Mal dia para buscar

24 de marzo de 2026

La excepcionalidad absurda.

!Señoras y señores. Ñoños y niñas. Monstruos y monstruas!, !Tenemos el placer de presentar ante ustedes... el misterioso caso del hombre con tres testículos, el caso del varón coprófago de más de doscientos kilos, la mujer barbuda pero sólo de un lado, un político honesto, el ciclista que no se salta los semáforos, el asesino sin manos ni pies, una mujer trans negra embarazada de su pareja therian.

¿No te das cuenta que vivimos con la atención continuamente puesta en los casos excepcionales?

¿Cuando dejó de ser interesante o aleccionador José Ramón, que cursó sus estudios, se compró un pantalón de pinzas, empezó a trabajar de administrativo, conoció a Maria Del Carmen, tuvieron un par de hijos y los lleva al colegio antes de acudir a su mesa llena de antiquísimos excel?

Por alguna razón, que seguramente tiene una explicación psicológica, en un universo cada vez más normalizado se gasta una energía excesiva en esconder nuestra vulgaridad a base de comportamientos, tatuajes, exageraciones, escaparatismo virtual o simplemente actitudes. 

Siempre he pensado que un ladrador es inofensivo, la verdad. Jesús, que era carnicero, abrió su carnicería en un barrio conflictivo. Sin embargo era el mismo barrio en el que se crió. Jesús era un hombre menudo. Desde su delgadez casi extrema y su estatura por debajo de la media me comentaba, al preguntarle sobre su posible miedo a la delincuencia del lugar, lo siguiente: "Los chicos de ahora son todo ruido. Te gritan, te dicen cosas desde lejos y hasta puede que te amenacen. A veces me veo pintadas o sorpresas por el barrio cuando voy a la carnicería pero yo, personalmente, nunca tengo un problema de verdad. Lo cierto es que yo me crié con sus padres. Ellos saben que aunque a sus progenitores se los llevó por delante la heroína, yo estaba con ellos. Que yo no grito nunca pero que atraqué algún banco, que robé muchos coches y que no se me da mal manejarme con cuchillos. Eso lo saben. Yo no amenazo más que una sola vez. Así que jamás he tenido un problema de verdad". Jesús no llamaba la atención pero era de esos señores bajitos que hablan en voz baja a los que hay que tener miedo. Y, sin dudarlo, cortaba los filetes con una maestría de museo.

Quizá por la necesidad de visitas y de clickbait una gran cantidad de estímulos supuestamente informativos o culturales se han vuelto algo parecido a bombas de racimos de extrañeza. Quiza, también, esa búsqueda de los quince minutos de gloria por parte de ciudadanos que no disponen de nada excepcional es la responsable de inventarnos o exagerar facetas para ver si , así, se sale en algún informativo o titular. Obviamente estar convirtiéndonos en inmunes a escenas o noticias nos hace buscar el asombro un poco más allá. 

Viene a ser lo mismo que el porno. En 1984, sin internet y con las hormonas encendidas, nos íbamos al quiosco a comprar "flashes", que eran esos helados de colores y sabores difuminados en agua servidos en envoltorios de plástico. Mientras mareábamos al señor, Santi afanaba una revista porno. Una Lib o algo así. Luego nos íbamos a algún descampado a sorprendernos de excesivos vellos púbicos y redondos pechos desnudos. Eso ya era más que suficiente. Sin embargo quince años después ya habíamos vivido los videoclubs con las secciones de adultos. Incluso nos habíamos juntado en casa de Gonzalo después de que Joaquín, que jugaba al baloncesto y parecía mayor de edad, hubiese alquilado una. El video de Pamela y Tommy circulaba por internet. Una mamada no era algo excepcional sino una más. Para sorprenderse era necesario subir el listón. De ahí hasta algunas barbaridades solamente existe algo parecido a la adicción a las drogas, que te van pidiendo más para lograr los mismos efectos. Es más, personalmente puedo admitir que los castos y elaborados desnudos del Interviú que compraba mi abuela generaban en mi una excitación muy superior a cualquier orgía que encuentre en Internet un día de profundo aburrimiento.

Con las noticias pasa algo similar. Para captar la atención de un espectador bregado en excesos no vale decir que va a llover sino que se esperan las mayores inundaciones que se hayan visto. Para que nos fijemos en un individuo no es suficiente que sea un licenciado en física cuántica sino que sea un homosexual albino con una oreja impresa en 3d que domestica camellos en el Kurdistán. Y, aún así, se ha sacado la carrera de filología etrusca pero el sistema le impide encontrar un trabajo de lo suyo porque vivimos en una sociedad clasista. Ahora vas, y lo cuentas.

