de ser un nostálgico molón. Hablar de que rebobinar las cintas de cassette con el bolígrafo bic era la quinta esencia de la chulería porque podías mirar al tendido mientras pasaban los anuncios que se habían colado entre una canción de los Clash y otra de Bowie. Internet permite poner a Mazinger Z entre las series favoritas y creer que si te compras un smartwatch y dices "Kitt, te necesito" se te pone el pelazo de Michael Night.
Pero una de las cosas que tiene la nostalgia es que si añoramos algo que hemos perdido quizá, solo quizá, es que en algún momento lo despreciamos o lo abandonamos como si las modas mataran a nuestros juguetes de la infancia, como si fuéramos los responsables de haber perdido a todas las novias. Volver a jugar al Scalextric no va a reflotar aquella empresa pero nos dió mucha pena cuando cerró, justo después de las navidades en las que los padres compraban la Nintendo Ds a sus hijos porque hay un cartucho que te vale para piratear los juegos.

Estoy convencido que si no se pudieran piratear los juegos de la Ds ya habría quebrado Nintendo. Si Canal+ no se hubiera podido ver por la cara sería un proyecto fallido. El jailbreak está completamente controlado por Apple. Windows Xp fue un exitazo porque la clave DKRBQ-... la teníamos todos y te ahorrabas diez mil pesetazas creyéndote un hacker.

Y estoy convencido que es un fenómeno global, que no se debe a una cultura mediterránea o a algún afán de copia derivado de la destructiva cultura comercial asiática. Se debe al mismo motivo por el que se nos cayó el pelo al dejar de ser monos y ponernos jerseys. Se debe a la misma razón por la que somos obesos ya que no hay que correr para comer (excepto si eres Usain Bolt). Si se puede conseguir algo gratis, se consigue aunque eso se lleve por delante lo que nos gustaba. Es teoría destructiva de la evolución comercial.

Se nos llena la bocaza con la honestidad y el comercio justo. con la defensa de los salarios dignos y de las infancias. Aún quedan discográficas, productos no falsificados, maneras de mantener la cultura y escuelas en ciudades del asia profunda. Dicen que, casi como un futuro posible, hay un luego en el que contaremos que había una cosa que eran tiendas de discos, cultura de pago, marcas oficiales, software legal, trabajo digno y que los niños iban al colegio en vez de hacer las nike que te calzas. En ese mismo luego, en Internet, habrá tiempo para la nostalgia o la hipocresía.