Pues me ha recordado poderosamente a Aimee Mann
Mal dia para buscar
26 de febrero de 2023
Body Bag
18 de febrero de 2023
17 de febrero de 2023
La moda de ser un gilipollas.
Hay un dato que, para todos los que tenemos más de 30 años es de una obviedad aplastante, parece que se olvida cuando se juega a los juegos de los relatos: cuando eres joven tiendes a cometer gilipolleces.
Hay gilipolleces que son menos importantes: llevar hombreras excesivas, teñirse el pelo de amarillo pollo o dormir en el asiento de atrás de un Volkswagen Golf blanco. Son los tres ejemplos que se me ocurren sin pensar demasiado.
Hay gilipolleces que, como las cicatrices, se te quedan y te pueden generar una sonrisa pero no llegan al grado de importancia suprema: haberte intentado bajar en marcha y en un camino de gravilla de una BH roja para terminar frenando en el suelo con la cara.
Hay otras que, por el contrario, pueden llegar a ser absurdas si se ven desde cierta distancia: tatuarte el nombre de tu primer amor en el cuello, grabarte apaleando un gato y subirlo a una cuenta de tiktok con tu nombre y apellidos o cortarte los cojones. Tus amigos te pueden incluso animar mientras lo haces pero el tatuaje no se quita, el video sale en la entrevista de trabajo que hagas con 25 y los huevos no te crecen solos. Quizá, incluso sin haber consumido demasiadas substancias que te hayan dejado el cerebro como un queso de gruyere, te puede parecer una buena idea porque te despertaste muy mujer y mucho mujer esa mañana, pero a la larga es posible que un día sufras de un profundo arrepentimiento.
¿Acabo de hacer un razonamiento transfóbico o estoy atentando contra la libertad personal de un ser vivo?. Pues no, te estoy diciendo que hay cosas que hoy te pueden parecer una buena idea pero te recomiendo que las pienses diez o doce veces. Es más, te estoy diciendo que es más que recomendable visitar a alguien que te haga ver lo trascendente de esas decisiones y que si aún así quieres seguir, sigas. Que a mi me la suda.
Existe un discurso interesadamente miserable que tiende a repetir, una y otra vez, que tienes derecho a todo lo que te salga del orto. Que ni los poderes, ni los padres, ni los profesores, ni los profesionales y mucho menos el sentido común puede poner en duda lo que tú quieres ahora mismo. ¿Que quieres que se te trate como un helicóptero apache?. Perfecto, el gobierno obligará a tu comunidad de vecinos a poner un helipuerto para satisfacer tus derechos fundamentales. ¿Que, dado que te has puesto macarrón a alitas de pollo del KFC pesas 150 kg, te han llamado gordo cuando te quedaste anclado en el torno del metro? Vamos a cambiar todos los metros del pais para no fomentar la gordofobia. ¿Que ahora en vez de helicóptero dices que eres un hamster?. Haremos una rueda de esas infinitas para que corretees y pondremos las hojas de lechuga subvencionadas en el Mercadona. Da igual porque aquí estamos, con una bandera nueva, para defenderte de todos los demás. La otra opción es decirte, a tu puta cara, que eres gilipollas. Pero eso no es electoralmente rentable.
¿Sabes lo que pasa?. Que de la misma forma que todos los imbéciles nos poníamos hombreras ahora los imbéciles juran que quieren que se les respeten sus derechos como Opel Corsa, que se les ponga una plaza de parking digna con dinero público y se les regalen unos puntitos en cualquier oposición pública a la que accedan, ya que son una minoría oprimida. La manera de conseguir cosas no es esforzarse, es ofenderse.
Con todo eso no quiere decir que sea perfectamente digno ser trans, gay, gordo, negro o que te pongas palote viendo a Ana Rosa Quintana. El problema reside cuando, después de ciertos discursos que aparentan ser ventajistas, aparecen datos sorprendentes: en Suecia, pioneros en leyes trans, se pasó de 8000 casos en 30 años a 1000 el año pasado. Hay un 7600% ( sietemil seiscientos) más de personas trans en Cataluña. No pongo en duda que durante años exista un porcentaje de personas que se hayan escondido por miedo a represalias sociales pero ¿tanto?. En España hay un 5% de personas gay segun algunos estudios. El 80% de la población del planeta se define como heterosexual. La OMS establece que hay un 0,5% de personas trans ( unas 10000 en España). Pero si a un Español le dices que le pones un piso , le das una paga o le regalas una tapa si te dice que le gusta olerle el culo a las cabras, le gusta no mucho, muchísimo. Y si pones de moda entre algunos sectores poco formados intelectualmente que ser objetofílico es mucho mas guay, mañana aparecen copulando con la estantería del Ikea.
En Escocia detuvieron a Adam Graham. Adam había violado a un par de mujeres y le metieron en la carcel. Da la casualidad que Adam ya no era Adam, sino Isla Bryson y ahora se identificaba como mujer. Así que se fue a una carcel de mujeres. Oye, lo mejor que puedes hacer es meter a un violador en una carcel de mujeres. No sé. Es que ahora es mujer y no vamos a cercenar sus derechos fundamentales de género. Ponle un helipuerto.
