Mal dia para buscar

26 de enero de 2026

Que se llama Soledad

Hace unos meses apareció la noticia que comentaba que la aplicación más descargada por los jóvenes chinos era una llamada "¿Estas muerto?" Consiste, únicamente, en entrar al menos una vez cada dos días y pulsar un botón que certifica que todavía sigues vivo.

Sus usuarios son, de manera principal, jóvenes ( cuidado que la adolescencia dura hasta los 32 años) de grandes ciudades que viven con el hecho de soportar la soledad y la incertidumbre de lo que sería de ellos si se mueren. No hay suficiente gato doméstico para tanta persona en descomposición en sus casas.

Cada poco tiempo nos encontramos con noticias de Manolo, jubilado de 86 años que llevaba quince muerto en casa. Nunca es un eremita del campo, nunca es un suceso que aparezca en un pueblo de cien habitantes. Casi siempre es en un entorno urbano, masificado, con vecinos, con servicios sociales. La soledad es inmensamente dolorosa y abundante en un entorno lleno de personas. Las ciudades son ácaros de soledad que van saltando de unos a otros como la lepra, como la pandemia silenciosa que está ahí carcomiendo a los humanos.

Después de darle muchas vueltas puse en entredicho esa concepción tan contemporánea de la necesidad de mantenerse vivo a toda costa. Ya no es solamente lo de la calidad de vida o ese planteamiento tan chulísimo de que la vida es maravillosa. No tiene por qué serlo. El único motivo que encontré para seguir viviendo es tener una razón por la que hacerlo. Porque estás haciendo una catedral con guijarros del río o porque has de ir a una reunión con los profesores de tus hijos a los que han pillado fumando en el water. Porque te quedan unas cosillas que hacer en el fructuoso camino de la consecución de algún tipo de objetivo. Porque no has revisado lo suficiente el informe o porque te han quedado por escuchar los tres cortes de un disco en directo de Supertramp. El motivo es lo que te hace levantarte por las mañanas. Después, como un papalagi, estarás en tu derecho de quejarte y jurar que lo que deseas es estar sin hacer nada bebiendo mojitos en una playa del Caribe. Pero eso también es un motivo.

Algo que no deseo a nadie es, como me pasó, conocer a alguien que decidió quitarse la vida. Lo primero que pensé es cual era aquel dolor infernal que la llevó a saltar desde ese balcón que veo cuando tomo esa curva de la autopista. La conclusión a la que llegué, después de mucho darle vueltas sobre todo a la última conversación que tuvimos, es que se le habían acabado los motivos. Los problemas con los que la conocí estaban resueltos aquel martes. Dejó todo solucionado. Cuando, una mañana a las siete, pasé a recoger a mi compañero de universidad, me dijo que su abuelo había fallecido. Unas semanas más tarde me dijo: "el muy cabrón lo sabía. Nos hemos enterado que cambió el testamento. Además, el taburete de la cocina, ese que siempre cojeaba, por fin lo había arreglado. Es más, dejó afilados los cuchillos y toda la ropa recién planchada. Sabía que se iba a morir y no os lo dijo". Esto es algo que he oido más veces: por alguna razón la muerte, al menos la no accidental, es algo que se ve venir y que te obliga a solucionar aquellas pequeñas o grandes cosas que has ido dejando en pendientes. Supongo que una vez hecho eso solamente hay que esperar. El abuelo de mi compañero se sentó junto a su hija enferma, le cogió la mano y allí se quedó.

Supongo que la modernidad ataca directamente a nuestros sueños y esos también los podemos llamar nuestros motivos. Existen varios momentos en la vida en la que nos vemos obligados a asumir que nunca lograremos alcanzar aquellas ensoñaciones. En ese caso uno se puede volver realista y cambiarlos, como un alpinista que escoge una cima más baja. A veces en vez de ir a Punta Cana se puede aspirar a Benidorm, o a visitar Soria que me han dicho que es precioso. La dictadura social, que es un tiro de farlopa en la sien de la felicidad ( artificial, adictiva y dañina) nos hace creer que queremos cosas que no queremos, por las que luchamos para no conseguirlas y que cambiamos por objetivos sociales que no tienen por qué ser los que nos hacen felices. Ni siquiera la felicidad es un elemento empíricamente demostrable, dado que es una sensación.

En el comercio de egos en que se han convertido algunas ciudades, donde vas y vienes sin mirar a los lados más que para compararte con escalas de valores totalmente falseadas, es perfectamente lógico que el día que Manolo decide no volver a levantarse del sofá nadie le eche de menos. Ni los hijos, ni los vecinos, ni siquiera las compañías de suministros porque la cuenta corriente se rellena con la pensión. 

En China, los McDonalds, están cambiando la decoración para poner mesas de una sola persona. Dicen que es debido a esa costumbre de estar más solo que la una escondido en el mentiroso universo con el que nos estafa el algoritmo. No me extrañaría encontrarme con la noticia de algún chino muerto en una mesa unipersonal de un local sin empleados totalmente robotizado. Y que lleve allí seis meses.

Siempre me he preguntado qué sucede cuando te mueres y gente que dice que son tus amigos piensan que estarás por ahí, con siete vedetes caribeñas, sin tiempo para escribir nada. En realidad no lo son pero es que la amistad es un concepto más prostituido que el amor. Eso es porque no se quiere muchas veces (dicen que 3) y se es amigo de verdad pocas (algunos estudios ponen 5 como cifra). Lo curioso es que se dice "te quiero" con facilidad espantosa y "es amigo mio" se oye bastante como para puntualizar si es tanto como para pararse por la calle a saludarte por tu nombre.

He fantaseado muchas veces sobre mi muerte. No sobre el dolor o el descanso que pudiera contener sino sobre el agujero o no que se quedara en la pequeña parcela de universo que tengo a bien de ocupar. Me he preguntado, en repetidas ocasiones, quien me iba a echar de menos y quien iba a encontrar mi cadáver. No tengo mascotas, así que también puede ser por el olor. Probablemente, al no ser pensionista y sí autónomo, me encontrará el cobrador del gas. Después alguien pondrá cara de pena y dirán que era un hombre excepcional y muy buena gente. Un ser humano bondadoso que no quiso ser una carga para nadie.

Hay una epidemia se extiende lentamente a lo largo del planeta. Infecta básicamente a los núcleos urbanos y aparece el día que los sueños se han vuelto imposibles. Consiste en seres infelices escondidos en sus pequeños cubículos donde, al final, mueren sin hacer ruido. Incluso para eso han hecho una app de móvil: para que digas que estas vivo sin tener que decírselo a nadie, sin interacción alguna.

24 de enero de 2026

La izquierda ridicula es la responsable del ascenso de la derecha imbécil.

Hay un mapa, supuestamente cierto, que comenta la manera de votar libremente que tienen los alemanes. Por supuesto que cada uno es libre de volverse loco en la dirección que le salga de su central pero no quita la claridad de la orientación del péndulo de voto dependiendo del origen de cada territorio. Curiosamente aquellos que han visto truncadas sus expectativas bajo el poder más comunista son los que ahora ven en el otro extremo una solución plausible sin darse cuenta que los dos extremos suelen ser la misma basura. Sin embargo lo que está claro es que es el comunismo rancio quien ha conseguido que la gente vote a la derecha más rancia. No es que el discurso del AfD se haya hecho un hueco en los deseos futuros de los votantes sino que han descubierto que aquello era una basura y quieren ver si lo otro lo es o no.

El principal responsable del aumento de voto de la derecha no es la derecha sino la izquierda. Obviamente, si lo estas haciendo bien, la gente te sigue votando.

