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6 de noviembre de 2011

Las puertas de los capítulos de tu memoria

Alguna vez, cuando me han dejado, he acompañado hasta la puerta a quien correspondiera e incluso he bajado al garaje para llevarla hasta casa. Otras veces, como si fueran dramas de telenovelas baratas, han salido dando un portazo. Alguna que otra, porque mi puerta es de dificil cerrar, he oído cómo no lograban a la primera pero insitían hasta la consecución final del objetivo.

El único elemento en común es la puerta.


Más o menos es como si nos afirmaran que hacer deporte con ropa adecuada nos hace quemar más calorías.

Es aquello que certifica que la disposición ante determinadas cosas y la preparación física del entorno adecuado las hace más fáciles. A saber: una habitación con música suave, velas y una botella de agua en la mesilla (para despues). A saber: una mesa de estudio donde concentrarse. A saber:ponerse un calzado cómodo para llegar tarde sin que te duelan los pies.

De la misma manera, buscando el punto contrario, no cruzar puertas, no preparar el escenario o llevar calzado doloroso puede ser, a priori, una especie de búsqueda del fracaso irracionalmente.

Los que estudian el tema de los recuerdos afirman que se almacenan como si fueran capítulos separados en nuestra cabeza. Supongo, por asociar ambas cosas, que son capítulos separados por puertas.

Unas se cierran de portazo, otras se dejan entreabiertas y hay dias que tengo la sensación que algunas tienen la llave echada con dos vueltas, no se si por dentro, no se si por fuera. Dependerá de la predisposición a cruzarlas.

2 comentarios:

Karmen dijo...

Y tú, cómo tienes la puerta?

pesimistas existenciales dijo...

pues es una buena pregunta, karmen. Porque yo pensaba que me la habia dejado abierta pero debe de haberse atrancado.