Desde mi absolutamente personal punto de vista lo tengo bastante claro: eres libre de tomar una decisión. Pero una. No dos, ni tres, ni volver atrás, ni quitarte el tatuaje, ni adelgazar sin sudar. Tampoco creo que haya que poner por delante del derecho del 95% de la población, el 5% restante. Ni siquiera, y lo digo con total sinceridad, el 50% contra el otro 50%. Las bases de la igualdad, la de verdad y no la de algunas espantapájaros, es tratar a todos como iguales. Si yo te trato como diferente porque eres trans o chino, soy un mierda. Pero hay cosas que no se quitan como las hombreras y si tomas una decisión, es para siempre. No me toques los huevos cuando se ponga de moda lamer sobacos. Que a alguien le gustará, porque hay gente para todo, pero la vida no son retos de tiktok.
Respeto tus decisiones pero me cago en tus modas. ¿Quieres ser independiente?. A la puta calle, pero no vengas a pedir dinero o que te lave las bragas. Acepta y jódete con tus decisiones porque no hay vuelta atrás. No es algo temporal ni una experimentación. No es una moda que luego vayas a revender el wallapop para sacarte unos euros y ser feliz como la del anuncio, guapi.
Sí. Hay quien juega con su vida como quien juega con la moda. Eso NO es respetable, sintiéndolo mucho. Si Jose ramón quiere ser Mari Carmen, perfecto. Si José Ramón, que tiene 16 años, quiere ser Mari Carmen pasándose por el forro todas las voces que le piden que se lo piense dos veces porque así tiene más seguidores en su cuenta de Twitch, que se quede como Mari Carmen, pero siempre, aunque le salga bigote.
El problema, supongo, es que si tenemos a gilipollas que se creen en posesión de la verdad ( como un adolescente futbolista mal avenido que gana más de cien mil) poniendo leyes, no nos salen leyes, nos salen modas.
¿Te acuerdas de los tatuajes tribales que se pusieron de moda hace unos años?. Pues ahora, con 16, nadie te puede decir que estás haciendo el imbécil. Aborta, cámbiate de sexo, métete unas rayas, llega a casa todos los sábados a las nueve, ponte macareno a ron. Son tus derechos. Eso sí, si te metes una hostia con el coche te lo tienen que pagar papá y mamá. Trabajar y esforzarse, en una sociedad en la que el victimismo es más rentable que la capacidad personal, es de loosers.
En vez de educar y aconsejar vamos a dejar que, con el razonamiento pueril de la libertad, hagas lo que te de la gana. En un futuro nos vamos a reir casi como cuando veo a una madre negociando con sus hijos de tres años sobre si van a cenar verdura o tres pizzas.
En asia dicen que quien va a terminar con la civilización occidental van a ser las generaciones de idiotas que nos persiguen. No creo que estén muy desencaminados porque, en realidad, les estamos dando munición.
14 de febrero de 2023
14 escápulas de febrero
Todos los 14 de febrero, casi como una aspiración irresoluble, he escrito en este quejumbroso blog gotas de amor aspiracional que, casi de la misma forma que el éxito profesional incuestionable, no ha llegado nunca de una forma plena.
Eso es muy malo para los enemigos del conformismo entre los que me incluyo.
Después, mirando atrás sin llegar a romperme el cuello, creo que soy capaz de reconocer más de una ocasión en la que, sin saberlo, he estado cerca. Como casi todas las cosas que tiene la vida, uno no es consciente de donde está hasta el momento en el que ya no está. Uno no es consciente de su agilidad hasta que la pierde o de la posibilidad hasta que se ha difuminado lo justo para convertirse en un recuerdo. O cuando, sencillamente ( de forma real o metafórica) se muere.
El amor se ha convertido con el cine, las redes, las parejas subiendo al monte a buen paso o las exageraciones pornográficas, domésticas, gastronómicas o viajeras, en un reto en el que parece que hay que rendir a un nivel muy por encima de las posibilidades personales porque esa puta pareja feliz que te cuenta cuánto disfrutan de su vida en común no va a ser menos que tú. Y, por supuesto, llegada una edad no vas a ser menos que todos los que estuvieron antes. La cabeza, que es una consejera infame, busca continuamente ese lugar perfecto, la receta adecuada, las palabras indicadas y una nueva sorpresa con la que llenar de plenitud esos ojos que son capaces de ser el espejo en el que sientes que esa persona, gracias a que existes, es feliz. Que, como un primer sorbo de elixir, has conseguido anclarte en su cerebro. Eso, no otra cosa, es algo que me hace sentir bien.
Pero no se puede ser excepcional a todas horas y, como en la teoría psicológicas del síndrome del impostor, la idea de no ser suficiente se va haciendo poderosa hasta el punto de llegar a la conclusión de que para ser mediocre, mejor no ser. Entonces es cuando una vocecilla te intenta convencer que quizá es que no ha llegado, que la vida te tiene preparada una gran sorpresa, que todo es una cuestión de estar dispuesto y en orden, como un bombero en forma para el aviso que te haga salir urgentemente. Es una voz mentirosa, aviso.