Una de las cosas que tiene la democracia, la de verdad, es la libertad. El pueblo tiene libertad para acertar, equivocarse, castigar o meterse en un saco de mierda global. Lo que hemos aprendido durante estos últimos tiempos es que es mucho más importante la percepción que yo, como votante unipersonal, tenga sobre mi. Después está eso del bien global y la solidaridad pero primero estoy yo. Eso es debido a que el ser humano, hipócritamente social, se ha convertido en una forma de vida egoista.

Cuando me preguntan el motivo por el que creo que los jóvenes se han vuelto más de derechas suelo decir que siempre, la juventud, se ha rebelado contra aquello que ha considerado el poder. Cuando yo era joven el poder era la Iglesia y lo que quedaba de Franquismo. Así que eso era lo que NO queríamos. Dejamos de ir a misa y escupíamos a los símbolos de un tiempo anterior. Para un chaval de 16 años, al que le han ido a clase a decir que si le gusta Juana, la del pupitre de delante, es porque es un violador miserable, el poder es esa señora con el pelo azul que le ha hecho sentir culpable en su primera masturbación de los 14 años. Si a nosotros nos decían los curas cómo, con quien y de qué forma teníamos que tener sexo, a los jóvenes de ahora se lo ha dicho una bollera sorda con un cursillo de violencia de género (masculino). Después, en uno de los avatares de la vida, ese muchacho ha vivido la muerte de la abuela y, aunque ha heredado, le han dicho que alquilar el piso lo más rentablemente posible era de ser un rentista cabrón. Por eso no dice nada a sus colegas de cómo se paga los estudios porque hemos llegado a una situación de país en donde ganar dinero, excepto si eres cargo público moralizante, es pecado. Mucho peor es intentar crear riqueza porque, aunque tengas un taller de reparación de segadoras, eres un explotador. Curiosamente, al empezar a ver el mundo real, lo primero que ve un joven es que todas esas cosas que le contaban que eran de fácil solución y fruto de que los fachas no estaban en el poder, siguen ahí. En los últimos 10 años, en España, han subido los impuestos, la luz, el gas, las desigualdades (el suelo más habitual es el mínimo, con lo que nos igualan desde abajo) y la vivienda que te habían jurado que era su prioridad. Se ha generado, eso sí, una clase social clientelar que sobrevive del dinero que le han cobrado previamente y que, casualidad, sientes que a ti no te llega nunca y te hace recelar de tu vecino, el que está todo el puto día en el bar. Así que si te dan la opción de votar libremente y eres un "chalao", una parte de ti cree que los locos del otro extremo son la respuesta. ( y, por supuesto, no lo son porque en un mundo de bandos son los extremos los que ganan).

Lo puedo volver a repetir: El principal responsable del aumento de voto de la derecha no es la derecha sino la izquierda. Me refiero a la izquierda ridícula que, al descubrir que los problemas no los puede solucionar en menos de lo que dura un short de youtube, empieza a hacer cosas estúpidas: pintar bancos de morado, manifestarse por los problemas de otros países, hacer oposición a regímenes muertos, jurar que quien no les dice que sí a todo es Satanás, creer que declarando a Trump persona non grata en Cáceres se arregla el orden mundial, actuar de manera diferente ante los mismos problemas, tratando a las mujeres como si fueran niñas pequeñas tontas e indefensas, proclamar la defensa de la libertad de opinión pidiendo la cancelación del diferente, actuando como creen que lo harían los otros porque son mucho peores, condenando a personas por su sexo al nacer o simplemente procrastinando con soplapolleces mientras los problemas de verdad no se enfrentan con soluciones demostrables.

A Manolo, que va a votar dentro de nada, lo que le importa es lo que va a ser de él si quisiera casarse o tener hijos. Quiere poderse comprar un coche y visitar Las Vegas. Poder decorar su casa. Ganarse la vida. Después, si eso lo consigue, ya ayudará al vecino porque Manolo ha sido educado así. Al fin y al cabo ha llegado a la conciencia social oyendo , a todas horas, a una señora que gana 120mil€ convenciéndole que es un violador fascista clasista que no debería ser rico porque eso es de hijos de puta. Mucho peor si Manolo tiene una idea y genera empleo, que eso ya es la condenación eterna.

Si la izquierda no se hubiera convertido algo muy similar a un grupo de curas ricos dándote lecciones de moral, no pasaría lo que pasó democráticamente en el mapa de Alemania.

Lo que pasa es que esa izquierda no es la izquierda que yo conocí sino una banda de retrasados que hacen que los nuevos retrasados del otro extremo ganen adeptos. Ninguna diferencia hay entre un izquierdoso indignado y un derechón gritón.

Estoy harto de las disputas morales y cada vez creo más en las personas que solucionan problemas mucho más allá que las que juegan al juego de señalar que los muertos son culpa de los demás. Soy de esos a los que se la pela si eres de izquierdas, de derechas, te follas una cabra o vas por las noches con un traje de faralaes por la calle. Hay un político que hizo una campaña, no recuerdo donde, preguntando si ahora estabas mejor que como te sentías en la legislatura anterior. Esa es la respuesta correcta.

23 de enero de 2026

Los Deltonos ( la gran guitarra y en universo de Muriedas)

Cuando los grupos salían imitándose unos a otros y Los Piratas eran la respuesta gallega a los Ronaldos, Los Deltonos parecían la respuesta cántabra a Siniestro Total, pero esa guitarra tenía mucho más.


Así que los dos primeros discos que sacaron estos tipos de Muriedas son una enciclopedia del rock&roll más clásico y de escucha obligatoria en sus versiones de estudio. Eso no quita que el directo del señor Hendrik , que en algún sitio escuché (sin comprobar) que se hacía sus guitarras, tenga una fortaleza especial.


Después de esos dos discos ( 1986 y 1992) tuvieron un problemilla con la discográfica. Por ahí vinieron algunos directos apócrifos, y en 1996 ya habían evolucionado. Te guste o no es uno de esos grupos que crecen, aunque alguna de esas evoluciones no sean las tuyas. Sin embargo en 2003 publican uno de mis discos favoritos , Sólido. Es un disco rabioso, excepcionalmente producido y que contiene una canción que me ha perseguido durante años: Odio mi oficio.

 Supongo que por esa parte de la letra que puedo escribir de memoria: Otro dia en blanco, otro día sin premio. Otra noche sin sueño y mañana otro tanto. Otro día vigilante y atento, perdido en el inutil empeño de acabar lo que empiezo, de cerrar este círculo. De abrir otro nuevo que me lleve al siguiente. Llegar a algún sitio , poder descansar.


Después, y ya en 2005, se fueron al lado más americano de la historia. Probablemente dando la espalda al mundo del famoseo del rock y volviendo a los espectáculos meramente musicales en algunos de los bares que yo he frecuentado. A veces sacan versiones y tonadillas, como las de los dos SixPacks, donde versionean a otros. Y a veces puedes encontrarle en la banda alternativa Hank, donde se pone gafas como si fuera Clark Kent y parece más indie.


Y luego resulta que te lo vas encontrando en cien millones de sitios sacando la conclusión extraña que simplemente es un músico que va tocando por ahí sin hacerle mucho caso a lo que suceda. En mi humilde opinión es una de las más grandes guitarras que ha dado la música española en los últimos 25 años. Y sin salir casi de Cantabria, que es infinita.




Todavia recuerdo que utilicé una canción para decirle a una chica que me gustaba y después otras dos para decirle adiós.


15 de enero de 2026

De Fredy a Julio, pasando por Janis y Genne Simmons.

Rod Stewart confiesa, en su biografía, que compraba pastillas contra los catarros, las vaciaba, las llenaba de cocaína y se las metía por el culo. También dice que no ha follado tanto como dicen, pero bastante.

