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30 de mayo de 2026

Todo igual, aburrido y estadísticamente correcto.

Hay cosas que vistas desde lejos son verdades absolutas.

Una de las verdades absolutas que tiene la globalización y el triunfo de la estadística en la vida moderna es que hay demasiadas cosas que son prácticamente iguales. Un grupo de adolescentes caminando en grupo por la calle son uniformados idénticos que juegan a ser todos el mismo ser. Me da lo mismo el informal pero trabajado semi deportivo muchacho con mirada de malote, deportivas y sudadera, que la sutilmente maquillada con toques de nínfula curvosa pero socialmente emponderada. Me da exactamente lo mismo cualquer móvil idéntico, cualquier anuncio de colonia idéntico o cualquier coche modernísimo e idéntico.

La semana pasada presentaron el nuevo Ferrari eléctrico y podría ser el último coche chino o el último desarrollo de la plataforma de Stellantis. El equipo de diseño principal es el mismo que diseñó el iphone y son una especie de Elton John después de Lady Di, que hacía la misma canción todo el rato porque, al fin y al cabo, es lo que funciona.

Con la música pasa exactamente lo mismo. Todo suena igual. Sí que es cierto que, como los coches pueden ser berlinas, compactos o suv, la música puede ser rock, salsa, bachata, pop o regetton. Pero salvando esas nimiedades cada uno termina en el mismo lugar que sus competidores.


A partir de ahí surge una teoría.

Podríamos pensar que nos hemos vuelto predecibles, aburridos y militantes. Eso implica una decisión personalmente libre que se adopta conscientemente. No lo creo. Eres perfectamente libre para ir con el pelo de colores, una pulsera enorme con la bandera de España y una camiseta reclamando la república. El problema, en una sociedad miserablemente canceladora, es que te vas a quedar solo como los de Tudela. Así que adoptas una u otra estética en virtud del grupo al que quieres pertenecer y que presupones que te aceptará mejor con tal o cual envoltorio.

De la misma forma un diseñador, asalariado de una empresa, puede querer o considerar que aquí o allá se puede poner un alerón. Puede creer que un motor de combustión ruidoso, nervioso y divertido, es lo que le hace recuperar la ilusión de la conducción y ese golpe de adrenalina tan adictivo que lleva consigo la sensación de riesgo. O puede imaginar un pequeño y silencioso minibus autónomo para grupos de amigos. Sin embargo sabe que llegarán los estudios de mercado, las sentencias estadísticas y las previsiones de ventas convirtiendo su imaginación en un robot obligado a generar un producto final que se adecúe a satisfacer a aquello que le da de comer. Así que la necesidad de subsistencia le termina volviendo uno más en la amalgama de novedades que se parecen unas a otras.

Es conocido que innovar o crear tiene muchas más posibilidades de fracaso que hacer lo que se espera que hagas. Al fin y al cabo, hay que comer. Por otra parte si tu producto fracasa pero ha cumplido todos y cada uno de los parámetros que la IA le dijo al consejo de dirección que debía de tener, la culpa no es tuya.

Por eso mismo, y por subsistencia personal, es cada vez más flagrante que salirse de la norma implica ostracismo y pobreza. Hay canales de televisión que emiten durante 24 horas historias de visionarios y arriesgados creadores, pero de este siglo creo que no sale ni uno.

Ahora casi todas las series se parecen, las canciones se parecen, las personas se parecen, los coches se parecen y las vidas se asemejan. Hay ciudades enteras que podrían ser cualquier ciudad del mundo. Los barrios periféricos de Doha se parecen a las afueras de Valladolid. Un grupo de chavales con sus Nike viendo videos de TikTok en un parque de Móstoles se podrían teletransportar a Central Park sin despertar sorpresa en los runners, que también son idénticos.

Hay una sumisión total previa a la estadística conocida que impide al humano convencional hacer algo que vaya a ser diferente y prefiere ser el mediocre éxito probabilístico. El problema más grave es que es una decisión que últimamente parece inconsciente. No hay peor censura que la que nos infringimos a nosotros mismos.

Esto, y solamente tienes que ver los coches, la ropa, las casas o los móviles, es una verdad absoluta. Una verdad aburridísima.

Pd: recuerda el capítulo en el Homer diseña un coche. Ya lo predijeron.

