Mal dia para buscar

27 de noviembre de 2025

La voz interior, el enemigo y la necesidad de aceptarlo. (y C.R.A.Z.Y)

C.r.a.z.y, que es una jodida maravilla de película, tiene dos momentos musicalmente gloriosos.

Uno incluye a los Rolling Stones. Otro a Bowie. Los dos están en la cabeza de un adolescente buscando su lugar en medio de un colapso cultural y una familia que no para de cambiar mientras él no sabe hacia donde ir.



Supongo que me encantó poderme meter en la cabeza del protagonista. Las voces en off me gustan porque las puedo escuchar y me siento identificado. Cuando era pequeño y hablaba conmigo en el asiento de atrás del Seat 132 al que mi padre llamaba "El Cuervo" ( porque era negro y se tragaba 12 litros) tenía la convicción de vivir algo especial porque el resto de las personas solamente se comunicaban entre ellas. Creía, erróneamente, que esa vida interior era parte de mi ser especial, de aquella persona ficticia a la que contaba mis miedos o la manera de jugar correctamente con los juguetes. Probablemente la primera relación de verdad que uno tiene es con esa voz con la que intercambia sentimientos.

Desconozco la forma en la que el resto de los humanos interaccionan con ellos mismos. Mi yo interior me llevaba la contraria, muchas veces. Eso me hizo aprender a ponerme en las antípodas de mis planteamientos y, aún así, ser capaz de defenderlos fervientemente. Habrá quien necesite que le den la razón a todas horas, como un yonki del sesgo de confirmación. Estoy convencido que hay una mayoría que apuesta por un yo que le dice lo guapo que está, la razón que tiene y lo listo que es. Nunca fue mi caso y sigue sin serlo. La gran ventaja es el entrenamiento de años y la enorme capacidad de ser capaz de polemizar con cualquiera y sobre cualquier tema. La manera de hacerlo, como si fuera un actor, es meterme en el papel adecuado y, a partir de ahí, sacarle de quicio. Los días que solamente deseo ver el mundo arder, es lo que hago.

La vida es, en cierta medida, un ejercicio de supervivencia. Los altos o corpulentos tienen su estructura ósea y fortalecen su físico. Quien es pérfido como Crüella se vuelve más retorcido. Las personas SIEMPRE intentan llevar al contendiente en la disputa a ese sitio en el que creen que pueden ganar. Si puedo elegir entre sable y pistola pero me creo Dartagnan, elegiré sable. Yo te llevaré a una guerra de canciones, a una pelea dialéctica, a una yinkana de orientación o incluso a un frisbee a muerte. Los bajitos con poquísima flexibilidad nunca queremos darnos de hostias y hemos aprendido a aceptar los duelos en los que tenemos una mínima posibilidad de victoria.

¿Cual es el problema entonces?. Que ese hijo de la gran puta interior me dice que no voy a ganar el duelo, que voy a perder, que podría haber elegido algo mejor. Que me he equivocado porque el otro ganó una medalla de bronce en las olimpiadas de Munich, en la categoría de florete. 

Así que cada día me esfuerzo más y me dice que soy menos. Nunca esta suficientemente bien el trabajo, nunca estoy más cerca que ayer de la cabeza de mi madre, Llevo meses intentado escribir y cada vez que hago algo me dice que es mejorable. Cada puto minuto de mierda grita que puedo hacer algo más productivo y me paso el día en algo parecido a limpiar el interruptor de la luz de las marcas de dedos y que me haga darme cuenta que dejé más marcas aún. Me aterra cuando me quedo parado buscando una palabra que no encuentro o si me da un latigazo la cadera, aprieto los dientes para intentar que no se me note o que ese enemigo exigente no se dé cuenta. Me voy poniendo obligaciones y procuro ser estricto, alemán, para que me diga  "bien hecho". No lo consigo jamás. Eso es lo que siempre me arrastra y luego me quedo callado pensando algo parecido a ser insuficiente, como un alumno que estudia mucho pero que no llega. Es algo similar a lo que me pasaba con la Química Orgánica en segundo, que nunca la llegué a entender y me aprobaron con la promesa de jamás trabajar en ello. Solo me relajo un poco cuando le duermo o cuando fallece un poco de agotamiento los fines de semana. Soy plenamente consciente de ello. Sé que no existe. Sé que soy yo. Sé que es destructivo. Alguna vez creí que esforzarse por llegar a alguna cima te permitía quedarte a medias pero más allá de donde hubieses llegado sin ambición, pero no supe tener en cuenta la tremenda desazón de algo parecido al fracaso. No hay peor fracaso que estar más allá del triunfo de muchos y tener una voz dentro que siempre te posiciona al final de la fila de los tontos.

Cuando Harry pasea con Sally por un parque de Nueva York se intentan confesar sus peores pesadillas. Ella cuenta una pesadilla absurda, como que la persiguen. Él habla de que está en el campeonato del mundo de tener sexo, en la final. Pone cara de estar practicando de manera especialmente virtuosa y al acabar el ejercicio- dice- se somete a la puntuación. El juez americano le da un 10, el francés un 9,8 y su abuela, disfrazada de juez polaco, le pone un 4.  Pierde la final y sufre de mofa mundial. La pesadilla de Harry no tiene en cuenta estar vivo, disfrutar del sexo. Ser, incluso, brillante en ello. La pesadilla es quedar segundo porque ha asumido que es el primero de los perdedores.

Si lo piensas bien, la poderosa vida interior siempre va de la mano de los atormentados, los malvados, los solitarios y algún tipo que fuma en la penumbra de su cuarto. Es mentira pero es lo que nos queda a algunos. De todas formas no hay que preocuparse porque mi yo interior me asegura que si quiero acabar con el mundo, se me olvidará algo y no lo conseguiré. Hay otros yo interiores, que te dicen que vas a conseguir el éxito en cada cosas que te propongas- La ventaja es que aunque tampoco lo consigas, te engañará diciéndote que lo conseguiste. Los dos terminan siendo gilipollas pero , muy a mi pesar, aparte de serlo yo sé que lo soy. Dos puntos negativos. Hace años que descubrimos que los estúpidos son muchísimo más felices y que el mundo no está en manos de nadie reflexivo sino que la masa adora a quien parece que nunca duda, aunque por su boca solo salgan insultos a la realidad.

Los psicópatas duermen bien porque no hablan con su interior, y es que en su interior no hay nada.

De la pelicula de C.R.A.Z.Y recuerdo la sensación que me dejó. Esos son los buenos recuerdos. Por eso borro los chats, porque la esencia es lo que ha removido en tí. No recuerdo exactamente si encontró el amor o si sintió la paz de la reconciliación con su familia, y es que es una historia de familia desde los ojos de un adolescente. Pero sí que sentí que, al final, se reconcilia con su voz interior. Que se comprende. Que se tolera. Que muchas veces no tenemos más remedio que llevarnos bien con quien nos acompaña a todas horas y no es más que nosotros mismos.

Supongo que, al final, todo es un ejercicio orientado a caer por el precipicio de aprender a soportarse. Conocerse no está de moda y es el paso previo a convertirse en persona. De eso va.

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