Si algo sabemos de Fredy Mercury es que disponía de un gran apetito sexual, entre otras cosas. También que no se arrepintió demasiado al morir porque había vivido lo que tú y yo viviremos en cien vidas.

Los Rolling, con documentales hechos por aquellos años 70 en los que más de un país les prohibió entrar por sus asuntillos con las drogas y cuyas noticias de orgías harían empalidecer al mismísimo Rocco. La canción Angie tiene dos supuestos orígenes: un síndrome de abstinencia de Richards o un guiño de Jagger a la que era la mujer de Bowie en esos días. A Bowie no le importaba porque proclamaba lo abierto que era su matrimonio y la facilidad en la que se montaban fiestas sexuales en pareja. Angela contó, en sus memorias, como encontró a los dos iconos del rock en la cama.

Tommy Lee y Pamela, Led Zeppelin masturbando a una grupie en 1969 con un tiburón recién pescado, Sting practicando sexo tántrico en grupo. Gene Simmons, bajista de Kiss, afirmó que se había acostado con cinco mil mujeres. Debbie Harry hablando de cómo le gustaba el sexo y sus experiencias bisexuales. Lou Reed , cuentan, se llegó a inyectar heroína e el escenario y sus andanzas bisexuales eran épicas. Se ofreció, en una entrevista, a tener sexo con el Papa. Janis, que cuando se enteró de la muerte de Hendrix afirmó que dos grandes no podían morir el mismo año ( y ella cayó ese), tapaba esa imagen de niña fea que arrastró desde siempre, aparte de con las drogas y el alcohol, acostándose con una persona diferente cada día. Si buscais el motivo por el que los Guns pusieron el título de "The Spagetti Incident", vais a sentir una arcada.

Prácticamente todas y cada una de las personas que consideramos estrellas de la música arrastran, si es que triunfaron entre los 70 y los 80, una azarosa y desaforada vida sexual. Que ese coqueteo con las drogas y un par de records mundiales en los campeonatos del sexo no les hace, a mi parecer, de menos en su legado cultural. Michael jamás fue condenado por pederastia, por mucho que se empeñen en decirlo. En el caso de que lo fuera, con la misma certeza de que Picasso reventaba a hostias a su mujer, no deja de ser un genio.

La vida sexual escandalosa no solamente es exclusiva de los músicos. A cualquier adolescente que le des dinero y reconocimiento de sobra, que lleva implícito un huracán de adulamiento y posibilidades sexuales infinitas, se va a follar hasta a una cabra. Magic Johnson, que para mi fue el inventor del baloncesto moderno más allá de Jordan, tuvo un desliz extraño que le convirtió en VIH positivo. Casi no se libra nadie y para eso puedes verte el Lobo de Wall Street un par de veces, que está basado en hechos reales.

Todas esas anécdotas son básicamente ciertas y, por supuesto, vistas desde el siglo XXI se pueden considerar salvajes y representativas de una manera de ver el mundo y el sexo que ya no encaja con la manera que lo vemos ahora. Como hemos podido ver no tienen que ver con ser hombres exclusivamente sino con un efecto colateral de la fama y el dinero. Chrissie Hynde, Marianne Faitfull, Patty Smith, Fidel Castro, Dalí. Elvis era un mirón. La líneas de la carretera eran discontínuas cuando pasaba Kate Moss.

En bastantes casos el ascenso a la fama pasaba por acuerdos privados sexuales entre dos partes, lo cual puede ser moralmente criticable pero no dejaba de ser un determinado tipo de contrato. Hombres y mujeres han llegado a lugares pasando por camas. Todas esas veces, siempre no haya sido de forma obligada, es respetable. Sydney Sweeny afirmó, el año pasado, que tiene las mejores tetas de Hollywood. Eso mismo dijo, en 1965, Jane Mansfield. Supongo que cada uno, al igual que Rocco Sigfredi, intenta sacar partido de sus virtudes.

Haciendo uso del revisionismo más absurdo y utilizando a figuras que han terminado trascendiendo su propia actividad artística se han señalado a más que a Michael. A Dylan le acusaron de una supuesta violación de hace 60 años. A Plácido de algo de hace más de 25. Aunque suene machirulo visto desde hoy, estoy convencido que si no fueran Dylan, Suarez o Plácido, nadie hubiese dicho gran cosa. Mercedes Milá le agarró los testículos a Frank Blanco haciéndose la graciosa. Eduardo Casanova le tocó la polla e intentó besar a Broncano en la revuelta hace dos meses y le van riendo las gracias mientras te dice que el VIH no se contagia aunque luego declare que lo tiene. Anabel Alonso hizo, en Masterchef, algo que deja a Rubiales en una película infantil. Ya sabemos que, en este puto país, no importa lo que hace sino quien lo hace.

En el caso de Julio Iglesias vivo con sentimientos encontrados. Lo que estoy seguro que es Julio se ha podido tirar a más mujeres que el bajista de los Kiss y quizá hasta lo ha hecho. Esa es su vida y su decisión. Si ha hecho la mitad de todo lo que he contado antes, refiriéndome a iconos de la historia, es su historia. Los griegos, los troyanos y los jodidos romanos se follaban unos a otros sin miramiento. Me cuesta creer que cualquiera de los anteriores se haya metido en una cama donde no le hayan recibido con las sábanas abiertas, precisamente porque tenían donde elegir. Hasta Esteso y Pajares llegaron a decir que habían follado como campeones. Otra cosa es en estos tiempos. Conocí a Arévalo poco antes de que muriera y reconozco que era un baboso. En nuestro grupo había una alta mujer curvilínea a la que se acercó de una forma bastante repulsiva pero no dejó de ser alguien que creía vivir en 1975 y mucho más alto de lo que era. En realidad vino con Bertín, que estaba más preocupado de un partido del Real Madrid que de nosotros.

Cuando alguien aparece contando que no le gustó comerse la polla de tal o cual famoso hace un montón de años, siempre tengo alguna duda. Siempre me pregunto si funcionaría igual si fuera la de Jose Ramón, el pescatero de la esquina. También me pregunto qué le puede llevar a alguien que lo tiene todo a enfangarse en algo no aceptado por la contraparte, aunque sea a cambio de fama o de lujos ocasionales. También me pregunto el motivo por el que a algunas estrellas les reímos las gracias y hacemos libros sobre sus excesos y a otras parece ser de interés condenar, como si hubieran sido los únicos que han follado más que tú.

A mi me quiso reventar a polvos una premio planeta. Si hubiese dicho que sí no sé si me valdría para exclusiva. Dije, en mi libertad, que no. Otra cosa, por supuesto, es que me hubiese atado a la cama después de romperme los tobillos y se hubiese sentado sobre mi cara. En ese caso la hubiera denunciado llegando con muletas a comisaría, y hace 30 años.

En fin, la vida, como dicen, sigue igual.

14 de enero de 2026

Rodeados de Rock Hudsons.

Existe un determinado tipo de persona que, fruto de la publicidad, se acaba de comprar un enorme vehículo con tracción a las cuatro ruedas, importante ángulo de ataque, capacidad de superar profundas balsas de agua, modo de conducción fuera de camino, tropecientos caballos y que se detiene casi en seco delante del primer badén que encuentra en la ciudad.

No es muy diferente a alguien que se viste con unas Dr Martens, unos mitones de cuero, un collar de pinchos, una raya del ojo perfilada en negro carbón y le ves con un Bitter Kas en la mano bailando la canción de la Oreja de Van Gogh que ha pedido en el bar.

Resulta desconcertante porque falta tiempo para carnaval.

