Mal dia para buscar

13 de octubre de 2012

Infieles en El País

Tiene que ser jodidamente duro, al menos para alguno, que los hay, de los convencidos de las ideologías, descubrir, como si te encontraras a tu amada mujer con tu primo en la cama, que más de uno y de dos de los parámetros que considerabas inalterables no lo son.

Ahora mismo, a modo de anécdota ejemplificadora,  me estoy acordando de alguna mujer que consideraba (y supongo que aún considera aunque de aquello hace  un decenio ) que con amor y queriéndose con soltura, entonces, lo podemos todo. Creo que nos quisimos con soltura y cierta categoría melosa de telenovela venezolana post chávez y que anoche, mañana o el próximo sábado impar, cada uno dormirá en su cama con la compañía sexual de sus dedos. "¿Como pudimos fracasar de una forma tan estrepitosa con todo lo que nos queríamos?. - nos preguntamos cada vez que el dolor del fracaso sobrevuela el silencio en el que ya no hay nadie. La respuesta, quizá es que "porque somos humanos,  porque no siempre se gana y porque dejarse llevar por la inercia de las creencias preconcebidas termina convirtiendo lo que debería ser en lo que no quisimos que fuera. Todo eso incluso asumiendo que aquello a lo que renunciamos éra mejor que lo que teníamos antes de conocernos."

Con el socialismo moderno ha pasado algo parecido. Si todos apostábamos por una sociedad más justa llegaríamos a la meta de la verdad y de una pureza social digna.  Si ponemos el ejemplo de "el país" podemos decir que esa preciosa apuesta por el periodismo riguroso se convirtió en secundaria el día que un buen viaje a Punta Cana se pudo utilizar como una excusa para ver a unas mulatas fomentando el ego de un nuevo rico progore que cree que debe de cobrarse todos esos favores que pensó que le dio a la democracia.
Cuentan que en una universidad debatieron,a principio de curso y a modo de experimento, el sistema político a implantar en una supuesta sociedad compuesta por los estudiantes. Por aclamación popular se voto y se decidió que un equilibrio entre todos les haría crecer y aprender de una manera global. Al llegar los primeros exámenes el profesor sumo las notas de todos y las dividió por el numero de alumnos logrando así que todos fueran iguales (pero recordando a cada cual, de manera individual, no computable e informativa, su puntuación particular). En la siguiente remesa de exámenes aquellos que habían sacado mayor nota rebajaron sus resultados y los de peor nota se quedaron igual. ¿Por que?. Porque la naturaleza humana y la utopía viven en habitaciones diferentes y tanto el argumento del capaz en contra de sacrificarse por los que no se esfuerzan como el del "vago" que exige parte de la nota de otro como derecho adquirido pueden tener su punto de razón.

El señor Cebrian estará convencido de haberse ganado la millonada que cobra y considerará que algún periodista poco brillante no merece de su sueldo porque tiene trabajo gracias a él. Ese mismo periodista pensará que es tremendamente injusto que haya tanta diferencia entre unos y otros dentro de la misma redacción. El problema en este caso es que "el país" se conjuró hace tiempo como el faro de la verdad y el equilibrio social y se escandaliza de los desahucios cuando esos no son de sus periodistas, se alarma por los excesos de los ricos cuando no son sus ricos. A veces no te duele que te engañen sino que te hayan dado lecciones morales previas en la dirección contraria e incluso que casi que hayan convencido.

El ERE de El Pais tiene poco de la moral que redacta a diario como línea editorial y mucho de negocio. De eso va este texto.

2 comentarios:

Jose Antonio Quirós Serna dijo...

¿Acaso crees que hay signos de coherencia por algún otro sitio? ¿El rey pidiendo esfuerzo y apretarnos el cinturón con una inmensa fortuna en el banco? ¿Los sindicatos "luchando" contra reformas laborales que luego aplican sin pudor en sus sedes? ¿El periódico elpaís, como muy bien dices, criticando unas medidas laborales para luego maltratar a sus propios trabajadores? ¿Las inyecciones de dinero a los causantes de la crisis y los recortes a quienes nada tuvieron que ver en el inicio de la misma? ¿Apalear al que rompe una farola y esgrimir el principio de que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario para defender al que se lleva el dinero a Suiza? ¿Votar a, o asistir al debate televisivo de, dos candidatos al gobierno, ambos millonarios, para ver cuál de los dos nos saca de pobres?

Parece que citas la incongruencia del periódico elpaís como si fuese un hecho aislado. ¡Claro que es un negocio! Yo lo plantearía al revés para terminar antes, diciendo que todo es un negocio y citando las excepciones en las que no lo es.

Si es que las hay, porque yo al menos no las veo.

pesimistas existenciales dijo...

Tienes razón.
También creo que hay excepciones que, siendo un esfuerzo para quien las hace, no se valoran como tal. Te podria hablar de miles de pequeñas empresas que han considerado que sus trabajadores son parte de ese bar o de esa merceria e incluso quizá alguna empresa importante (que no me sale ninguna ahora) habrá apostado por el capital social. Lo que digo es que hay, como has nombrado bien, casos especialmente sangrantes. En un año perdido que pasé en La Obra ( no quiero comentarios a eso) siempre me sorprendio ese doble discurso de la austeridad y el trabajo y las estatuas de bronce del Sr Escrivá sobre alguna mesa. En el caso de El Pais es lo mismo.
Yo no volé ayer con Ryanair porque me joden, cada vez más, algunos discurso publicitarios que se enfrentan a lo que hacen las compañias.
Viene a ser como eso de Apple diciendo que les importan las personas pero esclavizan a chinos (que se suicidan).
Viene a ser como movilizarse contra los abusos de los bancos y seguir pagando todo con tarjeta.