24 de mayo de 2023

Jodido woke: "tú no tienes matriz"

 La última tendencia es pos de la búsqueda de un mundo más justo es censurar esta escena:


A eso tenemos que sumar, y voy a contarlo de memoria, otras censuras aceptadas:

Acusan a Friends de homofoba y poco inclusiva
Piden no ver Grease porque no hay negros
"Lo que el viento se llevó" fomenta la segregación
....

Reconozco que he usado muchas de esas indignaciones como chistes, porque la primera, la segunda y hasta la quinta, me parecían fenómenos fomentados por majaras. El problema es que esa "cultura de la cancelación" tan de moda en la cultura Woke simplemente se utiliza como arma contra todos aquellos que , directamente , "no piensan como yo".

Por supuesto que si a eso le sumamos ese "presentismo" que juega al juego ( con trampa) de revisar la historia con los parámetros morales actuales, nos sale un coctel puñetero. Querer tirar abajo las pirámides porque las construyeron esclavos o dejar de usar un tenedor porque lo inventó un hombre suenan a actitudes enfermizas pero no se alejan de muchas de las indignaciones de aquellos que, poseídos por una supuesta moral concienciada basada en el bien global, vociferan lo que debes o no comprar, consumir o utilizar de alimento cultural.

El único resultado final que puede tener todo esto no es más que un puritanismo salvaje más inquisitorio que la misma inquisición. Cuando las libertades se cercenan no puede derivar más que en la falta de las mismas. Señalar, de forma discriminada y global, a cualquiera acusándole de los males del mundo te convierte a un nazi loco pintando estrellas de David en los comercios de Berlin. De todos es sabido que mantengo la idea, demostrada por hechos, de la igualdad absoluta entre los extremos. De la idea, por poner un ejemplo, que soporta que un imbécil de Vox, un imbécil de Podemos y un imbécil de Partido por la Liberación de Judea son iguales pero han nacido en sitios diferentes. Y eso, por supuesto, defendiendo que puedas pensar lo que quieras, porque eso no es delito. Ni siquiera es delito ser imbécil. El delito es comportarte como tal.

La trampa de esta moralidad, muy parecida a muchas otras trampas, reside en que si te digo que eres imbécil me responderás que quiero matar negros, quemar a homosexuales, encerrar a los gordos, castigar a los transexuales y, yo qué sé, irradiar con plutonio a las buenas gentes de Soria. Ante eso y ante un ejército furibundo de fanáticos que no dudarán en quitarte tu trabajo y marcarte de por vida, hay una mayoria de gente que se queda callada. Y la autocensura es una cosa muy mala.

¿Somos menos libres que en 1980?. Por supuesto.
¿Somos una sociedad que tolera mejor que en 1980 a los homosexuales , los negros, los gordos , los transexuales y los veganos?. Por supuesto que también.

Sin embargo esa mejoría social no viene de la mano de estos voceras de salón, activistas de click y cobardes que no van nunca a defender, por ejemplo, a las mujeres a Iran, sino que tienen un discursito miserable y no se dan cuenta el daño que hace, precisamente, a todo lo que hemos conseguido como sociedad porque fomentan, con nitidez absoluta, al un "otro extremo" que encuentra una justificación para comportarse como los esquizoides paranoícos que en realidad , también son.

No se dan cuenta que, joder: "tú no tienes matriz"

17 de octubre de 2022

Larga vida a Bill Murray ( y Michael Jackson, entre otros)

Ahora resulta que Bill Murray es muy malo y que va por ahí haciendo chistes de mal gusto que degradan a las mujeres y como es un acosador y muy mala persona hay que odiarle. No importa que haya hecho reir a tu primo y que haya salvado el mundo de los rios de mocos fantasmas varias veces. No importa que en Zombieland fuera uno de los pocos vivos o que resultara ser lo más creíble de Lost in Traslation. No importa que haya sido un jodido grandísimo del humor porque ahora resulta que hay que odiarlo.

Igual que hay que odiar a Woody Allen , a Plácido Domingo , a Bob Dylan o a Kevin Spacey. Porque sí, porque nos ponemos las jodidas gafas de la modernidad y esa capa que determina lo bueno y lo malo para convertirlo en malísimo.

Es como lo de Michael Jackson. Puedes pensar o no que le gustaban los niños más allá de lo éticamente correcto ( cosa que jamás fue demostrada ni condenada, por cierto), pero aunque así fuera era un jodido genio. Era un puto Dios en casi todos los momentos de su carrera musical.