Estar enamorado, probablemente, es hacer equipo.
Sin embargo te han convencido que se tiene que estar sano, desayunar sonriendo, no roncar en la cama, mantener relaciones sexuales de calidad suprema, cenar mirando al mar, descubrir paisajes infinitos, reconfortarse al calor de un fuego de leña, aportar una cantidad de dinero importante a la economia familiar y que el vino no rasque cuando lo bebas en el siguiente bar de diseño nuevo con el que hayas sorprendido ese martes.
Hay quien está solo porque, en su papel de princesito o princesita, nadie se lo dio nunca teniendo en cuenta lo muchísimo que lo merecía. Hay quien está en su soledad atronadora porque siempre se vió incapaz de acercarse, ni de lejos, a ese estándar imposible. Yo pertenezco al último grupo.
Quizá el amor es como los hijos: estabas convencido que te iba a salir ingeniero, deportista, ordenado, guapo, culto y que hablase seis idiomas. Mi madre lo piensa de mi pero ninguna de las afirmaciones son ciertas del todo. Será que me quiere. Claro que de un hijo no puedes deshacerte y del amor se puede salir corriendo, lo cual es demasiado habitual hoy en dia.
Como dice mi canción de amor favorita:
Como no soy directo, ni fácil, ni honesto
Me he hecho un remedio con lo que había dentro
Es sólo cuestión de fé, es sólo cuestión de fé
Y como tengo problemas, para decir te quiero
Por prejuicios extraños, por esnobismo agorero
Voy a morir de pie, voy a morir de pie
29 de enero de 2023
Mari Carmen es la buena de su serie.
Hay quien cree que el nazismo se arregla matando violentamente a todos los alemanes o que el machismo se soluciona convirtiendo a tu hijo en tu abuela y estando muy orgullosa de ver cómo le pega su mujer.
Créeme, tampoco importa.
Solamente importa el trabajo publicitario e identificativo de uno mismo y tener muy clara la serie en la que se vive donde, por supuesto, todas las acciones malas recaen en los malos y todas las bondades sobre nosotros y nuestro brillante lado de la balanza.Conozco perfectamente a defensores de la igualdad, las causas políticamente modernas y la justicia social que se indignan escandalosamente siempre que la consecución de sus fantasías les suponga un beneficio. Conozco, por poner un ejemplo demostrable vivido en primera persona, a una mujer que defiende coléricamente que las pruebas para bomberos y bomberas sean diferentes ( y menos exigentes a las mujeres dada su constitución física media) pero no entendería que si se le quemara la casa alguien pudiera tardar tres minutos más en subir las escaleras para salvar a sus puto perro, que pesa un jodido quintal. Como se puede deducir es una reivindicación que le supone cierta ventaja si quisiera ser bombera pero que, si se le quema el chucho, es culpa de unos gestores públicos incompetentes que, a dia de hoy, habrán de ser fascistas.
Supongo que uno defiende el discurso que le resulta más provechoso y después se viste con los colores identitarios de causas originariamente justas para defenderlo.
¿Es egoismo? Por supuesto. Vivimos en el mismo pais en el que , en la época franquista, unos eran más de Franco que nadie para conseguir un pisito de protección. No es muy diferente a victimizarse y ofenderse con lo que haya que hacerlo para una paga. Ambas partes son herederas directas del Lazarillo de Tormes y solamente cambia el viento por el que hay que dejarse llevar en cada momento histórico. ( Y digo que hay que ayudar al que lo necesita y no a todo el que se victimice dramáticamente). Conozco a quien ha trabajado toda su vida de peluquero desarrollando un amaneramiento explícito porque eso le resultaba rentable para lograr clientela y, después, creo que dejó como legado un amplio catálogo de vida heterosexual. Supongo que si hubiera sido gay en 1945, hubiera actuado justamente al contrario.
Las personas consecuentes no son tan habituales como creemos, y es una pena. No lo son porque no es rentable, porque pierdes amigos, porque si bien es tremendamente digno hacer uso de la libertad de opinión y acción que juramos tener y respetar, ni la tenemos ni la respetamos.
Si alguien es capaz de asegurar que está de acuerdo con una cosa que haya dicho el gobierno y , a su vez, con otra cosa diferente que haya defendido la oposición, explota la cabeza de bastantes. Y explota aunque sea algo tan nimio como el color de las señales de tráfico o si el telediario se pone a las 10. No se puede ser de los dos bandos porque hay que ser de uno y, además, hay que ser del mio.
Vamos camino de una sociedad libre de opinar y actuar solamente como diga la serie en la que vivo. Por ejemplo: La mujer es libre de hacer lo que quiera porque es un ser libre (pero gestación subrogada, el porno, sujetar las sombrillas en una carrera de coches, servir copas vestida prieta o hacer de modelo para vender brandi o incluso ser libremente prostituta ya no mola y deberia de prohibirse)
Y es triste porque resulta cada vez más complicado saber si alguien expresa su opinión por convencimiento o porque le viene bien.
