"Man jaqueao las cañerías!"
Básicamente eso me dijo un señor, estéticamente el doble de Abraham Boba (Leon Benavente), mientras yo ponía cara de estupefacción extrema esperando que me cantara la de Gloria.
Pero no. Aquello iba en serio.
"¿Me lo puede explicar?"
"Es fácil"- me dice- "hoy he recibido una de esas llamadas que no te dicen nada y me he dado cuenta que tenía el bluetooth activado. Claro, que es por ahí por donde te entran. Después, nada, diez minutos después me ha llamado el vecino de abajo de un piso que tengo en Zalla contándome que las cañerías se han atascado. Así que me he dicho, !claro, con la llamada me han hackeado!"
No daré muchos detalles pero sí que puedo resumir el hecho de que, para quitarme cualquier labor informática al respecto, le remití a las fuerzas de seguridad y a un fontanero. Ante eso respondió que no se fia porque el fontanero y la policía están "en el ajo". Después hizo un amago de empezar a contarme algún tipo de conspiración que evité llamándome desde mi teléfono personal al del trabajo y poniendo cara de que la llamada iba a ser larga para que se guera a contar sus cosas a otro. Al fin y al cabo hay un porcentaje de locos que solamente desean que alguien les preste atención a sus cositas.
¿Qué le lleva a alguien a una conclusión así?. Personalmente creo que haber aceptado como cierto algo que se le escapa ( la informática o la fontanería) y, después, hacer una relación de causa y efecto entre dos elementos que nada tienen que ver. Si esa relación le exime de responsabilidades, mejor.
Mi señora madre, que vive en ese proceso de desconexión fruto de la edad, acepta como real casi todo lo que oye en la tele. Como la tele es como es, ella ha aceptado como cierto un cúmulo de elementos dramáticos y alarmantes. Los robos, la ocupación o las mafias calabresas. Son cosas que existen pero no significa que haya un grupo de mafiosos esperando en su portal o tres familias marroquíes aguardando que baje a por el pan. Sin embargo en el momento en que no encuentra la crema que se compró (porque no la ha sacado del bolso o la ha dejado en un sitio diferente) entra en cólera acusando de ladrona a la persona encargada de su cuidado. Cuando esa persona le pide que mire en el bolso por si se la dejó ahí, ella lo revisa con cuidado porque, en su cabeza, la otra está queriendo quitarle las llaves de casa para ocuparla con un grupo de carteristas rumanas con las que está compinchada. No es cierto pero son elementos que encajan perfectamente en la cabeza de mi madre. Luego se le pasa, pero tengo anécdotas como para un show de varias horas.
Que todo eso suceda en alguien que se acerca a los cien años está dentro de lo lógico pero que empiece a ser habitual en personas que supuestamente son cabales me preocupa. No me refiero a que vayas por ahí diciendo que te han hackeado las cañerías, porque eso es un caso extremo, pero conozco a quien sigue pensando que el apagón que se vivió en España ahora hace un año fue fruto de Amancio Ortega especulando contra el españolito de bien porque Franco. Y se quedan tan tranquilos. Hay causas y efectos que redimen de responsabilidad al sujeto. "Me han despedido por gay". "No me ascienden porque soy mujer". "Tengo que hacer cola para las entradas del concierto de Rosalía porque soy negro". Jamás es porque soy vago, hay alguien mejor o simplemente porque la cola es para todos. A ver si la responsabilidad personal ya, directamente, no existe. Hay quien, a sus más de 40, sigue amparándose en que el profe le tiene manía o que le hackean algo. Ser una víctima, de una u otra forma, es la actitud infantil más habitual en personas adultas modernas.
Yo ya he asumido que una de las mejores excusas es echar la culpa al informático. Nosotros siempre le echamos la culpa al transporte.
Todo eso no quita que existan fraudes tecnológicos de múltiples formas, mafias, franquistas, izquierdosos chalados, profesionales de la okupación, homofobos, racistas, misantropos , adoradoras de la misandria y misóginos. Por supuesto. Pero el porcentaje de veces que son, cualquiera de ellos, responsables de tus mierdas son casi las mismas en que te pueden hackear las cañerias con una llamada, aunque tengas el bluetooth activado. Quizá un 5% más de las veces, pero no más. El resto son fantasmas que te creas para excusarte de ser un gilipollas.
Pd: recuerda que todas las estafas empiezan con un engaño.
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