Pero ahora resulta que la sobrina de tu vecino, que no se depila los sobacos y te obliga a que la llames "elle" ( lo cual es ridículo pero está dentro de su libertad como ente), te quiere convencer que si cuando escuchas Beat It bailas o si te cae fenomenal Bill Murray es porque eres un hombre machirulo que quiere violar niños. No te digo yo si crees que Bob Dylan es un referente musical, Woody Allen un director irrepetible o Polanski un cineasta importantísimo.

Todo el mundo sabe, como es lógico, que si te gustan los cazafantasmas es porque te has rendido al patriarcado. Si has ido a misa alguna vez es porque quieres violar menores y que si te emocionó ver a España ganar el mundial es que eres un facha que quiere matar negros los martes.

Y no te digo yo que no haya algún racista violento entre los que han cantado Candle in the wind, pero supongo que en un porcentaje similar a los que adoran las placas solares , el cultivo de cáñamo o las canciones de Los chicos del Maiz.

Yo pertenezco a una generacion que cantó "yo quiero ser torero" a gritos, que bailaba ska con el "Sarri Sarri", que juraba ( con Loquillo y Alaska) que "sé que la mataré", que sigue cantando en el coche "mata hippies en las Cíes" y que estuvo en agosto en un concierto donde "querria pegarte, desnudarte, besarte y luego violarte hasta que digas si". Y jamás me gustaron los toros, fui de la Eta, maté a una ex, me pegué con un hippie y mucho menos violé a nadie. No éramos tan gilipollas.

Así que cuando se empieza a pensar que si te gustaban los goles que metía Romario o la manera de jugar al fútbol de Maradona es porque tú también eres un putero cocainómano lo primero que sucede es que alguien cree que eres idiota.

A ver si nos empezamos a dar cuenta que aunque Picasso era un maltratador, también era un genio. Y que si Hernán Cortés se tiró a una peruana al llegar a Machu Pichu no significa que hoy un español de bien sienta la irrefrenable tentación de cepillarse a cualquier sudamericana que vea por la calle.

Los genios o simplemente las figuras históricas también eran personas. Juzgar con las gafas de ahora lo que sucedió hace chorrocientos años es de una simpleza insultante. A ver si resulta que no voy a poder comer lasagna porque Hitler la mandaba hacer los jueves. No te compres, mi concienciado moderne de género difuso, nada en ikea porque usaban mano de obra esclava polaca. No pongas el GPS, que es derivado de un invento nazi. No bebas agua porque viene de pantanos franquistas. Por supuesto no pidas comida a domicilio porque esclavizan a sus empleados. No compres en Amazon porque no paga impuestos en tu pais. No tengas nada de Apple porque fomenta la guerra en el Congo. Nada de ropa barata porque usa a niños bengalíes. 

Ah, eso no. Es curioso. Como no te gusta Bill Murray hay que censurarlo pero que no te quiten pedir cositas baratas, fabricadas en semi esclavitud, a casa que te las traiga un tipo sin contrato.

Conozco a quien fue a una manifestación contra los bajos salarios en un vuelo de Ryan Air. Es el mismo que aborrece a Placido Domingo pero adora el What´s Going On del 71 ( Marvin Gaye). No quiere ni oir que cuando Marvin llegaba macareno de whisky a casa reventaba a hostias a su mujer.

A ver si aprendemos que alguien puede ser una persona horrible pero un genio en otros aspectos.

Yo adoro a Bill Murray pero jamás le tocaría el culo a Genna Davis ( sin su consentimiento). Obviamente hay muchas cosas que si nos viéramos por un catalejo del tiempo, nos parecerían fatal. Yo he conducido borracho, he hecho chistes de maricas, de tartamudos, de gitanos y de árabes. He cantado el "eusko gudariak" en un escenario, he visitado el valle de Los Caidos, he ido muchas veces a misa y a un par de conciertos de trash metal. Me he saltado algún semáforo en rojo y me he quedado una chamarra abandonada de un bar. 


Y me he reído mucho, muchísimo, con Bill Murray.

No pienso dejar de hacerlo aunque haya hecho una broma obscena a una compañera de reparto o se dedique, en sus tiempos muertos, a torturar gatos. Precisamente porque no me río de eso sino del chiste de la película.

Eso sí. No pienso comprar en Amazon en mi puta vida y si pido comida, voy yo a buscarla.

