



12 minutos para disfrutar.
Supongo que lo que sucede es que a todos nos gustaría vivir una experiencia mágica, de esas experiencias que únicamente te pasan cuando estas solo. El problema es que cuando estás solo, tampoco te pasan cosas. Y si te han pasado cosas a lo largo de tu vida, nunca han sido tan mágicas o tan lineales. Siempre pensamos que una vez que se conocen o se dan el primer beso, todo es hacia arriba. Son las mentiras del cine con las que nos gusta comulgar.
Dicen que la envidia duele y dicen que la persona envidiosa tiene básicamente un problema de identidad; quiere ser el otro y tener lo que él tiene; y como no puede, ni está dispuesto a hacer lo que tiene que hacer, sufre y se entristece por el bien ajeno .
Felix de Azúa decía que en una relación amorosa las funciones se truecan. Mantiene que nos sentimos atraídos por una persona que nos proporciona aquello que echamos de menos y que con el proceso amoroso, en el final del trayecto, el otro se parece a lo que éra la contraparte antes. Como era de lo que se estaba escapando en un principio, el amor muere.
Es un proceso de envidia con final infeliz.
También es verdad que las concepciones de pesimismo y optimismo van inherentes a las sociedades. En la sociedad occidental se supone que el optimista está blindado ante los problemas porque sabe obtener la parte buena de la historia. Sin embargo en la sociedad japonesa el pesimismo es un signo de sabiduría y eso les hace ser cautos cuando las cosas van bien.
No sé que es mejor.
Lo más probable es que, como defienden algunos estudiosos, la actitud ante los riesgos está unida directamente a la situación que estemos viviendo en cada momento. De esa manera las personas de mayor edad son proclives a asumir un mayor número de riesgos. Y asumir un riesgo es ser lo suficientemente optimista como para pensar en la viabilidad del triunfo.
También es cierto que mucho de nuestro pesimismo es parte del miedo al dolor que produce el fracaso. A mí me duele de manera extrema el optimismo de los demás, sobre todo porque pienso que lo fingen exclusivamente para hacerme daño. Los últimos estudios han demostrado que si el daño infringido es intencionado, duele más.
Es lo que tiene ser masoquista, envidioso, pesimista y fumador.
PD: El video superior se compone de partes de la película de animación Persépolis, de hace un par de años, donde cuenta la historia (autobiográfica) de una niña iraní al descubrir la cultura occidental. La música es una versión del mítico Eye of the Tiger de Rocky III cantada por Chiara Mastronianni (y que te sonará del anuncio del Golf)
Los Simpsons empezaron su andadura el 19/04/1987.Esto es, más o menos, el experimento del perro de Pávlov que hemos estudiado toda la vida. El perro salivaba al oir la campana porque sabía que después de la campana venía la comida. Skinner lo que hizo fué generar comportamientos más complejos y después dar la comida unas veces sí y otras veces no, por lo que generaba comportamientos "supersticiosos": el animalillo hacía sus movimientos para ver si quizá en esa ocasión tenía premio.
Es lo mismo que nos lleva a contar la misma anécdota que nos valió una vez para llevarnos a alguien a la cama por si en esta ocasión funciona. Es lo mismo que hace al ludópata jugar por si toca o levantarnos por la mañana por si ese es el gran día, como cantaba Serrat.
Y aunque Burrhus Frederic Skinner nos demostró que vivimos en una caja de condicionamiento operante llamada sociedad, los dibujos animados son los que mayor repercusión han dado a su trabajo a lo largo de la historia. Quiero pensar que la elección del nombre es un guiño a la cultura que debemos de tener, al menos según la escuela primaria de Springfield, al menos según mandan los cánones del director Skinner.
El miedo es la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”.
Hay miedos personales (me muero, me hago mayor) y miedos colectivos (con la crisis, todos al hoyo o aquel que generó Orson Wells en su experimento radiofónico). Y hay efectos del miedo, sin llegar al dolor de la ansiedad, que modifican nuestros comportamientos de una manera determinante. Sin miedo no volveríamos a casa por la noche porque habríamos sido atropellados por un coche por el que no temíamos ser atropellados. Sin miedo no habríamos evolucionado como sociedad ya que nuestra evolución, en muchos factores, es una lucha contra los miedos básicos.
Tenemos miedo a la muerte, a la soledad, al retrazo , al fracaso, al cambio e incluso el miedo a la libertad del que hablaba Eric Fromm.
Tenemos también miedos generados artificialmente. No en vano los fabricantes de yogurt y similares nos han metido en el cuerpo miedo al colesterol, aunque es una variación interesada del miedo a la muerte. O el miedo miedo a oler mal que reflejan los anuncios de colonias, que no es más que una manera de enfrentarse al miedo al fracaso. En definitiva, que el marketing moderno lo único que hace es echar sal en la llaga de nuestros miedos naturales para logar el temeroso éxito de vender más.
Existe el miedo, la ansiedad, el pánico, el terror, la fobia, el horror, el susto , el sobresalto...
Victor Frankl, un psiquiatra judío que pasó la segunda guerra mundial en varios campos de exterminio afirmó que no se salvaron de aquel infierno los más fuertes, ni los más cultos, ni los mejor preparados, sino aquellos que tenían una motivación más allá, aquellos que fueron capaces de aceptar el miedo, asumirlo e identificarlo.
El miedo, como un herpes que va y viene, es inherente a todos nosotros y se identifica cuando mostramos debilidad. No podemos eliminarlo porque nos viene de serie.
La realidad es que me niego a pensar que a partir de los 40, cuando empiezas a descubrir las verdades que te habían escondido durante tanto tiempo, tengas que enfrentarte no sólo al decaimiento de la energía que desprecias a los 30 sino a la nueva demostración médica de admitir que te van a salir hijos de segunda división.
Mi madre me tuvo con 40 y aquí estoy, defectuoso total. (y sin garantía)
Pd: feliz dia de San Valentín, para los que os quieran con posibilidades de triunfo.

Pd: Este post fue escrito antes que los hijos de madre desconocida volvieran a poner una bomba certificando lo lejos que estan de la evolución que ha llevado al ser humano desde el mono hasta el homo sapiens. Sigo pensando lo mismo pero entiendo quienes, en un arranque de rabia, tengan deseos de ver rodar cabezas.