Mi abuelo materno, que sobrevivía del trabajo de mi abuela manteniendo a cinco hijos en la posguerra, era un señor que se vestía como si fuese el Conde de Lavapiés pero, después, se hacía colega de los conductores de los camiones de comida del ejército para que se cayera, de vez en cuando, algún saco de azúcar. Probablemente entonces, y me refiero a 1945, la imagen era más determinante que ahora para conseguir que tu entorno te tratara de una forma especial. Hoy en día, curiosamente, si te encuentras a un tipo plagado de collares de oro, un coche aparentemente caro y más marcas que una grada de futbol, puedes apostar que trafica con substancias o lleva, en su lista de audio, seis canciones de Camarón y dos de tecnorumba regettonera.

Vivimos en unos tiempos en que adivinar el tipo de persona que se esconde detrás de una imagen resulta complicado. Tampoco es que me importe demasiado, pero al menos me da algo a lo que atenerme.

Lo que viene a suceder es que, en unos tiempos cargados de contradicciones, los aliades son abusadores, los curas defienden la infancia, los de derechas son pobres y esa chica que te aseguró, mirándote con cara de vicio y complicidad, que te iba a sorprender en la cama lo que hace es sorprenderte porque te pide que apagues la luz, se pone un pijama de franela y duerme a tu lado como un gato mientras tus espermatozoides se preguntan qué ha pasado para quedarse donde estaban. Pocas cosas son, a día de hoy, como se suponen que deberían ser. Las películas de miedo no dan miedo y un tipo con corbata y traje paseando por tu barrio a media mañana es un vendedor de una franquicia de pisos. Ahora resulta que el que crees que te va a robar en la puerta del supermercado es psiquiatra y lo peor que puede hacerte es hablarte de Lacan.

Yo, personalmente, he tenido que vivir toda la vida con pinta de malote festivo que se droga antes de empotrarte. No me he drogado (drogas duras) jamás y podría darte teléfonos de mujeres que pondrían en duda esa idea, aunque también de lo contrario. Ya lo decía Krahe, que es un burdo rumor. En mi caso, al menos, no es una pose, es que me dibujaron así. 

Lo que llevo mal son las poses que luego se quedan en nada. Los del pañuelo palestino o la pulserita con la bandera, importándoles nada los niños de Gaza o la madre patria. Los del coche con alerón deportivo y menos de 100 caballos que van por el carril rápido exactamente a la velocidad máxima permitida, aunque sea 30km/h. Aquel tipo del Opus que me dio una charla sobre la austeridad y, cuando terminó, me enseñó orgulloso sus nuevas zapatillas deportivas de edición limitada. El cliente que aparca en la puerta un coche de 60mil euros y me pide que le arregle, por menos de 50€, su ordenador del 2003.

Curiosamente, la mayor parte de las veces, me encuentro con disfraces de malotes que esconden a niños cobardes tras el volante, el cuero o las pegatinas de Metallica (de las camisetas de Los Ramones prefiero no hablar).

Tengo un conocido, cazador, que cuando le vienen un grupo de pijos con los Porsche Cayenne a una cacería, les mete por zonas de barro donde sabe que se van a quedar enganchados mientras el Land Rover de 1985 las pasa con soltura pero sin asientos de cuero. Hay cosas que tienen que ser lo que tienen que ser: un mecánico tiene las manos sucias, un amigo está cuando lo necesitas y si te compras una moto de carreras, es para correr. Conozco a quien que se compró, a primeros de año, unas zapatillas de deporte del mismo tono que un equipamiento ajustado con el que ir al gym, y no fue jamás. Hay personas que saben perfectamente para qué valen todos los inventos de la zona de complementos de cocina del Ikea, pero no han cocinado en su puta vida.

En 1963 se estrenó "Su Juego Favorito". Rock Hudson es un afamado vendedor de productos de pesca obligado a participar en un concurso pero lo que no saben los demás es que no ha pescado en la vida y que , además, tocar un pez le produce repulsión. 

Pues, a lo que iba, es que más de 60 años después podemos afirmar que estamos rodeados de Rock Hudsons. Parece que son de una forma, se visten, tienen los complementos y hasta los modos de ser de esa forma, pero cuando toca llevarlo a cabo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Ni te pescan un pez ni pasan con soltura por el badén. 

12 de enero de 2026

Los millenial conocen la nostalgia.

Fujifilm acaba de presentar la mini evo cinemax. Es una cámara que te permite conseguir que tus fotos y videos adopten las características de la época que pongas en una rueda lateral. Es decir, que si quieres que se vea como en 1987 giras la ruedecita a 1980 y ya está. Si lo pones en 1950 te parecerás a Gary Cooper vestido de Sheriff. Lo curioso es que lo sé porque alguien que ha nacido rozando el 2000 me lo ha contado con emoción en sus ojos. Así que he llegado a la conclusión siguiente: La nostalgia ha llegado a otra generación. ¿A qué generación?. A la que se entusiamó el 15M, que pensó que había que dar voz a todas las minorías, que se sentía muy transgresor apostando por que cualquiera pudiera querer a cualquiera, que sabía en en cuanto llegaran al poder iba a bajar la luz y la gasolina, que culpaban de todo al capitalismo ( y así lo expresaban furibundamente con sus iphones), que por supuesto no existen las denuncias falsas, que Cuba es un lugar feliz y que jamás iban a abandonar a sus colegas del barrio por irse a un chalet con terreno. Pues esos mismos son los que ahora te dicen, ilusionados, que puedes hacer una foto como en los años 90. ¿Por qué?. Porque entonces, aunque engañados, eran felices. Todo el mundo quiere volver a los lugares ( en espacio y tiempo) en el que recuerda haber sido feliz.

Me he aburrido de contar que los psicólogos afirman que ese momento de la vida en el que te das cuenta que tus sueños no se van a hacer realidad es el preciso instante en que tocas fondo emocional. Ese instante, comentan, se ha ido desplazando hacia los 50. Sin embargo hay toda una generación de los que ven los pisos ( que también iban a bajar) a medio millón mientras les quedan 300€ en la cuenta que ya está en esa decepción personal consecuencia de un futuro incierto. En vez de ver más cerca la consecución de sus sueños, estos se alejan como un enfoque cabrón de una mala película de miedo.

Así que mientras los nacidos entre los 70 y los 80 nos hemos dedicado a monopolizar la nostalgia, ahora es su turno.

La nostalgia es algo bastante cabrón porque hay que sentirse bien pero no indagar demasiado. Cuando empecé a sentir aquel zumbido en el fondo del cerebro lo focalicé en Mazinger Z. Con una dosis de comida basura, algún disco pop y un viernes noche por delante, me preparé para verme aquellos capítulos que tan fantásticos parecían en mi recuerdo. Diez minutos después descubrí que el mundo y los audiovisuales evolucionan y que el Mazinger de 1973 es, sinceramente, una porquería. Que era mucho mejor en mi recuerdo. Eso es lo que tiene la nostalgia: cuando vuelves a ella no mola tanto como recordabas. Hasta cierto punto se parece a volver con tu ex y salvo casos excepcionalmente sorprendentes descubres, en diez minutos, el motivo por el que ese tiempo pasó.

Estoy convencido que los millenials que hagan las fotos con el filtro de 1999 harán tres y luego descubrirán las buenas fotos que hace su teléfono. Ponte a conducir ahora un Seat 124 1430 manual sin dirección asistida y, en el caso que no te hayas matado, compáralo con la suavidad de tu coche coreano, rumano o de plataforma híbrida electrica y de combustión con un colorido infoentretenimiento. La modernidad, estamos de acuerdo, carece de corazón y de emociones pero es mucho más cómoda y se adapta a quien eres ahora y no al que crees que fuiste.