Mari Carmen: vegana, feminista, ecologista, anti tabaco, concienciada con la salud mental y animalista. Se caga en tu puta madre cuando la recriminas que el perro deje un zurullo en el portal mientras te mira los filetes de la bolsa con asco y te dice que has utilizado a aquella novia con la que te veía llegar a casa y que te dejó por un asistente de quirófano fan de Antonio Orozco.
Ahí está: comprándose ropa del Primark y soplapolleces en Amazon para ir, digna como nadie, a hacer fotos con el iphone en las manifestaciones contra el capitalismo y los trabajos precarios exigiendo que los ricos ( que no son ella) coticen en este país porque así le tocará más en el reparto. Su perro vive mejor que tú y no come brocóli.
En seis meses se hará de la nueva moda y, fumando como Greta Garbo, defenderá a otro partido político con la misma virulencia. Siempre con causas justas en sus perfiles y haciendo lo que le salga de las narices porque está en su derecho.
Y siempre, siempre, tiene razón en todo.
Pd: lo cual me recuerda aquel post de "la mujer corporativa"
6 de enero de 2023
Kina
Una vez compartí sala de maquillaje con Mikel Erentxun. Obviamente, como yo no soy nadie, al ver que me acercaba a la silla junto a la suya cogió un papel y se propuso firmar un autógrafo. En aquel momento yo saqué esa parte desagradable y prepotente que habita en mi y le dije que no quería un autógrafo porque tampoco es que sea un fan pero lo que sí que tenía que agradecerle era haber sido el productos del disco Poligamia de Los Piratas.
Basicamente porque en ese disco, muy inferior al MARAVILLOSO "manual para los fieles" , está la canción KINA,
Luego yo fui parte del relleno de un programa en el que el plato fuerte era él. Al fin y al cabo, es la estrella.
Felices reyes.
27 de diciembre de 2022
Los 80 y la fuente de la eterna juventud.
Se cumplen, dentro de nada, 40 años de Thriller:
Cada vez estoy más convencido que existe una edad clave que podemos ubicar entre los 45 y los 55 en la que, prácticamente sin excepción, todos y cada uno son golpeados por uno o varios avatares (Vicisitud o acontecimiento contrario al desarrollo o la buena marcha de algo). Una muerte, un despido, un divorcio, un accidente o una enfermedad, da igual el detalle.
Así que, fisgando entre la gente, descubro una de las formas más comunes en las que lidiar con aquello: volver, sin ningún complejo, a aquella época en la que recordamos haber sido felices. Prácticamente oda la generación del baby boom se refugia en ese curioso lugar establecido entre el nacimiento del punk (mediados de los 70) y 1996, año que está establecido como el origen del autotune.
No se puede entender de otra forma la eterna durabilidad de fenómenos como Mazinger ( spoiler: no volvais a verlo porque es mucho mejor en vuestro recuerdo) o el Scalextrix. La repetición, casi como en una sesión continua, de la Guerra de las galaxias, Regreso al futuro, los Goonies o la siempre lider de audiencia Pretty Woman. No son mejores que muchas otras pero te llevan, te evaden y te posicionan en un momento de la vida en el que aun tenías la esperanza de poder ser quien creías que te merecías.
Suelen decirte que la música , el cine, la literatura y las relaciones personales eran mucho mejores que ahora. Te ponen ese video de Fredy mercury ensayando y, después, a Bad Bunny berreando. Se les olvida Milli Vanilli. Te hablan de los efectos especiales del Halcón milenario pero jamás te indican el chroma infame tras el que volaba Christopher Reeve. Te van a contar que los 80 fueron un despiporre de libertades que ahora están siendo castradas por los arquetipos a los parece que te obligan a pertenecer. Se les olvida que no se podía ser punky sin perro mugriento o mod sin una vespa casi como ahora que parece que no se puede ser gay de derechas o rico de izquierdas (excepto si eres político). Lo importante no está ahí por mucho que se nos juntara la muerte del dictador y la llegada en tromba de todo lo que existía ahí fuera.
En verano de este 2022 me fui a ver a Los Enemigos y Los ilegales. Ahí estaba Josele, calvo y ronco. El día siguiente Jorge, más calvo pero sin el martillo que dicen que guardaba en el periódico de los domingos. En las primeras filas un grupo de cincuentones con las camisetas de los primeros discos. Borrachos, gritones, ruidosos, vociferando las letras e incluso con alguna cadena de eslabones enganchada en el cinturón hasta el bolsillo donde llevan las llaves. Se pasaban un porro trompetero y la única diferencia entre ese instante y 1993 eran las arrugas. Sin embargo estoy convencido que la hora y media de concierto volvieron a tener 19. Así que quizá, solo quizá, en cada concierto de Spandau Ballet, Depeche, La Polla records, Duran Duran o cualquiera que haya vuelto 25 años después se produce un efecto de rejuvenecimiento que algunos van buscando desesperadamente como la fuente de la eterna juventud.
