Mal dia para buscar

15 de febrero de 2012

El 80% de los pequeños empresarios


Llevo dias oyendo, como si fuera un martillo neumático de una obra de esas que ya no encuentras, golpes y golpes sobre la reforma laboral (dentro y fuera de la cadena SER). Llevo día oyendo que a partir de ahora los empresarios se van a levantar sedientos de sangre y van a empezar a despedir como quien se tira pedos en medio de una tremenda gastroenteritis. Supongo que empezaran a despedir de la misma forma que el consumidor medio se va al Corte Ingles a comprar porque están de rebajas sin pensar acaso si lo necesita o no porque al final de todo está la percepción que un trabajador es un número incómodo que si es eliminado deja de ser un problema.

Ante eso pienso, como quien piensa en el tiempo que pasa, que si algún día se contrató a una persona es porque hacía cierta falta y porque alguna labor era necesaria de su esfuerzo. Nadie te contrata por el gusto de despedirte.

Pienso también, que el 80% de la riqueza de este pais está generada por pequeñas empresas en las que el jefe no deja de ser un trabajador más. El bar que está debajo de tu casa es una empresa. La tienda de gominolas es otra empresa y hasta el kiosko que tiene contratado a un joven para vender el Marca por las tardes es una empresa de la misma manera que lo es Telefonica, el Banco Santander o Mercadona.

Conozco un caso de una empresa de transportes con tres camiones y cuatro empleados: el jefe y tres conductores. Los cuatro llevaban juntos más de 20 años. Las cosas, como en todos los lados, vinieron mal dadas. Se jugaron a suertes quien abandonaba la empresa. Alguien perdió. Despido por causas objetivas (20 días). Llegó la denuncia por despido improcedente de rigor. 45 días por año trabajado. No pasa nada, vendemos un camión. Nadie quiere comprar un camión. El camión es subastado. No es dinero suficiente y tienen que cerrar la empresa. Todos a la calle. Mirado desde ese punto de vista con 20 dias (que eran 50mil€) pudiera ser suficiente para que alguien siga su camino y no se lleve a sus compañeros por delante para que, al final, no cobre ninguno.

La solidaridad es algo que aparece cuando te supone un esfuerzo pero en este país hemos aprendido demasiado rápido a mirar por nosotros mismos sin mirar de reojo a nuestros compañeros. Todos conocemos empresas con empleados de baja desde hace 18 meses.

Y, eso sí, nos hemos vuelto muy tremendistas.

Con la reforma laboral es probable que el 20% del tejido empresarial de nuestro pais empiece a hacer cribas indiscriminadas porque son compañías que carecen de moral y de ética, pero tambien son compañías que tributan en las islas Caimán y que antes de la reforma también tenían los mecanismos y abogados necesarios para sodomizar al empleado medio (lo puedo demostrar).

Tengo la visión idealizada de que cuando un empresario contrata a su quinto trabajador no lo hace para despedirle y que cuando alguien tiene la oportunidad de demostrar que vale y lo hace no suele recibir gratuítamente una patada en el culo.

Porque para el 80% de los empresarios de este país, que son los dueños de bares, de kioskos, de pequeñas ideas materializadas en oficinas alquiladas y de tienditas que hacen malabarismos para pagar la luz, los empleados tienen la suerte de ser personas.

Otra cosa es que tú juegues a ser un número pensando que Emilio Botín y el dueño del Mesón Riojano son la misma persona.

Es una cuestión de roles, no de reformas.

Es una cuestión de trabajo y de rendimiento, no de nóminas ni de derechos (aunque todo es necesario (porque hay mucho hijo de puta suelto)).


Pd: soy un idealista, sí. Y un tipo que tuvo a 3 empleados de baja que se iban a jugar al fútbol juntos (lo cual supuso tener que echar a 15). Yo no hubiera echado a 12. Fueron 12 castigos. Sólo ganaron los abogados. Perdimos todos los demás.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un punto de vista justo y correcto, ( que te voy a contar si tu eres autonomo y con trabajadores ) sin embargo, algo me dice que el grande, a quien antes le costaba....ej..30.000€ despedir a un trabajador, ahora sera mucho menos. La mayoria de medianas empresas ya conocen los contratos y los "modus operandi" correctos para pagar la menor indemnizacion posible, y como de costumbre, el currito de a pie, bien autonomo bien trabajador son lo que salen perdiendo, creo que mas o menos es tu idea de hoy no? (sigues sembrao)

pesi dijo...