Por supuesto, por mucha cámara que compres, mucho chándal vintage o muchos discos de vinilo que te compres jamás vas a ser lo que, probablemente, tampoco eras. Ni yo fui un buen base de baloncesto ni un ciclista de verdad, aunque vea los recortes de prensa amarillentos con entusiasmo. Tampoco podré subir aquel puerto por mucho que me ponga el malliott del Seat Orbea que usaba Perico Delgado. Los Gonnies no ganó ningún oscar. 

Y las fotos con colores raros son así porque las cámaras eran una castaña. Las de los 2000, también.

Supongo que si eres un millenial y crees que ponerte de pastillas en la ruta del bacalao era maravilloso viene a ser lo mismo. O veranear en Marbella.

Las discotecas de Ibiza están repletas de personas con años queriendo ser los yupis del siglo pasado. Ahora tienen una cámara para ello.

5 de enero de 2026

Poco se ejecuta.

Hace cosa de dos años, y esto es un tema personal, un profesional de la estafa me estafó. Unos dos mil euros. Un roto bastante importante en mi maltrecha economía, quieras o no. El caso es que la semana pasada me llegó la sentencia judicial: 6 meses de cárcel y que me pague lo que me estafó. Muy bonito todo. ¿Voy a cobrar?. Ya te digo yo que seguramente no por mucho que lo ponga en un papel. Ni yo ni los otros veinte estafados. Así que robar cuarenta mil euros sale baratísimo aunque lo diga un juez, una revelación de la virgen o la reencarnación de Constantino Romero poniendo voz de Darth Vader. Investigando he descubierto que hace 20 años sucedió exactamente lo mismo con el mismo muchacho y ahí está, esperando, en su casita, que los reyes le traigan regalos.

Todo eso me lleva a recordar esas leyes que te venden algunos políticos y que te aseguran que solucionan los problemas. No sé, una ley contra la pobreza que certifica que , a partir de ese preciso instante, ya no hay gente pobre. O que te digan que han publicado en el boletín oficial del estado algo que hace que tu prima Maria José pueda comprarse una casa sin tener que dejar de comer tofu.

A veces, la inmensa mayoría de las veces, decir algo sin hacer nada lleva como resultado que no pasa nada. Es lógica. A ver cuando una declaración institucional ha hecho que alguien deje de dar hostias a otro. En el colegio, cuando el abusón pegaba, el cura en cuestión le cogía de la oreja, le infringía un daño y además le echaban. Si la consecuencia era que le decían que era un niño malo pero nada más, en el recreo siguiente volvía a pegar al mismo. Por alguna razón llegamos a pensar que no era incorrecto pensar que un abusón era un ser que necesitaba algún tipo de ayuda con su comportamiento y le pusimos unos tutores específicos que, además, le conferían un trato especial. Viene a ser como ponerle una renta básica a mi estafador por ser estafador para que se de cuenta de lo bondadoso del sistema y así no volver a ser malo, trabajar mucho, ser bueno con el vecino y ganar con el sudor de su frente para pagarse la farlopa que ahora se está pagando con el dinero y el trabajo de los demás.

Hacer el mal está mal, apréndelo.

Luego está otra opción, que es llevarle a un descampado y reventarle a hostias, quitarle lo que tenga para dárselo a quien ha robado y asegurarle, cristalinamente, que la próxima vez le vas a clavar un sacacorchos en la rodilla. Es una opción cavernícola, si. Soy de los que opinan que en algunas ocasiones es la única.

Desafortunadamente una de las múltiples divisiones del mundo es la que nos cataloga en aquellas personas que dicen que algo está mal y que hay que arreglarlo y, por otra, los que la arreglan a su forma, aunque esa forma no sea la más elegante. Si quieres me voy al caso de Venezuela donde un estafador hacía las cosas muy malamente, se pasaba la democracia por el arco de su triunfo y le mandaban papelitos diciéndole que no estaba siendo bueno. Luego llega el macarra de turno, le pone un fusil en la cabeza y se lo lleva a nuevayol con un chandal de nike. ¿Está bien hecho? Pues no. ¿Es una solución o un cambio? Pues si. ¿A peor? Quien sabe. Los países capitalistas han sido, históricamente, los que han generado menos desigualdades porque necesitan hacerte creer tu propia sensación de prosperidad aunque somos tremendamente desiguales.

Cuando me estafaron contacté con un profesional del cobro. Me decía, con sus nudillos rotos de trabajos anteriores, que tampoco era tanta pasta pero me aseguraba que lo solucionaba en una tarde. Como soy un imbécil quise pensar que la justicia haría su trabajo y ahora, sin dinero y dos años después, tengo mis dudas. Las mismas que seguramente tendrá el pueblo venezolano cuando siguen siendo el perro de alguien y solamente cambia quien sujeta tu collar.

Hay un capítulo de Los Simpsons en el que llegan a la conclusión que las armas son malas. Las eliminan y se supone que se van a convertir en una ciudad feliz. Entonces llega uno con un palo con un clavo en la punta y les somete a todos.

La conclusión, quizá, es que la fuerza resulta necesaria en más de una ocasión porque el mundo real no es un boletín oficial del estado ni una declaración institucional. La clave, por supuesto, es quien manda sobre esa fuerza y que debe de hacerlo con inteligencia y justicia. Aún así, por muchas leyes y manifestaciones que hagamos no conseguiremos jamás nada si no nos ponemos a hacer cosas. Aunque sea ordenar un código rojo.

Soy de los que creen que hacer algo y equivocarse es mejor que no hacer nada.

También creo que una manifestación muy colorista y una ley en un papel no valen más que para la limpieza moral del que lo hace.

Será que el ejecutivo no está de moda o que se ejecuta poco. Si, eso es, poco se ejecuta. En todos los términos.

31 de diciembre de 2025

Dont leave me now

 Rick davies ( Supertramp) falleció en 2025. Asi que para terminar el año me tenía guardada una canción que obligué a que sonara en un anuncio de radio que hice hace muchos años. Ese piano, ese sonido.


30 de diciembre de 2025

2025, hallazgos musicales nacionales sin criterio

Desafortunadamente para mi lo escucho todo. Muy a mi pesar he desarrollado esa capacidad de aprender a valorar el trabajo y la calidad de algunas tonadillas que, con las escuchas, voy descubriendo que están tan trabajadas que merece la pena no olvidarlas.

Así que después de revisar las listas ( de otros) me he dado cuenta que el año 2025 ha sido el año en el que Carlos Ares, con un sonido celta, intimo pero hasta cierto punto nuevo, se posiciona como uno de los creadores del año.


Eso no quita que, entre todos esos ruidos, tambien haya habido tiempo para pequeños hallazgos. Vayamos por partes:











Eso si, el video más bonito del año , que no es nacional, es de 1973

Y le digo a mi madre: "Madre, que mañana es fin de año". Ella responde: "Si, si, aquí está chispeando".

28 de diciembre de 2025

Tontos y malvados.

Partimos de la realidad incontestable certificada en la que cualquier ideología, llevada al extremo, termina siendo la misma. Un derechón recalcitrante tiene más cosas en común con un izquierdista radiKal de lo que le gustaria admitir. Los actos que realizan, básicamente establecidos en la necesidad de eliminación hasta la raíz de cualquier cosa que no suene a lo que les parece correcto, levan la misma línea.

Sin embargo en el momento en el que me puse a escribir mi libro maldito ( Gora España) me percaté que hay pequeñísimos detalles. El primero es que los dos se sienten satisfechos por la muerte del diferente pero si bien el de izquierdas se da golpes en el pecho, orgulloso de ser el ejecutor, el extremo derecho pone cara de circunstancia y te dice "vaya, qué pena, se murió".