Dicen que los juguetes que compran los adultos (maquetas de R2d2, trivial de los 80, ediciones limitadas de clicks de playmobil o seis cajas de Legos, por poner ejemplos) mueven más de 300 millones de euros, solo en navidad, en España. Súmale los discos, el renacer del vinilo, las giras infinitas de los números uno de los 80 y todas las visualizaciones de aquellas películas.
Como todas las épocas, incluidas la actual, hay joyas y maravillas. Pero lo que no tiene el mejor disco del 2022 es que no nos lleva, mágicamente, a ser jóvenes de nuevo. Demasiadas veces se confunde algo que nos gusta con algo que sea bueno, no me vale esa expresión de que el arte es arte y no es comparable. El primer disco de Los Ronaldos me encanta aunque suene como un gato mojado y aquellos de Prince&The Revolution son muy buenos pero jamás me gustaron. Suena, ahora mismo, Once Upon a Time in the West, del Alchemy. Me parece maravilloso pero no estoy muy seguro si es porque sea una obra de arte o porque yo era el jodido rey del mambo en tercero de BUP mientras lo descubría.
Como buen boomer también tengo tendencia a buscar la fuente de la eterna juventud. Dicen que tiene bastante rock y un poco de pop facilón. Bueno, y la forma de ver el mundo de Spielberg cuando se tomaba unas copas con George Lucas.
Pd: Quizá es porque somos mayoría por lo que parece que los 80 y parte de los 90 nunca se van, pero también hay que pensar el motivo por el que vuelves allí.
20 de diciembre de 2022
20 diciembre y mi casa
Cuando, casi por propia ley de vida, me enfrenté a las decisiones que mi señor padre deseaba tomar para mi, simplemente no se opuso. Me dijo: "adelante". También me dijo: "a partir de aqui estás solo". Eso, en realidad, significaba que iba a estar por si me caía pero que me iba a recoger al segundo bote porque parte de la enseñanza también reside en reconocer todas aquellas cosas que duelen.
Así que lleno de orgullo y de esa desfachatez que se tiene cuando hay una vocecilla dentro que te repite contnuamente que eres el futuro rey del mundo emprendí un camino que muy rapidamente dejó de ser tan facil como parecía.
Una de las primeras enseñanzas llegó con la solución habitacional. Yo estaba acostumbrado a mis dos habitaciones con baño, a que la casa estuviera siempre limpia y ordenada y que mis calzoncillos llegaran, mágicamente limpios, de la cesta de la ropa hasta mi armario. Busqué vivienda con unas previsiones favorables respecto de mis ingresos futuros y descubrí la cantidad que era capaz de afrontar hipotecariamente. Sin embargo adiviné una zona en expansión dentro de la ciudad y un segundo piso monísimo del que me encapriché. También encontré una coqueta vivienda de delgados tabiques y peculiares vecinos pequeñita cerca del trabajo. Fui a hablar con mi padre. "Me gusta el piso cerca de la ría. El blanco"- le dije. "El otro"-por el pequeño- "es mucho más humilde y los patios tienen serios problemas de mantenimento". Él me miró atentamente. "Así que si me ayudas con un aval superior o, lo que es más fácil, con seis o siete millones de pesetas"- reconozco que es algo del siglo pasado- "podría acceder al mejor piso que, ademas, se revalorizará bastante con los años".
-¿Cual te puedes pagar?
Efectivamente. Los siguientes años jugué a ver si la rata de esa semana en el patio era más o menos grande que la de la semana anterior. Y me tuve que esforzar para mejorar de ubicación. No me fui de fiesta ni de vacaciones porque cada día me daba cuenta que el camino por recorrer estaba delante.
Por otra parte la vida, que es injusta y posee extraños giros de guión, me colocó muy cerca de una debacle económica pocos años después. Casi como un accidente de un conductor borracho que no era yo me puso muy contra las cuerdas. En ese momento me dijo que quería hablar conmigo.
-Cualquier cosa que necesites. Cualquier cantidad. Yo te la doy.
De aquello salí por mis medios con sacrificio, paciencia, abogados y trabajo. Un par de años después me mudé a un lugar mejor pero siempre supe que él estaba allí para las cosas importantes. Jamás me hubiera comprado una vivienda de lujo pero siempre iba a ser el primero en llegar cuando las cosas se ponían verdaderamente duras. Aprendí dos cosas: a valerme por mi mismo y a saber que no estaba solo.
A veces solamente tener la certeza de que está , te tranquiliza. No está desde un 20 de diciembre de hace demasiados años. Pero está. Sé que me entiendes.
Mañana tengo trabajo y recuerdos.
Pd: por cierto, padre, yo tenia razón y aquella zona se revalorizó. Tú también: no me la podia pagar.
19 de diciembre de 2022
Diferentes palabras, mismo significado.
Poliamor son cuernos. Fijo discontinuo es temporal. Aportación por uso es peaje. Crush es tu pareja. Outfit es tu pinta vistiendo. Stalker es cotilla. Sieteveinticuatro es, básicamente, todo el rato.
