Mal dia para buscar

2 de julio de 2021

El Lobo Victimista.

En aquella película del 87, Cocodrilo Dundee, cuando  van paseando por Nueva York y les salen un grupo de navajeros, ella se asusta porque el asaltante lleva un cuchillo. Entonces él, que en la vida real se convirtió en su marido, saca un cuchillo de verdad. 


Hay demasiados ejemplos para representar lo fina que es la piel en la actualidad. Vamos, incluso existe el meme ese del perro fuerte y el perro mierdoso sobre cómo eran las cosas hace no mucho y cómo parece que las vivimos ahora. La evolución no nos deja en buen lugar. En el último los chavales que se fueron de fiesta por Mallorca se identifican con el perro mierda, lloriqueando porque les han dado magdalenas  en vez de algún desayuno de los campeones. Los mismos que gritan por las ventanas, cuando la resaca ha bajado, vociferando sobre la detención ilegal por un gobierno represivo que maltrata los derechos fundamentales de cualquier humano a ser, libremente, un gilipollas.

Me sorprende, absolutamente, cada vez que escucho apelativos dramáticos: discriminación sexual, represión gubernamental, violencia patriarcal son, quizá, los más repetidos últimamente. Sin embargo cada vez me recuerdan más al cuento del lobo, pero en su versión dramática. "El gobierno Español nos represalia por saltarnos la constitución y usar unos millones de dinero público para lo que nos da la gana", "me quieren meter en la carcel por ser mujer y haber secuestrado a mis hijos unos meses" , "me discriminan por no poder trabajar con tacones y pizpiretas lentejuelas en mi puesto de bombero". Estoy exagerando pero no me alejo demasiado de la realidad. Creo, firmemente, que existe algún recurso mental que nos aleja de la realidad para justificarnos. Es como lo de montarse un chiringuito siendo Toni Cantó después de haber criticado, con bastante gracia por cierto, los chiringuitos ciertos de los demás. Ahí entramos en lo de siempre. No importa qué hagas o hasta lo que digas , sino importa quien lo dice. La desvergüenza rozando el ridículo del dinero publico gastado en canciones reivindicativas dignas de un after gay friendly de tercera división que ha presentado la ministra de igual dá hace una semana , con su presupuesto de 471 millones de euros, se queda en nada porque cualquiera se mete con ella. Porque el discurso tiene perfectamente argumentada la defensa: si alguien dice algo se le acusa de estar en contra de la libertad sexual y , por defecto, se le asocia con quienes desean matar catalanes LGTBI. Y ya está. No es que te parezca una soplapollez porque lo sea, sino que estás queriendo matar mujeres o , lo que es peor: mujeres catalanas inmigrantes lesbianas pobres. Y ahí estás tú: misógino, racista, centralista, homofobo y rico. Luego , al llegar a casa, me azoto.

Existe ese discurso aunque parezca mentira. Ese cuento. Ese lobo que acecha. Sin embargo cuando hablan de pobreza por no poder pagar Netflix y HBO a la vez mi madre me cuenta que ella era feliz cuando en su casa de 7 hacían sopa con los huesos del pollo de ayer. "Eso no es hambre" -debería de decir- "Hambre era aquello". Represión era la de verdad, y discriminación es lo de Arabia Saudí. Pero nos encanta vivir en el cuento del Lobo Victimista.

Conozco a quien jura que vive en la dictadura capitalista porque para ganar dinero tiene que ir a trabajar. Entonces busca algo que le identifique y lo convierte en una conspiración contra su persona. Y grita, haciendo uso de su libertad, que no es libre.

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