Ahondando en esas diferencias me he dado cuenta de algo curioso. La derecha convencida ve al tipo de izquierdas como un tontaina que dice cosas loquísimas. Le trata como a alguien con una falta de riego que le impide ver la realidad como es y que se pone muy serio haciendo propuestas completamente imbéciles. Sigo sin saber si la propuesta de podemos para que la gente trabaje menos los lunes para potenciar la salud mental después del fin de semana es o no una inocentada. Por el contrario los ojos de alguien muy y mucho de izquierdas se llenan de sangre al ver al "enemigo" como alguien intrínsecamente malvado que solamente puede parir cosas malas. Cualquier cosa que diga es considerada como algo que acabará con la vida en la tierra, sea lo que sea. A un radiKal no le puedes convencer que no vayan a matar a los negros, a los maricas, esconder a las mujeres y llenarlo todo de centrales nucleares que van a explotar. Además están convencidos que se reunen en catacumbas disfrutando del desastre global.

Así que la diferencia nueva que hemos aprendido hoy es que el extremo izquierda es tonto y el extremo derecha es malo, al menos en los ojos del otro. 

Los dos mantienen una visión sesgada de la realidad, pero eso es en lo que se basan los extremismos. Y si consideramos que fascismo es la necesidad de eliminación del diferente, lo son los dos.

27 de diciembre de 2025

Wish you where here.

 Porque todos echamos de menos a alguien.

50 años tiene esta canción.


Así que crees que puedes distinguir
el cielo del infierno
el cielo azul del dolor
¿puedes distinguir un campo verde
de una fría vía de acero?
¿una sonrisa de un velo?
¿crees que puedes distinguir?

¿Ellos te hicieron cambiar tus héroes por fantasmas?
¿cenizas calientes por arboles?
¿aire caliente por una brisa fría?
¿comfort frío por cambio?
y ¿cambiaste
abandonar la guerra por una posición estelar en una jaula?

Como deseo, como deseo que estuvieras aquí
somos solo dos almas perdidas nadando en un recipiente
año tras año, siempre en el mismo lugar
¿que has encontrado?
los mismos miedos de siempre

deseo que estuvieras aquí


La navidad del egoismo.

La madre Teresa de Calcuta mantenía que el egoismo era el germen de todos los males. Por mi parte siempre pensé que era la estupidez pero, si lo pensamos bien, la estupidez es una manera infame de llevar a cabo la posesión humana por el egoismo.

Que vivimos en unos tiempos egoistas es algo bastante palmario. Al fin y al cabo, y aquí hablo de política, hay una gran multitud de personas que votan dependiendo de lo que le den a ellos personalmente y otra multitud que quiere que les den lo que les están dando a otros que no se lo merecen.

El "ya vendrá otro a limpiar mi mierda" es un clásico que se maquilla de maneras extrañas, pero eso parte de la justificación mental que cada uno se hace para defenderse. Al fin y al cabo, centrándonos en España, nadie se escandaliza lo suficiente cuando aparece una generación que mayoritariamente quiere ser funcionario o jubilado. No porque trabajen poco o se den la vida cañón, porque habrá de todo, pero sí porque existe una búsqueda basada en la satisfacción personal como prioridad, condicionada por un respaldo económico que habrán de hacer los otros para mi propia felicidad. Es como si existiese la obligación de pasar de ser tutelados por los padres a serlo por el estado sin pasar, en ningún caso, a depender de las propias capacidades en ni un solo instante.

Una sociedad que no se plantea nada más que tocarse el arco del triunfo el mayor periodo de tiempo posible es una sociedad destinada a morir.

Pero que muera después de que yo cobre.

Hay pequeñísimas diferencias entre aquel arquetipo de la señora mayor enjoyada que va a dar caldo a los pobres una vez cada seis meses respecto de la mujer emponderada que ahora se pirra por el boysober y que va, con su septum, envuelta en una bandera palestina pidiendo que a ella le cobren menos por el alquiler porque los ricos, tratrá. Quizá la señora, al menos, da caldo. Las dos calman su moralidad para sentirse, ellas, mejor. Hay una enorme diferencia entre la bondad real y la autocomplacencia. Ha germinado, como una mala hierba, la idea de que ser bueno sin nada a cambio es de gilipollas. Y aquí nadie quiere ser señalado como gilipollas.

Vivimos como conducimos: saltándonos los semáforos que no tienen cámara, frenando de golpe en los radares, adelantando por el carril derecho y no teniendo, jamás, la culpa en un accidente. O cruzando, si somos peatones, más despacio todavía a ver si el que conduce para completamente como yo me merezco.

Así que llega la navidad y como estamos convencidos que hemos sido los buenos, hemos de recibir amor, regalos, calor y unas viandas adecuadas. Cualquier otra opción es inviable porque la fiesta, la subvención, la paga extra y la admiración externa ha de ser nuestra. Mia. Para mi. Todo porque soy yo. Porque lo merezco. Porque lo he hecho todo bien. Porque soy un egoista de mierda. Porque me lo dicen en los anuncios y en los mensajes copiados y pegados que nos mandan los sosos sin gracia de todos los años.

Luego ya tendremos tiempo de sobra para criticar a los demás lo que hacemos nosotros, que es lo que pasa siempre. Habrá quien te cuente en una cena que si viene la derecha se harán con las empresas y podrán a sus colegas en los puestos, corrompiendo al estado por sus intereses espúreos y sus ansias de poder. Habrá quien te diga que los pijopogres se llenan los bolsillos con mil tonterías que se inventan para entretenernos en peleítas mientras te quitan más y más de tu trabajo con lo que seguir comprando votos. En realidad vienen a ser la misma mierda porque todo el que cree en bandos ha de ubicarse en uno y eso le hace ser un títere. Al fin y al cabo el egoismo no entiende de ideologías ni de épocas del año, aunque ahora está más presente que un anuncio de colonias.

22 de diciembre de 2025

La regulatoria vida europea aburrida.

Hace no muchos años y quizá con ese espíritu de lógica realista que dieron las guerras mundiales se establecían normas que debían de cumplir los vehículos a fabricar.  Para hacer el Jeep, el ejercito americano solicitó un vehículo que debía tener tracción a las 4 ruedas y dimensiones como para llevar a tres tipos y una metralleta. En Francia, según cuentan después de la segunda guerra mundial, alguien pidió que se hiciera un coche que pudiera transportar, por los campos, 50 kg de mercancía y una cesta de huevos sin que se rompiera ninguno. Así que hubo un señor al que se le ocurrió la suspensión que tan característica fue de aquel coche que, entre otras cosas, consumía 3litros. Era el Citroen 2CV.

Si nos fijamos en las especificaciones necesarias para un vehículo moderno las cosas son muy diferentes. Tal o cual grado de emisiones, el porcentaje de material reciclado, toda la colección de lucecitas y dispositivos intrusivos con el conductor, el EDS, el ABS, la trócola, el airbag, las tolerancias a las torsiones, los test de choque y la recontramadrequeloparió. Eso sí, no dicen nada de que no se te rompan los huevos.

En algún momento se pasó de necesidades lógicas a regulaciones, a mi parecer, excesivas.

Una de las cosas más emocionantes que tenía la coducción y otras muchas facetas de la vida, era el riesgo. No significa que no te puedas matar ahora mismo, en absoluto, porque el último Tesla ultramoderno se te echa a arder rápidamente, pero para poner a 240 km/h el golf gti 16v que tuve la gozada de conducir con 20 años solamente había que acelerar y controlar un poco el contravolante si se iba de atrás. Ahora, mi modernísimo Peugeot, empieza a encender luces e intentar frenar solito si detecta un armadilo a 5km delante en una autopista con visibilidad. Es muy aburrido. Esa regulación que se ha hecho con la excusa de mi seguridad y mi protección, quiera o no yo, me quita las ganas de conducir. Se genera un montón de conductores vivos, pero aburridos.