Ayer juraba un político que nunca se hará un referendum en Cataluña, que como mucho será una consulta. Hace no mucho, en uno de esos reportajes que me poseen cuando me despliego en el sofá, contaban que Uber, con el tiempo, se ha convertido en una compañía de taxis convencional en San Francisco. La realidad, obstinada y miserable, termina convirtiendo en lo mismo lo que parecía que era diferente pero, en realidad, era igual. Solamente se maquilla con palabras diferentes para que algunos puedan vivir en la ilusión de ser los primero en hacer lo mismo.
El gobierno de Uk, atosigado con sus problemas de brexit, de inflaciones y de cambios gubernamentales, ha enviado una nota a sus funcionarios pidiéndoles, encarecidamente, que no utilicen el término Navidad para no excluir ni ofender a otras religiones. Importantísimo. No lo llames igual para no ofender a Abdul. A veces tengo la sensación que los gobiernos y las leyes se parecen a las compañías de teléfonos. Cuando eres cliente te hacen ofertas mucho peores que las que hacen a quienes no son clientes. Se trata peor al de casa que al vecino. Se obliga a un respeto para con el otro que no nos profesamos entre nosotros. Pero, a lo que íbamos: no lo llames Navidad pero haz regalos, cena con la familia, date un paseo por la sierra, acuérdate de tus amigos y familiares, añora con cariño a los que se fueron y haz propósitos para el cambio de calendario. Pero no se te ocurra llamarlo navidad porque eso es de retrógrados anacrónicos.
Dice, mi cuñado de pega, que el fascismo solo lo puede ejercer la derecha porque viene de fascio y eso es un invento italiano que hicieron los de derechas. Por eso mismo, y respaldado por las referencias de la wikipedia, no se puede ser fascista de izquierdas. No se puede pegar un tiro en la cabeza a alguien por pensar diferente , dar un golpe de estado, manipular los resortes del estado, convertir los medios de comunicación en títeres de los propios intereses o simplemente dar una patada en el culo a los derechos humanos. Si alguien hace eso no se le puede llamar fascista o dictador. Ni Castro, ni Eta, ni el tipo ese de Perú, ni Stalin son fascistas. Son "incorrectas formas de llevar a cabo el ideal social de la izquierda". Y así se zanja la discusión. Se cambia el nombre y punto pelota.
Conozco a quien me aseguraba que las palabras son los instrumentos que van educando a nuestra sociedad. Que si eliminamos expresiones terminaremos extirpando problemas intrínsecos como el racismo o el machismo porque lo que vamos haciendo es normalizarlos de forma inconsciente. Yo siempre he mantenido que lo que importa es la intencionalidad del lenguaje. Que si a un colega le digo "qué pasa, hijo de puta" es más que probable que no considere a su madre una meretriz y que incluso represente un grado de cercanía mayor que con aquellos a los trato de usted.
28 de noviembre de 2022
Texto presentación
Si alguno no va a estar el jueves 1 en la presentación, se va a perder algo así ( es el borrador de mi intervención):
21 de noviembre de 2022
Premios y excusas para todos.
Existe un determinado tipo de persona, de esos que tuvieron trofeos en su infancia solamente por participar, que no es capaz de entender que la vida no le premie solamente por existir.
Ellos no lo saben pero se van a convertir en los adultos que te envían y te bombardean con frases magníficas una y otra vez como si no tuvieran la culpa de ser las víctimas de un mundo cruel creado para los ricos, los blancos y los herederos que, precisamente ellos, no son. Y no porque no hayan heredado o vivan en un piso de protección oficial sino porque siempre el peso de la pena recae sobre sus doloridos hombros. Todo una pena tremenda. Una pena en la que la vida digna es en un yate con seis camareros o con la piel exactamente igual que la que les deja el filtro "belleza" en las fotos de instagram. No es digno si tienes Netflix y la serie que te apetece ver es de Disney+. No es digno si te mojas cuando llueve. No es digno, en realidad, si requiere un esfuerzo aunque sea mínimo.
Mi madre, nonagenaria, es receptiva a los mensajes apocalípticos. Vive asustada frente a la televisión porque, cuando llega el invierno, en vez de contarle que hará frío le dicen que la mayor ola del ártico desde que hay registros golpeará con furia las costas y el interior. Vive asustada porque el colapso climático acabará con los polos y se queda acurrucada en el extremo del sofá después de rescatar una rebequita del armario. En verano se asusta por las subidas alarmantes de las temperaturas y cuando hay elecciones se atormenta con la nueva guerra civil mientras nos vuelve a contar cómo se hacía caldo con los huesos del pollo.
Hay adolescentes que, al llegar a casa después de una noche de fiesta, stories y combinados, se indignan porque lo único que tienen a mano es un YateKomo.