Creo que fue antes la búsqueda del exceso que las personas excesivas, pero eso no quita que gastemos demasiado tiempo en buscar, dentro de nosotros, algo que nos convierta en excepcionales o en un titular. Sacamos nuestros dramas, amplificamos nuestras puntualizaciones diferenciales e incluso hay quien vive esperando ser el próximo titular. Una amiga, sexualmente bastante activa, me confesaba que no encuentra sexo "normal". Que ahora todo el mundo que se encuentra quiere hacer el salto del tigre, copular del revés, recitar a Espronceda haciendo volatines con el rabo o vestirse de Tortuga Ninja pornográfica. Lo que no localiza es alguien que la abrace, la desee, no la obligue a contorsionismo y con suerte le saque una sonrisa después relajadamente. "A ver si ahora lo raro es ser "normal""- sentencia.

!Señores y señoras! !Niños y niñas! Con todos ustedes: !Manolo el contable!. Y mientras aparece un señor con un traje de Cortefiel azul oscuro el público se va a sorprender, porque ESO es lo raro hoy en día. Vivir en la normalidad es extraño cuando todo nos intenta obligar a la excepcionalidad absurda.

18 de marzo de 2026

Eligiendo arma para el apocalipsis.

A veces más que preguntar por cual es el sentido de la vida dan ganas de preguntarse por el arma elegida para el apocalipsis final. Supongo que los cobardes escogen un dron, porque no te mancha y puedes creer que solamente es un videojuego. Un misil guiado es lo mismo pero pierde la gracia del control. Una granada lleva implícita la tensión entre quitar la anilla y esconderse de la defraglación. Un rifle de francotirador es algo parecido a un Dios justiciero. Te quedas apoyado con el cigarrillo a medio fumar creyendo que puedes impartir justicia divina desde tu atalaya.

Una pistola, sin embargo, es un poco pelea de patio de colegio. Apuntas, como si te pusieras en posición de pelea y pensaras que solamente con eso tienes ganada la disputa. A veces hay que disparar pero con seis tiros no sé yo si te va a dar para mucho. Cuando, en las películas y en las persecuciones, descargan el cargador contra el coche contrario, me sorprende que no dan al conductor pero aciertan en cuanto se fijan en el neumático.

La metralleta es el arma de los torpes. Incluso si tiene retroceso. Es pintar sobre un papel con un rotulador como si lo hiciera un mono borracho y luego vendiesen el cuadro como "apología de la justicia" en una galería de arte conceptual. Lo mejor de las metralletas, a mi parecer, son los pasatiempos de unir los puntos de los boquetes en las paredes para ver si, al seguirlos, aparece un dibujo de un tucán.

Un bazoka no es más que un misil pequeñito con pinta de pesar bastante. Que lo cojan los que hacen crossfit.

A mi dame una recortada. De esas que hay que recargar haciendo el gesto con el brazo para que salga el cartucho, a ser posible en cámara lenta. Que haga ruido. Que me salpique la sangre del contrario. Que me deje tatuajes de pólvora en la cara desencaja por el odio y ese punto de satisfacción de, por fin, dejarme llevar por los instintos más básicamente violentos. Al fin y al cabo, en el fin del mundo los pecados ya no cuentan.

No sé cual es el sentido de la vida pero sí que tengo claro el arma que quiero para mi propio apocalipsis.

16 de marzo de 2026

Julio de la Rosa ( y el amor)

Julio de la Rosa, que a mi parecer es un grande la música en este país y "paridor" de aquel disco dedicado a su hija de un solo corte de 49 minutos titulado "el Apego", saca disco pop. Aunque es un especialista en bandas sonoras y ganador de algún que otro premio, ya desde su grupo "El hombre Burbuja" dejó algún que otro tema de esos que te revuelven ( al menos a mi) y a los que vuelvo en ocasiones en las que describe, quizá con ese desprecio por lo melodramático que yo comparto, la sensación que te dejan las interacciones interpersonales con carga emotiva.

Vamos a empezar por lo fácil y lo reciente, que es Pamema.


Conocí a Julio de la Rosa con "La herida universal". Un disco cargado de rencor y amor desperdiciado. 



A mi gusto, dispone de dos joyas.




Y es que quizá comparto con él la equivocada creencia, basada en experiencias y datos contrastables, que hay cosas que son una consecución de cicatrices hasta la supuesta redención o salvación que aún no llega. Lo llamó "maldiciones comunes"




Será cuestión de encontrar algún tipo de costilla



El caso es que Julio, especialista en plasmar emociones en música, saca disco. Será un vaivén de emociones, una montaña rusa de sonidos. Te sube, te baja, te llena de rabia, te deja en posición fetal en una esquina del salón. No son discos fáciles jamás porque te remueven la fiera dentro.

13 de marzo de 2026

Los niños adaptados ( y Sara en los columpios)

Los niños, en el momento en que empiezan a ser conscientes de su identidad personal como humanos, aprenden formas de manipular a su entorno. La infancia lleva implícita una fase de chantajismo que se visualiza con facilidad extrema en lloros, rabietas o pequeñas escapadas al no doblegarse a los deseos infantiles. Aunque sea inconsciente, es así. En más de una ocasión algún infante, tras un leve percance, llora y llora y llora como si nada le calmara aquel dolor descomunal hasta que aparece su madre, o su padre, o de quien esté reclamando atención sin decirlo expresamente.