14 de noviembre de 2019

Puritanismo progre

Def Con 2 son una de esas bandas incómodas que han sido censuradas este verano por lo que dicen o por cómo lo dicen.  No son la única. A ellos les censuró la derecha por alguna cancioncilla que tienen y que dice, entre otras cosas, que hay que hacer sufrir violentamente al banquero. A otros les censuraron desde la izquierdaa por hacer suyo el mensaje de "papi, dame" que cantan las adolescentes por la calle con un pequeño altavoz bluetooth conectado a su móvil.

Y es que la derecha y la izquierda , como en más de una ocasión, coinciden en algo: en  censurar lo que les parece mal. En llevar al extremo una superioridad moral mal entendida en el que cada uno es libre de hacer y escuchar lo que quiera siempre y cuando escuche, lea y reciba los estímulos intelectuales del lado adecuado.

O censuramos a todos o no censuramos a ninguno pensando que la sociedad es lo suficientemente madura como para hacer suyo uno u otro mensaje. Yo soy hijo del rock radikal vasco y de siniestro total. Nunca quise matar al hijo de un policía y a los hippies en las cíes. Tampoco he pegado nunca a una mujer aunque sea blanco, hetero y me sepa de memoria "si, si" de Los Ronaldos.

La canción es un ejercicio interesante porque da a los dos palos, a los dos extremos. La ultraderecha y la ultraizquierda se parecen demasiado, demasiadas veces.

11 de abril de 2018

Todos y cada uno de los culos.

Cómo nos gusta echar la culpa a los demás de la mierda que nos abraza cada día.
Además es fácil. Culpar al borbón, a los toreros, a España, a los ricos y a los que no son como yo. Eso nos exime de culpa, que es la peor carga. Decir que siempre se fue a tomar por el culo todo porque los demás fueron unos insolidarios de mierda, porque si, porque "si lo he hecho"- me dijo uno que me había robado abusando de 19 años de confianza- "es porque tengo que comer".

La psicología mantiene, con gran razón, que hay una especie de goma en la moralidad. Algo así como que cuando se reconoce que matar judios es una soberana barbaridad y se acepta que los alemanes son malos, entonces matar alemanes no está tan mal. Es matar, sí, pero son alemanes. Cambia a los alemanes por árabes o por soldados imperiales. Que robe un rico es una vergüenza pero si lo hace un pobre entonces es seguro que se enciende un pilotito en algún lugar buscando una razón lógica y excluyente. Hay un mecanismo que tiene a rellenar los huecos de la manera que se adecua más al resto de la visión que tenemos del mundo. Es lo mismo que los juegos esos en los que hay que completar el resto del dibujo y que se aprovechan de nuestra tendencia a la interpretación.

Sigo manteniendo, con furiosa lógica, que subsanar una injusticia no es nunca crear la injusticia contraria. Si hay que aceptar que la libertad es decir que la madre del presidente es una meretriz mundana también lo es si el presidente lo dice de tu madre. Quid procuo en la estupidez y los lenguaraces. Pero !qué dificil es mantener la equidistancia cuando algo te toca de cerca!

A mi abuelo le jodieron vivo los nacionales en la guerra civil y a su hermano lo mataron los republicanos. En mi casa nunca se ha jugado al juego de la culpabilidad porque en una guerra matan los que ganan y los que pierden. Si no fuera así, vaya guerra de mierda. Pero, claro está, a nadie le gusta aceptar la culpa propia o de los suyos. Es la peor carga pero eso ya lo dije.

"Vamos a comer aquí, que es de mi cuñado y nos regala el postre"- dice mientras se queja de que a una mujer con posibles le regalan un máster por ser ella. Lo difícil es aceptar que los dos, en su medida, hacen lo mismo.

Después hacen canciones con furiosa cólera. En Francia, después de un atentado en el que el carnicero de un supermercado murió al enfrentarse con el terrorista, condenaron a cárcel a una imbécil (vegana, en este caso) que dijo que carnicero muerto es una buena noticia. Dirá que la condenaron, como la youtuber esa que se lió a tiros, porque no le dejaban, esos gobiernos absolutistas, ejercer la libertad de expresión.