Casi todas las personas que conozco han sufrido un golpe vital entre los 45 y los 55 años. Han vivido fallecimientos, divorcios, despidos, enfermedades irrecuperables, accidentes o cualquier otro tipo de contingencia que obliga a reinventarse. Reinventarse con el agotamiento que da la edad no es tan fácil. Tampoco tener que aceptar que ya no te queda tiempo para convertirte en aquello que estabas convencido que ibas a ser o lograr. No serás un intelectual respetado, un directivo bien pagado, un feliz progenitor de una familia feliz o un presidente admirado. Ya no tienes tiempo. En ese caso recomponerse es mucho más complicado que echar la culpa a algo: Al amianto, la señalización horizontal del cruce, la globalización o los pesticidas. Vivir en el resentimiento, y lo digo como un experto, es más cómodo que la aceptación de las circunstancias. No conozco a nadie, absolutamente nadie, que afirme que gana demasiado, que es mucho mas afortunado que la media o que haya recibido, en un establecimiento, un trato muy por encima del merecido. Básicamente no conozco a nadie que de las gracias sin esperar nada a cambio.
8 de noviembre de 2022
Xenro ( separados)
Pensábamos que solo existían los juguetes que anunciaban en la tele o los que vendían en el Corte Inglés. Ahora creen que si no está en Spotify, no existe.
Pues hay vida más allá.
Con vosotros un disco escondido de hace 15 años que suena de fábula, te rodea y te lleva:
17 de octubre de 2022
Larga vida a Bill Murray ( y Michael Jackson, entre otros)
Ahora resulta que Bill Murray es muy malo y que va por ahí haciendo chistes de mal gusto que degradan a las mujeres y como es un acosador y muy mala persona hay que odiarle. No importa que haya hecho reir a tu primo y que haya salvado el mundo de los rios de mocos fantasmas varias veces. No importa que en Zombieland fuera uno de los pocos vivos o que resultara ser lo más creíble de Lost in Traslation. No importa que haya sido un jodido grandísimo del humor porque ahora resulta que hay que odiarlo.
Igual que hay que odiar a Woody Allen , a Plácido Domingo , a Bob Dylan o a Kevin Spacey. Porque sí, porque nos ponemos las jodidas gafas de la modernidad y esa capa que determina lo bueno y lo malo para convertirlo en malísimo.
Es como lo de Michael Jackson. Puedes pensar o no que le gustaban los niños más allá de lo éticamente correcto ( cosa que jamás fue demostrada ni condenada, por cierto), pero aunque así fuera era un jodido genio. Era un puto Dios en casi todos los momentos de su carrera musical.
Pero ahora resulta que la sobrina de tu vecino, que no se depila los sobacos y te obliga a que la llames "elle" ( lo cual es ridículo pero está dentro de su libertad como ente), te quiere convencer que si cuando escuchas Beat It bailas o si te cae fenomenal Bill Murray es porque eres un hombre machirulo que quiere violar niños. No te digo yo si crees que Bob Dylan es un referente musical, Woody Allen un director irrepetible o Polanski un cineasta importantísimo.
Todo el mundo sabe, como es lógico, que si te gustan los cazafantasmas es porque te has rendido al patriarcado. Si has ido a misa alguna vez es porque quieres violar menores y que si te emocionó ver a España ganar el mundial es que eres un facha que quiere matar negros los martes.
Y no te digo yo que no haya algún racista violento entre los que han cantado Candle in the wind, pero supongo que en un porcentaje similar a los que adoran las placas solares , el cultivo de cáñamo o las canciones de Los chicos del Maiz.
Yo pertenezco a una generacion que cantó "yo quiero ser torero" a gritos, que bailaba ska con el "Sarri Sarri", que juraba ( con Loquillo y Alaska) que "sé que la mataré", que sigue cantando en el coche "mata hippies en las Cíes" y que estuvo en agosto en un concierto donde "querria pegarte, desnudarte, besarte y luego violarte hasta que digas si". Y jamás me gustaron los toros, fui de la Eta, maté a una ex, me pegué con un hippie y mucho menos violé a nadie. No éramos tan gilipollas.
Así que cuando se empieza a pensar que si te gustaban los goles que metía Romario o la manera de jugar al fútbol de Maradona es porque tú también eres un putero cocainómano lo primero que sucede es que alguien cree que eres idiota.
A ver si nos empezamos a dar cuenta que aunque Picasso era un maltratador, también era un genio. Y que si Hernán Cortés se tiró a una peruana al llegar a Machu Pichu no significa que hoy un español de bien sienta la irrefrenable tentación de cepillarse a cualquier sudamericana que vea por la calle.
Los genios o simplemente las figuras históricas también eran personas. Juzgar con las gafas de ahora lo que sucedió hace chorrocientos años es de una simpleza insultante. A ver si resulta que no voy a poder comer lasagna porque Hitler la mandaba hacer los jueves. No te compres, mi concienciado moderne de género difuso, nada en ikea porque usaban mano de obra esclava polaca. No pongas el GPS, que es derivado de un invento nazi. No bebas agua porque viene de pantanos franquistas. Por supuesto no pidas comida a domicilio porque esclavizan a sus empleados. No compres en Amazon porque no paga impuestos en tu pais. No tengas nada de Apple porque fomenta la guerra en el Congo. Nada de ropa barata porque usa a niños bengalíes.