Cuántas veces los humanos nos quejamos, victimizamos o desarrollamos escandalosas llamadas de atención porque somos incapaces de pedir o verbalizar lo que sinceramente nos hace falta. Muchas veces, incluso, ese vacío o ese dolor existe como síntoma cuando la cicatriz viene de otro lugar. Otras muchas ni siquiera, como los niños, somos capaces de identificarlo aunque no es mentira que lo estemos sintiendo.

Eric Berne decía que el "niño adaptado", que es ese pequeño hijo de la gran puta maquiavélico, cabrón y manipulador, siempre está presente. Que la madurez era aprender a equilibrar al niño, al niño adaptado, al adulto y al padre que todos llevamos dentro.

Lo curioso de todo esto es que el lloro y la victimización facilona y mentirosa viene a tener un resultado visible en una sociedad que gusta de creerse maternalista y protectora. Son hambre y ganas de comer. Es deseo y oferta sexual. Si vivimos, como parece que hacemos, en un sistema social en el que el Estado ha de ser el progenitor que te cambia los pañales cuando te cagas encima porque no has aprendido a limpiarte el culo, todo encaja.

M dejaba que su hija cogiera unas pataletas indecentes cuando había que irse de los columpios. Su estrategia, por entonces, consistía en alejarse y buscar un punto desde el que pudiera ver a la niña sin que la niña supiera que estaba siendo observada. La niña lloraba, gritaba y sollozaba como si un oso pardo le hubiera arrancado un brazo. A veces, incluso, se revolcaba por el suelo. Sin embargo llegaba un momento en que dejaba, automáticamente, de llorar y se ponía a buscar a su madre. "El problema"- me decía- "es que en más de una ocasión otros padres me han recriminado violentamente hacer sufrir así a mi hija". Desconozco la adolescente en que se ha convertido porque nos dejamos de hablar en cuanto ella encontró una pareja sexual y afectiva mucho mejor que yo, pero no me parecía una mala estrategia. Y la recriminación social es una muestra de cómo funcionan las hordas populares. Probablemente no es que sean empáticos con la niña, y mucho menos con la madre, pero es que es muy desagradable oir los grititos. A veces tengo la sensación que quien se pone muy digno porque las guerras o la pobreza lo que pasa es que le molestan las imágenes de muertos o que alguien rebusque en su basura.

Me gusta pensar que soy plenamente consciente que me comporto como un gilipollas cuando me comporto como un gilipollas. A veces, si me quiero dar medallas morales, afirmo creer que es algo que me diferencia de la media. José Ramón es igual de gilipollas que yo pero no se da cuenta, simplemente lo es. Sara, victimizada al límite por algo que jamás sucedió, llora y llora buscando casito arrastrada por la niña adaptada que vive dentro de si. El problema es que en vez de quedarnos escondidos sin hacerle ni caso hasta que se le pase y aprenda que ese no es el camino, una multitud de supuestos adultos no ponen en duda que la niña sufre muchísimo, le dan caramelos, cariños y le permiten jugar en el parque todo lo que le salga del arco del triunfo. 

Con estos ejemplos lo que se deduce es que si hacemos caso al niño adaptado, seguiremos siendo niños siempre porque nos han enseñado que es la manera de conseguir las cosas. Hay niños haciendo burla a los que se van a casa a hacer los deberes restregándoles ser más listos porque han engañado a sus padres para jugar más.

Así están las cosas. Así te lo hemos contado.

12 de marzo de 2026

2010, breve anécdota real

Creo, sinceramente, que salir por la noche tiene tres parámetros: la imagen que crees que das, lo que realmente eres y la imagen que ciertamente transmites.

Dicho esto, que será importante para la resolución de esta metáfora, empezaré por el principio.

La discoteca Garden, en el barrio bilbaino de Deusto, era una se esas salas de fiesta diseñadas en los 70.  Quizá la seña mas identitaria que tenía era una enorme lámpara como la del salón de tu abuela pero en modo XXL, sobre un escenario redondo. Actualmente no sé si es un multimercado chino o un supermercado, pero estoy seguro que ya no existe.

Aquel día ( supuestamente de 2010) estábamos invitados a una fiesta. En el escenario, entre otros, un Manu Tenorio que acababa de salir de aquel concurso de la tele y, como plato principal, un simpatiquísimo David Civera cantando "que la detengan". Nosotros, tal y como requería el local, estábamos sentados en mesas con nuestras copas, bordeando el escenario.

