Mal dia para buscar

21 de abril de 2017

No se puede

En estos tiempos modernos
eternos de juegos, de etéreos misterios
y de pecados infumables vendidos con ojos sinceros
no se puede decir aquello:
No se puede decir "moro"
No se puede decir "tuerto", "negro", "cojo" o "gordo".
Que uno era bueno en el gobierno
o que, ardiendo, una vieja salvó a un bombero con miedo.

No se puede hablar bien de Cristo
ni decir que hay mujeres malas,
empresas ecológicas que usan esclavas
o niños cosiendo que hacen camisas baratas.
No se puede rechistar a un "listo"
a uno que se jacta de sus andadas:
subvenciones infames mal dadas,
mal pedidas, mal cobradas. A pobres quitadas.
Bajas laborales fingidas
o compras por internet falsas.

"Más roban los políticos"
los autónomos, los taxistas, los críticos.
Los que no son el grupo del que queremos ser
Místicos con bondad a un lado
y del otro los enemigos. Sé
que calma la culpa, que evita el drama,
que no se puede decir que es
una zorra, un cabrón por fin muerto.
No se pueden meter dos tiros al último hijo de puta,
al nuevo pelele políticamente correcto.

No se puede dar una bofetada a un niño heredero de Satán,
hablar bien de una monarquía, mal de la democracia
decir que tuvo un acierto, una vez, una dictadura
o que es una mierda la buenocracia.
Que ser vegano es una anarquía banal,
un postureo infame e impositivo que primero hacía gracia
y ahora, comprando pollo, te miran mal.

No se puede hablar bien del boxeo,
que parece arte un pase torero
o que, un día, para ser sincero,
cuando te hice una foto de la espalda desnuda entre las sábanas revueltas de nuestra incorrección
quise decir: "lo siento", "me planto", "me quedo"
"aprendo", "me hago pequeño", "tiemblo" o "te quiero".

No se puede porque hay que ser moderno,
categórico, infalible, perfecto, sereno.
Cada día que pasa, cada minuto que me desvanezco en tu memoria, que me pierdo
puedo menos. No puedo.
Me clavarán un cuchillo la modernidad y tú en la debilidad de mis huecos
Mi cadáver lo encontrarán el martes podrido y desabrigado: yermo
Sin apelativos, sin noticia, sin ti. Sin haber hecho nada por intentar más que ser cierto
y volverme inconveniente, incómodo, inquieto.
Soy la parte de la mente que te dice lo que piensas y luego lo escondes porque no es correcto.

2 comentarios:

Alberto Secades dijo...

¿sereno?

pesimistas existenciales dijo...

Experimental.
(los primeros premios que tuve fueron con poesía. Hace milenios (que no millenials) que no escribía una así, a lo bruto.