Mal dia para buscar

5 de noviembre de 2013

El abismo del "bienquedar"

Un grupo de Burdeleses, que, según mi fisioterapeuta, son los habitantes de Burdeos, se han apropiado temporalmente de una llama de un circo en pleno éxtasis alcohólico y se han ido de fiesta por ahí con ella como una más. Les han pillado montándola en el autobús y, sinceramente, me ha hecho gracia porque ni se ha muerto la llama ni se ha dañado a ningún francés en el intento.

Cuando he comentado, en una de esas redes sociales infestadas de buenos deseos y fotos de perfil retocadas, que me ha hecho gracia he recibido varios comentarios. Uno, el más gracioso, comentaba que en cierto festival un grupo de amigos vieron una granja de avestruces y pensaron, casi al estilo francés, que aparecer en los conciertos montados en sus corceles de cuello largo sería divertido y les hubiera dado una perspectiva del escenario mejor pero, sin embargo, su tasa de alcohol en sangre les impidió saltar las vallas. Otro, el más absurdo, me acusa de promover el maltrato animal y considerarme un asesino torero de la humanidad por jalear a unos bastardos. Los demás, se sonríen y siguen a sus cosas.

Por otra parte hoy he leído que se ha puesto en marcha de manera casi mundial una acción para intentar mentalizar a los hombres sobre los peligros del cáncer de próstata y la manera de hacerlo es, sencillamente, dejarse bigote. Lo llaman Movember y se consideran cool, que es gafapástico con recochineo. Me recuerda a esas cosas que las chicas ponen en sus estado de facebook porque dicen que les preocupa el cáncer de mama y se hacen las interesantes poniendo "me gusta hacerlo en la mecedora de la abuela" para que les preguntes de qué se trata y entonces te digan que es por el cancer. !Coño, si no se te ocurre otra cosa,  hazte una foto de una teta, que es más interesante a la par que mucho más estético!. Ahora es cuando me llaman insolidario, machista y cabrón.

Soy un insolidario porque me gusta el humor negro o el humor absurdo, porque me incomoda más un gerente de una fábrica de Apple en China que un torero, y es que el último los mata de uno en uno. Soy capaz de perdonar todas y cada una de las estupideces del ser humano pero cada día que pasa soy menos tolerante ante la estupidez y la prepotencia de todos aquellos que se establecen como expertos de nada. "Me vas a decir a mi"- empiezan sus frases, las mismas que terminan molestos porque quisiste entrar con zapatillas de deporte en una discoteca o comes con cubiertos en el chino y eso resulta que es una degradación de la ancestral cultura respetable del asiático en cuestión.

De la misma manera que hace años no se podía hacer humor con ETA, el Rey, la guardia Civil o Franco ahora parece que no se pueden hacer chistes de negros o de chinos, de toreros (si es que quedan bien), de gangosos, de moros o de mujeres que conduzcan mal.
Ahora se vive con lo correcto del "bienquedismo". No hablemos mal del vecino pero sodomicémosle con una sonrisa en forma de puño. Respetemos a los extranjeros pero que no nos quiten los puestos de trabajo porque, en ese instante, pasan de ser una minoría respetable a unos insolidarios. Amemos a los perros y a las llamas, porque los animales tienen que tener derechos como almas de Dios que son, pero no nos escandalicemos porque sigamos pagando con armas a los del Congo y así tener barato el coltán de nuestros teléfonos de última generación para los que tenemos que tener, porque es un derecho constitucional, wifi gratis y de calidad, como la sanidad y la educación.

Y pongámoslo en twitter para que lo diga Wyoming o algún tipejo de Intereconomía, que al fin y al cabo son lo mismo pero del otro lado. Publiquemos cosas en nuestro muro que nos hagan sentir solidarios y miremos mal a los que hacen chistes de Madeleine. Compartamos tonterías de esas que dicen que te va a tocar un coche si pones la foto de la Peugeot o que el facebook va a ser de pago y estemos tranquilos cuando en Internet se censura a una mujer dando de mamar a un niño y se permiten videos de ejecuciones sumariales en páginas de máxima audiencia.

En realidad creo que nos lanzamos al abismo de tener mil cuidados en nuestro marketing y criticamos cuando alguno saca un poco de esencia. Queremos más a las compañías que abusan de las palabras "felicidad" y "diversión" que de las que se atreven a contarte sus verdades. Es como no admitir que has buscado porno: una hipocresía. Ahora insúltame porque ayer fui expresamente a buscar un buen par de tetas turgentes a mi ordenador. Tú no lo has hecho nunca, tampoco te has emborrachado jamás ni te has reído con chistes de tullidos.

Otra cosa es ser tan tonto como creer que los chistes son de verdad.
La misma tontería que creer que si no lo dices, no existe.
O que creer que si lo pones en facebook, desaparece.

Ahora, si te da la gana, te dejas bigote pero, lo siento, el cáncer se cura cuidándose y apoyando a la investigación. Las desigualdades se arreglan siendo solidarios de verdad. En definitiva: haciendo cosas de verdad y no tocándome los huevos con tantas tonterías.

Pd: Cada minuto que pasas copiando y pegando "likes"...muere un gatito.

1 comentario:

Angélica Fuentes dijo...

Lo de la llama es una situación que aún me hace sonreír, en especial con las imágenes tomadas que muestran que el animal ese se integró bastante bien a la parranda.

En cuanto a lo demás, mucho que pensar pero poco que decir, la hipocresía ha invadido el ser encontrándonos con actitudes de aquellos que creen tener derecho de criticar al otro cuando dice la verdad y alabar a aquel que dice "lo bonito" aunque sea más falso que la mirada de ternura que pone mi gato cuando le toco la guata y confiando en aquello termino con las manos un tanto atacadas.
Creo que el mal de esta sociedad se llama hipocresía porque lo que acabas de compartir no es distinto a lo que pueda suceder a kilómetros del lugar desde el que escribes.
Espero que por comentar no se muera un gatito...