Al terminar el show y quizá por proximidad generacional, terminamos en la parte de atrás de la sala, que no era más que un almacen y un pequeño parking, 4 jóvenes simpaticones. En la foto se ve, de izquierda a derecha a un servidor con el pelo cortísimo, sin barba y hasta sonriente. A Yavhé, que en aquella época tenía puestas esperanzas en un futuro artísticamente multidisciplinar gracias a tu virtuosismo con la guitarra. Marta, maquillada, encuerada y profunda. Y Dani, que vivía un momento de esplendor siendo  Dj Kevin, estrella de las noches de la discoteca Anaconda, en la fabril Barakaldo. Obviamente y visto en perspectiva éramos: un pijo, un hippy, una gótica y un pastillero.


Llegados ese punto y dado que se supone que, al ser parte del equipo de televisión, recordamos que nos habían invitado a tomar alguna copa más en otro local del centro. En este caso mucho más noventero. Marta, que era la más cabal de los cuatro, decidió irse a su casa debido a que era un miércoles. El hippy, el pastis y el pijo se fueron a un pub ubicado en las galerías Urquijo del mismo Bilbao centro.

Como los "estupendos" buscan siempre un lugar apartado y cómodo lo que hicimos fue ir a la planta superior de aquel pub. Nos pedimos algo y, probablemente, fui yo quien se acercó a la barra. En ese instante y siendo completamente conscientes que nuestra llegada no había sido invisible para el resto del público del lugar aquel donde servían bebidas espirituosas, se me acercó un muchachito delgado y vivaracho que no llegaba al metro sesenta, "Eh"- me dijo casi en un susurro- "¿quieres anfetas?". Me giré y le miré fijamente con sorpresa y estupefacción. "¿Perdón?"- y él repitió- "que si quieres anfetas". Dejé las copa sobre la barra. Le dije: "acompáñame, anda". Y le llevé donde estaban Yavhe y Dani tal y como se ve en la foto adjunta. He de decir que Yavhve es actualmente un refutado especialista musical que escribe sobre jazz en prensa de gran tirada mientras viaja por el mundo contactando con artistas grandes  pequeños que amenizan festivales de enorme audiencia. Por otra parte Dani es un comunicador excelente de radio y modernos podcasts de barba larguisíma y delgadez física que vive la experiencia del trabajo autónomo con empleados desde una agencia de comunicación del centro.

El caso es que un muchachito me había ofrecido anfetaminas y ya estaba en medio de los tres. "Vamos a ver"- le dije. "¿Tú nos has visto?"- Él titubeó y dijo que si- "¿Te parece adecuado que entre nosotros tres tenga que ser A MI al que le ofrezcas drogas?". Yo ya estaba en modo indignación. -"Y, además, ¿qué mierda de droga es esa?. Si vas a ofrecer algo, al menos a mi, que sea droga que parezca la hostia. No sé, cocaína o algo así. Pero par ofrecer unas putas anfetaminas de mierda tienes que ir a quien parezca que toma anfetaminas, que son ESTOS DOS". Obviamente Yavhe tenía pinta de porros y Dani de Speed, pero yo no tenía pinta de anfetamínico. Lo que nos unía era ser buenos tipos poseídos en papeles de la época con alguna copita de más, pero no demasiada. "Mira"- de dije con la aprobación de mis compañeros- "vete y cuando reformules tu oferta comercial de una manera más adecuada al cliente final, vuelves". Y se fue, seguro que afirmando que éramos tres gilipollas, que es lo que éramos y seguramente seguimos siendo. Eso sí, ahora somos personas que aparentan ser bastante más de bien y que si nos encontramos con nuestro pasado nos cuesta reconocernos.

No me he tomado una anfeta en mi vida pero me sentó fatal que aquel día, que se nos suponía vips porque salíamos en una televisión local que emite desde la primera planta de un edificio fuera de ordenación urbana, se nos insultara de aquella manera tan soez. Claro que visto con perspectiva estábamos a centímetros de coger unos abanicos y creer que molábamos haciendo de locomia. Aún así, sigo sin saber por qué me ofrecían las drogas a mi.

¿Cual es la moraleja?. Que nosotros creíamos dar imagen de estupendos, que en realidad éramos unos mierdas más preocupados del trabajo de mañana que de ese día y que la verdad es que transmitíamos imágenes de yonkis de los chungos.

11 de marzo de 2026

Tírate (o vota) a un mediocre y te sentirás bien.

Hace tiempo apareció una noticia en la que indicaban que según un estudio de una universidad de Canadá "Las personas que comparten demasiadas frases "profundas" en Internet son más tontas". Estoy aceptablemente de acuerdo. (Recordemos La invasión de los místicos, del 2014). Podemos extrapolarlo a eslóganes, titulares, argumentarios y cualquier otro elemento que se rebota al universo con la intención pueril y ridícula de parecer más listo, con criterio, simpático o sabio.