Estoy convencido que a Miss Daisy le encanta vivir así pero la libertad también tiene que entender que haya personas a quienes les entusiasme asumir ciertas emociones. En realidad entre un mundo aburrido y sano, en contraposición a uno emocionante y lleno de peligros, ganó el primero.

Como siempre es un ejemplo real, pero un ejemplo. La industria automovilística siempre va un pasito por delante y se ha convertido en más importante cumplir regulaciones que hacer la experiencia de conducción una emoción más.

Todo esto es extensible a muchas otras cosas, a todas esas que con la excusa de nuestra seguridad se empeñan en ir eliminándolas. Las rodillas raspadas con el cemento de los suelos de los columpios, los padres en urgencias con el niño con un clavo oxidado en una mano, quedarse aislado en medio de una nevada por una carretera comarcal, comerse un yogurt caducado, esquivar los ceniceros de cristal del duro en una pelea entre punks y mods, jugar con un balón de cuero que te deja marcas cuando te golpea, escapar de un toro en una fiesta popular o ponerte a reparar la instalación eléctrica de casa pelando los cables con las tijeras. De una forma u otra todo eso ya casi no sucede. ¿Es bueno?. Estadísticamente si pero la vida pierde mucha gracia.

El riesgo ahora, en el siglo XXI y en occidente, es que el Uber llegue tarde, que tengas que rellenar cien formularios para una garantía o que al dar a un link te salgan anuncios en el móvil. Hay una colección de seres infames asustados porque el wifi no les llegue lo suficiente como para ver una serie insulsa sin que se detenga el streamin. El día más triste de su vida es el que se quedaron sin internet. Son seres del tipo Miss Daisy o como mi tía, que se asustaba al pasar de 120km/h aunque fuera en recta con cinco kilómetros de visibilidad. Pero claro, ella tenía 90 años y ya había tenido muchas emociones. Al comprarse un Biscúter ,nos contaba, atropelló a un guardia urbano en Atocha porque no era capaz de encontrar el freno. (para los que no lo sabíais mi tia, soltera y en 1955, tenía su casa propia, su título universitario, sus cuentas bancarias, su trabajo y su coche aunque haya quien piense que eso era imposible). Quizá simplemente es que el riesgo ha cambiado y pillar un Airbnb sea una aventura en si misma, por si tiene chinches.

Lo que es absolutamente cierto es que las regulaciones, buenas por una parte, aburren todo lo que tocan. Que occidente y Europa en particular ha encontrado un filón en lo regulatorio es claro. Muchas veces pienso que la burocracia, en general, es una especia de tumor maligno que se extiende. Se hace una regulación y se forma un equipo para controlarla. Luego un observatorio de evolución que identifica necesidades nuevas ( o inventadas). Se hace otro equipo para esa otra cosa, se homologa, se encarga un análisis estadístico de la norma, se presentan los resultados, se actúa para las desviaciones según resultados y se vuelve a regular. De esa forma tenemos a un porrón de gente trabajando para aburrir la vida de los demás y, como se aburren, algo habrá que hacer. Y se hace un equipo de estudio nuevo. No tiene final salvo la muerte, como los tumores.

Hay quien dice que los americanos inventan, los chinos copian y los europeos legislan. No estoy tan seguro que el orden de los chinos y los americanos sea así.

Hace no muchos años alguien pensó que tenía que llevar huevos de una granja a otra y diseñaron un coche que te permitía hacerlo.

Hace menos años alguien se empeñó en aburrir nuestras vidas, y lo van consiguiendo.


Se me han agotado las balizas esas que no valen para nada pero son obligatorias. Mañana llegan más. Era muy divertido cambiar una rueda en un arcén con tu prima Mari Pili a cincuenta metros haciendo señas con un pañuelo para que los conductores no te llevaran por delante. Ahora, si te llevan porque no han visto el intermitente ese de techo, es culpa de Bruselas. Harán un observatorio de seguridad lumínica vial.

20 de diciembre de 2025

20 de diciembre


 Ese chaval que se casa con mi madre en la foto se fue definitivamente un 20 de diciembre. Prontito, a las 6, con todo organizado y los deberes hechos. En realidad nunca se fue del todo. Ahora, cuando mi madre me habla, me llama por su nombre más veces de las que debería.

19 de diciembre de 2025

Kidults

Lladró sacó una serie de esculturas de Superman y Batman ( ojo, a 2000€) hace tiempo. Obviamente lo hicieron porque creen que va a ser una inversión rentable, incluido pagar a Dc Comics.

Las estadísticas dicen que el 30% de los juguetes los compran adultos. Perdón, los compran para usarlos adultos. 

Siempre hemos advertido que la edad y lo que se le supone a la edad es algo contra lo que el ser humano tiende a rebelarse. Las niñas de 12 años se maquillan como travestis de 40 a punto de subirse a una carroza del orgullo y la prima Mari Pili se compra para su 60 cumpleaños unos leggins ajustados y un sujetador que le pone las tetas a la altura de la epiglotis. Los tipos de 40 han tenido, históricamente, esa querencia al deportivo y yo me volví motero. Curiosamente, con 26, yo venía a trabajar con traje y corbata. Quiero decir que no estoy muy alejado de ese fenómeno. Quizá, solamente quizá, también vaya con la edad comportarte como un gilipollas.

La pregunta, como en casi todo, es si con el paso del tiempo la sociedad se ha vuelto más gilipollas. La respuesta, claramente, es que si.

Es una respuesta positiva porque es cristalina la infantilización de la sociedad. No es extraño toparse con personas adultas en su documento de identidad y que incluso han tenido la idea loca de procrear, que viven actuando como si el mundo fuera un reflejo de alguna película en la que creen vivir y en la que, por supuesto, son los buenos. Probablemente el mundo real sea un lugar en el que hay que intentar no caer nunca. Evitarlo como si el suelo tuviera lava. Hemos idealizado por encima de sus posibilidades a los padres colegas y a los señores con traje que juegan con los niños al salir del trabajo (y en los anuncios) Nadie valoró la posibilidad que los niños fueran ellos.

En el mundo comercial llaman kidult al personaje que, haciendo lo imposible por no crecer y, además, regodearse en su infantilidad, se gasta un puto dineral en muñequitos y elementos varios de aspecto profundamente infantil.

Hay artículos extensos sobre ello.

No solamente es la cuestión económica ni la excusa de sentir morriña de tiempos pasados, como puede sentir mi madre al oir unas notas de Marifé de Triana, porque mi madre no se gasta la pensión en catorce trajes de faralaes. Lo que si hace José Ramón es gastarse la pasta en unos muñecos de los Goonies antes de pagar el alquiler y publicar fotos en Instagram de Gordi. Luego se pide una edición limitada en vinilo transparente de la banda sonora de Star Wars en una web de discos polaca y se queja que no le llega para vivir, aunque en vez de pechugas de pollo se ha comprado unas Panteras Rosas. La sociedad capitalista le impide, afirma, desarrollarse como persona. Si no te gusta Regreso al Futuro (incluso si criticas la más floja, que es la segunda), te deja de hablar. 

En cierta ocasión llegué a pensar que existía una clase social que se había decidido esconder en los 80 y los 90 porque en aquellos tiempos recordaban ser felices. Lo tenían en la cabeza como un momento de felicidad, esperanzas y capacidad de sorpresa que se podía retomar si se conseguía que el entorno volviera a ser igual. Para eso se sacaba del trastero el tocadiscos, algún radiocassette, las Air Jordan y te ponías a ver Robocop.

