Mal dia para buscar

31 de julio de 2026

las dos personas: El que no va y el que te prohibe ir.

Hay cosas que se agotan porque sí. En realidad nadie sabe, exactamente, cuando desaparecieron. La cinta de casette, por ejemplo. El cd de los ordenadores esta teniendo un lento morir. Curiosamente hay muy poca gente as quien le de pena, en realidad. No es como el vinilo, que llevó asociada a él toda una cultura y liturgia. También sucede con usos populares o actividades cotidianas. Lavar con jabón chimbo sobre una piedra al borde de un río ya no se hace. Tirar a una cabra de un campanario, tampoco. No se lleva a tu hijo a un prostíbulo para que se estrene como si fuera algo parecido a los rituales aquellos de Africa en los he han de saltar de un árbol, en mi cerebro agarrados de los huevos con una liana, para demostrar que son adultos. Todas esas actividades se han ido diluyendo con los tiempos, así de sencillo. Sabemos que hace relativamente poco (2015) se derogó una ley que permitía matar vascos en Islandia pero, aunque fuera legal, no se les mataba porque era una barbaridad. Legal si, pero una barbaridad. 

También hay eventos o acciones que no son locas y que se mueren solas. Yo soy comerciante y sé de lo que hablo. Simplemente la modernidad impone sus normas aunque sean imbecilidades que, a medio y largo plazo, nos van a joder vivos.

Sin embargo hay dos tipos de personas o dos maneras de reaccionar ante todo esto.

Existe quien no es partícipe de algo y, simplemente, no colabora con ello o no lo consume. Y punto. 

Ahora viene lo bueno: hay quien no es, igualmente y en su libertad, simpatizante del asunto en cuestión y exige que sea prohibido, penado, hace tres manifestaciones en contra y grita muy fuerte. 

Casos que se me ocurren: La gestación subrogada, los toros, que Maria del Carmen planche. Da exactamente lo mismo que ambas partes ( aqui no hablo de toros) estén de acuerdo (por ejemplo en una prostitución libremente ejercida) pero como no me gusta a mi, hay que prohibirlo. Obviamente y debido a la publicidad gratuita que genera, hay quien se da cuenta que aquello existe y, además, les jode la intolerancia de los voceros, con lo que dan ganas de ir a los toros por joder. 

Normalmente, además y de forma bastante habitual, suelen ser manifestantes que se esconden tras una pancarta de tolerancia. Aquí llegamos al gran oximorón de la reivindicación moderna donde, para salvaguardarte a ti ( que he considerado que eres idiota sin criterio), te obligo a ser y actuar como yo he decidido que debes. Contra la supuesta imposición de los demás: mi tiranía.

Porque si a mi nadie me obliga a alquilar un útero, planchar o irme de putas libres, tampoco quiero que me lo prohíbas tú.

Sigo pensando que con el paso del tiempo, y no hace falta mirar my atrás, la sociedad impone cierta sabiduría. No conozco a nadie que pegue a alguien exclusivamente por ser marica o negro. No sé de ninguna universidad que impida estudiar a una mujer. Pero sí que conozco gimnasios solo de mujeres y en las fiestas de Algorta  que se están celebrando ahora, casi como los baños para negros de la América racista, hay zonas para consumidores españoles. Y eso es de ser muy hijo de puta intolerante. Si vas a pedir en inglés, francés o alemán seguro que Erlantz se esfuerza en atenderte y hasta te dice donde están los lugares turísticos de la zona pero si eres Ramón, de Alpedrete, que te jodan. Y todo por la tolerancia. Tolerancia de mis cojones. No sé cuando ser un sectario pasó a ser un ejemplo de convivencia, pero es algo que está ahí. Obviamente me la pela y son lugares en donde, seguro, no voy a consumir. Al fin y al cabo si no hacen caja tendrán que replantearse su modelo de negocio, de la misma forma que las zapatillas con esteladas catalanas las hacen los chinos. Pero ¿qué sucedería en unas fiestas donde los negros, los viejos o las lesbianas solamente fueran atendidos en un lugar destinado a señalarles?. Alguien ha aprendido a indignarse mucho con lo que hicieron los abuelos de algunos y eso les vale como excusa para hacerlo ellos hoy. Pero lo que me jode ni siquiera es eso sino que no tienen el valor de reconocer que se convierten en exactamente lo mismo que contra lo que creen que luchan.

Todo esto me resulta una reflexión bastante obvia pero mientras el tiempo, espero, termine con estupideces de este calibre, hay que joderse. Porque si te pones delante explicando que hacer eso está mal, ya te saltan al cuello gritando que ayer te follaste un perro, niegas el cambio climático, crees que la tierra es plana, deseas matar moros (que todos son buenísimos y respetuosos), quemas los montes y, por supuesto eres un taurino putero machista que quiere meter en la cárcel a todo el que hable vascuence. Joder, !que yo no me he follado a un perro en la vida!


2 comentarios:

Ina Blackwood dijo...

Son corrientes que, aunque a veces tienen cierto sentido, se mantienen en contra de la necesidad real de que existan. Si hay quien se manifiesta por algo que, en realidad ni le va ni le viene, es como ese crío del colegio que le mete el dedo en el ojo a otro por puro afán de protagonismo, o por saber como es la textura del ojo ajeno,... y eso si hay suerte y el niño sale curioso e inquieto, y no sólo tocapelotas.

Deberías preguntar a cada disidente de todos modos, alguno podría tener argumentos capaces de convencerte de que no te folles un perro.

pesimistas existenciales dijo...

y dale! Que yo jamas ni he pensado en follarme un perro! JAJAJAJAJAJA