Sin embargo, en esta sociedad que premia la mediocridad, la falta de ruido, el seguidismo y la previsibilidad, son actitudes que parecen hasta loables. Ahí tienes a Josefina, que está convencida que es rockera porque una vez fue a un concierto de Melendi, mirándote con cara de asco porque has dudado de una frase que copió de un meme supuestamente de Descartes donde la foto era de Jordi ENP. No pongas en duda jamás que Pepe, cuya manera de ligar es sacar tres vinos y dar cifras al azar supuestamente estadísticas para luego meterte la boca prometiendo amor en el segundo momento privado, dispone de una vida afectiva y sexual muy superior a quien procura relacionarse honestamente. No es algo masculino, en absoluto. A ver si tu amiga super lista, recatada y cabal no está hasta la pepitilla de que el pibón curvilíneamente llamativo que también pertenece al grupo capte la atención animal de la mayoría de los varones virilmente hormonados. Gracias a la igualdad de sexos la frase "un hombre sería capaz de nadar en mierda si cree que va a echar un polvo", también se puede cambiar de género. Luego está ese momento de dignidad en el que dices que tú no eres como los demás pero, te lo digo en bajito y como un susurro, es porque no te pone lo suficiente.

Relaciones sexuales aparte, aunque siempre han sido una metáfora certera del mundo real, no hace falta remitirse a Dunning Kruger para certificar que los menos inteligentes disponen de un campo de crecimiento social bastante más amplio que la parte de la estadística que está por encima y también por debajo. En la campana de Gauss de la inteligencia social hay, esperando, una recompensa a quien está entre el 30 y el 55%. No molestan, no piensan, se visten solos y aceptan cualquier cosa sin preguntar el motivo. Voy a poner un ejemplo: estás sin trabajo y te ofrecen mover cajas de un sitio a otro. A Pepe, que viene de follarse a la última que le hicieron gracia sus chistes y se vio deslumbrada por datos no contrastados, le parece bien y acepta. Tú, que eres imbécil, preguntas lo que hay en las cajas y te dicen que son drogas para niños menores escondidas en vapers con la cara de Pluto, con lo que no te sientes bien y te quedas en el paro.

La pregunta fácil que viene es el motivo por el que seres tremendamente mediocres ascienden con tanta facilidad. Una es todo lo anterior: son previsibles y fáciles de entender. La otra es que a la mayoría le incomoda que haya alguien tremendamente listo llamando la atención. Siempre hemos sido amables con el payaso porque es torpe y nos hace reír. Nos hace sentir mejores hasta cierto punto. Chirac, presidente de Francia, ganó unas elecciones con el eslogan: "el mejor de los malos" (2002). Eso define que no se vota por el programa electoral sino por la percepción que cada candidato genera en mi. En algunos casos apoya nuestro sesgo de confirmación y en otros, quizá, queremos ver hasta qué punto es capaz de llegar ese puto payaso. Es inconsciente pero es así. Se vota, se asciende o se escoge al personaje muy por encima de sus capacidades. Es España hemos tenido a políticos listísimos ( Margallo, Borrel, Josu Jon, Fraga, por citar a alguno) que no han llegado más arriba porque son listos y no escuadristas mamporreros. Sin embargo hemos votado a payasos ( Jesus Gil, Ruiz Mateos) quizá esperando que aunque no van a solucionar nada nos vamos a divertir.

Así que en los mítines se ponen a decirte frases grandilocuentes, te sueltan una cifra que se han encontrado por ahí y se meten en tu cama después de trabajar moviendo cajas sin preguntar lo que llevan dentro. 

Porque aunque sabemos que son menos inteligentes, nos reconforta y premiamos la mediocridad. En el trabajo, en la política y en la cama.

Yo no soy listo en absoluto y por supuesto que mi lugar en la vida no es nada relevante. Sin embargo una amiga de gran bagaje sexual es capaz de afirmar que no pillo nada porque me empeño en hablar demasiado, se me coge cariño y con eso cambio el foco del objetivo. Tiene razón. Si vamos a setas, vamos a setas.


PD: Remember "Bienaventurados los Simples"

7 de marzo de 2026

Una ilusión ( modelo de respuesta polar) ( y Bernal)

Uno de los grupos supuestamente desaparecidos y con más personalidad del universo de la música nacional, ha vuelto después de 10 años.