"No puede ser que Pablo gane más que Rajoy"- me decían al ver los datos delante de su nariz- "lo que no pone ahí"- concluía- "es lo que Rajoy roba". Y con eso se arregla todo porque hay que completar la idea global con algo tranquilizador. Hacer una tonada que sea lo suficientemente enérgica y chistes, muchos chistes para meter el dedo en el ojo. Tirar piedras para ver si devuelven una y entonces usarlo como prueba de la eterna maldad. Los que estamos fuera no sabemos ya si era antes el huevo o la gallina, los palestinos o los israelitas, Rusia o EEUU, los de la izquierda o la derecha, hombres o mujeres, ricos o pobres, altos o bajos, sirios o sirios.

"¿Ordenó usted un código rojo?". "Por supuesto que lo hice, joder". Esa es una respuesta que jamás oiremos. Porque hay preguntas que no queremos hacer y es mucho, muchísimo más entretenido seguir teniendo a los peleles a los que insultar, criticar y culpabilizar de la mierda que nos abraza cada día que coger una pala, mancharse las manos, asumir los errores e intentar hacerlo mejor.

Hay quien ha aceptado, sin saberlo, el papel de eterno criticón enfadado porque es incapaz de ponerse al frente y cuando se pone, curiosamente, se convierte en lo mismo que criticaba. Por eso lo normal es que, como el jubilado que critica al obrero tras la valla de la obra, no ponga una baldosa.

Y se cierra el círculo. Como mucho, cambian los ritmos musicales. Me falta una canción que diga "yo robo porque los políticos también roban y no voy a ser menos". Alto, claro y con orgullo.

No me gusta que me sodomicen sin avisar, de cualquier lado. Al ritmo que sea.
Pero, joder ya, me teneis un poco hasta las narices de considerar que la mierda siempre es de los demás. Sobre todo porque los demás piensan lo  mismo.

Y mientras tanto, huele. A reivindicación y a falta de callarse y ponerse a trabajar para frotar con amoniaco en todos y cada uno de los culos.
A mi me enseñaron  a limpiarme el mío y no voy por ahí diciendo que si está sucio es por los demás. Me cae mucha y seguramente lanzo bastante, aunque intento ser consciente de ello (la mayor parte del tiempo). Nunca he dicho que hubiera una confabulación judeimasónoca contra mi persona. Y tengo pruebas, como Iker Jimenez, el gobierno, la oposición, un patrón o un obrero, para demostrarlo.

29 de abril de 2014

21 amenazas vascas

El gran hermano institucional ha decidido castigar a todos aquellos que, estúpidos e indecentes como el que más, van por las redes sociales diciendo que hay que matar a uno o poner una pistola en la nuca del otro. 21 detenidos convenientemente publicitados. Es lógico y es lícito que no se quede impune apostar por los asesinatos y las muertes, por mutilar a los niños del enemigo o por hacer volar por los aires los sueños y aspiraciones de personas humanas como la tia abuela del que lo puede llegar a escribir. Dos condenas: una por cabrón y otra por gilipollas.

Hasta ahí creo que podemos estar de acuerdo.

El problema reside en el momento en el que decir que matar a un policía es un delito y matar a un moro es una broma. El problema está en el momento en el que apoyar las armas en un lugar es inconcebible y apoyarlas en Afganistán es una defensa de las libertades institucional, probablemente porque la sangre, cuando está lejos, salpica menos.

Es indecente, inmoral y condenable que alguien que se supone que es un ciudadano de bien se pueda permitir la desvergüenza de escribir algún tipo de soplapollez buscando polémica o visitas, hacerse el gracioso o creerse el rey de los imbéciles. Es indecente en todas las direcciones aunque alguna sea "lisergia digital" o el mismísimo "gara", aunque alguna sea el cuaderno parroquial de la archidiócesis de Albacete (esto es inventado) o la carta pastoral del imán de Bamako (Mali).

Como siempre parece que las barbaridades son mayores si las dice uno o si las dice otro y es eso, precisamente, lo que va en contra de la democracia que se basa, tal y como me lo enseñaron a mi, en el que las personas valen lo mismo y pueden ser libres de apostar por sus ideas, correctas o incorrectas, siempre y cuando no se metan con la libertad de los demás.

¿Hay mucho idiota en Internet? Más del que podemos imaginar. Unos dicen que hay que matar negros, otros que hay que violar a sus ex parejas, algunos hablan de asesinar blancos para discriminar positivamente a las clases oprimidas, apedrear mujeres, otros hacer un apartheid de catalanes, sodomizar a los vascos y 21 tipos dijeron que había que rematar a las víctimas que ETA dejó a medias. La capacidad intelectual de todos es la misma: ninguna.