Ahora parece que simplemente es que certifica que la industria ha descubierto que hay toda una multitud dispuesta a gastarse los dineros en chorisandeces que huelan a la naftalina de los 80. Réplicas del coche fantástico, bañadores de los vigilantes de la playa, reediciones de Donde está Wally, blandi blup o clicks de famobil. No como una gracia puntual que pueda estar en una balda del salón, sino como un estilo de vida. Un estilo que certifica que no querías volver a ese lugar en el que crees que eras feliz sino que has decidido ser un niñato de mierda para no aceptar que no serás jamás el adulto que debías ser.

La industria juguetera tiene estudios que afirman que el 50% de las cositas que hagan las comprarán los futuros kidults. A ver si en breve vamos a ver a menores invirtiendo en bolsa con sus móviles en los parques infantiles mientras sus padres se baten, con espadas láser certificadas por Lucasfilm, en la base del tobogan, que es la plataforma de lanzamiento de la estrella de la muerte.


Hay estudios que dicen muchas cosas. Entre otras, que los nacidos entre 1950 y 1970 disponen de capacidades que ya no tienen los que van por detrás. Hay algunas que no titubean al afirmar que los que llegan son más tontos. ( efecto Flynn inverso) . Lo que sí que no tiene capacidad de ser discutido es que todo ese tropel de adultos infantilizados, es masa. Y se gastan dinero, a manos llenas, en juguetes pero no para aprender, sino para seguir siendo niños. A ser posible, todo el rato.

18 de diciembre de 2025

Nimiedades técnicas.

Hace unas semanas aparecía la noticia cierta que afirmaba: los propietarios de Porsches en Rusia se levantan incapaces de arrancar sus automóviles. Así que aunque parezca que es algo que solamente les puede pasar a otros ( porque ni tenemos un 911 ni somos rusos) nos puede servir de ejemplo de algo muchísimo más cercano que, de una forma u otra, ya nos afecta.

El caso es que los coches tienen un sistema de "seguridad" que hace que se conecten a un sistema de localización que certifica que el coche no ha sido robado y, una vez aprobado su servicio, permite arrancar el coche. Como quien lleva ese servicio no trabaja en Rusia por lo de que invade paises y esas cosas, ese servicio no funciona, el coche cree que ha sido robado y va a arrancar tralará.

También se ha convertido en noticia que Roomba, los que hacían las máquinas infernales esas, juguetes de gatos, que limpian tu casa, cierra. Algunos creen que eso hará que la maquinita no sepa lo que tiene que limpiar y se vuelva loca en una especie de alzehimer tecnológico. Ahora ya te preocupa un poco más porque si no la tienes, alguna vez has pensado comprarte una.

Lo que sí que tienes es un almacenamiento en la nube. Joder, eso va de gratis con la cuenta del teléfono. No es gran cosa pero ahí está, salvándote los contactos y las fotos de tus primos chupando un limón en el cumpleaños del abuelo. Si esas empresas cierran o deciden, porque si, que mañana ya no te dan ese servicio, lo pierdes. Mi padre tenía una libretita escrita a mano con los contactos y en el salón estaban los álbumes de fotos que todavía se pueden ojear sin gastar ninguna batería.

El GPS, no nos olvidemos, es un sistema de posicionamiento tutelado por el ejército americano. Es algo cedido al mundo porque son así de buenísimas personas. Eso no quita que si EEUU entra en guerra en algún lugar disponen de un botoncito por el que tu coche se vuelve picha y te deja de ir el Waze. A ellos sí pero a ti no. Probablemente hasta sabrán donde estás pero tú no sabes si miras al norte , al sur o a Cuenca.

Hay infinidad de ejemplos en los que muchos de nuestros comportamientos diarios son dependientes de máquinas , servidores, software y servicios que están fuera de nuestro control. Por supuesto cosas tan básicas como el acceso al agua potable, la electricidad y la comida tenemos asumido que nos las pueden cortar con girar una llave de paso. Quizá lo que no tenemos asumido son otras mucha nimiedades tecnológicas: la aplicación con la que encendemos la calefacción desde el trabajo, la app esa donde apuntamos recordatorios, el programa de contabilidad en el que picamos datos horas y horas o simplemente aceptar que nuestro coche almacena los lugares por los que vamos, la velocidad a la que vamos y los adelantamientos que hacemos para vender esos datos a las aseguradoras y , asi, ganar dinero con nosotros a cambio de hacernos pensar que lo hacen por nuestro bien porque nos saluda por nuestro nombre al sentarnos al volante.

Voy a contarlo de memoria: un tipo se mete una piña con un Tesla y se mata. El coche es recuperable ( pero el dueño no). Un señor bastante manitas compra el vehículo y con tiempo y esfuerzo lo arregla. El coche no arranca. Desde Tesla le indican que lo que pasa es que el servidor de EEUU detectó una desaceleración brusca y eso inhabilita el vehículo por software. El mecánico explica que el coche ya está bien pero que para arrancarlo necesita que le activen el auto. y le piden la contraseña de usuario. No la tiene porque el usuario está muerto. Lo último que supe es que aquel coche seguía arreglado pero parado. Básicamente porque la máquina dice que no.

Hay un gag mítico de Little Britain titulado computer says no.


No sé si alguna vez somos conscientes de tener complejo de avión barato: hemos llevado a cabo el diseño, poseemos la propiedad, contratamos el piloto, revisamos los flaps y los motores pero hay un puto tornillo en el soporte de cola que lo hace una empresa pakistaní de dos hermanos que se fueron de fiesta el jueves y se enfadaron por las escrituras de un apartamento en Islamabd. Asi que han cesado la producción. ¿Qué es lo que pasa?, que el avión no puede volar. O que antes de despegar el servidor chino del fabricante del sistema de presurización ha de ponerse en verde pero Mei, que es una china que ha encontrado a su marido, que es un compañero de trabajo de mantenimiento, en la cama con su prima, ha cortado unos cables, producto de los celos, en el centro de datos. Y no despega.

Computer says no, en definitiva.

La dependencia de agentes externos es tan extrema para nuestra subsistencia que no queremos darnos cuenta de ello. Lo usamos y jugamos a que es eterno pero no lo es. Vivimos en un conjunto de engranajes complejísimos interdependientes que cada vez está más supeditado a decisiones que ni siquiera realiza una persona. Podemos buscar a otro tipo que haga el tornillo o meter en una habitación a los dos pakistaníes hasta que se hagan amigos de nuevo pero si el software decide que no arranca mi porsche, no arranca. Antonov, con su carro de caballos, solo necesita alfalfa para llegar a destino.

Hay muchas cosas que molan en la modernidad pero de vez en cuando, aunque seas ruso, se vislumbran los riesgos de hacer que tu vida dependa de un servidor de datos enterrados en una montaña de Alaska que en una saga se llamaba Skynet o W.O.P.R

Hace muchos años, cuando salía un mensaje en la tele de Dificultades Tecnicas cogías un libro, bajabas a jugar, separabas la lentejas buenas de las piedritas o hablabas con la familia.

Cuando tuvimos en España, hace unos meses, un apagón que nos dejó sin luz y sin internet, seres con ansiedad fruto del desamparo tecnológico andaban por las calles sin saber a donde iban consultando sus teléfonos sin cobertura cada diez minutos.

Quizá es una especie de droga que hemos aceptado como legal, ya que nos genera dopamina, pero nadie nos ha avisado del síndrome de abstinencia. Al fin y al cabo la tecnología son los nuevos padres: crees que va a durar para siempre, que te mantiene a salvo del exterior y cuando no está te deja huérfano. Eso si, no te quiere nada.