Modelo de Respuesta Polar es un grupo de esos al que vuelvo con barbaridades como "La guerra y las Faltas", "Momentos Similares"(esta canción tiene propietaria) y "La Juventud y el Tiempo"

Producidos por Bernal, que han parido un disco MUY MUCHO recomendable pero que hay que escuchar en orden porque es la manera de entenderlo y lograr que te posea como si Toundra fueran adolescentes con retazos de grunge sentimental. Afortunadamente como lo saben han sacado una especie de pelicula con las canciones. (Hasta ahora es mi disco nacional del año porque el final ( desde 34:55 me parece rabioso, cariñoso y maravilloso)



Tuve una intervención médica hace unos días. Me dan drogas, me duermen, me pinchan y me vuelvo  como un yonki por una avenida multicultural que hay entre el hospital y mi casa. Me despierto tonto y solito, enfadado por no ser inmortal, con unos apósitos en la cadera y me visto para ir camino del trabajo haciéndome el duro. Soy de esas personas que han sido educadas para no mostrar debilidades. Cuando soy vulnerable, casi como esos animales que se hacen los muertos cuando se sienten amenazados, me escondo. Luego me doy pena pero solo consigo que se me humedezcan los ojos sin llegar a llorar jamás. Supongo que por ser asi es por lo que nadie me folla sin hacerme sentir que tengo que dar algo mejor y a cambio, por eso no recuerdo el último abrazo sincero, un instante en que me creía fuera de riesgo o si lloré el ultimo año. No lo hice.

Será por eso por lo que me refugio en algunos sonidos.

6 de marzo de 2026

Orinándose en los dramas.

Conozco a gente que se autodenomina vulnerable porque jura que no le llega el sueldo ( del trabajo del que está de baja) para la gasolina del Porsche con el que considera que debe ir a La Toscana para solucionar su ansiedad.

También se ha hecho popular el video de una persona trans que, al indicar a su cita que es trans y declinar aquel las relaciones por ese motivo, considera que debe denunciarle por un gravísimo delito de discriminación. Me pasa como con aquel bulo en el que el ministerio de "igual dá" decía que "El Gordo" de la loteria era una aberración por su caracter Gordofóbico: puede que no sea cierto pero podría ser verdad.

Bastante famoso es el caso en el que el niño que aparecía en la portada de Nevermind. Intentó , muy dramáticamente, denunciar a todo el mundo por haber sido usado para la consecución de pornografía infantil sin su consentimiento.  Visto así, como un bebé del que se lucran de su desnudez con claros objetivos sexuales ya que se le ve el mini pilindingui, cualquiera no intentaría ser empático con él pero tres segundos de razón dan para llegar a la conclusión de que es una gilipollez.

Lo peor de todo esto es que si permitimos que palabras como Vulnerable,  Discrminación o Pornografía Infantil se usen de una forma tan gratuíta llegaremos a momento en los que alguien que sea realmente vulnerable, discriminado o utilizado pornográficamente siendo menor , no van a ser tomados en serio. Así de fácil. Desde mi punto de vista se soluciona con la no gratuidad de la denuncia y si le pides cien millones a Nirvana pero se demuestra que eres idiota, le debes cien millones a Nirvana o, si no los tienes, te hacen unas fotos en pelotas , en la piscina, con unos plomos agarrándote los huevos peludos.

Creo que lo he contado alguna vez. Estábamos allá por Noviembre en una tertulia pública. Una señora entró por teléfono. Nos contaba que ella y su marido habían trabajado toda la vida. Que ya habían pasado los ochenta y que, desafortunadamente, su marido se había puesto muy malito. Ella, que al teléfono parecía encantadora y dura, como todos los niños de la guerra, comentaba que aunque habían vendido una plaza de garaje y alguna que otra pertenencia, ya no era capaz de abonar los gastos médicos y los elementos necesarios para que su marido se sostuviera. Contaba que había ido al ayuntamiento, cargada de vergüenza, a pedir ayuda. Al ser noviembre ya no quedaban fondos y no sabía que hacer. En plató teníamos a Imanol, minusválido y yonki ( una cosa no quita la otra) , que había estado todo el programa exigiendo que las instituciones le debían de pagar unas putas porque, cito textual, los cojos también tienen derecho a follar. La respuesta de Imanol, curiosamente, no fue que él se estuviera aprovechando de una victimización irracional sino que deberían de pagar las dos cosas: sus putas y el asistente de este caballero.

Soy de la opinión, mal vista, que las mujeres que presentan denuncias instrumentales cargadas de drama pero exageración o falsedad son las principales enemigas de las mujeres que SI son atacadas. No deja de ser la versión progresista del cuento del lobo. Decirle a una mujer que está bien buena es una cuestión de mal gusto ( como hacer gestos señalando el paquete de un calendario de bomberos) pero no es, en absoluto, comparable a que cuatro tipos secuestren y violen a una chica en una casa abandonada. No es ni parecido decir algo inconveniente en una discusión con tu mujer que reventarle la cara a hostias. Cuando Carola, mujer de Miki, puso a grabar el teléfono mientras le decía que quería divorciarse porque, además, tenía otra relación, él no le dijo palabras bonitas. Las expresiones "apestosa", "payasa", "patética" o "zorra" salieron de su boca y aquello fue utilizado para intentar culparle judicialmente. ¿Que voy a decir cuando mi mujer me cuenta que se está tirando a otro?- afirmó en el juzgado antes de ser condenado (levemente). 

