Mal dia para buscar

25 de abril de 2026

Piénsate, humano

No comprendo la diferencia que puede haber entre "Los Españoles primero" y tener que demostrar que sabes Euskera nivel aizkolari de Gernika para trabajar barriendo calles en Alsasua.

Personalmente me la ha traído completamente al pairo cualquiera de los componentes con los que uno viene de fábrica siempre y cuando aporte o colabore con el sistema de todos de una forma positiva. No tengo ningún conflicto en meter en un avión a un hijo de perra con sesenta y tres apellidos de la patria para dejarle caer sobre el desierto del Sahara, a ser posible sin paracaídas. Me niego a creer que alguien es mejor o peor que otro porque va con un componente racial, lingüistico, confesional o heredado en particular.

Sin embargo los humanos sociales estamos llenos de prejuicios. Algunos, incluso, se empeñan en comportarse como creen que deben dadas las circunstancias o las modas. José Ramón, que siempre fue un conductor precavido, empezó a conducir como un loco al adquirir un deportivo. Es más, dejó de usar los intermitentes porque era un BMW. En algún lugar de su minúsculo cerebro llegó a la conclusión que no era él, sino el coche, lo que le convertía en un peligro.

Desconfío, igualmente, de aquellos que utilizan como argumento principal en la defensa de sus planteamientos la titulación personal. "Estás equivocado en la manera de freir un huevo porque yo, !yo!, soy sociólogo"

El caso es que hay una tendencia brutalmente marcada por la que algunos, para que el otro no manipule la información, ponga a sus colegas en puestos públicos, se lleve la pasta, cambie las normas del juego a medio partido o se comporte como un tirano, ya lo hace él antes. "Más roban los otros"-me dijo alguien cuando se aprovechaba de los fondos de su partido (de mucha izquierda) para pagar el hotel en que realizábamos actividades sexualmente atléticas. Hago una llamada y te abren un quirófano cuando quieras, me dijo un político (de derechas) al comentar que los médicos de mi hospital no operan en verano porque sufren mucho estrés y mi maltrecha economía de autónomo no permite otras fechas.

Se nos olvida con facilidad ideológica la inmensa cantidad de veces que defendemos hacer lo que criticamos en el lado contrario del posicionamiento mental. Eso nos lleva a situaciones absurdas donde alguien tacha de racista a alguien por hacer lo mismo que defiende. Es como diferenciar matar guardias civiles o etarras, cuando los muertos se descomponen igual y sus hijos sufren lo mismo.


Si algo he ido aprendiendo es que el ser humano es humano muy por encima de sus ideas. Las ideas, en este mundo hipócrita, se quedan para aparentar ser una persona ideal tomándote cañas con los colegas. Los hechos, que son los que determinan lo que somos, se parecen mucho más cuanto más nos acercamos a los extremos. El imbécil es imbécil allá donde nace y algunos nacen con la necesidad de ser imbéciles. Por eso mismo se hacen de la imbecilidad mayoritaria geográfica o cultural. Un tipo con ropa amplia, un perro sin correa, con tres pines pro palestina, que quema incienso y tiene una novia que no se depila los sobacos llevaría un pantalón de pinzas, una pulsera de España y miraría con deseo a la más operada de sus conocidas si tuviera a bien nacer en otro lugar. Es el mismo tipo cargado de puntualizaciones geográficas o actitudes que ha asumido por mera supervivencia social.

Así que antes de hablar de cositas con furiosa cólera, corazón, piénsate.

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