La idea es que en mas de una empresa se ha bajado la persiana porque: 1º nadie pensaba que la bofetada iba a ser tan grande. 2º porque pagar 45 dias siempre, pasara lo que pasara, era aplicar las leyes que se hicieron pensando en Empresario ricos a Empresarios pobres.
Y eso no es justo.

Anónimo dijo...

Yo tambien conozco un caso... bueno uno no bastantes, tirando a muchos, pero con uno me conformo.
Una tienda de sofas y complementos, hace una par de años eran dos, de 5 a 5 empleados mas el jefe y la mujer.
El jefe, sueldo mensual (antes, durante y tras las vacas gordas) 2000e mas extras (llamemosles dietas empresariales o mis caprichos los paga la empresa)
La mujer mas de los mismo
Nivel de responsabilidad, mientras la cosa iba a todo trapo, adquision de material y la mujer pegaba un vistazo por encima a las cuentas, para todo lo demas gestoria.
El resto de trabajadores nomina segun convenio, y horas (por supuesto en negro)
Y la cosa empezo a ir mal, pero los 4000e, mas la gestoria para tener menos trabajo no paro. Los viajes familiares a cargo de la empresa tampoco.
Para las nominas ya no llegaba pero su nivel de vida tampoco bajaba...
Y asi hasta que poco a poco expoliaron las escasas reservas y del negocio y tubieron que cerrar.

maria again dijo...

Es obvio quién quería esta reforma y a quién va a beneficiar: a la gran empresa. Cierta multinacional muy muy conocida que me toca de cerca lleva dos años echando gente a la calle, sin disimular siquiera, y en plena crisis cada año declaran más beneficios ( con el agravante de que todos sabemos que la contabilidad de los grandes está diseñada para camuflar el beneficio real, mucho mayor aún)a costa de apretar las tuercas a los trabajadores que siguen en la empresa. Resultado: trabajan como locos, con el miedo en el cuerpo, porque ninguno se siente seguro, realizando a costa de su salud física y mental el trabajo que realmente necesita más personal.
De los empresario PYME que se pagan hasta el último capricho a cargo de la empresa no voy a hablar, y eso que me toca directamente.
Estos serán los beneficiados, no los empresarios a los que te refieres en el post.

Anónimo dijo...

¿Solidari…qué?

Entre las directrices que la CEOE dicta entre canapé y canapé, debería estar el aviso de que “una empresa no es un barco”.

El empresario español considera que SU empresa es un barco en el que remamos todos para que salga adelante (eso sí, a cambio de un sueldo según convenio, una categoría inferior a la real, horas extras no pagadas y sin más derechos que los reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores).
Un barco en el que, cuando las cosas van mal, hay que redoblar los esfuerzos, remar todos a una y olvidarnos de lo que no sea evitar el hundimiento y, cuando van bien (extrañamente, nunca van bien), evitar relajarnos para que no nos tilden de vagos.

Eso sí, como manda la tradición, en este barco el último que abandona es el capitán: antes se despide que se conduce un coche sin clase A o tres letras consonantes. Todos fuera, que sigo yo solo.

Solidaridad con mi empresa, con mi pobre jefe, era lo que me reclamaba el abogado, cansado de ver que ninguna otra estrategia funcionaba.

Yo miraba desde la ventana su coche nuevo y luego miraba la cara de mis compañeros, amenazados todos con irnos con lo puesto si no aceptábamos un ERE más que cuestionable y la más cuestionable todavía promesa de ser contratados en la nueva sociedad que iba a crear (eso sí, con menos derechos aún).

“¿Solidari… qué?.
No me malinterprete, caballero, que yo soy muy solidaria. En este país todos somos solidarios. Nosotros con nuestro jefe, nuestro jefe con nosotros y usted con su cliente, al que supongo que no cobrará dada la situación que me acaba de describir. Eso sí, visto lo visto, casi que nos dan lo nuestro y ya nos lo pensamos”

Soy tan solidaria, que aún me apenó que su nueva empresa quebrara y que a día de hoy siga sin ver que el mejor capital que tenía era su equipo de remeros.

Eso sí: antes muerta que sencilla y antes no-solidaria que tonta.