Una buena amiga (que salía y se terminó casando con un colega) de la que era mi supuesta pareja le contaba, en un chat, que un día tonto se había tirado a Mikel. Yo lo vi y no le dí mayor importancia. Cenando, entre chascarrillos, le dije: "Uy, que casi se me olvida. ¿Quien es ese Mikel?". Entonces ella cambió la cara e hizo un silencio. Me di cuenta que pasaba algo que no había considerado previamente y respondió en un tono muy bajo: "solo ha sido una vez". "¿De qué Mikel estamos hablando?- pregunté. "Me refiero al que dice Maria que se ha tirado". "Ah, ese"-dijo ella. "¿Y cual es el otro?". "No es importante". Yo me levanté y recogí mis cosas. Ella se interpuso, muy dramática, entre mi persona y la puerta jurando que me quería pero que aquel día habíamos discutido y se sentía mal. "A ver si voy a ser yo el culpable de que te comas la polla de otro"- comenté. También le dije que me iba a marchar porque si me quedaba me podría enfadar mucho y eso no era bueno. La aparté de la puerta aprovechando mi mayor fuerza física sin violencia ninguna. Bajé al coche. De camino a casa recibí un mensaje en el que ella me amenazaba con denunciarme por haber hecho uso de mi fuerza para irme. Supongo que para tapar su infidelidad ( no puntual, a posteriori) era más sencillo acusar. Me asusté, revisando mentalmente toda la escena por si se me hubiera escapado algo pero en absoluto realicé nada punible. Aún así, y dada mi innata capacidad para imaginar en el tiempo situaciones dramáticas en las que yo termine perdiendo, me veía entre rejas por un delito que no cometí, como el Equipo A. Cuando hay presunción de culpabilidad en vez de inocencia se generan dudas sobre los bondadosos. Eso es uno de los grandes hitos que ha logrado ese feminismo beligerante que ha fagocitado la igualdad durante los últimos años de nuestra sociedad. Toda esa mierda ha generado un punto de recelo infinito cada vez que una mujer dice ser agredida y castiga directamente a todas y cada una de las mujeres agredidas. En algunos casos el feminismo se ha convertido en Nacionalismo Sexual que, como todos los nacionalismos, se basa en que los nuestros son mucho mejores que todos los demás.

Un inmigrante que te roba es el principal enemigo de la integración del inmigrante. Un perro que te muerde hace poco a favor de la eliminación del maltrato animal. Un ciclista que se salta un semáforo es un pasito más a favor del endurecimiento de las penas a los ciclistas. En los controles de alcoholemia es mucho más fácil que te paren si vas en un deportivo amarillo que en un sedán aburrido. Al fin y al cabo existen multitud de hechos ciertos que ayudan poquísimo a delitos ciertos también porque puedes ir macareno exactamente igual en un mercedes negro que en un Seat Leon pistacho. Y también, que ahora viene lo gordo, una mujer puede perfectamente ser tan hija de la gran puta que un maltratador.

Porque los delitos los cometen personas y no vienes de fábrica con un gen que te hace ser buenísimo o malisimo.

Y, que es por donde empecé, se usa con demasiada facilidad una colección de adjetivos que deberían de estar prohibidos para quienes no los emplean con la rectitud obligada. Son esas personas, y no las demás, quienes se están orinando en dramas de verdad para convertirlos en dudas.

He visto en la tele a una mujer que dice que ha sido duramente maltratada y adjunta como prueba un video en el que el maltratador no se acerca a menos de dos metros. Con una guerra en Irán he leído que hay turistas en Vietnam poniendo cara de pena porque hace un mes volaron por encima de Teherán. No es lo mismo que estar oyendo bombazos desde un hotel de oriente medio. Yo estuve en Santander hace dos meses y la semana pasada murieron 5 en una pasarela por la que caminé, pero caminé por ella en 2006.

Nos hacemos inmunes a lloros porque hay demasiado llorón mentiroso que parece que solo quiere que le hagan casito. Y eso no quita que hay quien llore de verdad, aunque se oye de más lejos.

4 de marzo de 2026

Cuando los niños llegan al poder (y se quedan sin excusas).

He visto a gente sin hogar, con un frío extremo y serios problemas médicos peleándose como si fuera una cuestión importantísima, debido a si se había cometido un penalti o no.

Hay debates sobre gente que se mete, en un reality, en una casa y se vive a milímetros de la agresión física por si alguien le ha quitado o no una manzana de la nevera a otro catedrático de la moral.

Tertulianos discuten sobre la manipulación de la opinión pública en países que están a miles de kilómetros pero no se meten con sus telediarios, no sea que les contraten algún día para dar el tiempo.

Por alguna razón que me cuesta entender nos hemos convertido en una sociedad que se enerva de formas casi volcánicas por aquello que no puede afectar a su vida de una manera inminente sin ser capaz de aceptar sus propias contradicciones, errores o miserias urgentes.