Ah, eso no. Es curioso. Como no te gusta Bill Murray hay que censurarlo pero que no te quiten pedir cositas baratas, fabricadas en semi esclavitud, a casa que te las traiga un tipo sin contrato.
Conozco a quien fue a una manifestación contra los bajos salarios en un vuelo de Ryan Air. Es el mismo que aborrece a Placido Domingo pero adora el What´s Going On del 71 ( Marvin Gaye). No quiere ni oir que cuando Marvin llegaba macareno de whisky a casa reventaba a hostias a su mujer.
A ver si aprendemos que alguien puede ser una persona horrible pero un genio en otros aspectos.
Yo adoro a Bill Murray pero jamás le tocaría el culo a Genna Davis ( sin su consentimiento). Obviamente hay muchas cosas que si nos viéramos por un catalejo del tiempo, nos parecerían fatal. Yo he conducido borracho, he hecho chistes de maricas, de tartamudos, de gitanos y de árabes. He cantado el "eusko gudariak" en un escenario, he visitado el valle de Los Caidos, he ido muchas veces a misa y a un par de conciertos de trash metal. Me he saltado algún semáforo en rojo y me he quedado una chamarra abandonada de un bar.
Y me he reído mucho, muchísimo, con Bill Murray.
No pienso dejar de hacerlo aunque haya hecho una broma obscena a una compañera de reparto o se dedique, en sus tiempos muertos, a torturar gatos. Precisamente porque no me río de eso sino del chiste de la película.
Eso sí. No pienso comprar en Amazon en mi puta vida y si pido comida, voy yo a buscarla.
4 de octubre de 2022
3 de octubre de 2022
¿Cuantos puntos tienes? ( Como ganar una discusión moderna)
Hubo un tiempo, supongo, en el que intentábamos poner excusas a nuestras miserias. Que si el perro se ha comido nuestros deberes, que si estuve enfermo el martes, que si cariño no es lo que parece o que un grupo de alienígenas ha estado haciendo experimentos con mi cuerpo durante las horas en las que tenía que hacer lo que tuviera que hacer.
Después todo dependía de si la otra parte se creía nuestras excusas.
Conozco a quien ha ingresado a sus padres y ha matado a sus abuelos cuatro o cinco veces.
Hasta ahí podemos incluso considerar correcto el juego de la excusa como la forma de no admitir que o bien no éramos capaces o no nos dio la gana de llevar a cabo lo que prometimos hacer.
Pero, como todo, ese es un arte que ha evolucionado.
En unos tiempos abarrotados de derechos ya no hace falta ningún tipo de escudo, solamente hay que victimizarse y enfrentarse:
-Como soy menor no hago los deberes por mi férrea convicción de lucha contra la meritocracia. Ahí, con dos cojones. Lo bueno es que te exime de hacer deberes no solamente ese día sino todos.
-Te he puesto los cuernos porque soy una mujer emponderada que lucha, de esta forma, contra la opresión machista.
-Me he metido en esa casa que no es mia porque no estoy dispuesto a luchar contra el capitalismo impuro que pervierte a las personas y acabará con el planeta.
-Bebo y llego borracho como un macareno porque me estoy reafirmando en mi sexualidad no binarie contra la que tú, heterosexual infame, no deberías de imponerte.
-Cruzo por donde me sale de los huevos porque, como jubilado, exijo un respeto de la sociedad que he ayudado a crear con mi esfuerzo durante tantos años.
Así que, obviamente, solo tienes que buscar dentro de ti la minoría victima a la que perteneces. Si por lo que sea te puedes hacer un combo, mucho mejor. Por ejemplo: mujer trans jubilada negra. Ya no importa si tienes razón o no, solamente hay que hacer una suma de minorías victima. Así , en una lucha a muerte, se hace la operación: hombre, válido, blanco, de derechas, empresario, occidental, heterosexual, mayor de edad... eso resta. Mujer, menor, de sexualidad difusa, de izquierdas, inmigrante, mal pagada, coja, gorda, con penales y alguna adicción diagnosticada... eso suma.
Entonces ya no importa sobre lo que se vaya a discutir. Se suma y se resta. Y el que saque más puntos, gana.
Lo curioso no es que sea verdad, que lo es. Lo curioso es como algunos te intentan convencer que son una minoría solo para que les des la razón. Cualquier dia aparecerá Pablo Iglesias intentando convencernos de que es una mujer negra con una regla muy dolorosa oprimido por los poderes del estado. O Abascal jurando que es de gay de izquierdas.
Pd: y todo esto viene por un comentario de hoy en un debate de la Ser en el que los que apostaban por que la primera ministra de Uk fuera Lizz ( ya que es mujer) , ahora que hace cosas que no les gusta se escudan en que es blanca. Porque ya no importa lo que haces o si tienes razón, sino lo que suman tus puntos. Y yo, personalmente, puntúo en negativo.


