Mal dia para buscar

8 de noviembre de 2012

La ética impuesta

Con una alfombra al hombro, unos perfumes supuestamente falsos en la mano y una sonrisa igual de falsa ha entrado un hombre en mi negocio. Presto se ha dirigido a dos mujeres que esperaban a ser atendidas como si aquello fuera su supermercado. Les ha enseñado las cajas como si fueran bolsos de CH (Carmen Hornillos) y, lo siento por lo incómodo, he ido hacia él.

- ¿Quieres un perfume para tu mujer?- me ha preguntado.
- Bajo ningún concepto
- ¿Por qué?
- Porque tengo un comercio y pago impuestos. ¿Pagas impuestos tu?
- No- me ha dicho riéndose como si eso fuera algo de tontos o de ricos.
- Entonces a tomar por culo.

Reconozco que decir "tomar" no ha sido apropiado.

Sin embargo mantengo la postura ideológica utópica que cree que el sistema, como tal, no está tan mal. Creo, porque es una cuestión de creencias, que si solicitasen ayudas exclusivamente aquellos que las necesitan habría para todos. Establezco como dogma que si pagamos nuestros impuestos podremos disfrutar de una serie de servicios públicos con la suficiente cantidad de recursos como para que sean satisfactorios. Por el contrario me decepciono cada vez que descubro que el ser humano, por definición, es un niño malcriado que busca la manera de engañar a los demás para lograr su satisfacción inmediata en contra de un perjuicio posterior (que es lo que definíamos como "descuento hiperbólico"). "Pobrecillo"- me ha dicho una de las señoras.-"Seguro que no tiene otra manera de ganarse la vida". "Seguro que no va a vender perfumes falsos a una perfumeria"-ha respondido su compañera.

En realidad hemos llegado a la conclusión, que es algo que últimamente me persigue, que estamos viviendo una época en la que un cambio de mentalidad es obligado. "De la misma forma"- me decían- "que cuando antes algunos se jactablan de ir a Madrid por carretera en menos de tres horas y ahora no lo hacen porque saben que correr es peligroso".  La he mirado con condescendencia: "El problema es que no corren porque a partir de 120km/h les van a poner una multa tremenda y no por su seguridad o la de los otros conductores".

Hay un salto casi cuántico entre la convicción y el castigo, entre la necesidad de hacer lo que uno debe o la imposición de normas con la excusa del castigo. Lo curioso es que en una sociedad que se supone moderna las formas de adoptar como propias las normas lógicas vienen de la mano del castigo como si fuéramos preadolescentes sin cerebro. Entonces, quizá, hacemos lo que se debe como el niño que se porta bien después de la tercera bofetada.

La ética no debería de ser un bien impuesto, pero eso parece ser que no lo aprendimos en el siglo XX.

6 comentarios:

Jose Antonio Quirós Serna dijo...

Cuando veo que con nuestros impuestos les pagamos los yates a los banqueros y éstos nos desahucian de nuestras casas y leo que un trabajador dice: "si pagamos nuestros impuestos podremos disfrutar de una serie de servicios públicos con la suficiente cantidad de recursos como para que sean satisfactorios"... me enervo.

pesimistas existenciales dijo...

Pues nada...no pagues impuestos. Yo no he dicho que me alegre que se compren yates. No pongas en mi palabras que no dije. Respecto de los desahucios... Habrá de todo. Creo que habrá personas que han firmado créditos de pisos que no podían pagar y que ese será un porcentaje de los desahuciados. También creo que el sistema y las empresas no ven personas, sino números, aunque eso es otra historia. Pero si. Creo positivamente que pagar impuestos es un sistema ... Bueno... El mejor de los sistemas que se nos ha ocurrido. El problema, y de eso va, es la naturaleza humana. Y la ética.

Anónimo dijo...

No es un problema de ética y de naturaleza humana, si no de NUESTRA ética, de nuestra educación y hasta de nuestros podridos principios morales, que tocan por igual tanto al de más arriba, como al de más abajo.Éste es un auténtico país de sinvergüenzas en el que todo el que puede intenta sacar tajada como sea, y los autónomos los primeros, tú debes de ser el único que paga sus impuestos y declara lo que gana (suponiendo que lo hagas). Estuve casi dos aňos viviéndo en Nagoya (Japón) y te aseguro que lo de allí no tiene nada que ver con este tipo de miserias. Por tanto de naturaleza humana nada.

Anónimo dijo...

Refrendo 100% la opinión de anónimo. Es más una cuestión cultural. He vivido una década en Dinamarca y esto allí NO pasa. Bajo ningún concepto se tolera por la ciudadanía la corrupción más insignificante, con la que aquí transigimos, disculpamos, y hasta nos hace gracia.
De pandereta y vuelva Ud mañana.
Saludos,

iparrajose dijo...

El otro día un obrero (de la Firestone ahora Bridgestone) me dijo que todos haríamos lo mismo si pudiéramos. Todos meteríamos o pondríamos la mano.
No creo- respondí. Pero en estos últimos días he repasado mi propia experiencia (personal e intransferible)y he llegado a una conclusión también pers. e intr.: aún estando en total desacuerdo y enarbolando la bandera de la honradez no puedo decir que un análisis de conciencia me conceda la libre absolución de mis pecados (al menos en esta materia).
es muy difícil ser honesto. es muy fácil criminalizar a los demás. es muy difícil exigir a los demás que cumplan cuando todo nos dice que no hay por qué hacerlo.

Jose Antonio Quirós Serna dijo...

No he puesto nada que no hayas escrito antes. Quizá tengas que leer mi comentario de nuevo.