Así que si se logra tener un enemigo lo más lejano posible al que culpar de tus mierdas puedes ganar la discusión por incomparecencia del contrario. Si vives en un barrio es cosa del alcalde autoritario, si eres de una comunidad autónoma es cosa del estado opresor y si eres un país resulta culpa del imperialismo. Fácil. Actúas, obviamente, como un niño de 7 años que ha descubierto que echar la culpa al profesor es mejor que reconocer que no entiendes las matemáticas. Además haces valer tu posición de menor para victimizarte rápidamente ante cualquier facto que ponga en duda tu argumentario. Extendiendo esa lógica en el tiempo y cuando has superado los 7 años, te plantas con 35 en supuestos cargos de responsabilidad donde únicamente cambias al profesor por otra figura para hacer lo mismo una y otra vez.

Todos esos niños con los que sus padres quisieron negociar, razonar, proteger y aislar del mundo real son ahora quienes han de tomar decisiones y, en multitud de casos, siguen siendo niñatos de panfilez extrema que parten de puntos de partida pueriles que les lleva a conclusiones infantiles.

Hay planteamientos, incontestables para algunos, que ratifican esta teoria: la guerra es mala, todas las personas son buenas, respetemos las culturas de los demás. Eso está muy bien hasta que empieza a puntualizarse: la guerra está mal si no me atacan a mi, los que no piensan como yo son intrínsecamente malos y está mal lo que piensas culturalmente si a mi me lo parece. Hay quien es un defensor de la okupación hasta que le okupan su casa, está a favor de acosar a los otros y cosas así. Pero, oh sorpresa, si la realidad se enfrenta a tus planteamientos el grupo ya no te quiere. Epstein financió al gurú ideológico de la izquierda mundial, el señor Chomsky, y eso no le convierte en un abusador de niños pero... 

Vivimos en un momento de cambio en el que se acaba la excusa para toda una generación. 

Cuando vives en el calor del hogar y al abrigo de tus padres llega un instante en el que estás convencido que vas a vivir mucho mejor solo. Eres crítico porque ves todo lo mejorable de la vida de la que dispones. En algunos casos te llenas de orgullo, haces una mochila y te vas. Empiezas haciendo lo que crees que deben de ser las cosas y te vas dando una buena hondonada de hostias hasta que no tienes más remedio que reconocer que tus padres no lo hicieron tan mal y que tú tampoco eres perfecto. Curiosamente, muy a tu pesar, terminas convirtiéndote en tus padres, quizá cambiando el Seat 124 1430 por un Tesla, pero...

Ahora estamos en ese instante en que toda una generación que ha vivido en idealización, desaprensión de cualquier culpa e intento de vivir solos, ven que hay que esforzarse para pagar el gas y que la base del retrete en el suelo no se limpia sola. Unos siguen intentando tirar hacia delante y gritar que es culpa del casero cabrón o que nos fumigan. Otros no tienen más remedio que resetearse y hacer el esfuerzo de aceptar que quizá estaban equivocados, coger la fregona y ponerse de rodillas en el water.

Pero sigue siendo más cómodo ir a casa a que te den un tupper de lentejas creyéndote el rey de la independencia. Es lo mismo que exigir la independencia de Euskadi pero que las pensiones las pague España. Es lo mismo que decir que la guerra está muy mal pero si Marruecos entra en Canarias que nos proteja la Otan.

El problema, visto desde ahí, no es que haya dos bandos ideológicos sino que hay uno que exige seguir siendo un niño y otro que se cansa de oir a demasiados llorones que hablan y hablan y hablan sin que se limpie nada.

El futuro, como en los trabajos, no es de los que piensan cosas porque ya lo pensará la IA, sino de los que hacen cosas. El futuro es de los albañiles, fontaneros y mecánicos ( incluso creativos de verdad). Básicamente de todos aquellos que se saben ensuciar las manos y que son capaces de dejar las cosas mejor que como estaban antes de que llegasen. 

Soy de los que esperan los resultados para valorar las acciones acometidas. Tener el Netflix en gallego, los bancos morados, las pegatinas de Gaza, los chistes de Trump, mucha discriminación positiva, los agentes de intimidad laboral, la etiqueta ECO o que yo tenga que pagar 100€ más por la tasa de basuras lo único que ha logrado es sodomizarme en vez de hacer de mi vida algo mejor.

Me caso de teorías y de regulaciones infantiles cuando lo que necesito es un poco más de ejecución práctica de éxito.

Para ir del punto A al B hay que buscar la forma de ir mejor y más cómodo. Ir ecosostenible y con resiliencia está bien pero no es correcto si es que, al final, no llegas.

Luego ya, si eso, nos pegamos por un penalti o por si las chuches son machistas.

Pd: hay un momento de la vida en que no existen decisiones buenas o malas, sino convenientes o no.

Pd2: hay veces que no queda más que valorar si entre unos hijos de puta y otros hijos de puta te quedas con los unos o los otros.