Y a todos hay que tratarlos por igual. A todos se les ignora o a todos se les mete en la cárcel. Diferenciar es ser uno más.

Pd: y poner a la policía a intentar parar las barbaridades de internet es como parar la piratería o ponerme a mi, con un colador, a parar un tsumani en medio de la playa esperando al temporal.

19 de junio de 2012

La libertad de expresión (según Google)

Google, la misma compañía que soporta tecnológicamente este blog (y que es la única parte que gana dinerillo con ello porque lo intelectual está muy poco valorado ultimamente), ha publicado el Global Transparency Report, que viene a ser un informe de las peticiones que admiten haber recibido para eliminar contenido en Internet y un resumen de las que han considerado correctas y las que no, apareciendo el dato de que han decidido mantener 270 blogs que se metían con políticos españoles por mucho que el gobierno, a través de sus organismos, haya pedido que se censurara.

Sin embargo, y como si fueran los guardianes del calabozo de la verdad, se congratulan de haber cumplido las leyes de Tahilandia y eliminado 146 videos que insultaban a la monarquía de aquel pais y, por el contrario, mantener uno en el que un canadiense se mea sobre su pasaporte porque eso, según google siempre, es velar por la libertad de expresión.

Por ello Google ha dicho que está alarmado por el nivel de censura que existe en gobiernos supuéstamente democráticos y, sin embargo, es muy complicado encontrar en su buscador o entre los videos de youtube algo que diga que la compañía en cuestión pueda ser una puta mierda. Es decir, que se puede hablar mal de cualquier gobierno y eso Google lo mantiene porque defiende la libertad de expresión pero si hablas mal de ellos tu blog o en tu video ambos quedarán automáticamente eliminados (o en la novena página de resultados, que es lo mismo). Si, además, acompañas tu explicación con un pezón... olvídate.

Estas son las cosas que pasan cuando la libertad de expresión se convierte en moneda de cambio empresarial. El problema es que alguno se lo cree y me dirá, mientras googlea algo, que Internet es un medio libre.

24 de febrero de 2011

Censura musical a la española.

Según Subterfuge Records (y la Sexta) este video de Eric Fuentes ha sido censurado por algunas cadenas de televisión por ser muy parecido a los comunicados de los de la Eta.


Aún recuerdo cuando dijeron que habían censurado "I want your Sex" de George Michael, en 1987. "Like a prayer" de Madonna, "Rastaman Dita" de Molotov, el maravilloso y crítico con la presión que sufren los niños en su educacion "Jeremy" de Pearl Jam, "Rock Dj" de Robbie Williams que decían que fomentaba el canibalismo, el brutal hasta el final "Smack my bitch up" de Prodigy, "All the things she said" de Tatu o cualquier tonadilla de las amigas de Britney en las que se vea la parte superior del tanga.

Lo cierto es que censuras, desde que se descubrió ese imán por consumir lo prohibido que tiene el ser humano, se ha dicho que se han censurado tantos videos que no deja de ser ninguna novedad.

Lo que es cierto es que probablemente el video de Eric Fuentes no buscaba ese tipo de publicidad sino que se mofa de esa puesta en escena más cutre que atarse los pantalones con una cuerda que tienen los comunicados de las bandas terroristas de tercera división.

Y también es verdad que ahora que se censura la posibilidad de encenderse un cigarro a la salida de misa o en una actuación teatral para algunos aquello que les puede llegar a parecer un símil absurdo de las cosas que no les gustan es algo que haya que cerrar, como el que se tapa los ojos cuando la chica de Cisne Negro se clava una lima de uñas en la cara.

Podemos fingir que fumamos de la misma manera que podemos fingir que la música debe de contener una parte de escándalo que nos mueva.
Podemos fingir que algunas cosas no existen de a misma manera que podemos fingir que nos queremos o que nos besamos, por si a alguno le molesta el amor ajeno.

Y por debajo de muchas de las cosas que nos llegan existe una censura extraña.

En este caso una censura a la española.

Dicen que Leire Pajin está pensando en quitar todos los videos de Eugenio del archivo de TVE (y que su cancion favorita de Madonna es "Papadon preach")

Pd: recordemos el post "La censura Global"